325- ¡OJO! CUATRO SITUACIONES QUE PUEDEN CONVERTIR TU VIAJE A ESTADOS UNIDOS EN UNA PESADILLA.

¡Ojo! Viajar a Estados Unidos para conocer San Francisco, Nueva York, Miami o Nueva Orleans, o para perderte en su impresionante red de parques nacionales, es un sueño que puede convertirse en una pesadilla. Solo hay que tomar una decisión equivocada, tener un día de mala suerte o que los astros se hayan alineado en dirección a un agujero negro para que todo se tuerza. Adiós vacaciones soñadas.

Por eso es necesario prepararse para el viaje. Y no es suficiente con atragantarte de información turística: hay cosas que no aparecen en las guías de viaje ni en los folletos turísticos. Recuerda, la ley es igual para todos y desconocer las reglas y costumbres del país que visitas no te exime de culpa.

 

1- Llegar sin los documentos apropiados.

Suena lógico, pero cuando estés frente al oficial de migración deberás haber completado el ESTA (un formulario obligatorio que se gestiona por internet) y sacado el visado en la embajada de Estados Unidos si tu país no tiene un convenio especial. Tu pasaporte tiene que estar en buen estado y debe tener por lo menos seis meses de validez y suficiente espacio en blanco para que te sellen la entrada.

No intentes hacerte el simpático en el aeropuerto o en la frontera terrestre. No te hagas el gracioso, ni compartas chistes sobre violencia, el nuevo presidente o la situación del mundo. Allí se toman muy en serio todo lo que vayas a decir aunque lo digas en tono de broma. No te hagas el amigo y responde a todas las preguntas del oficial de migración con frases cortas y coherentes, preferentemente en inglés. Esa persona, que puede haber tenido un mal día o una mala noche, puede negarte el ingreso al país y enviarte de vuelta a casa en el siguiente vuelo.

2- Caer enfermo.

Estados Unidos es un mal sitio donde enfermar o sufrir un accidente si no tienes un seguro médico. La factura que llegará a tu tarjeta de crédito puede ser tan abultada como para pagar unas vacaciones en el lugar más caro que puedas imaginar. Cualquier tontería que en tu país se soluciona con una visita rutinaria a un centro de salud gratuito o cubierto por tu seguro, te puede costar un mínimo de cientos de dólares.

Por eso es recomendable viajar con un seguro médico. Nunca nos lo exigieron, pero el primero que te lo puede pedir es el oficial de migración. Si no lo tienes y no das una buena explicación es otro motivo para negarte la entrada al país. Eso sí, una vez dentro, todos los hospitales públicos tienen la obligación de atenderte en urgencias más allá de que puedas o no puedas pagar por el servicio médico. Apenas cruces la puerta y te presentes en recepción te pedirán la tarjeta de crédito, pero puedes decir que la has perdido o que no tienes y te atenderán igual.

Otro dato: los mayores de 65 años tienen asistencia gratuita en los hospitales públicos. De nuevo, es más posible que al entrar al país le pidan el seguro médico de viaje a alguien mayor de 65 años que a alguien de 30.

Una parte del dinero que pagas por el seguro de viaje a través de este enlace llega a nosotros y nos ayuda a seguir adelante, compartiendo historias y datos. Gracias por tu fidelidad y buena ruta!

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SIGUE LEYENDO: CÓMO EVITAR QUE TE COMAN LOS OSOS!

3- Responder de forma equivocada a un policía.

Estados Unidos no es un país latino. Las normas no se negocian, se cumplen. Los policías son muy rígidos y siempre te tratarán de usted. La mejor opción si has cometido un error es aceptarlo y pedir disculpas. Quizás tengas suerte y te dejen seguir adelante con una advertencia.

Una de las normas que seguramente no conoces es que está absolutamente prohibido conducir con botellas de cerveza al alcance del conductor. O sea, no puedes tener ni siquiera una botella en el asiento trasero aunque esté cerrada o vacía. Conducir borracho o con una tasa elevada de alcohol en la sangre es motivo de deportación inmediata.

