125- Escritores en Ruta: el 20 de junio cumplimos 10 años dando la vuelta al mundo

Pablo Rey, escritor, aventurero, viajero

QUIÉNES SOMOS

Soy Pablo, Pablo Rey, Pablo. Soy escritor, siempre trabajé con las palabras. Nací en Argentina, luego volví a nacer en España, y finalmente volví a nacer dentro de una furgoneta en movimiento. El 20 de junio del año 2010 cumplimos 10 años escribiendo historias desde las rutas del mundo.

Cumplimos porque somos dos, con Anna, Anna Callau Aguilar, Anna, mi compañera de aventuras, nacida en Barcelona, Catalunya, España. Aunque en realidad a estas alturas ya somos tres, con nuestra casa-furgoneta-librería 4×4 que nos acompaña desde el inicio del viaje en el año 2000. La misma que guarda los libros que escribimos, editamos y vendemos a nuestro paso por los caminos más aislados y alejados de Latinoamérica.

Libros que cuentan las historias cotidianas en tiempos de paz de la sociedad más anónima del mundo, la que sólo aparece en los periódicos cuando hay una catástrofe humanitaria, estalla una bomba sangrienta o hay un golpe militar. Historias de la gente en África, historias de la gente en los países árabes, historias de la gente en Latinoamérica.

Por eso somos Escritores en Ruta.

 

QUÉ HACEMOS

El nuestro es un camino independiente, sin patrocinadores ni límite de tiempo. Nadie nos espera, nadie nos persigue. No deseamos volver a vivir atados por las obligaciones y las comodidades de la sociedad de consumo. Lo que nos motiva es recorrer, detenernos y descubrir, comprender por qué las cosas son de una manera y no de otra, vivir otras vidas, escribirlo y compartirlo.

En el camino cuestionamos los prejuicios sembrados por muchos medios masivos de comunicación acerca de otras culturas del mundo con las que convivimos en algún momento del viaje. Nada es completamente negro ni completamente blanco. El mundo está lleno de matices, de detalles que definen la visión de nuestro paso por esos lugares, esos países.

La Vuelta al Mundo en 10 Años, que serán 15, que serán 20, comenzó en Barcelona y nos llevó a pasar rápidamente por el sur de Europa para comenzar un viaje lento al entrar en Turquía e internarnos en el Kurdistán. Convivimos en jaimas y casas levantadas con ladrillos de adobe en Siria, Jordania, Egipto y Sudán, en chozas, gasolineras y campamentos de trabajadores desde Etiopía a Sudáfrica. En el camino aprendimos a andar desarmados entre leones y elefantes, a dejar atrás casi todo el equipaje innecesario y a comunicarnos a través de la mirada y los gestos con personas que continúan viviendo como los primeros hombres de la humanidad.

Rescatamos la furgoneta de averías graves en tres desiertos, cruzamos el Océano Atlántico sur durante 23 días como tripulantes de un barco de pesca de Pescanova y recorrimos lentamente casi todos los caminos de América desde Tierra del Fuego hasta el Océano Ártico durante los 8 años siguientes. Fue aquí donde descubrimos el mejor trabajo del mundo: detenernos en la calle, rodear la furgo de mapas y palabras y vender libros contando historias de otras vidas y lugares lejanos, las historias de la vida en la ruta.

Web-El-Libro-de-la-Independencia

 

QUÉ PROVOCA LO QUE HACEMOS

La furgoneta llama la atención. Atrae aventureros de 4×4, viajeros a tiempo completo y viajeros de fin de semana, soñadores de otras vidas, escapistas de la rutina y sobre todo, adolescentes y estudiantes que se quedan con la boca abierta cuando les contamos la historia de La vuelta al mundo en 10 años. Historias que inquietan la vida rutinaria, que presentan otras alternativas y reviven esos sueños que la realidad arrinconó en un cajón. Entonces cae un prejuicio cultural y, por curiosidad o simpatía, muchos compran su primer libro en mucho, demasiado tiempo. Leer siempre vale la pena.

