334- Cómo extender la visa de ESTADOS UNIDOS sin salir del país | GUÍAS

El viajero frente al Delicate Arch en Arches National Park. Viajeros4x4x4

Estados Unidos es un país muy grande. Enorme. Entre Nueva York y Los Ángeles hay 4520 kilómetros. De Miami a Anchorage, en Alaska, hay nada más y nada menos que 7979 kilómetros. Una burrada. Y eso sin contar las islas ni la enorme cantidad de lugares espectaculares que hay en el camino y en los que debemos parar. ¿Es posible recorrer Estados Unidos en un solo viaje? No, sin duda. Entonces, ¿cómo hacer para quedarnos más tiempo? ¿Cómo extender la visa de Estados Unidos, y conocer un poquito más si solo tengo una oportunidad de viajar allí?

Con el formulario I-539 y un poquito de astucia es posible. Pero empecemos por el principio, con los Documentos que necesitas para viajar a Estados Unidos. Todas las personas que viajan por turismo a Estados Unidos obtienen un visado B-2 al cruzar la frontera por tierra, mar o aire. Los que viajan por negocios consiguen el B-1.

1- Ciudadanos de países que no necesitan visado previo. Aquí entran la mayor parte de los países europeos, Australia, Brunei, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda, Singapur, Chile y Taiwan. Deben rellenar el formulario ESTA por Internet un par de semanas antes de viajar a Estados Unidos. Una vez en la frontera, y suponiendo que todo está en regla, te darán un visado de 3 meses. Casi siempre. (Pueden darte el visado por menos tiempo, pero eso es a consideración del oficial de frontera, quien tiene la última palabra sobre si puedes o no entrar al país).

Historia: “en una ocasión entrábamos por barco desde la Isla de Vancouver a la Olympic Peninsula, frente a Seattle, y Anna acababa de renovar el pasaporte. Curiosamente en España, cada vez que renuevas tu pasaporte, te dan un número nuevo, que por supuesto no aparece en los registros de Estados Unidos. El oficial fue muy amable -imagino que la inminente partida del ferry habrá tenido que ver- y ayudó a Anna a completar un nuevo ESTA allí mismo, en la oficina de migración de Estados Unidos en territorio canadiense”.

En el caso de que pertenezcas a este grupo y quieras tener una visa que te permita quedarte en el país por hasta seis meses, deberás solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de tu país antes de viajar. Busca en la página de internet de la embajada de Estados Unidos en tu país y allí aparecerán el coste (se paga por adelantado con tarjeta de crédito) y los documentos mínimos que necesitas llevar. Allí deberás enseñar documentación que demuestre tu arraigo en tu país. Vamos, datos que demuestren que sólo quieres vivir un gran viaje por su tierra y no te interesa ponerte como una vaca comiendo carne llena de hormonas por el resto de tu vida. Presentar algún título de propiedad, un resumen de cuenta bancaria con unos cuantos ceros, alguna inversión o proyecto en tu país, blogs de viaje y familiares directos que se quedan en casa como rehenes (pareja o hijos), son muy recomendables.

2- Ciudadanos de países que necesitan visado. A los habitantes del resto de países del mundo no les queda más remedio que solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de su país de origen, pagar por la entrevista y llevar todos los documentos necesarios que demuestren tu arraigo en tu país. Igual que en el párrafo anterior, lleva títulos de propiedad, cuenta bancaria, trabajo fijo, inversiones, proyectos, blogs de viaje, familiares directos que se quedan como pareja o hijos… todo sirve para que no sospechen que quieras quedarte a vivir en su país.

Tip: Si quieres viajar y te falta algo de bulto en la cuenta bancaria, no temas ser [email protected] con la gente que te quiere y pedirles prestado para conseguir un nuevo resumen de cuenta con algún número extra. Antes de irte se lo devuelves. Todos los detalles ayudan.

Ruta Denali, en Alaska - Viajeros4x4x4
Ruta Denali, en Alaska –

Bien, ya estamos dentro de Estados Unidos y queremos extender la visa. ¿Cómo hago?

Llevamos unos meses viajando por Estados Unidos. Los días pasan volando y de repente nos encontramos con que nuestro visado está a punto de caducar. Una de las Cuatro situaciones que pueden convertir tu viaje a Estados Unidos en una pesadilla sería quedarte dentro del país con el visado caducado. Y más aún ahora, teniendo en cuenta la política migratoria del nuevo gobierno de Estados Unidos.

