334- Cómo extender la visa de ESTADOS UNIDOS sin salir del país | GUÍAS

El viajero frente al Delicate Arch en Arches National Park. Viajeros4x4x4

Estados Unidos es un país muy grande. Enorme. Entre Nueva York y Los Ángeles hay 4520 kilómetros. De Miami a Anchorage, en Alaska, hay nada más y nada menos que 7979 kilómetros. Una burrada. Y eso sin contar las islas ni la enorme cantidad de lugares espectaculares que hay en el camino y en los que debemos parar. ¿Es posible recorrer Estados Unidos en un solo viaje? No, sin duda. Entonces, ¿cómo hacer para quedarnos más tiempo? ¿Cómo extender la visa de Estados Unidos, y conocer un poquito más si solo tengo una oportunidad de viajar allí?

Con el formulario I-539 y un poquito de astucia es posible. Pero empecemos por el principio, con los Documentos que necesitas para viajar a Estados Unidos. Todas las personas que viajan por turismo a Estados Unidos obtienen un visado B-2 al cruzar la frontera por tierra, mar o aire. Los que viajan por negocios consiguen el B-1.

1- Ciudadanos de países que no necesitan visado previo. Aquí entran la mayor parte de los países europeos, Australia, Brunei, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda, Singapur, Chile y Taiwan. Deben rellenar el formulario ESTA por Internet un par de semanas antes de viajar a Estados Unidos. Una vez en la frontera, y suponiendo que todo está en regla, te darán un visado de 3 meses. Casi siempre. (Pueden darte el visado por menos tiempo, pero eso es a consideración del oficial de frontera, quien tiene la última palabra sobre si puedes o no entrar al país).

Historia: “en una ocasión entrábamos por barco desde la Isla de Vancouver a la Olympic Peninsula, frente a Seattle, y Anna acababa de renovar el pasaporte. Curiosamente en España, cada vez que renuevas tu pasaporte, te dan un número nuevo, que por supuesto no aparece en los registros de Estados Unidos. El oficial fue muy amable -imagino que la inminente partida del ferry habrá tenido que ver- y ayudó a Anna a completar un nuevo ESTA allí mismo, en la oficina de migración de Estados Unidos en territorio canadiense”.

En el caso de que pertenezcas a este grupo y quieras tener una visa que te permita quedarte en el país por hasta seis meses, deberás solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de tu país antes de viajar. Busca en la página de internet de la embajada de Estados Unidos en tu país y allí aparecerán el coste (se paga por adelantado con tarjeta de crédito) y los documentos mínimos que necesitas llevar. Allí deberás enseñar documentación que demuestre tu arraigo en tu país. Vamos, datos que demuestren que sólo quieres vivir un gran viaje por su tierra y no te interesa ponerte como una vaca comiendo carne llena de hormonas por el resto de tu vida. Presentar algún título de propiedad, un resumen de cuenta bancaria con unos cuantos ceros, alguna inversión o proyecto en tu país, blogs de viaje y familiares directos que se quedan en casa como rehenes (pareja o hijos), son muy recomendables.

2- Ciudadanos de países que necesitan visado. A los habitantes del resto de países del mundo no les queda más remedio que solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de su país de origen, pagar por la entrevista y llevar todos los documentos necesarios que demuestren tu arraigo en tu país. Igual que en el párrafo anterior, lleva títulos de propiedad, cuenta bancaria, trabajo fijo, inversiones, proyectos, blogs de viaje, familiares directos que se quedan como pareja o hijos… todo sirve para que no sospechen que quieras quedarte a vivir en su país.

Tip: Si quieres viajar y te falta algo de bulto en la cuenta bancaria, no temas ser [email protected] con la gente que te quiere y pedirles prestado para conseguir un nuevo resumen de cuenta con algún número extra. Antes de irte se lo devuelves. Todos los detalles ayudan.

