16 años después todavía seguimos en la ruta.

ÚLTIMAS HISTORIAS

Yo viajo para sorprenderme. Por eso, cuando encuentro alguna comida que no conozco intento probarla. Como estas frutas raras, de formas caprichosas, sabores intensos o espinas capaces de pincharte un neumático. ¿Las conoces?

Si en Bangkok me sentí parte de un futuro de plástico y oriental, apenas cruzamos la frontera de Tailandia hacia Myanmar por el paso Mae Sai-Tachileik, sentí que estaba haciendo un viaje al pasado.

6 días, 85 kilómetros a pie por el corazón del Pirineo y que siga la aventura.

Estábamos con nuestras mochilas de 5 kilos en uno de aquellos rincones olvidados de un país que lentamente se abría al turismo.

SUDESTE ASIÁTICO

‘Flesh eating bacteria’, la bacteria comedora de carne. Abrí los ojos un poco más, como si un terror diminuto e invisible se hubiera apoderado de mi destino.

Viajar más de un mes por Tailandia y no pisar la playa es una declaración de rebeldía. Esta es la primera entrada con los mejores datos para viajar por Tailandia, lejos del mar, gastando poco dinero. Hay desde habitaciones dobles con baño privado por 4 dólares a lugares donde jugar con los monos. Info fresca, para que llegues más lejos.

RUTAS

Estos tips sirven para todos, pero principalmente para aquellos que viajan sobre cuatro ruedas, en furgoneta, todo terreno, coche o limousine.

La ciudad de Vancouver, en la British Columbia de Canadá, tiene un clima muy británico.

Me sentía dentro de la película La Invasión de los Ladrones de Cuerpos (The Invasion of the Body Snatchers), donde los seres humanos son reemplazados por extraterrestres que actúan de manera correcta hasta que el protagonista comienza a sospechar, a preguntar demasiado.

Hay asaltos con kalashnikov, tribus pacíficas y violentas, animales salvajes, fauna urbana, trucos para robar y hasta la historia del ébola, ese virus mortal que fuimos a visitar a uno de sus hogares: la cueva Kitum.

Del oso Yogui, ni noticia.

HISTORIAS DEL PLANETA TIERRA

El método más común para espantar a los osos en los senderos de Norteamérica es agitar una campanita, que suena como una llamada a la mesa. ¡Tilín-tilín! ¡Aquí estoy! ¡Tilín-tilín! ¡Soy grande y sabroso! Es absurdo.

Observo la fotografía y pienso: siempre se puede viajar con menos. Si Salva estuvo viajando más de 9 años alrededor del mundo, con un …

Hay que romper los planes y dejar un espacio libre a la espontaneidad, a la sorpresa. Tirar los dados, que el caos encuentre un orden, y caer de pie, otra vez, como un gato viejo que ya perdió la cuenta de las veces que salvó su vida.

Es muy distinto viajar por Europa o solo por asfalto que perderse por los caminos secundarios de África.

En pleno siglo XXI todavía es posible vivir historias que a veces parecen sacadas de los libros de Julio Verne y El Corto Maltés.

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