324- Cómo comprar una moto en Vietnam para viajar por el Sudeste Asiático

Comprar una moto usada en Vietnam por poco más de doscientos dólares y saltar a la ruta por varias semanas se ha convertido en una de las aventuras más espectaculares, sencillas y baratas de organizar. Solo necesitas el pasaje de avión, un poco de dinero (no mucho) y otro poco de suerte. ¿Suerte? Sí, para sobrevivir al pánico inicial de conducir en el caos de ciudades como Hanoi o Ho Chi Minh.

Nosotros teníamos un motivo extra de preocupación: sabíamos muy poco de motos. Llevábamos 16 años viviendo en una furgo 4×4 alrededor del mundo, pero apenas habíamos aprendido a conducir una motocicleta. Tan solo unos meses antes me había roto un par de costillas en la pista de motocross de un amigo en Estados Unidos y eso le añadía a la aventura una dosis extra de adrenalina.

¿Apenas sabes andar en moto y te metes en una pista de motocross? Sí, ese soy yo.

La idea, que en principio es buena a pesar de que por momentos pueda parecer una estupidez, una especie de muerte merecida del optimista, era comprar dos motos. Motos que nos sirvieran para aprender, motos que no nos importase si se rompían al estrellarnos con ellas. Motos que pudiéramos tirar por un barranco sin remordimientos.

También queríamos viajar con poco. Mochilas de 20 y 25 litros, que pesasen no más de cinco kilos cada una, cámara de fotografías reflex y ordenador incluídos. Eso implicaba sacrificar buena parte de la seguridad mínima recomendada para un viaje en moto, como botas de caña media o alta, unos buenos guantes, vaqueros, cazadora de cuero o un mono completo resistente a la abrasión del asfalto. Al final sobrevivimos, pero nunca recomendaría viajar en moto con sandalias Teva, camiseta de manga corta y pantalón ultraligero de trekking, como hicimos nosotros. Definitivamente, no.

Dentro de toda la locura del plan nos sentíamos tranquilos: por primera vez en 15 años, habíamos comprado un seguro de viaje. Los amigos de IATI nos ofrecieron un buen trato y decidimos que, ya que íbamos a aprender sobre la marcha, estaría bien tener una red que recogiera nuestros pedacitos en caso de desastre.

Comprar una moto en Vietnam no es iniciar un viaje más: es empezar una aventura. ‘Lo que los extranjeros compran allí no son motos, ¡son viejas cafeteras!’, me habían avisado. Funcionan, pero están tan machacadas, han pasado por tantas manos que las han tratado de formas tan distintas, que es un milagro que todavía se mantengan en la ruta.

Recuerda, quieres disfrutar de un viaje en moto, no hacer un estudio sobre los talleres mecánicos de Vietnam. Así que presta atención a estos tips.

 

¿Por qué comprar la moto en Vietnam, y no en algún otro país?

Hace 20 o 30 años las motos comenzaron a reemplazar a las bicicletas, que siempre había sido el transporte tradicional en Vietnam. Hoy es el vehículo más común, el más accesible y, por sobre todo lo demás, el más fácil de transferir: no necesitas hacer ningún trámite oficial después de la compra. El vendedor te dará una tarjeta azul plastificada (la Blue Card) escrita en vietnamita, con los datos de la moto y el nombre del primer comprador, que servirá como prueba de que la moto es tuya. Solo debes comprobar que el número de bastidor y matrícula coincidan.

A partir de hoy me puedes llamar Phan Tan Dung.

 

Pero, ¿es seguro viajar por Vietnam?

Ya empezamos con los peros. En todas las ciudades grandes y turísticas como Hanoi, Ho Chi Minh o Hoi An hay rateros. Ocurre en todo el mundo. Más de una vez olvidé las llaves puestas en un pueblo perdido, con la mochila atada en el rack de la moto, y me fui a pasear. Media hora más tarde volvía corriendo a la velocidad de la taquicardia para encontrar la moto en el mismo lugar. O sea, relax. A disfrutar.

 

¿Cómo encuentro mi moto?

Nosotros compramos nuestras motos en Hanoi, donde buscamos carteles pegados por otros viajeros en farolas, hostales y backpackers, mientras dábamos vueltas por los locales de compraventa. Todos se anuncian en internet, en www.craigslist.com.vn y en www.travelswop.com; en la página de Facebook Vietnam Backpacker Sales solo encontrarás anuncios de viajeros.

Por algún motivo que escapa a nuestra comprensión, las motos son entre un 10 y un 20% más baratas en Hanoi que en Ho Chi Minh.

 

¿Cuán lejos puedo llegar?

Con una moto comprada en Vietnam puedes recorrer por lo menos todo Vietnam, Laos y Camboya. No intentamos entrar en Tailandia ya que normalmente no te dejan pasar con un vehículo que no esté a tu nombre, pero quizás, intentando por un cruce de fronteras pequeño, muy local…

¿Cuánto debo pagar por una moto de segunda mano?

Los vendedores de motos suelen pedir entre 250 y 400 dólares a los turistas por motos usadas que habitualmente no los valen. A partir de aquí solo servirá tu capacidad de negociación y de encontrar los puntos débiles de la moto que estés comprando. Si pagas 250 usd, estás pagando lo mínimo que suele pagar un extranjero a un revendedor.

Nosotros pagamos 200 dólares a un revendedor por la Hongda Wave 110 cc. del año 2007 (tras tres días de ir y volver, hasta cansarlo) y 222 dólares a un extranjero por la Hongda Win 110 cc. del año 2009. Las vendimos por el mismo precio en Ho Chi Minh. Publicamos el anuncio por la tarde y a la mañana siguiente ya las habíamos vendido.

