336- Si pudieras volver a empezar, ¿cómo te gustaría que fuera tu vida? | KOH TAO, TAILANDIA

Si pudieras volver a empezar, ¿qué te gustaría hacer de tu vida?

Imagina que hoy, mientras estás trabajando, pasa un tiburón ballena por encima de tu cabeza. O una manta raya, un cardumen de miles de peces de colores o un grupo de delfines. ¿No sería un trabajo increíble?

Ahora imagina que además, mientras trabajas, tienes la sensación de estar volando. En realidad no es una sensación, es casi una realidad. Flotas, te mueves hacia arriba, hacia abajo, hacia adelante y hacia atrás. Puedes avanzar en cualquier dirección. A tus pies hay una alfombra de coral y anémonas, no un falso parquet o cemento o un suelo absurdo de cerámica.

Estás trabajando, y tu trabajo consiste en explorar, en guiar, en cuidar un mundo donde las reglas de la tierra no tienen sentido, porque estás en el mar. Bajo el agua.

¿Cuántas veces me pregunté cómo sería mi vida si pudiera empezar de nuevo? ¿Cómo sería si tuviera la información que tengo ahora, si tuviera la experiencia para tomar la decisión correcta a los veinte años sin miedo a equivocarme?

Por eso, cuando encuentro alguien que no está seguro qué camino tomar, le recuerdo que hay demasiados abogados y pocos exploradores. Que la vida es un milagro sin sentido, que debemos aprovechar el tiempo que tenemos, y que las dos terceras partes de la Tierra son agua. Que si pudiera empezar de nuevo hoy trabajaría bajo el mar, haciendo buceo.

No sé si llevaría gente a pasear por alguno de los miles de paraísos submarinos que hay en nuestro Planeta Azul, si buscaría barcos hundidos, repararía sus cascos bajo el agua, o exploraría cuevas sumergidas. No tengo idea. Sólo sé que hay mejores mapas de la Luna que del fondo del mar, y que alguien tendrá que hacerlos.

Hace unos días llegamos a la isla de Koh Tao, en Tailandia, con la idea de quedarnos un par de noches y seguir adelante. Hoy, cuando escribo esto, ya llevamos diez lunas en la isla. Yo le echo la culpa al mar y a una comunidad latina numerosa, abierta y espontánea. Chicas y chicos que llegaron a esta pequeña isla para buscar una nueva vida y se encontraron en una escuela y centro de buceo llamado Pura Vida Diving Koh Tao,

Soñadores que abandonaron un trabajo y encontraron una nueva manera de vivir. Muchos prueban aquí el buceo por primera vez y ya no lo pueden abandonar. Quedan tan enamorados que continúan haciendo cursos hasta que en unos seis meses se convierten en instructores. Y empiezan a trabajar alrededor del mundo, bajo el agua. En libertad. Exactamente lo que me gustaría hacer si pudiera comenzar de nuevo. Es lo que llamo la Universidad de Koh Tao.

Mucho mejor que ser abogado, director financiero, dentista o vendedor de lo que sea.

Si pudieras empezar de nuevo, ¿qué te gustaría hacer de tu vida?

Esta historia está dedicada a ellos. A todos los Santi, Javis, Jorges, Sonias, Carles, Alfonsos, Yolandas, Iagos, Óscar, Nahueles, Angelas y Lucías que están haciendo realidad un sueño a través del buceo. A veces hay que irse, salir y sumergirse para empezar a respirar.

‘No importaba llegar, sólo el camino. No importaba elegir el mejor, sólo uno. E importaba seguirlo ciega, febrilmente, contra males, hombres y bestias.’

El Carbonero, de Carlos Soto Femenía.

GALERÍA DE IMÁGENES

Gracias a Damián Almua por las fotografías submarinas y a Nahuel Martino por el vídeo alucinante del tiburón ballena!

INSPIRACIÓN. SÓLO HAZLO, LA PÁGINA DE PUBLICIDAD QUE ME INSPIRÓ A VIVIR COMO YO QUIERO.

VÍDEOS IMPERDIBLES. CONFERENCIA EN MADRID SOBRE LOS PRIMEROS 15 AÑOS DE VIDA EN LA RUTA

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en La Cucaracha, nuestra furgoneta 4×4. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 descendimos un río del Amazonas en una balsa de troncos y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo escribió 3 libros de sus viajes alrededor del mundo: El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África. Uno de ellos, El Libro de la Independencia, fue traducido al inglés: The Book of Independence. También escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros, presenta vídeos y hasta aprendió mecánica!

Pablo y Anna sirven de inspiración para un cómic de viajes creado en Boston y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y dieron charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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335- El Mercado de las Vías del Tren de Maeklong | TAILANDIA

El Mercado de las Vías del Tren de Maeklong es uno de los mercados más sorprendentes que encontramos en 17 años viajando alrededor del mundo. Y está a sólo una hora de Bangkok.
¿Qué fue primero? ¿El tren o el mercado?

EL MERCADO DE MAEKLONG.

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322- 5 frutas raras del Sudeste Asiático!

Yo viajo para sorprenderme. Por eso, cuando encuentro alguna comida que no conozco intento probarla. Y no solo hablo de platos preparados o fruta, sino también de insectos. Ya sé, puajjjj, por eso esta vez voy a hablar de frutas. Frutas raras, curiosas, distintas, de formas caprichosas, sabores intensos o espinas capaces de pincharte un neumático.

