308- Dónde dormir barato, comer barato y otras claves para moverte por Bangkok | TAILANDIA (actualizado 02-2018)

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Esta es una guía con toda la información que necesitas para moverte por Bangkok. Te va a ser muy útil para salir del aeropuerto en transporte público, conseguir el mejor cambio, entender cómo moverte en lancha y autobús (y no depender de los taxistas y tuk-tukeros) y para encontrar un hostal bueno, bonito y barato. ¿Y si viajo en furgo? También hay buenas ideas.

Pero empecemos desde el principio. Supongamos que llegas en avión.

CÓMO VIAJAR DESDE EL AEROPUERTO A BANGKOK.

Lo primero es cambiar algo de dinero a baht tailandés. El euro suele ser cambiado a precios razonables, pero en algunas zonas del Sudeste Asiático será más sencillo y te darán una mejor cotización por los dólares. Si cambias en los aeropuertos siempre vas a salir perdiendo, por lo que te recomendamos cambiar 50 o 100 dólares máximo, sobre todo si todo si prefieres tomar un taxi.

Si llegas al aeropuerto internacional de Bangkok (Suvarnabhumi) entre las 6 de la mañana y las 12 de la noche, podrás tomar el tren hasta la ciudad (Airport Rail Link) por 45 baht (poco más de 1 dólar). Te bajas al final del recorrido, en la estación Phaya Thai, desde donde puedes tomar el bus 503 (entre 9 y 15 baht, medio dólar, sin y con aire acondicionado) que te deja en la zona del Palacio Real. De allí a Khaosan Road (si decides alojarte en ese loquero, aunque más adelante te proponemos una zona mejor, muy cerca) aún tienes unos 20 minutos caminando. En la misma estación de Phaya Thai también hay conexión directa (y sin bajar a la calle) con el Sky Train, que puede acercarte a buena parte de Bangkok.

Si tu vuelo llega más tarde de las 12 de la noche no te queda otro remedio que dormir en el aeropuerto hasta las 6 de la mañana o tomar un taxi. La bajada de bandera es de 35 baht, 1 dólar. El precio del recorrido hasta la zona de Samsen (nuestra recomendación) o Khaosan Road es entre 400 y 500 baht. A eso tienes que sumarle el suplemento de taxi desde el aeropuerto (50 baht) y los dos peajes de la autopista (150 baht). De madrugada no hay tráfico pero no van a querer llevarte por fuera de la autopista. Puedes discutir todo lo que quieras, son más tercos y pacientes que un árabe. Total por el viaje en taxi del aeropuerto al barrio viejo de Bangkok, con peajes y suplementos: un poco menos de 20 dólares.

TIP: Antes de salir del aeropuerto busca la oficina de información turística (T.A.T.), donde te darán un mapa bastante completo de Bangkok. Tiene hasta líneas de autobuses.

Nosotros llegamos pasada la medianoche y compartimos un taxi con otra pareja de viajeros hasta la zona de Samsen Road. A las 3 de la mañana y sin reserva previa de hotel, empezamos a caminar para buscar una habitación después del largo viaje de avión. Al ser temporada alta, muchos de los hostales estaban completos, otros solo tenían libre la habitación más cara, y otros nos cobraban noche completa por un par de horas. Finalmente llegamos al Nakorn Ping Hotel (tiene parking). Allí permiten hacer el check-in a partir de las 5 am, con lo que puedes pasar 1 noche y media al precio de una. La habitación doble con ventilador y baño privado la pagamos a 460 bahts (12 dólares), un poco más cara que las guest houses, pero pudimos pasar casi una noche y media al precio de una.

CUIDADO! Durante el primer día en Bangkok Pablo estuvo a punto de ser atropellado dos veces. ¿Por qué? Porque en Tailandia los vehículos circulan al revés que en nuestros países. Antes de cruzar cualquier calle, ¡mira para los dos lados!

 

DÓNDE DORMIR EN BANGKOK

La zona de Samsen Road está llena de hostales, hoteles y guesthouses, y es mucho más tranquila que Khaosan Rd. También queda cerca del río, desde donde es muy fácil moverse con el transporte fluvial.

Después de alojarnos esa noche y media en el Nakorn Ping, encontramos una habitación en la Riverline Guest House, a 300 baht la noche (10 dólares) en habitación doble con ventilador y baño privado, ducha de agua fría. No era la mejor, pero para pasar la noche es suficiente. Eso sí, las sábanas y toallas eran casi transparentes. Si pagas varias noches por adelantado puede que te hagan un 5% de descuento. No esperes una buena atención de parte del personal de las guest houses, sobre todo en Bangkok. Suelen estar hartos de tratar con extranjeros, y no suelen ser amables. La famosa sonrisa tailandesa, cuando la encuentres, estará en el interior de Tailandia.