NOTA: Existe cierto dicho que leí en una web acerca de no negociar demasiado el precio a otro extranjero que está vendiendo su moto. Una especie de ‘lealtad’ (con comillas y cursiva) entre extranjeros. Es cierto que los antecedentes de una moto son más comprobables si la compras a un extranjero: sabes que ha hecho lo mismo que tú quieres hacer y que le habrá dado un cierto mantenimiento que no podrás comprobar en una moto que puede haber estado aparcada durante meses (a la Hongda Wave que le compramos a un revendedor se le cayó el pedal de cambio a las afueras de Hanoi, ¡el día que empezamos el viaje!). Pero también es cierto que uno no tiene por qué asumir el precio o sobreprecio que otro viajero pague por su moto.

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¿Qué es mejor? ¿Comprar una moto en un negocio de compraventa de motos usadas? ¿o comprársela a otro viajero?

Nosotros compramos 2 motos, una a un mochilero, y otra en una casa de compraventa. Durante los primeros kilómetros nos salió mejor la del mochilero, una Hongda Win 110 cc. que ya venía rodando. En las subidas de Laos y el norte de Vietnam tiraba mejor el motor de la Hongda Wave 110 cc. Sí, Hongda, con g, made in China.

Como su nombre lo indica, los locales de compraventa se dedican principalmente a comprar y vender motos a extranjeros. Los mejores negocios los hacen con los viajeros que no pudieron vender su moto antes de abandonar el país: les ofrecen entre un 50 y un 70% menos de lo que valen, les hacen dos arreglos (o no), a veces las repintan, les pegan nuevas calcomanías y las vuelven a vender. Más o menos lo mismo que hace un revendedor de coches de tu ciudad. Lo mismo que le hicieron a nuestra furgo, La Cucaracha. Nunca sabrás el historial de la moto, qué se le ha hecho en el camino ni dónde suele fallar. En una casa de compraventa te van a vender cualquier cosa si no sabes de motos. Y no por eso te van a hacer un descuento. Recuerda, eres extranjero, y se te nota.

Si le compras la moto a un viajero, es bastante probable que tenga Facebook o una página web donde haya estado escribiendo acerca de su aventura. Es la mejor manera de saber si disfrutó con ella, además de algunos de los arreglos que le haya hecho en los últimos kilómetros. También se supone que existe una cierta lealtad entre viajeros, que quien te la venda te explicará qué le ha hecho específicamente a esa moto, además de darte datos y consejos de viaje.

 

Entonces, ¿cuál es la mejor opción?

La mejor opción quizás es un poco más incómoda. Si tuviésemos que volver a comprar una moto en Vietnam, y tuviéramos tiempo, lo primero que haríamos es salir del circuito turístico. Abandonar Hanoi o Ho Chi Minh en bus y bajar en cualquier pueblo medianamente grande, o en un barrio de las afueras. Vietnam es el país de las motos, por lo tanto, también vas a encontrar mecánicos en casi todas partes. Y los mecánicos venden motos, o saben quién vende motos.

Hay dos motivos muy importantes para salir del circuito turístico en busca de tu moto. Uno: la gente local usa las motos para moverse por su pueblo o ciudad, no cruzan el país de punta a punta, varias veces, en su moto de 110cc, y a veces llevando un pasajero además de dos mochilas. Así que cualquier moto de un local no tendrá ni tantos kilómetros ni tanta metralla del camino (dunas, caminos de tierra, rutas de montaña) como la que le puedas comprar a otro viajero o a un revendedor de motos. CONTRATIEMPO: en los pueblos la gente no habla inglés, solo vietnamita. Ups…

Dos: En Hanoi y Ho Chi Minh escuchamos muchas veces Special Price for you; y eso en realidad no significa que les hayas caído bien y te van a hacer un descuento, sino que te están cobrando bastante más que el precio real. Ese es el verdadero Special Price. A no ser que tengas un amigo vietnamita que negocie por ti siempre vas a pagar más que un local. Como dice un amigo canadiense, es el skin tax.

 

¿Qué tipo de moto me conviene comprar?

En principio, las más comunes, que al momento del viaje eran la Hongda Win 110 cc. con cambio de marchas manual, y la Hongda Wave, también de 110 cc., con caja de cambios semiautomática. Son las que compramos y con las que recorrimos 6000 kilómetros durante dos meses.

Otra moto bastante común es la Hongda Dream, también de 110 cc. La Hongda Wave también tiene una versión de 125 cc. Al ser las más comunes encontrarás piezas de recambio en cualquier taller, a buen precio, y te las sabrán arreglar en rincón del país.

Honda dejó de fabricar la Honda Win en el año 2000. Por lo tanto, cualquier moto posterior a ese año es una copia China, marca Hongda, (aguantan, aunque son de bastante peor calidad), que sí o sí vas a tener que reparar en algún momento. Una Hongda Win china nueva se vende por unos 600 dólares, más lo que cueste registrarla.

A partir del año 2007 o 2008, se empezó a fabricar una versión vietnamita, la Honda Win Sufat, que tiene una calidad un poco más aceptable que la china. O sea, sea cual sea la moto que compres, será una aventura.

TIP: TODAS LAS MOTOS SE VENDEN CON CASCO Y CORREAS ELÁSTICAS PARA ASEGURAR TU MOCHILA.

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¿Qué debo revisar?

Antes de comprar una moto, prueba unas cuantas. Por lo menos, como me dijo el amigo Pato de La Chancha Viajera, más de 3. ‘Date unas vueltas. Olvida la estética, seguro que habrá alguna que sentirás mejor que las otras.’ Si no sabes nada de motos, no te canses de preguntar. Guíate por las sensaciones que te den cuando las pruebas.

Si ya sabes más o menos cuál es la que quieres, revísala bien. Prueba los frenos, fíjate que entren bien las marchas, que funcionen todas las luces (carretera, intermitentes y freno) (en realidad, ya sería un milagro que tuviera todas las luces), la suspensión (debe volver a su sitio en un viaje solamente, sin rebote), los neumáticos (fíjate que la rueda no esté lisa, que le quede una buena parte del relieve y que no esté agrietada); las ruedas no deben tener juego lateral, mira que no tenga ninguna pérdida de aceite (que no te deje una mancha o gotita en el suelo después de probarla; si te quieres asegurar, agáchate y mira que no esté húmeda de aceite por abajo), que no haya nada medio suelto de la carrocería, los pedales o caballete y prueba varias veces el arranque para cerciorarte que funciona bien.