Alguna, como la dragon fruit (o fruta del dragón), ya la conocíamos con otro nombre. Otras, fueron auténticos descubrimientos

 

DURIÁN

El durián es una de esas frutas raras que parecen creadas por un dibujante de historietas con una imaginación desbocada. No solo es diferente por fuera, con su corteza (que parece más un caparazón) cubierta de espinas, sino que su olor es tan intenso que el metro de Bangkok decidió prohibir su consumo bajo tierra. La acusan de que su olor es desagradable. El durián puede llegar a pesar varios kilos, tiene una textura cremosa parecida a la del aguacate (o palta) y crece en árboles que pueden llegar a medir 25 metros de altura. ¡Que no te caiga una en la cabeza! Lo encontrarás ya pelado y listo para consumir en la puerta de muchos templos. ¿Lo mejor? La textura.

 

POMELO DEL SUDESTE ASIÁTICO

Bah, es otro pomelo, pensé cuando lo vi por primera vez a la venta, pelado y en gajos, en las calles de Bangkok. Pero no, el pomelo del Sudeste Asiático, también conocido como pamplemusa, cimboa o pomelo chino, no solo es mucho más grande que el que conocemos en occidente, sino que tiene el pellejo de los gajos más grueso, por lo que también es recomendable pelar los gajos. Cuando finalmente llegas a la pulpa, ésta fruta enorme se descubre como multitud de pequeñas gotas dulces casi sólidas que estallan en tu boca. Riquísimo. Una de esas frutas raras para comer caminando por la calle.

Pomelo chino - La Vuelta al Mundo en 10 Años

 

GAK o GAC

¿Y esto se come? suele ser una de mis preguntas preferidas cuando me encuentro con algo que no conozco. La respuesta aquí es no, el gak se bebe. Amigos, les presento a una de esas frutas raras y desconocidas que la moda o la ciencia están convirtiendo en una superfruta. Que haya sido utilizada durante siglos en la medicina tradicional china le aporta un caché confirmado por su alta cantidad de antioxidantes, betacarotenos, licopenas y la supuesta habilidad de fortalecer el esperma. Tiene el tamaño de un limón espinoso y la manera más sencilla de probarlo es en los mercados, donde algunos puestos tienen botellitas de jugo de gak. No está mal, pero tampoco será una experiencia inolvidable.

gak

 

MANO DE BUDA

Si las espinas del durián parecían raras, quiero verte pelando una mano de Buda. Esta fruta con una innumerable cantidad de dedos de color amarillo es muy utilizada como ofrenda en los templos budistas de Vietnam. Según leí por ahí, también se usa para confitar y aromatizar los platos. No la probamos, pero cuando la veas encontrarás una de las frutas más extrañas que hayas visto en tu vida.

Mano de Buda - La Vuelta al Mundo en 10 Años

 

DRAGON FRUIT

También llamada Pitaya o Pitahaya en las Américas, es una de las frutas más dulces y sabrosas que probamos en los 16 años de viaje. Eso sí, tienes que elegirlas bien maduras, sino será como comer agua. Un tip de una vendedora de Camboya: busca aquellas que tengan gajos externos más grandes; esas están más desarrolladas y tendrán más sabor. Otro tip: si puedes elegir, escoge las de pulpa roja, son más dulces que las de pulpa blanca.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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319- El MYANMAR que nadie visita: la frontera de Tachileik

El oficial de inmigración de la frontera entre Mae Sai y Tachileik abrió mi pasaporte en un gesto rutinario. Ya sabía lo que iba a encontrar: otro extranjero que usaba ese paso para renovar su visado tailandés. Era un cruce práctico, de cinco minutos, pim-pam, y para ellos era un negocio redondo. Estampaban un sello y pase por caja: 500 baht o 20 dólares, que no es lo mismo, o la cifra que fuera, una cantidad que podía cambiar según el estado del tiempo, el humor y las necesidades.

En medio del puente que separaba Tailandia de Myanmar, un viajero con pinta de vividor del Sudeste Asiático, sandalias gastadas, pantalones gastados, camisa del color de la tierra, collares y un par de rastas que sobresalían de su cabeza calva, pedía ayuda en varios idiomas: no le aceptaban el billete de 20 dólares.

‘Estos malditos idiotas dicen que el billete está viejo, que está muy usado, pero mira, está bueno, no está roto, ni rayado!’

En ese momento no entendí el problema. Honestamente, pensé que quizás el billete sería falso, como aquellos famosos dólares colombianos que nos habían endosado en Ecuador. Nosotros estábamos llegando a Tachileik en el este de Myanmar, la región abierta a los extranjeros menos visitada del país, con la intención de intentar unir por tierra las ciudades de Kentung con Taungyyi. Era una ruta prohibida: cruzaba la vertiente sur de las enormes plantaciones de opio que estaban en manos de guerrilleros, o del ejército, o de bandidos. Nadie tenía una respuesta definitiva.

En la oficina, el oficial de inmigración abrió mi pasaporte y se sorprendió. ‘¡Visa! ¡Visa!’ dijo a sus compañeros levantando la voz y señalando un asiento frente a un escritorio. Allí había un ordenador, montones de papeles, un par de sellos y una cámara de sobremesa, colocada a la altura de mi ombligo. La foto para el registro de extranjeros en Myanmar quedaría con un gesto forzado, como el de una jirafa que tiene que abrirse de piernas y estirar el cuello hacia abajo para beber agua.