Ruta Denali, en Alaska - Viajeros4x4x4
Ruta Denali, en Alaska –

Bien, ya estamos dentro de Estados Unidos y queremos extender la visa. ¿Cómo hago?

Llevamos unos meses viajando por Estados Unidos. Los días pasan volando y de repente nos encontramos con que nuestro visado está a punto de caducar. Una de las Cuatro situaciones que pueden convertir tu viaje a Estados Unidos en una pesadilla sería quedarte dentro del país con el visado caducado. Y más aún ahora, teniendo en cuenta la política migratoria del nuevo gobierno de Estados Unidos.

La primera opción es salir a México o Canadá y volver a entrar a Estados Unidos al día siguiente. Suele funcionar, a no ser que el oficial de migración te pregunte si volviste a tu país desde tu última salida de Estados Unidos, ayer o anteayer. Es un requisito que pueden hacer valer. En ese caso una respuesta válida puede ser que vas a volar tal día desde el aeropuerto de X (pon aquí el nombre de la ciudad que prefieras). Si viajas en vehículo, éste se quedará en casa de unos amigos en XX (pon aquí el nombre de la ciudad donde viven tus amigos, reales o imaginarios).

Volver a entrar después de un visado de 3 meses no debería ser un problema si te toca un oficial de migración humano, que entiende que tu interés siempre es conocer su país. Una tercera renovación ya es más difícil. ¡No olvides los Doce consejos para cruzar la frontera con Estados Unidos y Canadá.!

Como extranjero se supone que puedes pasar un máximo de seis meses por año calendario en Estados Unidos. Como ya comenté, eso depende del oficial de migración que te atienda y de cómo juegues con las fechas. Si esa persona ha pasado una mala noche, se ha peleado con su pareja, hace tiempo que no va al baño ni tiene sexo, su equipo favorito ha perdido o tiene un especial sentido del deber, prepárate. Esa persona querrá hacerte cumplir cada coma y párrafo de la ley. Sólo lo podrás convencer con confianza y el beneficio de la duda.

Tip: siempre que estamos entrando en Estados Unidos o Canadá, intentamos evitar a los oficiales de migración latinos o asiáticos. Son los más exigentes y suelen indagar bastante más en tus intenciones de viaje que los oficiales blancos. 

Ten en cuenta que tu visa no deja de correr si sales de Estados Unidos por tierra. O sea, si viajas hacia Alaska, tu visado de Estados Unidos sigue vigente y comiéndose los días si sales a Canadá, o México antes de su vencimiento! Recuerda: correr en Alaska es una pena.

Horseshoe Bend, Arizona - Viajeros4x4x4
Horseshoe Bend, Arizona

Entonces, ¿cómo extender la visa de Estados Unidos?

Si pasaste el filtro de la entrevista personal en el consulado de Estados Unidos, y te han dado el visado con el que puedes permanecer 6 meses sin la obligación de salir del país, hay una manera de quedarte más tiempo de forma legal.

¡Bienvenido emprendedor o emprendedora, al país de los negocios!

Se trata del formulario I-539, que sirve para cambiar o extender tu estatus oficial como no inmigrante.

La mejor manera de presentar este trámite es con un proyecto económico que requiere tu presencia durante un plazo de tiempo mayor que el que te dieron al entrar a Estados Unidos. Un posible negocio de importación de algún producto típico de tu país siempre suena lógico.

Para darle validez necesitarás dar información veraz y comprobable de los motivos que hacen necesaria la extensión del visado. (Que solo quieres viajar, ya lo sé, pero las cosas son como son). Te sirven el contacto de tu amigo fabricante en tu país de origen que quiere exportar a Estados Unidos, cartas de intención nombrándote como representante, muestras de producto, resúmenes de cuenta donde puedan constatar que tienes el dinero para mantenerte en el país y todos aquellos detalles que puedan ayudar a tu historia.