Si le encuentras algún problema tienes 3 opciones: usar los defectos que encuentres para bajar el precio de la moto, pedirle a quien te la venda que lo arregle, o las dos cosas. El regateo es un arte y algo intrínseco en la cultura de Vietnam y están muy bien entrenados. Si en algún momento ves que no bajan hasta lo que pretendías pagar, no te enfades, le dices con calma que muchas gracias y te vas enseñando tu mejor sonrisa. Quizás te llamen y acepten tu precio. Quizás no.

Sabíamos que la Hongda Win 110 cc que le compramos a un viajero venía directamente de la carretera, o sea, funcionaba, y no la iban a llevar al mecánico para arreglar detalles como la luz de freno, que no funcionaba. Lo único que se podía negociar era el precio, que pasó de 250 a 222 dólares. La Hongda Wave 110 cc se la compramos a un revendedor que empezó pidiéndonos 280 dólares. Finalmente la compramos por 200 dólares después de varias visitas y tras pedirle que le arregle una fuga de aceite, que le cambie un neumático agrietado, le ajuste los plásticos de la carrocería y le coloque un rack.

Antes de entregar el dinero, pide la Blue Card y asegúrate que coinciden los datos de la tarjeta con los de la moto (número de matrícula, número de chasis y número de motor) Los vendedores saben perfectamente dónde están los números de motor y de chasis. Pide que te los muestren.

 

Debes sospechar que quieren engañarte o quieren venderte la moto si te dicen:

  • It is a rebuilt. Probablemente sea mentira, y solo le habrán repintado el motor. Y en caso que sea cierto, seguramente sea una reconstrución con partes usadas, lo cual no es una gran garantía.
  • Guarantee buy back. Algunos vendedores te ofrecen recomprarte la moto al final de tu viaje, allí o en otra ciudad. Si te interesa la opción, ten en cuenta que cuando la lleves es muy posible que encuentren todos los defectos (incluso algunos que ya tenía cuando la compraste) y te ofrecerán el 50% por tu moto. O incluso menos.
  • Si se le rompe algo te devolvemos el dinero de la reparación. Tú vas a estar lejos, en cualquier rincón del Sudeste Asiático. Y no vas a volver adonde compraste la moto para reclamar 5 o 10 dólares. Recuerda que probablemente no vuelvas a ver a ese vendedor en tu vida.

 

No olvides el casco

Si te compras una moto en Vietnam, debes saber que el tráfico es caótico, que te vas a estresar, que los carteles de dirección prohibida son mera decoración (igual que algunos semáforos) y que la prioridad de paso siempre la tiene el vehículo más grande. Así que no es una mala idea invertir unos dólares extras en un buen casco, la única parte del equipo que es absolutamente obligatoria para circular.

Tanto los backpackers como los vendedores, te darán casco y straps para atar tu mochila en la moto. Muchas veces, los cascos que te ofrecen son algo parecidos a los cascos de obra, y en caso de accidente, no te van a ayudar mucho, así que cómprate uno nuevo. No cuestan más de 10 o 15 dólares.

En Vietnam es difícil encontrar tiendas que te vendan el equipo recomendado para viajar en moto, como botas, un mono de cuero o material sintético resistente a las caídas y guantes con protecciones. Nuestra recomendación es que los lleves desde casa o asumas las consecuencias. Nosotros optamos por esto último y sobrevivimos, aunque con algunas raspaduras y cortes dolorosos que de otra manera hubiéramos evitado. Eso sí, ningún policía te detendrá por no llevar el equipo adecuado. Ese es tu riesgo y responsabilidad.

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Mecánicos y mantenimiento de la moto

En Vietnam hay tantos habitantes como mecánicos de moto. Todos tienen una moto, la han conducido, la han sufrido, la han arreglado, y casi siempre encontrarás un alma que se apiade de ti y te eche una mano, aunque no entienda una sola palabra de lo que le estás diciendo. Nos ha pasado. Siempre encontrarás alguien que sepa arreglar o localizar el problema que tengas. Lo que te cobren por su trabajo y por las piezas es irrisorio, una fracción de lo que pagarías en tu casa, estés en España, Estados Unidos, México o Argentina.

Por ejemplo: cambiar el cable del embrague, material y mano de obra, un dólar. Sí, leíste bien, 1 dólar. Cambiar el aceite, algo muy recomendado cada 500 kilómetros máximo, 3 o 4 dólares. O sea, la moto es barata, y el mecánico también; lo más parecido a un paraíso.

Los portaequipajes de estas motos suelen ser frágiles. Como estarás viajando es muy probable que lleves una mochila, que terminará rompiendo los soportes del portaequipajes de la moto y te hará buscar un soldador. Por eso intenta que la mayor parte del peso quede sobre la moto y no sobre el pequeño portaequipajes. Y si en algún momento lo tienes que arreglar, intenta que le coloquen otro tubo por dentro para aumentar su solidez.

Cruzando las fronteras con tu moto

Nuestro primer cruce de fronteras fue de Vietnam a Laos por Na Meo, el único paso autorizado cerca de Hanoi para extranjeros que viajan con una moto vietnamita (la única excepción para cruzar por alguno de los pasos ubicados más al norte es que tu moto tenga matrícula de esa misma provincia vietnamita). Allí parece establecido el cobro de una tasa extra para extranjeros que viajan en moto. No es mucho dinero, unos 10 dólares, pero no te dan recibo ni existe ninguna constancia oficial o cartel que confirme la legalidad de cobrar ese dinero, por lo que creemos que es un impuesto revolucionario, una skin tax.