Al lado del Riverline está el Bella Bella Guest House. Es más grande, limpio y suele estar lleno. La habitación doble con ventilador y baño privado está a 300 baht (10 dólares). En la misma zona está el Three-O Guest House, que tiene una terraza espectacular frente a un canal donde podrías pasar tardes enteras. Está frente al parque Santipraichan, cruzando un pequeño puente. Estaba siempre lleno y todas las habitaciones tienen baño compartido.

Un hostal que descubrimos por casualidad y nos gustó mucho es Yodsiam. Queda encima del Mercado de las Flores, sobre el río Chao Phraya y tiene sala de juegos, bar y biblioteca. Se ve muy nuevo, limpio y ordenado. Es muy interesante, aunque un poco caro para los trotamundos.

CURIOSIDAD: Una cosa que nos llamó la atención es encontrarnos con que los hostales son más caros si los reservas por internet que si te acercas en persona. Nos pasó un par de veces. ¿La diferencia? No es mucho dinero, un 15%, pero si empiezas a sumar…

¿Y SI VIAJO EN FURGO O 4X4? Tailandia es un país bastante seguro, así que no creo que haya problema en que te estaciones en alguna calle donde no molestes en la zona de Samsen Road, y pases un par de noches ahí. Yo lo haría. ¿Y la ducha? Seguro que lo puedes arreglar con un hostal. Sino también hay duchas a 10 baht (0.25 euros) en la estación de tren de Hualampong.

OJO! El papel higiénico es una costumbre occidental y algunos hostales no lo ofrecen. En el Sudeste Asiático tendrás una especie de pequeña ducha portátil al costado del inodoro. Se supone que es más limpio, pero… ¡guácale!

Enlace recomendado: QUÉ LLEVAR EN LA MOCHILA | GUÍA PARA VIAJAR CON POCO POR EL SUDESTE ASIÁTICO

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Nos encantó viajar en lancha. Siempre que tengas que moverte por Bangkok, intenta hacerlo por el río Chao Phraya!

 

CÓMO MOVERTE POR BANGKOK

Nosotros somos de caminar mucho, pero los mediodías te matan. El calor puede ser insoportable, por lo que empezamos a probar todos los transportes públicos que fuimos encontrando. ¿Nuestros preferidos? Los barcos y autobuses.

En Bangkok podrás moverte en

  • Autobús: 9 baht si no tienen aire acondicionado, 13 o 15 baht si tienen aire acondicionado. Súbete y siéntate, aparecerá un cobrador o cobradora que puede no entenderte, pero no te timará en el precio. Nosotros viajamos con una tableta y la aplicación Maps.me, donde muchos nombres ya aparecen en inglés y tailandés. Normalmente con señalar el destino con el dedo es suficiente para que sepan hasta donde vas. Muchas veces te avisan cuál es tu parada sin que se lo pidas.
  • Barco por el río Chao Phraya: Fue nuestra forma principal de movernos en la ciudad. El río Chao Phraya tiene un buen servicio de barcos públicos que cuestan entre 9 y 13 bahts por persona. El barco de 9 bahts no tiene bandera. El barco de 13 bahts tiene bandera anaranjada. El barco de 40 bahts es turístico y tiene bandera azul. Puedes cruzar a la otra orilla del río en barcos que cobran entre 3 y 5 bahts por persona. La parada más cercana a Samsen Road es la N.13 (embarcadero de Phra Arthit) y está cerca del Fuerte Phra Sumen.
  • Barco por el canal Saen Saep: cuesta entre 11 y 20 bahts, depende de lo lejos que vayas y pasa por el famoso centro comercial MBK (ver más adelante).
  • Taxi: repetimos, tienen taxímetro, y no se te ocurra subirte si no lo ponen en marcha. Si son 4 pasajeros, no es caro.
  • Tuk tuk: todo el mundo sueña con subirse y viajar en tuk tuk. Nosotros lo odiamos porque siempre quieren que pagues 3 o 4 veces el precio local. Les da igual que discutas, siempre habrá un turista con 15 días de vacaciones que les pagará lo que pidan. Lo tomamos solo una vez, y a la una de la madrugada para volver del Barrio Chino. Si eres de los que no quieren pagar de más, haz como nosotros: búscate otro medio de transporte.
  • Skytrain: el precio es proporcional a tu recorrido, cuántas más estaciones es más caro. Vale la pena tomarlo para ir al mercado de Chatuchak durante el fin de semana. Tienen tarjeta de abono, pero solo vale la pena si vas a quedarte mucho tiempo en Bangkok.
  • Metro (MRT): no lo tomamos nunca, pero existe.
  • Moto taxi: una y hasta dos personas subidas detrás del conductor de la moto. La sensación debe ser tipo montaña rusa.
  • Scooter: puedes alquilar scooters por el tiempo que quieras (días, semanas o mes), a partir de 200 bahts (6 dólares) por día.
  • Bicicletas: también se alquilan bicicletas, a partir de 50 bahts por día.

