289- Overland Expo 2015: Amigos y Viajeros

Mauricio Parra

Ya lo dije cuando cumplimos 10 años en la ruta: La Cucaracha tiene maneras extrañas de celebrar los aniversarios. Esta vez partió la carcasa del alternador, quemó un solenoide, la alarma bloqueó la bomba de combustible, el embrague del ventilador dejó de funcionar (con los calentones de motor que siguen a continuación), la aguja del medidor de la temperatura se trabó en el mínimo (nunca supimos que se estaba calentando el motor hasta que estuvo a punto de explotar), la luz del intermitente (luz de giro) dejó de funcionar y la luz de stop también. Seguro que me olvido de algo.

Y yo me sumé a las celebraciones masoquistas de La Cucaracha con mis clases particulares (me las doy a mi mismo) de moto, en las que aprendo cómo se hace para que una moto aterrice en tu espalda y puedas sobrevivir para contarlo con alguna costilla rota y unos rasguños.

Así fue mayo de 2015, que por suerte ya está terminando. ¡Bienvenido junio, el mes del 15 aniversario en la ruta!

Gracias a todos los amigos y desconocidos que durante la última Overland Expo se acercaron para echarnos una mano para arreglar los desperfectos de La Cucaracha, para hacernos reír o para darnos un abrazo.

Fernando Rivero, nuestro amigo bombero de Salt Lake City, fue el primero que se ofreció en desviarse cientos de kilómetros para ayudarnos. Finalmente llegó parte del equipo de BajaRack, con Niki (Nicolai), Mauricio y Fernando Parra desde Tijuana y Ensenada, que nos remolcaron con la barra de arrastre que hace 9 años nos regaló Pipo Zaro en Copiapó, Chile. Era la primera vez en mucho tiempo que La Cucaracha nos dejaba tirados tan lejos.

Sergio Murillo de BajaRack trajo agua potable y correas nuevas para el alternador. Chris Kelly nos trajo una bolsa de frutas y verduras desde Flagstaff. Abi nos envió mermeladas y salsas caseras en una BajaCaja desde Baja California. Ricardo y Brenda González de Caribbean Rovers, Puerto Rico, le metieron mano a La Cucaracha, nos hicieron reír, nos llevaron a buscar repuestos y nos dejaron una tonelada de comida. Jay Becker, de Santa Mónica, California, se puso a estudiar el mapa eléctrico de la furgo y nos ayudó hasta confirmar que uno de los problemas no era la bomba de combustible, sino la vieja alarma que instalamos en Sudáfrica. Hugh y Kelly Phillips, del taller mecánico Safari, Colorado, nos echaron una mano para descubrir cuáles eran las otras averías, que habían aparecido durante las últimas dos semanas. Ahora tenemos un nuevo botón que activa el solenoide de la bomba de combustible. Exactamente como los coches de carreras. Bill Burke nos prestó su cargador de baterías y también se acercó cuando tuvimos alguna duda. La Cucaracha es una escuela de mecánica.

Desde que empezamos con problemas tuvimos el apoyo a través de internet de Manolo Fernández Ojeda, mecánico de Lebrija, Andalucía, especialista en furgos. Yan y Jean-François, con quienes nos cruzamos en la Isla de Terranova, volaron desde Quebec y Montreal sin avisarnos, y nos ayudaron a tirar bolas de nieve a algunos estirados del mundo 4×4 que se creen Maradona. O Messi. ‘Ahí, ahí… tirale a ese, por favor’.

Algunos amigos, y montones de desconocidos, nos mandaron sus mensajes de apoyo a través de internet. A otros los eché en falta. Es lo que tiene la distancia.

La Cucaracha tiene maneras extrañas de celebrar los aniversarios. Espero que a partir de ahora se porte bien por un tiempo, nos deje disfrutar la ruta y nos permita llegar sin contratiempos al NW Rally, en el estado de Washington. El amigo Ray Hyland, de Hope, Canadá, que organiza el evento, nos está esperando para hacer una gran fiesta y celebrar por todo lo alto nuestros primeros 15 años en la ruta.

Ahí vamos. 15 años después de salir a la ruta, la historia continúa.

•••••

Consigue los libros de Pablo Rey sobre La Vuelta al Mundo en 10 Años en cualquier librería de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.