Estábamos con nuestras mochilas de 5 kilos en uno de aquellos rincones olvidados de un país que lentamente se abría al turismo. Myanmar había permanecido aislado por muchos años debido al boicot a un gobierno militar sanguinario, y por el mismo boicot de los militares hacia el mundo, que daban los visados con cuentagotas. La presión internacional y el cansancio de vivir en un país sin futuro, habían abierto las puertas a los primeros cambios, con elecciones casi libres. Parecía que los militares estaban dispuestos a entregar el gobierno, pero no el poder.

Los perros nos echaron del templo en construcción, con andamios levantados con troncos de árbol
Los perros nos echaron del templo en construcción, con andamios levantados con largas cañas de bambú.

Apenas recorrimos los primeros diez metros de Myanmar cuando una catarata de motociclistas y guías turísticos amateurs se acercaron para llevarnos donde fuera. Recién entrábamos, no teníamos muchos planes, solo queríamos comprobar la capacidad de transformación de un país que estaba abriéndose. ¿Podríamos comprar una moto? Que supiéramos, ningún extranjero lo había hecho. ¿Podríamos viajar libremente por el este del país? Parecía que sí. ¿Podríamos evitar los controles de carretera? En los consulados de Bangkok y Chiang Mai nos habían asegurado que se podía circular libremente entre el este y el oeste.

Soltamos nuestro primer hola en birmano, mingalabah, y esquivamos a los mototaxis con una sonrisa haciendo gestos negativos con la mano. Lo curioso era que no insistían. No nos acompañaban por la calle señalando puntos en un mapa. Quizás se debía a nuestra falsa seguridad, a eso que aprendimos en la ruta, de dar la impresión de que sabes lo que haces, o hacia dónde vas, aunque no tengas ni puta idea. Quizás era simplemente porque no hablaban una sola palabra de inglés.

Los rostros lo decían todo. Sorpresa, duda, estupor. La sonrisa funcionaba mejor que nunca como idioma y los leves movimientos de cabeza precedían a un saludo más espontáneo, más real. Era una sensación extraña, y al mismo tiempo única. En Tachileik estábamos volviendo a aquellos lugares en donde los extranjeros son una rareza.

El Barça estaba en todos lados.
El Barça estaba en todos lados.

Tailandia había sido una especie de paraíso turístico donde todo era alcanzable, aunque a veces no te trataran bien o no te entendieran. Esto era otro mundo. No había más que iniciar el saludo, con un deje de duda en la entonación. Volvías a intentarlo, y a la segunda o tercera vez, entendían que intentabas decir hola, nada más, y entonces ocurría el milagro. El campesino, el mecánico, el cocinero del puesto de la calle, se convertían en maestros de idiomas. Una sonrisa les estallaba en el rostro ante tus errores obvios de extranjero que intentaba comunicarse en un idioma nuevo. Era una sonrisa de orgullo, una sonrisa heroica, de superviviente.

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IMPRESCINDIBLE: 5 COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE VIAJAR A MYANMAR

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La caminata por Tachileik casi no tenía sentido. Íbamos en dirección contraria y lo sabíamos aunque realmente no nos importaba mucho. Las mochilas, de cinco kilos cada una, no eran una molestia. Necesitábamos absorber los gestos, el aire, los olores de un nuevo país del que apenas teníamos información. Aquella era una zona lejana, donde ningún blogger había intentado viajar. Lonely Planet solo le había dedicado unas páginas vagas, con menciones a tours.

Las calles estaban rodeadas de casas y edificios que llevaban décadas sin pintarse. Sobre el asfalto, hombres vestidos con pantalones y hombres vestidos con longyii, una especie de falda que llega hasta los pies, se cruzaban con mujeres de rostro despejado y mujeres que llevaban las mejillas teñidas de amarillo. Era la tanaka, una pasta que utilizan para protegerse del sol. Entramos a un hostal oscuro y vacío, sin cuadros ni mapas en las paredes. Damos un par de palmadas y un hombre sale a nuestro encuentro. Solo dice 500 baht, el precio de la habitación, el doble de lo que pagábamos en Tailandia. Estamos en Myanmar pero la moneda de uso corriente sigue siendo el baht tailandés. Seguimos adelante.

Por las callejas de Tachileik se abrían los mercados del barrio
Por las callejas de Tachileik se abrían los mercados del barrio

En la otra acera hay un taller de motos. Sería ideal comprar un scotter para viajar por todo Myanmar, pero todavía no sabemos cuánto ha cambiado el país. ¿Podemos conducir nuestra propia moto local, por Myanmar? En el taller hay cuatro jóvenes que parecen de etnias completamente distintas: uno es de piel oscura, barba y nariz aguileña, otro es delgado y blanco como el papel pero de rasgos asiáticos, otro es de rostro ancho y lleva una camiseta con el escudo del Barça y un tercero es de piel trigueña. Parece que las dudas iniciales, la timidez, dejan paso a una sensación de curiosidad. Nos ofrecen una moto sin matrícula ni papeles por 6000 baht, 220 dólares. Una moto con papeles cuesta 29.000 baht.

Afuera hay un grupo de policías que parece que tienen el día libre. La ciudad está tranquila, se acabó la época de los disparos y las batallas en la calle. Mingalabah. A la gente de Myanmar les encanta nuestros intentos por balbucear unas palabras de birmano, acompañadas siempre por una sonrisa permanente que dice ‘oye, lo siento, no hablo tu idioma pero lo voy a intentar’. A los cinco minutos los policías llaman por teléfono a una agencia de viajes y poco después aparece un hombre en un coche que, sin querer vendernos nada, nos cuenta que algunas rutas siguen cerradas a los extranjeros, que se necesitan permisos, que las normas del país impiden que podamos tener nuestra propia moto… Nos sugiere tomar un bus hasta la estación de autobuses, que está a uno o dos kilómetros.