 

Enlace recomendado: ¿POCOS DÍAS EN BANGKOK? LO QUE NO TE PUEDES PERDER | TAILANDIA

 

DÓNDE CAMBIAR DINERO

El mejor cambio que encontramos fue en el pequeño centro comercial Maharaj, Pier 1, junto al río Chao Phraya, en una agencia llamada Super Rich Thailand Exchange (a 31,40 el usd, el 30 de enero 2018). En los bancos cerca de la Universidad de Tammasat también te van a cambiar cualquier moneda, pero el cambio es menos favorable.

El cambio será siempre mejor si llevas billetes de 50 y 100 dólares. Te darán un poco menos por billetes de 10 y 20 dólares y todavía un poco menos por billetes de 1 y 5 dólares. Si llevas Traveller Cheques el tipo de cambio es mejor que con dinero en efectivo.

No te olvides el pasaporte si quieres cambiar dinero. En algunas casas de cambio también aceptan algún otro documento para cambiar dinero (DNI o carnet de conducir), pero mejor no arriesgarse.

En la estación National Stadium del SkyTrain (sí, en los pasillos de la estación), junto al MBK, hay 2 casas de cambio, que también tienen buen precio.

También puedes sacar dinero con tu tarjeta de crédito. Nosotros preferimos usar la tarjeta VISA, que aplica un tipo de cambio más ajustado que otras tarjetas. Ten en cuenta que tu banco te cobrará una comisión y que el banco local te cobrará otra por el uso del cajero, por lo que si vas a usar tu tarjeta para sacar dinero, saca por lo menos el equivalente a unos 200 o 300 dólares.

 

DÓNDE COMER

Si quieres comer barato, puedes ir probando distintos platos en los cientos de carritos de comida que hay en la calle. Suelen estar limpios y es como una lotería: todos saben cocinar algo, por lo que a veces encuentras un puesto en la calle donde comer platos buenísimos por 40 bahts (un dólar) o entras en un sitio con mesas, un poco más caro, y te quedas con cara de ‘¿para comer esto pago un poco más?’. Por eso, si encuentras un lugar que te guste, repite cada día pidiendo distintos platos.

A partir de aquí todo depende de lo delicado que pueda ser tu estómago. Pablo llegó a probar las cucarachas de agua y los gusanos de seda, pero no se decidió a comer pescado. Solo hay que acercarse a la orilla y ver todo lo que pasa flotando por el río.

Nosotros nos llevamos una buena sorpresa en el comedor de la Universidad Thammasat, en pleno centro antiguo. Los platos estaban ricos, todo estaba limpio, era barato y tenías mesas. ¿Por qué? Los estudiantes tienen que comer bien, por lo menos en el comedor de la Universidad. Si necesitas hacer fotocopias, estás de suerte. Al lado del comedor universitario está la copistería. 1 fotocopia, 1 baht.

Cerca de la universidad y junto al río hay un mercado de amuletos, Tha Phra Chan, donde hay restaurantes que abren solamente de día, con la mesa casi sobre el mismo río. Son muy sencillos y cuestan casi lo mismo que las paradas de la calle. Es una opción económica para comer con unas buenas vistas sobre el río Chao Phraya y hasta para ver la puesta de sol tras a uno de los templos más vistosos de Bangkok: Wat Arun.

Si quieres comer bien y barato te recomendamos ir al Mercado Flotante de Talingchan. Tomas el bus 79, que sale desde el puente Phra Pinklao, al otro lado del río de la zona de Samsen Road. Puedes cruzar el puente caminando o tomar un ferry por 5 baht.

TIP: EL AGUA. Durante todo el mes que estuvimos en Tailandia solo compramos agua embotellada una vez, y fue en el norte del país. Casi cada cuadra tiene una máquina purificadora de agua que vende 1 litro por 1 baht (los negocios venden las botellas de agua de medio litro por 10 baht). Haz números. O sea, llévate tu botella preferida de uno o dos litros, o una camel bag, y rellénala de agua purificada.

