333- Cuatro días por Aigüestortes y Estany de Sant Maurici | GR11 PIRINEOS CATALANES

GR11 PIRINEOS Amanecer cerca del Refugio dera Restanca

Hoy les dejo un amanecer a mitad del GR11, en el Val D’Aran, sobre un montón de nubes que se habían acurrucado para dormir cerca de la tierra. Esa noche me desperté horas antes, a las tres de la mañana, y salí fuera a irrigar el campo como hacía durante los primeros años del viaje en la furgo.

Y agradecí ese exceso de vino patero, ya que en algún momento habíamos cambiado de planeta. A esa hora las estrellas iluminaban las montañas con detalles plateados que son invisibles durante el día, el valle era un bol de crema y yo no sabía si estaba soñando y me despertaría todo meado.

GR11 PIRINEOS Cruzando un río cerca de Sant Maurici
Cruzando un río a las puertas del Parque Nacional de Aigüestortes y el Estany de Sant Maurici

GR11 PIRINEOS DÍA 28 | Camino a pie de la Guingueta d’Aneu al Refugio Libre de la Ermita de Sant Maurici (Parque Nacional).

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +900 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1400 metros
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas (paradas a descansar incluidas)

Nota: hay servicios de autobuses a la Guingueta d’Aneu y a Espot, pero si solo te interesa completar las etapas que cruzan el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici te recomiendo comenzar a caminar desde Espot. 

La tormenta que cayó sobre los Pirineos salió en las noticias. Al otro lado del túnel de Vielha, cuatro días más adelante, los helicópteros estuvieron todo el día rescatando gente en pantalones cortos, atrapada por una nevada de verano. Sobre nosotros cayó un espectáculo de rayos y truenos como sólo había visto una vez, y eso había sido el famoso Catatumbo, en Colombia. Según las noticias, durante la noche cayeron 165 milímetros de agua. Yo solo sé que la tienda se iluminaba cada tres segundos. Y que hoy llegaremos al Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.

Finalmente partimos antes del mediodía hacia Jou, un pueblo que se encuentra a una hora montaña arriba, sobre la Guingueta d’Àneu. En el camino hay agua, moras y algo de sombra. Nos refrescamos en la fuente y descendemos unos metros hasta la carretera, estrecha y casi desierta. Aproximadamente a los dos kilómetros el GR11 Pirineos se separa de la ruta y avanza en paralelo por la ladera de la montaña hacia Estaís, donde llegamos una hora después de dejar Jou. En esta parte del sendero no hay agua.

Mientras atraviesa Estaís, el sendero se desvía montaña abajo y cruza la carretera que se dirige a Espot. Vuelve a ascender unos metros por la ladera opuesta y avanza por dentro del bosque hasta desembocar a un camino completamente plano, adaptado para personas con movilidad reducida. Algo más de dos kilómetros después llegamos a Espot, donde hay restaurantes, bares, almacenes y hasta una tienda con algo de equipo de acampada bajo el hotel Roya.

Avanzamos por la calle en dirección al Estany de Sant Maurici, haciendo una pequeña S a la izquierda cuando llegamos al antiguo puente de piedra. A partir de ese punto compartimos ruta con los vehículos privados y los taxis que llevan a los turistas hasta el Parque Nacional. Poco después de pasar el camping Vora Park el GR11 Pirineos vuelve a separarse de la ruta, cruza el río y avanza ascendiendo suavemente en paralelo al río Escrita. Algo más de un kilómetro adelante encontraremos buenas zonas planas con acceso al agua donde acampar, ya que la acampada libre está prohibida en el Parque Nacional.

Es agosto, y se nota cuando el GR11 Pirineos se junta con el camino que llega del estacionamiento del Parque Nacional. Aquello parece la Rambla de Barcelona, o la Puerta del Sol de Madrid. Un poco más adelante encontrarás dos posibles refugios donde pasar la noche: a un kilómetro y medio antes del Estany de Sant Maurici hay una antigua construcción de piedra reconvertida en un museo que nadie visita. Probablemente lo cierren por la noche, aunque también tiene un techo al frente bajo el cual puedes hacer vivac. El segundo lugar es el Refugio Libre de la Ermita de Sant Maurici, una pequeña habitación que se encuentra al lado del templo donde caben unas 5 o 6 personas.

Dónde dormir: un poco más adelante, junto al Estany de Sant Maurici, está el Refugio Ernest Mallafré. También puedes pasar la noche en el Refugio libre de la Ermita, frente al museo, o también en cualquiera de los numerosos campings que hay en Espot. Allí también encontrarás hoteles.

Dónde comer: En Espot hay de todo, en el Refugio Ernest Mallafré tienen desayuno, almuerzo y cena.

Equipo de acampada: en la tienda Roya en Espot encontramos todos los modelos de botellas de camping gas.

GR11 PIRINEOS Lago de Ratera
Descansando frente al Lago de Ratera, Parque Nacional de Aiguestortes y Estany de Sant Maurici

GR11 PIRINEOS DÍA 29 | Travesía a pie del Refugio Libre de la Ermita de Sant Maurici (Parque Nacional) al Refugio Libre del Lago Obago.

  • Distancia aproximada: 12 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1000 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -500 metros
  • Tiempo aproximado: entre 6 y 7 horas (paradas a descansar incluidas)

La única manera de evitar a la gran cantidad de turistas que llegan en verano a los alrededores del Estany de Sant Maurici, es levantarte muy temprano. Si tienes suerte, además de estar solo o casi solo, es posible que te cruces con algún gran ciervo macho, un astado solitario; son los beneficios de vivir con la casa a cuestas. Si dormiste en el refugio libre de la Ermita, el primer desvío a la izquierda te lleva al Refugio Ernest Mallafré. Sigues adelante y a 300 metros encontrarás un baño y un puesto de información del Parque Nacional, donde venden mapas.

Abandonamos el GR11 para seguir caminando junto al Estany de Sant Maurici hasta los pies de la espectacular cascada de Ratera. El sendero continúa el ascenso a su lado y llega nuevamente al camino de tierra por el que avanza el GR11. Un poco más adelante está el Lago Ratera, con una orilla perfecta para detenerte a contemplar la belleza de los picos y cascadas.

Avanzamos por el camino de tierra. Descartamos el primer desvío al Refugio de Amitges y tomamos el segundo, un sendero de ensueño que serpentea entre piedras, árboles, arroyos y pequeños estanques de agua. A medida que nos internamos en el Parque Nacional encontramos menos gente, hasta que volvemos a estar solos después del último desvío que lleva al Refugio de Amitges. El paisaje, que ya es mágico, se convierte en algo que perdura detrás de los ojos, mientras ascendemos hacia el Port de Ratera. Allí encontramos grupos de montañeros que llegan desde la vertiente norte, por el Río de Saboredo, para hacer cima en el Pico de Ratera.

Aquí también termina momentáneamente el Parque Nacional, por lo que podemos volver a acampar. Nosotros seguimos el descenso hacia el Lago Obago, donde hay un refugio que sólo aparece en los mapas del Parque Nacional. Una hora más tarde, después de otro descenso vertiginoso y de dejar atrás el lago Obago, abandonamos el GR11, cruzamos el arroyo y buscamos el refugio. Tiene un techo sin medio techo, y alguna ventana sin ventana. Es una casa imperfecta, amputada, y quizás por eso nos gusta todavía más.