Es imposible cruzar una moto vietnamita directamente de Laos a Camboya. La lógica de la región es que tu moto es vietnamita y siempre tiene que volver a Vietnam, por lo que no te dejarán salir con ella de Laos y, si te dejan, no podrás entrar a Camboya. Muchos viajeros lo intentaron, legal e ilegalmente, y siempre fueron rechazados en uno u otro lugar. En realidad, ellos no, la moto. Y en muchos casos tuvieron que malvenderla para poder seguir adelante, ya que tampoco la podían entrar oficialmente en Laos, ya que no es una frontera con Vietnam. O sea, si viajas en moto, hazlo fácil: cruza de vuelta a Vietnam y luego a Camboya.

Da igual tu recorrido, la moto la puedes vender en cualquier lugar. Recuerda que el único documento que prueba que la moto es tuya está a nombre de otro.

¿Y qué tal con la policía?

Durante los dos meses que estuvimos viajando por Vietnam, Laos y Camboya apenas tuvimos problemas con la policía. Apenas. Otros viajeros ya nos habían avisado de problemas en la zona de playas y dunas de Mui Né. Allí la policía detiene a todos los extranjeros que viajan en moto y les exige un pago que puede ir de 25 a 100 dólares para dejarlos continuar. ¿Cómo lo evitamos? Decidimos no ir.

Otra zona conflictiva es en Sihanoukville, en la costa de Camboya. La policía nos detuvo en la rotonda de los leones y nos pidió que pusiéramos las motos fuera de la vista, dentro de una garita que tienen allí. Decidimos no hacerlo y las dejamos aparcadas en la acera, fuera de la calle. Luego nos invitaron a su oficina y nos ofrecieron un par de sillas. Nos negamos a sentarnos con el pretexto de que no teníamos nada que hacer allí. Cuando comenzaron a decirnos que era ilegal andar con motos vietnamitas en Camboya les dijimos que en la frontera nos habían autorizado, que si nos hubieran negado el paso no estaríamos allí. Y que por lo tanto nuestras motos eran legales. Después de 15 minutos de tira y afloja nos dejaron seguir adelante.

¿Qué hacer? Toma nota del párrafo anterior. No sigas todas sus indicaciones. Sonríe siempre y jamás te pongas violento ni enojado. Tengan o no tengan razón, son la autoridad, y tú tienes todas las de perder.

Conclusiones

Estuvimos dos meses viajando en moto por Vietnam, Laos y Camboya, y sin duda alguna fue la mejor parte del recorrido que incluyó Tailandia y Myanmar. La libertad que nos dio la moto valió mucho más que el dinero que nos costó. Fue nuestra herramienta para llegar a lugares donde no llega el turismo, la manera de intentar conocer la verdadera vida de la gente en este rincón del mundo.

En ninguna otra región del planeta encontrarás las facilidades de precio, mecánicos y papeleo que hay aquí. Ese fue nuestro momento de lanzarnos a esa aventura y nuestra manera de aprender a conducir una motocicleta. Sobrevivimos, y la sensación de felicidad todavía perdura.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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308- Dónde dormir barato, comer barato y otras claves para moverte por Bangkok | TAILANDIA (actualizado 02-2018)

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Esta es una guía con toda la información que necesitas para moverte por Bangkok. Te va a ser muy útil para salir del aeropuerto en transporte público, conseguir el mejor cambio, entender cómo moverte en lancha y autobús (y no depender de los taxistas y tuk-tukeros) y para encontrar un hostal bueno, bonito y barato. ¿Y si viajo en furgo? También hay buenas ideas.

Pero empecemos desde el principio. Supongamos que llegas en avión.

CÓMO VIAJAR DESDE EL AEROPUERTO A BANGKOK.

Lo primero es cambiar algo de dinero a baht tailandés. El euro suele ser cambiado a precios razonables, pero en algunas zonas del Sudeste Asiático será más sencillo y te darán una mejor cotización por los dólares. Si cambias en los aeropuertos siempre vas a salir perdiendo, por lo que te recomendamos cambiar 50 o 100 dólares máximo, sobre todo si todo si prefieres tomar un taxi.

Si llegas al aeropuerto internacional de Bangkok (Suvarnabhumi) entre las 6 de la mañana y las 12 de la noche, podrás tomar el tren hasta la ciudad (Airport Rail Link) por 45 baht (poco más de 1 dólar). Te bajas al final del recorrido, en la estación Phaya Thai, desde donde puedes tomar el bus 503 (entre 9 y 15 baht, medio dólar, sin y con aire acondicionado) que te deja en la zona del Palacio Real. De allí a Khaosan Road (si decides alojarte en ese loquero, aunque más adelante te proponemos una zona mejor, muy cerca) aún tienes unos 20 minutos caminando. En la misma estación de Phaya Thai también hay conexión directa (y sin bajar a la calle) con el Sky Train, que puede acercarte a buena parte de Bangkok.

Si tu vuelo llega más tarde de las 12 de la noche no te queda otro remedio que dormir en el aeropuerto hasta las 6 de la mañana o tomar un taxi. La bajada de bandera es de 35 baht, 1 dólar. El precio del recorrido hasta la zona de Samsen (nuestra recomendación) o Khaosan Road es entre 400 y 500 baht. A eso tienes que sumarle el suplemento de taxi desde el aeropuerto (50 baht) y los dos peajes de la autopista (150 baht). De madrugada no hay tráfico pero no van a querer llevarte por fuera de la autopista. Puedes discutir todo lo que quieras, son más tercos y pacientes que un árabe. Total por el viaje en taxi del aeropuerto al barrio viejo de Bangkok, con peajes y suplementos: un poco menos de 20 dólares.

TIP: Antes de salir del aeropuerto busca la oficina de información turística (T.A.T.), donde te darán un mapa bastante completo de Bangkok. Tiene hasta líneas de autobuses.