Tampoco debes bajar de tu vehículo si un coche de policía te ordena detenerte. No hagas movimientos extraños con tus manos ni busques en tus bolsillos; hay demasiadas armas sueltas en Estados Unidos, los policías lo saben, y pueden ponerse nerviosos y dispararte en caso de duda. Por cierto, tampoco se puede fumar, beber alcohol o entrar con una botella de vidrio a ninguna playa de California.

4- Provocar un accidente y no tener seguro.

Estados Unidos es un país legalista y capitalista al máximo. Cualquier situación que haya generado un daño puede ser aprovechada por personas sin escrúpulos capaces de demandar a su madre con tal de conseguir una buena indemnización. Por supuesto, no toda la gente es así, pero los pueblos están llenos de carteles de abogados decididos a llevar a juicio a quien sea: una compañía, el estado o una persona.

Por eso, si viajas en coche, nunca olvides comprar tu seguro. La factura del mecánico si provocas un accidente, por pequeño que sea, ¡puede ser estratosférica! Eso sí, por más extraño que nos parezca, en muchos estados del país no está prohibido conducir hablando por teléfono, ni usar casco si viajas en moto.

Ya sabes, antes de viajar a Estados Unidos prepárate. Estarás entrando al cuarto país más grande del mundo. Parece muy igual, pero ciertas normas pueden ser muy distintas. Buena ruta!

 

SIGUE LEYENDO:

12 CONSEJOS PARA CRUZAR LA FRONTERA ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




265- El predador más sanguinario de Norteamérica.

El mosquito es el animal más sanguinario de América del Norte

Las imágenes de personas atacadas por leones, aplastadas por hipopótamos o tragadas de un solo bocado por boas gordas y satisfechas (que suelen hacer la siesta bajo una palmera) ocupan un lugar destacado entre las alucinaciones más horribles del ser humano. Yo, cuando tengo pesadillas, sueño con el ataque de los mosquitos gigantes.

No me malinterpretes: no es una fobia irracional como la que provoca el escándalo y los gritos agudos de damas y elefantes que se encuentran con un ratoncito de campo. Tampoco siento la repulsión que causan las cucarachas que se cuelan en tu casa en busca de calor, amor y comprensión, ni la repugnancia instintiva a una araña inofensiva (¡mátala! ¡mátala!), que solo ocupa su rincón como una mascota bien educada. Es cierto, son bichos que provocan asco, tan feos que ni los chinos se los comen.

Pero no necesitas saber karate para matar una araña, y el manual de instrucciones básico solo recomienda estar calzado para aplastar una cucaracha. Al ratón le pones una trampa y te armas de paciencia, o le pides prestado el gato a tu vecina y ya está. En cambio a los mosquitos hay que cazarlos. Hay que perseguirlos en 3D dando manotazos en el aire, las paredes y el techo. Hay que acabar con ellos pasando por encima de la cama, la mesa y el sofá. Hay que exterminarlos sin piedad. No solo te zumbarán en los oídos para que no puedas dormir, sino que pueden matarte. Y esto sí que no es una exageración.

El mosquito del norte de Norteamérica no es un insecto, es un ave.

En la búsqueda de las carreteras más remotas decidimos tomar la James Bay Road, una ruta larga, solitaria y sin salida que desemboca en la Bahía de Hudson, al norte de Quebec, Canadá. Lejos, muy lejos. Es un sitio extraño: en invierno la noche parece eterna y la tierra aguanta cubierta por una espesa capa de nieve. En verano el sol se resiste a ocultarse, los lagos salpican el paisaje y el suelo, mullido, permanece constantemente húmedo. También es uno de los sitios preferidos por los mosquitos para irse de vacaciones. Hay millones.

Soñábamos con avistar grandes animales en libertad, osos, caribúes y, con un poco de suerte, algún par de lobos. Pero solo nos cruzamos con ardillas salvajes, alguna liebre cobarde y mosquitos enormes que deberían ser clasificados como aves. Apenas dejamos atrás el pueblo de Matagami empezaron a convertirse en una auténtica plaga bíblica. Fue emocionante, nos dieron una bienvenida multitudinaria. Estaban tan contentos de que estuviéramos por allí, que vinieron todos a saludarnos.

