324- Cómo comprar una moto en Vietnam para viajar por el Sudeste Asiático

Comprar una moto usada en Vietnam por poco más de doscientos dólares y saltar a la ruta por varias semanas se ha convertido en una de las aventuras más espectaculares, sencillas y baratas de organizar. Solo necesitas el pasaje de avión, un poco de dinero (no mucho) y otro poco de suerte. ¿Suerte? Sí, para sobrevivir al pánico inicial de conducir en el caos de ciudades como Hanoi o Ho Chi Minh.

Nosotros teníamos un motivo extra de preocupación: sabíamos muy poco de motos. Llevábamos 16 años viviendo en una furgo 4×4 alrededor del mundo, pero apenas habíamos aprendido a conducir una motocicleta. Tan solo unos meses antes me había roto un par de costillas en la pista de motocross de un amigo en Estados Unidos y eso le añadía a la aventura una dosis extra de adrenalina.

¿Apenas sabes andar en moto y te metes en una pista de motocross? Sí, ese soy yo.

La idea, que en principio es buena a pesar de que por momentos pueda parecer una estupidez, una especie de muerte merecida del optimista, era comprar dos motos. Motos que nos sirvieran para aprender, motos que no nos importase si se rompían al estrellarnos con ellas. Motos que pudiéramos tirar por un barranco sin remordimientos.

También queríamos viajar con poco. Mochilas de 20 y 25 litros, que pesasen no más de cinco kilos cada una, cámara de fotografías reflex y ordenador incluídos. Eso implicaba sacrificar buena parte de la seguridad mínima recomendada para un viaje en moto, como botas de caña media o alta, unos buenos guantes, vaqueros, cazadora de cuero o un mono completo resistente a la abrasión del asfalto. Al final sobrevivimos, pero nunca recomendaría viajar en moto con sandalias Teva, camiseta de manga corta y pantalón ultraligero de trekking, como hicimos nosotros. Definitivamente, no.

Dentro de toda la locura del plan nos sentíamos tranquilos: por primera vez en 15 años, habíamos comprado un seguro de viaje. Los amigos de IATI nos ofrecieron un buen trato y decidimos que, ya que íbamos a aprender sobre la marcha, estaría bien tener una red que recogiera nuestros pedacitos en caso de desastre.

Comprar una moto en Vietnam no es iniciar un viaje más: es empezar una aventura. ‘Lo que los extranjeros compran allí no son motos, ¡son viejas cafeteras!’, me habían avisado. Funcionan, pero están tan machacadas, han pasado por tantas manos que las han tratado de formas tan distintas, que es un milagro que todavía se mantengan en la ruta.

Recuerda, quieres disfrutar de un viaje en moto, no hacer un estudio sobre los talleres mecánicos de Vietnam. Así que presta atención a estos tips.

 

¿Por qué comprar la moto en Vietnam, y no en algún otro país?

Hace 20 o 30 años las motos comenzaron a reemplazar a las bicicletas, que siempre había sido el transporte tradicional en Vietnam. Hoy es el vehículo más común, el más accesible y, por sobre todo lo demás, el más fácil de transferir: no necesitas hacer ningún trámite oficial después de la compra. El vendedor te dará una tarjeta azul plastificada (la Blue Card) escrita en vietnamita, con los datos de la moto y el nombre del primer comprador, que servirá como prueba de que la moto es tuya. Solo debes comprobar que el número de bastidor y matrícula coincidan.

A partir de hoy me puedes llamar Phan Tan Dung.

 

Pero, ¿es seguro viajar por Vietnam?

Ya empezamos con los peros. En todas las ciudades grandes y turísticas como Hanoi, Ho Chi Minh o Hoi An hay rateros. Ocurre en todo el mundo. Más de una vez olvidé las llaves puestas en un pueblo perdido, con la mochila atada en el rack de la moto, y me fui a pasear. Media hora más tarde volvía corriendo a la velocidad de la taquicardia para encontrar la moto en el mismo lugar. O sea, relax. A disfrutar.

 

¿Cómo encuentro mi moto?

Nosotros compramos nuestras motos en Hanoi, donde buscamos carteles pegados por otros viajeros en farolas, hostales y backpackers, mientras dábamos vueltas por los locales de compraventa. Todos se anuncian en internet, en www.craigslist.com.vn y en www.travelswop.com; en la página de Facebook Vietnam Backpacker Sales solo encontrarás anuncios de viajeros.