Dónde dormir: En el camino está el Refugio de Amitges, y un poco más adelante de nuestra casa imperfecta en el Lago Obago está el Refugio de Colomers. A partir del Port de Ratera es posible acampar.

Dónde comer: sólo en los refugios.

GR11 PIRINEOS Casa de techo sin techo
La casa abandonada de techo sin techo, y ventanas sin ventanas, que convertimos en nuestro hogar en el Lago Obago

GR11 PIRINEOS DÍA 30 | Travesía a pie del Refugio Libre del Lago Obago a cerca del Refugio dera Restanca

  • Distancia aproximada: 16 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1100 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -900 metros
  • Tiempo aproximado: entre 7 y 8 horas (paradas a descansar incluidas)

A la mañana siguiente las nubes habían bajado a la tierra. Era una mezcla extraña y tenebrosa que nos rodeaba con sus brazos helados. No se veía nada. Solo alguna vaca fantasmal y difusa que se acercaba a la ventana sin ventana haciendo sonar su cencerro.

Esperamos varias horas a que las nubes se levanten para poder disfrutar el paisaje, pero fue en vano. Finalmente decidimos partir a caminar por un mundo gris, borroso y húmedo. Una hora más tarde llegamos al Lago Mayor de Colomers, donde cruzamos el embalse y volvemos a encontrar gente que llega desde un estacionamiento cercano. Al otro lado hay una gran casa cerrada; detrás hay una pequeña caseta metálica que puede servir de refugio para hasta 3 o 4 personas, como muchísimo.

Un poco más adelante está el Refugio de Colomers, donde decidimos detenernos con la esperanza de que el tiempo mejore. Compramos un litro de vino patero, comimos pan con fuet, charlamos con una pareja de franceses que estaba caminando un tramo de los Altos Pirineos, y finalmente nos rendimos. Nos volvimos a poner el poncho y decidimos tomar la variante GR11.18, por el Port de Caldes.

Eso sí, el vino había surtido efecto, y comenzamos a subir la montaña entonando canciones brasileras. Cuando nos deteníamos, en lugar de ‘chocar los cinco’ chocábamos la chepa, el bulto de la mochila que llevamos en la espalda, debajo del poncho. Valió la pena, porque el resto del día continuó turbio mientras caminábamos nuevamente a través del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.

Poco puedo decir del sendero, ya que no se veía nada más allá de veinte metros. Seguro que todo es precioso; había mucha agua; las piedras resbalaban; casi me parto la crisma un par de veces.

Después de atravesar el Estanh deth Cap deth Port (en Aranés), que con sol debe el sitio más hermoso del planeta, empezamos a descender hacia el Refugio dera Restanca. Ya eran casi las siete de la tarde, y el único sitio que quedaba disponible era el suelo del comedor.

Decidimos seguir adelante en busca de una cabaña de pastores que se encontraba a un par de kilómetros en dirección al Refugio de Conangles. (No es la Cabana de Rius, un Refugio libre que se encuentra sobre el GR11 Pirineos original, a unos 300 metros de desnivel más abajo). Cruzamos el embalse, subimos una pequeña pendiente, y en el descenso encontramos una enorme cantidad de matorrales rebosantes de moras. Comimos fruta para toda una semana y seguimos adelante.

El sendero vuelve a ascender y, cuando avanza plano, vemos abajo, al fondo del valle, una construcción pequeña. Tenemos que avanzar unos 500 metros más y volver otros 500 metros atrás para llegar hasta ella. Está cerrada con candado. Decidimos acampar a su lado y que por lo menos nos proteja del viento.

Dónde dormir: Refugios de Colomers y Conangles, unos 18 euros por persona. También se puede aprovechar la caseta metálica detrás de la casa cerrada frente al estanque de Colomers. Fuera de los límites del Parque Nacional la acampada es libre.

Dónde comer: sólo en los refugios.

GR11 PIRINEOS Lago entre Colomers y Dera Restanca
El camino en Aigüestortes está lleno de paisajes mágicos.

GR11 PIRINEOS DÍA 31 | Travesía a pie del Refugio dera Restanca al Refugio de Conangles.

  • Distancia aproximada: 11 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +600 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas

Levantamos campamento al amanecer y descubrimos las nubes comprimidas en los valles. Es otro momento mágico. Cuando comenzamos a caminar hacia el Lac de Rius las nubes nos persiguen. Hay arroyos por todos lados y una fuente con agua potable que surge casi en la cima del puerto de montaña.

Al otro lado comienza un descenso interminable por la Escalera de Rius hacia la Boca Sur del Túnel de Vielha, donde atravesamos un bosque bajo la lluvia. Antes de alcanzar la carretera hay un refugio sin puertas ni ventanas donde se puede pasar la noche. Luego tomamos el camino horizontal, plano y boscoso, de película de Disney, hacia el Refugio de Conangles.

Dónde dormir: en el Refugio de Conangles o en el Refugio Libre que mencioné recién. Un poco después hay prados junto a arroyos donde puedes plantar tu tienda para pasar la noche.

Dónde comer: en el Refugio de Conangles, que cierra por las mañanas y vuelve a abrir a las 2 de la tarde.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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328- De Cap de Creus a la Jonquera por el GR11 Pirineos y, de paso, un avión estrellado.

Después de 17 años viviendo alrededor del mundo en una furgoneta 4×4 decidimos que ya era hora de cambiar, viajar de otra manera, encontrar otro punto de vista. Aunque parezca raro, eso de tener el culo apoyado en un asiento acolchado, por más que vivas en unos miserables 4 metros cuadrados, sin baño, sin lavadora y sin nevera, te vuelve comodón. Y estar cómodo es lo peor que le puede pasar al viajero: uno se achancha, se ablanda y deja para mañana las aventuras que podría vivir hoy. Se da por satisfecho.

Por eso necesitábamos cambiar y por eso decidimos recorrer el GR11 y no el Camino de Santiago.

‘¡El Camino de Santiago es plano! ¿Qué emoción hay en eso, cuando puedes caminar por circos de piedra, bosques embrujados, caminos de cornisa y crestas heladas en las que sopla un viento endemoniado? ¡El GR11 va por los Pirineos, del Mediterráneo al Cantábrico! ¿No te parece un viaje que vale la pena?’ le dije a Anna. Ella es más cuerda que yo, y sin embargo aceptó al momento, sin dudarlo. Eso sí, creía que la distancia que debíamos caminar era de 400 kilómetros. Bueno, estaba equivocada. ¿Yo? No tenía idea de cuántos kilómetros serían, solo sabía que necesitaba naturaleza.

Nota: El GR11 es el gran sendero de los Pirineos, un camino de montaña de 820 kilómetros de largo, en el que se supera un desnivel positivo total de 45 kilómetros: el equivalente a subir a pie un edificio de 15.000 pisos. El punto de inicio habitual es el Cabo Higuer, cerca de Hondarribia, en Euskadi, y el final está en el Cap de Creus, en Catalunya. Todas las guías están escritas en esa dirección, del Océano Atlántico al Mediterráno. 

Para mí el camino empezaba en el Mediterráneo. Había visto las curvas de nivel y la etapa del primer día, si empezábamos desde el Cabo Higuer, era de 30 kilómetros. Y no solo eso: había que subir dos ‘montañas’ de 500 metros cada una. Me pareció más fácil empezar desde el Cap de Creus; la etapa era de solo 15 kilómetros y el desnivel de la primera etapa era mínimo. Eh, poco a poco.

