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La Vuelta al Mundo en 10 Años - @viajeros4x4x4

Aquí encontrarás datos que no están en ninguna guía, sobre todo, porque rozan o entran en el terreno resbaladizo de lo que podría ser ilegal. Son trucos, trampas que vamos descubriendo en el camino, grietas en las normas que juegan a nuestro favor, el de todos los viajeros. Buen provecho.

  1. Cómo cambiar dinero en el mercado negro en Argentina
  2. Cómo viajar gratis a Cuba
  3. Cómo cruzar la frontera entre Guyana y Surinam sin visado
  4. Cómo cambiar dinero en el mercado negro de Venezuela
  5. Cómo pasar los peajes sin pagar (en Colombia funciona)
  6. Cómo salir de Ecuador con el visado vencido (y sin pagar los 200 dólares de multa)
  7. Cómo conseguir que la entrada a Tikal te cueste la mitad (o menos)




141- Cómo conseguir que la entrada a Tikal te cueste la mitad (o menos)

La Vuelta al Mundo en 10 Años - Viajeros4x4x4

Aquí encontrarás datos que no están en ninguna guía, sobre todo, porque rozan o entran en el terreno resbaladizo de lo que podría ser ilegal. Son trucos, trampas que vamos descubriendo en el camino, grietas en las normas establecidas que juegan a nuestro favor, el de todos los viajeros. Que aproveche.

Tikal es uno de esos sitios que todos deberíamos conocer antes de morir. Sencillamente, caminar por la selva descubriendo animales, templos, pirámides y edificios restaurados o todavía cubiertos de árboles y tierra es especial. Tiene algo curiosamente único.

La entrada no es demasiado cara para lo que verás dentro, son 150 quetzales, aproximadamente 15 euros o 20 dólares. Pero a veces para seguir viajando hay que ahorrar hasta el último centavo.

Por esto no irás a la cárcel, como por cruzar ilegalmente las fronteras entre Guyana y Surinam, o por conseguir un sello falso para salir de Ecuador o por cambiar dinero en el mercado negro de Venezuela. A lo sumo te ganarás un tirón de orejas, o la comprensión de los guardaparques de Tikal, donde descubrimos que puedes comprar tu entrada con fecha del día siguiente a partir de las 3.30 de la tarde del día anterior. En las dos horas y media que quedan hasta que oscurece es posible ver los edificios más importantes: la Plaza Central y el Templo 4, desde donde el paisaje del dosel, el techo de la selva, es impresionante.

Y como las entradas son válidas para todo el día siguiente puedes entrar y salir las veces que quieras. O sea, a la mañana siguiente otra persona podría acceder a Tikal con tu misma entrada.

Y por la tarde vuelves a entrar, o puedes compartir la entrada con una tercera persona dividiendo por dos o por tres el coste final del acceso a Tikal. No se ahorra demasiado pero lo dicho, todo sirve con tal de seguir viajando.

 

Encuentra más datos y fotos de Tikal en Lugares para conocer antes de morir: Tikal, Guatemala.

HAZ ALGO ILEGAL. Descubre como aprovechar otras grietas en las normas y ahorrar mientras viajas:




140- De Guatepeor a Guatemala. Guía para Viajar por Guatemala

Mercado de Chichicastenango, guatemala

Por fin, parece que sí, ya era hora. Otro país de mayoría indígena masacrada y humillada, si tomamos en cuenta las disculpas solicitadas por Estados Unidos por contaminar de sífilis y gonorrea a casi mil guatemaltecos en la década de 1940, cuando todo importaba menos. Venimos de una guerra mundial donde murieron millones de personas, a quién le importarán 1000 tipos medio locos de un país llamado Guatemala, diría el responsable a quien nadie le pedirá cuentas ni orinará sobre su tumba.

Decía, otro país de mayoría indígena masacrada donde las piezas comienzan a colocarse en el sitio que les corresponde. Porque si Bolivia es el orgullo nativo del sur de América, quizás Guatemala se encuentre al inicio del mismo camino en Centroamérica. Quizás. Ya es bueno que exista la posibilidad después de décadas de masacres campesinas, de cesión de tierras comunales a corporaciones bananeras internacionales, de golpes de estado militares y asesinatos selectivos de dirigentes comunales.

–          Esto es calidad, lo otro era muerte –me dijo una vendedora de artesanías en el mercado de Chichicastenango, cuando le pregunté acerca de la vida en el pasado y el presente.