Por algún motivo que escapa a nuestra comprensión, las motos son entre un 10 y un 20% más baratas en Hanoi que en Ho Chi Minh.

 

¿Cuán lejos puedo llegar?

Con una moto comprada en Vietnam puedes recorrer por lo menos todo Vietnam, Laos y Camboya. No intentamos entrar en Tailandia ya que normalmente no te dejan pasar con un vehículo que no esté a tu nombre, pero quizás, intentando por un cruce de fronteras pequeño, muy local…

¿Cuánto debo pagar por una moto de segunda mano?

Los vendedores de motos suelen pedir entre 250 y 400 dólares a los turistas por motos usadas que habitualmente no los valen. A partir de aquí solo servirá tu capacidad de negociación y de encontrar los puntos débiles de la moto que estés comprando. Si pagas 250 usd, estás pagando lo mínimo que suele pagar un extranjero a un revendedor.

Nosotros pagamos 200 dólares a un revendedor por la Hongda Wave 110 cc. del año 2007 (tras tres días de ir y volver, hasta cansarlo) y 222 dólares a un extranjero por la Hongda Win 110 cc. del año 2009. Las vendimos por el mismo precio en Ho Chi Minh. Publicamos el anuncio por la tarde y a la mañana siguiente ya las habíamos vendido.

NOTA: Existe cierto dicho que leí en una web acerca de no negociar demasiado el precio a otro extranjero que está vendiendo su moto. Una especie de ‘lealtad’ (con comillas y cursiva) entre extranjeros. Es cierto que los antecedentes de una moto son más comprobables si la compras a un extranjero: sabes que ha hecho lo mismo que tú quieres hacer y que le habrá dado un cierto mantenimiento que no podrás comprobar en una moto que puede haber estado aparcada durante meses (a la Hongda Wave que le compramos a un revendedor se le cayó el pedal de cambio a las afueras de Hanoi, ¡el día que empezamos el viaje!). Pero también es cierto que uno no tiene por qué asumir el precio o sobreprecio que otro viajero pague por su moto.

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¿Qué es mejor? ¿Comprar una moto en un negocio de compraventa de motos usadas? ¿o comprársela a otro viajero?

Nosotros compramos 2 motos, una a un mochilero, y otra en una casa de compraventa. Durante los primeros kilómetros nos salió mejor la del mochilero, una Hongda Win 110 cc. que ya venía rodando. En las subidas de Laos y el norte de Vietnam tiraba mejor el motor de la Hongda Wave 110 cc. Sí, Hongda, con g, made in China.

Como su nombre lo indica, los locales de compraventa se dedican principalmente a comprar y vender motos a extranjeros. Los mejores negocios los hacen con los viajeros que no pudieron vender su moto antes de abandonar el país: les ofrecen entre un 50 y un 70% menos de lo que valen, les hacen dos arreglos (o no), a veces las repintan, les pegan nuevas calcomanías y las vuelven a vender. Más o menos lo mismo que hace un revendedor de coches de tu ciudad. Lo mismo que le hicieron a nuestra furgo, La Cucaracha. Nunca sabrás el historial de la moto, qué se le ha hecho en el camino ni dónde suele fallar. En una casa de compraventa te van a vender cualquier cosa si no sabes de motos. Y no por eso te van a hacer un descuento. Recuerda, eres extranjero, y se te nota.

Si le compras la moto a un viajero, es bastante probable que tenga Facebook o una página web donde haya estado escribiendo acerca de su aventura. Es la mejor manera de saber si disfrutó con ella, además de algunos de los arreglos que le haya hecho en los últimos kilómetros. También se supone que existe una cierta lealtad entre viajeros, que quien te la venda te explicará qué le ha hecho específicamente a esa moto, además de darte datos y consejos de viaje.

 

Entonces, ¿cuál es la mejor opción?

La mejor opción quizás es un poco más incómoda. Si tuviésemos que volver a comprar una moto en Vietnam, y tuviéramos tiempo, lo primero que haríamos es salir del circuito turístico. Abandonar Hanoi o Ho Chi Minh en bus y bajar en cualquier pueblo medianamente grande, o en un barrio de las afueras. Vietnam es el país de las motos, por lo tanto, también vas a encontrar mecánicos en casi todas partes. Y los mecánicos venden motos, o saben quién vende motos.