288- Overland Expo 2015: Entre el Barro y las Presentaciones en Inglés

La cucaracha, Mitsubishi L300 / Delica 4x4

Pocas cosas pueden definir el carácter tozudo e indómito de nuestra vida en la ruta, como llegar a la Overland Expo con alguna costilla rota y La Cucaracha averiada y enganchada al todo terreno de unos amigos mexicanos. Nuestro objetivo era llegar, y llegamos a tiempo.

La Overland Expo 2015 fue un evento complicado y lleno de barro. Llovió el primer y el segundo día. Por las noches nevó y el terreno se convirtió en un lodazal helado. Había tanto barro que Land Rover, uno de los patrocinadores principales, suspendió sus cursos de manejo. Muchísimas casas rodantes (o caravanas) y vehículos 4×2 y 4×4 con neumáticos de asfalto quedaron atrapados en la zona de acampada. Los tractores y las máquinas excavadoras llegaron al rescate.

Era imposible explicar historias desde la furgo en medio de aquel chapapote de barro. Nadie imaginó que fuera necesario asistir con botas de goma. Por eso nos centramos en las seis presentaciones en inglés que teníamos programadas. ‘15 Years on the Road: an Overland Life’ (2 veces); ‘Security on the Road: Keep your Hands Down’ (2 veces); ‘Overlanding to México beyond Baja’ y ‘The Loneliest Roads of North America’. Anna también participó en una mesa redonda dando consejos sobre cómo prepararse para empezar un viaje.

La respuesta fue la misma que nos viene acompañando durante los últimos dos años: muchas risas y alucinaciones colectivas. Aprendimos a contar historias, a entusiasmar, y 15 años en la ruta dan para muchos relatos sorprendentes y hasta surrealistas. No era nuestro objetivo, no nos dimos cuenta, pero en los últimos años nos convertimos en uno de los referentes de todos aquellos que sueñan con realizar el gran viaje de sus vidas. Sobre todo porque no partimos con sponsors, nadie pone dinero para que sigamos adelante, todo lo conseguimos trabajando y con el apoyo de los ángeles que aparecen en el camino.

La historia de La Vuelta al Mundo en 10 Años, de los viajeros4x4x4, es una historia real, alcanzable. Nuestra Mitsubishi L300/Delica 4×4 es asequible, parece el hermano pobre de los Toyotas, Land Rovers, Sportsmobiles y camiones preparados para llegar a la Luna que se exhibían en la Overland Expo. La gente se acerca esquivando el barro, toca la carrocería de La Cucaracha como si fuera un augurio de buena suerte, y sus ojos vuelven a brillar. Se dan cuenta, todo es posible.

Yo los observo, contesto sus preguntas, y repito las palabras mágicas: a pulmón, sin sponsors, con poco dinero, aprender, compartir, nuestro lujo es la libertad.

Y una chispa nueva, de esperanza de viaje, se enciende en algún sitio entre su estómago y el corazón.

•••••

Consigue los libros de Pablo Rey sobre La Vuelta al Mundo en 10 Años en cualquier librería de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.




Around the World in 10 Years: 15 years later we are still en route

Pablo Rey, Anna Callau and La Cucaracha, Around the World in 10 Years. 15 years later we are still driving around the world

Pablo Rey, Anna Callau and La Cucaracha, Around the World in 10 Years. 15 years later we are still driving around the world

“I’ll never forget that monday when I put the barrel of a gun to my head and fired until I was out of bullets, without stopping to think of what I was doing so I wouldn’t have a chance to change my mind. It was my resignation to a future which I already knew, a farewell to a secure job, an adieu to a brillant career in advertising, the microcosm where I had lived for the last twelve long years.

It was ten minutes after ten in the morning an my last words were, more or less ‘keep the corpse, I’m leaving.’ My body collapsed and I walked out the door.”

ISBN-13 978-1482769951. Available at Amazon.com and other retailers
ISBN-13 978-1482769951. Available at Amazon.com and other retailers

AROUND THE WORLD IN 10 YEARS: THE BOOK OF INDEPENDENCE.