La primera opción es salir a México o Canadá y volver a entrar a Estados Unidos al día siguiente. Suele funcionar, a no ser que el oficial de migración te pregunte si volviste a tu país desde tu última salida de Estados Unidos, ayer o anteayer. Es un requisito que pueden hacer valer. En ese caso una respuesta válida puede ser que vas a volar tal día desde el aeropuerto de X (pon aquí el nombre de la ciudad que prefieras). Si viajas en vehículo, éste se quedará en casa de unos amigos en XX (pon aquí el nombre de la ciudad donde viven tus amigos, reales o imaginarios).

Volver a entrar después de un visado de 3 meses no debería ser un problema si te toca un oficial de migración humano, que entiende que tu interés siempre es conocer su país. Una tercera renovación ya es más difícil. ¡No olvides los Doce consejos para cruzar la frontera con Estados Unidos y Canadá.!

Como extranjero se supone que puedes pasar un máximo de seis meses por año calendario en Estados Unidos. Como ya comenté, eso depende del oficial de migración que te atienda y de cómo juegues con las fechas. Si esa persona ha pasado una mala noche, se ha peleado con su pareja, hace tiempo que no va al baño ni tiene sexo, su equipo favorito ha perdido o tiene un especial sentido del deber, prepárate. Esa persona querrá hacerte cumplir cada coma y párrafo de la ley. Sólo lo podrás convencer con confianza y el beneficio de la duda.

Tip: siempre que estamos entrando en Estados Unidos o Canadá, intentamos evitar a los oficiales de migración latinos o asiáticos. Son los más exigentes y suelen indagar bastante más en tus intenciones de viaje que los oficiales blancos. 

Ten en cuenta que tu visa no deja de correr si sales de Estados Unidos por tierra. O sea, si viajas hacia Alaska, tu visado de Estados Unidos sigue vigente y comiéndose los días si sales a Canadá, o México antes de su vencimiento! Recuerda: correr en Alaska es una pena.

Horseshoe Bend, Arizona - Viajeros4x4x4
Horseshoe Bend, Arizona

Entonces, ¿cómo extender la visa de Estados Unidos?

Si pasaste el filtro de la entrevista personal en el consulado de Estados Unidos, y te han dado el visado con el que puedes permanecer 6 meses sin la obligación de salir del país, hay una manera de quedarte más tiempo de forma legal.

¡Bienvenido emprendedor o emprendedora, al país de los negocios!

Se trata del formulario I-539, que sirve para cambiar o extender tu estatus oficial como no inmigrante.

La mejor manera de presentar este trámite es con un proyecto económico que requiere tu presencia durante un plazo de tiempo mayor que el que te dieron al entrar a Estados Unidos. Un posible negocio de importación de algún producto típico de tu país siempre suena lógico.

Para darle validez necesitarás dar información veraz y comprobable de los motivos que hacen necesaria la extensión del visado. (Que solo quieres viajar, ya lo sé, pero las cosas son como son). Te sirven el contacto de tu amigo fabricante en tu país de origen que quiere exportar a Estados Unidos, cartas de intención nombrándote como representante, muestras de producto, resúmenes de cuenta donde puedan constatar que tienes el dinero para mantenerte en el país y todos aquellos detalles que puedan ayudar a tu historia.

Puedes encontrar más información oficial (en inglés) en la página principal del formulario I-539. También hay aquí algunas instrucciones extras que te pueden servir. En este otro enlace te dicen qué documentación aportar y cuánto cuesta el trámite, y aquí, dónde debes enviar la información. No olvides que recomiendan iniciar la solicitud por lo menos 45 días antes de que expire tu visado.

En principio se puede hacer todo el trámite por internet, pero a veces es mejor imprimir todos los papeles, preparar una linda carpeta, incorporar las muestras, y utilizar el viejo correo, el U.S. Postal Service. Esta es la dirección donde debes enviar todo:

USCIS
P.O. Box 660166
Dallas, TX 75266

Aguas termales en Yellowstone National Park - Viajeros4x4x4
Aguas termales en Yellowstone National Park

CÓMO EXTENDER LA VISA DE ESTADOS UNIDOS. RESUMEN DE LOS PASOS A SEGUIR

En conclusión, lo que se tiene que mandar a USCIS para hacer una solicitud de extensión o cambio de estatus migratorio es:

1- Formulario I-539, con la información adicional necesaria para apoyar tu historia.

2- Formulario I-94, copia del papelito que te ponen en el pasaporte cuando entras a Estados Unidos. También lo puedes descargar de internet, junto con tu historial de entradas y salidas del país

3- Fotocopia de tu pasaporte.