Hay dos motivos muy importantes para salir del circuito turístico en busca de tu moto. Uno: la gente local usa las motos para moverse por su pueblo o ciudad, no cruzan el país de punta a punta, varias veces, en su moto de 110cc, y a veces llevando un pasajero además de dos mochilas. Así que cualquier moto de un local no tendrá ni tantos kilómetros ni tanta metralla del camino (dunas, caminos de tierra, rutas de montaña) como la que le puedas comprar a otro viajero o a un revendedor de motos. CONTRATIEMPO: en los pueblos la gente no habla inglés, solo vietnamita. Ups…

Dos: En Hanoi y Ho Chi Minh escuchamos muchas veces Special Price for you; y eso en realidad no significa que les hayas caído bien y te van a hacer un descuento, sino que te están cobrando bastante más que el precio real. Ese es el verdadero Special Price. A no ser que tengas un amigo vietnamita que negocie por ti siempre vas a pagar más que un local. Como dice un amigo canadiense, es el skin tax.

 

¿Qué tipo de moto me conviene comprar?

En principio, las más comunes, que al momento del viaje eran la Hongda Win 110 cc. con cambio de marchas manual, y la Hongda Wave, también de 110 cc., con caja de cambios semiautomática. Son las que compramos y con las que recorrimos 6000 kilómetros durante dos meses.

Otra moto bastante común es la Hongda Dream, también de 110 cc. La Hongda Wave también tiene una versión de 125 cc. Al ser las más comunes encontrarás piezas de recambio en cualquier taller, a buen precio, y te las sabrán arreglar en rincón del país.

Honda dejó de fabricar la Honda Win en el año 2000. Por lo tanto, cualquier moto posterior a ese año es una copia China, marca Hongda, (aguantan, aunque son de bastante peor calidad), que sí o sí vas a tener que reparar en algún momento. Una Hongda Win china nueva se vende por unos 600 dólares, más lo que cueste registrarla.

A partir del año 2007 o 2008, se empezó a fabricar una versión vietnamita, la Honda Win Sufat, que tiene una calidad un poco más aceptable que la china. O sea, sea cual sea la moto que compres, será una aventura.

TIP: TODAS LAS MOTOS SE VENDEN CON CASCO Y CORREAS ELÁSTICAS PARA ASEGURAR TU MOCHILA.

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¿Qué debo revisar?

Antes de comprar una moto, prueba unas cuantas. Por lo menos, como me dijo el amigo Pato de La Chancha Viajera, más de 3. ‘Date unas vueltas. Olvida la estética, seguro que habrá alguna que sentirás mejor que las otras.’ Si no sabes nada de motos, no te canses de preguntar. Guíate por las sensaciones que te den cuando las pruebas.

Si ya sabes más o menos cuál es la que quieres, revísala bien. Prueba los frenos, fíjate que entren bien las marchas, que funcionen todas las luces (carretera, intermitentes y freno) (en realidad, ya sería un milagro que tuviera todas las luces), la suspensión (debe volver a su sitio en un viaje solamente, sin rebote), los neumáticos (fíjate que la rueda no esté lisa, que le quede una buena parte del relieve y que no esté agrietada); las ruedas no deben tener juego lateral, mira que no tenga ninguna pérdida de aceite (que no te deje una mancha o gotita en el suelo después de probarla; si te quieres asegurar, agáchate y mira que no esté húmeda de aceite por abajo), que no haya nada medio suelto de la carrocería, los pedales o caballete y prueba varias veces el arranque para cerciorarte que funciona bien.

Si le encuentras algún problema tienes 3 opciones: usar los defectos que encuentres para bajar el precio de la moto, pedirle a quien te la venda que lo arregle, o las dos cosas. El regateo es un arte y algo intrínseco en la cultura de Vietnam y están muy bien entrenados. Si en algún momento ves que no bajan hasta lo que pretendías pagar, no te enfades, le dices con calma que muchas gracias y te vas enseñando tu mejor sonrisa. Quizás te llamen y acepten tu precio. Quizás no.