Los mosquitos son insectos sociales, les gusta la compañía, por lo menos la nuestra. Suelen llegar al amanecer para compartir el desayuno y en ocasiones al mediodía, sobre todo si es un día caluroso y el aire no se mueve. Al atardecer aparecen sin avisar acompañados de sus amigas las moscas negras, los tábanos con hambre u otros insectos voladores no identificados que se apuntan al pica-pica vespertino. Y pueden ser tantos, al mismo tiempo, que, si no tienes cómo protegerte, te darán ganas de empezar a gritarles ‘¡cobardes! ¡vengan de a uno!’.

Sin duda es una experiencia que templa el carácter, que te destroza los nervios o, si consigues soportar el zumbido constante en tus oídos, te convierte en un estoico del siglo veintiuno, en una especie de Buda viviente. En un Karate Kid que caza mosquitos en el aire sin mirarlos, que aplasta bichos golpeándose el pecho con la mano derecha mientras sigue escribiendo con la mano izquierda, sin quitar la vista de la pantalla del ordenador. En este momento, entre palabra y palabra, estoy llevando a cabo una masacre.

No sé si los mosquitos la recordarán en sus libros de historia, pero te aseguro que yo no los voy a olvidar.

Con el paso de los días dejas de llamarlos por su nombre y solo con decir ‘ya están aquí’ todos sabrán a qué te refieres. Aprendes a imitar el zumbido de los machos para atraer a las hembras  y molestar a tu pareja, los preparas dentro de guisos (ellos se tiran solos) o te los comes crudos cuando bajas la ventanilla de la furgo. Algunos estudiosos excéntricos los coleccionan para buscar diferencias entre unos y otros y les ponen nombres en latín. Otros los adoptan como mascotas, los encierran en amplias jaulas especialmente diseñadas para recrear su ambiente natural y diariamente les dan a comer del mismo dedo. Son personas que se encuadran dentro del ecologismo fundamentalista, veganos a ultranza incapaces de matar un maldito insecto porque son seres vivos o porque trae mal karma cósmico.

Yo, personalmente, los mato, los reviento, los aplasto sin piedad. Y entre los viajes por Alaska, Yukón y el norte de Quebec, he completado un doctorado Honoris Causa en la caza de insectos molestos que pican o te chupan la sangre. Aplaudo a las moscas cuidando de que su cuerpecito quede entre la palma de mis manos y aprieto los tábanos entre el pulgar y el índice hasta que escucho un crujido. Sí, los tábanos crujen. Incluso comencé a guardar cadáveres en una caja para tomar una fotografía de una montaña de mosquitos muertos. Seguía las indicaciones de un amigo editor de una revista, que me aconsejó ser creativo con las imágenes. Pero a los tres días aquello comenzó a oler tan mal que decidí buscar la originalidad por otros caminos.

Varias veces he intentado escapar volando de los mosquitos, pero solo he conseguido correr. Después de muchos intentos y golpes desafortunados contra el suelo decidí bañarme diariamente en lagos de agua helada con el propósito de despistar a los insectos, que suelen ser atraídos por el mismo olor a sudor del que huye la mayoría de tus amigos. Tampoco funcionó. Coloqué trampas pegajosas y hasta pensé en adoptar una iguana o por lo menos un lagarto cualquiera de lengua larga. ‘Estaría bueno uno de esos que cambia de color, sería cool’ le dije a Anna, utilizando palabras en inglés, que por algo estábamos en Norteamérica. Pero no quiso.

Después de un tiempo y una buena dosis de frustración y paranoia me di cuenta que, en cuestión de mosquitos, lo único que sirve es la prevención. Es indispensable usar ropa de mangas largas, rociar el interior de tu vehículo con insecticida y tu piel con repelente de insectos con un alto porcentaje de DEET. Si viajas por zonas donde la malaria sea común, es recomendable tomar algún coctail de pastillas que refuerce tus defensas. En nuestro caso, mientras cruzamos África, tomamos una mezcla de Paludrine (compuesto: Proguanil) y Malarone (compuesto Atovacuona y Clorhidrato de Proguanil). En realidad, nos atiborramos de ellas durante 18 meses. Es posible que hoy exista alguna otra combinación más eficaz, la medicina avanza.

Ya sabes, si te vas de viaje y no quieres terminar con el cuerpo cubierto de marcas como los brazos de un yonki, o hirviendo de fiebres como un zombi pálido que duda de qué lado está, protégete de los mosquitos. Y si eres un machote o una amazona y te gusta jugar a la ruleta rusa ponle mucho picante a la comida. Quizás, tras chuparte la sangre, los mosquitos exploten en el aire.