Los abuelos parecen ser los únicos que hablan inglés en el este de Myanmar
Los abuelos parecen ser los únicos que hablan inglés en el este de Myanmar

Pero antes de seguir adelante necesitamos cambiar dinero. Algo habíamos escuchado de la manía nacional porque los billetes en moneda extranjera parezcan recién salidos de la imprenta. Pero nunca imaginamos que… serían tan puñeteros. Los primeros billetes de cien dólares que llevamos a la oficina bancaria están impecables, pero no los aceptan porque están doblados a lo largo, a la medida de un cinturón de seguridad. Empiezo a comprender al extranjero que los puteaba sin entender por qué no le aceptaban sus veinte dólares en la frontera. Tras un pequeño tira y afloja y muchas sonrisas, aceptan el tercer billete.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan observado. Los rostros se levantaban para observarnos, muy pocos eran indiferentes. Y eso era una buena señal. Si yo levantaba la mano para saludar a quien nos miraba, el otro sonreía con candidez y devolvía el saludo. Lo había atrapado. No había vergüenza en mirar, porque era una mirada clara, de sorpresa. Nítida. Sin segundas intenciones.

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ESTA HISTORIA CONTINÚA EN

VIAJAR AL PASADO EN KENGTUNG, MYANMAR

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La estación de autobuses hacia Kentung estaba a siete, ocho kilómetros. Es un gran descampado, o un patio interior abierto, con dos autobuses que hoy no salen y una furgoneta cargada de gente apretujada. Pero los autobuses también salen de la calle, en realidad todo el la estación. Allí nos ofrecen un taxi por 70 dólares. Los autobuses valen muchísimo menos, pero no salen hasta el día siguiente. ¿La tarifa? 10.000 kyat por persona, nueve dólares, varias veces más de lo que cuesta el pasaje para los locales. Es el precio estándar mínimo impuesto por el gobierno militar para los extranjeros.

A la mañana siguiente, partimos hacia Chentung
A la mañana siguiente, partimos hacia Chentung

Después de tantos años viajando por países donde podíamos hablar con la gente en uno u otro idioma, llegamos adonde nos habíamos propuesto. A esos lugares donde nadie te entiende, donde la cultura es tan diferente que los gestos pueden significar otra cosa, donde viajar se convierte en un desafío. El este de Myanmar, vacío de extranjeros, donde solo los abuelos hablan algo de inglés, era el lugar perfecto para empezar una nueva aventura.

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318- TAILANDIA sin playa: Chiang Mai, Chiang Rai y Thaton

La enorme mayoría de los extranjeros que visitan Tailandia buscan sus playas paradisíacas. Pero, ¿qué hay en el norte, tierra adentro, donde la arena sólo es un póster colgado en una pared? ¿Cómo es Tailandia sin playa?

Aquí te dejamos una selección de hostales a buen precio, sitios donde probar la comida local, los templos más espectaculares (que a veces no son los más conocidos) y datos para alquilar una moto por 60 dólares al mes y recorrer todo el país. También te decimos dónde no ir: hostales donde tienen la mala costumbre de tratar mal a la gente y donde nadie debería acercarse a no ser que quiera ser ‘boxeado’. Y no es una exageración!

[email protected] a viajeros4x4x4.com

(viene de ¿DÓNDE IRÍAS SI TAILANDIA NO TUVIERA PLAYA?)

 

CHIANG MAI

Cómo llegar

Chiang Mai es la ciudad más importante e interesante del norte de Tailandia. Está muy bien conectada, con autobuses, minibuses y todo tipo de trenes (incluso expreso de asientos mullidos y coches cama) que llegan directamente desde Bangkok. Nosotros tomamos un bus desde New Sukhotai, y el pasaje nos costó 213 baht (6 dólares).

En la estación de bus de Chiang Mai, detrás de la oficina de información turística, encontrarás los minibuses que van hasta el centro. Por más que te sientas un poco [email protected] NO NECESITAS UN TAXI O UN TUK TUK. Acércate a cualquiera de los buses, les señalas donde quieres ir en el mapa, y te dirán cuál tomar. El pasaje hasta el centro cuesta 15 baht (medio dólar). Si tienes alguna duda, pregunta en la oficina de información de la estación. Fueron muy amables.

El Ubosot, un templo prohibido a las mujeres
El Ubosot, en el complejo de Wat Chediluang, un pequeño templo prohibido a las mujeres

Dónde dormir

Nosotros llegamos a Chiang Mai un día antes del Festival de las Flores (se celebra el primer fin de semana de febrero) y del Año Nuevo Chino, así que reservamos una habitación para la primera noche a través de Booking.com en el Ammaparat Hotel. No vayas, a no ser que seas adicto al masoquismo. El encargado y el dueño (un francés) parece que tienen la costumbre de tratar mal a los clientes, incluso con amenazas de boxearte por querer ver la habitación antes de registrarte… Muy hospitalario, en el sentido médico, claro. Al Lek hotel, que está enfrente y es del mismo dueño, tampoco vayas.

Como no nos gusta el boxeo (y acá con el boxeo tailandés saldríamos perdiendo) nos fuimos y a menos de 200 metros encontramos el Chiang Mai Inn (15/1 Chaiyaphoom Road). Muy bien ubicado, a 2 minutos del mercado Sompet y a 10 minutos caminando del Night Market. Pagamos la habitación doble con ventilador y baño privado a 250 baht (7 dólares). OJO! Internet no llega demasiado bien a las habitaciones del piso de arriba y, si estás en el piso de abajo, te molestará el ruido de la cafetera… ¡¡¡a las 4 y media de la mañana!!!

