334- Cómo extender la visa de ESTADOS UNIDOS sin salir del país | GUÍAS

El viajero frente al Delicate Arch en Arches National Park. Viajeros4x4x4

Estados Unidos es un país muy grande. Enorme. Entre Nueva York y Los Ángeles hay 4520 kilómetros. De Miami a Anchorage, en Alaska, hay nada más y nada menos que 7979 kilómetros. Una burrada. Y eso sin contar las islas ni la enorme cantidad de lugares espectaculares que hay en el camino y en los que debemos parar. ¿Es posible recorrer Estados Unidos en un solo viaje? No, sin duda. Entonces, ¿cómo hacer para quedarnos más tiempo? ¿Cómo extender la visa de Estados Unidos, y conocer un poquito más si solo tengo una oportunidad de viajar allí?

Con el formulario I-539 y un poquito de astucia es posible. Pero empecemos por el principio, con los Documentos que necesitas para viajar a Estados Unidos. Todas las personas que viajan por turismo a Estados Unidos obtienen un visado B-2 al cruzar la frontera por tierra, mar o aire. Los que viajan por negocios consiguen el B-1.

1- Ciudadanos de países que no necesitan visado previo. Aquí entran la mayor parte de los países europeos, Australia, Brunei, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda, Singapur, Chile y Taiwan. Deben rellenar el formulario ESTA por Internet un par de semanas antes de viajar a Estados Unidos. Una vez en la frontera, y suponiendo que todo está en regla, te darán un visado de 3 meses. Casi siempre. (Pueden darte el visado por menos tiempo, pero eso es a consideración del oficial de frontera, quien tiene la última palabra sobre si puedes o no entrar al país).

Historia: “en una ocasión entrábamos por barco desde la Isla de Vancouver a la Olympic Peninsula, frente a Seattle, y Anna acababa de renovar el pasaporte. Curiosamente en España, cada vez que renuevas tu pasaporte, te dan un número nuevo, que por supuesto no aparece en los registros de Estados Unidos. El oficial fue muy amable -imagino que la inminente partida del ferry habrá tenido que ver- y ayudó a Anna a completar un nuevo ESTA allí mismo, en la oficina de migración de Estados Unidos en territorio canadiense”.

En el caso de que pertenezcas a este grupo y quieras tener una visa que te permita quedarte en el país por hasta seis meses, deberás solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de tu país antes de viajar. Busca en la página de internet de la embajada de Estados Unidos en tu país y allí aparecerán el coste (se paga por adelantado con tarjeta de crédito) y los documentos mínimos que necesitas llevar. Allí deberás enseñar documentación que demuestre tu arraigo en tu país. Vamos, datos que demuestren que sólo quieres vivir un gran viaje por su tierra y no te interesa ponerte como una vaca comiendo carne llena de hormonas por el resto de tu vida. Presentar algún título de propiedad, un resumen de cuenta bancaria con unos cuantos ceros, alguna inversión o proyecto en tu país, blogs de viaje y familiares directos que se quedan en casa como rehenes (pareja o hijos), son muy recomendables.

2- Ciudadanos de países que necesitan visado. A los habitantes del resto de países del mundo no les queda más remedio que solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de su país de origen, pagar por la entrevista y llevar todos los documentos necesarios que demuestren tu arraigo en tu país. Igual que en el párrafo anterior, lleva títulos de propiedad, cuenta bancaria, trabajo fijo, inversiones, proyectos, blogs de viaje, familiares directos que se quedan como pareja o hijos… todo sirve para que no sospechen que quieras quedarte a vivir en su país.

Tip: Si quieres viajar y te falta algo de bulto en la cuenta bancaria, no temas ser [email protected] con la gente que te quiere y pedirles prestado para conseguir un nuevo resumen de cuenta con algún número extra. Antes de irte se lo devuelves. Todos los detalles ayudan.

Ruta Denali, en Alaska - Viajeros4x4x4
Ruta Denali, en Alaska –

Bien, ya estamos dentro de Estados Unidos y queremos extender la visa. ¿Cómo hago?

Llevamos unos meses viajando por Estados Unidos. Los días pasan volando y de repente nos encontramos con que nuestro visado está a punto de caducar. Una de las Cuatro situaciones que pueden convertir tu viaje a Estados Unidos en una pesadilla sería quedarte dentro del país con el visado caducado. Y más aún ahora, teniendo en cuenta la política migratoria del nuevo gobierno de Estados Unidos.

La primera opción es salir a México o Canadá y volver a entrar a Estados Unidos al día siguiente. Suele funcionar, a no ser que el oficial de migración te pregunte si volviste a tu país desde tu última salida de Estados Unidos, ayer o anteayer. Es un requisito que pueden hacer valer. En ese caso una respuesta válida puede ser que vas a volar tal día desde el aeropuerto de X (pon aquí el nombre de la ciudad que prefieras). Si viajas en vehículo, éste se quedará en casa de unos amigos en XX (pon aquí el nombre de la ciudad donde viven tus amigos, reales o imaginarios).

Volver a entrar después de un visado de 3 meses no debería ser un problema si te toca un oficial de migración humano, que entiende que tu interés siempre es conocer su país. Una tercera renovación ya es más difícil. ¡No olvides los Doce consejos para cruzar la frontera con Estados Unidos y Canadá.!