Esto por lo menos ya es un paso, ya es dejar Guatepeor para vivir en Guatemala. A pesar de las granadas de mano que las maras tiran en los autobuses de pasajeros de la capital que no pagaron protección.

Estuvimos casi un mes en Guatemala, insuficiente para conocer su alma pero suficiente para escribir una historia acerca del país más interesante de América Central. El más interesante porque a una naturaleza espectacular sembrada de sitios arqueológicos impresionantes y ciudades coloniales extraordinariamente bien conservadas se suma la vida tradicional y orgullosa de los maya quichés, sangre de la premio nóbel Rigoberta Menchú, muchos de los cuales continúan vistiendo a la manera tradicional a pesar de la invasión cultural de camisetas y jeans. Y eso es quererse mucho.

Y no sólo visten, sino que ejercen su ley. Al interior del país, fuera de las grandes ciudades, la justicia indígena marca la pauta de lo bueno y lo malo, de los castigos a cumplir por aquellos que rompen las normas de la comunidad. Ellos, igual que en los pueblos nativos de Bolivia y Perú, saben que la cárcel occidental y blanca sirve de universidad para aquellos que comienzan a delinquir. Y saben que el mejor castigo debe adecuarse a cada uno: si robas te quitan todas tus pertenencias hasta que aprendes a ayudar, o te condenan a trabajar en beneficio de la comunidad y vivir de la comida que los mismos vecinos quieran ofrecerte de buena voluntad. Las pequeñas humillaciones hacen que endereces tu camino.

La justicia indígena es mucho más sabia que la justicia occidental.

Como dice el epitafio de una tumba con forma de pirámide escalonada que encontramos en el cementerio de Chichicastenango: Cortaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, pero nunca podrán cortar nuestras raíces.

Tuvimos casi un mes, poco tiempo para vivir Guatemala, un país pequeño pero tremendamente rico en sitios que vale la pena conocer. Aquí va una lista de algunos de esos lugares extraordinarios.

Antigua Guatemala: la ciudad colonial más bonita de centroamérica y, quizás, de centro y norteamérica incluyendo México (y eso ya es mucho). El poco tráfico de vehículos ayuda a mantener el espíritu silencioso y pulcro de la antigua capital de Goathemala, sembrado de iglesias semidesmoronadas, calles empedradas y viejas casonas virreinales reconvertidas en hoteles y hostales que huelen a historia.

Volcán Pacaya: hasta la erupción de principios de 2010 era uno de los pocos volcanes en el mundo donde podías acercarte caminando hasta la lava ardiente. El espectáculo estaba garantizado y nadie te hacía firmar un papel evadiendo la responsabilidad por llevarte hasta allí.

Mercado de Chichicastenango: otro mercado indígena, pensé antes de verlo y vivirlo. Pero no, el mercado Quiché de los miércoles y sábados en Chichi es EL mercado. Es imperdible la visita al cementerio del pueblo, mezcla de tradiciones cristianas, mayas y hasta de ¡halloween!

Lago Atitlán: hay otros lagos de color verde rodeados de montañas y volcanes en centroamérica, pero este es una de las joyas de Guatemala. Casi todos los extranjeros van a Panajachel, pero hay muchos otros pueblos que valen la pena tomar como base para explorar el lago en bicicleta o transporte público.

Semuc Champey: esto es distinto. Porque Semuc Champey es un puente natural de trescientos metros de largo por cuarenta metros de ancho que se formó al derrumbarse una pared de la montaña. Entonces el río que siempre surcó el valle horadó la piedra caliza hasta construir un túnel bajo la superficie. Y el agua de los manantiales que bajan por los lados cargados de sedimentos formó una serie ininterrumpida de piscinas naturales color turquesa donde nadar rodeado de pequeñas cascadas y montañas verticales.

Sitio arqueológico y parque nacional Tikal: es uno de los Lugares para ver antes de morir. Con eso ya está todo dicho.

No estuvimos en la ciudad negra de Livingstone en el Caribe, ni pudimos ver las estelas de Quiroga ni las playas del océano Pacífico ni hacer cave tubbing en las montañas cercanas a la frontera con Belice. Quedaron pendientes. Porque Guatemala es uno de esos pocos países donde volveremos en otro viaje. Sin duda.




