317- Streptococcus Pyogenes, la bacteria comedora de carne | SALUD EN VIAJE

Hasta los amigos que me conocen bien deben pensar que me golpeé la cabeza y me volví idiota. ‘¿Cómo puedes estar tan contento de haberte contagiado esa mierda de bacteria asesina?’ me preguntaban con la boca entreabierta, el labio inferior caído, los ojos pasmados.

Ellos no son viajeros, son gente normal, dedicada a su familia, a su trabajo y a la seguridad de una vida sin sobresaltos exóticos, más allá de la política, la economía y la búsqueda de la felicidad, donde sea que se encuentre. Yo me sentía exultante. Durante el último viaje por el Sudeste Asiático había pillado algo lo suficientemente raro como para sorprenderme y aprender algo nuevo. Una bacteria comedora de carne. De mi propia carne. Espectacular. Lo sentí como una medalla.

Al principio no le había hecho demasiado caso. Un grano con una corona de pus encima de la rodilla, que se infectó en algún lugar entre Camboya y Vietnam. Yo seguí manejando mi Hongda Win (sí, las imitaciones fabricadas en China van con G) camino a Ho Chi Minh como hago siempre, escuchando a mi cuerpo. Pero algo estaba pasando, ya que el agujero con forma de pequeño cráter exactamente circular comenzó a hacerse más grande, hasta alcanzar el tamaño de la uña del dedo meñique de la mano. Yo hacía lo de siempre: apretar para sacar la infección, y lavar cada día con agua y jabón.

Una semana más tarde llegamos a Barcelona y empecé a ponerme yodo, y luego agua oxigenada, con la intención de matar el origen de la infección de una u otra manera. En ese momento ya había comenzado a sospechar que aquello era algo más que una simple picada de mosquito exótico. Los peores presentimientos se confirmaron cuando una mañana mi muslo empezó a crecer, a ensancharse y calentarse en una fiebre localizada. Al rato, cuando empecé a cojear, asumí que tendría que ir al médico. En pocos días tenía un vuelo a Buenos Aires y no podía perderlo.

Fui al Centro de Enfermedades Tropicales de Barcelona, en la Avenida Drassanes. Ellos tienen mucha más información sobre mi salud que mi médico de cabecera. Me recetaron pastillas que debía tomar cada ocho horas, 600 miligramos de Ibuprofeno para bajar la hinchazón y antibióticos con una combinación de Amoxicilina (500 mg.) y Ácido Clavulánico (125 mg.), mientras me hacían chequeo completo, incluyendo sangre y heces.

Por la tarde la pierna se me hinchó aún más y la herida comenzó a abombarse, pero hacia dentro. La piel alrededor de la herida se había secado y empezaba a escamarse, como cuando vas a perder la capa externa después de unos días de mucho sol. Busqué una bolsa de hielo y la apliqué directamente sobre la piel. A la media hora la hinchazón comenzó a bajar. El hielo siempre sirve.

A la mañana siguiente volví al Centro de Enfermedades Tropicales para pedirles algo más fuerte. ‘Toma un comprimido cada 6 horas en lugar de cada ocho horas mientras esperamos los resultados. Te los enviaré por email por si no mejoras y necesitas mostrárselos a otro médico por allí.’

La bomba cayó cuando ya estaba en Buenos Aires.

‘Lo que tienes es una infección por Streptococcus Pyogenes, no un Staphylococcus. Por tanto el tratamiento que estás tomando puede servir o no, aunque sería mejor la penicilina.’

Decidí seguir el tratamiento que había comenzado, no estaba tomando aspirinas, estaba tomando antibióticos. Lo publiqué en Facebook pensando que simplemente sería un bicho distinto, pero un amigo paramédico y bombero en Estados Unidos, Fernando Rivero, me envió inmediatamente este mensaje: ‘Cuidate YA que la Streptococcus Pyogenes puede causar muchos otros problemas. Puede atacar los riñones y empezar a destrozar la piel y los músculos de la pierna. Se trata con penicilina y Clindamycin. No esperes que puede ser muy serio! Esa es la bacteria que causa necrotizing faciitis, aquí la llamamos flesh eating bacteria! Tratate y cuidate!