Qué ver

Los amigos Pato y Nati, de La Chancha Viajera, nos habían comentado que Chiang Mai es un buen lugar para descansar y pasear con calma por los pasajes de la ciudad. Tenían razón. Nos quedamos cuatro días, y nos podríamos haber quedado más.

Wat Sri Suphan
Wat Sri Suphan

Chiang Mai es la ciudad de los templos. Los verás por todas partes. Los que más nos gustaron fueron:

  • Wat Lok Molee. Está cerca del consulado de Myanmar, en la zona norte del centro histórico, en la parte de afuera de la muralla (o del canal). No es de los más visitados, pero tiene mucha magia!
  • Wat Chedi Luang Varaviharn. Probablemente el templo más antiguo y grande de la ciudad. Construido en piedra y medio derruido, incluye a su alrededor templos con momias de monjes sentados que te observan sin pestañear y grandes patios por los que caminar sin prisas. Las mujeres no podemos entrar en el Ubosot (ver foto) cubierto con hermosas pinturas de colores, pero sí por el resto de los templos.
  • Wat Sri Suphan. Es pequeño, pero sin duda es el templo que más nos impresionó de Chiang Mai. Y eso que la ciudad está llena de templos espectaculares. Está completamente recubierto con láminas de metal grabado con escenas tradicionales del budismo y, lo más extraño, los nombres de algunas de las ciudades más importantes del mundo! El único problema es que si eres mujer, no vas a poder entrar en el templo, solo lo podrás ver desde fuera… y da una rabiaaaaa!!!!
Entrada a Wat Sri Suphan
Entrada a Wat Sri Suphan, el templo más espectacular de Chiang Mai

Mercados

Chiang Mai es también la ciudad de los mercados y mercadillos. Todo parece más barato que en Bangkok, y me hubiese llevado por lo menos 4 maletas… Pero como aún teníamos mucho viaje por delante y no me pareció práctico, me dediqué a llenar solo bolsos imaginarios.

Si llegas a Chiang Mai en día laborable, puedes ir por la noche a caminar por el Night Market. Encontrarás todo tipo de ropa y souvenirs para extranjeros. A no ser que hables tailandés, de salida te van a dar el precio turista, pero si sabes negociar te bajarán el precio rápido. Si no te gusta negociar no es un lugar para ti, vas a pagarlo todo mucho más caro. Por allí también hay un pequeño club de muai thai, o boxeo tailandés. Al ver que preguntamos el precio y decidíamos seguir adelante, nos dejaron entrar gratis. OJO, las peleas son más crudas que en el MBK de Bangkok.

Más! 5 FRUTAS RARAS QUE ENCONTRARÁS EN EL SUDESTE ASIÁTICO

En Chiang Mai llenamos mil bolsos imaginarios
En Chiang Mai llenamos mil bolsos imaginarios

Los fines de semana, podrás ir al Saturday Night Market y al Sunday Night Market. El Saturday Night Market se hace en la Wua Lai Road. Suele estar bastante abarrotado de gente, pero encontrarás cosas más artesanales que las que puedas encontrar en el Night Market. Además de los cientos de puestos de comida, que te estarán tentando todo el rato. El Saturday Night Market está muy cerca del Wat Sri Suphan, y si tienes suerte, podrás presenciar y participar de alguna ceremonia. Y si no coincides con ninguna ceremonia, te recomendamos acercarte para verlo iluminado o comer algo en los puestos más sencillos que hay alrededor del templo.

El Sunday Night Market empieza en la puerta Tha Phae del centro histórico, y se extiende a todo lo largo de la Rachadamnoen Road y en las calles de los alrededores. Si llevas un par de días dando vueltas ya habrás visto que la mercadería se repite, por lo que aquí encontrarás casi lo mismo que en el Saturday Night Market, pero todavía más a lo bestia. Es interesante entrar en la zona de los templos, también se llenan de puestos de comida.

Música en la calle, en uno de los tantos mercados nocturnos
Música en la calle, en uno de los tantos mercados nocturnos

Si buscas un mercado más auténtico (por gris) te recomendamos el Warorot Market. Está en el barrio chino, y muchos de los negocios venden al por mayor. También hay algo de venta al detalle, a mejor precio.  Lo encontrarás caminando desde el centro histórico hacia el río, por la Chang Moi Road. No olvides que solo es un mercado de día!

El Muang Mai Market es un mercado local de frutas y verduras, de los de verdad, con el suelo encharcado y una buena selección de olores tropicales. Es un paseo desde el Warorot Market, siguiendo el río hacia el norte. Recomendamos ir con calzado cerrado, ya que los charcos que se forman en los pasadizos pueden perdurar en tu subconciente.

El Festival de las Flores se celebra cada año el primer fin de semana de febrero. En el Nung Buak Hard Public Park hay concurso de orquídeas, bailes tradicionales, y casetas de artesanos de los distintos grupos regionales que participan en el desfile de carrozas de flores del sábado.

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Bailes tradicionales tailandeses sobre una carroza en el Festival de las Flores

El escenario principal lo montan en la puerta sur del centro histórico. Organizan un concurso de Miss Flower Festival, bailes, y otras actuaciones que pueden ser un poco friki. El shock cultural siempre es interesante!

El sábado por la mañana es el desfile de las carrozas adornadas con flores. La caravana parte del puente Nawarat, entre las 8 y las 9 de la mañana, y van por la Thapae Road hasta la muralla, giran hacia el sur, siempre al lado del canal, luego giran hacia el oeste rodeando el centro histórico y terminan en el parque Nung Buak Hard.

