330- GR11 PIRINEOS 3 | Travesía ALTERNATIVA a pie desde Beget a Puigcerdà.

El circo de Carança desde el GR11 Pirineos camino de Núria - Viajeros4x4x4

Esta vez nos equivocamos. Era lógico, tenía que pasar. Estamos acostumbrados a buscar nuestro propio camino, a hacer las cosas a nuestra manera, y a veces la mejor solución es seguir la huella que han dejado otros. ¿Cuándo voy a aprender? Nos salimos de las rutas más transitadas con la furgo, ¿cómo no lo íbamos a hacer con un par de mochilas en la espalda, en el GR11 Pirineos, cuando se pueden seguir tantas huellas salvajes?

Ahora, mirando hacia atrás, me doy cuenta que el sendero marcado en el mapa de Alpina (que no aparecía en el de Prades, ni en Maps.me, ni en la Guía Cicerone del GR11) estaba en el terreno como en el papel, en línea punteada. Estaba y no estaba, estaba y no estaba, estaba y no estaba. Sí, porque a veces no estaba, desaparecía sin más, devorado por los brotes tiernos de pinos jóvenes que cerraban el sendero, ocultando las pocas marcas que habían sobrevivido a incendios y tormentas en los árboles que aún quedaban en pie.

Habíamos tomado un atajo para evitar bajar a Setcases y ahora teníamos que pagar las consecuencias: siete kilómetros de sendero apartando ramas, buscando huellas, volviendo atrás cuando sabíamos que nos habíamos vuelto a perder, subiendo la ladera en busca de una marca en un tronco, bajándola, subiéndola, retrocediendo; dudando. Si todavía avanzáramos a cuatro patas hubiera sido más fácil, porque esto era más que un sendero, esto era aventura. Cuando saliéramos a la carretera antes de Ulldeter me sentiría feliz. Ahora, solo me sentía agobiado, y cansado, por más que mi pequeño demonio estuviera contento. Había desafío.

Solo faltaba que comenzase a llover como aquella vez en Ecuador, cuando parecía que llegaba el Anticristo.

Por eso teníamos que darnos prisa y subir este otro torrente trepando por las piedras, tratando de evitar los arbustos espinosos que habían dejado un pentagrama dibujado en mis piernas. Un poco más. Ya falta menos. Siempre falta menos, maldición.

Esto es precioso, y me encanta, pero hoy no paramos al mediodía y mis piernas comienzan a fallar. Tiemblan. Y la inclinación de la ladera de la montaña es suficiente como para que la gravedad y alguna piedra suelta me lleven a pegarme un buen tortazo con cualquiera de los troncos que esperan unos metros más abajo. Me empiezan a gustar los viajes a pie.

Si fuera fácil, si fuera inofensivo, el GR11 Pirineos no tendría mérito.

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Barraca de Tirapits, refugio libre de emergencia entre Ulldeter y Núria - VIAJEROS4X4X4
Barraca de Tirapits, refugio libre de emergencia entre Ulldeter y Núria

GR11 PIRINEOS DÍA 11b – CAMINO A PIE DE BEGET AL COLL DE LA BOIXERA.

  • Distancia aproximada: 6 kilómetros (20 kilómetros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Desnivel aproximado (ascenso): +500 metros (+1000 metros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Desnivel aproximado (descenso): -50 metros (-700 metros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Tiempo aproximado: algo más de una hora (7 horas desde el Refugio libre de Tailaixá)

Nota: este día en realidad partimos desde el Refugio Libre de Talaixá. Aquí se cuenta la etapa solo desde Beget, para ponérselo más fácil a quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Pronto compartiré la guía completa del GR11. Si quieres leer cómo empezamos el día en el Refugio Libre de Talaixá, haz click aquí.

Beget es uno de los pueblos más bonitos del GR11 Pirineos. Hay lugares donde comer más o menos caros y un almacén donde venden bocadillos y bebidas. No vas a encontrar pan, ni los restaurantes ni el almacén querrán venderte pan. No es negocio.

Si te gusta la historia y el arte no dejes de visitar la iglesia románica de Beget (1 euro), que tiene unos 1000 años de antiguedad y se salvó de la quema en 1936, cuando grupos de gente se dedicaron a quemar iglesias a lo largo de España en venganza por el apoyo eclesiástico al golpe militar de Franco. Luego cruza el puente grande, sigue las calles de piedra, alucina un poco, y cruza el puente pequeño. Un poco más adelante encontrarás unas pozas de agua donde bañarte y algo de sombra donde echar una siesta. Allí también hay posibles lugares de acampada, pero ¡que no te vean!

El sendero sale de Beget por un gran estacionamiento y continúa avanzando unos kilómetros entre la carretera y el río. Luego gira a la izquierda, vuelve un poco atrás, cruza la carretera, pasa bajo el castillo en ruinas de Rocabruna (no se ve) y avanza por un bosque cerrado, junto a un arroyo. Pasa junto al precioso Molino de Sarolla y llega hasta Can Planes, donde encontramos una sorprendente ventana abierta con bebidas heladas y precios razonables. Obvio, nos detuvimos.

Tocamos un timbre y un Labrador blanco comenzó a ladrar. A los minutos apareció Toni, un chico muy buena onda de unos 30 años que nos enseñó el interior de la Masía, antigua casa de colonias. Allí se puede dormir por 10 euros la noche, en una cama de verdad, con ducha de agua caliente y derecho a cocina. Además de las bebidas tiene algunos pocos productos de almacén, y un rocódromo en una habitación. Y pan, Toni, ¡los caminantes del GR11 Pirineos quieren pan!

Decidimos seguir adelante (un error, debimos habernos quedado) y terminamos acampando en la cima del Coll de Boixera, cruzando la ruta, junto a unas balas de pasto. Allí estaba Brian Johnson, un viejete simpático, autor de una guía de bolsillo en inglés del GR11 de la editorial Cicerone. Me gusta esto de encontrarnos con otros autores de libros de viaje.

Dónde dormir: en Beget hay hoteles pero te recomendamos avanzar un par de kilómetros más y dormir en Can Planes, Toni i Estel, 617 021 614 o 972 740 653.

Dónde comer: en Beget hay restaurantes buenos, bonitos y algo caros, y un almacén donde hacen bocadillos. No te van a vender pan. En Can Planes tienen algunos productos de almacén y prometieron empezar a tener pan.

Encuentro del día: conocimos mucha gente simpática que estaba de paso por Beget, Mercè y su marido, que suben a comer de Barcelona, Lilian y Jordi Carles (un argentino independentista, cosas más raras que hay en esta tierra…), Toni en Can Planes, y a Marc Inglés y Patri, que estaban viajando por allí con su furgo Renault de más de 50 años de antiguedad! Me encantó.

Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet entre Molló y Setcases - Viajeros4x4x4
Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet entre Molló y Setcases

GR 11 PIRINEOS DÍA 12 – CAMINO A PIE DESDE EL COLL DE BOIXERA (MOLLÓ) AL REFUGIO LIBRE DE LES SALERES DE CARDEGUET (CAMINO ALTERNATIVO AL GR 11 EVITANDO SETCASES).

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1000 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -150 metros
  • Tiempo aproximado: 5 horas

Desde el Coll de la Boixadera a Molló hay que cruzar un par de colinas y bajar al arroyo Ritort, junto al que encontramos varios lugares espectaculares donde acampar junto al río. Luego el sendero sube hasta el pueblo, donde hay hoteles, bares, restaurantes y un par de almacenes.

En Molló decidimos separarnos del GR11. Empezamos a tener la sensación de que el sendero había sido redibujado para que pasara por cuantos más pueblos mejor, lo que hacía que subiéramos y bajáramos cada día, en lugar de ir avanzando por valles o carenando montañas. De Beget a Molló subes y bajas una montaña, de Molló a Setcases subes y bajas otra montaña, cuando originalmente el GR11 Pirineos debía de pasar por un pueblo cada 3 o 4 días.

Por eso tomamos un camino alternativo hacia Espinavell, saliendo de Molló por el camino del cementerio. Luego de atravesarlo, seguimos la cota de nivel por dentro de un bosque en dirección a Espinavell. No hay marcas, así que es pura intuición y GPS. Pasamos por un caserío donde salieron dos perros a ladrarnos y finalmente tomamos la carretera asfaltada que llega a Espinavell.

En el pueblo la ruta se convierte en tierra, cruza un puente pequeño y sigue el curso del Torrent de La Cassasa (hay muchos lugares donde acampar) hasta que el camino rodado que conecta con Setcases comienza a subir en dirección a Puig Sistra y la Collada Verda. Luego de una media hora, en la cuarta curva cerrada, tomamos un sendero que avanza directamente por la cima, casi paralelo al camino, y lleva hasta el Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet.

El refugio es pequeño y está en buen estado. Es perfecto para pasar una noche. Hay un par de escobas para barrer el suelo y una fuente de agua que cae directamente a un bebedero de vacas a unos 400 metros más adelante. La entrada está marcada con un punto azul en una piedra, a la izquierda de la ruta de tierra en dirección a Setcases. Si lo hubiera visto por la tarde, me hubiera bañado allí: ¡el bebedero parecía una gran bañera de agua!

El problema de caminar por la ruta de tierra fue que cada 10 o 15 minutos pasaba un coche. Algunos bajaban la velocidad y otros nos llenaban de polvo. La solución que encontramos fue caminar por el centro de la ruta para que todos bajasen la velocidad.

VARIANTE: Si no quieres caminar por la ruta que tomamos puedes seguir el GR11 desde Molló hasta la Collada de la Fembra Morta y desviarte allí hacia el Refugio libre de les Saleres de Cardeguet. 

Dónde dormir: hay hoteles en Molló y lugares de acampada a lo largo del camino. El Refugio libre de Les Saleres de Cardeguet

Dónde comer: en Molló hay almacenes, bares y restaurantes.

Encuentro del día: el abuelete que estaba descansando a la sombra, después de Espinavell, con quien nos quedamos charlando un rato.

  • SI TE GUSTA CAMINAR NO TE PUEDES PERDER ESTE ENLACE: VIAJES A PIE
Camino alternativo al GR11 entre el Refugio Libre Jaume Ferrer y el Refugio de Ulldeter. Espectacularmente salvaje
Camino alternativo al GR11 entre el Refugio Libre Jaume Ferrer y el Refugio de Ulldeter. Espectacularmente salvaje.

GR11 PIRINEOS DÍA 13 – CAMINO A PIE DESDE EL REFUGIO LIBRE DE LES SALERES DE CARDEGUET AL REFUGIO DE ULLDETER (CAMINO DIFÍCIL ALTERNATIVO AL GR11 PIRINEOS).

  • Distancia aproximada: 16 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +900 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -200 metros
  • Tiempo aproximado: 10 horas

Partimos siguiendo el camino de tierra hacia Setcases. A unos 400 metros pasamos por encima de la fuente natural que cae a un bebedero de vacas. Seguimos avanzando y conectamos en la cima con el sendero que llega desde el GR11 Pirineos. Los carteles anuncian que estamos siguiendo el SENDERO DE LA TRANSHUMANCIA.

Luego de una bajada suave encontramos una placa conmemorativa de un accidente aéreo que tuvo lugar aquí en 1956. De allí cerca sale otro camino de tierra (cerrado con una valla) que sube al Refugio Forestal libre Jaume Ferrer. Estamos a 5 kilómetros del Refugio de les Saleres de Cardeguet. El refugio tiene dos habitaciones sencillas, es habitable, hay ratones y un abrevadero de animales a unos metros, con agua que hay que purificar. Gracias a quien haya dejado los potes de garbanzos, nos liquidamos uno. Estaban buenísimos.

“Cuando sea tan viejo que no pueda viajar ni caminar los senderos, me encargaré de volver a estos refugios para dejar comida para los caminantes. Y si el cuerpo me deja, los limpiaré y pintaré por dentro. Es una promesa. ¡Cómo se agradece encontrar sitios libres, rústicos, con techo, donde pasar la noche! ¡Qué alegría encontrar unos sencillos potes de garbanzos!”

Cuando lo abandonamos seguimos adelante por un camino muy claro que avanza sin subir ni bajar, y cruza varios torrentes donde acampar sería muy fácil. Las vacas están muy cómodas y no tienen intención de moverse. Luego de 4 kilómetros de paseo el camino termina abruptamente en el bosque. Recuerda que este es un sendero alternativo al GR11 Pirineos, que encontramos en los mapas de Alpina.

Aquí se complica un poco seguir el sendero sin un GPS, ya que los animales abrieron varios caminos y no sabemos cuál es el correcto. Estamos buscando dos líneas horizontales, una blanca y una amarilla, que son las que supuestamente van en nuestra dirección; ya comprobamos que los puntos rojos marcan senderos que suben la montaña hacia la Roca Colom.

Desde el final del camino abierto avanzamos unos 50 metros descendiendo suavemente en diagonal hasta cruzar un torrente. Con la ayuda del GPS del teléfono y de Maps.me empezamos a enlazar puntos, marcas en los árboles, montones de piedras y partes de sendero gastado hasta salir al otro lado de la torrentera, a unos 500 metros. Allí nuestro sendero de marcas blancas y amarillas vuelve a subir, pasa junto a un pequeño refugio de pastores abandonado (bajo, de piedra) y continúa hacia Ulldeter pasando por todos los estados de ánimo: de bien marcado a casi inexistente, de cubierto de árboles caídos por una antigua tormenta a lleno de árboles jóvenes que no dejan ver las viejas marcas, de subir por un torrente tortuoso a paseo por ladera boscosa de caída vertical y tierra revuelta por jabalíes. No es un sendero fácil, es un sendero solo apto para caminantes con ganas de aventura. Vuelve a leer la introducción a esta entrada.

Después de 7 kilómetros el sendero se reencuentra con el GR11 Pirineos cerca del Hotel Pastuira (48 euros por persona en habitación privada) y sube casi verticalmente hasta el Refugio de Ulldeter. No solemos parar en refugios, nos gusta la acampada libre en lugares vacíos de gente, pero ese día nos merecíamos una colchoneta y una ducha. Fue una gran decepción.

En la recepción del Refugio de Ulldeter nos comentaron que habían cambiado las reglas y que ahora, para dormir allí, también había que pagar el desayuno. Sabemos que hacer llegar provisiones y dar un mínimo de confort al montañero requiere un esfuerzo importante, sobre todo en aquellos refugios alejados de una ruta. Tenemos amigos que llevan un refugio en los Pirineos y alguna vez hemos subido la montaña con ellos, cargados con mochilas llenas de latas de cerveza. Pero no queríamos un desayuno, solo la cama y una ducha, y estábamos dispuestos a pagar por ellos.

Insistimos un poco, buscando la posibilidad de pagar por la cama y la ducha, pero la respuesta fue si se quieren quedar a dormir, tienen que pagar el desayuno. Cansados y decepcionados decidimos buscar un nuevo sitio de acampada a unos 500 metros del Refugio de Ulldeter, camino al Coll de la Marrana. Yo pensaba, esto ya no es un refugio, es un hotel de montaña…

Dónde dormir: Refugio Libre Jaume Ferrer, Hotel Pastuira si quieres una habitación privada, Refugi de Ulldeter (23 euros la noche, incluye el desayuno). Por las dudas, hay muchos lugares donde acampar por encima del Refugi de Ulldeter.

Dónde comer: Hotel Pastuira, Refugi de Ulldeter. No hay almacenes en el camino.

Acampada libre cerca del refugio de Ulldeter. Viajeros4x4x4
Acampada libre cerca del Refugio de Ulldeter.

