La Cucaracha

Nací en Japón en 1991 y para los amigos soy La Cucaracha. Para los demás soy un minibús o van Mitsubishi L300/Delica 4×4 de motor turbo diésel 2.5 ensamblado en la factoría de Mizushima. Mis primeros años fueron tranquilos, me compró un médico que me usaba para llevar a su familia de picnic todos los fines de semana. Dormía todas las noche en un garage. Me lavaban todos los fines de semana. Una vez fuimos a la montaña. Era una vida estupenda.

Pero en 1999 el doctorcito me abandonó por otra furgo familiar más joven. Entonces caí en las manos de un vendedor de coches usados, un desconsiderado que no tuvo reparo en rebajarme los kilómetros para deshacerse de mí cuando dos principiantes en busca de emociones fuertes creyeron que yo era el vehículo indicado para dar la vuelta al mundo. ¿Por qué no se enrolan en la Legión Extranjera y me dejan en paz? ¡Idiotas! ¡Ciegos! ¡Boludos!

Me llevaron por lugares alejados de toda civilización donde los mecánicos eran brutos y me miraban con una expresión rara. Me hicieron cruzar desiertos, barrizales, ríos y cordilleras, he bebido los peores combustibles del mundo, tragué agua, arena y una vez ¡hasta se me congeló el aceite! ¡Me insultaron! ¡Amenazaron con tirarme a un barranco y cobrar el seguro! ¡¡Me llamaron coche del Ratón Mickey!! Sufrí tanto, Recambio Original bendito, que tuvieron que hacerme un transplante de motor. Creo que el donante fue coreano.

Después de tanto maltrato por esos caminos alejados de África, Asia y América por lo menos merezco que se me conceda un deseo. Me gustaría jubilarme en Miami. Y si no es en Miami que sea en algún sitio tranquilo y llano, donde todas las calles estén asfaltadas y los mecánicos trabajen con guantes descartables.

Pero no consigo deshacerme de Anna y Pablo. Se han emperrado en terminar la vuelta al mundo… ¡conmigo! ¡A través de Siberia! Y tampoco se deciden a tomar la ruta, porque suben y bajan y vuelven a los mismos lugares y se pierden por caminos de mierda por donde no va ni Dios. ¡Por favor! ¡Que alguien les regale un GPS! Y encima, ahora, me llaman La Cucaracha por que dicen que me meto en todos lados y que ni una bomba atómica va a acabar conmigo…

¿Por qué me hacen esto? ¿Qué les hice?

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Pablo Rey (Buenos Aires) y Anna Callau (Barcelona) viajan por el mundo desde el año 2000 en una furgoneta Mitsubishi Delica L300 4×4 llamada La Cucaracha. En estos años veinte años de movimiento constante consiguieron un máster en el arte de sobrevivir y resolver problemas (policías corruptos y roturas de motor en el Sáhara, por ejemplo) en lugares lejanos.

Durante tres años recorrieron Oriente Próximo y África, de El Cairo a Ciudad del Cabo; estuvieron 7 años por toda Sudamérica y otros 7 años explorando casi cada rincón de América Central y Norteamérica. En el camino cruzaron el Océano Atlántico Sur en un barco de pesca, descendieron un río del Amazonas en una balsa de troncos y caminaron entre leones y elefantes armados con un cuchillo suizo.

En los últimos años comenzaron a viajar a pie (Pirineos entre el Mediterráneo y el Océano Atlántico, 2 meses) y en motocicleta (Asia) con el menor equipaje posible. Participan en ferias del libro y de viaje de todo el mundo, y dan charlas y conferencias en escuelas, universidades, museos y centros culturales. Pablo ha escrito tres libros en castellano (uno ya se consigue en inglés) y muchas historias para revistas de viaje y todo terreno como Overland Journal (Estados Unidos) y Lonely Planet (España).

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina, el viaje es la vida.

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