Festival de las Flores
Festival de las Flores

Dónde comer

Addy’s Happy Restaurant. Ofrece raciones generosas, entre 40 y 70 baht (1 y 2 dólares). Los currys son para chuparse los dedos, y tienen un arroz con verduras y castañas de cajú que no puedo olvidar. También ofrece rollitos de verduras a 10 baht y batidos por un dólar. El restaurant no tiene el nombre en la puerta, pero lo encontrarás en la Moon Muang Road Soi 6, delande del mercado Sompet y al lado del The Tea Tree House (mirando a la entrada, a mano derecha).

Al lado, a mano derecha, hay un puesto de los que venden distintos guisos en boles grandes, y te sirven la comida en una bolsita. También tiene 3 mesas adentro donde puedes sentarte a comer. Cada plato cuesta 20 baht (medio dólar) y la ración de arroz al vapor 10 baht. Es ideal para desayunar. Las raciones son pequeñas, y los guisos sabrosos.

Coconut Shell. Es un restaurante donde te sirven la comida en cuencos de cáscara de coco. El lugar es pequeño pero bonito, y la comida deliciosa. Las raciones son pequeñas, y los platos cuestan entre 50 y 70 baht. El sticky rice con mango está para hacer la ola, aunque te va a saber a poco… El restaurante lo encontrarás en la 42/4 Ratmakka Road.

Fiesta del Año Nuevo Chino
Fiesta del Año Nuevo Chino

Dónde alquilar una moto

Vas a encontrar muchos lugares y guesthouses donde alquilan motos. El lugar más barato que vimos fue justo delante del Sompet Market, del otro lado del canal. Verás un cartel grande donde dice que alquilan motos a 99 baht por día (menos de 3 dólares). El alquiler mensual de la moto sale a 2000 baht o 60 dólares. Una ganga. También puedes contratar un seguro con ellos. Ideal para partir de Chiang Mai a explorar toda Tailandia.

Qué ver alrededor de Chiang Mai

Nos gustó tanto la calma de provincias de las calles del centro histórico que decidimos no caminar senderos, ni hacer circuitos de tirolesa, ni pasear en elefante. En realidad es mejor montar una bici, pobres bichos… Tampoco fuimos a Pai, Tailandia nos empezaba a parecer muy turístico y quisimos buscar un pueblo donde la gente no dependiera del turismo para vivir. Y nos fuimos a Tha Ton.

Cómo moverse hacia otro destino

La mayoría de autobuses que salen de Chiang Mai hacia Chiang Rai, Maesai, Lampang. Mae Hongson o Sukhotai, parten desde la Chiang Mai Arcade Bus Station.

Si quieres viajar a Fang, Tha Ton, Doi Tao, Wieng Heng, Chomtong, Hod, Om Koy o Prao, tendrás que ir a la Changpuak Bus Station, al norte de la zona amurallada.

En la estación de tren podrás conseguir los horarios de los trenes a distintos destinos.

Cabeza tatuada
Cabeza tatuada

 

THA TON

Tha Ton es un pequeño pueblo tranquilo cerca de la frontera con Myanmar. Llegamos allí con la idea de tomar una lancha que baja por el río Kok hacia Chiang Rai. Fue un descanso del viaje en una Tailandia distinta, con menos extranjeros, locales amables (casi todos) y vida apacible junto al campo. No llegamos allí esperando ver algo especial, sino para sentir la vida cotidiana.

Fiesta en Mae Hue
Fiesta en Mae Hue

Cómo llegar

Llegamos a Thaton en el bus que sale desde la Changpuak Bus Station de Chiang Mai. El pasaje cuesta 90 baht (menos de tres dólares) y tarda 4 horas. Es un bus lento, para en todos los pueblos, recogiendo y bajando gente en el camino.

Dónde dormir

Nos alojamos en el Areeya Phuree Resort, en una habitación doble con ventilador y baño compartido a 200 baht (6 dólares) por noche. La ducha de agua caliente funciona a la perfección, incluso te marca la temperatura a la que sale el agua. También tiene piscina, y sirve un desayuno muy completo por 50 baht (café, fruta, tostadas, omelette o huevos fritos).

Otra opción es el Apple Resort, en la orilla opuesta al embarcadero. Tienen cabañas a 350 baht por noche, con baño privado. Y una terraza de la zona común con vista al río. Cuando fuimos estaba completo, había una boda el fin de semana.

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Qué hacer

El gran motivo para visitar Thaton es viajar en sus lanchas públicas para 10 o 12 personas hacia Chiang Rai por el río Kok. El trayecto demora unas 4 horas y media, con una parada intermedia de 10 minutos donde tendrás que desembarcar y caminar unos 500 metros para que la lancha atraviese unos rápidos. También puedes quedarte a dormir en los pueblos del camino, de la etnia Lahu y de los Karen (Ban Rummit). El pasaje hasta Ban Rummit cuesta 350 baht (10 dólares), y te puedes alojar en alguna guesthouse (no paramos, pero vimos que había alojamiento desde el río). El pasaje hasta Chiang Rai cuesta 400 baht por persona y sale todos los días al mediodía. Si no te cuadra el horario, también puedes contratar una lancha privada por 2.200 baht (60 dólares) para hacer el mismo trayecto.

