57- Suicidio en Baños, Ecuador

Ecuador

Uno tiene que suicidarse alguna vez en la vida.

Hay que pegarle un tiro a una rutina, o matar una seguridad, un sueldo a fin de mes, un amor que no nos quiere tanto como debería, o un miedo. A veces hay que matar una angustia, muchas angustias. Matar años fumando nicotina, marihuana o lo que sea, matar los tragos que sobran, la esperanza de la ruleta, el orgullo del que no ve más allá de su nariz o una comodidad. Todos son asesinatos que duelen porque forman parte del piso, esa base tenebrosa, la red de circo que nos fabricamos cuando sacamos los pies de la cama.

Y para escapar de las trampas que pone nuestro enemigo más terrible, nosotros mismos, a veces hay que suicidarse.

Entonces, una vez que saltaste al vacío, te das cuenta que no era para tanto.

Anna salta de un puente.

Y yo le sigo

Deja un comentario