‘Flesh eating bacteria’, la… ¡bacteria comedora de carne! Abrí los ojos un poco más, como si un terror diminuto e invisible se hubiera apoderado de mi destino. Inspiré profundamente y sonreí. ¡Guau! ¡Espectacular! Salí a la calle y respiré feliz: las enfermedades raras son las heridas de guerra, las medallas del viajero.

Anna había incubado los huevos de una mosca en su brazo durante el viaje por Zimbabue. Yo había tenido un principio de tuberculosis en África, había sufrido la Larva Migrans Cutánea entre Guyana y Venezuela y ahora tenía una ¡¡¡¡BACTERIA COMEDORA DE CARNE!!!!

Siete días después de ir al médico y tomar el antibiótico religiosamente cada seis horas la pierna ha vuelto a su tamaño normal. La herida está cicatrizando y la piel ha recuperado su color y elasticidad normal. Ahora solo me queda terminar el tratamiento, que no sobre ni una sola pastilla. Es la ley del antibiótico, llegar hasta el final, no darle una sola oportunidad a la bacteria para recuperarse y volver al ataque, reforzada y resistente.

 

TRATAMIENTO, TOMAR UNA PASTILLA CADA 8 o 6 HORAS

  • Siempre, siempre, ir al médico, que te enviará a hacer los análisis necesarios y te dirá qué tratamiento debes seguir. Nunca te automediques a no ser que estés aislado en la Luna y no tengas la posibilidad de consultar con un especialista.
  • Ibuprofeno de 600 mg. para bajar la inflamación.
  • Penicilina (o pastillas con una combinación de 500 mg. de Amoxicilina y 125 mg. de Ácido Clavulánico).

 

CONSECUENCIAS

Estas son las fotografias menos violentas de los resultados de infectarte músculos y piel con el Streptococcus Pyogenes. Las encontré en páginas de medicina. Que no te pase nunca, y si pasa, ¡que nunca llegue a esto!

ENCUENTRA AQUÍ MÁS HISTORIAS Y CONSEJOS SOBRE SALUD EN VIAJE

 

Más información en Wikipedia y en este artículo de elmundo.es

Si te gusta el morbo y quieres ver fotografias mas fuertes, entra en este enlace.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




267- El mosquito, la tortura del viajero | SALUD EN VIAJE

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Ningún ser vivo que se dedique a chuparte la sangre puede ser tu amigo. Y esto incluye a mosquitos, banqueros, jejenes, mecánicos deshonestos, moscas negras, cerrajeros nocturnos, piojos, procuradores, pulgas, abogados de divorcios, moscas tsé-tsé y otros insectos indeseables que te dejarán enfermo, hinchado o seco.

Vista la comparación, el mosquito nos parecerá un ser inofensivo, incluso simpático. Vamos, ¿a quién no le gustaría ser libre para volar y picar alguna nalga en una playa cálida?

Pero identificarte con ellos tiene sus problemas: en algunas regiones del mundo los moquitos contagian enfermedades que pueden llevarte al borde de la muerte y más allá. Y eso ya no es tan atractivo.

Hablando rápido, transmiten malaria (también llamado paludismo), dengue, fiebre amarilla, zika y chikunguña, la última enfermedad que se está poniendo de moda en los bares de sangre roja frecuentados por estos insectos. Solo existe una vacuna preventiva contra la fiebre amarilla, que dura 10 años, pero nada te evitará jugar a la ruleta rusa si no tomas precauciones. Confiar en tu mala sangre o inyectarte con varios gin tonics diarios, como hacían los exploradores africanos del siglo dieciocho y diecinueve con el pretexto de que la tónica tiene quinina, ya no sirve como excusa. La medicina y la conciencia humana han avanzado.

QUÉ HACER

La primera medida que debes tomar para protegerte de las enfermedades transmitidas por las picaduras de mosquitos es dejar la menor cantidad posible de superficie de piel a la vista. No necesitas usar un burka, no es obligatorio vestir como las mujeres musulmanas tradicionales que no enseñan ni la punta de las uñas, pero sí es muy recomendable usar pantalones y camisetas de mangas largas. En caso de que las hordas de mosquitos estén extremadamente hambrientas, también aconsejamos ponerte el pantalón por dentro de los calcetines. No es muy sexy ni queda muy elegante, pero es útil y hasta te pueden confundir con un jockey de vacaciones.