No queríamos correr, y tampoco queríamos apegarnos a una tabla de medir etapas que casi siempre empiezan y terminan en un pueblo, en un camping, o en un refugio. Nuestro objetivo era otro: queríamos disfrutar el camino y la naturaleza, avanzar despacio si era necesario, tomar desvíos a dólmenes, castillos y museos, echarnos a leer junto a un arroyo y sentarnos en un bar a escuchar a todos los locales que tengan ganas de contarnos una historia. Teníamos la oportunidad de caminar el GR11 con nuestra tienda y nuestra cocina y no queríamos correr por la montaña.

Tip: si vas a hacer esta etapa del GR11 Pirineos en verano (junio a septiembre), ten en cuenta que el calor puede ser muy agobiante y muchas fuentes de agua estarán secas. Por eso recomendamos empezar el camino con la primera luz del día, antes del amanecer, y contar con que tendrás que detenerte a la sombra (mejor junto a un aire acondicionado) entre las 10/11 de la mañana y las 5/6 de la tarde.

Respecto al desnivel, en esta etapa de 77 kilómetros el ascenso es suave en dirección Cabo Higuer; si vas en dirección Cap de Creus encontrarás unas cuantas subidas empinadas. Recuerda, está completamente prohibida la acampada en el Parque Natural del Cap de Creus. Los lugares que menciono son sólo observaciones, en algunos se puede acampar libremente, en otros rige la norma de plantar tienda después de las 8 de la noche y recogerla antes de las 8 de la mañana. En todos puedes hacer vivac o dormir al raso. En caso que necesites acampar en un lugar donde esté prohibido, monta tu tienda lo más tarde que puedas y la desmontas bien temprano. Recoge siempre tu basura (el papel higiénico usado es basura) y nunca, nunca, NUNCA, enciendas una fogata al aire libre. El riesgo de incendio es muy alto!

A continuación está el primer paso, las primeras etapas de un camino que pondrá a prueba tu perseverancia, tu resistencia y tu fuerza de voluntad. Esto no es el Camino de Santiago. [email protected] a un viaje que nunca vas a olvidar.

Antiguo sendero de piedra muy cerca del faro de Cap de Creus.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 1. CAMINO A PIE DE CAP DE CREUS A EL PORT DE LA SELVA.

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 500 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 500 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

Podemos llegar al inicio del GR11 en Catalunya con una combinación de transporte público, autostop y una pequeña dosis de suerte. El punto de partida o de enlace con más conexiones es Barcelona, desde donde puedes tomar un autobús hasta Cadaqués, el pueblo más cercano al Cap de Creus, o trenes que se detienen en Figueres. Desde Figueres hay autobuses de la empresa Sarfa a Cadaqués. Le echas un vistazo al viejo pueblo de Dalí y desde allí haces autostop (no parece muy difícil), contratas un taxi (que te puede costar entre 20 y 30 euros), o caminas los siete kilómetros hasta el inicio del sendero.

Además del faro, en Cap de Creus encontrarás un pequeño museo, una oficina de información y un bar donde sirven bebidas, comidas y bocadillos. Antes de empezar a caminar te recomendamos dar un paseo por los alrededores: no dejes de visitar la cueva de S’Infern, a unos 500 metros del faro. Vale la pena.

Tip: Si vas a caminar el GR11 PIRINEOS durante el verano, es recomendable empezar al amanecer. Al mediodía suele hacer tanto calor que lo mejor es buscar una sombra y echarse una siesta hasta bien avanzada la tarde. Recuerda que en verano no encontrarás agua en los arroyos y que algunas fuentes suelen estar secas. 

El inicio del GR11 PIRINEOS es espectacular, ya que desciendes una larga escalera y pasas muy cerca de varias calas de agua transparente antes de tomar el centro de la península y dirigirte hacia El Port de la Selva. Algunos mapas, como el Prames, señalan que el sendero va directamente sobre la carretera; no es así, hay un sendero que avanza paralelo o cortando camino entre formaciones extrañas, arbustos y alguna vieja pila de basura abandonada, evitando las curvas y la posibilidad de que algún loco te atropelle mientras caminas por la carretera.

Abandonamos todo vestigio de asfalto antes de llegar a las casas aisladas de Las Guillotas en dirección al Mas dels Rabassers de Dalt. El sendero está muy bien marcado y discurre sin grandes sobresaltos a lo largo de la península. Es bastante plano, por lo que se convierte en una buena aclimatación al camino mientras vamos encontrando más zonas de bosque. Recomendamos tomar el desvío hacia Cala Tavallera (a mitad de camino por la nueva variante del GR11) una cala paradisíaca ideal para plantar una hamaca o vivaquear bajo el bosque.

Es común encontrar algunos veleros fondeados a pocos metros de la costa a quienes puedes pedir agua en caso de necesidad, aunque entre los juncos, a 100 metros de la orilla, hay un viejo pozo de agua escondido. En caso de emergencia, si caminas por el pequeño valle que desemboca en la cala es posible encontrar pozas de agua estancada que podrás hervir o purificar con pastillas.

Una vez abandonamos la Cala Tavallera nos dirigimos hacia Sant Baldiri donde hay un antiguo templo abandonado perfecto para detenerse a descansar. Cuando pasamos por allí había un par de caminantes echándose la siesta acostados en las dos banquetas largas colocadas frente a los restos del templo. Continuamos adelante y encontramos el camino de tierra, apto para vehículos, que nos lleva hasta la Punta de la Creu, la parte alta de Port de la Selva.

Dónde dormir: nosotros caímos en casa de amigos en El Port de la Selva, pero es posible dormir en Cala Tavallera. También hay hostales, hoteles, casas particulares y hasta un par de campings.

Dónde comer: en el faro de Cap de Creus hay un bar. En El Port de la Selva hay de todo.

¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Cap de Creus? ¿Santiago de Compostela? ¿Roma? ¿Alaska?
¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Cap de Creus? ¿Santiago de Compostela? ¿Roma? ¿Alaska?

 

GR11 PIRINEOS DÍA 2. CAMINO A PIE DE EL PORT DE LA SELVA A VILAMANISCLE.

  • Distancia aproximada: 21 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 1000 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 900 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 8 y 9 horas.

Partimos de El Port de la Selva antes del amanecer para evitar tomar la subida hacia el espectacular monasterio restaurado de Sant Pere de Rodes (hoy convertido en museo) durante las horas de más calor. Antes de llegar tomamos un desvío por un sendero con bastante vegetación para buscar la tumba de La Taula del Lladres (La Mesa de los Ladrones) de 6000 años de antigüedad. ¡El Paleolítico! Esa sí es la auténtica vieja Europa.

Variante: si el calor es asfixiante o no te interesa subir cada montaña por la que pasa el GR11, puedes tomar el GR92 que sigue la costa entre El Port de la Selva y Llançà.

Después de los primeros 700 metros de desnivel llegamos al antiguo monasterio de Sant Pere de Rodes (abre a la 10 A.M.) donde hay una tienda que, entre otras cosas, vende agua. Unos metros más abajo, en una explanada perfecta para hacer vivac, hay una fuente con agua no tratada. Nosotros la filtramos antes de llenar nuestras botellas. Siguiendo el GR11, pasamos por las ruinas de un poblado medieval donde lo único que se mantiene en pie es la ermita de Santa Helena. Cruzamos la carretera, avanzamos por un camino rural y tomamos un desvío abrupto hacia la derecha antes de descender entre arbustos hacia Llançà.