GR11 PIRINEOS DÍA 14 – CAMINO A PIE DEL REFUGI DE ULLDETER AL CAMPING DE NÚRIA POR EL COLL DE NOUFONTS.

  • Distancia aproximada: 14 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +850 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: 5 horas

Salimos temprano de nuestro lugar de acampada libre en dirección a Núria. El camino está muy bien marcado, con abundante agua en diferentes lugares. Aquí ya volvemos a encontrar gente que hace circuitos cortos, se acaba la soledad del GR11 Pirineos.

Cargamos agua antes de subir el Coll de la Marrana, y la renovamos a mitad de camino del Coll de Tirapits, donde encontramos una surgiente. En el Coll de Tirapits está la Cabana de Tirapits, un refugio muy precario con un pulsador que conecta directamente con los bomberos en caso de urgencia.

Una vez en la cima avanzamos carenando hacia el Pic de la Fossa del Gegant, con la vista puesta en el espectacular Circo de Carança, del lado francés, que recorrimos un año atrás. Ver Circuito de los Refugis del Torb.

Ascendemos nuevamente hasta el Coll de Noucreus, desde donde ya podemos bajar hacia Núria, pero decidimos seguir adelante hasta el Coll de Noufonts, por donde tomamos la riera y bajamos.

Al final del camino está Núria, con todo lo que puedas necesitar.

Dónde dormir: en el camino hay varios lugares aptos para la acampada libre con fácil acceso al agua. En Núria hay hotel y una zona de acampada regulada (8 euros por persona) donde puedes quedarte un máximo de 2 noches. Hay duchas… ¡¡de agua helada!! La oficina de Atención al Cliente donde puedes pagar la noche está abierta solo hasta las 16.45 hs.

Dónde comer: en Núria hay un almacén turístico, un restaurante con buffet libre (22 euros) y un bar con menús en fin de semana y platos a precios muy accesibles. El tren de cremallera es una buena manera de entrar o salir de Núria, en caso de necesidad.

Después de la cima del Puigmal, carenando las montañas en dirección a Puigcerdá.
Después de la cima del Puigmal, carenando las montañas en dirección a Puigcerdá.

GR11 PIRINEOS DIA 15 – CAMINO A PIE DESDE NÚRIA AL COLL DE LA CREU DE MEIANS PASANDO POR EL PUIGMAL (CAMINO ALTERNATIVO AL GR11).

  • Distancia aproximada: 23 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1100 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1100 metros
  • Tiempo aproximado: 9 horas

En esta etapa nos encontramos con el mismo problema que en la etapa Beget-Molló-Setcases. El GR11 parecía haberse desviado de su recorrido original para pasar por un par de pueblos (Queralbs y Planoles) que te obligaban a subir y bajar grandes desniveles en el mismo día. Parecía que la decisión de cambiar el recorrido original del GR11 Pirineos, que ascendía al Puigmal, obedecía a razones turísticas y económicas, más que a razones de montaña.

Por eso decidimos volver a cambiar el recorrido recomendado y, primero, subir el Puigmal. Luego, caminar por la cresta de las montañas, límite fronterizo entre España y Francia, camino a Puigcerdá.

Siempre es mejor encarar los grandes desniveles al amanecer, cuando el sol continúa débil y el calor no te presiona contra el suelo. Por eso nos levantamos a las 5 de la mañana y poco después de las 6 ya estábamos camino del Puigmal (de 2911 metros) una de las montañas más emblemáticas de Catalunya.

La subida es constante y, con 15 kilos de mochila en la espalda, tardamos 3 horas y media en superar los 1000 metros de desnivel. Hay varios puntos donde acampar, si llevas buen equipo para pasar noches frías. En el camino avanzamos en buena parte junto a un arroyo (que desaparece bajo tierra en una parte del sendero), por lo que solo cargamos lo indispensable hasta que cruzamos el arroyo por última vez y encaramos la subida lenta y casi vertical al Puigmal.

Una vez en la cima del Puigmal, el sendero entra constantemente en Francia por pequeños trechos, carenando la cima de las montañas en dirección a Puigcerdá mientras sigues primero marcas amarillas y verdes, y luego una simple línea blanca. No vas a encontrar agua en todo el camino, unos 12 o 13 kilómetros, así que rellena todas tus bolsas y botellas antes de ascender al Puigmal. La huella está muy bien marcada y desciende suavemente durante casi todo el trayecto por colinas de pastos.

Todo fue muy bien hasta que llegamos a la Cima de Coma Morera, donde el sendero desaparece. A partir de allí hay dos opciones: seguir la alambrada fronteriza sobre arbustos espinosos, o cruzar a España y descender por una huella de tierra apta para vehículos 4×4, que baja hasta conectar con el GR11 en el Coll de la Creu de Meians.

A esta altura ya habíamos caminado bastante, por lo que apenas encontramos el arroyo que cruza el camino en el Clot de Meians, a menos de un kilómetro del Coll, decidimos detenernos y acampar. Vamos, que daba ganas de leer historietas de viaje.

Dónde dormir: el camino está lleno de lugares donde acampar, el problema es el acceso al agua, sencillo en el camino hacia la cima del Puigmal, difícil mientras vas carenando las montañas hacia el Coll de la Creu de Meians.

Dónde comer: en ningún sitio.

 

GR11 Pirineos, acampando en el Clot de Meians, camino de Puigcerdá - Viajeros4x4x4
Acampando en el Clot de Meians, camino de Puigcerdà

GR11 PIRINEOS DÍA 16 – CAMINO A PIE DESDE EL CLOT DE MEIANS A PUIGCERDÀ.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +200 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: 4 horas

El camino sigue una pista forestal y desciende fácil desde nuestro último lugar de acampada hacia Puigcerdà. En julio de 2017 había muy poca agua disponible. La sorpresa agradable fue encontrar el Refugio Libre de Vilallobent a mitad de camino, que no aparece en las guías y apenas se ve en los mapas. Es habitable, el único problema es que en la riera cercana apenas había agua.

Después de descender la montaña, el sendero avanza plano por la carretera asfaltada que conecta el anodino pueblo de segundas residencias de Vilallobent (se supone que hay una fuente, pero no la encontramos), cruza un arroyo donde podemos purificar agua, atraviesa el pueblo de Age (más antiguo, todo cerrado, segundas residencias) y finalmente llega a Puigcerdà.

Era mediodía, y a nuestra izquierda, justo antes de la primera rotonda, vemos un gran cartel que dice Restaurante Xinès Wok, donde nos apuntamos a un buffet libre y digestión prolongada mientras cargábamos nuestros móviles. Había casi de todo, solo faltaban insectos comestibles como los chapulines mexicanos y los jumiles, esos bichitos que saben a menta.

Dónde dormir: Refugio Libre de Vilallobent, escasas zonas de acampada con acceso a agua. En Puigcerdá está el camping Pirineus (25 euros por dos personas), la Fonda Cerdanya (39 euros por una persona, 50 euros dos personas) y el Hostal L’Estació (mismos precios que la Fonda Cerdanya). ¿Qué elegimos? Nos tocaba un día de descanso, y decidimos tomar el tren a Barcelona (12 euros, 3 horas) y dormir en el mejor hotel que conocemos: nuestra casa.

Dónde comer: en Puigcerdà hay supermercados, bares, restaurantes… y el buffet libre del Wok.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida

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329- GR11 PIRINEOS 2 | Travesía a pie de La Jonquera a Beget.

El GR11 Pirineos no es un trekking. El GR11 es un viaje extraordinario, un viaje a pie por lugares de naturaleza virgen, un viaje lento que nos pondrá a prueba y que en ciertos momentos nos llevará hasta el límite.

La senda, como llaman al GR11 fuera de España, se extiende como una serpiente a lo largo de más de 800 kilómetros de montañas quebradas, con desniveles diarios medios de entre 800 y 1200 metros aunque algunos días puedes subir más de dos kilómetros de caminos más o menos empinados. Otros días nevará, caerá granizo, lloverá y tendrás todos los números para quedar calado hasta los huesos. Te perderás, y tendrás que volver atrás. Te dolerán los pies, las piernas y la espalda. En algún momento te torcerás el tobillo, te clavarás astillas y las espinas de los arbustos te harán sangrar las piernas. El GR11 es una aventura.

Las guías dicen que se puede completar entre 35 y 40 días, o por etapas durante años. Nosotros pretendemos terminarlo en dos meses. Nuestra manera de encararlo es quizás la más lenta de todas, ya que no avanzamos siguiendo la velocidad de 20 o 30 kilómetros por día marcada por las guías impresas. Avanzamos al ritmo que nos pide el camino y nos permite el cuerpo. Llevamos tienda, sacos de dormir, cocina, abrigo y comida. No necesitamos nada más. Tenemos tiempo.

Si queremos alejarnos del ruido de la civilización necesitamos arrancar tiempo a la rutina. Y dedicarlo a caminar es una de las maneras más efectivas de hacerlo. A veces el cuerpo lo pide, a veces es necesario salir fuera de la jaula, vaciar la cabeza, atragantarte con moras y recoger frutas de los árboles. Reencontrarnos por un rato con el mono que fuimos, y volver a explorar.

Viajar a pie no es solo una de las maneras más económicas de viajar, también es la manera más efectiva de viajar en contacto permanente con la naturaleza.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 5b. DE LA JONQUERA A LA ERMITA DE SANTA EUGENIA (LA VAJOL).

  • Distancia aproximada: 7 kilómetros (17 kilómetros desde Requesens).
  • Desnivel aproximado (ascenso): 400 metros (800 metros desde Requesens)
  • Desnivel aproximado (descenso): 200 metros (850 metros desde Requesens).
  • Tiempo aproximado: 2 horas (entre 7 y 8 horas desde Requesens).

Nota: este día en realidad partimos desde el Refugio Libre del Forn de Calç, en Requesens. Aquí se cuenta la etapa solo desde La Jonquera, ya que para mí el cruce de la autopista marcaba el final de la primera gran etapa. También es más práctico para quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Si quieres leer cómo empezamos el día en Requesens, haz click aquí.

Para retomar el GR11 después de La Jonquera debemos cruzar la autopista por un paso subterráneo y seguir las marcas, que cambian dos o tres veces de camino rural antes de llegar a Mas Llong. Allí trabaja Abdul, un marroquí muy amable que vive desde hace 18 años en España. No sólo nos llenó las botellas de agua fresca, sino que nos dio un buen montón de peras de Sant Joan, un tipo de peras pequeñas y dulces que crecen antes de temporada.

Seguimos adelante por el camino de tierra. Descartamos un par de masías abandonadas ya que no queremos acampar sin agua (sigue haciendo mucho calor) cuando de repente llegamos a la ermita de Santa Eugenia, donde ocurre un milagro. No tengo otra manera de explicarlo.

No sólo había agua, sino que había una… ¡piscina! ¡Y duchas! El único problema es que estaba cerrada, la piscina y las duchas rodeadas por una alambrada, y no había nadie a quien pedir permiso para refrescarnos o conseguir agua para beber.

No tuvimos más alternativa que saltar la alambrada… Una hora más tarde, y mientras lavábamos la ropa llegó el encargado. Le dijimos que, con el calor que habíamos pasado, aquello había sido irresistible. Josep comenzó a reír y nos contó historias de gente que había hecho exactamente lo mismo… una chica a la que encontró desnuda en la piscina, un grupo de 14 vascos muertos de calor que cambiaron la temperatura del agua… Después de plantar la tienda, nos enseñó el edificio antiguo construido junto a la ermita, una colonia de vacaciones.

Dónde dormir: acampada libre frente a la Ermita de Santa Eugenia.

Dónde comer: En La Jonquera encontrarás de todo.

Encuentro del día: muchos, Josep y la piscina,

  • ¿TE GUSTA CAMINAR? NO TE PUEDES PERDER ESTE ENLACE: VIAJES A PIE.
Encontrar la Ermita de Santa Eugenia fue casi un milagro. El sitio de acampada era perfecto y había hasta… piscina!

GR11 PIRINEOS DÍA 6. ERMITA DE SANTA EUGENIA (LA VAJOL) – MOLÍ D’EN ROBERT (MAÇANET DE CABRENYS)

  • Distancia aproximada: 17 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 400 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 500 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 6 y 7 horas.

A la mañana siguiente partimos temprano hacia La Vajol (dormir en Ca La Conxita, 28 euros por persona) última capital de la República Española, donde la rodilla y las ampollas en un pie de Anna (que se guardaba todo esto en silencio) hicieron recomendable que aceptara la oferta de un abuelete que se ofreció a llevarla con las mochilas hasta Maçanet de Cabrenys.

Yo, libre de los 15 kilos de la mochila, seguí el GR11 Pirineos, que pasa por la mina de Más Castel o D’en Negrín, donde se escondieron los tesoros de la República (oro y arte, básicamente), para que no cayeran en manos de los militares golpistas. Todavía circulan por la región las historias de camiones republicanos cargados de oro que desaparecieron en alguna mina secreta. El sendero baja abruptamente hacia el Barranco de Can Suñé y avanza por un bosque hacia Maçanet de Cabrenys pasando por la Font del Bruc (con agua).

En Maçanet de Cabrenys ve a visitar el Bar La Pau, que también funciona como sede social del pueblo. Desde allí el camino está muy bien marcado y, tras una bajada muy empinada, llegamos al Molí d’en Robert, restaurante de carnes de Eli y Carlos que nos permitieron acampar junto al río.

“No, aquí no se puede acampar, está prohibidísimo. Pero si están caminando el GR11 Pirineos, esperen a que se vayan los clientes y monten la tienda donde quieran.” Eso fue cuando llegamos, pero luego seguimos conversando, y llegaron los chupitos, y la botella de vino compartida por Ron, el cliente holandés que había corrido el Dakar cuando todavía se celebraba en África…

Dónde dormir: acampada libre en Molí d’en Robert.

Dónde comer: Molí d’en Robert; restaurantes y bar en todos los pueblos. Panadería y supermercado en Maçanet de Cabrenys. En La Vajol, Ca La Conxita vende pan y tiene algo de almacén.

Encuentro del día: lo mejor, sin duda, la tarde-noche que pasamos en Molí d’en Robert, un lugar precioso.

La memoria de los refugiados españoles de 1939 no debe apagarse nunca. Hay que recordar.

GR11 PIRINEOS DÍA 7. MOLÍ D’EN ROBERT (MAÇANET DE CABRENYS) – ALBANYÀ.

  • Distancia aproximada: 17 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 900 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 1000 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

De Molí d’en Robert el sendero sube, y sube, por caminos vacíos que parecen frecuentados en temporada sólo por cazadores. Nos perdemos antes de llegar a la Font del Rimaló (tiene agua) y seguimos el camino marcado para bicicletas de montaña.

Entramos en la ermita de Carbonils, del siglo XI, (por favor, al salir no olvides cerrar la puerta, y no molestes a los muercielagos, tal como está escrito en la puerta) y cuando llegamos al plano del Más Ferrerós tomamos el camino de la izquierda. Tras una bajada empinada llegamos a Albanyà.

Dónde dormir: casa particular de Alex y Eva; alquilan dos apartamentos completos con cocina y baño para hasta 3 personas por Airbnb. Tienen precios especiales para caminantes del GR11 Pirineos (20 euros por persona la noche!). Escríbele a Alex a [email protected] Además, si te duelen las piernas de tanto caminar, ¡dan masaje tailandés! Están frente al río, en la calle de Sant Llorenç de la Muga, 11. Estuvimos tan cómodos con ellos que decidimos quedarnos un día extra, reponiendo fuerzas. Si prefieres acampar tan solo tienes que bajar sigilosamente hasta el río y plantar tu tienda en la orilla vacía.

