267- Cómo protegerte de los mosquitos | SALUD EN RUTA

Ningún ser vivo que se dedique a chuparte la sangre puede ser tu amigo. Y esto incluye a mosquitos, banqueros, jejenes, mecánicos deshonestos, moscas negras, cerrajeros nocturnos, piojos, procuradores, pulgas, abogados de divorcios, moscas tsé-tsé y otros insectos indeseables que te dejarán enfermo, hinchado o seco.

Vista la comparación, el mosquito nos parecerá un ser inofensivo, incluso simpático. Vamos, ¿a quién no le gustaría ser libre para volar y picar alguna nalga en una playa cálida?

Pero identificarte con ellos tiene sus problemas: en algunas regiones del mundo los moquitos contagian enfermedades que pueden llevarte al borde de la muerte y más allá. Y eso ya no es tan atractivo.

Hablando rápido, transmiten malaria (también llamado paludismo), dengue, fiebre amarilla, zika y chikunguña, la última enfermedad que se está poniendo de moda en los bares de sangre roja frecuentados por estos insectos. Solo existe una vacuna preventiva contra la fiebre amarilla, que dura 10 años, pero nada te evitará jugar a la ruleta rusa si no tomas precauciones. Confiar en tu mala sangre o inyectarte con varios gin tonics diarios, como hacían los exploradores africanos del siglo dieciocho y diecinueve con el pretexto de que la tónica tiene quinina, ya no sirve como excusa. La medicina y la conciencia humana han avanzado.

QUÉ HACER

La primera medida que debes tomar para protegerte de las enfermedades transmitidas por las picaduras de mosquitos es dejar la menor cantidad posible de superficie de piel a la vista. No necesitas usar un burka, no es obligatorio vestir como las mujeres musulmanas tradicionales que no enseñan ni la punta de las uñas, pero sí es muy recomendable usar pantalones y camisetas de mangas largas. En caso de que las hordas de mosquitos estén extremadamente hambrientas, también aconsejamos ponerte el pantalón por dentro de los calcetines. No es muy sexy ni queda muy elegante, pero es útil y hasta te pueden confundir con un jockey de vacaciones.

La empresa ExOfficio, que nos apoyó con ropa durante parte del viaje, tiene camisas, camisetas, pantalones y pañuelos embebidos en Permetrina. Es un líquido que no huele y que, según el sistema que utilizan, aguanta unos setenta lavados, lo que suele durar cualquier prenda. Si insistes en usar tu ropa de siempre busca el producto por internet, es posible que lo consigas y que encuentres las instrucciones de uso.

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La segunda medida, indispensable, es rociarte la piel expuesta con repelentes de insectos que utilicen DEET como ingrediente activo. Nosotros utilizamos el spray Repel Sportsmen Max, que tiene un 40% de DEET y compramos en Walmart por menos de 4 dólares. El compuesto es capaz de borrar las letras del tablero de la furgo y de la cámara fotográfica, pero aparentemente es inocuo a la piel. Llevamos años usándolo y más allá de la obsesión por buscar caminos lejanos infestados de insectos no notamos ningún otro efecto secundario.

Por cierto, ayer nos cruzamos con un motociclista que llevaba un repelente de insectos fabricado en Estados Unidos con el 98% de DEET.

La tercera medida es encender espirales anti mosquitos dentro del vehículo (o de la tienda) apenas nos detenemos. Cerramos las puertas y nos vamos a pasear, dejando que una densa humareda impregne todo. Al abrir las puertas ni los insectos, ni los seres humanos querrán intentar entrar. A veces es un poco frustrante.

En ciertos lugares, como el norte de Quebec, Alaska, Yukón, las selvas africanas, americanas o asiáticas, o donde la incidencia de enfermedades transmitidas por mosquitos es mayor, antes de ir a dormir rociamos el interior de nuestra casa con ruedas con algún insecticida extremo tipo Raid o Baygon. Cerramos las puertas y esperamos unos minutos. Lo ideal sería airear un poco antes de entrar, pero corres el riesgo de que otros intrépidos insectos tomen el sitio de los que ya han caído en acción. Entonces, aguanta la respiración, entra rápido, y cruza los dedos para que tu intoxicación solo sea leve. Llevamos años sobreviviendo así.