Puedes encontrar más información oficial (en inglés) en la página principal del formulario I-539. También hay aquí algunas instrucciones extras que te pueden servir. En este otro enlace te dicen qué documentación aportar y cuánto cuesta el trámite, y aquí, dónde debes enviar la información. No olvides que recomiendan iniciar la solicitud por lo menos 45 días antes de que expire tu visado.

En principio se puede hacer todo el trámite por internet, pero a veces es mejor imprimir todos los papeles, preparar una linda carpeta, incorporar las muestras, y utilizar el viejo correo, el U.S. Postal Service. Esta es la dirección donde debes enviar todo:

USCIS
P.O. Box 660166
Dallas, TX 75266

Aguas termales en Yellowstone National Park - Viajeros4x4x4
Aguas termales en Yellowstone National Park

CÓMO EXTENDER LA VISA DE ESTADOS UNIDOS. RESUMEN DE LOS PASOS A SEGUIR

En conclusión, lo que se tiene que mandar a USCIS para hacer una solicitud de extensión o cambio de estatus migratorio es:

1- Formulario I-539, con la información adicional necesaria para apoyar tu historia.

2- Formulario I-94, copia del papelito que te ponen en el pasaporte cuando entras a Estados Unidos. También lo puedes descargar de internet, junto con tu historial de entradas y salidas del país

3- Fotocopia de tu pasaporte.

4- Cheque con el importe a pagar, en el caso que conozco fueron 290 dólares por persona, pero puede variar. El cheque se puede hacer en el mismo U.S. Postal Service desde donde enviarás la información por correo.

A partir del momento en que lo envías (y guardas todos los comprobantes) puedes permanecer legalmente en Estados Unidos hasta recibir una respuesta, que suele ocurrir tres meses más tarde. A partir de ese momento tienes un mes para dejar el país. Total: 2 meses y medio extras en Estados Unidos, como mínimo. Siempre lleva los documentos adecuados que comprueben tu situación migratoria. Que no está el horno para bollos.

Finalmente, utiliza esta información para hacer lo correcto. Las autoridades son muy puntillosas con las formas así que disfruta, pórtate bien y disfruta el viaje, que vale la pena perderse por los bosques de Idaho, la carretera 395 de California, el planeta de arcos y cañones de Utah, las tierras del BLM (Bureau of Land Management) y su espectacular colección de Parques Nacionales.

Aprovecha hasta el último día, piérdete por ahí, disfruta, y que la ruta te acompañe!

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá
La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá



325- ¡OJO! CUATRO SITUACIONES QUE PUEDEN CONVERTIR TU VIAJE A ESTADOS UNIDOS EN UNA PESADILLA.

¡Ojo! Viajar a Estados Unidos para conocer San Francisco, Nueva York, Miami o Nueva Orleans, o para perderte en su impresionante red de parques nacionales, es un sueño que puede convertirse en una pesadilla. Solo hay que tomar una decisión equivocada, tener un día de mala suerte o que los astros se hayan alineado en dirección a un agujero negro para que todo se tuerza. Adiós vacaciones soñadas.

Por eso es necesario prepararse para el viaje. Y no es suficiente con atragantarte de información turística: hay cosas que no aparecen en las guías de viaje ni en los folletos turísticos. Recuerda, la ley es igual para todos y desconocer las reglas y costumbres del país que visitas no te exime de culpa.

 

1- Llegar sin los documentos apropiados.

Suena lógico, pero cuando estés frente al oficial de migración deberás haber completado el ESTA (un formulario obligatorio que se gestiona por internet) y sacado el visado en la embajada de Estados Unidos si tu país no tiene un convenio especial. Tu pasaporte tiene que estar en buen estado y debe tener por lo menos seis meses de validez y suficiente espacio en blanco para que te sellen la entrada.