Más de una vez nos quedamos afónicos después de días contando historias. Como cuando nos cedieron un stand en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011 en México, en la Feria del Libro 2008 de Guayaquil en Ecuador o durante Sant Jordi 2010 en Barcelona. Nos hemos detenido esporádicamente en plazas, parques, ferias de artesanías, mercados, playas, centros comerciales y escuelas donde nos han recibido siempre con los brazos abiertos, siempre con sorpresa e incredulidad.

¿Diez años? Ustedes sí que son libres, es una de las respuestas más comunes. Sin duda, no es fácil vivir permanentemente juntos en cuatro metros cuadrados ni estar lejos de la familia y los amigos. Pero es la vida que elegimos, el precio que debemos pagar por esta libertad.

¿Y cómo se mantienen? Metimos nuestra vida en cajas y alquilamos nuestro apartamento en Barcelona, cuya hipoteca se terminó de pagar hace 4 años. Vendemos nuestros libros en librerías de España y en la ruta. Escribimos artículos para revistas (Altaïr y Lonely Planet en España, Overland Journal en Estados Unidos, Viajeros en Perú, Viva en Ecuador…). Aceptamos la hospitalidad de desconocidos que nos alojan en sus casas, de empresas que nos cruzan océanos o nos apoyan con sus productos (Panama Jack, adHerma Grup, GeoPlaneta). Esto no es un viaje, es la vida, una vida sencilla, sin lujos, pero tremendamente libre.

Escribir y contar historias es mi sino, mi vida y nuestro camino. Hay muchas formas de vivir la literatura y probablemente ésta sea de las más frescas, libres y cercanas.

Sabemos que somos buena carne para los medios de comunicación, que nuestra historia entusiasma, que descubre nuevas perspectivas y demuestra que el trabajo en común y el tesón abren puertas, sea cual sea el camino elegido. La vida es una cuestión de actitud. También sabemos que atraemos mecánicos que dejarán manchas de aceite sobre algunas páginas; espíritus inquietos a quienes guiaremos sin saberlo en su viaje iniciático por África; jóvenes que conocerán la historia de Gareb, que cambió nuestra percepción de muchas cosas cuando me dijo Si te invito a mi casa es porque no te conozco.

Todo esto es parte de la historia de los Escritores en Ruta, la historia de La Vuelta al Mundo en 10 Años, que serán quince, que serán veinte.

Ya da igual, el tiempo ha cobrado otro sentido.

Feliz cumpleaños Anna, feliz cumpleaños Cucaracha, feliz cumpleaños [email protected]

11 años en ruta, más de 240.000 kilómetros viajando con la misma furgoneta, más de 45 países visitados y recorridos en 4 continentes, 2 libros editados, 930.000 páginas compartidas en el blog en 4 años y 6 meses, más de 1000 páginas diarias abiertas en el blog a mediados de 2011… comienzo a corregir el nuevo libro… La vuelta al mundo en 10 años continúa. Gracias por volar con nosotros.




124- Unas buenas bienvenidas mexicanas

Unas buenas bienvenidas mexicanas en Guadalajara, Jalisco, México. Asado!

Lo que pasó estos fines de semana en México, en Morelia y Guadalajara, parece el prólogo de las fiestas y los encuentros que se acercan: el próximo domingo 20 de junio cumplimos 10 años viviendo en la ruta.

Todo comenzó hace un par de años, cuando todavía estábamos en Perú. Entonces recibimos un comentario en una de las historias del blog, Policías y Ladrones, donde explicábamos un intento de coima y cómo lo habíamos evitado. Firmaba un tal Chava Vital, otro desconocido amistoso, aunque en la foto éste tenía unos bigotazos gruesos y anteojos espejados.

Escribía desde México, los esperamos en Morelia. Le faltaba el sombrerote mexicano.

Llegamos casi dos años más tarde. La conexión fue inmediata, como había pasado con Pipo (encargado de elegir los peores caminos para el rally Dakar en Chile) o con Rodolfo (que compite con su Machito, un Toyota, en pruebas trial 4×4 en Venezuela). El aceite de motor es una sangre oscura que nos une.