Dónde comer: hay dos bares en Albanyà que siempre encontramos cerrados. El único almacén del pueblo cerró por jubilación. En el camping Bassegoda, un kilómetro más adelante, tienen un supermercado bien provisto.

Encuentro del día: Alex y Eva, que nos recibieron como si ya nos conocieran de mucho tiempo atrás.

Tomando una copa de vino con Alex y Eva, frente a la casa que alquilan en Albanyà. Espectacular!

GR11 PIRINEOS DÍA 8 – DESCANSO EN ALBANYÀ.

GR11 PIRINEOS DÍA 9 – CAMINO A PIE DE ALBANYÀ AL REFUGIO CAN GALÁN (BASSEGODA).

  • Distancia aproximada: 11 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +600 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): 0 metros
  • Tiempo aproximado: 4 horas.

Partimos de Albanyà después del mediodía y caminamos un kilómetro hasta el camping Bassegoda, donde está el único supermercado de la zona. Seguimos la carretera (asfaltada) que asciende durante 8 kilómetros hasta desviarnos por una pista de tierra que poco después alcanza una fuente. Nosotros siempre purificamos el agua con un pequeño filtro Sawyer; aquí también, aunque un par de tritones en el fondo de un bebedero de vacas avisaba de que el agua debía ser buena.

Según leímos en otros reportes del GR11 Pirineos, Can Nou es un buen lugar para detenerse a tomar algo y conseguir las llaves para dormir en el Refugio de Can Galán. Cuando llegamos estaba cerrado, no había nadie. Seguimos adelante y a 700 metros está el Refugio de Can Galán (por las ventanas se veía muy limpio, con camastros sin colchones). El paisaje desde allí es espectacular.

Decidimos acampar en una pequeña zona plana que hay junto a la casa. Para conseguir agua hay que volver caminando hasta la fuente, un kilómetro atrás. Bajo el refugio hay arbustos de moras y un árbol de ciruelas. Los higos, como nos pasó en todos lados, están secos y desabridos.

Dónde dormir: En Bassegoda, refugio Can Galán por 4 euros la noche. Pide la llave en Can Nou. Si no hay nadie, puedes hacer vivac o acampar gratis junto al refugio.

Dónde comer: lo dicho, el último supermercado en varios días está en el camping Bassegoda, en Albanyà. La Tienda del Music, mencionada en todos los reportes del GR11 Pirineos, está cerrada definitivamente por jubilación. En Albanyà hay dos bares y en Can Nou, si está abierto, se supone que tienen algo.

Encuentros del día: un ciervo y un jabalí entre Can Nou y Can Galán.

Acampando junto al Refugi de Galán, en Bassegoda. El día que llegamos no había nadie en Can Nou…

GR11 PIRINEOS DÍA 10 – CAMINO A PIE DEL REFUGIO CAN GALÁN (BASSEGODA) AL REFUGIO TALAIXÀ.

  • Distancia aproximada: 12 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +700 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -800 metros
  • Tiempo aproximado: 6 horas

Tan solo partir del Refugio Can Galán tomamos la dirección equivocada y terminamos en el pueblo vacío de Bassegoda (de tres casas y una iglesia) que está a unos 400 metros más adelante. Volvemos atrás y encaramos un sendero empinado en el que ascendemos unos 300 metros de desnivel hasta llegar a un camino de tierra (el mismo que viene del pueblo vacío de Bassegoda) que nos lleva al Coll de Bassegoda. De allí el camino avanza plano hasta el Coll de Principi.

Cuando comienza el descenso empieza también uno de nuestros tramos preferidos del GR11 Pirineos. Poco después nos separamos del camino para tomar un sendero que se dirige a través de un bosque que se va espesando hacia el Coll de Riog (buen sitio para acampar, sin agua). Un kilómetro antes de Sant Aniol d’Aguja cruzamos un arroyo y el sendero vuelve a subir un poco. Cruzamos un puente colgante (¡se mueve!) y llegamos a Sant Aniol, donde volvemos a encontrar gente que llega caminando a pasar el día.

En Sant Aniol están restaurando la antigua masía para convertirla en refugio. De momento no hay nada, pero seguramente también se conseguirá comida. No te pierdas la imagen del ¿agricultor? sentada en el hueco donde alguna vez estuvo la imagen de un santo. Allí también hay una buena fuente de agua y, si sigues caminando hacia Talaixà, encontrarás muchas antiguas terrazas de cultivo donde plantar tu tienda.

A partir de allí el sendero asciende entre bosques y se estrecha (un metro de ancho) en tres pasos de cornisa espectaculares, donde caminarás entre la pared de la montaña y una caída vertical de hasta varios cientos de metros. En uno de esos tramos, si prestas atención, verás que el sendero se ha construido sobre una base de arcos tipo puente para poder avanzar sobre una pared.

Antes de llegar al Refugi d’en Rodri (Refugi de Talaixà), pasamos por el pueblo abandonado de La Quera, donde encontramos mucho menta y hierba luisa silvestre entre las ruinas. Media hora después llegamos a Talaixà, probablemente el refugio libre más bonito de todos los que hemos visto. Hay una litera con dos colchones y espacio para unas 8 personas acomodadas en el suelo. Delante de la puerta, a unos metros, hay una fuente de agua no potable. Detrás, hay árboles de frutas (peras, ciruelos, uvas) y hasta alguna tomatera! La gente del Centro Excursionista de Olot le tiene mucho cariño a este refugio en pleno GR11 Pirineos!

Dónde dormir: una vez terminada la rehabilitación, en el Refugi de Sant Aniol. Ahora, en el Refugi de Talaixa.

Dónde comer: dentro de poco, en el Refugi de Sant Aniol.

Encuentros del día: 2 polacos que llevaban 45 días caminando por el GR11 Pirineos.

Camino de cornisa entre Sant Aniol d’Aguja y Talaixá. Espectacular!

GR11 PIRINEOS DÍA 11a – CAMINO A PIE DEL REFUGI DE TALAIXÀ A BEGET (POR CAMINO ALTERNATIVO, SIN SUBIDAS)

  • Distancia aproximada: 14 kilómetros (20 kilómetros hasta el Coll de la Boixera)
  • Desnivel aproximado (ascenso): +500 metros (+1000 metros hasta el Coll de la Boixera
  • Desnivel aproximado (descenso): -650 metros (-700 metros hasta el Coll de la Boixera)
  • Tiempo aproximado: casi 6 horas (7 horas hasta el Coll de la Boixera)

Gran día de caminata que comienza en el Refugi de Talaixà y desciende rápido hasta el río Samsó, que se cruza por un puente fijo peatonal. Si no llevas un purificador de agua justo antes del puente hay un arroyo cuya agua parece más cristalina. Allí tomamos hacia la derecha un camino de tierra en buen estado, que avanza plano siguiendo el río. Allí hay montones de lugares donde acampar. Recuerda hacerlo a última hora del día.

Cuando el GR11 Pirineos oficial comienza a subir hacia Les Feixanes, puedes tomar el desvío hacia la iglesia románica de Sant Miquel de Hormoier. Es una alternativa que, según los mapas de Maps.me, avanza junto al Río Beget y conecta con el GR11 Pirineos  a la altura de La Farga, sin necesidad de subir los 300 metros de desnivel del Coll dels Muls. A partir de La Farga el camino avanza junto a campos de cultivo, algún molino abandonado y conecta por la ruta asfaltada a Beget.

ATENCIÓN: el kilometraje de las guías y de la señalización del sendero varía y suma unos 2-3 kilómetros extras, si hacemos caso a los carteles del camino.

Beget es uno de los pueblos más bonitos del GR11 Pirineo. Si te gusta la historia y el arte no dejes de visitar la iglesia románica de Beget (1 euro), que tiene unos 1000 años de antiguedad y se salvó de la quema en 1936, cuando grupos de personas se dedicaron a quemar templos a lo largo de España en venganza por el apoyo de la Iglesia al golpe militar de Franco. Luego cruzas el puente grande, sigues las calles de piedra y atraviesas el puente pequeño. Un poco más adelante encontrarás unas pozas de agua donde bañarte y algo de sombra donde echar una siesta. Allí también hay posibles lugares de acampada. ¡Pero que no te vean!

Dónde dormir: todo es un poco más caro en Beget. Hay hoteles y apartamentos en alquiler. Si sigues caminando unos cuatro kilómetros por el GR11 llegarás a Can Planes, donde tienen camas a 10 euros, con ducha, derecho a cocina y muro de escalada. Toni i Estel, 617 021 614 o 972 740 653.

Dónde comer: en Beget hay restaurantes buenos y bonitos (eso lo pagas), y un almacén donde hacen bocadillos. No vas a encontrar pan, ni los restaurantes ni el almacén querrán venderte. En Can Planes tienen algunos productos de almacén y prometieron empezar a tener pan.

Encuentro del día: conocimos mucha gente simpática que estaba de paso por Beget, una pareja que sube a comer de Barcelona, Lilian y Jordi Carles (un argentino independentista), y a Marc Inglés y Patri, que estaban recorriendo con su furgo Renault de más de 50 años de antiguedad!

Esto es solo un pedacito del hermoso pueblo de Beget, probablemente el más bonito que hemos visto en nuestros primeros 15 días en el GR11 Pirineos.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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295- Por las Rutas del México Narco.

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Por la rutas del México Narco. ©Pablo Rey. Publicado en su versión en inglés en la revista Overland Journal, Gear Guide 2015.

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Hacía tiempo que no nos perdíamos. En realidad, sabíamos dónde estábamos, pero podíamos perdernos. Y nunca más nos volverían a encontrar.

El oficial de migración mexicano había sido tan claro como el agente de aduanas y el vendedor callejero de tacos de tripa. Los tres repitieron la misma frase, el mismo consejo, con la misma expresión severa en el rostro: No conduzcan de noche. Dejábamos Estados Unidos por la frontera de Caléxico/Mexicali y, en lugar de sentirme intranquilo por entrar a un país donde el narcotráfico provoca unos diez mil muertos al año, me entretenía pensando en que los nombres eran el resultado de un bonito juego de palabras. Caléxico venía de California-México y Mexicali de México-California.

¿Debía preocuparme? En realidad, no conduzcan de noche era una frase incompleta. Allí faltaba la aclaración que nos hizo una amiga en el patio de su casa en San Luis Río Colorado, al atardecer, entre tortillas de maíz, carne mechada, cebolla pasada por la sartén, chile jalapeño y mucha cerveza Tecate.

“Por la noche hay controles civiles. Hombres armados que detienen el tráfico en la carretera para pedir la documentación y revisar los vehículos.”

“¿Narcos?” sugerí sin recordar que esa palabra no se pronuncia en el norte de México.

Llevábamos 21 meses viajando por la seguridad del mundo anglo norteamericano y cruzar la frontera era volver a Latinoamérica, un mundo distinto, más imperfecto y espontáneo. Tenía ganas de cambiar el olor a hamburguesa y pollo frito por el olor ligeramente salado de las tripas envueltas en tortillas. Quería pasear por mercados de frutas y verduras que escandalizaran a las autoridades sanitarias al norte del Río Grande, hablar en mi idioma, escuchar unas rancheras y acampar en la playa. Quería volver a lugares donde no todo fuera predecible.

Era fines de 2012 y nuestro objetivo, además de llegar a Yucatán para el improbable fin del mundo tras el Año Nuevo Maya, era descubrir si el desierto de Sonora era tan hermoso como el desierto de Baja California. Sabíamos que en la ruta habría controles militares y policiales que querrían saber qué hacíamos allí y hacia dónde nos dirigíamos. Quizás querrían revisar la furgoneta, ver qué escondíamos en la cacerola, entre los cepillos de dientes y los libros que vamos vendiendo por el camino. Había que aceptarlo con paciencia y dar respuestas cortas, directas y cordiales. El único riesgo de estos controles civiles o militares estaba en los extremos, en el tedio o la tensión. No hay nada más peligroso que encontrarte en medio de la nada con un grupo de militares o narcos aburridos o nerviosos.

Pero al final del segundo día ya habíamos recorrido los primeros 600 kilómetros y, sorprendentemente, no habíamos encontrado un solo control. La policía se había vuelto tan invisible como en Estados Unidos. Los ‘mañosos’, los tipos malos, nos ignoraban. ¿Dónde estaba la guerra que anunciaban los medios de comunicación y que contaminaba nuestro estado de ánimo?

Supongo que por eso, y porque todavía teníamos un par de horas de luz, decidimos cambiar de planes. Tomar un desvío para llegar a Puerto Libertad y buscar una palapa con techo de paja para despertar en la playa era una tentación demasiado apetecible. Solo faltaba preguntar en la gasolinera Pemex si la ruta era segura.

“El camino es de tierra, mejor sigan por el asfalto hasta El Desemboque y luego toman la carretera de la costa. A la gente de los pueblos que están en el camino a Puerto Libertad no les gustan los vehículos extraños. Allí tienen sus sembradíos y dentro de poco será de noche. Mejor vaya a El Desemboque.”

No pregunté más. Ya sabía que lo que allí sembraban no eran tomates ni maíz. Tomamos el camino largo y aceleramos, mientras el sol empieza a bajar.

 

EL RETORNO A LOS MALOS CAMINOS

Si se pudiera desmembrar la tierra como un cuerpo –brazos, piernas, cabeza, pies, cadera– estábamos en el mismo corazón del territorio controlado por una de las bandas de narcotraficantes mejor organizadas del mundo. Y, más allá del comentario ocasional, no lo habíamos notado. La región dominada por el Cártel de Sinaloa parece funcionar con normalidad dentro del conjunto de México. Para nosotros, extranjeros, nada indica que estamos en una región peligrosa, tomada por un poder paralelo. Sin aduana oficial ni migración, con su propio ejército que viste de civil y una justicia que siempre salda sus cuentas.

Podía ser interesante descubrir tras una curva que la ruta había sido cortada por un control civil, un grupo de hombres con muchas armas manifestándose en contra de la curiosidad. Era posible, nos lo habían advertido. También era una buena historia si sobrevivíamos para contarlo. Por eso, a medida que el sol empezó a acercarse peligrosamente al horizonte, pisé el acelerador un poco más, abandonando la rutina de los 90 kilómetros por hora. En realidad pisé el acelerador casi hasta el fondo. Quería llegar a El Desemboque antes que la noche nos encontrara en la ruta y escondiera los detalles.

 

Si se pudiera desmembrar la tierra como un cuerpo –brazos, piernas, cabeza, pies, cadera– estábamos en el mismo corazón del territorio controlado por una de las bandas de narcotraficantes mejor organizadas del mundo.

 

Los 105 kilómetros de asfalto irregular y sin arcén, delgados, comenzaron a estirarse como un chicle usado. La ruta es recta, escuálida y ondulada cuando el cauce de un arroyo seco crea un badén que hace trabajar a los amortiguadores. Solo en ese momento bajo de los 120 kilómetros por hora, 40 más de los permitidos por los carteles de velocidad máxima agujereados a tiros.

A ambos lados de la carretera el paisaje se mantiene imperturbable, seco, áspero. A la izquierda, los montes de piedra roja se levantan sobre un desierto de arbustos espinosos. Es la primera barrera hacia los valles cultivados, una definición bastante imprecisa que puede incluir cualquier cosa capaz de crecer en la tierra –maíz, cáñamo, tomates, nopal, amapola, algunos árboles frutales. Hace tiempo que los narcos se convirtieron en inversores en tierras lejanas, agrestes y escondidas.

