112- Cocina de Perú: Carne enterrada o Pachamanca.

Pachamanca, Perú

La Pachamanca es uno de los platos más difíciles de encontrar de una de las cocinas más sabrosas del mundo: la cocina peruana. Su nombre proviene del término quechua ‘pacha’ que significa tierra, y ‘manka’, que significa olla. O sea, es comida cocinada en una olla de tierra o, para ser más claro, carnes envueltas en hojas de plátano enterradas bajo piedras calentadas al fuego.

Esta forma de cocinar también existe en la isla de Chiloé (sur del centro de Chile) y probablemente también en Bolivia. La pachamanca peruana se sirve en los departamentos de Ayacucho, Junín, Huancavelica y Huánuco con pequeñas variantes locales. También se sirve en Lima en recreos y restaurantes de las cuencas del Chillón (camino a Canta), del Rímac (Chaclacayo, Chosica) y del Lurín (Cieneguilla).

Aquí van todos los datos para preparar una Pachamanca, parte sacados de Wikipedia, parte de nuestra curiosidad. A ver quién se anima y hace el primer asado enterrado.

INGREDIENTES

  • Carnes de res, cerdo, cordero, pollo y cuy.
  • Especias: chincho, culantro y ají, o las que tengas ganas de poner a la carne.
  • Acompañamientos: papas, camote, yuca, maíz, habas, queso derretido. En la sierra central peruana son de importancia las humitas de choclo (maíz fresco molido) dulces y saladas.

ELABORACIÓN

Lo primero es hacer un horno artesanal, un agujero en la tierra con una base de material refractario (piedras de río, por ejemplo) que absorba el calor de un fuego hecho encima para que las carnes se cocinen. No es apta cualquier piedra, siempre hay que evitar aquellas que tengan sulfuros, ya que altera el sabor. Algunos usan estructuras de ladrillos de chimenea o levantan un túmulo sobre tierra (ver fotos más abajo).

Calentado “el horno” y quitadas las brasas, se procede a introducir la carne previamente sazonada o macerada y envuelta en hojas de plátano directamente sobre las piedras, o sobre alguna laja o en bandejas metálicas si se quiere conservar las brasas. Se colocan las papas, yucas o maíz que vayan a acompañar la carne y luego se cierra el “horno” con hojas, trapos, más piedras calientes y tierra, o mediante algún otro mecanismo que lo cierre herméticamente y concentre el calor. El tiempo de cocción aproximado es de unos 90 minutos.

La Pachamanca se suele cocinar para compartir en un grupo grande. Las papas, las habas, los camotes y las humitas se tienden a lo largo de la mesa, donde cada uno se sirve lo que quiera. Las carnes se separan por tipo y a veces se acompañan con japchi (aji de rocoto, queso y huacatay).

¿Para beber? Una caja de cerveza cusqueña, una botella (o varias) de buen pisco o una Inka Cola gigante. Que aproveche.

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Guía de Hostales en Surinam

www.viajeros4x4x4.com

– Mi caaasa… mi caaasa…

El pequeño hombrecito con cabeza de tortuga señala hacia el cielo. Su dedo tiembla y se ilumina recordando el sitio cálido que dejó atrás para emprender un viaje. Su hogar entre las estrellas. Apuesto fuerte a que será un sitio bastante raro.

No es gallego, pero en la película el hombrecito tiene morriña. Apenas articula palabras, es otro extranjero incomunicado. Abre un poco más los ojos asombrados, desmesuradamente grandes (y, que raro, humanos), e inclina la cabeza en un gesto de ternura calculado. Eso siempre hace suspirar a las madres.

A las madres, que también suspiran por sus niños. A los niños, que son los que piden el muñeco del pequeño extraterrestre con cabeza de tortuga. A Spielberg, que recuerda cómo engordó su cuenta corriente haciendo muñequitos de un tipo feo y escuálido con cabeza de tortuga que extraña su casa.

¿Marco Polo? No. Tampoco es Livingstone o Shackleton. El viajero más grande de todos los tiempos es ET.

Entre nosotros hay muchos que queremos emular a ET. Nos subimos a nuestras naves, viejas Volkswagen camper, Mitsubishis L300, autobuses transformados, sufridos cuatros por cuatro, viejos cascajos interestelares, y partimos en viajes que pueden terminar en cualquier lado.