Nosotros llegamos pasada la medianoche y compartimos un taxi con otra pareja de viajeros hasta la zona de Samsen Road. A las 3 de la mañana y sin reserva previa de hotel, empezamos a caminar para buscar una habitación después del largo viaje de avión. Al ser temporada alta, muchos de los hostales estaban completos, otros solo tenían libre la habitación más cara, y otros nos cobraban noche completa por un par de horas. Finalmente llegamos al Nakorn Ping Hotel (tiene parking). Allí permiten hacer el check-in a partir de las 5 am, con lo que puedes pasar 1 noche y media al precio de una. La habitación doble con ventilador y baño privado la pagamos a 460 bahts (12 dólares), un poco más cara que las guest houses, pero pudimos pasar casi una noche y media al precio de una.

CUIDADO! Durante el primer día en Bangkok Pablo estuvo a punto de ser atropellado dos veces. ¿Por qué? Porque en Tailandia los vehículos circulan al revés que en nuestros países. Antes de cruzar cualquier calle, ¡mira para los dos lados!

 

DÓNDE DORMIR EN BANGKOK

La zona de Samsen Road está llena de hostales, hoteles y guesthouses, y es mucho más tranquila que Khaosan Rd. También queda cerca del río, desde donde es muy fácil moverse con el transporte fluvial.

Después de alojarnos esa noche y media en el Nakorn Ping, encontramos una habitación en la Riverline Guest House, a 300 baht la noche (10 dólares) en habitación doble con ventilador y baño privado, ducha de agua fría. No era la mejor, pero para pasar la noche es suficiente. Eso sí, las sábanas y toallas eran casi transparentes. Si pagas varias noches por adelantado puede que te hagan un 5% de descuento. No esperes una buena atención de parte del personal de las guest houses, sobre todo en Bangkok. Suelen estar hartos de tratar con extranjeros, y no suelen ser amables. La famosa sonrisa tailandesa, cuando la encuentres, estará en el interior de Tailandia.

Al lado del Riverline está el Bella Bella Guest House. Es más grande, limpio y suele estar lleno. La habitación doble con ventilador y baño privado está a 300 baht (10 dólares). En la misma zona está el Three-O Guest House, que tiene una terraza espectacular frente a un canal donde podrías pasar tardes enteras. Está frente al parque Santipraichan, cruzando un pequeño puente. Estaba siempre lleno y todas las habitaciones tienen baño compartido.

Un hostal que descubrimos por casualidad y nos gustó mucho es Yodsiam. Queda encima del Mercado de las Flores, sobre el río Chao Phraya y tiene sala de juegos, bar y biblioteca. Se ve muy nuevo, limpio y ordenado. Es muy interesante, aunque un poco caro para los trotamundos.

CURIOSIDAD: Una cosa que nos llamó la atención es encontrarnos con que los hostales son más caros si los reservas por internet que si te acercas en persona. Nos pasó un par de veces. ¿La diferencia? No es mucho dinero, un 15%, pero si empiezas a sumar…

¿Y SI VIAJO EN FURGO O 4X4? Tailandia es un país bastante seguro, así que no creo que haya problema en que te estaciones en alguna calle donde no molestes en la zona de Samsen Road, y pases un par de noches ahí. Yo lo haría. ¿Y la ducha? Seguro que lo puedes arreglar con un hostal. Sino también hay duchas a 10 baht (0.25 euros) en la estación de tren de Hualampong.

OJO! El papel higiénico es una costumbre occidental y algunos hostales no lo ofrecen. En el Sudeste Asiático tendrás una especie de pequeña ducha portátil al costado del inodoro. Se supone que es más limpio, pero… ¡guácale!

Enlace recomendado: QUÉ LLEVAR EN LA MOCHILA | GUÍA PARA VIAJAR CON POCO POR EL SUDESTE ASIÁTICO

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Nos encantó viajar en lancha. Siempre que tengas que moverte por Bangkok, intenta hacerlo por el río Chao Phraya!

 

CÓMO MOVERTE POR BANGKOK

Nosotros somos de caminar mucho, pero los mediodías te matan. El calor puede ser insoportable, por lo que empezamos a probar todos los transportes públicos que fuimos encontrando. ¿Nuestros preferidos? Los barcos y autobuses.

En Bangkok podrás moverte en

  • Autobús: 9 baht si no tienen aire acondicionado, 13 o 15 baht si tienen aire acondicionado. Súbete y siéntate, aparecerá un cobrador o cobradora que puede no entenderte, pero no te timará en el precio. Nosotros viajamos con una tableta y la aplicación Maps.me, donde muchos nombres ya aparecen en inglés y tailandés. Normalmente con señalar el destino con el dedo es suficiente para que sepan hasta donde vas. Muchas veces te avisan cuál es tu parada sin que se lo pidas.
  • Barco por el río Chao Phraya: Fue nuestra forma principal de movernos en la ciudad. El río Chao Phraya tiene un buen servicio de barcos públicos que cuestan entre 9 y 13 bahts por persona. El barco de 9 bahts no tiene bandera. El barco de 13 bahts tiene bandera anaranjada. El barco de 40 bahts es turístico y tiene bandera azul. Puedes cruzar a la otra orilla del río en barcos que cobran entre 3 y 5 bahts por persona. La parada más cercana a Samsen Road es la N.13 (embarcadero de Phra Arthit) y está cerca del Fuerte Phra Sumen.
  • Barco por el canal Saen Saep: cuesta entre 11 y 20 bahts, depende de lo lejos que vayas y pasa por el famoso centro comercial MBK (ver más adelante).
  • Taxi: repetimos, tienen taxímetro, y no se te ocurra subirte si no lo ponen en marcha. Si son 4 pasajeros, no es caro.
  • Tuk tuk: todo el mundo sueña con subirse y viajar en tuk tuk. Nosotros lo odiamos porque siempre quieren que pagues 3 o 4 veces el precio local. Les da igual que discutas, siempre habrá un turista con 15 días de vacaciones que les pagará lo que pidan. Lo tomamos solo una vez, y a la una de la madrugada para volver del Barrio Chino. Si eres de los que no quieren pagar de más, haz como nosotros: búscate otro medio de transporte.
  • Skytrain: el precio es proporcional a tu recorrido, cuántas más estaciones es más caro. Vale la pena tomarlo para ir al mercado de Chatuchak durante el fin de semana. Tienen tarjeta de abono, pero solo vale la pena si vas a quedarte mucho tiempo en Bangkok.
  • Metro (MRT): no lo tomamos nunca, pero existe.
  • Moto taxi: una y hasta dos personas subidas detrás del conductor de la moto. La sensación debe ser tipo montaña rusa.
  • Scooter: puedes alquilar scooters por el tiempo que quieras (días, semanas o mes), a partir de 200 bahts (6 dólares) por día.
  • Bicicletas: también se alquilan bicicletas, a partir de 50 bahts por día.