STORIES WRITTEN FOR OVERLAND JOURNAL MAGAZINE

MORE STORIES

PODCAST

INTERVIEWS IN ENGLISH




174- La Vuelta al Mundo en 10 Años en la Overland Expo de Arizona

vuelta al mundo

 ¿Once años en la ruta? Ustedes deberían ir a la Overland Expo. Pero deberían ir como overlanders invitados. Tienen que contar allí su historia –me insistió a mediados de febrero Gary Kardum, dueño de Mudrak, un taller de 4×4 en Sonoma, California.

¿Overland? Hacía mucho tiempo que no escuchaba esa palabra. Desde África, seguro. Cuando cruzamos el continente negro y marrón durante dos años siguiendo de norte a sur la línea colonial británica, ese sueño inglés de unir El Cairo con Ciudad del Cabo en una sucesión de territorios bajo una misma bandera: Egipto, Sudán, Uganda, Kenia, Tanzania, Malawi, Zimbabwe, Sudáfrica…

Busco, pero no hay una palabra que traduzca overland al castellano. Por eso, muchachos, [email protected] [email protected] y [email protected] [email protected], tenemos que inventarla.

Es una cuestión de orgullo.

Su acepción más cercana sería emprender un viaje con un vehículo, sea moto, furgoneta, todo terreno, camión, coche, bicicleta, caballo, camello o patineta. Pero aquí no valen las vacaciones de verano en la playa, ni esos maravillosos quince días saltando puertos de montaña, ni esa semana por los desiertos de Marruecos. Un viaje overland es un viaje cuyo objetivo es el movimiento, la ruta, y donde lo importante es todo lo que ocurre mientras tanto, antes de llegar a destino.

Destino entendido como el final del viaje, claro.

Por lo general, y siendo un poco puristas, se entiende que un overlander cruza fronteras durante un viaje que se extiende por meses o años y su forma principal de alojamiento es el camping en zonas remotas. Por eso Gary, al ver la furgoneta, insistió.

– Tienen que ir a la Overland Expo. ¿Once años viviendo en cuatro metros cuadrados? ¿Eso es cuarenta pies? Ustedes son auténticos overlanders, y no hay muchos.

Y así fue. Del 1 al 3 de abril participamos en Arizona de una de las ferias más interesantes de todo el viaje alrededor del mundo. La Overland Expo.

Sin duda, todas las exposiciones y ferias son un circo, y nosotros estábamos en el grupo de los monos. Y dentro del grupo de los monos, nosotros éramos el bicho raro. Esa especie de Copito de Nieve, el primate albino que se sale de todas las clasificaciones establecidas. Y eso se debía no solo por la duración del viaje, por lo pequeño de nuestra furgo-casa-librería 4×4 o la simplicidad del equipo que nos lleva por el mundo (Ver Cómo preparamos la furgo para vivir en la ruta), sino porque venimos de un mundo ajeno a la red anglófona overlander formada por ingleses, australianos, sudafricanos y norteamericanos.

Nosotros somos orgullosamente hispanos, latinos. Y de alguna manera representantes del último eslabón en la cadena productiva estadounidense. Tambien por eso eramos el bicho raro.

Muchos norteamericanos con alma de viajeros pero miedo a salir fuera de la seguridad del territorio conocido se quedaban con la boca abierta mirando la lista de países pegada en el lateral de nuestra casa 4×4. ¿México? ¿Colombia? ¿Sudán? ¿Siria? ¿En eso?

– México es seguro. Colombia es seguro. Sudán es seguro, pero no sé si conseguirás la visa con un pasaporte norteamericano. Ser ciudadano del imperio también tiene sus desventajas…

– No solo es posible viajar, sino que también es posible vivir overlanding.

– Tenemos una vida sencilla, pero tremendamente libre

– En Latinoamérica vivimos con mil dólares al mes que conseguimos alquilando nuestro apartamento en Barcelona, vendiendo libros y pulseras y escribiendo algún artículo para revistas.

Los anglo-norteamericanos están acostumbrados a motores de seis u ocho cilindros, a vivir en casas y no en apartamentos, a no salir de viaje sin calzoncillo de fierro. Y nuestra furgo 4×4, nuestra casa, nuestra querida Cucaracha Libre, que nos lleva incluso por caminos destrozados donde no deberíamos ir si queremos terminar algún día la vuelta al mundo, tiene solo cuatro metros cuadrados. ¿Once años en cuatro metros cuadrados? Sí, joder, once años.

