353- Entrevista en video ¡20 años viajando por el mundo!

(Entrevista y conversación en video con Pablo de Mundo Adro, sobre la vida en la ruta y el inicio del viaje en junio del año 2000. ¡¡La prehistoria!! Antes, extracto del libro ‘Por el Mal Camino’ de Pablo Rey, disponible en Amazon y en la Librería Altaïr de Barcelona)

La vuelta al mundo había comenzado en Barcelona como parte de un ritual obligado, una purificación indispensable después de años de encierro entre las cuatro paredes de una oficina.

Viajar había sido un sueño postergado por la necesidad urgente de producir. De hacer algo de dinero para tener un apartamento bonito donde morir cada noche, de completar un buen trabajo cada día como uno de los pocos caminos a la satisfacción. Arbeit macht frei, gritaba el sistema. ¡El trabajo te hará libre!

Y todos creímos que era cierto.

Lo que dejábamos atrás era otro planeta. Un mundo extraño donde había tanta comida disponible que algunas personas llegaban a elegir la opción de no comer. O peor, de vomitar lo que habían comido. Había revistas y programas de televisión dedicados a exponer los detalles privados de gente que no conocíamos personalmente, haciendo que nos preocupáramos más por la vida de los demás que por la vida propia. En general, sentía que los objetos se estaban adueñado de nuestro destino: casi todos estábamos dispuestos a sacrificar nuestra independencia a cambio de una hipoteca a veinticinco años, un producto con un logo brillante o un coche nuevo que nos señalara entre la multitud.

Con los años había ido olvidando que viajar era el motivo que me había llevado a España, y me había integrado en la vida cotidiana como si la normalidad fuera ese sueño de vivir esperando los fines de semana.

Cada día me dedicaba a alimentar mi mascota personal, ese animalito interior llamado ego, con un nuevo pedazo de carne cruda. A veces exigía solo un dedo o una punta de uña; pero en ocasiones demandaba un doloroso carpaccio de mejilla, un steak tartar de nalga o un ceviche preparado con mi propio corazón.

Día tras día me transformaba en un caníbal de mis propios sueños e ideales, y lo que quedaba después de la digestión era una cosa distinta. A veces tenía la sensación de que no me estaba transformando en una mariposa, sino que terminaría convertido en una oruga. En una oruga muy civilizada.

Por eso necesitaba volver a lo básico, a lo importante. Tenía que descartar las muletas de la urbanidad respetable, tirar los accesorios y volver a vivir con los pies en la tierra. Tenía que hacer algo nuevo, quizás algo tan sencillo como volver a empezar. Volver a sentir la intensidad de una vida insegura, volver a emprender algo que no sabes cómo ni dónde termina. En síntesis, volver a arriesgar.

Anna y yo nos conocimos en esa época de dudas, dieciocho meses antes de empezar el viaje. Nos cruzamos un día cualquiera, sin sol, sin lluvia, sin recuerdos puntuales del tiempo, en los pasillos de ese hormiguero gigante llamado Barcelona. El inicio fue como todos, lleno de pequeños gestos, confidencias casuales y risas tontas al atardecer, cuando nos liberábamos del trabajo. Entonces nos abducían las calles, donde el ronroneo vulgar del tránsito se mezclaba constantemente con el barullo provocado por veinte conversaciones simultáneas y teléfonos que sonaban hasta dentro de los baños.

Solo había un lugar donde podíamos escapar por un rato: la playa de la Barceloneta. El mar, con sus idas y vueltas, era lo único que conseguía desconectarnos. Y ese era el momento importante, cuando echábamos el freno y todo se detenía. Los sonidos se purificaban y dejaban de ser veinte ruidos distintos para ser solo uno o dos. Todo se veía más claro y ya no importaba nada más, porque no necesitábamos nada más.

Bueno, sí, con el tiempo nos dimos cuenta que necesitaríamos una furgoneta.

Acompáñanos en la ruta en Instagram, Facebook & YouTube @viajeros4x4x4.

 

Pablo Rey (Buenos Aires) y Anna Callau (Barcelona) viajan por el mundo desde el año 2000 en una furgoneta Mitsubishi Delica L300 4×4 llamada La Cucaracha. En estos años veinte años de movimiento constante consiguieron un máster en el arte de sobrevivir y resolver problemas (policías corruptos y roturas de motor en el Sáhara, por ejemplo) en lugares lejanos.

Durante tres años recorrieron Oriente Próximo y África, de El Cairo a Ciudad del Cabo; estuvieron 7 años por toda Sudamérica y otros 7 años explorando casi cada rincón de América Central y Norteamérica. En el camino cruzaron el Océano Atlántico Sur en un barco de pesca, descendieron un río del Amazonas en una balsa de troncos y caminaron entre leones y elefantes armados con un cuchillo suizo.

En los últimos años comenzaron a viajar a pie (Pirineos entre el Mediterráneo y el Océano Atlántico, 2 meses) y en motocicleta (Asia) con el menor equipaje posible. Participan en ferias del libro y de viaje de todo el mundo, y dan charlas y conferencias en escuelas, universidades, museos y centros culturales. Pablo ha escrito tres libros en castellano (uno ya se consigue en inglés) y muchas historias para revistas de viaje y todo terreno como Overland Journal (Estados Unidos) y Lonely Planet (España).

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina, el viaje es la vida.

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