Quienes se encargan de las plantaciones son los agricultores más pobres, los olvidados por la economía y la política, hombres y mujeres casi siempre de bajos recursos y menos educación formal que ven cómo una cosecha de amapola o cáñamo da lo mismo que varios años de maíz. Los químicos suelen llegar escondidos en el doble fondo de camionetas con motores de ocho cilindros, mejores que cualquier caballo soñado por Pancho Villa. El producto terminado, paquetes de polvo blanco o fardos verdes prensados, atraviesa el paisaje escondido tras la mercadería de camiones de antecedentes intachables o en avionetas que vuelan al ras de la tierra. Avionetas que apenas se elevan para esquivar los cables telefónicos.

El sol continúa descendiendo mientras acelero, todavía no sabemos dónde vamos a dormir ésta noche. Tomar este camino es una forma de retornar a la ruta más incierta, sobre todo porque no puedo imaginar cómo es El Desemboque, nuestro destino. No vi una foto del pueblo frente al mar, nadie dijo ‘bonito’, ‘feo’, ‘sucio’, ‘vacío’, ‘peligroso’, ‘tranquilo’, nadie le puso un adjetivo. México es un país demasiado grande y El Desemboque es demasiado pequeño como para aparecer en la guía que Anna revisa sobre la marcha.

Movernos por el impulso básico de avanzar, sin saber lo que encontraremos al final del camino, es el viaje más puro. Hay que romper los planes y dejar un espacio libre a la espontaneidad, a la sorpresa. Tirar los dados, que el caos encuentre un orden, y caer de pie, otra vez, como un gato viejo que ya perdió la cuenta de las veces que salvó su vida. No podemos dormir a un lado de la ruta, no debemos tomar cualquier camino de tierra para acampar en lugares sin nombre o con nombres que es mejor no conocer. “Algo encontraremos” susurro convencido en uno de mis mantras preferidos, invocando a la magia de las coincidencias. Sincronicidad, es la palabra que inventamos para darle nombre a esas casualidades que ocurren sin que puedas explicarlas.

Dos luces blancas aparecen en el espejo retrovisor. Son intensas, puras como una aparición religiosa, y avanzan a toda velocidad hacia nosotros. Intento acelerar un poco más, la furgo alcanza los 135 kilómetros por hora y el volante comienza a vibrar. No es el suelo irregular, es el límite antes de que la carrocería comience a desarmarse, a dejar trozos de viaje a lo largo de la carretera. Las luces continúan acercándose. Alguien con más temor, o más prisa, o más motor, nos adelanta dejando una estela plateada. Entonces aparece la sombra de un techo oscuro y triangular, recortado contra el cielo rojo del atardecer. Un cartel verde plantado junto a la ruta anuncia ‘El Desemboque’. El sol acaba de desaparecer, la noche se derrumba y el asfalto es reemplazado por una calle de tierra. Ahora tenemos que encontrar dónde dormir.

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SINCRONICIDAD

Con la oscuridad, El Desemboque se convierte en un pueblo habitado por fantasmas. Las calles de tierra agujereada están iluminadas por las luces de las casas. Los enjambres de sombras se giran al escuchar el ronroneo del motor. Un grupo de hombres bebe frente a la puerta de un almacén con un gran cartel de Tecate. Sus rostros enseñan una mueca extrañada, curiosa o sorprendida.

Frente a la mayoría de las puertas hay botes de unos diez metros de eslora pintados de blanco. La popa está vacía, los motores duermen en casa. La calle toma un desvío hacia la izquierda, luego gira hacia la derecha y sigue junto a la línea de construcciones viejas levantadas frente a la playa. En algún sitio está el lugar donde dormiremos esta noche, donde nadie nos espera.

Casi al final del pueblo, después de un desvío confuso marcado por un penetrante aroma a perro muerto, aparece un patio iluminado frente al mar. Una bombilla amarilla cuelga sobre la cabeza de dos hombres sentados, que comen con las manos algo que sacan de una cacerola. Dejo el motor en marcha y desciendo. Cuando estoy cerca, saludo.

Sus primeras palabras me ofrecen comida, alguno de los cangrejos recién cocinados en la olla. Luego me preguntan si soy de Texas. Cuando les explico que venimos del sur y buscamos un lugar donde dormir me ofrecen una cerveza. Al segundo trago me dicen que aparque en el patio, que podemos dormir allí, y que me siente en su mesa.

¿Qué pasó con el México peligroso que aparece en los medios de comunicación? ¿Dónde estaban los narcos con sus cadáveres colgando de los puentes? ¿Y la guerra permanente entre bandas? Yo no la vi, pero estaba allí. No porque lo digan los periódicos sino porque la misma gente me lo contaba. En verdad, ellos eran quienes finalmente sufrían esta guerra no declarada, los propios mexicanos,

Tras un año recorriendo México de punta a punta, aprendimos que solo hay que tener cuidado con los delincuentes comunes, como en cualquier lugar del mundo. Los narcos no se meten con los extranjeros. Ellos tienen otro negocio, algo más importante y que da mucho más dinero que el turismo.

Esa noche cenamos cangrejos y cervezas con nuestros nuevos amigos. Al día siguiente les acompañaría a recoger las redes repletas de caracoles en el Mar de Cortés y aprendería a pelar lenguado imitando los movimientos precisos de su cuchillo. Daba igual si estábamos en el DF, en Michoacán, Cancún, Monterrey o Sinaloa, en la costa del Océano Pacífico o en la costa del Océano Atlántico, en territorio narco o en un temascal en las montañas. México es grande, y volvía a recibirnos con los brazos abiertos.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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219- Ruta de La Vuelta al Mundo en 10 Años: 2000-20??

Desastre, 4x4 rotos durante una inundación en el Parque Nacional de Sibiloi, Kenia

Mapa Peters con las rutas de La Vuelta al Mundo en 10 Años, año 15

ADVERTENCIA: ESTA ENTRADA ES TAN LARGA COMO NUESTRA VUELTA AL MUNDO. ESTA LLENA DE ENLACES Y RECOMENDAMOS LEERLA EN DOSIS RAZONABLES, EN LOS RATOS LIBRES, POCO A POCO. NO ME HAGO RESPONSABLE DE ARREBATOS, LOCURAS TRANSITORIAS, RENUNCIAS Y PROMESAS AULLADAS EN MOMENTOS DE ILUMINACIÓN. 

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años. El objetivo era recorrer el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América de sur a norte para volver a Barcelona por la autopista inexistente entre Siberia y Finisterre. Siempre, intentando tocar los extremos de los continentes: Ciudad del Cabo, Ushuaia, Deadhorse, Vladivostok y Finisterre.

Los planes se rompieron rápido, sobre todo cuando nos dimos cuenta que ya no era necesario volver, que en realidad, el viaje era la vida. Entonces los cuatro años se transformaron en siete, luego en diez y ahora, ahora vivir viajando se convirtió en un manifiesto.

De momento ya pasamos y vivimos en Francia, Suiza, Italia, San Marino (“ese no cuenta”, dice Anna), Grecia, Turquía, Siria, Jordania, Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Uganda, Tanzania, Mozambique, Zimbabue, Sudáfrica, Lesoto, Namibia, Botsuana, Suazilandia, Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Trinidad y Tobago, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice, México, Estados UnidosCanadá, Cuba y Puerto Rico.

¿Cuánto tiempo estamos en cada país? Depende. En Argentina o Chile estuvimos más de un año. En México o Perú estuvimos 8 meses. En Brasil, 6. En Estados Unidos, Canadá o Sudáfrica 5 meses. En Kenia 4 meses. En Ecuador, 3 meses… El tiempo depende del tamaño del país, y de cómo nos sentimos cuando viajamos por él.

Pablo Rey, Anna Callau y La Cucaracha en el año 2000, al inicio del viaje alrededor del mundo que se convertiría en su forma de vida. La Vuelta al Mundo en 10 Años
Cuando partimos no sabíamos en qué nos metíamos. Solo buscábamos aventura y descubrimiento. De fondo seguro sonaba música de Goran Brégovic o Kusturica…

CRONOLOGÍA DEL VIAJE

Llevamos más de 15 años viviendo en la ruta, y desde entonces ocurrieron muchas cosas. Nunca demasiadas. Algunas de esas historias las puedes leer en los libros que vamos editando y vendiendo en librerías de España, en Argentina, y en la ruta. 

Historias incluidas en ‘El Libro de la Independencia’.

Barcelona, 9 de la noche del 20 de junio del año 2000: cuando partimos el cuentakilómetros de la furgo marca 91.483 (había sido modificado, pero todavía no lo sabíamos). Tenemos una hipoteca, nuestros ahorros y algo de trabajo escribiendo historias sobre diferencias culturales para el Fòrum Universal de las Culturas Barcelona 2004 y para una web de mujeres. Panama Jack nos apoya con botas. MacKinley y Pixel BCN con material de acampada. El periódico El País con una cámara digital. Metemos la vida urbana en cajas, nos mudamos a la furgo y alquilamos nuestro apartamento para pagar la hipoteca.

La ruta por el sur de EUROPA avanza rápido desde Barcelona hacia Ginebra, Venecia, Nápoles, Atenas y Estambul. Ya tendremos tiempo de recorrerla cuando seamos viejos y necesitemos hospitales cerca.

A los dos meses encontramos la furgoneta abierta y desvalijada frente a la Acrópolis de Atenas, la cuna de la civilización occidental (¡a que tiene morbo!). Se llevaron el ordenador portátil con las primeras imágenes de la vuelta al mundo, el GPS, una cámara de fotos, una grabadora de sonidos, una pelota de fútbol, dos bolsos llenos de cosas y casi toda mi ropa. Seguimos adelante más livianos y en pantalones cortos hasta que comienza el invierno.

A partir de TURQUÍA empezamos a viajar más lentamente. Comenzamos a recibir la hospitalidad de gente que nos invita a su casa porque no nos conoce y tendremos historias que contar. Es la vieja hospitalidad de los desiertos, la hospitalidad tradicional musulmana de la que nadie nos había hablado. Fue la forma en que comenzamos a entrar en la vida de personas de todos los estratos sociales: desde beduinos y terratenientes a familias numerosas que pasan de dividir una cena sencilla entre once a dividirla entre trece. Pasamos dos semanas en Capadocia y nos alejamos de nuestra ruta para ver si el Mar Negro era negro. En el camino entramos en uno de los hamams más tradicionales y olvidados del país, en la ciudad de Tokat. La primera gran curva de la vuelta al mundo la damos al llegar a la frontera con Armenia en la ciudad abandonada de Ani, en un Kurdistán turco lleno de controles militares. Salimos de Dogubeyazit con la piel de color amarillo por la cantidad de té que ya hemos bebido, pasamos junto al lago Van buscando al primo del monstruo del Lago Ness (no lo encontramos), paramos en cada caravansarai y nos dirigimos hacia Siria.

En SIRIA rozamos las fronteras con Irak y Líbano. Visitamos Alepo, las ciudades muertas de la ruta de peregrinación entre Estambul y Jerusalén, Hama, Deir ez Zor, Palmira, Damasco, Bosra y montones de sitios arqueológicos. Los policías, esto fue muy naïf, agitan los brazos para saludar cuando pasamos a su lado en la ruta. Vivimos la negativa de la gente a hablar de política por miedo a la represión (las paredes escuchan) y aprendemos en el desierto el ritual del café de los beduinos. Al salir del país nos quieren cobrar 400 dólares por un impuesto (real) por el uso de diesel. Si quieres saber cómo zafamos tienes que leer El Libro de la Independencia.

En JORDANIA conseguimos un pase gratuito para visitar todos los sitios arqueológicos del país, cortesía del Ministerio de Turismo. Vamos a Jerash, Amman y Madaba, flotamos en el Mar Muerto y nos perdemos caminando por los cañones menos visitados de Petra. Nos internamos por primera vez en un desierto, en Wadi Rumm, y conseguimos hacer que llueva. Seguimos disfrutando la hospitalidad de los países árabes, refuerzo de la Vacuna contra la Hepatitis C incluida, y un potentado de Kuwait con 40 tarjetas de crédito en la cartera nos regala un par de neumáticos nuevos.

De Aqaba tomamos un ferry que nos lleva a Nuweiba, en EGIPTO, donde recorremos casi toda la costa de la península del Sinaí, incluyendo el Monasterio de Santa Caterina y el Parque Nacional Marino de Ras Mohammed. Cruzamos el Canal de Suez y entramos en el caos de El Cairo hacia las Pirámides de Giza, donde convivimos 15 días con una familia. Huimos de la ruta principal que sigue el Nilo y recorremos en nuestra casa con ruedas la ruta de los oasis del desierto Libio para descubrir algunos de los antiguos pueblos abandonados del desierto. Volver junto al Nilo en Luxor y viajamos en un convoy policial hasta la ciudad de Asuán. Allí conseguimos subir a un pontón empujado por un barco y cruzamos a Sudán durante un viaje que dura cuatro días a través del lago Nasser, una alucinación de agua y arena en medio del desierto del Sahara.

Historias incluidas en el libro ‘Por el Mal Camino’.

Desastre, 4x4 rotos durante una inundación en el Parque Nacional de Sibiloi, Kenia
Aquí ocurrió la segunda rotura de motor. A 800 kilómetros de un mecánico fiable… La historia completa está en el libro La Vuelta al Mundo en 10 Años: Por el Mal Camino

Desembarcamos en Wadi Halfa, SUDÁN, y mientras avanzamos sobre una de las peores rutas del mundo, la que sigue el río Nilo hacia Jartum, el motor se inunda de arena. Estamos en medio del desierto del Sahara a 350 kilómetros de la capital, con una familia cuya abuela nos pregunta cuál es nuestra tribu. Tras diez días conseguimos rescatar la furgoneta con un camión desastroso. Nos toma veinte días más reconstruir el motor en el patio de una familia de Omdurman. Vamos hacia el norte para visitar las pirámides de Meroe y volvemos hacia el sur a través de una de las franjas de desierto más calurosas del viaje, hacia la frontera con Etiopía entre los pueblos de Galabat y Metema.

La ruta por ETIOPÍA va a través de Gondar, Bahar Dar, las Cataratas del Nilo Azul, las iglesias bajo el nivel del suelo de Lalibela, Addis Abeba y Arba Minch hasta el lago Turkana. En el norte del país nos persiguen en una moto dos hombres armados que aseguran que hemos matado una vaca y debemos pagarla. El mismo día en medio de la ruta nos rodean treinta hombres en taparrabos que mascan khat (una anfetamina en formato de hoja natural). Están armados con palos y quieren dinero. Son unos meses nefastos: en Addis Abeba nos roban la cámara digital que usamos para trabajar y todo el dinero en efectivo que nos queda. Ni en Sudán ni en Etiopía existen los cajeros automáticos. Vamos hasta el Valle del río Omo, en el suroeste de Etiopía, cruce de caminos histórico de tribus armadas que todavía viven como los primeros hombres de la humanidad. Y comienza a llover.

Cruzamos ilegalmente la frontera entre Etiopía y KENIA con otros dos 4×4 para evitar el convoy militar obligatorio entre Moyale y Marsabit, zona de ataque de los bandidos somalíes. Nos preparamos para recorrer mil doscientos kilómetros sin repostar. Se inunda el motor de la furgo junto al lago Turkana, después de la primera lluvia en tres años. Hay que hacer 800 kilómetros para buscar un mecánico y buscar la forma de volver por tierra. No hay transporte público. Una vez reparada la furgoneta, y durante el regreso a Nairobi, sufro once pinchazos en un mismo día mientras el matatu (la combi) donde viaja Anna es asaltada por hombres armados que no dudan en disparar en las manos de quienes no entregan dinero. Después de dos semanas en las playas del Indico volvemos a la jungla de Nairobi y atravesamos Masai Mara. De allí vamos al monte Elgon, donde visitamos la cueva Kitum, refugio de elefantes, búfalos y del virus del ébola.