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241- Cómo curar mordidas de perro | SALUD EN VIAJE

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Y cuando me estaba acercando a la furgo por el jardín trasero del edificio donde viven unos amigos en Vancouver, un perro de caza marrón y blanco, bastante más grande de lo que me hubiera gustado y con los dientes afilados (no es lo mismo que te ataque un Chihuahua a que te ataque un Pitbull), saltó sobre mí.

Sería el olorcito a asado que llevaba tras un encuentro con argentinos, no lo sé, pero lo que hice después hubiera merecido una foto. Dios, ¡lo que pagaría por esa foto!

Cuando me levanté del suelo tras el ataque el perro se fue corriendo hacia el otro rincón del jardín. Me vio la cara, estaba cabreado. Agarré el machete africano que siempre guardo a mano en la furgoneta y fui a por él. En el camino encontré una silla, mi escudo de cuatro patas. Y vestido como un gladiador comencé a insultar al puto perro en tehuelche, pampa y todos los idiomas que conozco. Como si me fuera a entender.

Por un momento pensé en matarlo, no me faltaban razones, pero entonces apareció la dueña, que me vio levantando una silla y un machete contra su lindo perrito, y comenzó a gritarme en hebreo y arameo.

La historia es larga. Al final vino la policía y fichó al perro. Creo que no se animaron a tomarle las huellas de las patas. La dueña enseñó una medalla conforme el perro estaba vacunado contra la rabia. Y siguió mirándome mal, como si su puto perro fuera un santo y yo lo hubiera provocado.

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Canadá suele tener unas ciudades muy civilizadas. El griterío atrajo a los vecinos, que trajeron vendas, pomadas y desinfectantes de distintos colores. Pero no quería limpiar la herida con cualquier cosa. No tenemos seguro médico, suele ser caro si estás todo el año viajando. Por eso decidimos no enfermarnos y asumir el coste si teníamos que pasar por un hospital de pago. La estrategia, después de 13 años de viaje, viene funcionando bien.

Lo primero que hicimos fue llamar a Christine, una amiga canadiense que tiene buenos conocimientos de primeros auxilios. Y seguir sus instrucciones.

1-      Límpiate bien la herida con mucha agua y jabón

2-      Presiona para que salga sangre.

3-      Corta los pedazos de piel muerta con una tijera desinfectada (esta es de mi cosecha personal)

4-      Desinfecta UNA SOLA VEZ la herida con agua oxigenada-H2O2 (una sola vez, porque el agua oxigenada mata no solo las bacterias malas, sino también aquellas que ayudan a la cicatrización)

5-      Consigue una pomada cicatrizante como Polysporin (en Canadá) (contiene un 0,13% de Sulfato de Polimixcina B, un 0,79% de Bacitracina con Zinc, un 0,03% de Gramicidina y 5% de Lidocaína) y aplícala en la zona lastimada. Según el médico que consulte al día siguiente la herida cicatriza mejor cuando está húmeda que cuando está seca.

6-      Ponte una venda que te cubra la herida.

7-      Repetir la limpieza con agua y jabón, la aplicación de pomada cicatrizante y la venda 3 veces por día durante una semana.

8-      Darte una vacuna antitetánica.

El mayor peligro en estos casos es que el perro no esté vacunado. Los primeros síntomas de la rabia, que se notan pocas horas después de la agresión, es dolor en la mandíbula y en la zona mordida. También hay que vigilar el color que toma la piel alrededor de la zona afectada durante 72 horas, que es el período de mayor riesgo.

Esto ocurrió durante un domingo por la tarde. El lunes por la mañana me acerqué a un centro de atención médica básica muy pequeñito de la zona de Kitsilano, que atiende a jóvenes y personas que viven en Vancouver y no tienen seguro médico. Se llama Pine Free Community Health Youth Clinic. Allí revisaron la herida, me dieron la vacuna antitetánica y una palmadita en la espalda. No me cobraron nada. Tremendamente amables (¡Muchas gracias!).