Como extranjero se supone que puedes pasar un máximo de seis meses por año calendario en Estados Unidos. Como ya comenté, eso depende del oficial de migración que te atienda y de cómo juegues con las fechas. Si esa persona ha pasado una mala noche, se ha peleado con su pareja, hace tiempo que no va al baño ni tiene sexo, su equipo favorito ha perdido o tiene un especial sentido del deber, prepárate. Esa persona querrá hacerte cumplir cada coma y párrafo de la ley. Sólo lo podrás convencer con confianza y el beneficio de la duda.

Tip: siempre que estamos entrando en Estados Unidos o Canadá, intentamos evitar a los oficiales de migración latinos o asiáticos. Son los más exigentes y suelen indagar bastante más en tus intenciones de viaje que los oficiales blancos. 

Ten en cuenta que tu visa no deja de correr si sales de Estados Unidos por tierra. O sea, si viajas hacia Alaska, tu visado de Estados Unidos sigue vigente y comiéndose los días si sales a Canadá, o México antes de su vencimiento! Recuerda: correr en Alaska es una pena.

Horseshoe Bend, Arizona - Viajeros4x4x4
Horseshoe Bend, Arizona

Entonces, ¿cómo extender la visa de Estados Unidos?

Si pasaste el filtro de la entrevista personal en el consulado de Estados Unidos, y te han dado el visado con el que puedes permanecer 6 meses sin la obligación de salir del país, hay una manera de quedarte más tiempo de forma legal.

¡Bienvenido emprendedor o emprendedora, al país de los negocios!

Se trata del formulario I-539, que sirve para cambiar o extender tu estatus oficial como no inmigrante.

La mejor manera de presentar este trámite es con un proyecto económico que requiere tu presencia durante un plazo de tiempo mayor que el que te dieron al entrar a Estados Unidos. Un posible negocio de importación de algún producto típico de tu país siempre suena lógico.

Para darle validez necesitarás dar información veraz y comprobable de los motivos que hacen necesaria la extensión del visado. (Que solo quieres viajar, ya lo sé, pero las cosas son como son). Te sirven el contacto de tu amigo fabricante en tu país de origen que quiere exportar a Estados Unidos, cartas de intención nombrándote como representante, muestras de producto, resúmenes de cuenta donde puedan constatar que tienes el dinero para mantenerte en el país y todos aquellos detalles que puedan ayudar a tu historia.

Puedes encontrar más información oficial (en inglés) en la página principal del formulario I-539. También hay aquí algunas instrucciones extras que te pueden servir. En este otro enlace te dicen qué documentación aportar y cuánto cuesta el trámite, y aquí, dónde debes enviar la información. No olvides que recomiendan iniciar la solicitud por lo menos 45 días antes de que expire tu visado.

En principio se puede hacer todo el trámite por internet, pero a veces es mejor imprimir todos los papeles, preparar una linda carpeta, incorporar las muestras, y utilizar el viejo correo, el U.S. Postal Service. Esta es la dirección donde debes enviar todo:

USCIS
P.O. Box 660166
Dallas, TX 75266

Aguas termales en Yellowstone National Park - Viajeros4x4x4
Aguas termales en Yellowstone National Park

CÓMO EXTENDER LA VISA DE ESTADOS UNIDOS. RESUMEN DE LOS PASOS A SEGUIR

En conclusión, lo que se tiene que mandar a USCIS para hacer una solicitud de extensión o cambio de estatus migratorio es:

1- Formulario I-539, con la información adicional necesaria para apoyar tu historia.

2- Formulario I-94, copia del papelito que te ponen en el pasaporte cuando entras a Estados Unidos. También lo puedes descargar de internet, junto con tu historial de entradas y salidas del país

3- Fotocopia de tu pasaporte.

4- Cheque con el importe a pagar, en el caso que conozco fueron 290 dólares por persona, pero puede variar. El cheque se puede hacer en el mismo U.S. Postal Service desde donde enviarás la información por correo.

A partir del momento en que lo envías (y guardas todos los comprobantes) puedes permanecer legalmente en Estados Unidos hasta recibir una respuesta, que suele ocurrir tres meses más tarde. A partir de ese momento tienes un mes para dejar el país. Total: 2 meses y medio extras en Estados Unidos, como mínimo. Siempre lleva los documentos adecuados que comprueben tu situación migratoria. Que no está el horno para bollos.

Finalmente, utiliza esta información para hacer lo correcto. Las autoridades son muy puntillosas con las formas así que disfruta, pórtate bien y disfruta el viaje, que vale la pena perderse por los bosques de Idaho, la carretera 395 de California, el planeta de arcos y cañones de Utah, las tierras del BLM (Bureau of Land Management) y su espectacular colección de Parques Nacionales.

Aprovecha hasta el último día, piérdete por ahí, disfruta, y que la ruta te acompañe!

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá
La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá



316- Los viajeros más optimistas del mundo | PABLO Y ANNA

Los viajeros somos optimistas por naturaleza. Los pesimistas nunca salen de viaje. La posibilidad de que algo salga mal es tan aterradora que prefieren quedarse en territorio conocido. Tigres en Nueva York, sushi demasiado cocinado en Japón, frío en Cuba… Los pesimistas siempre miran el lado negativo de la vida. Para ellos siempre habrá un sitio mejor donde ir, que estará en otro lugar.

Por eso, incluso cuando las cosas salgan mal, hay que encontrar el lado positivo. Cualquiera. Al fin y al cabo, es pura supervivencia, nada más y nada menos.

