330- GR11 PIRINEOS 3 | Travesía ALTERNATIVA a pie desde Beget a Puigcerdà.

El circo de Carança desde el GR11 Pirineos camino de Núria - Viajeros4x4x4

Esta vez nos equivocamos. Era lógico, tenía que pasar. Estamos acostumbrados a buscar nuestro propio camino, a hacer las cosas a nuestra manera, y a veces la mejor solución es seguir la huella que han dejado otros. ¿Cuándo voy a aprender? Nos salimos de las rutas más transitadas con la furgo, ¿cómo no lo íbamos a hacer con un par de mochilas en la espalda, en el GR11 Pirineos, cuando se pueden seguir tantas huellas salvajes?

Ahora, mirando hacia atrás, me doy cuenta que el sendero marcado en el mapa de Alpina (que no aparecía en el de Prades, ni en Maps.me, ni en la Guía Cicerone del GR11) estaba en el terreno como en el papel, en línea punteada. Estaba y no estaba, estaba y no estaba, estaba y no estaba. Sí, porque a veces no estaba, desaparecía sin más, devorado por los brotes tiernos de pinos jóvenes que cerraban el sendero, ocultando las pocas marcas que habían sobrevivido a incendios y tormentas en los árboles que aún quedaban en pie.

Habíamos tomado un atajo para evitar bajar a Setcases y ahora teníamos que pagar las consecuencias: siete kilómetros de sendero apartando ramas, buscando huellas, volviendo atrás cuando sabíamos que nos habíamos vuelto a perder, subiendo la ladera en busca de una marca en un tronco, bajándola, subiéndola, retrocediendo; dudando. Si todavía avanzáramos a cuatro patas hubiera sido más fácil, porque esto era más que un sendero, esto era aventura. Cuando saliéramos a la carretera antes de Ulldeter me sentiría feliz. Ahora, solo me sentía agobiado, y cansado, por más que mi pequeño demonio estuviera contento. Había desafío.

Solo faltaba que comenzase a llover como aquella vez en Ecuador, cuando parecía que llegaba el Anticristo.

Por eso teníamos que darnos prisa y subir este otro torrente trepando por las piedras, tratando de evitar los arbustos espinosos que habían dejado un pentagrama dibujado en mis piernas. Un poco más. Ya falta menos. Siempre falta menos, maldición.

Esto es precioso, y me encanta, pero hoy no paramos al mediodía y mis piernas comienzan a fallar. Tiemblan. Y la inclinación de la ladera de la montaña es suficiente como para que la gravedad y alguna piedra suelta me lleven a pegarme un buen tortazo con cualquiera de los troncos que esperan unos metros más abajo. Me empiezan a gustar los viajes a pie.

Si fuera fácil, si fuera inofensivo, el GR11 Pirineos no tendría mérito.

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Barraca de Tirapits, refugio libre de emergencia entre Ulldeter y Núria - VIAJEROS4X4X4
Barraca de Tirapits, refugio libre de emergencia entre Ulldeter y Núria

GR11 PIRINEOS DÍA 11b – CAMINO A PIE DE BEGET AL COLL DE LA BOIXERA.

  • Distancia aproximada: 6 kilómetros (20 kilómetros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Desnivel aproximado (ascenso): +500 metros (+1000 metros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Desnivel aproximado (descenso): -50 metros (-700 metros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Tiempo aproximado: algo más de una hora (7 horas desde el Refugio libre de Tailaixá)

Nota: este día en realidad partimos desde el Refugio Libre de Talaixá. Aquí se cuenta la etapa solo desde Beget, para ponérselo más fácil a quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Pronto compartiré la guía completa del GR11. Si quieres leer cómo empezamos el día en el Refugio Libre de Talaixá, haz click aquí.

Beget es uno de los pueblos más bonitos del GR11 Pirineos. Hay lugares donde comer más o menos caros y un almacén donde venden bocadillos y bebidas. No vas a encontrar pan, ni los restaurantes ni el almacén querrán venderte pan. No es negocio.

Si te gusta la historia y el arte no dejes de visitar la iglesia románica de Beget (1 euro), que tiene unos 1000 años de antiguedad y se salvó de la quema en 1936, cuando grupos de gente se dedicaron a quemar iglesias a lo largo de España en venganza por el apoyo eclesiástico al golpe militar de Franco. Luego cruza el puente grande, sigue las calles de piedra, alucina un poco, y cruza el puente pequeño. Un poco más adelante encontrarás unas pozas de agua donde bañarte y algo de sombra donde echar una siesta. Allí también hay posibles lugares de acampada, pero ¡que no te vean!