 

Enlace recomendado: ¿POCOS DÍAS EN BANGKOK? LO QUE NO TE PUEDES PERDER | TAILANDIA

 

DÓNDE CAMBIAR DINERO

El mejor cambio que encontramos fue en el pequeño centro comercial Maharaj, Pier 1, junto al río Chao Phraya, en una agencia llamada Super Rich Thailand Exchange (a 31,40 el usd, el 30 de enero 2018). En los bancos cerca de la Universidad de Tammasat también te van a cambiar cualquier moneda, pero el cambio es menos favorable.

El cambio será siempre mejor si llevas billetes de 50 y 100 dólares. Te darán un poco menos por billetes de 10 y 20 dólares y todavía un poco menos por billetes de 1 y 5 dólares. Si llevas Traveller Cheques el tipo de cambio es mejor que con dinero en efectivo.

No te olvides el pasaporte si quieres cambiar dinero. En algunas casas de cambio también aceptan algún otro documento para cambiar dinero (DNI o carnet de conducir), pero mejor no arriesgarse.

En la estación National Stadium del SkyTrain (sí, en los pasillos de la estación), junto al MBK, hay 2 casas de cambio, que también tienen buen precio.

También puedes sacar dinero con tu tarjeta de crédito. Nosotros preferimos usar la tarjeta VISA, que aplica un tipo de cambio más ajustado que otras tarjetas. Ten en cuenta que tu banco te cobrará una comisión y que el banco local te cobrará otra por el uso del cajero, por lo que si vas a usar tu tarjeta para sacar dinero, saca por lo menos el equivalente a unos 200 o 300 dólares.

 

DÓNDE COMER

Si quieres comer barato, puedes ir probando distintos platos en los cientos de carritos de comida que hay en la calle. Suelen estar limpios y es como una lotería: todos saben cocinar algo, por lo que a veces encuentras un puesto en la calle donde comer platos buenísimos por 40 bahts (un dólar) o entras en un sitio con mesas, un poco más caro, y te quedas con cara de ‘¿para comer esto pago un poco más?’. Por eso, si encuentras un lugar que te guste, repite cada día pidiendo distintos platos.

A partir de aquí todo depende de lo delicado que pueda ser tu estómago. Pablo llegó a probar las cucarachas de agua y los gusanos de seda, pero no se decidió a comer pescado. Solo hay que acercarse a la orilla y ver todo lo que pasa flotando por el río.

Nosotros nos llevamos una buena sorpresa en el comedor de la Universidad Thammasat, en pleno centro antiguo. Los platos estaban ricos, todo estaba limpio, era barato y tenías mesas. ¿Por qué? Los estudiantes tienen que comer bien, por lo menos en el comedor de la Universidad. Si necesitas hacer fotocopias, estás de suerte. Al lado del comedor universitario está la copistería. 1 fotocopia, 1 baht.

Cerca de la universidad y junto al río hay un mercado de amuletos, Tha Phra Chan, donde hay restaurantes que abren solamente de día, con la mesa casi sobre el mismo río. Son muy sencillos y cuestan casi lo mismo que las paradas de la calle. Es una opción económica para comer con unas buenas vistas sobre el río Chao Phraya y hasta para ver la puesta de sol tras a uno de los templos más vistosos de Bangkok: Wat Arun.

Si quieres comer bien y barato te recomendamos ir al Mercado Flotante de Talingchan. Tomas el bus 79, que sale desde el puente Phra Pinklao, al otro lado del río de la zona de Samsen Road. Puedes cruzar el puente caminando o tomar un ferry por 5 baht.

TIP: EL AGUA. Durante todo el mes que estuvimos en Tailandia solo compramos agua embotellada una vez, y fue en el norte del país. Casi cada cuadra tiene una máquina purificadora de agua que vende 1 litro por 1 baht (los negocios venden las botellas de agua de medio litro por 10 baht). Haz números. O sea, llévate tu botella preferida de uno o dos litros, o una camel bag, y rellénala de agua purificada.

TIP: EL ALCOHOL. Nosotros estamos malacostumbrados a las cervezas artesanales de Estados Unidos, buenas, bonitas y baratas, por lo que las cervezas tailandesas nos parecen casi refrescos. La Chang nos da dolor de cabeza, aunque compartamos una botella grande. Curiosamente, la Singha nunca nos dio dolor de cabeza.
En Tailandia también producen otros alcoholes más fuertes, como whiskies y rones locales que dejan bastante que desear. En Kanchanaburi nos encontramos con carteles que invitaban a emborracharte con tragos que costaban 10 baht (25 centavos de dólar). Pablo es valiente, pero no suicida.

 

Enlace recomendado: CINCO COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE VIAJAR A MYANMAR

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




244- Cómo evitar que te coman los osos (Historia para la Revista Altaïr, España)

Valdez Alaska Estados Unidos USA

©Pablo Rey. Publicado por la Revista Altaïr, 2012.