TIP: EL ALCOHOL. Nosotros estamos malacostumbrados a las cervezas artesanales de Estados Unidos, buenas, bonitas y baratas, por lo que las cervezas tailandesas nos parecen casi refrescos. La Chang nos da dolor de cabeza, aunque compartamos una botella grande. Curiosamente, la Singha nunca nos dio dolor de cabeza.
En Tailandia también producen otros alcoholes más fuertes, como whiskies y rones locales que dejan bastante que desear. En Kanchanaburi nos encontramos con carteles que invitaban a emborracharte con tragos que costaban 10 baht (25 centavos de dólar). Pablo es valiente, pero no suicida.

 

Enlace recomendado: CINCO COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE VIAJAR A MYANMAR

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




86- Un nuevo país en Sudamérica

La Vuelta al Mundo en 10 Años, fotografías, fotos

Las malas lenguas cuentan cosas extrañas sobre nuevos países en viejos territorios. Han consultado las cartas ocultas, leído la borra cremosa del café con leche y estudiado la trayectoria de las estrellas fugaces. Han desempolvado libros antiguos, de hojas hepatíticas pegadas y letras comidas por las termitas. Finalmente, las O se habían convertido en auténticos túneles del tiempo. Buscaron historias similares en el mundo, salvadores convertidos en tiranos, ángeles devenidos en demonios, libertadores revolucionarios contagiados por una extraña fiebre acaparadora. Poder que da juguetes, poder que da mujeres, poder que da armas, poder que da ego, poder que da poder.

El nombre antiguo, Venezuela, se lo puso un marinero hispano, sorprendido al encontrar casas en pie sobre el agua, palafitos levantados cerca de donde después se construiría Maracaibo. Le recordó a su Venecia, una mujer que hacía aguas por todos lados. Venezuela sería su Venecia americana, sólo que algo más rellenita. Más morena, y más caliente.

No dudo que Hugo Chávez, amo de Venezuela, del nuevo Chavestán, pudo tener sus mejores intenciones cuando hace nueve años conquistó al ochenta por ciento de su cuerpo con palabras de amor eterno. Así es la democracia. Pero algo malo ocurrió en el camino, y el príncipe se convirtió en sapo.

La ilusión en desilusión. La esperanza en… nada… vacío.

Chavestán. Datos de un país, Venezuela, que podría haber sido otro. Que podría haber sido mejor.

 

A FAVOR DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.

– Por fin se reconocieron los derechos de los pueblos amerindios. Se les devolvieron algunas tierras y se les otorgaron derechos de importación y algunas prerrogativas aduaneras que aliviaron un poco su situación de abandono tradicional.

– Casi nadie paga la factura del gas en las ciudades. Es un servicio gratuito. Sólo se cobra el gas envasado, cuando se consigue.

– El precio del combustible es ridículo. En julio de 2009, con un euro cambiado en el mercado negro podías comprar 198 litros de diesel. Con 181 euros (two hundred and fifty american dollars my friend) podías comprar el contenido de un camión de combustible de 36.000 litros. Y eso es un camión grande.

– En las autopistas sólo pagan peaje los vehículos de carga.

– Para solucionar el elevado precio de algunos alimentos básicos, el gobierno implementó el Merval, Mercados Venezolanos de Alimentos, pagados por los beneficios de PDV, la empresa nacional del petróleo. Una buena idea para ayudar a los más necesitados a llegar a fin de mes. Pero para aprovechar las ofertas y comprar dos pollos, una docena de huevos y harina de maíz para hacer arepas hay que hacer largas colas. Problema: los mismos distribuidores que reciben los alimentos subvencionados los revenden a supermercados locales y los Merval se quedan con los depósitos vacíos.

 

EN CONTRA DE LA REVOLUCIÓN.

Todo esto lo vimos, lo comprobamos y lo vivimos en primera mano.

– Para comprar dólares o euros en un banco necesitas una autorización del estado. Venderlos es fácil, pero el dinero que te dan por un dólar sirve para pagar el 8% de un menú en un restaurante cualquiera, sencillo.

– Luego de perder las elecciones de fines de 2008 en Caracas y Maracaibo, el gobierno de Hugo Chávez sacó un decreto creando dos entes superiores cuyo jefe es nombrado a dedo por el presidente del gobierno. A estas Alcaldías Mayores se les transfirió el 90% de los recursos con los que debían disponer los alcaldes elegidos por el pueblo.

– En la frontera terrestre más importante de Venezuela, San Antonio de Táchira, frente a Colombia, la aduana trabaja sólo de lunes a viernes. Los fines de semana no hay guardias, como en Santa Elena de Uairén, en la frontera con Brasil. El socialismo revolucionario ha equiparado el trabajo del servicio de aduanas con el trabajo en una fábrica.