Allí el camino llega a un gran supermercado EuroSpar con banquetas y mesas donde descansar del calor, que a mediodía es agobiante. A pocos metros está la oficina de información turística donde pedimos permiso para echarnos una siestecita en el suelo en un rincón mientras cargábamos la batería del móvil.

A las 4 de la tarde todavía hacía mucho calor, pero igual tomamos el camino rural que asciende hacia Vilamaniscle. No sé si fue una buena idea, el calor era tan intenso que nos detuvimos otra hora bajo un arbusto. Sabíamos que no encontraríamos agua en el camino, por lo que íbamos bien cargados de agua. Pasamos junto a la ermita de San Silvestre (hermoso para acampar, si hubiera agua) sin haber visto un solo vehículo. Dos horas y media más tarde llegamos Vilamaniscle, cruzamos todo el pueblo, y buscamos el bar-piscina-polideportivo donde vamos a acampar. Antes de una buena ducha nos sentamos a beber un par de cervezas bien merecidas en el bar. Y luego, nos abrieron el polideportivo para que pudiérmos dormir dentro.

Dónde dormir en Vilamaniscle: Polideportivo de Vilamaniscle, 1 euro por persona por dormir, 2 euros la ducha, 5 euros la entrada a la piscina. Cerveza bien fría.

Dónde comer: Aprovecha el supermercado en Llançà, es el último que verás en unos cuantos días. En el Polideportivo de Vilamaniscle hay un bar donde preparan bocadillos y platos combinados.

Encuentro del día: Juan Luis, un gaditano buena gente que comenzó el GR11 en Llançà y caminaba con su perrita Tula ‘hasta donde le diera el cuerpo’.

Llegando temprano, muy temprano al Monasterio de Sant Pere de Rodes.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 3. CAMINO A PIE DE VILAMANISCLE A ELS VILARS.

  • Distancia aproximada: 17 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 450 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 400 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

El día anterior terminamos muy cansados, por lo que decidimos partir en dos la siguiente etapa ‘oficial’. De 30 kilómetros, caminamos 17. Partimos nuevamente antes del amanecer, para evitar las horas de máximo calor para descubrir una de las etapa más absurdas del GR11 Pirineos, ya que discurre en un 70% por asfalto. Pasa por los restos del convento de Sant Quirze de Colera donde hay un restaurante (estaba cerrado) y la posibilidad de pedir agua en caso de necesidad. En el Col de la Plaja, poco más adelante, hay matas de mora.

Tip: puedes inventarte una VARIANTE que evita subir hasta el convento de Sant Quirze de Colera y avanza fácil y plano por Rabós y Espolla hasta Els Vilars, desde donde continúas el mismo día hasta Requesens. Es un atajo en una etapa con demasiado asfalto.

Descendemos el monte y seguimos las marcas del GR11, que avanzan directamente sobre una ruta local asfaltada que conecta con Francia. Hay poco tráfico, pero cuidado con los vehículos. A mitad de camino hacia Els Vilars, hay un arroyo donde recoger y purificar agua.

Dónde dormimos: acampada libre en unos campos de cultivo, tomando un desvío a la derecha a unos 700 metros del pueblo. También puedes hacer vivac o colgarte una hamaca junto a la fuente del pueblo.

Dónde comer: No hay nada en Els Vilars.

Encuentro del día: en la fuente de Els Vilars compartimos varias horas a la sombra con Sergei, un ruso de Moscú, encargado de una gran tienda de deportes, que viajaba durmiendo en una hamaca con mosquitera que colgaba de dos árboles. No es una mala idea para los veranos calurosos de los Pirineos Orientales!

Hay tantos lugares hermosos a lo largo del GR11 que salirse del sendero es una tentación

GR11 PIRINEOS DÍA 4. CAMINO A PIE DE ELS VILARS A REQUESENS.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 900 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 550 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

Levantamos la tienda del campo de cultivo antes del amanecer para comenzar a caminar en dirección Requesens. En el camino hay varios desvíos para visitar dólmenes aislados y un par de fuentes que en verano suelen estar secas.

En el Coll de la Llosarda el GR11 Pirineos entra en el Paraje Natural Protegido de L’Albera, donde caminamos bajo el bosque y cruzamos varios arroyos donde purificar agua. Un poco más adelante comienza un descenso empinado hacia la Masía abandonada de Mirapols, un buen lugar donde hacer vivac o acampar.

Seis kilómetros después llegamos al pequeño refugio libre del Forn de Calç (Horno de Calcio), con lugar para unas 8 personas. Dejamos las mochilas y vamos a visitar el espectacular Castillo de Requesens del siglo XI (entrada 4 euros, abierto sábados, domingos y feriados de 11 de la mañana a 5 de la tarde). Si llegas en fin de semana, no te lo pierdas.

En el refugio del Forn de Calç hay un depósito de agua verde, de lluvia, aunque también podemos conseguir agua (menos verde) de un arroyo que está 5 minutos más adelante. Si caminas dos kilómetros más te encontrarás con La Cantina de Requesens, un antiguo monasterio reconvertido en posada (22 euros la noche en camas individuales y habitación compartida). Tiene restaurante y un pequeño almacén de donde conseguir algunas provisiones.

Dónde dormir: Refugio Libre del Forn de Calç o la Cantina de Requesens.

Dónde comer: la Cantina de Requesens.

Encuentro del día: el Castillo de Requesens.

El Castillo de Requesens, una antigua joya de 1000 años que vale la pena visitar.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 5a. CAMINO A PIE DE REQUESENS A LA JONQUERA. A LA ERMITA DE SANTA EUGENIA (LA VAJOL), PASANDO POR LA JONQUERA.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros (17 kilómetros hasta la Ermita de Santa Eugenia, donde acampamos)
  • Desnivel aproximado (ascenso): 800 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 850 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 7 y 8 horas.

Nota: este día en realidad llegamos hasta la Ermita de Santa Eugenia, donde acampamos. Aquí se cuenta la etapa solo hasta la Jonquera, ya que para mí el cruce de la autopista marcaba el final de la primera gran etapa. También es más práctico para quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Si quieres seguir leyendo lo que ocurrió después de La Jonquera, haz click aquí.

Partimos nuevamente antes del amanecer. Es verano, y al mediodía el calor sigue insoportable. Pasamos frente a un antiguo horno de ladrillos, una pequeña torre defensiva y la Cantina de Requesens, donde todos siguen durmiendo.

Unos 4 kilómetros después, antes de abandonar el camino de tierra por el que avanzamos, llegamos al lugar del accidente aéreo de 1986, donde descansan los restos de un avión francés que se estrelló mientras luchaba contra un incendio forestal. Es terrible darte cuenta que no pudo pasar la cima de la montaña por sólo diez metros. Otro grupo de bomberos que dieron su vida, estos tipos son mis superhéroes.

Abandonamos el camino de tierra para buscar la cima que nos separan de La Jonquera. Queda poco por subir y es bastante plano. A partir del Coll de l’Auleda el sendero avanza entre afloramientos de piedra, donde no siempre encontramos las marcas del GR11, hasta el Puig dels Falguers. Luego comienza un descenso vertiginoso entre juncos muy cerrados de dos metros de altura que apenas nos dejan vislumbrar el sendero durante más de un kilómetro. Finalmente llegamos a la Ermita de Santa Llúcia donde encontramos una fuente de agua. Es un gran lugar para acampar y pasar la noche.