Historias incluidas en el libro ‘Historias en Asia y África.

Rodeamos el lago Victoria cruzando UGANDA (Sipi Falls, Jinja, Bujagali, nacimiento del Nilo, Kampala, Fort Portal, falda del Ruwenzori, Kasese, P.N. Reina Isabel, islas Sesse) hasta la frontera con Congo y Ruanda. El recibimiento en la ruta es increíble: me siento uno de los Beatles. Intentamos hacernos pasar por periodistas para entrar a la fiesta del aniversario de coronación de uno de los reyes tribales pero no, no cuela. Ni siquiera cuando menciono a Juan Carlos…

Entramos en TANZANIA por Bukova y seguimos rodeando el lago Victoria. Atravesamos el Serengueti por el sur, pasamos por Shinyanga y llegamos al P.N. Ngorongoro. En Arusha abandonamos de nuevo los caminos principales para acercarnos a las faldas del Kilimanjaro. De Moshi vamos a Tanga y desde una playa llamada Coco Beach conseguimos que un dhow de carga, una embarcación local que avanza gracias a sus velas recosidas, nos lleve hasta una playa desolada del norte de la isla de Zanzíbar y nos recoja de nuevo una semana más tarde. De Bagamoyo nos dirigimos a Dar es Salaam y después de una semana seguimos la costa del país hacia Mtwara, en el sur. En el año 2001 somos los primeros extranjeros en pasar de Tanzania a Mozambique a través del río Ruvuma utilizando un pequeño ferry de segunda mano recién inaugurado.

En MOZAMBIQUE avanzamos saltando por la costa durante un mes y medio de playas espectaculares junto al Océano Índico: Palma, Mocimboa da Praia, Pemba, Nacala, Nampula, Quelimane, Vilanculos y volvemos a Chimoio para entrar en Zimbabue. Encontramos nuevas formas de proteger a la furgo de los ladrones.

Después de pasar una semana en Harare, capital de ZIMBABUE, viajamos hacia el norte, donde caminamos desarmados entre leones y elefantes por el Parque Nacional de Mana Pools sin la protección de los rangers. Eso incluye un par de huidas a toda velocidad marcha atrás cuando nos persigue un grupo de elefantes porque nos acercamos demasiado. De allí vamos hacia el P.N. de las cataratas Victoria a través de la costa sur del lago Kariba para luego seguir hacia el P.N. Hwange, Bulawayo, P.N. Matopos, de nuevo Harare y Great Zimbabwe, de donde nos dirigimos hacia la frontera con Sudáfrica.

En SUDÁFRICA aceleramos a través de Louis Trichard, Pretoria y Bloemfontein y a fines de 2001 llegamos a Ciudad del Cabo y al Cabo de Buena Esperanza. Es emocionante.Habíamos tardado un año y medio en cruzar el sur de Europa, Oriente Próximo y África de norte a sur.

Estalla la crisis en Argentina. Y la crisis de las puntocom. Nuestro bolsillo está cada vez más flaco.

2002

Encuentro a pie con un elefante en Mana Pools National Park, Zimbabue. La Vuelta al Mundo en 10 Años. www.viajeros4x4x4.com
En el Parque Nacional de Mana Pools, Zimbabue, vivimos una de las experiencias más inolvidables de la vuelta al mundo: caminamos entre animales salvajes sin rangers, ni armas. Solo el instinto podía mantenernos a salvo.

Con el nuevo año compramos un par de pasajes de avión para visitar España que pagamos vendiendo los batiks que compramos en Zimbabue. A la vuelta recorremos la costa sur de SUDÁFRICA por la Garden Road y Knysna, el P.N. Tsitsikamma, Cape St. Francis, Port Elizabeth, P.N. Addo y nos quedamos una semana en LESOTHO. Volvemos a SUDÁFRICA, cruzamos Kimberley, Kuruman y buscamos la frontera sur del desierto del Kalahari en el P.N. Kgalagadi.

En NAMIBIA vamos a Lüderitz y el pueblo fantasma de Keetmanshoop, rodeamos el P.N. Namib Naukluft, y seguimos la ruta Sossusvlei, Windhoek, Walvis Bay Swakopmund, Costa Esqueletos y el impresionante Parque Nacional de Etosha. En Kaokoland, tierra de los Himbas, llegamos hasta las Epupa Falls por la puerta trasera: una huella de tierra abandonada que parte de Ruacana y sigue al río Kunene frente a la frontera con Angola. Es otro de los peores caminos del mundo, sobre todo cuando toca atravesar el Van Zyl’s Pass. Volvemos hacia el este y recorremos parte del corredor del Caprivi.

En BOTSUANA decidimos perdernos en busca de las montañas sagradas de los San. Vamos a Maun desde donde sobrevolamos el delta del Okavango. Atravesamos el salar de Makgadikgadi durante una tormenta donde los neumáticos amenazan hundirse en el lodo blanco para siempre.

Volvemos a nuestra querida ZIMBABUE, uno de los países africanos que más nos impresionó, a Bulawayo y Harare para recorrer todo el este del país por las montañas azules hasta el P.N. Gonarezhou, donde nos quedamos 24 horas atascados en el barro del cauce de un río. Por suerte, esta vez no llovió…Lo que nos faltaba.

Regresamos a SUDÁFRICA, donde visitamos el P.N. Kruger y volvemos a meternos en líos (ver Cinco días en tierra de nadie). Cruzamos SUAZILANDIA, atravesamos la tierra de los zulúes y pasamos por Durban, Coffee Bay, Port Edward y toda la costa hasta Ciudad del Cabo.

En plena crisis internacional de las puntocom, fines del año 2002, nos quedamos casi sin ahorros. Estalla la crisis del bolsillo. Conseguimos cruzar el Océano Atlántico Sur en un barco de pesca llamado Suidor One, de 40 metros de eslora, de la empresa Pescanova, durante 23 días interminables. Prometí que no lo volvería a hacer. Mentí.

2003

Pablo Rey y Anna Callau a principios de 2003 en Bahía Lapataia, final de la ruta 3 de Argentina, y final de la ruta Panamericana. La Vuelta al Mundo en 10 Años
Las rutas por el sur de América terminan en Bahía Lapataia, Tierra del Fuego. Era imposible encontrar un sitio más lejano donde romper el embrague…

Desembarcamos en Bahía Blanca, ARGENTINA, a fines del 2002 y luego de ir a Buenos Aires para recoger la furgoneta que había llegado en un contenedor, decidimos comenzar el año 2003 viajando por la Patagonia. Antes de partir nos entrevistan para un reportaje de cuatro páginas para la revista dominical Viva, del diario Clarín. Comenzamos a recorrer las Rutas Argentinas por la Ruta 3 a través de Puerto Madryn, Rawson, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, Río Gallegos y antes de cruzar a Tierra del Fuego casi morimos intoxicados por la marea roja. Llegamos a Ushuaia y vamos hasta el puesto de gendarmería en Moat, extremo sur de América.

Entramos por primera vez a CHILE por el centro de la isla de Tierra del Fuego y nos dirigimos hacia Porvenir (que los locales rebautizaron como Pormorir: allí no pasa nada). Allí volvemos a cruzar el Estrecho de Magallanes en un barco con destino a Punta Arenas. Pasamos 21 días caminando por el Parque Nacional de Torres del Paine.

Volvemos a ARGENTINA para ir al Glaciar Perito Moreno y seguimos la cordillera de los Andes hacia el norte por la Ruta 40. Tenemos prisa. Con los ahorros en mínimos hay que aprovechar una oferta de trabajo en Santiago de Chile para juntar dinero y seguir viajando.

Entramos en CHILE a través de uno de los pasos que cruzan los Andes por el sur de Mendoza. Durante 9 meses nos instalamos en un apartamento en el barrio Brasil. Yo vuelvo a la publicidad y Anna trabaja en pistas de esquí, en un bar con música en vivo, en un restaurante español, en otro de sushi…

A fines del 2003 vamos hacia Buenos Aires a través de la Pampa (ver artículo para la revista Lonely Planet, Libertad bajo el cielo de La Pampa).

2004

La Cucaracha, the 4wd van of Around the World in 10 Years, at the immense Salt Pan of Uyuni, bolivia
Para conducir en otro planeta solo hay que perderse en un salar inmenso, como en Uyuni, Bolivia.

En enero de 2004 partimos para recorrer toda la costa nordeste de BRASIL. De las Cataratas del Iguazú vamos hacia Brasilia, los carnavales en Salvador de Bahía, Maceió y Recife, en el estado de Pernambuco, donde intentan asaltarnos en la isla de Itamaracá poniéndome un cuchillo de pescador en el cuello. Era enorme. Terminamos peleando y los asaltantes escapan corriendo cuando les quito el cuchillo a mordiscos. Visitamos Joao Pessoa (donde alcanzamos el extremo este del continente americano), Natal, Fortaleza, el Parque Nacional de los Lençois Maranhenses, Sao Luis y llegamos a Belem, donde comenzamos a averiguar si realmente existe la Ruta Transamazónica. Nadie lo sabe. Comenzamos a hilar pueblos sin saber si tendremos que dar marcha atrás hasta llegar a Altamira y seguimos lento por una huella de tierra hacia el oeste. La Ruta Transamazónica existe pero en algunos tramos está en tan mal estado que volvemos a avanzar a 15 kilómetros por hora. Es otra de las peores rutas del mundo. Tomamos un cruce que nos lleva a Santarem desde donde retrocedemos para continuar hacia Itaituba pasando por la Floresta Nacional de Tapajos y el Parque Nacional de la Amazonia. Después de 25 días de ruta a través de la selva y la deforestación llegamos a Humaitá desde donde vamos a Rio Branco y Cobija, frontera con Bolivia.

Cumplimos los primeros 100.000 kilómetros de ruta.

En BOLIVIA (ver El País del Mañana) recorremos el Pando hasta Riberalta y de allí entramos en el Beni. Vamos hacia La Paz por la Ruta de la Muerte y hacemos challar la furgoneta. Recorremos las rutas hacia el lago Titicaca, Oruro, Sucre y Potosí, donde cada agosto se celebra la fiesta de Chutillos. Vamos al Salar de Uyuni y nos dirigimos hacia el sur por los caminos del Altiplano, hacia la Laguna Colorada, donde una noche especialmente fría se congela el motor a 4.500 metros de altura. Es invierno y afuera hace mucho frío. Calculamos que la temperatura tuvo que ser mayor a 25º bajo cero. Después de dos días conseguimos que un camión nos remolque hasta la frontera con CHILE.

Descendemos hasta San Pedro de Atacama sin motor, deteniéndonos cada cinco kilómetros para que se enfríen los frenos.  Allí reconstruimos el motor durante quince días agónicos, en un taller mecánico de suelo de tierra y con el viento del desierto de Atacama levantando todo el polvo que no debería entrar en un motor.

Volvemos al norte de ARGENTINA, donde recorremos las montañas y salares de Salta y Jujuy. Tomamos el Tren a las Nubes.

Otra vez cruzamos la Cordillera de los Andes hacia CHILE, donde nos enamoramos del desierto de Atacama. Visitamos las ruinas de decenas de pueblos abandonados, nos perdemos voluntariamente durante semanas sin ver una sola persona y buscamos fósiles en Bahía Inglesa. Tomamos la ruta sur hacia Santiago, desde donde volvemos a la base de Buenos Aires para pasar otro fin de año con la familia.

2005 y 2006

Pablo Rey en el Fin del Mundo, Tucumán, Argentina
Una de las fotos más repetidas de La Vuelta al Mundo en 10 Años, que se convirtió en un meme viral. Si buscas “Fin del mundo” en Google, salgo junto a Lucifer y la Tierra explotando.

Fueron años confusos, de idas y vueltas recorriendo todos los rincones de ARGENTINA y CHILE. Volvemos a la Patagonia. Completamos la Ruta Austral en Chile y caminamos alrededor del Fitz Roy en Argentina. Vamos a la península Valdés para ver ballenas y elefantes marinos y recorremos casi toda la Ruta 40, que bordea la cordillera de los Andes. Nos perdemos por el centro y norte de Argentina.

Viajamos durante 15 días por URUGUAY.

Volvemos al desierto de Atacama dos veces, una de las cuales permanecemos 70 días detenidos entre Diego de Almagro y Copiapó por una nueva rotura de motor. Allí conocemos al Peor Mecánico del Mundo, que sabe desarmar motores pero todavía no sabe armarlos. Finalmente debemos comprar un motor seminuevo en la zona franca de Iquique y terminamos montándolo en Copiapó.

Vamos seis meses a España para recuperarnos económica y anímicamente, ya que el palo por la última rotura de motor es muy fuerte. Comienzo a vender objetos por internet. Escribo el Homenaje a los Buenos Mecánicos (y Despellejamiento Ritual de los Malos).

2007

La Vuelta al Mundo en 10 Años junto a La Mano del Desierto, cerca de Antofagasta, desierto de Atacama, Chile
Pasamos muchas veces junto a la Mano del Desierto, en el desierto de Atacama. Solo nos detuvimos la última vez, cuando salimos corriendo hacia un hospital de Antofagasta: hacía 48 horas que tenía una infección dolorosa en el estómago

Necesitábamos un cambio y La vuelta al mundo en 10 años sufre un cambio radical. Nada de medias tintas. Deja de ser nuestro viaje privado y comenzamos a compartir las historias. Editamos el primer libro en Buenos Aires, La Vuelta al Mundo en 10 Años: Historias en Asia y África, que ya va por la cuarta edición. Hago la página web, que termino abandonando unos meses después porque es difícil de actualizar.

En enero partimos hacia Alaska. Recorremos por última vez las Rutas ARGENTINAS. Atravesamos la Mesopotamia, Rosario, Resistencia, nos cruzamos con un policía corrupto y entramos en PARAGUAY.

Antes de ir a Asunción pasamos por las misiones jesuíticas paraguayas y argentinas. El calor en el Chaco es tan intenso que decidimos acelerar para volver a las montañas de Bolivia. Pero antes de salir, compartimos una noche de karaoke con los trabajadores que están asfaltando una ruta en medio de la nada (ver Ay, Ay, karaoke en Paraguay).

Atravesamos el sur de BOLIVIA y, antes de llegar a Tarija, volvemos a tener una racha de mala suerte.

Entramos a ARGENTINA por La Quiaca. Participamos de la fiesta popular en Yavi Chico y damos vueltas alrededor de Jujuy, Salta (donde por primera vez nos instalamos en una feria callejera de domingo a vender libros), Tucumán, Catamarca y La Rioja. En febrero inauguro el weblog de La vuelta al mundo en 10 años, al que con el tiempo le añadiré la aclaración escritores en ruta: había que reinventarse, había encontrado una nueva profesión. Decoramos la furgoneta con nombres de ciudades y banderas de países y nos despedimos de Argentina.

Cruzamos por vigésima vez la cordillera de los Andes para volver a CHILE. A esta altura dudo que haya algún paso que no hayamos hecho. Copiapó, me enfermo en medio del desierto a 300 kilómetros de un hospital, Antofagasta, Iquique, Arica, Parinacota… y siempre presente, el desierto de Atacama.