4- Cheque con el importe a pagar, en el caso que conozco fueron 290 dólares por persona, pero puede variar. El cheque se puede hacer en el mismo U.S. Postal Service desde donde enviarás la información por correo.

A partir del momento en que lo envías (y guardas todos los comprobantes) puedes permanecer legalmente en Estados Unidos hasta recibir una respuesta, que suele ocurrir tres meses más tarde. A partir de ese momento tienes un mes para dejar el país. Total: 2 meses y medio extras en Estados Unidos, como mínimo. Siempre lleva los documentos adecuados que comprueben tu situación migratoria. Que no está el horno para bollos.

Finalmente, utiliza esta información para hacer lo correcto. Las autoridades son muy puntillosas con las formas así que disfruta, pórtate bien y disfruta el viaje, que vale la pena perderse por los bosques de Idaho, la carretera 395 de California, el planeta de arcos y cañones de Utah, las tierras del BLM (Bureau of Land Management) y su espectacular colección de Parques Nacionales.

Aprovecha hasta el último día, piérdete por ahí, disfruta, y que la ruta te acompañe!

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá
La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá



327- Sendero a Panamint, un pueblo fantasma en el Death Valley | ESTADOS UNIDOS

El sendero a Panamint City llevaba años marcado con tinta fluorescente en el mapa que habíamos recogido en 2011 en la oficina de Parques Nacionales del Death Valley (Valle de la Muerte), en California. Era un objetivo a cumplir algún día (algún día, esas palabras malditas): un camino ardiente a un pueblo fantasma a 2.300 metros de altura, abandonado hacía muchos años, pero que en su apogeo allá por 1876 había llegado a tener 3000 habitantes. Eso era mucha gente. Algo interesante debía quedar en pie.

Hoy, la única manera de llegar a Panamint City es caminando. La ruta original había sido arrasada hace tiempo por alguna riada devastadora, y la alternativa había sido cerrada por Parques Nacionales; era la mejor manera de proteger las cabañas, los vehículos abandonados en lugares imposibles y las instalaciones mineras que habían sobrevivido durante los últimos ciento cincuenta años.

En 1872 habían pasado poco más de veinte años desde el final de la guerra por la que México había perdido un tercio de su territorio ante Estados Unidos. Colorado, Nevada, Arizona, Oregon, Nuevo México, Texas, Utah y California habían pasado a manos del ambicioso vecino del norte y cientos de miles de colonos se habían lanzado en carros tirados por caballos a cruzar llanuras y desiertos en busca de la nueva tierra prometida. Allí encontrarían tierras fértiles, ríos repletos de salmón y vetas de oro, plata y muchos otros minerales que afloraban hasta la misma superficie. En este contexto fue cuando se descubrió plata en los montes Panamint, dentro de lo que hoy es el Parque Nacional del Death Valley.

– ¿Sabes que lo que vamos a hacer es peligroso? -le pregunté a Anna
– Sí, claro -contestó. – Si nos quedamos sin agua puede ser demasiado peligroso. ¿Pero has visto qué bonito es el cañón?

A finales de mayo el termómetro marcaba 110º Fahrenheit a la sombra (algo más de 40º Centígrados) y lo único que nos podía mantener con vida caminando por la montaña era seguir el arroyo que caía entre las piedras del Surprise Canyon. Habíamos rellenado hasta la última botella con agua, unos cinco litros que no serían suficientes si no encontrábamos los dos manantiales permanentes que hay en el camino. Y tendríamos que dar media vuelta.

El sendero no está marcado con pintura y apenas hay montículos de piedras, pero es extremadamente recomendable por la belleza y desolación del Surprise Canyon, sobre todo durante las primeras dos horas de camino. Ve [email protected] a mojarte los pies (perfecto con éstas temperaturas), ya que en muchos sectores el cañón tiene poco más de dos metros de ancho y deberás caminar sobre el arroyo. Este es un auténtico sendero salvaje.

CÓMO LLEGAR

Aunque el pueblo fantasma de Panamint se encuentra dentro del Parque Nacional del Death Valley, la mejor manera de llegar es a partir del pueblo fantasma de Ballarat, sobre el valle de Panamint, al oeste del parque. En Ballarat encontrarás al último habitante, Rocky Novak, un personaje solitario que se dedica a dar indicaciones a los viajeros y vender cervezas, refrescos, mapas y postales. Vive allí de forma austera, por lo que se recomienda dejar alguna donación (dos dólares, dice un cartel) o comprar alguna bebida (tres dólares) que podrás tomar mientras le preguntas todo lo que quieras saber sobre el sendero o la región.