La empresa ExOfficio, que nos apoyó con ropa durante parte del viaje, tiene camisas, camisetas, pantalones y pañuelos embebidos en Permetrina. Es un líquido que no huele y que, según el sistema que utilizan, aguanta unos setenta lavados, lo que suele durar cualquier prenda. Si insistes en usar tu ropa de siempre busca el producto por internet, es posible que lo consigas y que encuentres las instrucciones de uso.

La segunda medida, indispensable, es rociarte la piel expuesta con repelentes de insectos que utilicen DEET como ingrediente activo. Nosotros utilizamos el spray Repel Sportsmen Max, que tiene un 40% de DEET y compramos en Walmart por menos de 4 dólares. El compuesto es capaz de borrar las letras del tablero de la furgo y de la cámara fotográfica, pero aparentemente es inocuo a la piel. Llevamos años usándolo y más allá de la obsesión por buscar caminos lejanos infestados de insectos no notamos ningún otro efecto secundario.

Por cierto, ayer nos cruzamos con un motociclista que llevaba un repelente de insectos fabricado en Estados Unidos con el 98% de DEET.

La tercera medida es encender espirales anti mosquitos dentro del vehículo (o de la tienda) apenas nos detenemos. Cerramos las puertas y nos vamos a pasear, dejando que una densa humareda impregne todo. Al abrir las puertas ni los insectos, ni los seres humanos querrán intentar entrar. A veces es un poco frustrante.

En ciertos lugares, como el norte de Quebec, Alaska, Yukón, las selvas africanas, americanas o asiáticas, o donde la incidencia de enfermedades transmitidas por mosquitos es mayor, antes de ir a dormir rociamos el interior de nuestra casa con ruedas con algún insecticida extremo tipo Raid o Baygon. Cerramos las puertas y esperamos unos minutos. Lo ideal sería airear un poco antes de entrar, pero corres el riesgo de que otros intrépidos insectos tomen el sitio de los que ya han caído en acción. Entonces, aguanta la respiración, entra rápido, y cruza los dedos para que tu intoxicación solo sea leve. Llevamos años sobreviviendo así.

Constantemente aparecen nuevos productos mágicos que prometen liberarte de los mosquitos de una forma más natural. Los hemos probado casi todos, y ninguno es tan efectivo como los métodos que te acabo de contar. El último invento que cayó en nuestras manos es una pulsera que utiliza aceites de geraniol, citronella y lemongrass (en inglés, según la etiqueta) como ingredientes activos.

Había tantos insectos volviéndome loco (adiós Buda, bienvenido Karate Kid, ver historia El Predador más Sanguinario de Norteamérica) junto a aquel lago idílico de Quebec, que terminé poniéndome la pulsera elástica en el cuello. Los bichos desaparecieron casi instantáneamente. Cuando empecé a notar que los colores comenzaban a verse bastante más intensos de cómo debían ser pensé que aquello no sería muy sano y decidí hacer caso a las indicaciones que recomendaban usarla en el tobillo o la muñeca. A pesar de que la etiqueta dice que ‘ahuyenta los mosquitos y otros insectos durante 200 horas’, solo funcionó durante las primeras tres horas.

Otra opción es la de dormir siempre dentro de una mosquitera. En este caso, la trama de la malla debe ser inferior a 1,5 milímetros.

La cuarta medida, pero solo para lugares donde exista un riesgo importante de contraer malaria, es tomar medicinas como Malarone o Paludrine. No son vacunas, pero fortalecen tu sistema inmunológico. Durante nuestro recorrido de casi 2 años por África estuvimos tomando una pastilla de Malarone (compuesto Atovacuona y Clorhidrato de Proguanil) al día y una de Paludrine (compuesto: Proguanil) a la semana. Entre estas medidas y las enumeradas antes, conseguimos evitar contraer alguna enfermedades transmitida por mosquitos.