Sabíamos que la Hongda Win 110 cc que le compramos a un viajero venía directamente de la carretera, o sea, funcionaba, y no la iban a llevar al mecánico para arreglar detalles como la luz de freno, que no funcionaba. Lo único que se podía negociar era el precio, que pasó de 250 a 222 dólares. La Hongda Wave 110 cc se la compramos a un revendedor que empezó pidiéndonos 280 dólares. Finalmente la compramos por 200 dólares después de varias visitas y tras pedirle que le arregle una fuga de aceite, que le cambie un neumático agrietado, le ajuste los plásticos de la carrocería y le coloque un rack.

Antes de entregar el dinero, pide la Blue Card y asegúrate que coinciden los datos de la tarjeta con los de la moto (número de matrícula, número de chasis y número de motor) Los vendedores saben perfectamente dónde están los números de motor y de chasis. Pide que te los muestren.

 

Debes sospechar que quieren engañarte o quieren venderte la moto si te dicen:

  • It is a rebuilt. Probablemente sea mentira, y solo le habrán repintado el motor. Y en caso que sea cierto, seguramente sea una reconstrución con partes usadas, lo cual no es una gran garantía.
  • Guarantee buy back. Algunos vendedores te ofrecen recomprarte la moto al final de tu viaje, allí o en otra ciudad. Si te interesa la opción, ten en cuenta que cuando la lleves es muy posible que encuentren todos los defectos (incluso algunos que ya tenía cuando la compraste) y te ofrecerán el 50% por tu moto. O incluso menos.
  • Si se le rompe algo te devolvemos el dinero de la reparación. Tú vas a estar lejos, en cualquier rincón del Sudeste Asiático. Y no vas a volver adonde compraste la moto para reclamar 5 o 10 dólares. Recuerda que probablemente no vuelvas a ver a ese vendedor en tu vida.

 

No olvides el casco

Si te compras una moto en Vietnam, debes saber que el tráfico es caótico, que te vas a estresar, que los carteles de dirección prohibida son mera decoración (igual que algunos semáforos) y que la prioridad de paso siempre la tiene el vehículo más grande. Así que no es una mala idea invertir unos dólares extras en un buen casco, la única parte del equipo que es absolutamente obligatoria para circular.

Tanto los backpackers como los vendedores, te darán casco y straps para atar tu mochila en la moto. Muchas veces, los cascos que te ofrecen son algo parecidos a los cascos de obra, y en caso de accidente, no te van a ayudar mucho, así que cómprate uno nuevo. No cuestan más de 10 o 15 dólares.

En Vietnam es difícil encontrar tiendas que te vendan el equipo recomendado para viajar en moto, como botas, un mono de cuero o material sintético resistente a las caídas y guantes con protecciones. Nuestra recomendación es que los lleves desde casa o asumas las consecuencias. Nosotros optamos por esto último y sobrevivimos, aunque con algunas raspaduras y cortes dolorosos que de otra manera hubiéramos evitado. Eso sí, ningún policía te detendrá por no llevar el equipo adecuado. Ese es tu riesgo y responsabilidad.

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Mecánicos y mantenimiento de la moto

En Vietnam hay tantos habitantes como mecánicos de moto. Todos tienen una moto, la han conducido, la han sufrido, la han arreglado, y casi siempre encontrarás un alma que se apiade de ti y te eche una mano, aunque no entienda una sola palabra de lo que le estás diciendo. Nos ha pasado. Siempre encontrarás alguien que sepa arreglar o localizar el problema que tengas. Lo que te cobren por su trabajo y por las piezas es irrisorio, una fracción de lo que pagarías en tu casa, estés en España, Estados Unidos, México o Argentina.

Por ejemplo: cambiar el cable del embrague, material y mano de obra, un dólar. Sí, leíste bien, 1 dólar. Cambiar el aceite, algo muy recomendado cada 500 kilómetros máximo, 3 o 4 dólares. O sea, la moto es barata, y el mecánico también; lo más parecido a un paraíso.

Los portaequipajes de estas motos suelen ser frágiles. Como estarás viajando es muy probable que lleves una mochila, que terminará rompiendo los soportes del portaequipajes de la moto y te hará buscar un soldador. Por eso intenta que la mayor parte del peso quede sobre la moto y no sobre el pequeño portaequipajes. Y si en algún momento lo tienes que arreglar, intenta que le coloquen otro tubo por dentro para aumentar su solidez.