Uno de los datos curiosos que me contaron allí es que (por lo menos en Vancouver, o Canadá), solo el 20% de las mordeduras de perro derivan en infecciones cuando el 100% de las mordeduras de gato se infectan.

Ya sabes: si te vas de viaje y no tienes seguro médico, no te enfermes ni dejes que te muerda un perro. Y si un perro te mira fijamente, con la boca abierta, la lengua afuera y los dientes húmedos de saliva, prepárate: puede que tenga hambre. Y tú tienes muchos huesitos.

ENLACE RECOMENDADO

Cómo curar una mordedura

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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218- Cómo eliminar un coágulo de sangre bajo una uña | SALUD EN VIAJE

...hasta que de repente saltó un chorrito de sangre. Salud en ruta

Hace unos días fui atacado por una Cucaracha gigante. Una Cucaracha desagradecida.

Intentaba aflojar una tuerca de mi furgo 4×4, ajustada por miles de kilómetros de malos caminos, cuando mi mano resbaló y el dedo pequeño se estrelló contra el hierro de la carrocería. Con el paso de las horas el dolor comenzó a aumentar. No lo tenía roto, aunque se estaba formando un coágulo de sangre bajo la uña.

A la mañana siguiente mi dedo hinchado y caliente latía con vida propia, como si tuviera un pequeño corazón agitado. Ya no podía doblarlo y, si quería seguir trabajando, necesitaba encontrar una solución.

No tenía muchas opciones:

  • La opción A era la más lógica: ir a un centro médico para que me hicieran un agujero en el dedo con un taladro quirúrgico. Era un poco truculento y corría el riesgo de cruzarme con un sádico de bata blanca. Pero no tenía seguro médico y, con los costes de la sanidad en Canadá (y sobre todo en Estados Unidos), la tontería me podía costar unos 1000 dólares. De momento, eso dolía más que el dedo.
  • Opción B: yo me había desarreglado solito. Ahora tenía que aprender a arreglarme.

Primero intenté atravesar mi uña con un alfiler al rojo vivo. Según el saber popular eso debería funcionar, pero la presión y el calor del alfiler hacían que el dedo doliera más. Para sufrir menos tenía que ser un poco más radical.

La Dremmel es una pequeña herramienta multiusos muy práctica para llevar en una furgo. La utilizan los artesanos para tallar, pulir y agujerear piedras, caracoles, maderas o vidrio. Más de una vez la había utilizado en la furgo. Aunque esta vez, la iba a utilizar en mi cuerpo. Me iba a taladrar una uña.

Busqué la punta más delgada, la esterilicé en alcohol y la acoplé a la Dremmel. Coloqué mi mano derecha sobre la mesa, sobre una servilleta de papel capaz de absorber sangre, y con mi mano izquierda (la torpe, la que tiembla) apoyé la punta de la herramienta sobre mi uña. Luego, apreté el botón de encendido.

El zumbido me hizo recordar a mis peores días de terror en el sillón de un dentista. Pero esta vez yo tenía el poder. Era algo intrínsecamente masoquista, fascinante. El taladro que sostenía con mi mano avanzaba lentamente, perforando mi uña hacia el interior de mi dedo.

A mi lado, Christine, una amiga de Vancouver, Canadá, observaba en silencio, sacando fotos. De repente hubo un estallido silencioso y mi uña se cubrió de sangre espesa y tibia.

Guau!!! -dije levantando mis ojos abiertos hacia Christine. –You got it?

Yes, I have several photos… that was amazing!! -respondió todavía sorprendida.

Mi dedo dolía menos, el tratamiento había sido rápido, casi indoloro y barato. Pero sobre todo, había sido emocionante.

¿Tienes un martillo? -le pregunté. ¡Quiero hacerlo de nuevo!

Comprobado. Una Dremmel no solo sirve solo para arreglar la furgo.

Espero que nunca me falte un amigo dentista…

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168- Documentos para viajar por Estados Unidos

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Encuentra aquí mismo toda la información básica necesaria para visados, importación temporal de vehículos, seguros baratos, mapas de papel e internet gratis, entradas a parques nacionales, dónde conseguir papeles falsos para trabajar, cómo se cruza ilegalmente la frontera de Estados Unidos…

ATENCIÓN: Lamentablemente los requisitos para viajar a cada país dependen del pasaporte con el que vayas a cruzar. Y entrar en Estados Unidos suele ser más complicado de lo habitual. Muchos países tienen acuerdos bilaterales que facilitan el cruce de la frontera, otros no. Y eso suele ser tremendamente injusto. Nosotros sólo te podemos ofrecer los datos básicos y algunos trucos para moverte. Todo lo que sabemos está aquí.