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Resumiendo, después de un tiempo y una buena dosis de frustración y paranoia me di cuenta que, en cuestión de mosquitos, lo único que sirve es la prevención. Es indispensable usar ropa de mangas largas, rociar el interior de tu vehículo con insecticida y tu piel con repelente de insectos con un alto porcentaje de DEET. Si viajas por zonas donde la malaria sea común, es recomendable tomar algún coctail de pastillas que refuerce tus defensas.

Como en América decidimos no medicarnos, llevamos una alternativa llamada Lariam (componente activo: Mefloquina) para tomar en caso de enfermar en una zona alejada, donde no haya hospitales. Lariam puede causar ciertos efectos secundarios desagradables como convulsiones, alucinaciones, episodios psicóticos, tendencias depresivas, irritabilidad, obnubilación, mareos, insomnio, vértigos y cefaleas, entre otros. La llevamos para tomar solo en casos de emergencia.

Recuerda, los mosquitos no son tus amigos. La malaria no es una medalla para colgar en el currículum. El más listo no es el que sobrevivió a una malaria, sino el que se protegió a tiempo.

Encuentra más información sobre la malaria en la Fundación Io.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

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241- Cómo curar mordidas de perro | SALUD EN VIAJE

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Y cuando me estaba acercando a la furgo por el jardín trasero del edificio donde viven unos amigos en Vancouver, un perro de caza marrón y blanco, bastante más grande de lo que me hubiera gustado y con los dientes afilados (no es lo mismo que te ataque un Chihuahua a que te ataque un Pitbull), saltó sobre mí.

Sería el olorcito a asado que llevaba tras un encuentro con argentinos, no lo sé, pero lo que hice después hubiera merecido una foto. Dios, ¡lo que pagaría por esa foto!

Cuando me levanté del suelo tras el ataque el perro se fue corriendo hacia el otro rincón del jardín. Me vio la cara, estaba cabreado. Agarré el machete africano que siempre guardo a mano en la furgoneta y fui a por él. En el camino encontré una silla, mi escudo de cuatro patas. Y vestido como un gladiador comencé a insultar al puto perro en tehuelche, pampa y todos los idiomas que conozco. Como si me fuera a entender.

Por un momento pensé en matarlo, no me faltaban razones, pero entonces apareció la dueña, que me vio levantando una silla y un machete contra su lindo perrito, y comenzó a gritarme en hebreo y arameo.

La historia es larga. Al final vino la policía y fichó al perro. Creo que no se animaron a tomarle las huellas de las patas. La dueña enseñó una medalla conforme el perro estaba vacunado contra la rabia. Y siguió mirándome mal, como si su puto perro fuera un santo y yo lo hubiera provocado.

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Canadá suele tener unas ciudades muy civilizadas. El griterío atrajo a los vecinos, que trajeron vendas, pomadas y desinfectantes de distintos colores. Pero no quería limpiar la herida con cualquier cosa. No tenemos seguro médico, suele ser caro si estás todo el año viajando. Por eso decidimos no enfermarnos y asumir el coste si teníamos que pasar por un hospital de pago. La estrategia, después de 13 años de viaje, viene funcionando bien.

Lo primero que hicimos fue llamar a Christine, una amiga canadiense que tiene buenos conocimientos de primeros auxilios. Y seguir sus instrucciones.

1-      Límpiate bien la herida con mucha agua y jabón

2-      Presiona para que salga sangre.

3-      Corta los pedazos de piel muerta con una tijera desinfectada (esta es de mi cosecha personal)

4-      Desinfecta UNA SOLA VEZ la herida con agua oxigenada-H2O2 (una sola vez, porque el agua oxigenada mata no solo las bacterias malas, sino también aquellas que ayudan a la cicatrización)

5-      Consigue una pomada cicatrizante como Polysporin (en Canadá) (contiene un 0,13% de Sulfato de Polimixcina B, un 0,79% de Bacitracina con Zinc, un 0,03% de Gramicidina y 5% de Lidocaína) y aplícala en la zona lastimada. Según el médico que consulte al día siguiente la herida cicatriza mejor cuando está húmeda que cuando está seca.

6-      Ponte una venda que te cubra la herida.