El método más común para espantar a los osos en los senderos de Norteamérica es agitar una campanita, que suena como una llamada a la mesa. ¡Tilín-tilín! ¡Aquí estoy! ¡Tilín-tilín! ¡Soy grande y sabroso! Es absurdo. Personalmente, prefiero caminar por la montaña entonando canciones austríacas. Asusta más y es menos embarazoso.

–          ¿Sabes cuál es la mejor manera de evitar que te coma un oso? –me preguntó Anna, mi compañera de viajes, poco después de ahuyentar mi primer oso negro esgrimiendo amenazadoramente una cuchara y la taza plateada del café con leche.

La auténtica Anna, de espíritu sagaz y levemente malvado, volvía a la superficie.

–         Para evitar que te coma un oso hay que salir a caminar en grupo… ¡y correr más rápido que el más lento!

Entonces miró a mi espalda, y echó a correr.

En los últimos años de carretera habíamos visto montones de animales salvajes. Llamas, ciervos, camioneros, serpientes, conductores de autobús y algún cocodrilo en Sudamérica. Monos, perezosos y taxistas en Centroamérica. Pero carnívoros capaces de usar tus deditos como escarbadientes, solo en los zoológicos.

Por eso, a medida que devorábamos kilómetros por ese túnel verde que es la ruta que asciende hacia el Ártico por el oeste de Canadá, comenzamos a recopilar los folletos acerca de cómo reaccionar si te encuentras frente a un oso. Todos recomiendan avanzar haciendo ruido. Luego dan una serie de consejos prácticos, sin duda escritos por un oso infiltrado.

Si te encuentras con un oso y se te acerca gruñendo y salivando, mantén la calma. Está estresado por tu presencia. Aguanta el tipo.

Je-je. El que comienza a estar estresado soy yo. Y eso que estoy en la naturaleza…

Te pones de pie sobre una roca o un tronco caído y mueves despacio los brazos hacia arriba y hacia los lados mientras le hablas en tono suave y amistoso.

–          Eyyy… tooodo bieeen. Tranquiiilo. Paaz, paaz y amor. Yo voy por mi lado, tu vas por el tuyo, y como si no nos hubiéramos visto… ¿Entieeendes? No me digas que solo hablas inglés…

Si el oso corre hacia ti lo más probable es que sea una carga defensiva para amedrentarte y se detenga a pocos centímetros de tu rostro. Tienes que aguantar tu posición ya que si corres, tienes miedo. Y si tienes miedo, eres una presa.

Eso, eso, que sepa quién es el jefe. Como en África, si caminas por la selva y ves un león tienes que quedarte quieto esperando que se vaya. Funciona al mediodía, que es la hora de la pereza. Si te lo encuentras al amanecer o al atardecer, la única opción es volverte invisible. Lo sugestionas diciendo ‘soy un arbusto, soy un arbusto y no me ves porque soy un vegetal y los leones no son vegetarianos…’

Si el oso solo quiere hacerte saber quién manda, podrás comenzar a moverte despacio y alejarte. Nunca le des la espalda.

Recuerda que lo tienes resoplando a menos de un metro de distancia. Si aún no te has cagado encima, eres mi héroe.

En cambio, si el oso te mira fijamente y mantiene sus orejas erguidas, prepárate para defenderte.

Tú mírale las orejas. Y si las tiene tiesas recuerda que los osos también necesitan proteínas. Cazan ganado, cabras, alces, ciervos y, ¿cómo era que te llamas?

En ese caso tienes que pelear por tu vida. Tu mochila te protegerá la espalda. Debes disparar el aerosol anti osos a la altura del suelo porque los osos cargan corriendo a cuatro patas. Vigila la dirección del viento.

¡El aerosol anti osos! ¡El viento! ¡¿En qué bolsillo dejé el aerosol anti osos?!

Si no tienes aerosol y te ataca un oso negro, golpéale los ojos. Si te ataca un grizzlie hazte el muerto, déjale que te zarandee un rato hasta que se aburra y se vaya.

Solo morirás de un ataque al corazón.

Casi siempre, si un oso te escucha (o ve tu taza de café con leche) se esconderá en el bosque. Nosotros somos el animal peligroso. Si estás en su camino tienes que dejarle espacio para que pase. Pero si tienen hambre o te perciben como una amenaza para ellos o sus crías, prepárate.

Vuelve a la página uno. Sal a caminar por los bosques del Yukón con alguien que corra más lento que tú.




235- TODO GRATIS | Qué hacer en La Habana sin gastar un centavo

Gratis, en serio? Pues sí, en La Habana hay muchas cosas para hacer sin gastar un centavo. Porque La Habana es un Raval Barcelonés de 1950, un Lavapies castizo y descascarado que se va desvaneciendo poco a poco. Una Barceloneta que sirve cafés con leche callejeros a 15 céntimos de euro. Un Barrio de la Boca en blanco y negro que vende sánguches de huevo frito seco a 2 pesos argentinos, con vasos de licuado de trigo que tienen el sabor de los puertos de Perú.

En La Habana están todos los barrios que perdimos con el tiempo. Y no solo eso: La Habana está llena de museos y actividades gratuitas o casi gratuitas, ideal para aquellos viajeros que saben que cada billete ahorrado significa un día más de libertad, un día más de ruta.

Que les sirva.

 

QUÉ HACER (GRATIS O CASI GRATIS) EN LA HABANA

La Habana está llena de pequeños museos con entrada gratuita muy interesantes, de talleres y ateliers abiertos de pintores de brocha fina y gruesa, de músicos y murgas espontáneas que animan las calles de una ciudad que por momentos parece convertirse en un parque temático. La mejor recomendación que puedo darte es que te pierdas, que te dejes llevar por los callejones y la curiosidad. La Habana es una ciudad segura.

– Empieza disfrutando de la calle. Es un museo viviente de coches de los años 50 del siglo pasado. Gratis.

El Callejón de Hamel, cerca del Hotel Nacional: un callejón donde todos los domingos a las 12 comienza una sesión de tambores y baile afrocubano. Es estrecho y concurrido, si quieres encontrar un buen sitio para ver hay que ir temprano. Gratis.