Aparte del viaje en lancha, no hay mucho que hacer en Thaton además de relajarte y disfrutar de estar en un lugar poco turístico. Puedes subir al cerro donde hay un complejo religioso interesante. En el camino pasarás por un par de budas gigantes (el Buda Blanco y el Buda Dorado) hasta llegar al Wat Thaton Chedi, en la cima. Hay buenas vistas del pueblo, del valle y del río. Si no se te hace demasiado tarde como a nosotros, puedes seguir caminando un km más adelante hasta el la estatua gigante de un Buda de pie.

Una excursión a tu alcance desde Thaton es Mae Salong, a solo 43 km de distancia. Nosotros alquilamos una moto en el hotel por 250 baht (6,5 dólares), pero nos dijeron que también hay taxis colectivos que te llevan por 50 baht por trayecto.

Anna bailando en Mae Hue
Anna bailando en Mae Hue

La moto nos dio la libertad de parar donde quisiéramos en el camino. Algo que extrañábamos después de 16 años viajando en furgo. Unos 10 km antes de llegar a Mae Salong oímos cantos desde la ruta, y decidimos desviarnos para ver qué estaba pasando. Así llegamos a Mae Hue, un pueblito de no más de 60 casas donde estaban celebrando el año nuevo chino. La gente estaba reunida en el centro del pueblo. Había tres músicos con instrumentos tradicionales cantando y todos bailaban en un corro, cogidos de las manos. Nadie hablaba inglés, pero no fue un problema para hacernos bailar con ellos, invitarnos a comer y enseñarnos una de las cocinas del pueblo (a leña) y el procedimiento para hacer tortas de arroz.

La parada en Mae Hue fue mucho más auténtica que en Mae Salong. Lo interesante de Mae Salong es el mercado, donde verás mujeres de las tribus de los alrededores que bajan a ofrecer sus productos.

No hablábamos el mismo idioma, pero cómo nos reímos con esta mujer en Mae Salong!
No hablábamos el mismo idioma, pero cómo nos reímos con esta mujer en Mae Salong!

Dónde comer

En la ruta principal, al lado de la caseta de la policía y casi enfrente del 7/11, está el Sunshine Café. Platos sencillos pero bien preparados. Los vegetales al wok con arroz están bien buenos.

Si tienes la suerte de estar un martes por la noche en Thaton, también podrás comer en el night market (único día de la semana), en la calle del embarcadero. Es pequeño, pero encontrarás unos cuantos pueblos con comidas distintas. Probamos los calamares salteados con noodles, a 20 baht (medio dólar) el plato. Deliciosos.

Cómo salir

Aparte del sistema de lanchas que te lleva hacia Chiang Rai, también puedes salir de Thaton en bus hacia Bangkok, Chiang Mai y Chiang Rai.

Sigue viajando! ¿Pocos días en Bangkok? Lo que no te puedes perder

 

CHIANG RAI

Chiang Rai es una ciudad relativamente moderna, que no tiene mucho encanto. Pero hay dos cosas por las que vale la pena ir hasta allí. El Templo Blanco y el Templo Negro.

Cuando llegues con la lancha desde Tha Ton al embarcadero, siempre encontrarás tuk-tuks y taxis dispuestos a llevarte hasta el centro de Chiang Rai. Nosotros decidimos cruzar el río por el puente y hacer dedo. Al minuto paró una pick-up que nos dejó a dos calles de la Clock Tower.

Si llegas en bus, la terminal está en obras (febrero 2016), pero los autobuses siguen parando alrededor de lo que será la nueva estación de autobuses, en el centro de la ciudad y al lado del Night Market.

Dragones en la celebración del Año Nuevo Chino
Dragones en la celebración del Año Nuevo Chino

Dónde alojarse

La primera noche nos alojamos en Kullar House a 300 baht la habitación doble con ventilador y baño privado. Era una habitación oscura, llena de mosquitos y ducha de agua fría. Está en uno de los callejones que dan a la Jedyod Road, cerca del Wat Ched Yod. No te la recomiendo. Es caro en relación calidad-precio.

Al día siguiente nos cambiamos a la Boon Ban Dan Guest House. Habitación doble con ventilador, tv, baño privado y agua caliente a 200 baht (menos de 6 dólares) por noche. Muy buena relación calidad-precio, y además muy limpio. Está al lado del Wat Chet Yod, en la calle que da a la entrada lateral del templo. Buena ubicación, cerca de la estación de bus y del night market.

Qué ver

No te puedes perder ni el Templo Blanco ni el Templo Negro. En realidad, ninguno de ellos son templos, sino extraordinarias obras de arte.

Me encantaron el White Temple (Wat Rong Kan) y la Black House Museum (Ban Daam Museum).

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Templo Blanco

El White Temple o Wat Rong Kan está a las afueras de la ciudad, a unos 13 kilómetros hacia el sur. Puedes ir por 20 bahts (medio dólar) en el bus azul que sale de la Terminal de autobuses. En realidad no es un templo: es la burla más extraordinaria a la religión. En la entrada hay esculturas que representan el infierno, rostros sufriendo, penes y pechos, víboras de un solo ojo y cientos de manos saliendo de la tierra pidiendo clemencia y ayuda. Dentro del templo están Batman, Superman, El Hombre Araña, Keanu Reeves en su personaje de Matrix, Yoda, Elvis Presley, Michael Jackson, Marilyn Monroe, Songoku, Freddy Kruegger, el Increíble Hulk, Hellraiser y hasta Kung Fu Panda. No, no es una broma. El artista que ideó y construyó el templo se llama Chalermchai Kositpipat. Para mí es un genio.

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El sagrado Kung Fu Panda, en el White Temple de Chiang Rai.