Entramos por primera vez al PERÚ: Tacna, Moquegua (donde comemos cuy chactado), Arequipa, Puno (las Islas de los Uros), Cusco, Ica, Pisco (antes y después del terremoto), Lima, Huaraz y su Ruta de las 1000 Curvas, Trujillo, Cajamarca, Chiclayo y Chachapoyas. Alucinamos con la cultura inca en Machu Picchu, con los moches en Chan Chan, con las Líneas de Nasca, con el Museo Antropológico de Lima y el Museo de las Tumbas Reales de Sipán. Y con los temblores de tierra, que nos hacen bailar en momentos inesperados. Es imposible de explicar. Nos invitan al programa de televisión 3G, donde nos hacen una entrevista de una hora, probablemente una de las más completas de la vuelta al mundo

2008

La Cucaracha, la furgo 4x4 de La Vuelta al Mundo en 10 Años, cruzando el río Essequibo en Guyana
Cruzando el río Essequibo, en Kurupukari, Guyana. Uno de los países olvidados de Sudamérica.

Cruzamos la frontera con ECUADOR donde visitamos Loja, Machala, Cuenca y Vilcabamba, desde donde decidimos volver al desierto de Atacama, en Chile. Todavía estaba relativamente cerca, 3000 kilómetros, y no sabía cuándo volveríamos allí.

Volvemos nuevamente a PERÚ para visitar por última vez durante quince días el Desierto de Atacama, en CHILE. Luego retornamos a PERÚ y nos quedamos unas semanas en Cusco. Mientras esperamos la segunda edición del libro viajamos a la selva en el departamento de Madre de Dios donde nos quedamos 15 días colaborando con la ONG Chaskawasi (y una niña nos dice: Los raros son ustedes). Durante nueve días descendemos con un amigo uruguayo parte del río Madre de Dios, en la selva amazónica peruana, montados en una balsa de seis troncos, sin guía, armas o un buen mapa. Por cierto, la balsa se llama Titanic(Ver 3 Gringos, 10 Días y una Balsa de 6 Troncos). Es una de las grandes aventuras del viaje.

Entramos otra vez a ECUADOR, donde después de un mes de averiguaciones conseguimos una autorización especial de la Marina Mercante para viajar en un buque de carga hasta las Islas Galápagos. Volvemos a tierra firme en el mismo buque, tres semanas más tarde, durante su siguiente viaje. En agosto de 2008 participamos de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil donde nos ceden un espacio para contar historias y vender nuestro primer libro. Al mismo tiempo, hacemos un curso intensivo para identificar dólares falsos. Conocemos Quito, Ambato, Manta (hacemos la tercera edición del libro Historias en África y Asia), las fiestas de Montañita y Baños. Recorremos la ruta de la selva (que todavía era de tierra) entre Macas, Puyo y Tena.

La noticia de La vuelta al mundo en 10 años aparece en los Informativos de Televisión Española.

En 15 días atravesamos COLOMBIA por primera vez: Pasto, Popayán, San Agustín, Neiva, Bogotá y Bucaramanga hasta Cúcuta.

En VENEZUELA vamos directo hasta Caracas donde cambiamos dinero en el mercado negro y nos esperan unos amigos que habíamos conocido en Lima. Entramos absolutamente convencidos acerca del proyecto de Chavez y poco a poco nos vamos desilusionando. Recorremos la costa norte hasta Güiria, donde dejamos la furgo en la estación de bomberos y tomamos el ferry a Trinidad y Tobago.

La primera noche en Puerto España, capital de TRINIDAD Y TOBAGO, nos metemos en el barrio equivocado y cuatro hombres intentan asaltarnos a golpes de puño. Logramos salir enteros, pero los dos alemanes que estaban con nosotros terminan con la cabeza abierta. Durante una semana recorremos la isla en transporte público y hasta nos escapamos a la isla de Tobago.

Una semana más tarde, de vuelta en VENEZUELA, intentan atracarnos durante la noche en una playa paradisíaca. Estamos durmiendo y nos tiran un piedrazo en una puerta para que salgamos fuera. Salto en calzoncillos al asiento del piloto y conseguimos huir. Tenemos varios encuentros confusos con la policía venezolana. Se acerca la Navidad y en Puerto Ordaz conocemos un grupo de fanáticos de los 4×4 que nos ayudan a reconstruir la furgoneta y confirman lo que se dice: la mayoría de los venezolanos tienen un corazón enorme. Incluso conseguimos cambiar la puerta trasera, torcida desde una salida de pista en Zimbabue. Conseguimos permiso para vender libros en la puerta del Centro Comercial Orinokia y batimos todos los records de venta: 87 libros en un día. Recorremos la Gran Sabana, nos cruzamos con un ciclista perdido y cruzamos hacia Boa Vista, en Brasil.

2009

La Vuelta al Mundo en 10 Años a bordo del Intrepide, un barco colombiano de bandera boliviana que nos llevó de Colombia a Panamá
La Cucaracha en la cubierta del Intrepide, el barco colombiano de bandera boliviana que nos llevó gratis de Colombia a Panamá.

Entramos en GUYANA, que parece tener lo mejor de África en Sudamérica. La ruta de entrada es un calvario de lluvia y barro que provoca la compasión de los bomberos de Georgetown, que nos lavan la furgo con mangueras a presión. Pasamos por las oficinas del Ministerio de Turismo donde la historia de la vuelta al mundo provoca que nos inviten a conocer uno de los tesoros escondidos en las selvas del país, la Catarata Kaieteur, de doscientos metros de alto y cuarenta metros de ancho. Llegar hasta allí nos lleva cuatro días de caminatas por la selva. Al salir, un parásito encontró su hogar en mi pierna: descubro la Larva Migrans Cutánea, un parásito de perros.

Cuando intentamos entrar en SURINAM el ferry no funciona. Dejamos la furgo en el patio de una comisaría en Guyana, tomamos una lancha para cruzar el río de la frontera y pasamos casi una semana en Paramaribo. Nunca nos sellaron el pasaporte. Podríamos haber entrado sin el visado…

Volvemos a VENEZUELA a través de Guyana donde tomamos un avión desde Ciudad Bolívar hacia Canaima para visitar el Salto del Angel y los tepuyes que lo rodean. Tomamos la ruta hacia Caracas desde donde partimos hacia Valencia, la península de Coro y Maracaibo. Hace demasiado calor y el país no parece seguro.

Entramos en COLOMBIA y, a pesar del diablo que nos susurra en la oreja, recorremos la Alta Guajira hasta Punta Gallinas, extremo norte de América del sur. La región es un territorio desértico habitado por el Pueblo Wayúu (ver Tradiciones Wayuu de la Muerte) que hasta hace poco tiempo era campo de batalla entre el ejército y la guerrilla. Espectacular. Aquello era casi como volver a África. Hacemos un par de veces la ruta entre Río Hacha, Santa Marta, Barranquilla y Cartagena de Indias, donde nos encontramos con un abuelo ciclista, un viajero sobre dos ruedas de casi 70 años y con un viajero en silla de ruedas. El propietario de un barco de carga amarrado en la Alta Guajira se entera de la historia de la vuelta al mundo y nos invita a viajar de Colombia a Panamá gratis. Por primera vez levantamos la furgo con una grúa, atada con cuerdas. Una auténtica historia de miedo. Aunque pasamos todos los controles antridroga colombianos, en mar abierto nos intercepta un barco de la marina norteamericana que pregunta qué es eso que lleva el buque en cubierta: era la furgo, que ya comienza a llamarse La Cucaracha.

En octubre de 2009 cumplimos 200.000 kilómetros de ruta.

La revista Lonely Planet de España me solicita un artículo sobre los gauchos de la Pampa Argentina: Libertad bajo los cielos de La Pampa, que sale publicado en el número especial sobre Argentina de febrero de 2010.

CENTROAMÉRICA

PANAMÁ: Colón, Panama City y recorridos alrededor del Canal de Panamá.

COSTA RICA: nos quedamos 24 días en la playa de Sámara, visitamos el volcán Arenal, P.N. marino Ballena, y somos testigos de una arribada masiva de tortugas para desovar en la Playa de Ostional.

NICARAGUA: hacemos la cuarta edición del libro Historias en Asia y Africa en Managua mientras conocemos León, Granada, el volcán Masaya y la garganta de Somoto. En esos días fuimos detenidos como quince veces por la policía para comprobar nuestros documentos, con algún intento de conseguir una coima. Y hasta nos encontramos con el Chapulín Colorado disfrazado de policía de tránsito… ¡No contábamos con su astucia!

2010

Furgo en la Reserva de la Biósfera de Celestún, Mérida, México, acampando frente al mar
Reserva de la Biósfera de Celestún, Mérida, México. El viaje está lleno de días que empiezan y terminan dejando una foto, o un aroma de recuerdo.

En una semana cruzamos HONDURAS (donde un policía estira la mano y hace el gesto de dispararnos a través de la ventana, buen rollito) y EL SALVADOR (uno de los países con más densidad de población del mundo)

Entramos en GUATEMALA por primera vez en el viaje (probablemente el país más interesante de Centroamérica) y visitamos Antigua, el volcán Pacaya y el lago de Atitlán antes de seguir hacia México. Ya volveremos

NORTEAMÉRICA

Cruzamos la frontera a MÉXICO por Tapachula y recorremos la costa del Pacífico hasta Oaxaca (probamos los Chapulines mexicanos), de donde vamos directamente a Distrito Federal. Nos esperan amigos que conocimos siete años atrás en Ushuaia. Allí conocemos en directo la obra del maestro Diego Rivera. Dejamos la furgoneta por unos meses y volamos a España para algo muy importante.

A fines de marzo de 2010 publicamos La Vuelta al Mundo en 10 Años: El Libro de la Independencia en Barcelona, con distribución nacional de RBA. Hacemos presentaciones en algunas de nuestras Librerías Amigas: Altaïr de Barcelona, Patagonia de Valencia y Argot de Castellón. En abril de 2010 participamos por primera vez de Sant Jordi, el día del libro y la rosa en Barcelona, donde instalamos una parada en la Plaça Universitat. Participamos del documental In Transit y de la serie de televisión Furgoadictos, en el capítulo Nomades.

A la vuelta a MÉXICO vamos hacia Morelia y Guadalajara, donde hacemos los primeros contactos para participar de la Feria Internacional del Libro. Recorremos la costa del Pacífico desde Lázaro Cárdenas y Acapulco hasta la frontera con Guatemala.

Entramos nuevamente a GUATEMALA, donde visitamos el mercado de Chichicastenango y tomamos la ruta que va hacia el norte, hacia Flores y la impresionante ciudad de pirámides de Tikal. La situación en el país parece estar mejorando lentamente, como si de Guatepeor se estuviera convirtiendo de nuevo en Guatemala…

Cruzamos a BELICE, pasamos por Belmopán, paramos un par de días alrededor del P.N. Blue Hole y buscamos alguna playa tranquila al sur de Dangriga. Pasamos por Belice City y seguimos hacia Chetumal, ya en la península de Yucatán.

Volvemos a MÉXICO y visitamos laguna Bacalar, Majahual y Xcalak, donde volveríamos un par de veces para hacer pesca submarina. Aprendemos cómo algunos periódicos usan el lenguaje de la calle y se cagan en la Real Academia de la Lengua. Luego, decidimos atravesar la península hasta Mérida, la Reserva de la Biósfera de Celestún, Valladolid y Tulum, donde buceamos en un cenote. En Cancún cruzamos a Isla Mujeres, desde donde tomamos una lancha que nos llevó a nadar con un grupo de enormes tiburones ballena en mar abierto. Atravesamos Campeche (que incluye un encuentro desagradable con un control militar) hacia Chiapas: Palenque, San Cristóbal de las Casas, el cañón del Desaguadero, Puebla, Guanajuato, Lagos de Moreno, Aguascalientes, Uruapán (allí tienen ¡plátanos con hueso!) y Morelia, Michoacán, donde recibimos la hospitalidad y ayuda de un grupo de fanáticos de todo terreno para hacer montones de pequeños trabajos en la furgoneta antes de seguir adelante hacia Alaska. A principios de diciembre de 2010 participamos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que nos cede un stand para que contemos la historia de La vuelta al mundo en 10 años: escritores en ruta. Damos charlas en escuelas del estado de Jalisco. Con el apoyo del grupo Adrenalina4x4 hacemos un CARTEL ENORME de nueve metros de largo por tres metros de alto.

2011

Inuvik, Northwestern Territories, Canada. Around the World in 10 Years. Pablo Rey
Todos los viajeros intentan llegar hasta Deadhorse, el punto más al norte de América en Alaska. El segundo sitio más al norte está en Inuvik, al final de la Dempster Highway, Territorios del Noroeste, Canadá.

Buscamos la costa de MÉXICO y después de volar en ultraligero con amigos en Culiacán, cruzamos a la península de Baja California. Vemos ballenas con sus crías recién nacidas en la laguna Ojo de Liebre. Avanzamos lento de sur a norte hasta llegar a Tijuana. Poco a poco fuimos conociendo parte de la realidad mexicana y las tres guerras que libra hoy en día.

En ESTADOS UNIDOS recorremos la costa de California hasta San Francisco y Sonoma. La diferencia entre lo que habíamos dejado atrás y lo nuevo era enorme, por lo bueno y lo malo. Estábamos entrando a otro mundo, el mundo anglo. En California (todo un país) recorremos el Parque Nacional de Yosemite, P.N. Joshua Tree, P.N. Death Valley (Valle de la Muerte), Inyo N. Forest y la Reserva Nacional de Mojave. En Utah vamos al Parque Nacional Zion y a la Reserva Nacional de Glenn Canyon. En Arizona participamos como en la Overland Expo como expositores invitados, vamos al P.N. del Gran Cañón, nos metemos en una reserva india para dormir junto a la gran grieta y recorremos parte de la Ruta 66. Después de casi once años y medio viviendo en la ruta, nos casamos en Las Vegas, estado de Nevada, sentados en la furgoneta. Si uno se casa tiene que hacerlo bien, con clase. Zigzagueamos por la costa oeste hacia el norte de California, Oregon (P.N. Crater Lake) y Washington (Mt. St. Helens Volcanic Monument). Comienzo a escribir artículos de viajes y aventura para la revista Overland Journal, editada en inglés.

Entramos en CANADÁ y el par de días que nos íbamos a quedar en Vancouver se transforman en dos semanas. Conocemos el primer grupo de fanáticos especializados en las Mitsubishi L300. Con su ayuda reconstruimos el mueble interior de la furgoneta y, entre otras cosas, instalamos una ducha de agua caliente. Un poeta y músico canadiense se ofrece a traducir El libro de la independencia al inglés. Recorremos British Columbia hacia el norte por la Stewart Cassiar Highway (evitando ser comidos por los osos) hasta entrar en Yukón y tomar por la Alaska Highway.

Finalmente entramos de nuevo a ESTADOS UNIDOS y ¡por fin! ponemos pie en Alaska. Pasamos por Fairbanks y tomamos la Ruta Dalton: el 25 de julio de 2011 llegamos al extremo norte del continente americano en Deadhorse/Prudhoe Bay, Alaska, después de casi 300.000 kilómetros por las rutas del mundo. Era el final de la Ruta Panamericana en América del Norte. De allí bajamos al P.N. Denali y Valdéz, en la impresionante costa de Alaska.

Cruzamos a CANADÁ por la Top of the World Highway hasta Dawson, la ciudad de los buscadores de oro. Tomamos la Dempsey Highway hasta Inuvik en los Territorios del Noroeste. Es lo más al norte que se puede llegar en Canadá por tierra, durante el verano. Los últimos meses de 2011 los pasamos bajo la lluvia de Vancouver preparando el nuevo libro sobre La Vuelta al Mundo en 10 Años, traduciendo La Vuelta al Mundo en 10 Años: El Libro de la Independencia al inglés y haciendo nuevos arreglos y modificaciones a la furgo que sufre los achaques de tantos años por los malos caminos.