No intentes hacerte el simpático en el aeropuerto o en la frontera terrestre. No te hagas el gracioso, ni compartas chistes sobre violencia, el nuevo presidente o la situación del mundo. Allí se toman muy en serio todo lo que vayas a decir aunque lo digas en tono de broma. No te hagas el amigo y responde a todas las preguntas del oficial de migración con frases cortas y coherentes, preferentemente en inglés. Esa persona, que puede haber tenido un mal día o una mala noche, puede negarte el ingreso al país y enviarte de vuelta a casa en el siguiente vuelo.

2- Caer enfermo.

Estados Unidos es un mal sitio donde enfermar o sufrir un accidente si no tienes un seguro médico. La factura que llegará a tu tarjeta de crédito puede ser tan abultada como para pagar unas vacaciones en el lugar más caro que puedas imaginar. Cualquier tontería que en tu país se soluciona con una visita rutinaria a un centro de salud gratuito o cubierto por tu seguro, te puede costar un mínimo de cientos de dólares.

Por eso es recomendable viajar con un seguro médico. Nunca nos lo exigieron, pero el primero que te lo puede pedir es el oficial de migración. Si no lo tienes y no das una buena explicación es otro motivo para negarte la entrada al país. Eso sí, una vez dentro, todos los hospitales públicos tienen la obligación de atenderte en urgencias más allá de que puedas o no puedas pagar por el servicio médico. Apenas cruces la puerta y te presentes en recepción te pedirán la tarjeta de crédito, pero puedes decir que la has perdido o que no tienes y te atenderán igual.

Otro dato: los mayores de 65 años tienen asistencia gratuita en los hospitales públicos. De nuevo, es más posible que al entrar al país le pidan el seguro médico de viaje a alguien mayor de 65 años que a alguien de 30.

Una parte del dinero que pagas por el seguro de viaje a través de este enlace llega a nosotros y nos ayuda a seguir adelante, compartiendo historias y datos. Gracias por tu fidelidad y buena ruta!

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SIGUE LEYENDO: CÓMO EVITAR QUE TE COMAN LOS OSOS!

3- Responder de forma equivocada a un policía.

Estados Unidos no es un país latino. Las normas no se negocian, se cumplen. Los policías son muy rígidos y siempre te tratarán de usted. La mejor opción si has cometido un error es aceptarlo y pedir disculpas. Quizás tengas suerte y te dejen seguir adelante con una advertencia.

Una de las normas que seguramente no conoces es que está absolutamente prohibido conducir con botellas de cerveza al alcance del conductor. O sea, no puedes tener ni siquiera una botella en el asiento trasero aunque esté cerrada o vacía. Conducir borracho o con una tasa elevada de alcohol en la sangre es motivo de deportación inmediata.

Tampoco debes bajar de tu vehículo si un coche de policía te ordena detenerte. No hagas movimientos extraños con tus manos ni busques en tus bolsillos; hay demasiadas armas sueltas en Estados Unidos, los policías lo saben, y pueden ponerse nerviosos y dispararte en caso de duda. Por cierto, tampoco se puede fumar, beber alcohol o entrar con una botella de vidrio a ninguna playa de California.

4- Provocar un accidente y no tener seguro.

Estados Unidos es un país legalista y capitalista al máximo. Cualquier situación que haya generado un daño puede ser aprovechada por personas sin escrúpulos capaces de demandar a su madre con tal de conseguir una buena indemnización. Por supuesto, no toda la gente es así, pero los pueblos están llenos de carteles de abogados decididos a llevar a juicio a quien sea: una compañía, el estado o una persona.

Por eso, si viajas en coche, nunca olvides comprar tu seguro. La factura del mecánico si provocas un accidente, por pequeño que sea, ¡puede ser estratosférica! Eso sí, por más extraño que nos parezca, en muchos estados del país no está prohibido conducir hablando por teléfono, ni usar casco si viajas en moto.

Ya sabes, antes de viajar a Estados Unidos prepárate. Estarás entrando al cuarto país más grande del mundo. Parece muy igual, pero ciertas normas pueden ser muy distintas. Buena ruta!