En planetas desconocidos que giran a pocos kilómetros de casa.

En agujeros negros de dónde ya no sabemos cómo volver.

En el camino puedes dormir en estaciones de servicio luminosas, puestos de peaje estratégicamente levantados en medio de la nada, playas saladas, parques públicos, iglesias cerradas y canteras abandonadas. Y hasta en hostales.

Esta es una lista de hostales en donde nos hemos detenido. Algunos son albergues transitorios de dueños gordos y empleados mal pagados que refunfuñan. De señoras de la limpieza que visten como si acabaran de cambiar de profesión.

La mayoría despiden una energía asombrosa.

Unos cuantos tienen habitaciones de estilo cutrelux, con baño privado, televisión por cable, tabiques delgados, manchas antiguas en las paredes y colchones forrados. A veces en tela gruesa y absorbente. A veces en su funda original de plástico. Lo más común, en un forro lavable y deslizante de cuero falso.

A veces es difícil encontrar un hostal confiable donde aparcar si estás de viaje. Aquí hay una lista de sitios en donde hemos parado. Casi todos tienen un aparcamiento donde dejar tu coche, furgo, autocaravana, 4×4, moto, camioneta o caballo.

Que les sirva.

Paramaribo, Lambada Hotel: Es el clásico y viejo puticlub barato donde caes cuando llegas tarde y no conoces la ciudad. Las habitaciones cuestan 60 RSD, unos 20 dólares (eso es barato en Surinam), y las chicas-viejas que atienden hacen lo que pueden por caer simpáticas, pero nunca alcanza. Las habitaciones traen baño privado con ducha de agua fría, una tele vieja que sólo emite en holandés y mosquitos que cuchichean junto a tu oído por la noche. Tiene un ventilador en el techo. Las paredes están sucias… Queda en la calle Keizerstrasse 162-164. 

Paramaribo, Golden Palms Inn: A la mañana siguiente decidimos buscar otro sitio, aunque nos saliera más caro. Y llegamos a otro puticlub, más caro. Este tiene un gran aparcamiento, queda a 100 metros del Palmentium (el parque de Palmeras del centro antiguo de la ciudad) y sus habitaciones dobles tienen baño privado, televisión en holandés, aire acondicionado y carteles que solicitan tirar los condones usados en el cesto de basura. No es muy alentador. Sus mosquitos son resistentes al frío y, lo peor, colchones con olor a humedad… ajjjjj!!! Cuesta 25 dólares la noche.

Paramaribo, Scorpions Hotel: El último día volvimos a intentarlo. Y esta vez acertamos. Caímos en un puticlub familiar, decente, limpio y amistoso. Nos dieron una enorme habitación antigua, con ventilador y ducha privada. Las sábanas estaban limpias y no sólo eso, olían a limpio. La única curiosidad eran unas manchas de humedad en el techo, similares a las apariciones satánicas o divinas de Vélez, en España. En este caso, una mujer gorda en la postura del loto con una cabeza deforme que le sale de entre las piernas. No habíamos bebido nada. La habitación cuesta unos 11 dólares y Mike, el encargado, es un negro simpático. Queda en MahonyLaan 51, y el teléfono es (597) 8762 999.

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69- Lugares para conocer antes de morir: Catarata Kaieteur, Guyana

Kaieteur enorme, brutal. Guyana

(viene de Caminando por la selva de Guyana)

Desde lejos Kaieteur no impresiona. Parece una catarata más, una catarata clásica, de esas de postal, de las que hay en todos los países. De esas. Más de lo mismo, agua que cae de arriba para abajo. Más locales que hablan de su catarata con orgullo, como si fuera la única del mundo.

Pero a medida que caminas sucede algo extraño: no llegas nunca. Te acercas pero no alcanzas la orilla, caminas pero el salto continúa agrandándose, haciéndote sentir cada vez más pequeño. Avanzas, esquivas los brazos verdes de una bromelia, una planta gigante con nombre de tía antigua, una superviviente de la megalomanía biológica. Tentáculos largos, bigotes. Allí delante encuentras un espacio vacío, te asomas al abismo e inmediatamente das un paso atrás: los árboles del fondo parecen repollos enanos.