– En el país del petróleo, el 50% de las gasolineras están cerradas. En ciertas zonas del país, estados Bolívar, Táchira, Zulia y Guajira, por ejemplo, hay que hacer colas de entre media y varias horas para llenar el tanque. En algunas ciudades fronterizas sólo lo puedes llenar determinados días, martes y viernes por ejemplo, según el número de la matrícula de tu coche.

– Una de las justificaciones que se da a la permanencia de Chávez en el gobierno es la falta de una oposición sólida. Honestamente, la oposición política parece imposible. Cualquier candidato que comience a destacar es inhabilitado o encerrado en la cárcel. De los nueve canales de televisión de alcance nacional en Venezuela, ocho pertenecen al gobierno.

– Cada fin de semana se producen decenas de muertes por armas de fuego en el Gran Caracas.

– Es raro encontrar un colombiano que viva cerca de la frontera de Maicao que no tenga residencia venezolana. Hace unos años, camiones del gobierno de Venezuela se estacionaron en los puntos centrales de la ciudad y comenzaron a otorgar residencias temporales como panfletos, a cambio de votos.

– Los bomberos de Carúpano no tienen agua corriente en el edificio de la estación. Deben bañarse con baldes de agua porque hace años que las duchas están estropeadas. Su salario, a principios de 2009, era casi simbólico.

– En la alcabala policial cercana a la ciudad de Santa Bárbara, antiguo puesto de peaje tomado por la Guardia Nacional para el control en la autopista que une Caracas con Bogotá, ya no hay luz ni agua por la falta de mantenimiento. De noche, los policías deben usar linternas para controlar el paso de los vehículos.

– Hace unos meses fue muy difícil encontrar café o azúcar en los supermercados, aunque siempre hay ron. Es complicado conseguir ciertos recambios para cualquier vehículo. A veces no encuentras refrescos envasados en las ciudades más alejadas, en Güiria, por ejemplo, aunque cerveza nunca falta. Estamos salvados.

– Venezuela es el único país del mundo donde un coche usado puede costar más que un coche nuevo. Para llevarte un coche nuevo de una agencia tienes que esperar unos dos años, a no ser que estés dispuesto a pagar un sobreprecio de entre el 30 y el 60%.

– Es trivial, pero sorprende llegar al aeropuerto y encontrar que las estanterías del duty free dedicadas a los perfumes están vacías.

– En Puerto Ordaz, Ciudad Guayana, si tienes un buen 4×4 es normal que te lo roben una vez al año. Uno de los sistemas más utilizados consiste en esperarte de madrugada en la puerta de tu casa con una pistola preparada. Te encañonan y si tienes suerte, no te matan, sólo se llevan tu coche. Si tiene un rastreador GPS es posible que lo encuentres rápido. Un amigo nos contó que lo pusieron en contacto con un policía que se ofreció a decirle dónde estaba su coche a cambio de 15.000 bolívares, un 20% del valor original, nuevo, del vehículo.

– La violencia verbal hacia lo extranjero que transpira Hugo Chávez, empapa y es asimilada por la parte menos educada y más desfavorecida de la sociedad venezolana. Sin duda, Venezuela es uno de los países del mundo en donde mejor nos han recibido, pero también es cierto que la cantidad de insultos gratuitos por ser extranjeros y blancos (da igual si vienes de Argentina, España, Estados Unidos o Rusia), se acerca al promedio boliviano.

 

COSAS MALAS QUE NOS HAN DICHO Y NO HEMOS PODIDO COMPROBAR

– En el gobierno, en las administraciones públicas, sólo trabaja la gente que está públicamente a favor de Chávez. Los que están en contra, han sido despedidos.

– El apoyo estatal a los más necesitados depende del color rojo de tu camiseta y de que te vean en las manifestaciones de apoyo al gobierno.

– Las zonas industriales se están llenando de galpones vacíos que comienzan a derrumbarse. Hace unos años el 50% de las divisas que entraban al país provenían del petróleo. Hoy esa cifra se acerca al 94%.

– Las invasiones, expropiaciones y confiscaciones de empresas han sido perjudiciales para el país. Los nuevos gestores son nombrados por afinidad política y no por su capacidad. Consecuencia: en pocos meses algunas de esas empresas terminan vaciadas, pierden competitividad  o necesitan apoyo estatal para seguir funcionando.

– Debido a la baja en el precio del petróleo, el gobierno está haciendo saber a las empresas proveedoras del estado que pagará sus deudas de la siguiente manera: el 60% en efectivo dentro de unos meses, y el 40% restante se tomará como un aporte voluntario a la revolución bolivariana.

