54- A las Islas Galápagos en un barco de carga | VIAJES EN BARCO
A mí me gustaba el arroz.
A mí me gustaba el arroz.
No, no se puede pasar. Ni hacer. Ni mencionar. Todos los que lo intentaron están muertos. Por lo menos espiritualmente. Su moral se encontró con un burócrata y quedó hecha pedazos.
Frutas raras, pero raras, de esas que nunca viste en la frutería de tu barrio. Bueno, bananas rojas hay por todos lados…
Ya era hora de buscar un sitio donde detenernos a vender libros y, ¿qué mejor que una Feria del Libro?
Caos. ¿De qué otra manera se podría definir esta colisión, este atasco permanente, este dolor en las tripas cuadriculadas de Huaquillas?
¿Deberemos ir a una clínica de desintoxicación cuando terminemos la vuelta al mundo? Después de tanto tiempo en la ruta, ¿crees que nos acostumbraremos a vivir en un solo lugar?
Ahora queremos el tren interoceánico!
Alaska queda para el norte, repetía la mujer del peaje. Tienen que dar la vuelta a cien metros y seguir para el otro lado.
El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en una furgo 4×4 durante 4 años. 15 años después todavía seguimos en la ruta.
La posibilidad de que la furgo estuviera en una lista de vehículos buscados por huir al silbato de la autoridad en el Altiplano no me quitaba el sueño, pero cada vez que cruzábamos un control policial me sentía incómodo.