Que esto, que lo otro, que vamos por aquí, que vamos por allá, que sí, que no, que por qué, que yo no fui, que ese olor viene de afuera, que… En esos momentos complicados, deja aflorar tu optimismo viajero. Imagina qué bonito sería dormir allí arriba, bajo las estrellas.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




301- La furgo más grande del mundo.

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Pocas veces me sentí tan feliz de terminar un año. Camino los últimos días de puntillas intentando pasar desapercibido, sin hacer ruido, sin despertar a los demonios que cuando se aburren le aflojan tuercas a La Cucaracha. Sin duda, 2015 fue un año extraordinario, de mucho trabajo, planes y proyectos. Algunos se cumplieron. Otros siguen buscando su camino.

Pero precisamente hoy estoy muy feliz porque tenemos la furgo más grande del mundo. Si me pusiera a contar a todos los que viajamos dentro, llegaría a la conclusión de que no somos dos. Somos miles. Y no se trata de contar los millones de visualizaciones en la web o los corazones que se suman en Instagram. Vamos, esos chicos de la esquina que repasan geografía mirando las ventanas de la furgo, están adentro.

El agricultor que se acerca con los brazos llenos de manzanas está adentro. El mecánico que no te cobra si le contás otra historia también está dentro. El hombre que toca bocina y levanta el puño, estamos ganando, está adentro. El militar del checkpoint que pregunta cualquier otra cosa menos lo que tiene que preguntar está adentro. Tu hermano de sangre o de vida con hijos, trabajo e hipoteca fabulosos está adentro. El desconocido que te llena el tanque de combustible para que hagas unos kilómetros a su cuenta está dentro. Esa mujer que abre los ojos un poco más está dentro. Todavía no se da cuenta, pero empieza a sentir que se puede. Hay esperanza.

Vos, todos los que llegaron hasta aquí leyendo esta historia, y todos los que aparecen mencionados unas líneas más abajo están adentro. Y cuando uno se pone a hacer el resumen de todo lo que pasó durante 2015 se siente el calorcito. No estamos solos. Somos muchos dentro de la furgo.

La Cucaracha es la furgo más grande del mundo.

  • Gracias a Carlos Holemans y al Club de Creativos de España, por invitarnos a dar una conferencia sobre la vida después de la publicidad, ante 500 personas, durante las jornadas anuales en Pamplona. Gracias por pagar los pasajes desde Texas y permitirme cerrar el círculo, despedirme de mi profesión, la publicidad, de una manera que nunca hubiera imaginado: en un escenario.
  • Gracias a Carlos ‘Lalo’ Vergel de Colombia, especialista en WordPress, por su apoyo para resolver mis dudas y hacer realidad la web que había dibujado en mi cabeza durante los últimos años. Nos conocimos durante los dos meses que vivimos en New Orleans. Todavía me falta, pero aprendí muchísimo siguiendo sus consejos. Gracias también a su compañera, Marina Colorado McEvoy, por organizar nuestra primera clase de español en una escuela de inglés: La Casa de España en New Orleans!
  • Gracias a Brice Adams por prestarme la moto con la que me rompí un par de costillas en su circuito de motocross en Angel Fire, Nuevo Mexico, Estados Unidos. Me apasiona conocer gente que me empuja a llegar más lejos, aunque me rompa varios huesos, y él es uno de ellos.
  • Gracias a Cemil Alyanak y Mike Cuccurullo, que viven en Washington D.C. y Boston, por su entusiasmo por nuestra historia de 15 años en la ruta. Juntos desarrollamos las primeras viñetas de Pablo and Anna, un comic strip sobre las aventuras y desventuras en la ruta de una pareja que vive en la ruta… ¡Hay tantas historias que compartir!
  • Gracias a Chris Collard de Overland Journal, a Frank Ledwell de OutdoorX4 y a Christophe Nöel de Expedition Portal por esperar más historias para sus revistas y webs. Pagan a tiempo y su confianza en mis artículos y fotografías es un espaldarazo para no perder de vista mis objetivos: escribir y viajar.

 

Cuando uno se pone a hacer el resumen del año se siente el calorcito. No estamos solos. Somos muchos dentro de la furgo.

 