Tip: recuerda que las normas prohiben acampar libremente en la mayor parte de los lugares que vamos encontrando en el camino. Puedes hacer vivac, o esconderte un poco para plantar tu tienda. No olvides levantar tu campamento bien temprano para evitar multas y problemas.

En La Jonquera visitamos el Museu de l’exili (Museo del Exilio, 4 euros) que recuerda los días trágicos del final de la República Española, cuando en dos semanas medio millón de refugiados españoles cruzaron los Pirineos a pie, en pleno invierno, huyendo de las tropas de Franco, el general golpista que se levantó contra el gobierno e inició una Guerra Civil.

En la Jonquera hay conexión de trenes y autobuses con Barcelona vía Girona.

Dónde dormir: hay hoteles y hostales. Si continúas caminando el GR11 Pirineos, puedes dormir en el Refugio Libre de La Torre de Carmanxel (del FEEC). Solo tienes que pedir la llave a la policía, que apuntan tus datos. Aparentemente está abierto solo para federados y para quienes recorren el GR11. Diez minutos después de la Jonquera hay algunas zonas planas y rodeadas de árboles donde acampar, aunque no hay agua.

Dónde comer: En La Jonquera encontrarás de todo, bares, supermercados, panaderías, restaurantes… Nosotros comimos una parrillada en un restaurante que hay junto al Museu de l’Exili.

Encuentro del día: el Museu de l’exili, el avión accidentado…

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Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de casi 20 años viviendo en la ruta, en las mejores librerías de viaje de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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326- Lugares para conocer antes de morir: Kong Lor, una cueva única en el mundo | LAOS

Lo más espectacular de viajar con tu propia moto (o tu propio vehículo) por Vietnam, Laos o Camboya, es que puedes tomar todos los desvíos que quieras para llegar hasta donde te pida tu instinto. Una cueva, una playa, una montaña, un pueblo, una tribu, un lugar sin nombre. Ya has pasado inconscientemente por el proceso constante de selección, donde tu cerebro ha ido filtrando la información que te llegaba en cada momento.

De alguna manera -pudo ser la forma en que está escrita una frase, dónde puso el acento el escritor, o el traductor, o un dato irrelevante para el resto del mundo pero que para ti era fundamental- habíamos decidido hacer una gran S para recorrer este rincón del Sudeste Asiático con las motos que habíamos comprado en Hanoi.

Poco a poco habíamos llegado a la conclusión de que, en Laos, Luang Prabang era una visita obligada y Vientiane era descartable. Van Vieng era una incognita, parecía demasiado contaminado por el ruido del turismo. También habíamos marcado las cuevas-refugio de Sam Neau donde los milicianos comunistas aguantaron los embates de las bombas y el napalm norteamericano durante la guerra de Vietnam (sí, la guerra de Vietnam había dejado Laos sembrada de bombas que aún continúan sin explotar); y nos habían hablado bien de un pequeño pueblo que aparecía en nuestro camino llamado Nong Khiaw. Savannakhet, el extremo norte y el extremo sur, quedarían para otro viaje.

Esa sucesión de decisiones, de síes y noes, de círculos emborronados en el mapa y lugares que seguirían siendo una incógnita, nos habían llevado a tomar la ruta 8, camino de la frontera con Vietnam de Nam Paho/Cao Treo. Casi a mitad de camino, en un desvío hacia el sur que parecía accidental, estaba la ruta de entrada a la cueva de Kong Lor, en la Reserva de Conservación de la Biodiversidad de Khammouane. Según el mapa era una cueva más, otro punto negro, entre los miles de cuevas que horadan las montañas karsticas de Laos y Vietnam.

Pero Kong Lor era mucho más que eso. Kong Lor es una cueva extraordinaria: alberga un río subterráneo navegable en botes tradicionales de madera que atraviesan una montaña de lado a lado. Sí, de lado a lado. Tras siete kilómetros (¡siete kilómetros!) de oscuridad, emerges como por acto de magia al otro lado de la montaña, en un bosque verde y virgen. Era un viaje único en el mundo por las entrañas de la Tierra.

Solo por eso ya era mejor visitar Kong Lor que Maxahai, el grupo de cuevas que donde va la mayoría de los extranjeros. Sólo por esta sorpresa, ya vale la pena comprar una moto para viajar por el Sudeste Asiático. Apúntalo.

Lo primero que nos sorprendió al aparcar las motos fue que allí no había un solo extranjero. Familias enteras se reunían para un picnic, grupos de amigos se juntaban a tomar cerveza con hielo, hombres, mujeres y niños locales saltaban al agua entre los bloques redondeados por el Nam Hin Bun, el río que surge calmo del interior de la montaña.

Si era verdad lo que leíamos en los carteles, aquello era mucho más espectacular de lo que explicaba la Lonely Planet. La cueva de Kong Lor, también llamada Tham Kong Lo, señalaba el cambio de una época, la apertura del Laos comunista al resto del mundo. Porque fue hace muy pocos años, a fines de la década de 1990, que un grupo de exploradores holandeses remontó el río subterráneo y encontró el inicio, la entrada que había pasado desapercibida, al otro lado de esa cadena montañosa de piedra caliza. ¡Solo habían pasado veinte años! Eso había sido ¡ayer!

La cueva de Kong Lor era uno de los sitios más inesperados, una de las maravillas geológicas del Sudeste Asiático.

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ENLACE RELACIONADO

QUÉ LLEVAR EN LA MOCHILA: GUÍA PARA VIAJAR CON POCO POR EL SUDESTE ASIÁTICO

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No te voy a explicar todos los detalles del viaje en bote por la cueva de Kong Lor, porque es un viaje personal a través de la oscuridad. Una travesía bajo la montaña en la que solo estarás armado de una linterna que te dan cuando pagas tu bote. Una aventura en la que los únicos sonidos serán el ruido constante del motor y del agua golpeando contra la madera. En algún momento deberás bajar y ayudar a empujar el bote entre las rocas; en otro caminarás por un sendero autoguiado dentro de una sala subterránea gigantesca, del tamaño de varios campos de fútbol, entre formaciones calcáreas iluminadas con luces de colores.

Laos y Vietnam están llenos de cuevas preparadas para el turismo, cuevas para caminar, cuevas para ver imágenes de Buda y cuevas para navegar en embarcaciones que entran y salen por la misma boca. Todas son bonitas, pocas son espectaculares, y luego está Kong Lor, que desprecia el turismo pasivo para convertirse en una experiencia donde todos tus sentidos se afilarán para intentar captar lo que tus ojos no llegan a ver.

 

CUÁNDO IR A KONG LOR

La mejor época es durante la temporada seca, de noviembre a marzo.

 

DÓNDE DORMIR

Hay bastantes alojamientos justo antes de la entrada a la zona de la cueva, desde hostales con habitaciones con aire acondicionado y restaurante, pasando por alojamientos familiares y chozas con paredes de ramas que dejarán pasar la luz del sol al amanecer. No es necesario reservar con anticipación y el precio puede variar desde los 7  a los 20 dólares por noche y habitación. Si estás cerca, no te lo pierdas.