A dos kilómetros hacia el norte de Ballarat está el desvío al Surprise Canyon (Cañón de la Sorpresa), un camino empinado de tierra y piedras que termina siete kilómetros después en el Chris Wicht camp, un campamento mínero abandonado. Conduce con calma, no hay prisa, sobre todo en época de calor, ya que es muy fácil recalentar el motor. Allí encontrarás leña, agua y bastante lugar donde aparcar para establecer tu campamento base. Eso sí, no hay sombra.

SIGUE LEYENDO: ¡OJO! CUATRO SITUACIONES QUE PUEDEN CONVERTIR TU VIAJE A ESTADOS UNIDOS EN UNA PESADILLA.

CUÁNDO

La mejor época para encarar el sendero es entre octubre y abril, aunque con un mínimo de sentido común también se puede hacer en los meses de máximo calor, cuando las temperaturas alcanzan los cuarenta grados centígrados a la sombra. En este caso recomendamos siempre partir con la primera luz antes del amanecer (alrededor de las 5.30 de la mañana) ya que a partir de las 9 las temperaturas empiezan a acercarse a los 40 grados. Hay que prestar especial atención a las posibles lluvias en diciembre y enero, cuando el cañón puede quedar sumergido en el agua y el pueblo fantasma de Panamint, a 2.300 metros de altura, queda cubierto de nieve.

 

DURACIÓN

Entre 4 y 5 horas del Chris Wicht camp a Panamint City, si no llueve ni nieva. Nosotros tardamos 4 horas en subir y 3 horas y media en bajar. Si volviéramos a caminar el sendero, pasaríamos la noche en el refugio de Panamint City y descenderíamos al día siguiente, bien temprano por la mañana para evitar las horas de máximo calor.

 

DESNIVEL

De 800 metros en Chris Wicht camp a 2300 metros en Panamint City. Total: 1500 metros de desnivel.

 

MAPA

No utilizamos ningún mapa topográfico ni de papel; seguimos nuestro camino en la tableta a través de la aplicación MAPS.ME

EQUIPO INDISPENSABLE

– Filtro de agua
– Comida
– Gorra o sombrero
– Protector solar

DÓNDE DORMIR O ACAMPAR

En el mismo pueblo fantasma de Panamint quedan algunas casas de madera en pie acondicionadas como refugio. Allí encontrarás camas, colchones y hasta sacos de dormir. En la cocina suele haber algo de comida enlatada dejada atrás por otros viajeros y hasta recipientes de gas para cocinar. Cuando llegamos había media petaca de Jack Daniels. El refugio también tiene baño, con inodoro y agua corriente, ¡todo un lujo en la soledad de la montaña! También encontrarás un grifo con agua en un galpón que se encuentra a treinta metros frente a la entrada de la cabaña.

SIGUE LEYENDO: PIRINEOS | RUTA A PIE DE 6 DÍAS POR EL CIRCUITO DE LOS REFUGIS DEL TORB

DESCRIPCIÓN DEL SENDERO

Como comenté antes, el camino para vehículos termina en el Chris Wicht camp, frente a una valla de madera. Veinte metros después encontrarás una caja metálica con papeles y lápices donde dejar constancia de tu paso. Inscríbete, si te pasa algo es importante que alguien sepa que pasaste por allí. Unos metros más adelante está la mejor bajada al arroyo, donde podrás juntar agua y remojarte en las horas más calientes del día.

El mejor sendero a Panamint City empieza justo unos metros por encima de la valla de madera. La huella avanza durante veinte minutos zigzagueando junto a la pared del cañón, entre juncos y charcos de agua poco profundos hasta llegar a una hermosa cascada escalonada con un árbol. A su derecha hay una inscripción tallada en la roca que dice ‘Human stupidity has no limits’ (la estupidez humana no tiene limites).

Esta es la zona más estrecha del cañón, que fue volada con dinamita para permitir el paso de vehículos hacia la mina. Hoy, parece una misión imposible, una estupidez difícil de creer. Los siguientes cien metros deberás caminar por el río hasta entrar a un valle interior cubierto de árboles y juncos. A tu izquierda verás un camión abandonado y poco más adelante encontrarás una camioneta de la década de 1950 semi enterrada.