7-      Repetir la limpieza con agua y jabón, la aplicación de pomada cicatrizante y la venda 3 veces por día durante una semana.

8-      Darte una vacuna antitetánica.

El mayor peligro en estos casos es que el perro no esté vacunado. Los primeros síntomas de la rabia, que se notan pocas horas después de la agresión, es dolor en la mandíbula y en la zona mordida. También hay que vigilar el color que toma la piel alrededor de la zona afectada durante 72 horas, que es el período de mayor riesgo.

Esto ocurrió durante un domingo por la tarde. El lunes por la mañana me acerqué a un centro de atención médica básica muy pequeñito de la zona de Kitsilano, que atiende a jóvenes y personas que viven en Vancouver y no tienen seguro médico. Se llama Pine Free Community Health Youth Clinic. Allí revisaron la herida, me dieron la vacuna antitetánica y una palmadita en la espalda. No me cobraron nada. Tremendamente amables (¡Muchas gracias!).

Uno de los datos curiosos que me contaron allí es que (por lo menos en Vancouver, o Canadá), solo el 20% de las mordeduras de perro derivan en infecciones cuando el 100% de las mordeduras de gato se infectan.

Ya sabes: si te vas de viaje y no tienes seguro médico, no te enfermes ni dejes que te muerda un perro. Y si un perro te mira fijamente, con la boca abierta, la lengua afuera y los dientes húmedos de saliva, prepárate: puede que tenga hambre. Y tú tienes muchos huesitos.

ENLACE RECOMENDADO

Cómo curar una mordedura

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218- Cómo eliminar un coágulo de sangre bajo una uña | SALUD EN VIAJE

...hasta que de repente saltó un chorrito de sangre. Salud en ruta

Hace unos días fui atacado por una Cucaracha gigante. Una Cucaracha desagradecida.

Intentaba aflojar una tuerca de mi furgo 4×4, ajustada por miles de kilómetros de malos caminos, cuando mi mano resbaló y el dedo pequeño se estrelló contra el hierro de la carrocería. Con el paso de las horas el dolor comenzó a aumentar. No lo tenía roto, aunque se estaba formando un coágulo de sangre bajo la uña.

A la mañana siguiente mi dedo hinchado y caliente latía con vida propia, como si tuviera un pequeño corazón agitado. Ya no podía doblarlo y, si quería seguir trabajando, necesitaba encontrar una solución.

No tenía muchas opciones:

  • La opción A era la más lógica: ir a un centro médico para que me hicieran un agujero en el dedo con un taladro quirúrgico. Era un poco truculento y corría el riesgo de cruzarme con un sádico de bata blanca. Pero no tenía seguro médico y, con los costes de la sanidad en Canadá (y sobre todo en Estados Unidos), la tontería me podía costar unos 1000 dólares. De momento, eso dolía más que el dedo.
  • Opción B: yo me había desarreglado solito. Ahora tenía que aprender a arreglarme.

Primero intenté atravesar mi uña con un alfiler al rojo vivo. Según el saber popular eso debería funcionar, pero la presión y el calor del alfiler hacían que el dedo doliera más. Para sufrir menos tenía que ser un poco más radical.

La Dremmel es una pequeña herramienta multiusos muy práctica para llevar en una furgo. La utilizan los artesanos para tallar, pulir y agujerear piedras, caracoles, maderas o vidrio. Más de una vez la había utilizado en la furgo. Aunque esta vez, la iba a utilizar en mi cuerpo. Me iba a taladrar una uña.

Busqué la punta más delgada, la esterilicé en alcohol y la acoplé a la Dremmel. Coloqué mi mano derecha sobre la mesa, sobre una servilleta de papel capaz de absorber sangre, y con mi mano izquierda (la torpe, la que tiembla) apoyé la punta de la herramienta sobre mi uña. Luego, apreté el botón de encendido.

El zumbido me hizo recordar a mis peores días de terror en el sillón de un dentista. Pero esta vez yo tenía el poder. Era algo intrínsecamente masoquista, fascinante. El taladro que sostenía con mi mano avanzaba lentamente, perforando mi uña hacia el interior de mi dedo.