2012

Around the World in 10 Years at the Overland Expo 2011, Arizona, United States
A partir del año 2007 la vuelta al mundo dejó de ser nuestro viaje particular para ser un viaje compartido. Aquí, en la Overland Expo de Arizona.

A principios de año estamos en Barcelona y a fines de marzo de 2012 publicamos el libro La Vuelta al Mundo en 10 Años: Por el Mal Camino. Lo presentamos en algunas de nuestras Librerías Amigas: Altaïr de Barcelona, Llamborda de Caldes de Montbui, Desnivel y DeViaje en Madrid. Volvemos a participar con nuestra propia parada en Sant Jordi, la fiesta del libro de Barcelona, y de la Fira per la Terra.

En mayo retorno a Vancouver a buscar a la Cucaracha para viajar en solitario por el centro de ESTADOS UNIDOS. Esta vez, Anna se queda en Barcelona. Vuelvo a participar como expositor invitado de la Overland Expo de Arizona. Recorro y me pierdo por Oregon, Nevada (Great Basin N.P. y Lehman Caves), Arizona (Antelope Canyon), Nuevo México, Utah (Zion N.P., Bryce Canyon N.P., Arches N.P., Canyonland N.P., Capitol Reef N.P., Grand Staircase-Escalante Nat. Monument), Colorado (Mesa Verde N.P., Great Sand Dunes N.P., Black Canyon of the Gunnison N.P., Canyons of the Ancients Nat. Monument), parte de Wyoming (Grand Teton N.P., Yellowstone N.P.), Montana (Glacier N.P.) y Washington (Cascades N.P.). La gran crisis que nos rodea se nota sobre todo en los pueblos pequeños.

A fines de julio vuelvo a dejar a la pobre Cucaracha en casa de unos amigos en Vancouver, British Columbia, CANADÁ, y vuelo a Barcelona a reencontrarme con Anna.

En noviembre retomamos la ruta desde Vancouver y bajamos por la costa del Océano Pacífico de ESTADOS UNIDOS, por los estados de Washington, Oregon y California. Visitamos Redwoods N.P. donde pasamos con la Cucaracha por debajo de un árbol (sí, eso hacen las cucarachas) y tomamos la ruta rápida hacia la frontera.

En MÉXICO volvemos a tomar los malos caminos para recorrer la costa de los estados de Sonora y Sinaloa, visitar el Parque Nacional de la Cascada de Bassaseachic y las Barrancas del Cobre, de donde salimos tomando las huellas de los narcos que no aparecen en los mapas. Volvemos a pasar por nuestro mecánico en Culiacán, encontramos las ruinas del antiguo puerto español de San Blas y de allí vamos a Guadalajara, donde damos una charla en Estación Bicicleta y participamos del Tianguis (mercado) de la Explanada del Templo Expiatorio. Visitamos a los amigos en Morelia y participamos del Maya Rally como objetivo: los que corren tienen que encontrarnos para conseguir puntos extra. Llegamos a la Laguna Bacalar para la fiesta del final de ciclo maya (o fin del mundo), 21 de diciembre. Y buscamos nuestra playita escondida en X-Calak para desaparecer del mundo durante 15 días a puro sol, pesca submarina y cocos.

2013

Pablo Rey con una panga africana en una playa del caribe mexicano, a punto de abrir un coco
El que busca, encuentra. En el Caribe mexicano todavía quedan lugares casi vírgenes donde desaparecer durante varias semanas….

Enero lo pasamos en la península de Yucatán, sobre todo entre Playa del Carmen y Tulum. En febrero volamos a CUBA como maleteros (ver Cómo viajar gratis a Cuba) y recorrimos La HabanaCienfuegos, Trinidad y Viñales. De vuelta en MÉXICO recorremos la costa del Golfo deteniéndonos especialmente en los Tuxtlas. Pasamos por Huautla (el pueblo de María Sabina, la abuela que proveía de viajes alucinógenos a muchos músicos de la década de 1970, como John Lennon y los Rollings), Cuernavaca (y su eterna primavera) y el Refugio de la Mariposa Monarca de Piedra Herrada antes de entrar al Distrito Federal. De allí volamos tres semanas a Buenos Aires, ARGENTINA.

A principios de abril volvemos a MÉXICO y dejamos el DF para acampar unos días en el camping municipal de la Reserva Natural de Los Azufres, un sitio al que ya volvimos varias veces cuando queremos relajarnos en piscinas de aguas termales. Pasamos por San Miguel de Allende y el antiguo pueblo minero de Pozos. Buscamos el pueblo de Pinal de Amoles desde donde descendemos por caminos de montaña hasta Bucareli, donde dedicamos varios días a viajar por el cauce de un río que zigzaguea en el fondo de un cañón. Entramos en la increíble Huasteca Potosina y nos perdemos entre saltos de agua y orillas de río hasta llegar al Sótano de las Golondrinas. Paramos en San Luis Potosí antes de llegar a Real de Catorce. Por ahí arriba, lejos, comenzamos a tener problemas con el alternador, pero conseguimos llegar a Monterrey utilizando las baterías extras. En Monterrey los amigos de Santiago 4×4 nos reciben con un paseo por otro cauce de un río y participamos del Festival Olé Monterrey.

Entramos a ESTADOS UNIDOS por Texas y corremos por todo el sur hasta Arizona, donde volvemos a participar de la Overland Expo. Por primera vez hacemos presentaciones públicas en inglés y, después de un año y medio trabajando con el amigo Joaquín en la traducción de El Libro de la Independencia, comenzamos la difusión y venta de AROUND THE WORLD IN 10 YEARS: THE BOOK OF INDEPENDENCE. De allí visitamos el Petrified Forest N.P., el Canyon de Chelly y Monument Valley, escenario de muchas películas de John Wayne. Participamos del Dolores River Festival en Colorado y nos quedamos unos días Moab, catedral del 4×4 en Estados Unidos. Visitamos Canyonlands N.P., Arches N.P. y tomamos la ruta que va hacia Salt Lake City. Seguimos hacia el norte a través del Grand Teton N.P. y Yellowstone N.P. Giramos hacia la costa del Pacífico para visitar el Craters of the Moon National Monument en Idaho, el pueblo de Ketchum (donde está enterrado Hemingway) y avanzamos hacia los estados de Oregon y Washington, donde hacemos tres presentaciones en inglés en el Overland Rally de fines de junio. Volvemos a Seattle, donde la empresa ExOfficio nos viste con ropa ultraliviana y espectacular y decidimos perdernos de nuevo en los bosques. Tomamos la Mountain Loop Highway y el Mt. Baker Scenic Byway antes de cruzar la frontera.

Volvemos a Vancouver, CANADA, donde Anna toma un avión a Barcelona y me deja viajando solo por un mes y medio. Instalo un pequeño motor Espar Hydronic D5 SC para precalentar el motor en climas muy fríos y me pierdo por las montañas. Cazo mi primer pato con un tirachinas/gomera/honda. A la sartén, con pimienta y sal, está buenísimo. Anna vuelve a principios de septiembre, cuando damos una conferencia en la Biblioteca Central de Vancouver ante 100 personas (en un auditorio para 60) y nos pasamos todo el día contando historias frente a la furgo aparcada ¡dentro de la Biblioteca! Retomamos la ruta y cruzamos en ferry a la isla de Vancouver, donde recorremos la mitad sur y nos dedicamos a acampar en lugares aislados.

Entramos a ESTADOS UNIDOS en ferry por la Olympic Peninsula y vamos directamente al Redwood National Park (California), con sus bosques frondosos y árboles gigantes. Recorremos los caminos de tierra del Cabo Mendocino y seguimos toda la costa hacia Sonoma, San Francisco y San José, donde nos detenemos durante un mes para trabajar en una granja.

A principios de noviembre cruzamos el estado de California hacia el Parque Nacional de Yosemite. Atravesamos la Sierra Nevada y volvemos a sumergirnos en piscinas naturales y salvajes de agua termal, esta vez en Whitmore. Recorremos nuevamente el Parque Nacional del Death Valley (pero por otros caminos) y terminamos por tercera vez en Las Vegas, donde a través de Juan Rubio, un amigo de internet, conocemos unos mecánicos mexicanos que nos hacen un precio aceptable para cambiar la bomba de agua y por desmontar y rehacer la cremallera de dirección. Se acerca el invierno y las orillas del Gran Cañón ya están todas nevadas. No importa, buscamos el acantilado norte y acampamos un par de días rodeados de nieve. Volvemos a Angel Fire, Nuevo México, a casa de Brice y Cat Adams. Esta vez el paisaje es distinto, las montañas están nevadas y la temperatura se mantiene constantemente bajo cero. Vamos hacia la ciudad de Santa Fe, con su estilo arquitectónico Pueblo, visitamos la impresionante cueva de Carlsbad, el pueblo de Madrid y buscamos extraterrestres en Roswell. Solo damos con unos cuantos pirados. En Pecos cae una nevada impresionante que deja la furgoneta blanca y cubierta de estalactitas. En las puertas delanteras, la defensa y el neumático de repuesto tenemos una capa de hielo de casi 5 milímetros. Brutal.

Entramos en Texas para visitar el Parque Nacional del Big Bend y el pueblo casi fantasma de Terlingua y, luego de unos días, avanzamos rápido hacia la costa del Golfo de México, para acampar en la playa en Padre Island. Paramos un par de días en Galveston, donde Kim Yates nos descubre por la mañana en el estacionamiento de un Walmart y nos invita a su casa. Su marido, Bob, es un profesor de economía marxista en Estados Unidos. Genial. Seguimos por la costa hacia Louisiana y, apenas entrar, empezamos a sentir que algo no está bien en el motor de la furgo.

Acampamos en el Sam Houston State Park, donde descubrimos que una de las correas de distribución está rota. Es Navidad y ningún mecánico de la zona quiere meterle mano a la furgo, parece que solo se dedican a los vehículos que conocen, por más que tengamos los manuales del motor. ¡Cobardes! Volvemos despacio unos 300 kilómetros hasta Galveston, donde Kim y Bob tienen un amigo mecánico que va a su casa y en tres horas soluciona el problema. Bueno, no fue tan sencillo, ya que para entonces ya era Año Nuevo, las tiendas de repuestos no tenían las piezas que necesitábamos, había que pedirlas, tener paciencia y esperar a 2014.

2014

La Cucaracha, the 4wd van of Around the World in 10 Years, on the TransLabrador Highway direction Newfoundland, Canada
La Cucaracha en la ruta Translabrador, noreste de Canadá, camino hacia la isla de Terranova

Para el día de Reyes retomamos la ruta hacia Luisiana. Recorremos lentamente casi todo el sur del estado, probando por primera vez buena comida original de los Estados Unidos: po’boys, gumbo, crawfish, etoufé y beignets. Acampando cerca del mar nos alcanza la helada provocada por traslado del vórtice polar hacia el sur y al amanecer tenemos hielo en el parabrisas… dentro de la furgoneta. Lo quitamos con la espátula de los huevos fritos. Pasamos cinco días inolvidables en Nueva Orleans, La ciudad nos atrapó, apabulló, hipnotizó, encantó con mil embrujos musicales y nos hizo prometer volver para el Mardi Gras, el carnaval, de 2015.

Atravesamos el sur de Misisipi y Alabama hacia Florida. En Miami nos esperan Juan y Graciela Heins, a quienes nos cruzamos en Perú, que nos consiguieron lugar donde quedarnos y dejar la furgo en casa de Dubi y Eli Furer, todos argentinos. Dos días después de llegar nos vamos con Dubi a hacer una travesía de 6 horas en kayak por el caño Turner, en los Everglades de Florida. El 22 de enero volamos a ¡PUERTO RICO! con los puntos de unas tarjetas de avión.

En San Juan nos reciben Brenda Soto Lamourt y Ricardo González Anzalota, de Caribbean Rovers, que no solo nos prestaron un Land Rover sino que se desvivieron para que disfrutemos la isla. En esas dos semanas vamos dos veces a la isla Culebra, donde conocemos a Javier Babé y Cristina Gómez, pareja de navegantes españoles que llevan décadas viviendo buena parte del año a bordo de La Peregrina, un velero de dos mástiles de más de 20 metros de eslora. Damos la vuelta a la isla de Puerto Rico pasando por el Parque Nacional de El Yunque y la Parguera, en la costa norte. Caribbean Rovers nos invita a hacer un viaje en kayak para visitar la Bahía Bioluminiscente en Fajardo, un fenómeno que se da en muy pocos lugares del mundo y que consiste en la emisión de luz (similar a la de las luciérnagas) de microorganismos que se encuentran dentro del agua. Janet Delgado, relaciones públicas de grupos de música en la isla, nos prepara un día entero de entrevistas por distintos periódicos y canales de televisión de San Juan y nos sentimos un poco como rockeros en gira. Damos una conferencia ante 200 personas acerca de La Vuelta al Mundo en 10 Años en el Museo de Arte de Puerto Rico, en combinación con una exposición sobre Marco Polo, y vendemos unos 80 libros.

Después de dos semanas volvemos a Miami, desde donde viajamos con la furgo hasta Key West para recorrer los Cayos de Florida. Cinco días más tarde retornamos a Miami.

El 13 de febrero volamos a ESPAÑA por 3 meses para preparar la 4ª edición revisada de El Libro de la Independencia. Damos nuestra primera charla en Girona (70 personas) en el Centre Cultural Barri Vell (organizada por la Llibrería Ulyssus), abarrotamos con 150 personas la sala del Centre Excursionista de Catalunya en Barcelona y por tercera vez participamos de Sant Jordi, la Feria del Libro de Barcelona. A principios de mayo hacemos una presentación ante 200 personas en las Segundas Jornadas de Grandes Viajes en Madrid.

El 13 de mayo volamos a Miami para retomar el viaje por la costa este de ESTADOS UNIDOS hacia Washington D.C., Nueva York, Boston, Quebec, Labrador y Terranova! En la ruta hacia el norte nos detenemos en la base de Cabo Cañaveral para visitar el Museo de Naves Espaciales de la NASA. Impresionante. Vemos el lanzamiento de un cohete y seguimos ruta hacia la playa de Fernandina, donde compartimos el día con un grupo de amigos y nos quedamos a dormir en casa de Gary Humphrey, aventurero, especialista en supervivencia y conductor del programa Car vs. Wild. Atravesamos los estados de Georgia y Carolina del Sur hacia el Parque Nacional de las Great Smoky y tomamos la Blue Ridge Parkway. Es una ruta espectacular de casi 1000 kilómetros de largo que avanza por la cima de los montes Apalaches y que fue concebida como un Parque Nacional: no tiene semáforos, camiones, ciudades, pueblos, basura ni carteles de stop.

En Virginia el cuentakilómetros de la furgo llega al número 400.000 y recorremos el Parque Nacional de Shenandoah y nos desviamos hacia Washington D.C., donde acampamos en el Greenbelt Park. Es imposible recorrer la enorme cantidad de museos gratuitos del Smithsonian que hay en la ciudad: de arte, naturaleza, geología, espacio, aventura, aviación, historia, postal… Allí también visitamos la sede y el museo de National Geographic, con una buena exposición sobre el oro de Perú que nos hizo volver atrás, hasta los años 2007-2008, cuando viajábamos por allí.

En Nueva York aparcamos la furgo en la calle y nos quedamos en casa de Sergio Mastro, que nos acogió como si nos conociera de toda la vida. Durante una semana no nos cansamos de caminar Manhattan y Brooklyn, en especial el parque elevado que avanza por una antigua vía de tren cerca del túnel Lincoln. Recorremos algo de Cape Cod y llegamos a Boston, a casa de Philip Berry, a quien conocimos en la Overland Expo de 2011. De allí tomamos la ruta hacia New Hampshire (donde descubrimos que no tienen IVA) y, de camino hacia la frontera de CANADÁ, se fisura uno de los tubos de inyección de combustible.