 

SIGUE LEYENDO:

12 CONSEJOS PARA CRUZAR LA FRONTERA ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ

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306- Estrategias para cruzar fronteras | PABLO Y ANNA

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Ciertos cruces de frontera, sobre todo si entras o sales de un país complicado (o de un año complicado), requieren una buena estrategia.

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Pablo y Anna, las aventuras y desventuras de una pareja que vive en una casa con ruedas llamada La Cucaracha, tras más de 15 años viajando alrededor de un planeta surrealista llamado Tierra… Sigue leyendo historietas como Estrategias para cruzar fronteras en este enlace: Pablo y Anna

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Pablo y Anna participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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250- Doce consejos para cruzar la frontera con Estados Unidos y Canadá

Después de varios años entrando y saliendo de Estados Unidos y Canadá con la furgo, uno termina dándose cuenta de una serie de detalles que pueden simplificar el fastidioso cruce de la frontera. Siempre será molesto, pero si sigues estas reglas sencillas, la posibilidad de una mala experiencia es mucho menor.

Estos tips sirven para todos, pero principalmente para aquellos que viajan sobre cuatro ruedas, en furgoneta, todo terreno, coche o limousine.

Ten en cuenta que los agentes de migración son seres humanos que se dejan llevar por sus impresiones para intentar adivinar tus intenciones. ¿Viste alguna vez la serie de televisión Lie to me, acerca de un tipo que lee las expresiones del rostro para saber qué ocultas, qué estás pensando? Bueno, pues eso.

    1. Lleva tu vehículo ordenado. Si van a revisar tu vehículo y se encuentran con que está lleno de basura o cubierto hasta el tope de cajas o maletas, es posible que te lo hagan vaciar completamente. Es lo que le pasó a Zulema, una abuela argentina que hace unos años realizó el viaje hasta Alaska con su perro. Llevaba tantas cosas en su todo terreno que no era posible revisar lo que había detrás de la primera línea de cajas. Todavía recuerdo sus puteadas por internet.
    2. Habla en inglés. No importa que la identificación del agente que te atiende diga que se apellida López, Martínez o Pérez. Dentro de lo posible hay que entrar al país hablando el idioma local. Sobre todo en Estados Unidos y Canadá.
    3. No te hagas el simpático, ni el gracioso, ni el amigo. No intentes hacerte amigo del inspector de aduanas o del agente de inmigración. Primero, porque ellos ya tienen sus propios amigos. Segundo, porque por más que creamos que el mundo no debería tener fronteras, ellos se toman su trabajo muy en serio. Y su trabajo es guardar las fronteras de su país. Solo puedes aflojar el rictus formal si ellos comienzan una conversación informal. También son humanos, y puede que les guste viajar.
    4. La primera o segunda pregunta suele ser ‘¿qué viene a hacer a nuestro país?’, o ‘¿adónde se dirige?’. Es tu oportunidad para dejar claro que hace X meses o años que estás viajando y que tu intención es hacer turismo, conocer su país, llegar hasta Alaska o hasta donde quieras. Apréndete 10 lugares por los que puede que vayas a pasar y se los recitas. Tampoco te pases de la raya y les des una lección de geografía.
    5. Ten siempre a mano una dirección en Estados Unidos o Canadá. No importa que no conozcas a la persona que vive allí, para ellos es una casilla importante que hay que rellenar. Además, una dirección en Estados Unidos te ayudará a conseguir el seguro para tu vehículo. Sin dirección es más difícil conseguir un seguro, aunque seas extranjero.
    6. Los agentes de inmigración y aduanas más puñeteros/quisquillosos son los principiantes y aquellos que nacieron en otro país, que inmigraron a Estados Unidos o Canadá y consiguieron su nacionalidad después de muchos años de trabajo. Si sigues las tres recomendaciones anteriores y cruzas la frontera por un paso importante, los blancos suelen plantearse menos dudas que los latinos (nos tocó al entrar la primera vez a Canadá), filipinos (la segunda) o pakistaníes (la tercera, entre Point Roberts y Vancouver, British Columbia).
    7. Nunca cuestiones sus órdenes. Si te dicen que aparques en un sitio determinado, lo haces sin preguntar. Y lo dejas exactamente ahí. Si te piden que abras una puerta, abres esa puerta. Si preguntan qué hay en una caja, les dices lo que hay en la caja. Lee atentamente los carteles que te rodean, en algunos lugares tienes que permanecer dentro de tu vehículo o detenerte en una línea o con una orientación determinada. No llames la atención más de lo indispensable, no vale la pena.
    8. Si tienes un pasaporte por el cual no necesitas un visado previo, no olvides llenar la ESTA por internet. Es un formulario donde das todos tus datos antes de viajar a Estados Unidos. Hace unos meses Anna renovó su pasaporte en España y debería haber vuelto a rellenar el formulario antes de entrar a Estados Unidos. Pero no lo hizo. Ups… Afortunadamente el agente de inmigración tenía un buen día y le permitió rellenar el ESTA en la frontera terrestre con Canadá.
    9. El visado definitivo te lo dan en la frontera, más allá que hayas sacado la visa en tu país de origen o que no necesites una visa previa. El agente que te atiende en la frontera es quien tiene la última palabra. Se amable y paciente. La impaciencia en las fronteras no te lleva a ningún lado.
    10. Si estás viajando, lleva siempre documentos que confirmen tu historia. Puede ser la dirección de una página web o blog donde vas contando tu viaje a medida que avanzas, un resumen relativamente actual del dinero que tienes en tu banco en tu país o el seguro de tu vehículo válido para recorrer Estados Unidos o Canadá. Siempre ayuda tener nombres de ciudades, de países, banderas o mapas en el exterior de tu vehículo.
    11. No vistas como un vagabundo. Sé que la ropa que utilizamos forma parte de nuestra personalidad, pero es importante que esté limpia, que no huela mal. Intenta parecerte a ellos.
    12. Intenta cruzar siempre por pasos importantes. En la frontera entre Estados Unidos y México están acostumbrados a los viajeros, pero no ocurre lo mismo entre Estados Unidos y Canadá. Hay pasos pequeños, casi vecinales, donde siempre les parecerá sospechoso que quieras cruzar por allí. Recuerda que los buenos agentes de frontera están en los pasos importantes, y los malos, los tontos y los inexpertos están en los pasos secundarios. Si tienes todo en orden, estos son los que te pueden crear problemas.