A quinientos metros el cañón vuelve a cerrarse justo después de un gran árbol, para seguir ascendiendo sin pausa hacia el pueblo fantasma de Panamint. Hay varias huellas que corren paralelas y se cruzan, encerradas por paredes de juncos; todas son correctas. Poco después el sendero abandona el arroyo por única vez para subir una pared escarpada. Al otro lado volvemos a retomar el camino junto al curso de agua hasta llegar al manantial de Limekiln. La vegetación es tan espesa que es imposible encontrar el punto exacto de donde surge el agua, en algún lugar ladera arriba, pero es muy fácil recargar agua. Aquí ya llevamos casi una hora y media de camino.

Después de este punto el sendero sigue subiendo, pero de forma más suave. El cañón se ensancha y hasta podemos caminar con más comodidad. Media hora más tarde (a las dos horas de camino) vuelve a aparecer mucha vegetación, y poco después llegamos a una banqueta donde tomar un descanso. Es el manantial Brewery. Para encontrar la surgiente (y seguir el camino), hay que buscar el arroyo y caminar por un túnel de vegetación durante casi cien metros.

SIGUE LEYENDO: QUÉ LLEVAR EN LA MOCHILA | GUÍA PARA VIAJAR CON POCO POR EL SUDESTE ASIÁTICO.

 

A partir de aquí, y durante las siguientes dos horas seguirás avanzando por el cauce seco y ancho del cañón hasta divisar la chimenea de ladrillo de la mina. El refugio principal, el ‘Hilton’, se encuentra a unos doscientos metros de las máquinas con las que molían la piedra. Montaña arriba está la mina de plata que disparó los sueños de tantos desterrados en busca de una veta que los hiciera ricos. A un lado hay un camión abandonado. Siguiendo el camino hacia el este hay varias cabañas, una de ellas diminuta. Antes, y después, solo quedan algunos muros de casas construidas en piedra y alguna cueva reconvertida en casa troglodita. El camino abandonado sigue hacia Telescope Peak, desde donde se puede ver el horno, el infierno interior del Parque Nacional del Death Valley.

El pueblo fantasma de Panamint City, uno de los pocos testigos que quedan en pie de la carrera del hombre en busca de oro, plata, y una vida mejor, sigue resistiendo el paso del tiempo en el Valle de la Muerte.

ENCUENTRA EN ESTE ENLACE TODAS LAS HISTORIAS SOBRE ESTADOS UNIDOS.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

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Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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303- La Cucaracha puts on the boots | GENERAL GRABBER AT2

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©Pablo Rey. Published December 11th, 2015, on Expedition Portal.

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Global Nomad Pablo Rey shares his long-term review of the General Tire Grabber AT2

With the wrong tire, the loneliest and most beautiful beach can become an insufferable sand trap, mud a dark and viscous nightmare, ice a slippery game of Russian roulette, and sharp stones akin to Freddy Krueger playing God with your future.

Over the last 15 years of overlanding the world we’ve bought tires in four continents and been able to compare many brands and styles. We don’t always get it right. Some of them lasted for just 18,000 kilometers while the best have achieved is a more reasonable 48,000 kilometers.

Though we have always run all-terrain tires, at certain moments we would have appreciated tires with a more aggresive tread. For example, when we were churning through mud in northern Kenya near Turkana Lake during a biblical flood, or during a trip through Gonarezhou National Park, Zimbabwe, when we got stuck in a riverbed and spent the night away watching a distant storm and waiting for an impending flash flood. And how can I forget that day we had 11 punctures. Yes, 11!

The first detail that struck me on the General Grabber AT2 was the aggresive design of the tread block and Deep, doublé-v shaped pattern. I said to Anna, my travelling partner, “With these tires we’ll probably go further.” They seemed to be more appropriate for our life on the road, and also added much needed centimeters (height) to La Cucaracha –our 1991 Mitsubishi L300/Delica 4WD. The van, which is equipped with a rather tired 2.4-litre, 4-cylinder diésel and is always fully loaded, has benefited from the improved grip –very useful when overcoming obstacles we find on the loneliest roads.

We had the chance to try the Grabber AT2 tires on mud (I really hate mud… miserable stuff) in Manti-La Sal National Forest, Utah, and in New Mexico snow. We never felt the van lose traction, as was the case with our old tires. The five-row thread pattern and multiple traction edges cannel the mud with surprising efficiency. To put it simply, we’ve been travelling for many years with tennis shoes. The AT2 feels like proper boots.

 

After 12 months and more tan 20,000 kilometers on all types of terrains, it looks like we are going to beat a new personal record.