La corrupción interna es justificada por los votantes de Chávez como ajena a al presidente. No es él, está rodeado de la gente equivocada es el latiguillo que más se escucha. Yo se lo oí a un mecánico honesto.

Chávez ya no es el que era cuando hace 9 años ganó sus primeras elecciones con el apoyo del 80% de los venezolanos. Se ha convertido en un autócrata, en un Fidel Castro con petróleo, en el Mugabe americano. La libre empresa ya no existe y todo aquel que opine distinto corre el riesgo de ser encarcelado y perder sus propiedades sin ninguna compensación. Ha pasado con flotas de camiones en el estado de Bolívar, con canales completos de televisión en Caracas y está pasando con los fabricantes de arroz y las emisoras de radio.

Hace unos años me entusiasmé con Chávez. Creí que podría repartir mejor los beneficios del petróleo para crear una sociedad más justa. Pero de momento lo único que ha conseguido es dividir Venezuela en dos bandos casi irreconciliables. Si, emparejó el nivel económico general, pero hacia abajo.

 

 

MÁS HISTORIAS SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL EN VENEZUELA.

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72- Guía para viajar al Salto Ángel, la cascada más alta del mundo

Sobre la selva hacia Canaima, Venezuela

– Kanaima significa asesino. ¿sabías eso? –pregunta nuestro guía compulsivo, nuestro pequeño dictador, un chico de la etnia amerindia Pemón pero absurdo nombre inglés. Se llama Henry, no tiene más de diecinueve años, y no es su culpa.

El agua de la laguna de Canaima permanece calma y roja mientras balancea las canoas largas con suavidad. A esta hora de la mañana ya nada es urgente, las lanchas que debían salir para el Auyán Tepuy no están y el pueblo se mantiene tan vacío como si fuéramos los únicos testigos.

Nada, en las playas no hay voces, ni gritos. Sólo permanece el cris-cris de las hojas mecidas por la brisa y el estrépito constante de las cataratas. Seis saltos alineados que bajan un escalón de piedra de quince metros. Luego del estallido, el agua vuelve a dormitar teñida con el color de la sangre. Roja de taninos, roja por los magullones de la caída, roja por la naturaleza de la tierra de los asesinos.

No puedo evitarlo: esto es un jodido paraíso.

Palmeras que crecen a ambos lados de la orilla, niños que chapotean desnudos, mujeres que sonríen con el trabajo de una lavandería sobre la cabeza, pájaros que cantan felices, hombres que empujan canoas y extranjeros invisibles. A pesar de las avionetas, la presión local para partir cuanto antes selva adentro deja el pueblo vacío. Esta arena blanca mezclada con raíces y hojas de palmera no es una posibilidad real en la mente de los extraños que llegan a Canaima. Sólo vale el Salto.

El único.

El más alto del mundo.

EL Salto.

Lo demás es parte de lo que ocurre mientras tanto.

Y es una pena, porque en el viaje a Salto Ángel, vas a estar más tiempo en movimiento que descansando. Más tiempo en el camino que en ningún otro lugar de la selva.

Aunque la ortodoxia lo desmienta, los 979 metros de caída libre convierten al Salto Ángel, en el Salto del Ángel. Es alto.

Fue descubierto en 1937 por el aventurero y aviador Jimmy Angel, un norteamericano en busca de emociones y diamantes entre las piedras más antiguas del planeta: el Escudo de Guayana. Todo cabía en el estómago de su avión, alimentos, pólvora, cianuro, espejos, herramientas y balas. Jimmy, perdido en un laberinto de versiones sobre tesoros en las cimas de los tepuyes, solía desviarse de sus rutas entre Ciudad Bolívar y los agujeros mineros de la selva.

El Salto está dentro del Parque Nacional Canaima y se derrama desde la mesa del Auyán Tepuy al valle del río Churún. El 99,9% de los visitantes llega en avión desde Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz o Caracas para un tour de 3 días 2 noches. Junto a la pista de aterrizaje siempre espera un guía para llevarte al hotel o meterte inmediatamente en una canoa ultrarrápida hacia el Salto Ángel. Da igual la hora y el plan que te hayan vendido en la agencia de turismo. Olvida los detalles.

El viaje remontando los ríos Carrao y Churún dura cuatro horas en la estación húmeda y unas diez en la estación seca, entre febrero y abril. El piloto avanza siempre a toda velocidad levantando una ola lo suficientemente alta para cubrir la selva. El nuestro era el Schumacher de todos: hay que ver cómo esquivaba las piedras y subía los pequeños rápidos el cabrón. El único problema del viaje es que durante un mínimo de cuatro horas sólo podrás mirar hacia delante, protegerte del agua que termina empapándote y… cantar (opcional).