– No me lo repitas.

vuelta al mundo

No sé si lo hicieron a propósito, pero a nuestro lado teníamos un mega camión preparado para viajar que valía 500.000 dólares. Eran los extremos, nuestra vida sencilla comparada con la porn star de la Expo. Un camión muy bonito, amplio y cómodo, sí. Pero los camiones no pasan por debajo de los árboles de la selva cerrada, ni entran en un contenedor para viajar de un continente a otro, ni consumen 11 litros a los 100 kilómetros…

Sin duda, eso fue una provocación de la organización de la Overland Expo. Supongo que por eso escribimos un cartel en uno de los vidrios que decía: KEEP IT SIMPLE. YOU’LL GO FURTHER.

Más allá de nuestra aventura personal, la Overland Expo fue una oportunidad de volver a sentirnos extrañamente en nuestro ambiente: rodeados de fauna viajera. De gente que entiende algo de lo que significa viajar por tierra en un vehículo. Gente que no solo sueña con hacerlo de una manera volátil (algún día, como me gustaría, siempre fue mi sueño), sino que ya hizo algo: unir los extremos de África o América en moto, perderse en algún desierto o cruzar Siberia en una carrera de coches destartalados.

No eran todos y ni siquiera muchos, pero había algunos. Unos pocos que sabían lo que se siente cuando estás viajando como un completo desconocido en todos lados. Como dice Bob Dylan en Like a Rolling Stone:

How does it feel / when you’re on your own / as a complete unknown / as a rolling stone….




Gracias Estados Unidos!

www.viajeros4x4x4.com

Gracias a todas las personas de Estados Unidos que nos apoyan para que la vuelta al mundo siga adelante.

  • Esto es curioso y también está bien, porque el primer agradecimiento en Estados Unidos es para un mexicano que quiere volver a su país. Gracias a Marco Fonseca Carrillo por recibirnos en San Diego y por orientar nuestros primeros pasos en una sociedad tan distinta. Gracias por tu sinceridad al contarnos historias de la frontera y por ayudarnos a mejorar un poquito nuestra casa, la furgoneta, con el arenado y pintura de la defensa y la barra de arrastre, ese amuleto que todavía no usamos. Buena suerte, y que encuentres el camino de vuelta a casa.
  • Gracias a Elisabet Falgueras (catalana) por contactarnos con Alejandro Marcu (argentino), que nos alojó en su casa durante los días que estuvimos en las calles de San Francisco, California. También nos invitó a Facebook, donde trabaja como programador, y la verdad eso da para una historia… próximamente.
  • Gracias a Mónica Barba y Florent Boisseau, argentina y francés que viven en Sonoma, por estar esperándonos durante más de un año y venir al rescate cuando la furgo se quiso quedar en San Francisco. Por suerte Florent es mecánico (trabaja con Ferraris, Cobras, Triumphs y otros coches de carrera de hace cincuenta años y ganó como mecánico las 24 horas de LeMans) y acudieron al rescate. Ver a la furgo dentro de ese taller, CTC (Competition Touring Cars), dentro del circuito de carreras Infineon en Sonoma, fue como mezclar el mejor burro, el más tozudo, con caballos pura sangre… Nos vimos de nuevo en mayo y Florent nos volvió a ayudar a arreglar tantas cosas que la furgo comienza a acercarse a su estado original! Chicos, ¿y si montamos un taller, imprenta, bar de viaje en algún lugar del mundo?
  • Gracias a Walmart, sí, a Walmart, que permite dormir en su estacionamiento a todos los viajeros y errantes con una casa con ruedas. Tontos no son, porque uno también tiene que hacer las compras, pero es un detalle.
  • Gracias a Gary Kardum, de Mudrak Custom Cruiser (707 292 3509), de Sonoma California, por la bolsa de goma para 20 litros de agua hecha en Suiza. Es espectacular, iniciamos el viaje con un par de ellas y ahora vuelven a la furgo. Son las mejores….
  • Gracias también a Roseann Hanson, la cara que está detrás de la organización de la Overland Expo, Amado, Arizona, por invitarnos a compartir la historia de La vuelta al mundo en 10 años en la feria del 4×4 más importante del sur de Estados Unidos. Ahí vamos.
  • Gracias a toda la gente que se acercó durante la Overland Expo para ofrecernos su admiración y su apoyo. Siempre, SIEMPRE, las palabras de la gente son las que nos dan fuerzas para seguir adelante en esta vida que elegimos, muy libre pero a veces también muy incómoda en nuestra casita con ruedas de 4 metros cuadrados.
  • Gracias al espíritu anónimo que nos pagó un par de pulseras y algunas postales con dos billetes de diez dólares. Cuando después de unos segundos los fui a acomodar encontré dentro un papel blanco y pequeño escrito con emoción que hablaba de viajes y sueños recuperados. De ejemplos, que es lo que me da más miedo. Y dentro de la nota había también un billete de cien dólares. El espíritu errante ya se había ido, había desaparecido tan rápido como había llegado, y yo me había quedado desarmado, de pie, en medio del viento que levantaba una nueva nube de polvo.
  • Gracias a Scott Brady de Expedition Portal y Overland Journal por estos días en Prescott, Arizona, cuando nuestra furgo se pone perezosa y comienza a decir me duelen los frenos, cambiame esa ficha…  Gracias por prestarnos el jeep para jugar en la nieve y por estas noches de charlas intensas sobre viajes al Artico canadiense en invierno y carreras a Mongolia…
  • Gracias a Rusty Pérez y a Alex Carvalho de American Overland Expedition por la oferta de instalar un techo desplegable Volkswagen en la furgo. Sería un cambio increíble. ¡Tendríamos un dúplex! Al final no lo hicimos, pero nos ayudaron a reparar unos cuantos pequeños desperfectos de la vida en la ruta, de esos que siempre te mantienen preocupado… Rusty, Alex, panas, gracias por recibirnos. Hasta el próximo cruce de rutas…
  • Gracias a Christian Pelletier de Expedition Portal, por las camisetas y la invitación a quedarnos durante el próximo invierno en la casa aislada que tiene en los bosques de Québec. Ya nos avisó, no hay internet, tiene estufas pero igual hace frío…