PARA INFORMACIÓN MAS DETALLADA RECOMENDAMOS CONSULTAR AL CONSULADO DE ESTADOS UNIDOS EN TU PAIS O LA PÁGINA DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE ESTADOS UNIDOS: www.uscis.gov

 

VISADO 1 (si tu país no tiene un acuerdo de libre entrada con Estados Unidos).

Sacar el visado turístico es un camino lleno de momentos que pueden hacer aflorar sentimientos de injusticia. Pero si uno desea conseguirlo, hay que agachar la cabeza y ser la persona más confiable del mundo. Aparte de pagar un mínimo de 100 dólares no reembolsables, te pedirán todo tipo de garantías que demuestren que tienes una vida estable y plena en tu país de residencia. O sea, contrato de trabajo fijo o una empresa en funcionamiento, documentos bancarios que demuestren que tienes bastantes miles de dólares en tu cuenta,  títulos de propiedad, estudios en curso, hijos que queden como rehenes de tu retorno… todo sirve para demostrarles que no quieres quedarte a vivir en Estados Unidos…

 

VISADO 2 (si tu país tiene un acuerdo de libre entrada con Estados Unidos).

Con pasaporte europeo no fue necesario hacer ningún trámite previo. Ni siquiera el tan mencionado ESTA. Entramos por el paso fronterizo de Otay, en Tijuana, después de una cola de dos horas a mediodía de un viernes. Nos hicieron una inspección secundaria muy rápida, fueron muy amables y luego de pagar 6 dólares por un trámite sencillo nos sellaron el pasaporte. El problema: para renovar el visado hay que salir del país y volver a entrar. Por eso, si quieres viajar durante más de 3 meses seguidos dentro de Estados Unidos y perteneces a algún país de la Unión Europea, recomendamos pasar por el consulado de Estados Unidos en tu país y sacar el visado…

Puedes consultarlo también (no es oficial) en la página Do you need visa (en inglés)

 

PARA EXTENDER TU VISADO.

O para ver qué necesitas para viajar o migrar a Estados Unidos visita la página www.uscis.gov

 

CRUCE ILEGAL DE LA FRONTERA POR TIJUANA.

Los sueños por una vida mejor nos llevan a hacer cosas que en un mundo normal jamás haríamos. En este momento los coyotes están cobrando cinco mil dólares a quienes no pueden conseguir un visado de entrada a Estados Unidos.

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PERMISO DE IMPORTACIÓN TEMPORAL DE VEHÍCULOS.

Los vehículos extranjeros que entran en Estados Unidos no necesitan ningún papel especial para circular. Solo debes tener el permiso de circulación vigente de tu país, que es válido mientras tu visado sea válido. Sencillo, nada más.

 

SEGURO PARA TU VEHÍCULO.

Sin duda, se recomienda contratar un seguro para circular con tu vehículo por Estados Unidos. Nosotros lo contratamos por teléfono con Progressive Insurance (www.progressive.com) a través de una operadora con un bonito acento cubano y durante el primer año nos costó la increíble suma de 125 dólares al año (cobertura contra terceros, sin grúa). A partir del segundo lo aumentaron, pero como nuestra furgo 4×4 está registrada allí como un vehículo recreativo cercano a un RV o casa rodante, conseguimos un descuento que nos cubre La Cucaracha en Estados Unidos y Canadá por 160 dólares al año, teniendo en cuenta que solo la utilizo 6 meses al año. Todo lo que ellos necesitan es una dirección en Estados Unidos (en nuestro caso, la dirección de un nuevo amigo) y en una semana recibirás la póliza por correo. Puedes contratar la póliza por teléfono. En el 1-800-7348767 te atienden en español.

 

PARA SABER DÓNDE CONSEGUIR EL COMBUSTIBLE MÁS BARATO.

Descárgate el app GasBuddy en tu teléfono o tableta. Funciona muy bien y ayuda a ahorrar dinero comprando en las gasolineras con mejores precios.