We were not as fortunate with them on sand in Baja, Mexico. Despite deflating them to 20 psi, we got stuck –several miles from the closest Margarita. The wide and open tread that helped us in mud seemed to dig in more tan our previous tires. Maybe we should have deflated the tires more tan we were accustomed to. Maybe I was just having a bad day. I believe it was the later, as in Southern Utah we crossed fast moving creeks like they were dry riverbeds. We climbed steep hills in Chihuahua, Mexico, that could have been scaled by Pancho Villa’s horses 100 years ago.

When we took to the highway we discovered noise levels were reasonable considering the more aggressive tread pattern. This is something to appreciate if you want to listen to music without the annoying rum-rum sound of asphalt. We expected a slight drop in fuel economy (larger diameter, more aggresive tread), which turned out to be an aceptable four percent: a fair tradeoff for the increased performance.

After 12 months and more tan 20,000 kilometers on all types of terrains, it looks like we are going to beat a new personal record. We still have more tan 75 percent of the original 16/32nds (12.7mm) tread waiting for future travels. Overall, the General AT2 looks good and has performed well in a variety of conditions and terrain. We are heading back to Baja’s sand traps in a few weeks to perfect our “air down” skills –and arrive at our favorite margarita cantina on time.

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Get the books of Pablo Rey about Around the World in 10 Years @ Amazon.com and Kindle, or download the first adventures HERE. Viva La Cucaracha!




302- Los 5 lugares más espectaculares de 2015 | NORTEAMÉRICA

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Después de más de 15 años viviendo en la ruta alrededor del mundo, a veces se vuelve un poco difícil encontrar lugares espectaculares, que nos sorprendan. Pero existen, están ahí. Y a veces están más cerca de lo que pensamos.

Por eso junté en un post los 5 lugares más espectaculares donde vivimos o pasamos unas semanas durante 2015. A todos volvería en cualquier momento. Ojalá puedan darse una vuelta y sentir la misma emoción que sentimos nosotros.

1- NEW ORLEANS!

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Durante enero y febrero de 2015 alquilamos una habitación/apartamento en New Orleans. Era la primera vez que nos quedábamos tanto tiempo para descubrir una ciudad tras vivir unos meses en Vancouver en 2011, y lo que encontramos fue emocionante: música, música y más música. Música en el desayuno y la cena, música en la calle y el bar, música todo el día, en cualquier momento, en cualquier lugar. La ciudad me atrapó entre sus calles con casas de madera, su cocina propia, la historia de su vudú, su Mardi Gras, su gente de todos los colores y su jazz. Era algo que no me pasaba desde que mandé a la mierda a mi jefe en Madrid y me enamoré de Barcelona allá por 1995. New Orleans no es Estados Unidos. Es otra cosa, algo mucho más grande.

Lee más sobre New Orleans: Enamorado de una chica llamada Nueva Orleans.

 

2- LOS BOSQUES DE IDAHO

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Más de una vez habíamos cruzado Idaho y todo lo que nos había quedado de recuerdo era una bolsa de cinco kilos de papas. No era algo muy atractivo. Esta vez, camino de Montana, nos dejamos perder por caminos secundarios y descubrimos sus bosques protegidos con campamentos gratuitos como Cedars, (cerca de Missoula) junto a ríos salvajes; la Custer Road, con sus barcos de tierra firme que dragaban los ríos en busca de oro; y el Salmon River, espectacular para bajar en kayak. Tengo que volver y lanzarme al agua. De paso, visitamos la tumba de Hemingway en Ketchum. No se nos había perdido nada por allí, pero tampoco teníamos ganas de irnos.

 

3- BAJA CALIFORNIA

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Lo sé, es un clásico. Es mi cuarta vez en la península más salvaje de México, destino preferido de los overlanders en Estados Unidos. Esta vez nos tomamos casi todo el mes de diciembre para perdernos en playas completamente vírgenes, al final de caminos que tu madre te recomendaría no tomar, donde la avería más absurda te puede dejar días o semanas aislado en medio de la nada. Era el sitio perfecto para desconectar y recuperar fuerzas después de un 2015 muy intenso. Empiezo a entender a los amigos norteamericanos que hablan de Baja como su propio y particular Shangri-Lá.