www.viajeros4x4x4.com

  • Gracias a todos los colaboradores de Overland Journal por su entusiasmo. El futuro se ve brillante, con muchas piedras, arena y muy embarrado.
  • Gracias a Chris Collard y a su mujer Susan por recibirnos en su casa de Sacramento. Gracias por ayudarnos a resucitar nuestra cámara digital no sumergible después de haber caído en un arroyo en la base del Mt. Whitney y por la amistad y los tequilas compartidos!
  • Gracias a Ricardo y Brenda de Caribbean Rovers, de Puerto Rico, que además de buenos ratos de risas a los gritos nos regalaron una botella de ron. Ojalá podamos ir a visitarlos a la isla, quien sabe, ojalá.
  • Gracias a Nina y Pedro, dos almas viajeras españolas que viven en Wisconsin, que se acercaron a la Overland Expo para encontrarnos y traernos una bandeja con jamón, salchichón y chorizo de cantimpalo. Imagina: sur desértico de Estados Unidos y Pedro se acerca a Anna con una sardana (música tradicional de Catalunya) sonando en su teléfono…
  • Gracias a Mario, Clint, Martin, Dave, Jon (y puede que me olvide de alguien) de Adventure Trailers en Prescott, por su ayuda para arreglar la fuga de líquido de frenos y por dejar abierta la puerta para que tengamos un baño…
  • Gracias a Erik Kuhlman de Tuffy Security Products por la caja blindada de seguridad que nos regaló para instalar en la furgo. Está buena, pero la verdad es que no sabemos dónde la vamos a meter…
  • Gracias al chef Charles Deeby, dueño de Kristofer’s en Amado, uno de los dos restaurantes de la Overland Expo, por la botella de vino argentino y las cervecitas Santa Fe que fueron cayendo. Era impresionante, tenía una energía hiperactiva contagiosa y una alegría que se le desbordaba por los ojos…
  • Gracias a Ben Edmonson de Equipt Expedition Outfitters por esas dos tarjetas que valen por dos pantalones de Mountain Khakis. A ver si estos días conseguimos que nos los envíen desde la fábrica… Ya les contaremos que nos parecen…
  • Gracias también a quien sea que nos haya dejado esa bolsita con pastelitos sabor chocolate, limón y frambuesa atada a la defensa de la furgoneta. Estaban buenísimos. Los chicos del Overland Journal lo pueden corroborar.
  • Gracias a Cristian Larrondo (Chile) y a su mujer Elisa (USA) por acogernos en su casa unos días después de haber parido mellizos! Madre mía, cuánto trabajo te cae cuando son dos de golpe! Gracias por esos asaditos, esos pequeños arreglos en la furgo y esa alegría chilena que habíamos olvidado…
  • Gracias a Trevor y Connie Graybeal de Pilot Rock, Oregon, por recibirnos en su casa y llevarnos a conocer otro estilo de vida en el interior de Estados Unidos. Fuimos a buscar alces (y comimos alce), buscamos setas, arreglamos el asiento del copiloto para que se pudiera plegar completamente y nos regaló una caña de pescar, para que por lo menos lo intentemos…. Fueron buenos días alrededor de los bosques del noroeste…