A mi lado, Christine, una amiga de Vancouver, Canadá, observaba en silencio, sacando fotos. De repente hubo un estallido silencioso y mi uña se cubrió de sangre espesa y tibia.

Guau!!! -dije levantando mis ojos abiertos hacia Christine. –You got it?

Yes, I have several photos… that was amazing!! -respondió todavía sorprendida.

Mi dedo dolía menos, el tratamiento había sido rápido, casi indoloro y barato. Pero sobre todo, había sido emocionante.

¿Tienes un martillo? -le pregunté. ¡Quiero hacerlo de nuevo!

Comprobado. Una Dremmel no solo sirve solo para arreglar la furgo.

Espero que nunca me falte un amigo dentista…

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70- Larva Migrans Cutanea, un parásito de perros | SALUD EN VIAJE

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Siempre hay algo asqueroso que te puede pasar durante un viaje. Después de tantos años, las historias de gusanitos creciendo bajo la piel, principios de tuberculosis, intoxicaciones y picaduras de bichos raros se acumulan como en el Laboratorio del Doctor Infierno.

Aquí va el último descubrimiento, nuestra última compañera de viaje. Señoras y señores, con ustedes, la Larva Migrans Cutanea.

Me la contagié en alguna playa de la selva de Guyana. En un sitio muy bonito, paradisíaco, lleno de perros y arena. Durante la primera semana parece que solo son nuevas picaduras de jején, el más diabólico de los insectos de la naturaleza, también conocido como sun fly, pium o puri puri. Los grandes cabrones siempre tienen muchos seudónimos. Unos días más tarde, las picadas se transformaron en líneas irregulares que comenzaron a crecer.

Podía ser una señal. Me puse místico, pero no me duró mucho. No pasó nada extraordinario. Salvo la picazón en el tobillo que me obligaba a rascarme con saña. Una comezón que arrastraba mi voluntad hacia el peor escenario, hacia la peor de las costumbres, casi una droga: rascarte, rascarte de necesidad y gusto, rascarte sin freno, rascarte por vicio. Y disfrutarlo.

Pero las rayas se pusieron peor, se inflamaron, se llenaron de líquido transparente. Y comenzaron a avanzar en todas las direcciones. Hacia arriba, hacia abajo, hacia los lados, hacia el tatuaje azteca, decididas a estrangular mi pie.

Cuando llegamos al hospital de Lethem, frontera entre Guyana y Brasil, los túneles construidos por eso siguen avanzando a mejor ritmo que cualquier Ministerio de Obras Públicas. Allí, un médico brasilero asegura que tengo Tenia, una infección provocada por hongos. Me receta una crema, una poción en tubo que comienza a despellejarme el tobillo.

La poción mágica mataba todo, menos lo que se alimentaba de mi pierna.

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Una semana más tarde llegamos a Puerto Ordaz, Venezuela. Deisy, la mujer dermatóloga del amigazo Rodolfo, asegura apenas lo ve que eso no son hongos. Que es un parásito de perros con nombre en latín. Larva Migrans Cutanea. Que le gustan los animales y, de vez en cuando, salta y se instala en un ser humano.

Y me recetó el siguiente tratamiento: 2 pastillas de Ivermectina 6mg. una sola vez y una crema tópica cada doce horas.

A la semana, ya estaba practicamente curado y la piel de mi pierna había comenzado a cicatrizar.

La LARVA MIGRANS CUTANEA es un parásito diminuto, una especide de lombriz transparente invisible a los ojos que dibuja líneas varicosas llenas de agua bajo tu piel. No lo ves, pero avanza y retrocede dejando tras de sí un camino de urticaria insoportable. Es horrible, lo sé. Pero si te rascas lo único que conseguirás es lastimarte.

Conclusiones:

  • Rascarse con ganas da gusto.
  • Rascarse con ganas es casi tan bueno como el sexo.
  • Después de dos semanas el tratamiento funciona.

Para más información sobre la Larva Migrans Cutanea, ver

Tratamiento para los hongos: pastilla diaria de Ketorconazole 200 mg. y crema a base de ácido benzoico y ácido salicílico, 3 veces al día.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.