Entonces algo te paraliza sobre una piedra que se estira desafiando la ley de gravedad. Estás en medio de la selva, sobre el mirador del Tarzán de Johnny Weismuller. Parpadeas, te has convertido en una hormiga. Una pequeña garrapata entre las grietas de la piedra más vieja del mundo.

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Dicho de otra manera: al lado de Kaieteur, eres insignificante.

El agua, mucha agua, demasiada agua, pierde el equilibrio junto a tus pies y cae 226 metros hasta reventar contra las rocas escondidas del abismo. Doscientos veintiséis metros. Allí hay una explosión permanente, un big bang de agua pulverizada despedida a la velocidad dolorosa de la confusión. Estás allí, existe, pero todavía necesitas que alguien te patee el culo para asegurarte que esto no es un sueño. Que estás despierto.

Arriba, ranas doradas que viven en un estanque natural dentro de la misma bromelia. Y gallitos de las rocas, rojos como chavistas venezolanos, como neocomunistas melancólicos entre las ramas de un mundo verde.

Abajo, al fondo de la grieta, un enorme arco iris se levanta en el aire para saltar las orillas con los colores más hippies de la naturaleza. Y en el medio estás tú, sentado en la orilla del mundo, con los pies colgando que se balancean con el viento.

El espectáculo es hipnótico, un circo natural que te llama, que te ata una cuerda invisible en las tripas y te pide que saltes, con la certeza que el vapor detendrá la inercia y podrás volar. Acompañar a los pájaros que se lanzan en un vuelo kamikaze, suicida, perpendicular, hacia una caída vertiginosa siguiendo la corriente del agua.

Y a mitad de camino las aves vuelven a sorprender, a quebrarse en un nuevo ángulo recto y a sumergirse en el hueco oscuro que aguarda detrás de la catarata. Sí, la misma catarata desbordante de taninos que continúa cayendo, para volver a acumularse, extenuada y llena de moretones, toda negra y encauzada, en el fondo del valle. Allí, a doscientos veintiséis metros.

De todas las grandes cataratas del mundo, Iguazú, Victoria, Niágara y Nilo Azul, Kaieteur es la gran desconocida. La única en donde puedes permanecer en la más absoluta soledad durante varios días. Sin ruidosos grupos turísticos. Sin puestos de Coca Cola. Sin souvenirs de plástico. Solos en la naturaleza, como debió ser en el principio de todo.

No hay ruta para llegar a Kaieteur. Sólo puedes acercarte caminando en un trekking a través de la selva (4 días), en bote con motor desde Pamela Landing (1 día), o en avión (1 hora). Los precios para este viaje espectacular los podrás encontrar en www.rftours.com

Gracias a Frank Haralsingh, de la Guyana Tourism Authority, que nos dió todas las facilidades para recorrer el país menos conocido de Sudamérica, y a Frank Singh, director de Rainforest Tours, que nos invitó a uno de los tours más espectaculares del continente: un trekking de varios días a través de la selva de Guyana hasta la desconocida catarata Kaieteur. Inolvidable.

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62- Guía para Viajar por Trinidad y Tobago

Playa de Piggeon Point, Tobago

– Sólo en las Antillas hay más países que en América del Sur.

Cuando me puse a contar no podía creerlo. Cuba, Haití, República Dominicana, Jamaica, Barbados, Bahamas, Trinidad y Tobago, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vincente y las Granadinas, Curaçao, Antigua y Barbuda.

– Barbuda, imagínate, dices me voy de vacaciones a Barbuda. Y uno no sabe si te vas a la peluquería. ¡Hay un país llamado Barbuda!

Y esos son sólo los países. Las Antillas, las famosas Indias Occidentales redescubiertas por Colón, están llenas de pequeñas colonias holandesas, francesas, norteamericanas e inglesas.

Nosotros pusimos el pie en Trinidad y Tobago, en el extremo sureste de la cadena de islas. Llegamos en ferry desde Venezuela, esta es la información básica para moverse por las islas gastando lo menos posible. Con muchísimos aportes de Venezolanos que cruzan a las islas a cambiar su cupo Cadivi. Vale la pena leer los comentarios. Buena suerte amigos.

El cambio al momento de escribir estos datos es de 6,10 TTs por dólar y de 7,70 TTs por euro.