  • Gracias a General Tire de Estados Unidos por su apoyo con cinco neumáticos Grabber AT2. Finalmente, y como escribí para el artículo que escribí para Expedition Portal, La Cucaracha se puso las botas.
  • Gracias a Sergio Murillo de BajaRack, Baja California, México, y a toda su gente, por el increíble portaequipajes/rack/baca que construyeron a medida para La Cucaracha en diciembre de 2014. Gracias por el toldo (nunca habíamos tenido uno) y la barra de leds de BajaDesigns. Te queremos Sergio!
  • Gracias a Brian Wurts de Overland Solar, por el panel solar plegable de 30 W con el que nos apoyó al final del Overland Rally. Va genial para quitarle trabajo a las baterías y cargar todos los pequeños aparatos que llevamos con nosotros!
  • Gracias a Cecilia Puig de El Naturalista, en España, por los zapatos y sandalias que nos llevan a caminar por las ciudades. Ceci, algún día encontraremos el camino para hacer algo juntos.
  • Gracias a Eder Mendo, de Candados Lince, en Navarra, España, por renovar los candados que protegen nuestras puertas. Hace 15 años partimos de Barcelona con ocho candados Lince. Perdimos 3 en el camino. Los otros 5 son parte de la memorabilia de La Vuelta al Mundo en 10 Años.
  • Gracias a José Salido por los aditivos Technum para el motor de La Cucaracha y a Aincor por las botellas de Pentaflón Cerámica. Son geniales para cuidar el corazón y las arterias de nuestra casa con ruedas si queremos llegar hasta el fin del mundo. Sin duda, funcionan.
  • Gracias a Ray y Marianne Hyland, por abrirnos las puertas del North West Overland Rally que se celebra cada año en Leavenworth, noroeste de Estados Unidos. Dieron un paso al frente y convirtieron la noche del sábado en La Cucaracha Party para celebrar con los dos mil asistentes nuestros primeros 15 años en ruta.
  • Gracias a la Overland Expo por las seis (sí, 6) presentaciones que nos organizaron durante los 3 días que dura el evento (15 Años Viviendo en la Ruta, Seguridad en Ruta, México más allá de Baja California y Los Caminos más Solitarios de Norteamérica).
  • Gracias a Laurentius Ersek y Leah Oquindo, de Vancouver, Canadá, por cuidar a La Cucaracha mientras estuvimos entre Julio y Octubre trabajando en historias en Barcelona. Lauren ya me ayudó otras veces cuando quise hacer reformas en la furgo o tuve que reparar algo y hace transformaciones para que los vehículos con motores diesel puedan circular con aceite de cocina usado. Es un gran tipo.
  • Gracias a Jay Willoughby y Natasha Treichel de Vancouver, Canadá, por instalar una luz lateral de leds y botones anti-zombie en la consola central de la furgo mientras estábamos en Barcelona. Amigos, si Walking Dead era el fin del mundo, ya estamos protegidos.
  • Gracias a Butch Inducil de CVI, y a Sabbir Sadeque de Maximum Overdrive, en Vancouver, Canadá, por los filtros y los repuestos nuevos y usados que nos permiten sacar de las Mitsubishi Delica de desguace con las que trabajan. Los dos importan y venden furgos de segunda mano de Corea y Japón.
  • Gracias a Fito, en Barcelona, por echarme una mano siempre que necesito poner al día el ordenador en el que trabajo, por conseguir programas en la deep web, y por pensar siempre en cómo podríamos sacar algo de dinero con la página web para seguir adelante.
  • Gracias a Manolo Fernández Ojeda de Andalucía (España), Pipo Zaro de Copiapó (Chile), y Aníbal Rovaretto de Puerto Ordaz (Venezuela) por ser nuestros mecánicos online. Digamos, es como la línea porno de La Cucaracha. Este año tuvieron trabajo extra.
  • Gracias a Hugh y Kelly Phillips del taller Safari (especialistas en Toyota) en Grand Junction, Colorado, por abrirnos las puertas de su casa y su taller al final del horrible mes de mayo. ¿Cómo pueden juntarse tantas averías distintas en tan poco tiempo?
  • Gracias a Nicolai Obregon de Tijuana, y a Mauricio Parra de Ensenada por venir al rescate de La Cucaracha cuando nos quedamos tirados y sin posibilidad de mover la furgo a 200 kilómetros de la Overland Expo. ¡Viva México cabrones!
  • Gracias a Bill Burke, Ricardo González Anzalota, Jay Becker, Chris Kelly y Dave Bennet por su ayuda para solucionar los problemas eléctricos de nuestro 4×4 tras la Overland Expo. Gracias a Brenda Soto Lamourt por su brujería, en caso que no funcione la técnica.
  • Gracias a Joaquín Ayala de Vancouver, por su trabajo en la traducción al inglés del libro Por el Mal Camino, y por revisar los artículos que Anna traduce al inglés. Siempre nos divertimos mucho contigo Joaquín!
  • Gracias a Paul Robinson de Houston, Texas, por organizar una presentación en su casa con sus amigos del 4×4, y por su generosa donación para que sigamos adelante. Paul vivió muchos años en Argentina. ¡Yo diría que es más latino que gringo!
  • Gracias también a Bryan Dudas, fanático de Subaru, a Michael Abegg y a Michael Herrmann, por sus donaciones a través de nuestra página web para que nunca descuidemos a La Cucaracha. Poquito a poco se llega hasta el fin del mundo.
  • Gracias a Mario Vives por su acogida en el 2º Meeting Camper Off Road en Sant Miquel de Campmajor, Girona. Fue nuestra primera feria overland en España. Sigue adelante Mario! Gracias a Jordi Miquel que nos llevó, y a Koke que nos devolvió a Barcelona. Es un palo eso de no tener la furgo en Barcelona!
  • Gracias a Das Mule en Issaquah, Washington State, por organizar una presentación en su negocio-taller de modificaciones para 4×4!
  • Gracias a Kim y Bob, nuestros amigos de Galveston, Texas, por cuidar la furgo mientras estuvimos en marzo y abril por Barcelona y por organizar una presentación en el College of the Mainland a través del profesor Rafael Naranjo. A pesar de que no hablemos a menudo, se extrañan nuestras conversaciones. Bob es profesor de economía marxista en Estados Unidos, y fanático del Che Guevara.
  • Gracias a los P.I.J. (Punts de Informació Juvenil) de Barcelona, por la charla que organizaron en Ciutat Vella para contagiar nuestro entusiasmo y curiosidad por conocer el mundo.
  • Gracias a Don Peabody, del New Orleans Healing Center, por cedernos el espacio para organizar una presentación en la ciudad que más nos enamoró de todo el viaje: New Orleans.
  • Gracias a los organizadores del encuentro Descend the Bend, en Oregon, por recibirnos con los brazos abiertos cuando nos presentamos de improviso en el encuentro de más de 100 furgos Volkswagen!
  • Gracias a Ian, de Vancouver, Canadá, que nos arrastró con su Mitsubishi Delica hasta el asfalto cuando se rompió una manguera de presión de aceite. Y a Chris Roots de Bend por prestarnos su seguro en la AAA (el automóvil club de Estados Unidos) para pedir una grúa.
  • Gracias a Ken y Cara Bethe del taller Car Kare de Bend, Oregon! Vieron a la furgo sobre la grúa y nos ofrecieron sus instalaciones para que podamos arreglar la furgo.
  • Gracias a todos los amigos que buscaron un contacto que nos pudiera apoyar en un momento determinado o nos abrieron las puertas de su casa para descansar, tomar una ducha, comer o dormir. Son tantos, que temo olvidar alguno: Fernando Rivero, Tad Haas y Gaila Gutierrez, Chris Culpo, Víctor Zaragoza e Isabel Mendo, Eddy Szyjewicz, Suzy Collard, Elizabeth Read, Erika Murillo…
  • Gracias a Nuria Roset Callau y Roberto (ellos saben por qué), a David Torrents y Silvia Míguez (que me ayudan con los diseños de las libros), a Mire Piqueras (benditas entradas para conciertos en Barcelona, amiga!), a Ramiro Sacco (qué putada que ya no podamos usar el flash para poner la ruta animada del viaje en la web!), a Xavi Dedeu (por sus ganas de ayudar, ya encontraremos algo!), a Abigail de Ensenada, Baja California (qué buena esa BajaCaja!) y a mis hermanos Diego y Agustín, que siempre que necesito una mano con algo buscan la manera de ayudar.
  • Gracias también a todos aquellos que no están aquí y deberían. Era inevitable que mi memoria me jugara una broma, con tantos amigos en la ruta…
  • Y finalmente, gracias a la vida que nos ha dado tanto, como cantaría la negra Sosa (Mercedes Sosa). Gracias a la libertad que nos hace apreciar el valor de las pequeñas cosas, las más sencillas, aquellas que no se pagan con dinero. Gracias a los amigos que permanecen, por más que no nos veamos nunca. Gracias, gracias, gracias… Ustedes están siempre dentro de la furgo.