TE VA A INTERESAR: CÓMO EXTENDER LA VISA DE ESTADOS UNIDOS SIN SALIR DEL PAÍS. 

Ahora prepara tu mejor cara de póker y buena ruta. Estados Unidos y Canadá están llenos de lugares increíbles que vale la pena recorrer. ¿Otro consejo? Olvídate de las ciudades, compra el pase anual de Parques Nacionales y salta de Parque Nacional en Parque Nacional sin pagar entrada.

SIGUE LEYENDO

– ¡OJO! 4 SITUACIONES QUE PUEDEN CONVERTIR TU VIAJE A ESTADOS UNIDOS EN UNA PESADILLA

– DOCUMENTOS PARA VIAJAR POR ESTADOS UNIDOS

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

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Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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228- Por las rutas del México narco

La Vuelta al Mundo en 10 Años - Viajeros4x4x4

Hacía tiempo que no nos perdíamos. En realidad, sabíamos dónde estábamos, pero podíamos perdernos. Y nunca más volveríamos a encontrarnos. Ni nos volverían a encontrar.

El oficial de inmigración había sido tan claro como el agente de aduanas y el vendedor de tacos de tripa. Los tres habían repetido la misma frase, el mismo consejo: No conduzcan de noche. Acabábamos de entrar a México por la frontera de Caléxico/Mexicali y, en lugar de pensar en los riesgos de entrar en zona abiertamente narco, solo se me ocurría que los nombres eran el resultado de un bonito juego de palabras. Caléxico venía de California-México, y Mexicali de México-California.