– El Taller de los Trenes Antiguos: es un terreno a cielo abierto que queda sobre la calle Dragones, detrás del Capitolio y a 50 metros de la puerta de entrada al Barrio Chino. Está lleno de locomotoras antiguas en proceso de restauración. Gratis.

– Museo del Chocolate: un vicio. Espeso, tradicional o picante, la taza vale solo medio dólar. Recomendamos ir con los churros que venden en la calle, a cincuenta metros, también cuesta medio dólar el paquete.

– Museo de los Bomberos y Museo de las Armas, Calle Mercaderes: están a menos de 30 metros uno del otro, interesantes y gratis.

– Museo de Arqueología, en la calle Tacón 12, entre O’Reilly y Empedrado. ¡Tienen botellas antiguas como las que colecciono! Gratis.

– Farmacias Históricas: hay dos en la calle Obispo (Farmacia Johnson y Farmacia Sarrá)y la mayor, la más impresionante, enorme, en la esquina de la calle Brasil con Compostela (Farmacia La Reunión). Gratis.

– El Backstage de La Bodeguita del Medio: entras a tomarte una cerveza o mejor, te compras una petaca de ron y te sientas en la calle a escuchar música.

 Flamenco del bueno en El Mesón de la Flota. Su eslogan es ‘A 4.000 millas náuticas de la partida’. Baile, canto, guitarra y cajón al mediodía y por la noche. Si vas con el presupuesto ajustado y no puedes pagar una cerveza, lo ves desde afuera.

– Ir a escuchar música a alguna Peña durante la semana, en los barrios: en algunas hay que pagar entrada y en otras no. La gente se reúne allí para cantar y tocar música espontáneamente.

 Caminar el Malecón Tradicional de punta a punta, con un paquete de platanitos fritos en la mano. Gratis.

– Buscar huellas de Santería a los pies de los árboles y palmeras de los parques públicos: cabezas de gallos, ajos, bananitas, berenjenas…

– Los más morbosos pueden ir al Cementerio de Colón a buscar huesos junto a las tumbas abiertas. Nosotros encontramos, entre otras cosas, una dentadura postiza. ¡OJO! A los extranjeros les cobran 5 dólares/CUC, pero si llegas cuando hay mucha gente en la entrada y pasas caminando como si fueras del barrio, nadie te detiene.

– Ir a la Plaza de la Revolución a ver los retratos gigantescos del Che Guevara y el nuevo, de Camilo Cienfuegos, frente a la torre de aspecto oriental dedicada a José Martí. Gratis.

– Ir a la Heladería Coppelia (bolas de helado a 0,04 centavos de dólar) (Sí, no es un error de tipeo), para sentir en carne propia el absurdo de la superorganización desorganizada. Tómate el maltrato de buena parte de los que sirven helado como una señal de hartazgo por cobrar… 10 dólares por mes.

– Detente a escuchar a los músicos callejeros. Hay muchos que son sorprendentemente buenos, y solo es necesario dejar una propina.

– Probamos mojitos en un par de lugares supuestamente buenos (entre ellos, en La Bodeguita del Medio) y no lo encontramos. El mejor mojito de Cuba estaba en la ciudad de Cienfuegos y costaba un dólar (Ver Receta del mejor mojito de Cuba)

– ¿Tienes sed? Busca en los barrios que rodean el centro (nosotros andábamos siempre por la zona de la avenida Zanja) y no dudes en tomar alguno de los tantos jugos naturales que se venden a través de puertas y ventanas por solo 10 centavos de dólar. Son riquísimos.

– En la Casa de los Árabes (calle Oficios) hay una pareja de pavos reales sueltos y una pequeña mezquita en el piso de arriba. Gratis.

– En la Casa de Bolívar (calle Oficios) hay un par de guacamayos en una jaula gigante y abierta, que puedes alimentar con la mano. Gratis.

– En la Casa de Guayasamín (calle Obra Pía entre Oficios y Mercaderes) hay algunas litografías del pintor ecuatoriano. Vale la pena visitar la casa. Gratis.

COSAS QUE NO HICIMOS EN LA HABANA

– Aprender a bailar salsa.

– Visitar el Museo de Coches Antiguos en la calle de los Oficios

– Visitar la Casa-Museo del Che (6 CUC, que equivalen a 6 dólares).

– Presenciar el Cañonazo: durante el cambio de guardia en el fuerte en La Habana del Este se da el Cañonazo, un disparo de cañón entre uniformes de época. Cuesta 8 CUC (8 dólares) y ocurre cada día a las 9 de la noche.

Caminando por las calles de La Habana Vieja

Desfile de coches antiguos, un día cualquiera, por una avenida de La Habana

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




‘Por el Mal Camino’, libro recomendado por la revista Lonely Planet

www.viajeros4x4x4.com

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La revista Lonely Planet eligió La Vuelta al Mundo en 10 Años: Por el Mal Camino, como uno de los tres libros recomendados en su número del mes de septiembre de 2012.

Fue en junio del año 2000 cuando Pablo Rey y Anna Callau decidieron partir de Barcelona para dar la vuelta al mundo en un 4×4. Doce años más tarde, y después de recorrer África de norte a sur y América de sur a norte, todavía viven en la ruta. Este libro cuenta la historia de los seis meses más difíciles de ese periplo, el cruce por Sudán, Etiopía y Kenia.

Un recorrido de buenos y malos momentos, en el que playas espectaculares, desiertos de ensueño, encuentros con desconocidos, animales salvajes y tribus inolvidables se entremezclan con robos, persecuciones armadas, averías en medio del desierto del Sáhara, comisarías, Kalashnikovs, escapadas de la policía, inundaciones, algún cruce ilegal de fronteras y otras cosas que no tendrían que haber sucedido. Un desafío extremo en el que siempre tienes que estar preparado para que te ocurra lo inesperado.

Dónde conseguir ‘Por el Mal Camino’