El Chava jeepea. Prefiere pasar por encima de las piedras antes que rodearlas.

Como Erika Echauri, ‘la Katrina’ de Guadalajara, que compite en un deporte de hombres y consiguió juntar a dos clubes de jeeperos para ofrecernos unas carnitas, un asado. BIENVENIDOS VIAJEROS4X4X4, PABLO Y ANNA decía un cartelote que cubría casi toda la puerta del galpón donde nos reunimos el lunes. ¡Un lunes! Los mexicanos sí que saben cómo comenzar la semana.

Como dice una de mis frases preferidas de los últimos meses: Soy argentino, español y catalán. Soy peruano, chileno, turco, sudanés y sudafricano. Y ahora comienzo a ser mexicano.

Gracias al Chava Vital y los jeeperos de Morelia. Gracias a la Katrina, el Guarapo y los clubes Adrenalina 4×4 y Los 28 4×4 de Guadalajara. Nos vemos en unos meses y armamos otro asado. México está siendo un país tremendamente generoso.

PD1: Chava, te recuerdo que me debes un calco de Viva México cabrones. Sin él la migra no nos dejará entrar en Estados Unidos.




Quiénes Fuimos, Quiénes Somos: Escritores en Ruta

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QUIÉNES FUIMOS

 

QUIÉNES SOMOS

 

LIBROS EDITADOS




Durmiendo por el mundo en 4 metros cuadrados (Periódico Sí se puede)

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(Reportaje de Elena Prieto Landaluce, publicado en el periódico Sí se puede el 1 de mayo de 2010 en Barcelona)

LA VUELTA AL MUNDO A BORDO DE UNA FURGONETA

El argentino Pablo Rey y la catalana Anna Callau llevan más de diez años viajando en su 4×4.

Anna y Pablo viven como quieren vivir, recorriendo los cinco continentes sin más hogar que su trillado 4×4. Hace una década, la realidad de esta pareja era trabajar interminables jornadas para pagar su hipoteca y disfrutar de algunas comodidades, una vida muy parecida a la de la mayoría que, de repente, dejó de interesarles.

¿Quién no soñó alguna vez con dar la vuelta al mundo?, se preguntó un día este argentino de 43 años. En pocos minutos, Anna lo tenía claro: África sería su primer destino.

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Durmiendo por el mundo en cuatro metros

“¿Quién no soñó alguna vez con dar la vuelta al mundo?”, se preguntó un día Pablo Rey. “¿Y quién no deseó alguna vez comenzar una nueva vida, más cercana a los sueños y menos a la realidad?”.

La realidad para este argentino y para Anna Callau, su pareja catalana, era vivir en Barcelona, trabajar jornadas interminables para pagar su hipoteca y disfrutar de las comodidades de su vida, una vida muy parecida a la de la mayoría. Pero un viaje de Pablo a Sudáfrica convirtió esa realidad en un mal sueño y, a su regreso a la Ciudad Condal, le ofreció a Anna que se fueran “a dar la vuelta al mundo”.

África, punto de partida

Media hora después ya lo habían decidido. Compraron una furgoneta que fuese 4×4 y en la que pudiesen dormir, porque ésta sería su nueva casa –su piso lo alquilaron para pagar la hipoteca– y estudiaron cuál sería su trayecto durante los siguientes cuatro años de sus vidas. “Desplegamos un mapa y vimos que lo más lógico era empezar por África”, explica a Sí Anna.

“Pero claro, hay dos o tres formas de dar la vuelta al mundo y nosotros queríamos recorrerlo”, aclara Pablo, y es aquí donde se entiende que su plan inicial de cuatro años se haya convertido en diez y aún calculan que les quedan otros tres o cuatro. “Guatemala, México, EEUU, Alaska, Rusia, Siberia, Kazajstán, Europa del Este y el final: Finisterre (Galicia)”, enumera Anna.