A los pies del Salto Ángel llegas tarde, apenas dos o tres horas antes de la puesta de sol, porque las canoas también suelen partir tarde. Estás en la selva, no en la ciudad. Olvida los detalles. El guía sacará unos sándwiches de jamón y queso embolsados, una botella grande de Coca Cola tibia, y diez minutos después comienzas el ascenso hacia la base del Salto. Es más de una hora por senderos planos y abruptos cubiertos de verde.

Si soñabas con tocar la pared del tepuy, olvídalo. Una saliente de 15 metros de altura corta el paso. Lo que sí puedes hacer es chapotear en una poza de agua de ángeles, condenadamente helada, recién caída del cielo.

En Venezuela oscurece temprano y rápido, poco después de las 6 de la tarde las hamacas ya están instaladas bajo un cobertizo y encienden un generador. Diez pollos clavados sobre el fuego alcanzan para tres canoas. Durante la noche los no iniciados en el maravilloso mundo de la hamaca descubrirán con dolor algunos músculos que no sabían que existían.

A la mañana siguiente te levantas a las seis de la mañana, desayunas rápido y antes que te des cuenta ya estás sentado de nuevo en la canoa de Schumacher. Te mojas tanto como el día anterior y, desconcertado, comienzas a preguntarte si realmente viste El Salto. O si sólo lo soñaste.

No hay más. No tienes tiempo de asimilar la belleza ni la bestialidad de un salto que acaricia los mil metros.

–          ¿Qué les pareció Canaima?

–          ¿Quieres la verdad? Es hermoso, demasiado bonito. Pero hacía muchísimo que no me sentía un paquete express.

¿QUE HACER PARA QUE EL VIAJE A SALTO ÁNGEL NO SEA SOLO COMPLETAR UN SITIO, SACAR UNAS CUANTAS FOTOS PARA PROBAR QUE ESTUVISTE ALLÍ?

¿Qué hacer para quedarte, para mezclarte, para conocer un poco más, para detenerte en Canaima? ¿Qué hacer para tener recuerdos y no sólo esa sensación absurda de ser un envío urgente que hay que llevar y traer cuanto antes?

Si te gusta disfrutar de los lugares a tu propio ritmo, no hagas el tour de 3 días 2 noches a Salto Angel, a no ser que no tengas más alternativa. Por eso te proponemos:

  • Compra sólo el pasaje de avión a Canaima, 600 bolívares fuertes ida y vuelta (feb.09).
  • Llega a Canaima con algo de tiempo. Cinco días o una semana son suficientes.
  • Acampa gratis junto a las casas del Parque Nacional o búscate una habitación.
  • Lleva protector solar, ron y los chocolates que necesites. Allí todo es más caro.
  • Relájate en la laguna, uno de los sitios más hermosos de Venezuela.
  • Negocia con los boteros el precio para que te lleven hasta Salto Ángel y te dejen un par de días. Ten en cuenta que hay campamentos en ambas márgenes del río Churún y es mejor que no tengas que nadar para llegar al Salto.
  • Lleva puesta ropa impermeable durante las cuatro horas que dura el viaje en canoa en la época húmeda, o las diez que dura en la época seca (de febrero a abril). O viaja [email protected]
  • Tómate tu tiempo en la base del Salto Ángel. Es uno de los lugares más extraños y remotos del planeta. Disfrútalo.
  • Si te cansas o quieres quedarte más tiempo, cambias el pasaje de vuelta.

PRECIOS A FEBRERO 2009

El viaje, negociado en el aeropuerto de Ciudad Bolívar, nos costó unos 1100 bolívares fuertes en febrero 2009. Unos 400€ al cambio oficial, 200€ al cambio paralelo, precio total para dos personas. Transporte, alojamiento y comidas incluidos.

Entrada al Parque Nacional, que se cobra en el Aeropuerto de Canaima, 35 bolívares fuertes.

RUTA ALTERNATIVA POR TIERRA

Hay un camino fácil que se puede hacer hasta Paragua, al sur de Ciudad Bolívar. Allí hay que cruzar el río Orinoco en una chalana y continuar por una muy mala ruta minera hacia San Salvador de Paul. Los amigos rustiqueros de Venezuela nos desaconsejaron hacer la ruta, ya que necesitas neumáticos especiales, muy altos. Si sigues adelante tienes que continuar hasta Caño Negro. Allí estacionas en el terreno de la familia que te cruzará el río Paragua en una canoa. En tres horas caminando estás en Canaima.