 

¡BIENVENIDO AÑO 16 EN LA RUTA! ¿Y DESPUÉS?

  • El 16 de enero volamos al Sudeste Asiático por 4 meses (+/-)
  • En mayo o junio nos vemos en Barcelona. Este año sí o sí toca trabajar en el nuevo libro en castellano y un nuevo libro en inglés. Todo lo demás pasa a segundo plano.
  • Espero volar a Buenos Aires otra vez entre junio y septiembre por diez días.
  • Si la aventura en la que me han propuesto participar a partir de octubre por 6 meses termina de cuajar…

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300- Por qué nos quedamos 15 años viviendo en la ruta | PABLO Y ANNA

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Antes de empezar el viaje nunca se nos pasó por la cabeza que podríamos llegar a estar viviendo 15 años en la ruta, en una casa con ruedas de 4 metros cuadrados. ¿Qué ocurrió?

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Pablo y Anna, las aventuras y desventuras de una pareja que vive en una casa con ruedas llamada La Cucaracha, tras más de 15 años viajando alrededor de un planeta surrealista llamado Tierra… Sigue leyendo historietas como ‘Por qué nos quedamos 15 años viviendo en la ruta’ en Pablo y Anna

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




295- Por las Rutas del México Narco.

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Por la rutas del México Narco. ©Pablo Rey. Publicado en su versión en inglés en la revista Overland Journal, Gear Guide 2015.

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Hacía tiempo que no nos perdíamos. En realidad, sabíamos dónde estábamos, pero podíamos perdernos. Y nunca más nos volverían a encontrar.

El oficial de migración mexicano había sido tan claro como el agente de aduanas y el vendedor callejero de tacos de tripa. Los tres repitieron la misma frase, el mismo consejo, con la misma expresión severa en el rostro: No conduzcan de noche. Dejábamos Estados Unidos por la frontera de Caléxico/Mexicali y, en lugar de sentirme intranquilo por entrar a un país donde el narcotráfico provoca unos diez mil muertos al año, me entretenía pensando en que los nombres eran el resultado de un bonito juego de palabras. Caléxico venía de California-México y Mexicali de México-California.

¿Debía preocuparme? En realidad, no conduzcan de noche era una frase incompleta. Allí faltaba la aclaración que nos hizo una amiga en el patio de su casa en San Luis Río Colorado, al atardecer, entre tortillas de maíz, carne mechada, cebolla pasada por la sartén, chile jalapeño y mucha cerveza Tecate.

“Por la noche hay controles civiles. Hombres armados que detienen el tráfico en la carretera para pedir la documentación y revisar los vehículos.”

“¿Narcos?” sugerí sin recordar que esa palabra no se pronuncia en el norte de México.

Llevábamos 21 meses viajando por la seguridad del mundo anglo norteamericano y cruzar la frontera era volver a Latinoamérica, un mundo distinto, más imperfecto y espontáneo. Tenía ganas de cambiar el olor a hamburguesa y pollo frito por el olor ligeramente salado de las tripas envueltas en tortillas. Quería pasear por mercados de frutas y verduras que escandalizaran a las autoridades sanitarias al norte del Río Grande, hablar en mi idioma, escuchar unas rancheras y acampar en la playa. Quería volver a lugares donde no todo fuera predecible.