El Templo Negro o Black House Museum o Ban Daam Museum también está a las afueras de la ciudad, unos 11 km hacia el norte. Llegarás en el autobús verde que sale desde la Terminal, a 20 baht el pasaje. Es un conjunto de unas 40 cabañas y un templo con todo su mobiliario, todo de madera oscura. El artista es Thawan Duchandee, de la misma generación que el loco del templo blanco. Juega con las proporciones de las cabañas y los tejados, construye mesas y sillas con cuernos de animales, alfombras o manteles de cocodrilo, serpiente, oso… hay que verlo, es de visita obligada.

La Clock Tower o Torre del Reloj es del mismo artista que el Templo Blanco. Es una torre dorada super recargada que vale la pena ver durante la noche, iluminada. Da las horas con música y la iluminación provoca que parezca que cambia de colores. Nivel friki super alto.

 

Dónde comer

El Night market o Night Bazaar es una buena opción. Hay 2 patios de comidas y 2 escenarios, uno más cool, y otro más popular, además de los puestos de ropa y souvenirs. Allí comimos el mejor helado de coco de toda Tailandia, tres bolas de helado servidas en media cáscara de coco con su pulpa, leche condensada y espolvoreado con semillas, por 25 baht. Es un chico que está con un puesto móvil, entre la zona del patio y la zona techada de souvenirs. Lo encontrarás porque siempre tiene cola de gente esperando!

El sábado por la noche también podrás disfrutar del Walking Market, a unas pocas cuadras de la Clock Tower. También hay escenario, con actuaciones y bailes tradicionales tailandeses. Allí también baila la gente. En realidad, es como estar en un guateque le los años 50, o como ver el baile de la Macarena (o los pajaritos?) a la tailandesa. Espectacular.

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Comer en Chiang Rai

Cómo salir

Desde la Terminal de autobuses, puedes ir a cualquier lugar de Tailandia. Nosotros nos fuimos a Chiang Saen, frontera con Laos, en uno de los autobuses verdes (otros van a Mae Sai), por 37 baht el pasaje, una hora y media. Va parando, dejando y subiendo gente en el camino. También hay minibuses a Chiang Saen a 45 baht por trayecto.

 

CHIANG SAEN

Hay varios motivos para visitar Chiang Saen. Uno de los principales es tomar contacto con el río Mekong. El otro, y el que más nos interesaba ya que íbamos a pasar por una zona importante de cultivo de amapola en Myanmar, es el Hall of Opium o Museo del Opio.

Los buses que llegan a Chiang Saen te dejan en la calle principal, al lado del mercado y a una cuadra del río Mekong.

Dónde dormir

Nos alojamos en la Chiangsaen Guesthouse, en la avenida que corre frente del río, en una habitación doble con baño privado, ventilador, tv y ducha de agua caliente a 300 baht (8 dólares). Tienen una habitación a 200 baht también, bastante oscura y con olor a humedad. La de 300 es grande, luminosa y está limpia. Si quieres alguna habitación con vistas al río, va a ser bonito pero ruidoso. Por la noche se ponen puestos de comida, y hay bastante música.

Dónde comer

Los mejores lugares para comer son los puestos que se ponen junto al río. Sin duda son los más bonitos. Nosotros cenamos por allí y la puesta de sol junto al río Mekong fue espectacular.

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Cenando al atardecer frente al río Mekong

Durante el día, también hay puestos en el mercado, donde paran los autobuses. Pero no nos gustaron demasiado. Poca variedad y condiciones sanitarias no muy buenas. El mercado huele bastante mal, peor que lo normal (una de las únicas veces que nos dio cagalera en Tailandia después de comer un pedazo de salchicha en un puesto frente al mercado).

Qué hacer

Puedes alquilar una bicicleta a 100 baht por día o una moto a 200 baht por día para recorrer la ciudad y pedalear junto al río. Nuestro motivo para visitar Chiang Saen fue para visitar el Hall of Opium, un museo que está a 8km de Chiang Saen, siguiendo el río en dirección al Golden Triangle. La entrada al museo cuesta 200 baht y explica la historia del opio y del te en la zona. Hay otro museo del opio un par de km antes, no tan bueno pero bastante más barato. Puedes llegar a dedo o en taxi colectivo a 20 baht.

La Triple frontera del Golden Triangle es una turistada, pero las vistas al río siempre son bonitas. Y para el viajero, la foto de turno en la triple frontera es imperdible. Tampoco hay mucho más que hacer en Chiang Saen.

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La Triple Frontera entre Myanmar, Tailandia y Laos

Cómo salir

Nosotros nos tomamos un taxi colectivo hasta Mai Sai, 50 baht por persona. Son los de color azul que salen de la acera de enfrente del 7/eleven que está junto al mercado.

En el mismo pedazo de calle, paran autobuses a otros destinos. Puedes preguntar en la estación de policía que está frente al mercado porque no hay estación formal de autobuses.

Sigue leyendo! Dónde dormir barato, comer barato y otras claves para moverte por Bangkok.

 

MAE SAI

Solo estuvimos un ratito antes de cruzar la frontera hacia Myanmar. Hay un mercado en la calle principal, a unos pocos metros de la frontera.

Muchos turistas usan esta frontera para renovar su visado en Tailandia. Salir y volver a entrar. Para ello, tienen que ir hasta la oficina de inmigración birmana, pagar 10 dólares (o 500 baht, que no es lo mismo) por el sello y volver a entrar en Tailandia. Si llevas dólares, tienen que estar bien nuevos y planchados. Si no, no los toman.

 

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.