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MAS INFORMACIÓN

DATOS PARA VIAJAR POR LAOS, VIETNAM Y CAMBOYA

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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320- PIRINEOS | Ruta a pie de 6 días por el circuito de los Refugis del Torb

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Después de 16 años dando vueltas como nómadas incansables en una furgo 4×4, era necesario cambiar. Seguir con La Cucaracha, nuestra casa con ruedas, pero abriendo la puerta a otras maneras de viajar. ¡Hay tantas aventuras distintas esperando cuando el dedo se pierde en un mapa!

Por eso a principios de 2016 volamos al Sudeste Asiático. No solo necesitábamos cambiar de cultura después de tanto tiempo por el continente americano. También queríamos comprar un par de motos vietnamitas para experimentar con un vehículo nuevo. Aclaro: apenas habíamos manejado motos en nuestra vida, y la última vez que me había montado en una pequeña bestia de dos ruedas había terminado con dos costillas rotas. Después de haberlo vivido, comprar esas dos cafeteras fue una de las mejores decisiones de los últimos años.

Otra de nuestras cuentas pendientes eran los viajes a pie. ¿Seríamos capaces de retomar la austera vida de mochila para perdernos por lugares espectaculares, después de la comodidad de viajar en una furgoneta? ¿Aguantaríamos las largas caminatas subiendo y bajando montañas con una fracción de lo que llevamos en la furgo?

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Puerta del refugio de Marialles, Francia

Hace unas semanas, revolviendo entre revistas y papeles de viaje, me reencontré con el folleto de la travesía de los Refugis del Torb, una ruta de 79 kilómetros por el corazón de los Pirineos Orientales. Un sendero que empieza en Núria, Catalunya (hasta donde puedes llegar en una combinación de tren regional y tren cremallera), a 1967 metros de altura, cruza hacia Francia y vuelve a Núria por otro puerto de montaña 5 días más tarde.

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El sendero se podía hacer sin tienda, ya que hay refugios a lo largo del camino que no solo proveen el colchón y la manta (entre 11 y 17 euros por persona), sino también desayuno, almuerzo y cena. Pero nosotros buscábamos caminar con tienda y sacos de dormir, tenemos la costumbre de cambiar los planes, y no queríamos renunciar a algún valle espectacular por no estar preparados.

Buscamos el filtro de agua Sawyer con membrana de 0.1 micrones que llevamos al Sudeste Asiático, rescatamos del olvido a nuestra vieja y pequeña hornalla Foco y un par de sacos de dormir de hasta 5º Celsius que en algún momento no fue suficiente. Pantalones desmontables, un par de camisetas, un par de abrigos ExOfficio que se convierten en almohada y comida para seis días.

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Actualicé los mapas de Maps.me que iba a utilizar en la tableta, me descargué los mapas topográficos de los Pirineos de Wikilok, y compramos el mapa que la Editorial Alpina publicó sobre los Refugis del Torb. Busqué un Power Bank de 8.800 mAh en El Corte Inglés (que ya devolví porque fue insuficiente) y, justo antes de partir, cambiamos el punto de inicio: el tren cremallera a Núria costaba 15 euros por trayecto. “Mejor empecemos desde La Farga, debajo de Queralbs, por la Garganta del Río Freser. Tendremos que subir unos 800 metros extra, pero prefiero gastarme esos 30 euros en queso francés. ¿Te parece?”

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Pasarela para cruzar el río Freser, antes de encarar la última subida a Coma de Vaca.

EMPIEZA LA CAMINATA

DÍA 1: La Farga-Refugio Coma de Vaca, 4,5 horas. Fue fácil hacer dedo al mediodía desde Ribes de Freser, donde nos dejó el tren regional, hasta La Farga. Se detuvo el primer vehículo que apareció. La idea original era acampar más arriba del Refugio de Coma de Vaca, pero a mitad de camino nos sorprendió una tormenta de agua y granizo. El sendero está muy bien marcado, aunque en las últimas dos horas de caminata es imposible hacer acampada libre por la pendiente y las rocas. Allí solo era posible acampar con hamaca. Iba a ser miserable buscar un sitio donde plantar la tienda en terreno empapado de agua, así que tras 5 horas subiendo por la garganta del río Freser decidimos probar suerte en el refugio.

Refugio Coma de Vaca: 16.5 euros por persona. Hay electricidad. Ducha 2.5 euros. *****

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Cuesta helada hacia el Coll de la Marrana, tras la granizada del día anterior.

DÍA 2: Refugio Coma de Vaca-Refugio de Rojá, 7 horas. Ascenso lento por la Coma de Fresers hasta el Coll de la Marrana, donde el camino se nos perdió bajo el granizo caído el día anterior. Subimos abriéndonos paso sobre la pendiente de hielo. Hay agua potable en el Refugio de Ulldeter y puedes tirar basura en las instalaciones de la pista de esquí Vallter 2000. Antes de llegar al Paso de la Portella de Mentet, el camino gira a la derecha y sigue subiendo hasta alcanzar los Plans de Coma Ermada. Aquí entramos en Francia. A partir de allí se convierte en un sendero plano a más de 2000 metros de altura que pasa por la Portella y los Plans de Callau (Anna se hizo varias fotos) hasta llegar al refugio libre de Rojá, en los Pirineos Franceses.

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Amanecer desde el Refugio de Rojá, a 2377 metros de altura.

Refugio de Rojá: gratis. Hay almohadas y mantas. Está a 2.377 metros de altura. Muy ventoso. El agua se consigue en un arroyo, caminando unos 15 minutos por el sendero que parte hacia el fondo del valle. Vimos una manada de unos 30 isards (un tipo de cabra salvaje), a unos cien metros más abajo.

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Interior del Refugio libre de Rojá, las cuchetas con almohadas y mantas.

DÍA 3: Refugio de Rojá-Refugio de Marialles, 5 horas. El camino es prácticamente plano sobre los 2.200 metros de altura hasta Pla Guillem, donde hay un refugio libre en muy buen estado. Desde allí, abajo de todo, se ve el techo blanco del Refugio de Marialles, entrada espectacular al Canigó. El sendero baja suave y se convierte en un camino de tierra sin coches (bueno, casi). En Marialles también hay un refugio de pago que cuesta 17 euros la noche, donde ofrecen desayuno, almuerzo, cena y cervezas frias.

Refugio libre de Marialles: es gratis y está ubicado en un sitio mucho más espectacular que el refugio de pago. Tiene colchonetas y sitio donde cocinar con toda la leña que hay alrededor. Está separado en tres partes: una de 4 literas, otra de unas 20 y otra para el guardapaques, cuando pasa por allí. También es posible acampar durante la noche junto al camino de entrada.

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Vista del Canigó desde el Refugio libre de Marialles, Catalunya francesa.

DÍA 4: Refugio de Marialles-Refugio de l’Alemany, todo el día. El sendero desciende hacia el Coll de Jou pasando por varias zonas de estacionamiento, volvemos a la civilización. Ojo, la entrada al sendero no se ve muy bien al cruzar la ruta de tierra. Una vez encontrado hay que seguirlo hasta el final, donde desemboca en la ruta D6, el asfalto. A pocos kilómetros está el pueblo de Py, donde puedes descargar tu basura. El pueblito es hermoso, antiguo, de casas de piedra, y con el único almacén de todo el circuito. La Epicerie tiene pocas cosas; si quieres pan francés (no el envasado) insiste un poco y es posible que te vendan alguna superbaguette del restaurante.

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Me encanta la baguette en la mochila! Pueblo de Mentet, Francia.