 

4- EL SUR DE UTAH

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Es mi otro clásico y algo que repetiré mil veces. Utah es precioso y muy poco conocido fuera de Estados Unidos. Utah no solo es un refugio de mormones, también de aventureros que se lanzan a explorar a pie, en moto, bicicleta, kayak, raft o todo terreno alguno de los cientos de cañones grandes, pequeños o estrechos que atraviesan el estado. ¿Recuerdan la película 124 horas? Contaba la historia de un hombre que se había lanzado solo a explorar una zona de cañones y terminó con el brazo atrapado por una piedra. Para salir, se lo tuvo que cortar con una navaja. Sin anestesia, sin agua, y solito. Ocurrió por allí.

Lee más sobre Utah: Tierra de Cañones.

 

5- MI CASA!

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En realidad es un apartamento, pero por primera vez en 15 años recuperé mi pequeño lugar en el mundo y me dediqué a organizarlo como si fuera a vivir en él. No era el plan, pero abrir todas las cajas que había sellado antes de partir de viaje, y encontrarme con aquel Pablo, con aquella vida de oficina, con mis libros de El Corto Maltés y el Eternauta, con aquellas cartas enviadas a Argentina antes de que todos usáramos Internet, fue algo de lo más intenso que me ocurrió durante 2015. Ojalá las cosas vayan bien y podamos conservarlo para reencontrarnos más a menudo con los amigos…

Lee más sobre Barcelona: Lugares para conocer antes de morir.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

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297- La Cucaracha, a house on wheels | OVERLAND JOURNAL

Published first at Overland Journal, Fall Issue 2015. Written by Chris Collard. Photography by Pablo Rey and Chris Collard.

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LA CUCARACHA: 15 YEARS, 50 COUNTRIES, 330,000 KILOMETERS, AND A DRIVE-THRU WEDDING. 

 

Why We Love la Cucaracha (©PabloRey)

La Cucaracha has its own personality and idiosyncrasies. We have loved and hated it, often in the same day. There was a time when we wanted to throw it off a cliff and cash in on an imaginary insurance claim. We’ve had a few major breakdowns: in the Sudanese Sahara, Kenya’s Sibiloi National Park, on the Bolivian Altiplano, and again in the Chilean Andes. When the springs broke in Mozambique, we travelled almost 1000 kilometers with them attached with wire until we found a used replacement set as a permanent repair. After the motor died in Iquique, Chile, we installed a second-hand motor – a great junkyard find. That was nine years and 200,000 kilometers ago. Once we learned how to drive and care for it, la Cucaracha became a third member of the family and problems stopped.

It had previously been known as the Cow (it is very heavy), the Dragon (it smokes a lot), and the Mitsushiti (it broke down a lot). We found the perfect name, la Cucaracha (the cockroach), while travelling in Colombia. Like a cockroach, it is small, can stealthily sneak into any space, and survives anything – even us.

We appreciate that it has a short wheelbase, fits perfectly in a shipping container, the bed is always made, and we can watch the moon through the sunroof at night. We have slept in la Cucaracha for more nights than in any of the conventional brick houses we have lived in. We have shipped it twice: the first was from Cape Town to Buenos Aires (for a reduced price), and again from the Guajira Peninsula, Colombia, to Colón, Panama (for free), where it was tied to the deck of an empty Bolivian cargo ship named Intrepide. It has been our only four-wheel drive, and has taken us to the ends of the world.

LA CUCARACHA ©ChrisCollard

Though many of us dream about building the perfect rig for that “big trip” around the world, few actually act upon that dream and see it to fruition. This was not the case for Pablo Rey, a creative advertising consultant who was suffering from an acute case of career burnout. In 1999, during an off-the-cuff trip to Southern Africa, he had an epiphany: to see the African continent in greater detail and never to buy a return ticket again. Though he did find himself back home in Barcelona, Spain, it didn’t take him long to quit his job, buy a vehicle, and talk his sweetheart Anna into trading professional life for that of a vagabond. The latter was a bit of a challenge. Pablo recalled, “I remember the look on Anna’s face like she was in front of me today. It said, ‘Drive around the world! How? With what money? Toward where? What did you hit your head against?’ He reasoned with her, “Almost every country in the world is connected to another by a road, thus nearly every road in the world starts at the door of your house.”

Their original 1-year plan to experience Africa on an intimate level while taking as many turns as possible morphed into two and a half years, and then expanded to include South America. Two more years passed, then another three, and they were still embracing their nomadic existence. They eventually realized that life on the road wasn’t simply an extended vacation or escape from reality – it was reality.