Pira funeraria hindú junto al Temple on the Sea
Temple on the Sea, Waterloo, Trinidad, Trinidad y Tobago

CÓMO LLEGAR 

El ferry desde Güiria (Venezuela) a Chaguaramas (Trinidad) cuesta 92 dólares por trayecto. A la salida de Trinidad te cobrarán una tasa de 75 TTs (pronúnciese titís) o 13 dólares. El puerto de llegada está a una media hora de Port of Spain y, dado que llegas a las 9 de la noche, no hay más alternativa que tomar un taxi que cuesta 25 dólares. Nosotros nos juntamos con otro grupo de viajeros perdidos y conseguimos una combi.

En Trinidad y Tobago no hay tanta variedad de precios de hotel como en Sudamérica. Por supuesto, siempre encontrarás de los caros, esos nunca faltan. Allí, aparte del precio de la habitación, tienes que sumar el 15% de impuestos y un 10% de propinas que te lo cargan automáticamente. O sea, suma un 25% a todos los precios que te digan.

En Chaguaramas le pedimos al conductor de nuestra combi (Peter Francis, cell 390-0969, un tipo legal que te invitará a ron en el camino) que nos lleve al Hotel de las Cucarachas. Al más barato de la ciudad. Nos dejó en Pearl’s, una casa antigua de madera, en los números 3-4 de la calle Melbourne, frente al Victoria Square. Cuesta 100 titís (18 dólares) por persona, con baño y cocina compartidos, habitaciones con ventilador y balcones de madera. El dueño, Peter, no es la persona más expresiva del mundo, pero no hay problema. Si te quedas unos cuantos días y presionas un poco, te hará descuento.

Para moverte dentro de la ciudad tienes el clásico taxi compartido (levantas la mano en cualquier calle y se detiene cualquier coche) que cobra 4 titís por persona y hay autobuses públicos, pero para usarlos necesitas comprar el pasaje con anticipación en algún almacén o en la terminal de autobuses. Para moverte entre ciudades tienes los autobuses que parten de la terminal (con aire acondicionado a temperaturas árticas y asientos confortables) y los maxitaxis, las combis, normalmente hechas pedazos, un milagro de la supervivencia automotriz. El Pitch Lake es uno de los tres lagos naturales de asfalto del mundo

El Pitch Lake es uno de los tres lagos naturales de asfalto del mundo. Trinidad y Tobago
Pitch Lake, La Brea, isla de Trinidad, Trinidad y Tobago

VISITAS EN TRINIDAD

La oficina de información turística de Port of Spain está en la esquina de Duke St. con St. Vincent, tienen mapas de la ciudad y de las islas. Intentarán subirte a un tour para visitar la isla, pero aquí abajo están los datos para que te muevas de forma independiente.

El Pitch Lake, en La Brea, uno de los tres lagos naturales de asfalto que existen en el mundo es un sitio raro. Parece un gigantesco vertido incontrolado de asfalto junto a una ruta en construcción, pero es natural. Un acto vandálico de la naturaleza. Puedes caminar por encima, hacer tiras de asfalto con ramitas y observar en determinados puntos cómo surge del fondo de la tierra.

Para llegar tienes que tomar un bus hasta San Fernando (6 titís) y desde la misma terminal tomas un maxitaxi hasta el Pitch Lake (otros 6 titís). Te deja en la puerta. La entrada es gratuita, aunque insisten en que vayas con un guía que cobra 30 titís por persona. Nosotros entramos sin guía.

Temple in the Sea es un templo levantado sobre el agua por un fiel hindú para evitar la prohibición colonial de levantar templos que no fueran cristianos sobre tierra firme. Está rodeado de banderas de colores (una por cada oración) y por pilas de madera preparadas para incinerar cadáveres según la tradición. Se encuentra en la zona de Waterloo, donde se puede combinar con una visita al Museo Hindú del Caribe y a un conjunto de templos hindúes que incluyen una estatua de un mono humano (perdón por la ignorancia) de unos 25 metros de altura.

Para llegar hay que tomar un bus hasta Chaguanas (4 titís), de allí un taxi colectivo hasta la St. Mary’s Junction (4 titís) y otro taxi desde allí al Temple in the Sea (4 titís)

Maracas Bay es la playa preferida de Port of Spain, probablemente la más bonita de las que conocimos en Trinidad y Tobago. Está bastante limpia y la entrada a la Playa de Maracas Bay en la isla de Trinidad es gratuita (en Tobago te cobran para entrar a algunas playas). Sin duda, vale la pena.