Era fines de 2012 y nuestro objetivo, además de llegar a Yucatán para el improbable fin del mundo tras el Año Nuevo Maya, era descubrir si el desierto de Sonora era tan hermoso como el desierto de Baja California. Sabíamos que en la ruta habría controles militares y policiales que querrían saber qué hacíamos allí y hacia dónde nos dirigíamos. Quizás querrían revisar la furgoneta, ver qué escondíamos en la cacerola, entre los cepillos de dientes y los libros que vamos vendiendo por el camino. Había que aceptarlo con paciencia y dar respuestas cortas, directas y cordiales. El único riesgo de estos controles civiles o militares estaba en los extremos, en el tedio o la tensión. No hay nada más peligroso que encontrarte en medio de la nada con un grupo de militares o narcos aburridos o nerviosos.

Pero al final del segundo día ya habíamos recorrido los primeros 600 kilómetros y, sorprendentemente, no habíamos encontrado un solo control. La policía se había vuelto tan invisible como en Estados Unidos. Los ‘mañosos’, los tipos malos, nos ignoraban. ¿Dónde estaba la guerra que anunciaban los medios de comunicación y que contaminaba nuestro estado de ánimo?

Supongo que por eso, y porque todavía teníamos un par de horas de luz, decidimos cambiar de planes. Tomar un desvío para llegar a Puerto Libertad y buscar una palapa con techo de paja para despertar en la playa era una tentación demasiado apetecible. Solo faltaba preguntar en la gasolinera Pemex si la ruta era segura.

“El camino es de tierra, mejor sigan por el asfalto hasta El Desemboque y luego toman la carretera de la costa. A la gente de los pueblos que están en el camino a Puerto Libertad no les gustan los vehículos extraños. Allí tienen sus sembradíos y dentro de poco será de noche. Mejor vaya a El Desemboque.”

No pregunté más. Ya sabía que lo que allí sembraban no eran tomates ni maíz. Tomamos el camino largo y aceleramos, mientras el sol empieza a bajar.

 

EL RETORNO A LOS MALOS CAMINOS

Si se pudiera desmembrar la tierra como un cuerpo –brazos, piernas, cabeza, pies, cadera– estábamos en el mismo corazón del territorio controlado por una de las bandas de narcotraficantes mejor organizadas del mundo. Y, más allá del comentario ocasional, no lo habíamos notado. La región dominada por el Cártel de Sinaloa parece funcionar con normalidad dentro del conjunto de México. Para nosotros, extranjeros, nada indica que estamos en una región peligrosa, tomada por un poder paralelo. Sin aduana oficial ni migración, con su propio ejército que viste de civil y una justicia que siempre salda sus cuentas.

Podía ser interesante descubrir tras una curva que la ruta había sido cortada por un control civil, un grupo de hombres con muchas armas manifestándose en contra de la curiosidad. Era posible, nos lo habían advertido. También era una buena historia si sobrevivíamos para contarlo. Por eso, a medida que el sol empezó a acercarse peligrosamente al horizonte, pisé el acelerador un poco más, abandonando la rutina de los 90 kilómetros por hora. En realidad pisé el acelerador casi hasta el fondo. Quería llegar a El Desemboque antes que la noche nos encontrara en la ruta y escondiera los detalles.

 

Si se pudiera desmembrar la tierra como un cuerpo –brazos, piernas, cabeza, pies, cadera– estábamos en el mismo corazón del territorio controlado por una de las bandas de narcotraficantes mejor organizadas del mundo.

 

Los 105 kilómetros de asfalto irregular y sin arcén, delgados, comenzaron a estirarse como un chicle usado. La ruta es recta, escuálida y ondulada cuando el cauce de un arroyo seco crea un badén que hace trabajar a los amortiguadores. Solo en ese momento bajo de los 120 kilómetros por hora, 40 más de los permitidos por los carteles de velocidad máxima agujereados a tiros.

A ambos lados de la carretera el paisaje se mantiene imperturbable, seco, áspero. A la izquierda, los montes de piedra roja se levantan sobre un desierto de arbustos espinosos. Es la primera barrera hacia los valles cultivados, una definición bastante imprecisa que puede incluir cualquier cosa capaz de crecer en la tierra –maíz, cáñamo, tomates, nopal, amapola, algunos árboles frutales. Hace tiempo que los narcos se convirtieron en inversores en tierras lejanas, agrestes y escondidas.

Quienes se encargan de las plantaciones son los agricultores más pobres, los olvidados por la economía y la política, hombres y mujeres casi siempre de bajos recursos y menos educación formal que ven cómo una cosecha de amapola o cáñamo da lo mismo que varios años de maíz. Los químicos suelen llegar escondidos en el doble fondo de camionetas con motores de ocho cilindros, mejores que cualquier caballo soñado por Pancho Villa. El producto terminado, paquetes de polvo blanco o fardos verdes prensados, atraviesa el paisaje escondido tras la mercadería de camiones de antecedentes intachables o en avionetas que vuelan al ras de la tierra. Avionetas que apenas se elevan para esquivar los cables telefónicos.