La entrada a Quebec, Canadá, parece la más fácil de todo el viaje. Tomamos la ruta hacia St. Sophie de Halifax para visitar a los amigos Réjean y Nathalie (los conocimos en Costa Rica en 2010) y, luego de una semana, partimos hacia la James Bay Road que desemboca en la Bahía de Hudson, pleno territorio de la tribu Cree. Al llegar al pueblo de Chisasibi nos enteramos que la tribu está celebrando la fiesta del Sundance y tomamos la furgo y corremos hacia allí. Longue Pointe es el final de la última ruta, y nos quedamos unos días disfrutando de la soledad (y de los mosquitos y las moscas negras) en un sitio espectacular, rodeados de trineos y motos de nieve que esperan la llegada del invierno. Recorremos 200 kilómetros de los 666 de la Taiga Road, la carretera la más solitaria de Norteamérica y buscamos la North Road que nos lleva nuevamente al centro de Quebec, donde asistimos al Festival de Músicas del Mundo.

Luego de unos días de descanso junto al río San Lorenzo volvemos a tomar una de esas rutas interminables, la Trans Labrador, que avanza 500 kilómetros hacia la zona minera del norte de Quebec y conecta con el norte de la península de Labrador. Allí conocemos a un grupo de amigos catalanes, venezolanos y canadienses que nos invitan a pasar unos días de acampada, fiesta y pesca en una isla remota del fin del mundo, centro de Labrador, donde, por primera vez, conseguimos pescar algo con una caña. Anna y yo sacamos, cada uno, un tipo de pez llamado Pyke de unos 60 centímetros de largo y 3 kilos de peso. Seguimos avanzando hacia Goose Bay/Happy Valley y tomamos la ruta costera de Labrador hasta Charlottetown, donde nos subimos a un ferry costero hasta el pueblo de Norman Harbour (15 habitantes). En el camino vemos icebergs, dos orcas y una ballena. Al día siguiente tomo el ferry hasta Port Hope Simpson mientras Anna va por tierra con la furgo. El 10 de agosto, cruzamos a la isla de Newfoundland (Terranova) y el 11 rompemos una de las barras de torsión. El pueblo de St. Anthony tiene varios miles de habitantes pero no hay repuestos para Cucarachas, por lo que debemos esperar una semana a que llegue la pieza desde Vancouver, en la otra punta de Canadá.

Newfoundland (o Terranova) es un fin del mundo, un sitio apartado de las rutas turísticas y tiene varios sitios imperdibles, únicos, que vale la pena visitar. Como L’Anse aux Meadows, donde se encontraron los primeros vestigios que confirmaron que los vikingos llegaron a América 500 años antes que Colón. O el Parque Nacional de Gros Morne, declarado patrimonio de la humanidad en 1987, y un raro ejemplo de cómo el manto de la tierra sale a la superficie por la presión de las placas continentales. Tomamos la Ruta 1 hacia el este, hacia pequeños pueblos pesqueros abandonados en el tiempo como Bonavista o Salvage antes de llegar a St. John. Allí cerca está el Cape Spear, el punto más al este de toda América del Norte. Recorremos la costa salvaje hacia el sur hasta Argentia desde donde tomamos el ferry a North Sidney en Nova Scotia. Vamos al increíble pueblo medieval Louisbourg (otra visita obligada) y continuamos costeando hacia Halifax y el pueblo antiguo de Lunenburg. Cruzamos al Parque Histórico Nacional de Grand Pré, de dónde los ingleses expulsaron a los acadianos en 1755.

Por un corto trecho cruzamos Maine y Vermont en ESTADOS UNIDOS antes de volver a Quebéc, CANADÁ, a casa de los amigos Rejuan y Nathalie. Pasamos un día en Montreal en casa del amigo bombero Yan Tremblay y rodeamos el Lago Ontario en busca de las Cataratas del Niágara, que se ven mucho mejor desde Canadá.

Volvemos a ESTADOS UNIDOS y tomamos la ruta hacia el oeste casi sin parar durante varios días. Si la Pampa te aburre, prepárate… Vamos al Badlands National Park y, después de acampar en el bosque durante varios días y ver el Mt. Rushmore, donde esculpieron el busto de algunos de los primeros presidentes del país a tamaño gigantesco (también está en proceso la montaña esculpida a Caballo Loco) buscamos la Devils Tower, una intrusión de lava en forma de pico vertical en el noreste del estado de Wyoming. Cruzamos hacia el suroeste para visitar al amigo Fernando Rivero en Salt Lake City, visitamos el Great Basin National Park en Nevada y vamos hacia California.

Anna vuela a Barcelona para el cumpleaños de su madre y voy saltando entre casas de amigos en San Francisco, Los Gatos y Sacramento, donde ayudo al amigo Chris Collard a proteger su casa de un incendio forestal que llega hasta solo 150 metros. Después de dos días tirando abajo árboles y arbustos y preparándonos para lo peor, el fuego remite gracias a los aviones que descargan toneladas de agua sobre nuestras cabezas… Hago parte del mítico Rubicon Trail (uno de los trails 4×4 más deseados de Estados Unidos) con el Sierra Treasure Hunters Club de 4×4 y recojo a Anna en el aeropuerto.

Se acerca el 2015 y bajamos a MÉXICO donde el amigo Sergio Murillo, dueño de BajaRack, se encarga de fabricarnos un nuevo rack (o portaequipajes) hecho especialmente para La Cucaracha. Después de tres semanas el resultado es espectacular e incluye una barra de leds de BajaDesign y un toldo! Después de más de 14 años en la ruta tenemos nuestro primer toldo. Esos días nos quedamos en casa de Mauricio Parra, frente al mar, y aparte de dar una conferencia en el CEART ante 200 personas, visitamos la zona vinícola y nos perdemos en excursiones por los alrededores. La verdad, la pasamos muy bien por allí.

En diciembre tomamos la ruta hacia Chihuahua siguiendo la costa del Golfo de Cortés, intentamos visitar las Minas de Naica (con sus cristales gigantescos) y cruzamos la frontera de nuevo hacia ESTADOS UNIDOS en Texas, para pasar unos días en el Big Bend National Park. Allí, de noche, somos testigos del paso de un grupo de migrantes a través del río hacia Estados Unidos a solo 100 metros de donde acampamos. Estamos atentos, no pasa nada, pero al día siguiente llegan unas pickups y empiezan a pasar cajas hacia México. ¿Armas? ¿Dinero? Aquello nos pareció más peligroso y decidimos abandonar el campamento y la región hacia Galveston, donde pasamos Navidad con los amigos Kim y Bob.

El 31 de diciembre estamos otra vez en Nueva Orléans, preparados para pasar dos meses en una ciudad que nos había atrapado a principios de año.

2015

El 1 de enero alquilamos una habitación en el barrio de Marigny, a menos de un kilómetro del casco antiguo de Nueva Orleans. Alucinamos con una ciudad que no estaba en los planes originales de la vuelta al mundo. La música ocupa las calles y pone ritmo a los sesenta días que pasamos en la ciudad. De día nos dedicamos a trabajar en la nueva web que empieza a tomar forma, en un proyecto nuevo de historietas sobre dos personajes llamados Pablo y Anna que recorren el mundo en una furgoneta y en escribir artículos para un par de revistas. De noche salimos de bares a escuchar música en directo. Vivimos el mejor carnaval de nuestra vida, el Mardi Gras, y descubrimos la historia de los indios negros de New Orleans. Damos una conferencia en el New Orleans Healing Center. La ciudad nos atrapa y, a medida que se acerca la fecha de partida, comenzamos a soñar con volver algún día…

A fines de febrero tomamos la carretera hacia Galveston, Texas, donde dejamos la furgo en casa de los amigos Kim y Bob y volamos a ESPAÑA para dar una conferencia en Pamplona invitados por el CdeC (Club de Creativos) ante 500 personas sobre La Vida después de la Publicidad. A finales de abril participamos nuevamente de Sant Jordi, la feria del libro de Barcelona y celebramos los primeros 15 años de ruta con una presentación especial en la Librería Altaïr.

Los primeros días de mayo partimos de Galveston, Texas, ESTADOS UNIDOS hacia Arizona, para participar de la Overland Expo, donde daremos 6 conferencias en inglés. El camino se vuelve tortuoso. La furgo se empeña en vengarse por los dos meses de abandono cerca del mar y sufrimos un sinfín de averías, desde la bomba de combustible a calentones del motor y la rotura de la carcasa del alternador, que vamos reparando con la ayuda de amigos mecánicos en New Mexico, Arizona, Colorado y Utah. En New Mexico sufro mi primer accidente de moto, en una pista de motocross. En una bajada utilizo el freno equivocado, la moto se levanta sobre la rueda delantera, me tira, y cae sobre mi espalda. Las costillas rotas no tienen tratamiento, y tardan varios meses en curar. Descubro que trabajar en mecánica con costillas rotas es extremadamente doloroso.

En Texas visitamos el Cap Rock State Park, en New Mexico vamos al Chaco Culture National Historical Park y en Utah recorremos el Valley of the Gods. Recorremos un par de senderos en el Natural Bridges National Monument y cruzamos por los caminos embarrados de Manti La Sal National Forest. En Moab tenemos problemas eléctricos y nos desviamos hasta Grand Junction, donde los amigos Hugh y Kelly del taller Safari (especializado en Toyotas) encuentran la avería y nos invitan a su casa. Volvemos a casa del amigo bombero Fernando Rivero en Salt Lake City para esperar piezas que compramos por internet y llegan por correo y una semana más tarde, ya en junio, salimos hacia Idaho. Visitamos la tumba de Ernest Hemingway en Ketchum (Hemingway está allí) y nos perdemos por los increíbles bosques desconocidos del estado. Primero por la Custer Road y luego hacia el Salmon River antes de cruzar a Montana.

Las continuas averías nos disuaden de hacer muchos kilómetros para visitar las montañas rocosas en Canadá, pero vamos a caminar algunos senderos en el Glacier National Park. Mi ordenador portátil, fiel amante y amiga de aventuras deja de funcionar y me quedo huérfano. Puedo conseguir uno con teclado en inglés, pero decido esperar a conseguir uno con teclado en castellano. Volvemos a Idaho y descubrimos el mejor camping de Estados Unidos. Se llama Cedars, es gratuito, y no hay nadie. Allí, el 20 de junio, CELEBRAMOS LOS PRIMEROS 15 AÑOS EN RUTA. Los viví, pero todavía me parece increíble. Nos quedaríamos un mes, pero nos quedamos cuatro días, ya que entre el 25 y el 28 de junio tenemos confirmada la asistencia en el North West Overland Rally en Plain, estado de Washington. La organización decidió que la noche del sábado será dedicada a celebrar nuestros primeros 15 años en ruta. Damos dos presentaciones. La empresa Overland Solar nos regala un panel solar portátil de 28 Watts y empezamos a hacer contactos con la idea de que La Cucaracha no será eterna, que en algún momento del futuro cercano necesitaremos un nuevo vehículo.

En esos días, tras casi un año de trabajo a través de Skype con Cemil Alyanak (Washington D.C.) y Mike Cucurullo (Boston) lanzamos el primer comic strip de Pablo and Anna. Tenemos preparadas 9 historietas en inglés que iremos compartiendo hasta mediados de agosto.

Entramos a CANADÁ el 1 de julio y nos preparamos para volar a Barcelona por tres meses. Necesitamos parar en casa, vivir un verano en la Barceloneta, organizar un poco la vida que dejamos 15 años atrás y trabajar con el amigo Joaquín Ayala en la traducción al inglés del libro Por el Mal Camino. Vancouver es una ciudad espectacular en verano, y hacemos muchos kilómetros y días de bicicleta…

El 9 de julio volamos a Barcelona, ESPAÑA, vía París….

 

A partir de aquí lo único que sabemos, es que el futuro nos encontrará en la ruta…

Around the World in 10 Years, searching for the future in the Death Valley
Buscando el futuro en el Death Valley, el Valle de la Muerte, California.



Historias para viajar por Estados Unidos

Delicate Arch, en Arches National Park, es uno de los arcos más extraordinarios que haya visto en mi vida.

Estados Unidos es un país muy grande. En 6 meses, y siendo optimistas, quizás recorrimos menos del 10% del territorio. Bastante de California y un poco de Utah, Arizona, Nevada, Oregón, Washington y Alaska. Queda mucho por ver, mucho por conocer y muchos kilómetros de ruta por compartir. Ahí estaremos, en los cruces de caminos de Norteamérica, durante 2012 y quizás durante todo 2013.

A mediados de 2014 seguimos recorriendo Estados Unidos y Canadá y calculamos seguir en la zona todo 2015!

Estas son las historias.

  1. Documentos para viajar por Estados Unidos
  2. Doce consejos para cruzar la frontera de Estados Unidos
  3. Enamorado de una chica llamada Nueva Orleans
  4. Lugares para conocer antes de morir: Nueva Orleans
  5. Travesía en kayak por los Everglades de Florida
  6. El Mosquito: El Predador más Sanguinario de Norteamérica
  7. Lugares para conocer antes de morir: Museo de Naves Espaciales de la NASA, Cabo Cañaveral, Florida
  8. Lugares para conocer antes de morir: Parque Nacional de Yellowstone
  9. Lugares para conocer antes de morir: Tierra de Cañones
  10. Primeras sensaciones en Estados Unidos
  11. Lugares para conocer antes de morir: Las Vegas
  12. Guía para casarte en Las Vegas
  13. Lugares para conocer antes de morir: fotografías de la costa pacífica de Alaska
  14. La Ruta hacia el Ártico 1: A un millón de años luz de casa
  15. La Ruta hacia el Ártico 2: Cómo evitar que te coman los osos
  16. La Ruta hacia el Ártico 3: En algún lugar, llegando a Prudhoe Bay, Alaska
  17. La Ruta hacia el Ártico 4: La Dalton Highway
  18. La Ruta hacia el Ártico 5: Y aquí termina América
  19. La Ruta hacia el Ártico 6: Fotografías de la Dalton Highway 1
  20. La Ruta hacia el Ártico 7: Fotografías de la Dalton Highway 2
  21. La Ruta hacia el Ártico 8: Bienvenido a Deadhorse, bienvenido a Prudhoe Bay
  22. La Ruta hacia el Ártico 9: Fotografías de Deadhorse, final de la ruta Panamericana en Alaska
  23. La Ruta hacia el Ártico 10: Guía para llegar al final de la ruta Panamericana en América del norte
  24. Blue Ridge Parkway: El paraíso de los motociclistas y viajeros sobre ruedas
  25. Cuando el sueño americano se convierte en pesadilla
  26. El movimiento de las placas tectónicas lleva a Estados Unidos cada vez más al oeste
  27. Urgente: nos casamos (en Las Vegas)
  28. Historias de la boda en Las Vegas
  29. Fotografías de la boda en Las Vegas
  30. Death Valley: el Mengel Pass, no lo vuelvo a hacer con la furgo
  31. Death Valley: videos del cruce del Mengel Pass
  32. STORIES IN ENGLISH
  33. La Overland Expo de Arizona
  34. Gracias Estados Unidos
  35. ¡Hay música en la calle! Música en Nueva York
  36. ¡Hay música en la calle! Música en Las Vegas
  37. ¡Hay música en la calle! El violinista que enamoro a los yonkis de Nueva Orleans.

Mapa de Estados Unidos de La vuelta al mundo en 10 años