La Cucaracha, a 1991 Mitsubishi L300 Delica four-wheel drive van, wasn’t gleaming gem when Pablo plunked down $10,000 and the wayward duo drove it into the new millennium. The soon-to-be world-travelling insect was second-hand, bone stock, and lacked nearly all of the items many of us deem as necessities. Rather than spending months prepping the vehicle, they decided to keep up with the speed of life, get on the road, and make modifications as the trip progressed and needs arose. The bull bar was fabricated in Chile ($100), the fancy snorkel was crafted from 3-inch steel pipe in a shop in Bulawayo, Zimbabwe ($40), and an aluminum storage box was added in Buenos Aires, Argentina (free). The yellow tow bar (which after nine years has only recently put to use), was received as a gift from a friend in the Atacama Desert.

They eventually realized that life on the road wasn’t simply an extended vacation or escape from reality – it was reality.

La Cucaracha’s drivetrain remains in factory form; a good thing since Pablo readily admits that he is not a mechanic. In contrast to the normal male/female roles, Anna, who completed a course on automotive maintenance, manages most of the mechanical issues. Pablo, the creative one, focuses his energy on photographing the journey and penning books on their adventures.

A peek inside reveals the epitome of function and efficiency. If you think about it, travelling year-in and year-out requires one to carry clothing and equipment for all seasons. Every item has a specific space and there is a place for every item. They don’t travel with an ice chest or electric fridge/freezer, as this would occupy too much real estate. As a result they eat a lot of fresh food. The galley consists of a homemade single-burner stove, 6-liter propane bottle, and a small plastic storage bin for pots and pans. Sundries and clothing are stored under the foot of the bed in used aluminum boxes from Panama Jack. Moving rearward there is a home-fabricated wood storage compartment that contains everything from shoes and spare parts, to tools and bundles of books. Out back are two slide-in plastic crates with maps, more tools, and automotive fluids. Throw a 3-inch foam pad on top and you have a bed for two. The shovel, camp chairs, sunshade, window cleaner, and a host of other knickknacks reside in a cubby. On the starboard side is a hands-in (opposed to walk-in) closet stuffed with bins, bags, toilet tissue and blankets. To port is a world map with a thin spaghetti-line representing the trio’s 15 years of wandering the globe.

More conventional upgrades include General Grabber AT2 all-terrain tires and Baja Design LED lights. After meeting Sergio Murillo, owner of BajaRack, at Overland Expo, la Cucaracha found its way to Ensenada, Mexico, where Sergio and his team fitted it with a custom roof rack designed to provide a full view of the heavens through the sunroof. Peeling away the canvas tarp (a used roof top tent cover) reveals fold-up bicycles, backpacks, sleeping pads and bags, and emergency fuel.

Due to sticky hands in many parts of the world, five of the vehicle’s windows are plated with aluminum, and basic latches and padlocks secure the doors. None are elegant, but all fulfill the requirement. Because it is illegal to possess a firearm in many countries, added security is in the form of Pablo’s favorite ninja golf club and Anna’s “quick draw” bear-grade pepper spray – both of which have been utilized with full effect.

Pablo and Anna maintain that you will only regret the things you didn’t do – never the things you tried and failed to do.

One might wonder how la Cucaracha finances its travels – a good question for those who possess “the dream.” The first rule of engagement is to align oneself with humans that don’t require filet mignon every night. The second is to influence them to work. Though most of the couple’s time is spent moving slowly while taking as many turns as possible, Pablo has written several books and is a regular contributor to publications around the world. Anna picks up contract work with a concert promoter in Spain, and weaves colorful bracelets and necklaces. If you run into them on the road, they may be sitting on a street corner in front of la Cucaracha peddling their wares.

This June marked their 15th year on the road, living together at arm’s length in a 5-square meter van. They are true nomads, and recently confirmed their love for the road (and each other) by taking a right turn into a drive-through chapel in Las Vegas and tying the knot. La Cucaracha (who performed the duties of best man, father of the groom, bridesmaid, witness, and only guest) has carried the pair 330,000 kilometers through more than 50 countries. Its body carries battle scars from flying stones in Kenya and Ethiopia (unfriendly locals), rogue tree trunks in South America, and boulders in Canyonlands National Park, Utah. Disguising these blemishes are tattoos of cave paintings in Zimbabwe, Moche snakes of Peru, sleeping banditos, and cactus from Mexico. Though life on the road – in close proximity to your two best (and worst) friends – may not always be a bowl of cherries, Pablo and Anna maintain that you will only regret the things you didn’t do – never the things you tried and failed to do. Good words to live by.

Specifications

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