Si en lugar de tomar el sendero sigues por la carretera, a diez minutos encontrarás con una granja que vende queso de cabra (cierra de 12 a 16 hs.). Estaba cerrada, era mediodía, el sol caía a plomo, e hicimos dedo hasta el Coll de Mentet, ahorrándonos unos 600 metros de desnivel. En el pequeñísimo pueblo de Mentet conseguimos queso de oveja (25 euros el kilo) en otra granja donde los domingos hacen queso fresco a demanda. El pueblito también es precioso y tiene una zona donde acampar cerca del río. Desde allí son un par de horas de ascenso hasta el Refugio de l’Alemany. Si estás por ahí a mediados de agosto, encontrarás frambuesas a mitad de camino.

Refugio de l’Alemany: gratis. Tiene agua potable delante. Cocina de leña, cacerolas y hasta serruchos para cortar troncos (si fuera necesario). Un poco más abajo hay una buena zona donde acampar.

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Antigua calzada entre Mentet y el Refugio de l’Alemany.

DÍA 5: Refugio de l’Alemany-Refugio del Ras de Carança, 4 horas. El inicio del sendero es mortal, con una subida que va haciéndose más y más empinada. Luego avanza por una ladera donde encontramos un enorme perro pastor. Los carteles avisaban que son peligrosos, que atacan a los perros sueltos y salvajes, pero éste solo quería unos mimos, vaya grandote. Al otro lado el sendero comienza a descender a través del bosque y se vuelve tortuoso, pasa por unos pequeños llanos donde es posible acampar y, después de atravesar un par de arroyos, llega al Refugio del Ras de Carança.

Refugio del Ras de Carança: 11 euros la noche. La gente también acampa alrededor del refugio, aunque recomiendan una distancia mínima de 200 metros. Como es pequeño, también alquilan tiendas. Hay agua potable y si les pides te pueden cargar algún aparato. Acampamos unos doscientos metros arroyo abajo, junto al arroyo, en un lugar paradisíaco. Al anochecer ya estábamos rodeados.

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La caminata junto al río Carança es espectacular!

DÍA 6: Refugio del Ras de Carança-Queralbs, todo el día. El sendero sigue constantemente el río de Carança, por lo que hay agua hasta casi el paso de vuelta a Catalunya. Un par de horas más adelante llegamos al Estany Blau o de les Truites, el mejor lugar de todo el recorrido para plantar una tienda y olvidarse del mundo. Aquello era un paraíso en medio de los Pirineos. El día estaba soleado, el agua invitaba a darse un chapuzón, las truchas provocaban ondas en el agua y en la orilla un desman, un pequeño mamífero de 10 centímetros parecido al ornitorrinco, nos miraba entre las piedras.

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Lago Azul o de las Truchas, en la cabecera del río Carança. Quiero volver y acampar una semana!

La última subida hasta el Coll de Noucreus tiene un tramo bastante empinado que va dejando atrás varios estanques de agua potable. De allí a Núria es pura bajada. Nos tomamos un par de cervezas energéticas y seguimos hasta Queralbs, por el camino viejo.

Cuando salimos a la ruta hicimos dedo hasta Ribes (paró el tercer coche) y de vuelta a casa. Nuestras piernas estaban destrozadas después del palizón del último día, pero las sonrisas lo decían todo: a partir de ahora los viajes por el mundo no solo serían en furgo; también empezaríamos a perdernos en moto, y a pie.

DESNIVEL DEL CAMINO

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Desnivel acumulado aproximado, tanto de subida como de bajada: 5.200 metros.

Época recomendada: de junio a septiembre

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

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Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




268- ‘No tengan miedo. Viajar vale la pena’

Pablo Rey y Anna Callau, viajeros de La Vuelta al Mundo en 10 Años, con los libros Por el Mal Camino y El Libro de la Independencia

PABLO REY Y ANNA CALLAU, MAS DE UNA DÉCADA DANDO LA VUELTA AL MUNDO EN SU FURGONETA

Entrevista de Iosu López para Mochileros TV, publicada en mayo de 2014.

Hay viajeros y viajeros, pero lo de Pablo Rey y Anna Callau es un master de vida en la carretera. El 20 de junio del año 2000 abandonaron Barcelona para dar la vuelta al mundo en una furgoneta 4×4 durante 4 años. Llevan 14, siguen en la ruta y tienen cuerda para rato. En su cuaderno de bitácora tienen una larga lista de aventuras y peripecias: recorrieron el Sur de Europa, Oriente Próximo y África de norte a sur, cruzaron el Océano Atlántico Sur en un barco de Pescanova durante 23 días y desembarcaron en Argentina. Llevan más de una década recorriendo los rincones de América, desde el Cabo de Hornos hasta el final de la Ruta Panamericana en Alaska.

Como te puedes imaginar, les han ocurrido todo tipo de cosas: buenas y malas. Durante su periplo han sufrido cuatro averías que los dejaron tirados en lugares donde no se detiene ni el viento: el Sahara de Sudán (a 300 kilómetros de Jartum), junto al Lago Turkana en Kenia (a 800 kms del mecánico más cercano), se les congeló el motor en el Altiplano Boliviano y volvieron a romperlo en medio de los Andes Chilenos. Superaron peligros nada desdeñables como huir de hombres armados en Etiopía y elefantes en Zimbabue, tuvieron cuchillos en el cuello en Brasil, una banda armada les asaltó con kalashnikovs en Kenia, les rodeó una tribu drogada con qat en Etiopía y tuvieron que pelear (y correr) en Trinidad y Tobago.

Su furgoneta 4×4, a la que apodan ‘La Cucaracha’, acumula más de 300.000 kilómetros y ha sido testigo su incansable compañero en miles de vivencias que nos contarán en persona este miércoles en Madrid. Como aperitivo os traemos esta entrevista que hemos mantenido con ellos pocas horas antes de que se inauguren las II Jornadas Hostelworld de los Grandes Viajes.

Un viaje que iba a ser de 4 años lleva cerca de 14 si no me equivoco. ¿El viaje es una droga que no tiene cura?

Sin duda, una vez que sales a la ruta y te quedas allí unos cinco o seis meses mínimo, ya te quedas enganchado. Imagino que la única cura son los problemas graves, la cárcel en un país complicado, secuelas físicas tras un ataque armado, un miedo muy intenso. Es muy distinto viajar por Europa o solo por asfalto que perderse por los caminos secundarios de África.

Habéis cruzado decenas de fronteras. ¿Cuál sería la más extraña que os ha tocado pasar, bien sea por el lugar, o por lo que os ocurrió?

No hay fronteras extrañas, sino situaciones nuevas, que nunca te habían pasado. Quizás elegiría nuestro cruce ilegal de la frontera entre Etiopía y Kenia por el Valle del Omo, entre tribus armadas con kalashnikovs, durante una inundación. Por supuesto, rompimos el motor y tuvimos que hacer 800 kilómetros para encontrar un mecánico decente. Y hacer otros 800 kilómetros para volver con él. Toda una aventura que uno solo disfruta cuando ya pasó mucho tiempo. La historia completa está en el libro La Vuelta al Mundo en 10 Años: Por el Mal Camino.

¿Consejos de mochileros expertos para que los policías no te tanguen y evitar los sobornos?