El sendero sale de Beget por un gran estacionamiento y continúa avanzando unos kilómetros entre la carretera y el río. Luego gira a la izquierda, vuelve un poco atrás, cruza la carretera, pasa bajo el castillo en ruinas de Rocabruna (no se ve) y avanza por un bosque cerrado, junto a un arroyo. Pasa junto al precioso Molino de Sarolla y llega hasta Can Planes, donde encontramos una sorprendente ventana abierta con bebidas heladas y precios razonables. Obvio, nos detuvimos.

Tocamos un timbre y un Labrador blanco comenzó a ladrar. A los minutos apareció Toni, un chico muy buena onda de unos 30 años que nos enseñó el interior de la Masía, antigua casa de colonias. Allí se puede dormir por 10 euros la noche, en una cama de verdad, con ducha de agua caliente y derecho a cocina. Además de las bebidas tiene algunos pocos productos de almacén, y un rocódromo en una habitación. Y pan, Toni, ¡los caminantes del GR11 Pirineos quieren pan!

Decidimos seguir adelante (un error, debimos habernos quedado) y terminamos acampando en la cima del Coll de Boixera, cruzando la ruta, junto a unas balas de pasto. Allí estaba Brian Johnson, un viejete simpático, autor de una guía de bolsillo en inglés del GR11 de la editorial Cicerone. Me gusta esto de encontrarnos con otros autores de libros de viaje.

Dónde dormir: en Beget hay hoteles pero te recomendamos avanzar un par de kilómetros más y dormir en Can Planes, Toni i Estel, 617 021 614 o 972 740 653.

Dónde comer: en Beget hay restaurantes buenos, bonitos y algo caros, y un almacén donde hacen bocadillos. No te van a vender pan. En Can Planes tienen algunos productos de almacén y prometieron empezar a tener pan.

Encuentro del día: conocimos mucha gente simpática que estaba de paso por Beget, Mercè y su marido, que suben a comer de Barcelona, Lilian y Jordi Carles (un argentino independentista, cosas más raras que hay en esta tierra…), Toni en Can Planes, y a Marc Inglés y Patri, que estaban viajando por allí con su furgo Renault de más de 50 años de antiguedad! Me encantó.

Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet entre Molló y Setcases - Viajeros4x4x4
Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet entre Molló y Setcases

GR 11 PIRINEOS DÍA 12 – CAMINO A PIE DESDE EL COLL DE BOIXERA (MOLLÓ) AL REFUGIO LIBRE DE LES SALERES DE CARDEGUET (CAMINO ALTERNATIVO AL GR 11 EVITANDO SETCASES).

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1000 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -150 metros
  • Tiempo aproximado: 5 horas

Desde el Coll de la Boixadera a Molló hay que cruzar un par de colinas y bajar al arroyo Ritort, junto al que encontramos varios lugares espectaculares donde acampar junto al río. Luego el sendero sube hasta el pueblo, donde hay hoteles, bares, restaurantes y un par de almacenes.

En Molló decidimos separarnos del GR11. Empezamos a tener la sensación de que el sendero había sido redibujado para que pasara por cuantos más pueblos mejor, lo que hacía que subiéramos y bajáramos cada día, en lugar de ir avanzando por valles o carenando montañas. De Beget a Molló subes y bajas una montaña, de Molló a Setcases subes y bajas otra montaña, cuando originalmente el GR11 Pirineos debía de pasar por un pueblo cada 3 o 4 días.

Por eso tomamos un camino alternativo hacia Espinavell, saliendo de Molló por el camino del cementerio. Luego de atravesarlo, seguimos la cota de nivel por dentro de un bosque en dirección a Espinavell. No hay marcas, así que es pura intuición y GPS. Pasamos por un caserío donde salieron dos perros a ladrarnos y finalmente tomamos la carretera asfaltada que llega a Espinavell.

En el pueblo la ruta se convierte en tierra, cruza un puente pequeño y sigue el curso del Torrent de La Cassasa (hay muchos lugares donde acampar) hasta que el camino rodado que conecta con Setcases comienza a subir en dirección a Puig Sistra y la Collada Verda. Luego de una media hora, en la cuarta curva cerrada, tomamos un sendero que avanza directamente por la cima, casi paralelo al camino, y lleva hasta el Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet.

El refugio es pequeño y está en buen estado. Es perfecto para pasar una noche. Hay un par de escobas para barrer el suelo y una fuente de agua que cae directamente a un bebedero de vacas a unos 400 metros más adelante. La entrada está marcada con un punto azul en una piedra, a la izquierda de la ruta de tierra en dirección a Setcases. Si lo hubiera visto por la tarde, me hubiera bañado allí: ¡el bebedero parecía una gran bañera de agua!

El problema de caminar por la ruta de tierra fue que cada 10 o 15 minutos pasaba un coche. Algunos bajaban la velocidad y otros nos llenaban de polvo. La solución que encontramos fue caminar por el centro de la ruta para que todos bajasen la velocidad.