 

PARA SABER EL PRECIO DEL COMBUSTIBLE EN LAS DISTINTAS REGIONES DE ESTADOS UNIDOS.

Visita Fuel Gauge Report. La eficiencia de esta página de la AAA (Automobil Association of America) en tiempos de cambios vertiginosos en los precios del combustible es relativa. Eso sí, te dicen donde está la gasolinera más cercana a tu 4×4.

 

MAPAS GRATUITOS.

Si eres miembro de algún Automóvil Club asociado a la FIA (practicamente todos lo están), el AAA (Automobil Association of America) te da todos los mapas que necesites para viajar por Estados Unidos y Canadá, sin cargo. Y no solo mapas estado por estado y ciudad por ciudad, también tienen guías de viaje, guías con sitios de camping y hasta mapas detallados de parques nacionales. Impresionante.

 

SEGURO DE SALUD.

Hace años que viajamos sin seguro médico por el mundo. Sin duda, Estados Unidos es un mal sitio donde enfermarte si no tienes cobertura. De cualquier manera si tienes una emergencia cualquier hospital público tiene la obligación de atenderte aunque no tengas un seguro de salud. Al entrar no te piden una tarjeta de crédito como en los hospitales privados, solo un documento de identidad (le sacan fotocopia) y una dirección en Estados Unidos (que no comprueban) donde te enviarán la factura. Dentro mismo de cada consultorio de urgencias de estos hospitales públicos hay un cartel que dice más o menos “en este hospital la atención en urgencias es obligatoria más allá de que puedas o no puedas pagar por el servicio médico”.

 

PARQUES NACIONALES.

Puedes comprar una entrada anual para visitar todos los parques nacionales y reservas forestales nacionales de Estados Unidos por tan solo ochenta dólares. La entrada es válida para un vehículo o dos personas distintas durante un año. Las tarifas por acampar se pagan aparte (entre diez y treinta dólares) y es por sitio, que se puede compartir entre 2 vehículos y tres tiendas de campaña.

 

ACAMPAR.

Hay campings de todos los precios, y muchos no tienen duchas por más que te cobren 25 dólares la noche. Normalmente no te permiten dormir en las estaciones de servicio y es prácticamente imposible encontrar un sitio de acampada gratuito (si viajas con vehículo) junto a la playa en California, Oregon y Washington. La mejor página donde buscar es Free Campsites, que te marca en un mapa lugares donde se puede acampar gratis.

 

INTERNET GRATIS.

Todos los McDonalds y sitios de comida rápida que no se encuentren dentro de un hotel, supermercado o complejo turístico tienen wi-fi gratis. Si estás viajando en tu propio vehículo y no tienes ganas de tomar o comer algo, simplemente te estacionas frente al restaurante, te conectas y apruebas la conexión. No hay clave de acceso.

 

LA LEY.

Estados Unidos no es un país latino. Las normas no se negocian, se cumplen. Si en México te acostumbraste a conducir con una cerveza Corona helada en la mano aquí olvídalo definitivamente, ya que ni siquiera puedes tener un envase vacío de cerveza a mano dentro de tu vehículo. Por cierto, tampoco se puede fumar, beber alcohol o entrar con una botella de vidrio en las playas de California.

 

LAVAR LA ROPA.

Hay muchísimas lavanderías de autoservicio donde el servicio cuesta desde un dólar. También puedes secar tu ropa a partir de 25 centavos de dólar.

DÓNDE CONSEGUIR PAPELES PARA TRABAJAR EN ESTADOS UNIDOS.

En la plaza McArthur de Los Angeles puedes conseguir los documentos básicos que te pide cualquier empresa para trabajar: green card, licencia de conducir y número de seguro social. Cada documento cuesta aproximadamente unos cien dólares. Atención: estos documentos son falsificados, son ilegales y si se presentan ante un oficial de la policía puedes terminar rápidamente fuera del país y con una prohibición para volver durante muchos años. Si se trata de trabajar, los empleadores nunca constatan la veracidad de los documentos. Como se dice en México, ese es tu pedo, tu problema. Nosotros siempre recomendamos tomar el camino correcto.

 

MAS INFORMACIÓN

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.