El sol continúa descendiendo mientras acelero, todavía no sabemos dónde vamos a dormir ésta noche. Tomar este camino es una forma de retornar a la ruta más incierta, sobre todo porque no puedo imaginar cómo es El Desemboque, nuestro destino. No vi una foto del pueblo frente al mar, nadie dijo ‘bonito’, ‘feo’, ‘sucio’, ‘vacío’, ‘peligroso’, ‘tranquilo’, nadie le puso un adjetivo. México es un país demasiado grande y El Desemboque es demasiado pequeño como para aparecer en la guía que Anna revisa sobre la marcha.

Movernos por el impulso básico de avanzar, sin saber lo que encontraremos al final del camino, es el viaje más puro. Hay que romper los planes y dejar un espacio libre a la espontaneidad, a la sorpresa. Tirar los dados, que el caos encuentre un orden, y caer de pie, otra vez, como un gato viejo que ya perdió la cuenta de las veces que salvó su vida. No podemos dormir a un lado de la ruta, no debemos tomar cualquier camino de tierra para acampar en lugares sin nombre o con nombres que es mejor no conocer. “Algo encontraremos” susurro convencido en uno de mis mantras preferidos, invocando a la magia de las coincidencias. Sincronicidad, es la palabra que inventamos para darle nombre a esas casualidades que ocurren sin que puedas explicarlas.

Dos luces blancas aparecen en el espejo retrovisor. Son intensas, puras como una aparición religiosa, y avanzan a toda velocidad hacia nosotros. Intento acelerar un poco más, la furgo alcanza los 135 kilómetros por hora y el volante comienza a vibrar. No es el suelo irregular, es el límite antes de que la carrocería comience a desarmarse, a dejar trozos de viaje a lo largo de la carretera. Las luces continúan acercándose. Alguien con más temor, o más prisa, o más motor, nos adelanta dejando una estela plateada. Entonces aparece la sombra de un techo oscuro y triangular, recortado contra el cielo rojo del atardecer. Un cartel verde plantado junto a la ruta anuncia ‘El Desemboque’. El sol acaba de desaparecer, la noche se derrumba y el asfalto es reemplazado por una calle de tierra. Ahora tenemos que encontrar dónde dormir.

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SINCRONICIDAD

Con la oscuridad, El Desemboque se convierte en un pueblo habitado por fantasmas. Las calles de tierra agujereada están iluminadas por las luces de las casas. Los enjambres de sombras se giran al escuchar el ronroneo del motor. Un grupo de hombres bebe frente a la puerta de un almacén con un gran cartel de Tecate. Sus rostros enseñan una mueca extrañada, curiosa o sorprendida.

Frente a la mayoría de las puertas hay botes de unos diez metros de eslora pintados de blanco. La popa está vacía, los motores duermen en casa. La calle toma un desvío hacia la izquierda, luego gira hacia la derecha y sigue junto a la línea de construcciones viejas levantadas frente a la playa. En algún sitio está el lugar donde dormiremos esta noche, donde nadie nos espera.

Casi al final del pueblo, después de un desvío confuso marcado por un penetrante aroma a perro muerto, aparece un patio iluminado frente al mar. Una bombilla amarilla cuelga sobre la cabeza de dos hombres sentados, que comen con las manos algo que sacan de una cacerola. Dejo el motor en marcha y desciendo. Cuando estoy cerca, saludo.

Sus primeras palabras me ofrecen comida, alguno de los cangrejos recién cocinados en la olla. Luego me preguntan si soy de Texas. Cuando les explico que venimos del sur y buscamos un lugar donde dormir me ofrecen una cerveza. Al segundo trago me dicen que aparque en el patio, que podemos dormir allí, y que me siente en su mesa.

¿Qué pasó con el México peligroso que aparece en los medios de comunicación? ¿Dónde estaban los narcos con sus cadáveres colgando de los puentes? ¿Y la guerra permanente entre bandas? Yo no la vi, pero estaba allí. No porque lo digan los periódicos sino porque la misma gente me lo contaba. En verdad, ellos eran quienes finalmente sufrían esta guerra no declarada, los propios mexicanos,

Tras un año recorriendo México de punta a punta, aprendimos que solo hay que tener cuidado con los delincuentes comunes, como en cualquier lugar del mundo. Los narcos no se meten con los extranjeros. Ellos tienen otro negocio, algo más importante y que da mucho más dinero que el turismo.

Esa noche cenamos cangrejos y cervezas con nuestros nuevos amigos. Al día siguiente les acompañaría a recoger las redes repletas de caracoles en el Mar de Cortés y aprendería a pelar lenguado imitando los movimientos precisos de su cuchillo. Daba igual si estábamos en el DF, en Michoacán, Cancún, Monterrey o Sinaloa, en la costa del Océano Pacífico o en la costa del Océano Atlántico, en territorio narco o en un temascal en las montañas. México es grande, y volvía a recibirnos con los brazos abiertos.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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293- Peleas de pareja en la ruta | PABLO Y ANNA

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¿Dónde terminarás durmiendo si te peleas con tu compañ[email protected] de ruta durante un largo viaje en furgo?

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Pablo y Anna, las aventuras y desventuras de una pareja que vive en una casa con ruedas llamada La Cucaracha, tras más de 15 años viajando alrededor de un planeta surrealista llamado Tierra… Sigue leyendo historietas como ‘Peleas de pareja en la ruta’ en Pablo y Anna

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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291- Equipo esencial para dar la vuelta al mundo | VIAJEROS4X4X4

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Hace unos meses recibí el encargo de la revista Overland Journal de escribir acerca los 6 elementos más importantes de nuestra vuelta al mundo. Debían ser seis y solo seis. Ellos lo miraban desde el punto de vista de los objetos, yo fui un poco más allá.