Para llegar hay que tomar un bus que sólo circula de lunes a viernes en horarios limitados (4 titís) o un maxitaxi en cualquier momento, que parte de la esquina de Prince St. con George St. (9 titís)

St. James es la zona de fiesta de Port of Spain. Está lleno de bares con grandes pantallas de televisión que transmiten deportes las 24 horas y borrachos perdidos en los callejones.

Playa de Maracas Bay en la isla de Trinidad
Playa de Maracas Bay, Trinidad island, Trinidad y Tobago

VISITAS EN TOBAGO

Para moverte desde la isla de Trinidad a la isla de Tobago puedes tomar un ferry que parte junto al centro de Port of Spain y te deja en Scarborough. El viaje dura 2 horas y media y el precio es de 100 titís por persona, ida y vuelta.

De allí puedes tomar un bus (3 titís) o un taxi (5 titís) a Buccoo, donde nos alojamos en Miller’s Guesthouse (cell 772-5609, tel. 660-8371, email: [email protected]). El precio básico es de 100 titís por persona, pero si es temporada baja puedes pedir descuento, sobre todo si te quedas varios días. Tiene habitaciones compartidas con ventilador y cocina y habitaciones privadas con aire acondicionado, baño, TV con cable y nevera.

Buccoo está bien, puedes arreglar salidas para hacer snorkel en el arrecife de coral (150 titís) en botes con base de vidrio y llegar a playas cercanas con buenas olas para surfistas, aunque quizás hubiera sido mejor quedarnos en Scarborough y movernos desde allí.

Piggeon Point es la playa más conocida de Tobago. Se llega desde Scarborough en taxi (6 titís hasta el cruce, 7 titís hasta la puerta, 8 titís hasta el extremo alejado). La entrada a la playa cuesta 18 titís por persona y te da acceso al uso de la arena y el baño (bastante decadente). El arrecife está ahí, pero no puedes hacer snorkel por tu cuenta, tienes que contratar una salida en bote.

Charlotteville se encuentra en el otro extremo de la isla. Se llega desde Scarborough en bus (8 titís por persona). El pueblo es bonito y desde allí puedes caminar hasta Pirate’s Bay por un sendero (20 minutos) hasta las escaleras que bajan a la playa. No hay servicios, nada. Hay que llevar agua, comida, todo. Puedes hacer snorkel, aunque no esperes gran cosa.

Justo antes de Charlotteville está Speyside, la meca del buceo en las islas. La playa casi no existe. De nuevo, hay que tomar un bote para llegar a los lugares de snorkel (150 titís).

Black Rock es un antiguo punto defensivo colonial donde sólo quedan un par de cañones. Puedes llegar en un paseo desde Buccoo, o tomar un maxitaxi en el cruce por 2 titís. Es un buen mirador de las bahías y las playas de los alrededores.

SEGURIDAD

Fuimos asaltados con violencia la primera noche, apenas llegamos a Port of Spain. Es una situación desagradable, así que recomendamos mucha prudencia para moverse por el centro cuando cae el sol (ver  Asalto en Trinidad y Tobago)

La isla de Trinidad vive del petróleo, por lo que no necesita del turismo y eso se nota. Hay muy pocos extranjeros en las calles y la predisposición para recibir al turista o al viajero es realmente baja.

OTROS DATOS

Nos comentaron que la policía tolera el consumo de drogas en los locales pero es duramente perseguido entre los extranjeros.

El gobierno estableció el castellano como segunda lengua del país aunque casi nadie la hable. Por eso encontrarás carteles en la ruta que dicen Prohibido parar. En caso de emergencia usar el hombrillo (de shoulder, arcén en inglés)

El 40% de la población es negra, descendiente de los esclavos traídos por la fuerza desde Africa, hay un 40% de hindúes (aprox.) y el resto son blancos, chinos y árabes. La comunidad rastafari es notoria. Caminando por las calles te das cuenta: En realidad, Marge Simpson es rastafari.

Playa de Piggeon Point, Tobago
Playa de Piggeon Point, Tobago

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