En realidad, no conduzcan de noche era una frase incompleta. Allí faltaba la aclaración que nos hizo la amiga Isabella al atardecer, en su casa en San Luis Río Colorado.

–          Por la noche hay controles civiles en las rutas.

–          ¿Controles civiles? –le pregunté.

–           Sí, hombres armados que detienen el tráfico en la carretera para pedir la documentación y revisar los vehículos.

–          ¿Narcos? –sugerí sin recordar que esa es una palabra que no se pronuncia en el norte de México.

–          Bueno… sí.

Habían pasado 21 meses desde que dejamos México por el paso de Tijuana para entrar en el mundo anglo norteamericano, y la frontera entre los países no solo era un límite político. Las calles habían cambiado el olor a hamburguesa y pollo frito por el olor salado de la carne envuelta en tortillas de maíz. En promedio, la piel de la gente se había oscurecido ligeramente, había más basura por la calle, más sombreros de ala y los edificios se veían más descuidados. Pero también había más música y más sonrisas sobradas y espontáneas, y eso me gustaba.

Contábamos con que a medida que nos alejáramos de la frontera tendríamos que pasar sucesivos controles militares y policiales donde perderíamos bastante tiempo. Tendríamos que explicar qué hacíamos allí, hacia dónde íbamos y qué llevábamos en la furgoneta. Sobre qué escribo y por qué nos gusta México. La consigna era viajar de día, cualquier otra opción había sido descartada antes de discutirlo.

Teníamos que hacer unos 400 kilómetros hasta Heroica Caborca (el título de Heroica seguramente lo habría ganado durante la guerra con Estados Unidos) y al día siguiente seguir hacia Hermosillo para buscar el Parque Nacional de las Barrancas del Cobre por una ruta que hasta en el mapa aparecía sinuosa.

Al final del segundo día habíamos recorrido los primeros 600 kilómetros por el norte de México y, sorprendentemente, no habíamos encontrado un solo control militar. La policía se había vuelto tan invisible como en Estados Unidos y tampoco habían aparecido los civiles armados. Por primera vez en mucho tiempo, no llegábamos tarde.

Heroica Caborca, en medio del desierto de Sonora, era un pueblo anodino donde no se nos había perdido nada. Todavía teníamos dos horas antes de que se hiciera de noche, por lo que decidimos cambiar de planes. Ir hasta Puerto Libertad, en la costa y buscar una palapa con techo de paja para despertar frente al mar sonaba al viaje por Latinoamérica que recordaba en mis momentos más lúcidos. Después de avanzar 5.000 kilómetros en dos semanas necesitábamos un par de días de descanso.

Pero no solo quería avanzar hacia el sur, también quería perderme. Volver a regiones donde no hubiera un solo turista, un solo extranjero. Ver cómo era el otro lado del Mar de Cortés, saber si el desierto de Sonora se parecía al desierto de Baja California.

Cargamos combustible en la PEMEX y solo hice una pregunta.

–          ¿Es segura la ruta?

–          El camino hasta Puerto Libertad es de tierra, pero mejor sigan por el asfalto hasta El Desemboque. Y luego toman la carretera de la costa.

–          Pero queremos ir a Puerto Libertad, no a Desemboque. Eso son como 100 kilómetros más.

–          Ya –dijo el hombre, delgado y de piel morena, que pedía dinero con una hucha para la Cruz Roja, junto a un lomo de burro. –Sabe, a la gente que vive en los pueblos que están de camino a Puerto Libertad no les gustan los vehículos extraños. Allí tienen sus sembradíos y dentro de poco será de noche. Mejor vaya a El Desemboque.

No pregunté más. No necesitaba más palabras para saber que lo que allí sembraban no eran tomates ni maíz. Tomamos la ruta y comencé a acelerar mientras el sol se acercaba al horizonte.

(Continúa en El retorno a los malos caminos)