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Constantemente aparecen nuevos productos mágicos que prometen liberarte de los mosquitos de una forma más natural. Los hemos probado casi todos, y ninguno es tan efectivo como los métodos que te acabo de contar. El último invento que cayó en nuestras manos es una pulsera que utiliza aceites de geraniol, citronella y lemongrass (en inglés, según la etiqueta) como ingredientes activos.

Había tantos insectos volviéndome loco (adiós Buda, bienvenido Karate Kid, ver historia El Predador más Sanguinario de Norteamérica) junto a aquel lago idílico de Quebec, que terminé poniéndome la pulsera elástica en el cuello. Los bichos desaparecieron casi instantáneamente. Cuando empecé a notar que los colores comenzaban a verse bastante más intensos de cómo debían ser pensé que aquello no sería muy sano y decidí hacer caso a las indicaciones que recomendaban usarla en el tobillo o la muñeca. A pesar de que la etiqueta dice que ‘ahuyenta los mosquitos y otros insectos durante 200 horas’, solo funcionó durante las primeras tres horas.

Otra opción es la de dormir siempre dentro de una mosquitera. En este caso, la trama de la malla debe ser inferior a 1,5 milímetros.

La cuarta medida, pero solo para lugares donde exista un riesgo importante de contraer malaria, es tomar medicinas como Malarone o Paludrine. No son vacunas, pero fortalecen tu sistema inmunológico. Durante nuestro recorrido de casi 2 años por África estuvimos tomando una pastilla de Malarone (compuesto Atovacuona y Clorhidrato de Proguanil) al día y una de Paludrine (compuesto: Proguanil) a la semana. Entre estas medidas y las enumeradas antes, conseguimos evitar contraer alguna enfermedades transmitida por mosquitos.

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Resumiendo, después de un tiempo y una buena dosis de frustración y paranoia me di cuenta que, en cuestión de mosquitos, lo único que sirve es la prevención. Es indispensable usar ropa de mangas largas, rociar el interior de tu vehículo con insecticida y tu piel con repelente de insectos con un alto porcentaje de DEET. Si viajas por zonas donde la malaria sea común, es recomendable tomar algún coctail de pastillas que refuerce tus defensas.

Como en América decidimos no medicarnos, llevamos una alternativa llamada Lariam (componente activo: Mefloquina) para tomar en caso de enfermar en una zona alejada, donde no haya hospitales. Lariam puede causar ciertos efectos secundarios desagradables como convulsiones, alucinaciones, episodios psicóticos, tendencias depresivas, irritabilidad, obnubilación, mareos, insomnio, vértigos y cefaleas, entre otros. La llevamos para tomar solo en casos de emergencia.

Recuerda, los mosquitos no son tus amigos. La malaria no es una medalla para colgar en el currículum. El más listo no es el que sobrevivió a una malaria, sino el que se protegió a tiempo.

Encuentra más información sobre la malaria en la Fundación Io.

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Pablo Rey (Buenos Aires) y Anna Callau (Barcelona) viajan por el mundo desde el año 2000 en una furgoneta Mitsubishi Delica L300 4×4 llamada La Cucaracha. En estos años veinte años de movimiento constante consiguieron un máster en el arte de sobrevivir y resolver problemas (policías corruptos y roturas de motor en el Sáhara, por ejemplo) en lugares lejanos.

Durante tres años recorrieron Oriente Próximo y África, de El Cairo a Ciudad del Cabo; estuvieron 7 años por toda Sudamérica y otros 7 años explorando casi cada rincón de América Central y Norteamérica. En el camino cruzaron el Océano Atlántico Sur en un barco de pesca, descendieron un río del Amazonas en una balsa de troncos y caminaron entre leones y elefantes armados con un cuchillo suizo.

En los últimos años comenzaron a viajar a pie (Pirineos entre el Mediterráneo y el Océano Atlántico, 2 meses) y en motocicleta (Asia) con el menor equipaje posible. Participan en ferias del libro y de viaje de todo el mundo, y dan charlas y conferencias en escuelas, universidades, museos y centros culturales. Pablo ha escrito tres libros en castellano (uno ya se consigue en inglés) y muchas historias para revistas de viaje y todo terreno como Overland Journal (Estados Unidos) y Lonely Planet (España).

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina, el viaje es la vida.

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