LA COMPAÑERA / EL COMPAÑERO

Encontrar el compañero o la compañera ideal para acompañarte hasta el fin del mundo es alcanzar tu propio Shangri-La. Puedes viajar solo, y disfrutarlo, pero siempre es mejor compartir la emoción y las sorpresas de la ruta en el momento en que ocurren, cuando se convierten casi en una alucinación. No es una historia que pasó hace un tiempo, es ahora, ya. Y si eres un hombre y te acompaña una mujer que no teme ensuciarse las manos con aceite, que te defiende en una pelea y es capaz de reparar un neumático pinchado, sabes que has encontrado a la compañera de viaje ideal. Porque no solo es tu chica, sino que también es tu amigo.

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LA CUCARACHA

Durante un largo viaje es normal que tu vehículo llegue a asumir la personalidad de un miembro del equipo. Le escuchas, le hablas, le das golpecitos afectuosos en la puerta trasera y lo atiendes cuando se enferma. Le pones algún sobrenombre ligeramente ofensivo que pronunciarás con cariño y te ensucias las manos rascándole los bajos. Después de casi 15 años viviendo aventuras juntos por algunos de los peores caminos del mundo y compartiendo algunos de los combustibles más infames, nuestra Mitsubishi L300/Delica 4X4 de 1991, a.k.a. La Cucaracha, The Cockroach, merece nuestra lealtad eterna y una jubilación tranquila. Por más que sueñe con descansar frente a una playa lejana me la imagino pasando su vejez en el centro de un bar español, como un abuelo que no se cansa de contar historias de viaje a todos los que sueñan con partir.

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TABLETA SAMSUNG GALAXY

(Nota: el tiempo pasa factura y la Samsung Galaxy quedó casi como solo un lector de libros. Ya tengo conmigo la Huawei Mediapad X2 y es un cañón)

Las tabletas son el nuevo cuchillo suizo del viajero. Con un solo aparato de 7”, tan pequeño como medio libro de papel, puedes acceder a internet, escuchar toneladas de música, viajar con auténticas bibliotecas, ver películas, sacar fotografías, buscar tu ubicación con el GPS a través de mapas offline, planificar las rutas que vas a seguir, escribir notas e historias, escanear apuntes, encontrar la gasolina más barata, jugar al Pacman o al Minecraft, ver conferencias TED, seguir tutoriales para aprender a tocar la armónica, para distinguir árboles, estrellas o para hacer nudos como un buen marinero de tierra firme. Es impresionante. Preferimos las tabletas Samsung Galaxy porque les puedes añadir la memoria que quieras a través de su ranura para tarjetas MicroSD. (www.samsung.com). Últimamente me llamó mucho la atención la Huawei Mediapad X2.

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ESPAR HYDRONIC D5 SC

A nuestra casa con ruedas no le gusta el frío ni la altura. Por eso, y porque no nos resignamos a viajar solo por lugares tranquilos y soleados, hace un año y medio le instalé un motor Espar Hydronic D5 SC, utilizado por los camioneros para precalentar el motor en lugares helados y evitar un desgaste prematuro. También nos sirve para tener una ducha de agua caliente de vez en cuando (oooh, yessss) y para calentar el interior de la furgo en invierno. A pesar de su coste, se pagó a sí mismo a fines de 2013, cuando el vórtice de aire helado del Ártico nos alcanzó en Louisiana dejando una capa de hielo alrededor de la furgoneta. Diez minutos de Espar y el motor arrancó como si estuviéramos en Yucatán (www.eberspachen.ca).

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PENTAFLON CERÁMICA

Durante los primeros seis años de vuelta al mundo tuvimos cuatro averías graves de motor en lugares donde todo debería salir bien: el desierto del Sahara en Sudán, a 800 kilómetros de un mecánico fiable en Kenia, a 4.600 metros de altura en el Altiplano Boliviano y en un rincón perdido de los Andes Chilenos. A principios de 2006 cambiamos el motor por otro de segunda mano y comenzamos a añadir una dosis de Pentaflon Cerámica cada 20.000 kilómetros. No sé si es magia o buena suerte, pero este aditivo con base de teflón fabricado en España nos ha protegido el motor durante los últimos 200.000 kilómetros de malos caminos. Y desde entonces no hemos tenido casi ni una fuga de aceite. Y eso, para un viajero, es el paraíso. (www.aincor.es). En este momento estamos probando otros aditivos de la la empresa Technum. Aseguan que son todavía mejores. Ya les contaré.

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BOLSA DE AGUA DEL EJÉRCITO SUIZO

Suiza debe tener uno de los ejércitos mejor equipados del mundo. Como nunca van a la guerra gastan su dinero en probar y desarrollar objetos que se pueden adaptar a las necesidades del viajero. Sus bolsas de agua de 20 litros de auténtico caucho pueden durar años, no requieren instalación y, una vez vacías, no ocupan espacio. Fue nuestra reserva extra de agua cada vez que decidimos perdernos durante los dos años que pasamos recorriendo África y, ahora que las hemos vuelto a encontrar en Mudrak (California), nos vuelven a acompañar cada vez que nos internamos en algún desierto sin saber por dónde saldremos. (en Estados Unidos: www.mudrak.com)

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