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Guía de Hostales en Surinam

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– Mi caaasa… mi caaasa…

El pequeño hombrecito con cabeza de tortuga señala hacia el cielo. Su dedo tiembla y se ilumina recordando el sitio cálido que dejó atrás para emprender un viaje. Su hogar entre las estrellas. Apuesto fuerte a que será un sitio bastante raro.

No es gallego, pero en la película el hombrecito tiene morriña. Apenas articula palabras, es otro extranjero incomunicado. Abre un poco más los ojos asombrados, desmesuradamente grandes (y, que raro, humanos), e inclina la cabeza en un gesto de ternura calculado. Eso siempre hace suspirar a las madres.

A las madres, que también suspiran por sus niños. A los niños, que son los que piden el muñeco del pequeño extraterrestre con cabeza de tortuga. A Spielberg, que recuerda cómo engordó su cuenta corriente haciendo muñequitos de un tipo feo y escuálido con cabeza de tortuga que extraña su casa.

¿Marco Polo? No. Tampoco es Livingstone o Shackleton. El viajero más grande de todos los tiempos es ET.

Entre nosotros hay muchos que queremos emular a ET. Nos subimos a nuestras naves, viejas Volkswagen camper, Mitsubishis L300, autobuses transformados, sufridos cuatros por cuatro, viejos cascajos interestelares, y partimos en viajes que pueden terminar en cualquier lado.

En planetas desconocidos que giran a pocos kilómetros de casa.

En agujeros negros de dónde ya no sabemos cómo volver.

En el camino puedes dormir en estaciones de servicio luminosas, puestos de peaje estratégicamente levantados en medio de la nada, playas saladas, parques públicos, iglesias cerradas y canteras abandonadas. Y hasta en hostales.

Esta es una lista de hostales en donde nos hemos detenido. Algunos son albergues transitorios de dueños gordos y empleados mal pagados que refunfuñan. De señoras de la limpieza que visten como si acabaran de cambiar de profesión.

La mayoría despiden una energía asombrosa.

Unos cuantos tienen habitaciones de estilo cutrelux, con baño privado, televisión por cable, tabiques delgados, manchas antiguas en las paredes y colchones forrados. A veces en tela gruesa y absorbente. A veces en su funda original de plástico. Lo más común, en un forro lavable y deslizante de cuero falso.

A veces es difícil encontrar un hostal confiable donde aparcar si estás de viaje. Aquí hay una lista de sitios en donde hemos parado. Casi todos tienen un aparcamiento donde dejar tu coche, furgo, autocaravana, 4×4, moto, camioneta o caballo.

Que les sirva.

Paramaribo, Lambada Hotel: Es el clásico y viejo puticlub barato donde caes cuando llegas tarde y no conoces la ciudad. Las habitaciones cuestan 60 RSD, unos 20 dólares (eso es barato en Surinam), y las chicas-viejas que atienden hacen lo que pueden por caer simpáticas, pero nunca alcanza. Las habitaciones traen baño privado con ducha de agua fría, una tele vieja que sólo emite en holandés y mosquitos que cuchichean junto a tu oído por la noche. Tiene un ventilador en el techo. Las paredes están sucias… Queda en la calle Keizerstrasse 162-164. 

Paramaribo, Golden Palms Inn: A la mañana siguiente decidimos buscar otro sitio, aunque nos saliera más caro. Y llegamos a otro puticlub, más caro. Este tiene un gran aparcamiento, queda a 100 metros del Palmentium (el parque de Palmeras del centro antiguo de la ciudad) y sus habitaciones dobles tienen baño privado, televisión en holandés, aire acondicionado y carteles que solicitan tirar los condones usados en el cesto de basura. No es muy alentador. Sus mosquitos son resistentes al frío y, lo peor, colchones con olor a humedad… ajjjjj!!! Cuesta 25 dólares la noche.

Paramaribo, Scorpions Hotel: El último día volvimos a intentarlo. Y esta vez acertamos. Caímos en un puticlub familiar, decente, limpio y amistoso. Nos dieron una enorme habitación antigua, con ventilador y ducha privada. Las sábanas estaban limpias y no sólo eso, olían a limpio. La única curiosidad eran unas manchas de humedad en el techo, similares a las apariciones satánicas o divinas de Vélez, en España. En este caso, una mujer gorda en la postura del loto con una cabeza deforme que le sale de entre las piernas. No habíamos bebido nada. La habitación cuesta unos 11 dólares y Mike, el encargado, es un negro simpático. Queda en MahonyLaan 51, y el teléfono es (597) 8762 999.

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