Con 43 años él y 38 ella, y más de 40 países recorridos, sienten que aquella decisión que tomaron y los sacrificios que su vida rodante implica han valido la pena, porque “es una vida que no es fácil, pero que es hermosa.”

“Si tienes una mínima inquietud, hay que huir de la comodidad. Hay que luchar por los sueños y ponerte metas, porque es muy raro que te toque la lotería”, explica Pablo.

Admiten que también han encontrado momentos difíciles por el camino, como cuando se quedaron sin dinero o cuando se les rompió el motor dos veces en tres meses. Pero nada que no pueda solucionarse con trabajos que fueron encontrando y con arreglos mecánicos. Hasta que hace 3 años y medio publicaron su primer libro, Historias en Asia y África, y convirtieron su furgoneta en una librería andante.

En principio, esta vuelta al mundo tiene sus días contados. Pero lo cierto es que lo que comenzó hace diez años siendo un viaje, “ahora se ha convertido en una forma de vida”. Y parece que viajar seguirá muy presente en sus vidas cuando la terminen. “Haremos proyectos más cortos. La idea es tener la base en un sitio durante seis meses al año, y los otros seis meses viajaremos”, aseguran sobre su futuro.

Eso sí, “adaptaremos el mundo a nuestras necesidades, no nuestras necesidades al mundo”, zanja Pablo.

SU VIAJE, RECOGIDO EN UN LIBRO

El Libro de la Independencia, es el título de la obra escrita por Pablo Rey. Dedicado “a todos los que nunca se rinden”, desglosa la cotidianidad de sus encuentros con la gente y las culturas de Turquía, Siria, Jordania y Egipto, y trata de desmontar tópicos. “Después de diez años viajando, ya no creemos en estereotipos”, explica su pareja Anna Callau.

 




111- Qué se siente cuando vives un terremoto | PERÚ

La Vuelta al Mundo en 10 Años - www.viajeros4x4x4.com

A las siete y quince de la mañana un murmullo largo sacude la cama arrancando un rugido de las paredes. Un rugido suave, pero bien bronco.

– Anna, quédate quieta.

El sonido es exactamente el mismo que retumba dentro de un túnel mientras pasa sobre tu cabeza un tren interminable, cada vez más pesado, cada vez más intenso. Brrrrrrrrrrrrrrrrmmmmmmmmmm.

Un terremoto es algo extraordinario. La confusión es auténtica, la película de tu vida se enganchó en la máquina y el viejito que vigila los proyectores se quedó dormido.

– ¡Todos al patio! ¡Todos al patio! –comienza a gritar la abuela Raquel. –¡Ay madrecita mía de mi vida! ¡Dios santo! ¡Que acabe rápido por favor mamita!

Su voz nerviosa recuerda las historias entrecortadas en alguna sobremesa. Paredes caídas, grietas en el asfalto, fuego, gente desnuda en la calle, sangre, el pudor ya no es importante.

Diez, o veinte, o treinta segundos más tarde, cuando la tierra se calma, una mano con Parkinson enciende el televisor. Ya interrumpieron todos los programas.

Un terremoto es algo escalofriante. El suelo tiembla en shocks planetarios, sacudidas que levantan cemento, asfalto, farolas y edificios. Los gorriones pierden los nidos y la gente sus casas. No es broma. El sacudón que provocó el tsunami asiático de fines de 2004 hizo que algunas islas se movieran de sitio.

Recuerdo la primera vez, año 2003. Cenábamos en nuestro apartamento alquilado en Santiago de Chile, un noveno piso, y la silla comenzó a caminar. Mi pequeña colección de botellas de los años cincuenta parecían clin clin clin clin clin campanas. Apoyé el tenedor en la mesa e intenté asimilar la vibración. Era algo sobrenatural.

– ¿Sientes esto? –preguntó Anna.

El edificio era Godzilla y nosotros estábamos en su estómago.

Recuerdo la emoción inconsciente, esto se mueve, esto es nuevo, esto es incontrolable esto es un fenómeno. La introducción al Apocalipsis, capítulo 1.