133- Lugares para conocer antes de morir: Tikal, Guatemala

Vista de La Gran Plaza desde el Templo 5, Tikal, Guatemala

La primera vez que pisé Guatemala fue en el año 1998. Había ido por un mes a México y de casualidad terminé en el sitio arqueológico maya de Tikal. Fue pim-pam, un accidente, un camino alternativo decidido sobre la marcha que incluiría el cruce de vuelta a México por el Petén en un bote a motor, con dos ilegales centroamericanos que arriesgaban su pellejo por alcanzar la tierra prometida, Estados Unidos. El pasaje se lo pagué yo, pero esa es otra historia.

De aquel viaje a Tikal recuerdo la prisa por llegar a la Plaza Central antes del amanecer, corriendo por los laberintos de la selva, buscando, intuyendo el camino para subir a tiempo los escalones del templo número dos y contemplar el revuelo que armaban los pájaros y los monos ante la salida revolucionaria del sol. Recuerdo una chica oriental, tremenda, infartante, por allí debían estar rodando una película de James Bond, con medio escorpión a la vista tatuado debajo del ombligo. Y recuerdo el vértigo de la escalera vertical del Templo 2, que conducía al altar. Eso es todo.

Por eso volver a Tikal, la ciudad del rey Luna Doble Peine, también llamado Ah Cacau (Señor Chocolate) fue como estar de nuevo por primera vez. En doce años la zona arqueológica se expandió a otras pirámides y ahora muchos templos aparecen calvos, limpios, restaurados, sin su peluca verde de naturaleza. Como el Templo 4, desde donde la vista del dosel de la selva es infinitamente mejor que desde el viejo Templo 2. O los edificios del Mundo Perdido y el Templo 5, restaurado por Cooperación Española, con sus nuevas escaleras verticales de madera de casi cincuenta metros de alto.

Porque ya no se puede subir por los viejos escalones de piedra, está prohibido. Son demasiado resbaladizos durante el ‘invierno’, la época de las lluvias que va de mayo a octubre, esos meses de calor húmedo e infernal cuando todo permanece mojado. Los turistas muertos por perder el equilibrio, por un resbalón involuntario como el que me hizo aplastar nuestra cámara de fotos, comenzaron a ser demasiados.

Sea como sea, Tikal vale la pena. No vas a encontrar muros grabados con inscripciones como en Copán (Honduras), Chichen Itzá o Palenque (México). Lo impresionante es su ubicación, rodeada de selva y poblada de monos, coatíes, pavos, zorros, roedores gigantes, ciervos y aves convertidas en la ensalada de la naturaleza. Y no es que sabes que están ahí. Los ves, te los cruzas en los senderos de Tikal.

Es lo más parecido al paraíso americano que encontraron los conquistadores y exploradores del siglo quince y dieciséis. Naturaleza exuberante, gente amable, bandas de coatíes hurgando el suelo en busca de insectos, monos araña comunicándose a los gritos sobre tu cabeza, pavos azules que se mantienen a una distancia permanente y mínima de cinco metros…

Vale la pena pasar un par de días en Tikal, la ciudad que el antiguo rey Luna Doble Peine, también llamado Ah Cacau (Señor Chocolate) convirtió en la capital de un reino hace más de mil años.

 

DATOS PRÁCTICOS DE TIKAL.

Abierto de 6 AM  a 6 PM.

Entrada para extranjeros, por persona y día: 150 quetzales (1 euro: 9,5-10 quetzales. 1 dólar: 7,75-7,90 quetzales)

Entrada para guatemaltecos: 25 quetzales.

Camping: 30 quetzales por persona. Hay dos o tres hoteles, no son tan caros como en Machu Picchu.

Los tours organizados por guías acreditados para ver el amanecer comienzan a las 4 AM y cuestan 200 quetzales. A veces y sobre todo si estás acampando, por 100 quetzales los mismos guardaparques te hacen entrar antes de la hora de apertura para que veas el amanecer por tu cuenta.

Si entras a partir de las 3.30 PM puedes solicitar en taquilla que te pongan en el boleto la fecha del día siguiente. Es una de las mejores horas ya que casi no hay gente y la entrada te sirve para todo el día siguiente. Y como no son nominativas, hasta podrías compartirla…

Hay dos museos: el Museo Lítico (10 quetzales por persona) y el Museo Cerámico, también privado y donde te cobran otra entrada.

Nuestra recomendación es la misma que para la mayoría de los grandes sitios arqueológicos en Perú y México: visitar el sitio arqueológico apenas abran las puertas o a última hora de la tarde. Son los únicos momentos en que puedes estar casi a solas con la historia.

Encuentra más datos sobre Tikal en Haz algo ilegal: cómo conseguir que la entrada a Tikal te cueste la mitad, o menos.