Cruzando las fronteras con tu moto

Nuestro primer cruce de fronteras fue de Vietnam a Laos por Na Meo, el único paso autorizado cerca de Hanoi para extranjeros que viajan con una moto vietnamita (la única excepción para cruzar por alguno de los pasos ubicados más al norte es que tu moto tenga matrícula de esa misma provincia vietnamita). Allí parece establecido el cobro de una tasa extra para extranjeros que viajan en moto. No es mucho dinero, unos 10 dólares, pero no te dan recibo ni existe ninguna constancia oficial o cartel que confirme la legalidad de cobrar ese dinero, por lo que creemos que es un impuesto revolucionario, una skin tax.

Es imposible cruzar una moto vietnamita directamente de Laos a Camboya. La lógica de la región es que tu moto es vietnamita y siempre tiene que volver a Vietnam, por lo que no te dejarán salir con ella de Laos y, si te dejan, no podrás entrar a Camboya. Muchos viajeros lo intentaron, legal e ilegalmente, y siempre fueron rechazados en uno u otro lugar. En realidad, ellos no, la moto. Y en muchos casos tuvieron que malvenderla para poder seguir adelante, ya que tampoco la podían entrar oficialmente en Laos, ya que no es una frontera con Vietnam. O sea, si viajas en moto, hazlo fácil: cruza de vuelta a Vietnam y luego a Camboya.

Da igual tu recorrido, la moto la puedes vender en cualquier lugar. Recuerda que el único documento que prueba que la moto es tuya está a nombre de otro.

¿Y qué tal con la policía?

Durante los dos meses que estuvimos viajando por Vietnam, Laos y Camboya apenas tuvimos problemas con la policía. Apenas. Otros viajeros ya nos habían avisado de problemas en la zona de playas y dunas de Mui Né. Allí la policía detiene a todos los extranjeros que viajan en moto y les exige un pago que puede ir de 25 a 100 dólares para dejarlos continuar. ¿Cómo lo evitamos? Decidimos no ir.

Otra zona conflictiva es en Sihanoukville, en la costa de Camboya. La policía nos detuvo en la rotonda de los leones y nos pidió que pusiéramos las motos fuera de la vista, dentro de una garita que tienen allí. Decidimos no hacerlo y las dejamos aparcadas en la acera, fuera de la calle. Luego nos invitaron a su oficina y nos ofrecieron un par de sillas. Nos negamos a sentarnos con el pretexto de que no teníamos nada que hacer allí. Cuando comenzaron a decirnos que era ilegal andar con motos vietnamitas en Camboya les dijimos que en la frontera nos habían autorizado, que si nos hubieran negado el paso no estaríamos allí. Y que por lo tanto nuestras motos eran legales. Después de 15 minutos de tira y afloja nos dejaron seguir adelante.

¿Qué hacer? Toma nota del párrafo anterior. No sigas todas sus indicaciones. Sonríe siempre y jamás te pongas violento ni enojado. Tengan o no tengan razón, son la autoridad, y tú tienes todas las de perder.

Conclusiones

Estuvimos dos meses viajando en moto por Vietnam, Laos y Camboya, y sin duda alguna fue la mejor parte del recorrido que incluyó Tailandia y Myanmar. La libertad que nos dio la moto valió mucho más que el dinero que nos costó. Fue nuestra herramienta para llegar a lugares donde no llega el turismo, la manera de intentar conocer la verdadera vida de la gente en este rincón del mundo.

En ninguna otra región del planeta encontrarás las facilidades de precio, mecánicos y papeleo que hay aquí. Ese fue nuestro momento de lanzarnos a esa aventura y nuestra manera de aprender a conducir una motocicleta. Sobrevivimos, y la sensación de felicidad todavía perdura.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

www.viajeros4x4x4.com

2 Comments on “324- Cómo comprar una moto en Vietnam para viajar por el Sudeste Asiático”

  1. Fantastica y muy completa la informacion, siempre me parecio la mejor manera de recorrer parte del sudeste asiatico pero no tenia idea de como arrancar..
    Y el alojamiento?..extrañaron la cucaracha?..
    saludos y buenas rutas..

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