Durante un terremoto cada uno enseña sus cicatrices, las visibles y las invisibles. En la calle suena un coro de alarmas de automóviles. Los bomberos saltan a sus camiones y la gente sale a las calles. Algunos lloran. Otros se quedan en blanco. El miedo a las réplicas provoca otro temblor, esta vez en las piernas.

Queda la inestabilidad. Es la vida desnuda, desequilibrada, original, pendenciera, nada está asegurado. Todo puede derrumbarse en un momento de inquietud. El corazón continúa latiendo, pero las pulsaciones pasan las cien, el baterista se ha vuelto loco.

Años más tarde, en Lima, y con la presencia fresca del desastre de Pisco, el suelo vuelve a temblar. La primera vez fue a la una de la madrugada, durante un asado. La silla sólo se movió unos centímetros durante un par de segundos y ayudó a que la cena se acomodara en el estómago. Fue simple, rum rum, ya está. La segunda sacudida fue distinta.

Hay más historias sobre terremotos en:

Banner libro La Vuelta al Mundo en 10 Años: Africa




Agenda de Hospitalidad: Shukran! Asante sana! Teçekur ederim! GRACIAS!

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Gracias, gracias, gracias. Cuando nos preguntan que fue lo mejor del viaje respondemos rápido: la gente.

Después de décadas viviendo en ciudades, la humanidad de los pueblos ha sido el mayor descubrimiento. Sin todos los que aparecen aquí, el viaje hubiera sido muchísimo más difícil. Gracias, shukran, thank you, obrigado, asante sana, teçekur ederim, grazie, merci, de corazón.




Couple on world tour says Guyana a “surprise” (Kaieteur News, Guyana)

Around the World in 10 Years at Kaieteur News, newspaper from Guyana

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In 2000, Ama Callau and Pablo Rey took the decision of their lives when they decided to load up a Mitsubishi Delica and head out on a world tour. And what an adventure it has been!

From being chased by angry elephants to experiencing the warmth of the Sudanese people despite the turmoil in their country, and now trekking through the jungles of Guyana, Ama and Pablo have soaked up world culture in a way they could never have imagined.

Anna, from Barcelona, and Pablo, from Beunos Aires, are now on their way to see the magnificent Kaieteur Falls, thanks to the generous support of Rainforest Tours, the Guyana Tourism Authority, and the Guyana Oil Company.

Guyana was not really listed as one of their destinations, but since they were just next door, in Venezuela, they decided to head down to Guyana, a country they had heard little about, and a place that people around the world didn’t seem to know, even in Venezuela.

From Lethem, they travelled through the Savannahs, observing the giant anthills and the endangered giant anteater. Before heading to Georgetown, they visited the Iwokrama Rainforest.

From Georgetown, they headed to New Amsterdam and all the way to Moleson Creek at the border with Suriname.

They returned to Georgetown and, yesterday, set out on a journey through the jungle to see Kaieteur Falls.

When the couple started out on their world tour in 2000, they thought it would take them just four years.

“We soon realized that the world is not so small,” Pablo told Kaieteur News yesterday in Georgetown.

When they left Barcelona, their plan was to travel through Southern Europe, then to the Middle East, then to Africa (going from North to South), then to America (travelling South to North), and then making their way back home through Asia, starting from Siberia.

What triggered their decision to embark on a world tour in a sports utility vehicle?

“We were both working (Pablo is a writer, and Ama was in public relations) but then we asked ourselves is that is what we really wanted to do till we reached 65,” Ama related. They decided that they wanted to see the world, and their journey began.

“We betted our life on our dream,” said Ama.

At first, they started out depending on their savings, but worked as they travelled. Pablo has since written a book on Africa and has been selling it along the way.

The one thing that is common in people around the world, the couple says, is their goodness.

“People are good around the world; people are nice. It is politicians who don’t know how to solve problems,” Ama declared.

THANK YOU VERY MUCH TO RAINFOREST TOURS FOR THEIR SUPPORT DURING OUR OVERLAND TRAVELS THROUGH GUYANA!

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