  • Gracias a Rob Sloman y su mujer Roda de Kirkland, junto a Seattle, Washington. Estuvo bien detenernos un rato, aunque solo fuera una noche, para compartir una buena cena y un buen rato de c0nversación…
  • Gracias a  Niki y Larry Swanson, keniata y norteamericano que se encontraron en este rincón del mundo, Alaska, y nos invitaron a cenar y quedarnos con ellos en Fairbanks. Fue una pena que la visa norteamericana estuviera a punto de vencer. Nos hubiera gustado compartir más tiempo.
  • Gracias a Andrew y Annie, pareja de nativos americanos de la etnia Athba, que conocimos en la Denali Highway, Alaska, y nos invitaron inmediatamente a su casa en Gulkana. Cuando fuimos, a los pocos días y solo de pasada, nos regalaron un corte enorme de carne de alce que unos días más tarde liquidamos en una parrilla conmemorativa…
  • Gracias a Juan, el viajero ciclista asturiano, por descubrirnos el spice… nunca había visto cielos tan luminosos…
  • Gracias a los salmones de Valdez, Alaska, por dejarse capturar tan fácilmente y alimentarnos durante un par de días…
  • Gracias a Brice Adams, de Angel Fire, New Mexico, por recibirme en su casa, por todas las pizzas del restaurante de su mujer que nos comimos, por prestarme su moto, su quad y su retroexcavadora y por esos Beer Trails que nos hicimos en las montañas… ¡espero volver pronto!
  • Gracias a Fernando Rivero, bombero uruguayo en Salt Lake City, Utah, por recibirme en su casa y la mano que me brindó para arreglar la furgo después de los cañones de Moab…
  • Gracias a los amigos de ExOfficio que nos cambiaron el viejo vestuario por pantalones ultralivianos de secado rápido, camisetas con esencia antimosquito, calzoncillos que una vez lavados se secan en segundos y abrigos de pluma delgados que se convierten en almohadas. Gracias a Steve (el dueño), Carol Blayden, John Ide, Brandelle McIntosh y mucha más gente que nos recibió en las oficinas de Seattle. Esperamos contar con ustedes durante el resto de La vuelta al mundo en 10 años!
  • Gracias a Esteban Rivera de JS Advanced Stereo de Seattle (14821 Ambaum Boulevard SW, Burien, Washington), que nos pescó en la ruta y se propuso mejorar nuestro patético sistema de sonido de la furgo. Y finalmente nos instaló un estéreo Sony y unos altavoces Pionner que harán temblar la carretera!
  • Gracias a Tad y Gaila, motoristas viajeros de Seattle, por alojarnos unos días en su casa. Los conocimos en el Maya Rally y ya allí nos comentaron que cuando estuvieran de vuelta por allí, teníamos nuestra casa. Bueno, fuimos. Claro. Su página es www.overlandnow.com
  • Faltan muchísimos! Sí, en algún momento del año 2013 dejamos de poner por escrito los agradecimientos. Era tanta la gente que nos apoyaba en la ruta! Por eso, GRACIAS, THANK YOU, A [email protected]!