La gran riqueza del viajero es el tiempo. Los policías que quieren coimearte quieren hacerlo rápido. Hay que tomarse la situación con calma, hablar, hacer un café, un mate, un té, y abrir la puerta a la posibilidad de terminar en una comisaría. ¡Puede ser otra historia que contar! Por supuesto, siempre presuponiendo que uno no ha hecho nada

PABLO Y ANNA ASEGURAN QUE LOS MEJORES CAMINOS SUELEN SER LOS PEORES, LOS QUE TE LLEVAN A SITIOS QUE NO APARECEN EN LOS MAPAS. NO VIAJAN CON GPS Y LES GUSTA PERDERSE PORQUE ES LA MEJOR MANERA DE DESCUBRIR LUGARES DONDE NO VA NADIE.

Vuestra furgoneta es ya como vuestra hija adolescente. ¿Habéis tenido que arreglarla, tunearla muchas veces? ¿En qué ha mutado desde que la compraron?

Los problemas no siempre son por culpa de los caprichos del vehículo. A veces uno comete un error, y lo paga, literalmente. En mecánica sigue siendo bastante estándar, pero claro, ahora tiene una defensa, un portaequipajes, una ducha conectada a un pequeño motor Espar para precalentar el motor en climas extremadamente fríos, un tanque extra de combustible, una cocina pequeña… Honestamente, aunque se puede salir de viaje con un par de cajas y un colchón, recién ahora, después de 14 años de ruta, La Cucaracha está bien preparada para viajar.

¿Creéis que algún día encontraréis un lugar donde quedaos quietos y tener una vida digamos “más rutinaria”? ¿Qué consideráis ahora vuestro “hogar”?

El hogar es donde lo encuentras decía un anuncio de Smirnoff de los año 90. Nuestro primer hogar es la furgo, sin duda alguna. Es el techo bajo el que más noches pasé en toda mi vida. El segundo hogar estará en Barcelona. Supongo, de momento, el tiempo dirá…

La mayoría de gente, y sobre todo aquellos que no se atreven a hacerlo, siempre ponen la excusa de que hace falta mucho dinero para viajar. ¿Es posible viajar y trabajar? Imagino que dependerá de la profesión que uno sepa hacer.

Nosotros, en la ruta, gastamos menos dinero del que gastaríamos en cualquier ciudad europea si tuviéramos que pagar un alquiler, gas, teléfono, electricidad, agua, internet… Sin duda es posible viajar y trabajar, muchos lo hacemos. Creo que el gran secreto está en saber qué te gusta hacer, lo que amas hacer, que en mi caso es escribir, e inventarte un trabajo en la ruta relacionado con ello.

¿Todos estos años de qué habéis trabajado/vivido en vuestra vuelta al mundo?

Tenemos un apartamento en Barcelona que cuando salimos alquilamos para pagar la hipoteca. Sabíamos que teníamos que trabajar en algo en la ruta y empezamos escribiendo artículos para un par de medios de España. Luego hicimos compraventa de artesanías entre Zimbabue y Sudáfrica y aunque no tenía ganas, volví a trabajar en publicidad en Chile durante 9 meses mientras Anna trabajaba en algún restaurante japonés, algún bar de tapas, una pista de esquí… Vendimos objetos coleccionables que desenterramos de basureros antiguos a través de internet, Anna empezó a hacer pulseras y collares, se terminó de pagar la hipoteca… Escribir cada libro me llevó por lo menos 5 meses y desde el 2007 ya escribí 3 libros. Se venden en las mejores librerías de viaje de España (distribuidos por Altaïr), en Argentina, en formato digital para todo tipo de tabletas y los vendemos en mano en la ruta o cuando damos una charla/conferencia. ¡Hicimos tantas cosas!

DESCENDIERON DURANTE 10 DÍAS UN RÍO DEL AMAZONAS PERUANO EN UNA ENDEBLE BALSA DE TRONCOS, VIAJARON EN VARIOS BARCOS DE CARGA, CRUZARON TERRITORIO NARCO EN SINALOA Y CHIHUAHUA, MÉXICO, Y EXCAVARON EN PUEBLOS ABANDONADOS EN BUSCA DE BOTELLAS ANTIGUAS.

¿Viajando uno aprende a dejar de echar de menos? ¿Uno se hace más ermitaño?

Siempre se extraña algo, sin duda uno cambia después de tantos años de viaje. Personalmente, disfruto mucho los desiertos, su silencio, con lo que eso tiene de soledad.

¿Qué hacéis ahora en España? ¿Por dónde sigue ahora vuestra ruta?

Estar en España es tomarse unas vacaciones de la ruta, ese corte tan necesario para seguir sorprendiéndonos después de 14 años recorriendo el mundo. Durante el próximo año queremos terminar de recorrer extensivamente los lugares más interesantes y alejados de Norteamérica, Terranova, Quebec… quizás llegar a Groenlandia en barco o avión, no sé, ya veremos… No nos interesan demasiado las ciudades. Solo algunas.

Tres libros que han contribuido a mantener vuestro proyecto 4x4x4. ¿Nuevos proyectos en mente?

Escribir me gusta tanto como viajar. Lo hago con cariño e intento dedicarle tiempo en la ruta. Tengo varios proyectos de libros en mente, solo que me falta tiempo, ¡el día debería tener unas 30, 35 horas por lo menos! Como siempre, hay que elegir.

Un par de consejos low cost en vuestro top de estos 14 años.

No comprar por impulso. No comprar algo que realmente no necesitas. Aprender uno mismo a solucionar los problemas, a arreglar el vehículo, a diseñar los libros… todo lo que uno mismo pueda hacer es dinero ahorrado para seguir viajando.

Uno o varios momentos que podáis definir como 100% felices en la vuelta al mundo. Yo recuerdo cuando llegué a Bahía Lapataia en el Parque Nacional Tierra del Fuego 11 meses después de haber salido de Alaska.

14 años dan para unos cuántos, muchos momentos de felicidad sublime. Por ejemplo, ver en el radar del barco de Pescanova cómo el fondo del océano comienza a subir hacia la costa de Argentina, tras más de 20 días cruzando el Océano Atlántico Sur. Otro momento es cada vez que alguien me dice que le encantan las historias que comparto en los libros y por internet, cada vez que alguien me insulta con cariño porque mis historias le inspiraron para lanzarse a la ruta y le cambiaron la vida. O cada vez que me doy cuenta que el universo se vuelve a confabular para que consigamos lo imposible. Ocurre, es sorprendente pero pasa. Sobre todo cuando hace bastante tiempo que uno no se manda una cagada. Aunque nadie suele hablar de ellos, los viajeros también nos equivocamos.

¿Alguna vez tuvisteis agenda o habéis aprendido a vivir improvisando?

Improvisamos. Siempre nos damos la libertad de cambiar los planes. No tenemos agenda, ni viajamos con teléfono. Cuando viajamos intentamos solo viajar.

Una vez escuché la frase “Viajar fomenta la intolerancia”. ¿Te reafirma en algunas ideas y tira por tierra muchos prejuicios?

Viajar jamás fomenta la intolerancia. ¿Es una pregunta trampa? Viajar te abre los ojos, te vuelve tolerante, sobre todo si tu objetivo al viajar es sorprenderte y comprender lo que te rodea, y contactar con la gente. Viajar fomenta la intolerancia de aquellos que no son viajeros, de aquellos que son turistas y que siempre extrañan la seguridad de su hogar.

Tenemos muchos lectores que sueñan con hacer cosas como vosotros sentados tras la pantalla, soñando… ¿qué les diríais?

Que no tengan miedo. Que arriesguen. Que vale la pena.

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