VARIANTE: Si no quieres caminar por la ruta que tomamos puedes seguir el GR11 desde Molló hasta la Collada de la Fembra Morta y desviarte allí hacia el Refugio libre de les Saleres de Cardeguet. 

Dónde dormir: hay hoteles en Molló y lugares de acampada a lo largo del camino. El Refugio libre de Les Saleres de Cardeguet

Dónde comer: en Molló hay almacenes, bares y restaurantes.

Encuentro del día: el abuelete que estaba descansando a la sombra, después de Espinavell, con quien nos quedamos charlando un rato.

  • SI TE GUSTA CAMINAR NO TE PUEDES PERDER ESTE ENLACE: VIAJES A PIE
Camino alternativo al GR11 entre el Refugio Libre Jaume Ferrer y el Refugio de Ulldeter. Espectacularmente salvaje
Camino alternativo al GR11 entre el Refugio Libre Jaume Ferrer y el Refugio de Ulldeter. Espectacularmente salvaje.

GR11 PIRINEOS DÍA 13 – CAMINO A PIE DESDE EL REFUGIO LIBRE DE LES SALERES DE CARDEGUET AL REFUGIO DE ULLDETER (CAMINO DIFÍCIL ALTERNATIVO AL GR11 PIRINEOS).

  • Distancia aproximada: 16 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +900 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -200 metros
  • Tiempo aproximado: 10 horas

Partimos siguiendo el camino de tierra hacia Setcases. A unos 400 metros pasamos por encima de la fuente natural que cae a un bebedero de vacas. Seguimos avanzando y conectamos en la cima con el sendero que llega desde el GR11 Pirineos. Los carteles anuncian que estamos siguiendo el SENDERO DE LA TRANSHUMANCIA.

Luego de una bajada suave encontramos una placa conmemorativa de un accidente aéreo que tuvo lugar aquí en 1956. De allí cerca sale otro camino de tierra (cerrado con una valla) que sube al Refugio Forestal libre Jaume Ferrer. Estamos a 5 kilómetros del Refugio de les Saleres de Cardeguet. El refugio tiene dos habitaciones sencillas, es habitable, hay ratones y un abrevadero de animales a unos metros, con agua que hay que purificar. Gracias a quien haya dejado los potes de garbanzos, nos liquidamos uno. Estaban buenísimos.

“Cuando sea tan viejo que no pueda viajar ni caminar los senderos, me encargaré de volver a estos refugios para dejar comida para los caminantes. Y si el cuerpo me deja, los limpiaré y pintaré por dentro. Es una promesa. ¡Cómo se agradece encontrar sitios libres, rústicos, con techo, donde pasar la noche! ¡Qué alegría encontrar unos sencillos potes de garbanzos!”

Cuando lo abandonamos seguimos adelante por un camino muy claro que avanza sin subir ni bajar, y cruza varios torrentes donde acampar sería muy fácil. Las vacas están muy cómodas y no tienen intención de moverse. Luego de 4 kilómetros de paseo el camino termina abruptamente en el bosque. Recuerda que este es un sendero alternativo al GR11 Pirineos, que encontramos en los mapas de Alpina.

Aquí se complica un poco seguir el sendero sin un GPS, ya que los animales abrieron varios caminos y no sabemos cuál es el correcto. Estamos buscando dos líneas horizontales, una blanca y una amarilla, que son las que supuestamente van en nuestra dirección; ya comprobamos que los puntos rojos marcan senderos que suben la montaña hacia la Roca Colom.

Desde el final del camino abierto avanzamos unos 50 metros descendiendo suavemente en diagonal hasta cruzar un torrente. Con la ayuda del GPS del teléfono y de Maps.me empezamos a enlazar puntos, marcas en los árboles, montones de piedras y partes de sendero gastado hasta salir al otro lado de la torrentera, a unos 500 metros. Allí nuestro sendero de marcas blancas y amarillas vuelve a subir, pasa junto a un pequeño refugio de pastores abandonado (bajo, de piedra) y continúa hacia Ulldeter pasando por todos los estados de ánimo: de bien marcado a casi inexistente, de cubierto de árboles caídos por una antigua tormenta a lleno de árboles jóvenes que no dejan ver las viejas marcas, de subir por un torrente tortuoso a paseo por ladera boscosa de caída vertical y tierra revuelta por jabalíes. No es un sendero fácil, es un sendero solo apto para caminantes con ganas de aventura. Vuelve a leer la introducción a esta entrada.

Después de 7 kilómetros el sendero se reencuentra con el GR11 Pirineos cerca del Hotel Pastuira (48 euros por persona en habitación privada) y sube casi verticalmente hasta el Refugio de Ulldeter. No solemos parar en refugios, nos gusta la acampada libre en lugares vacíos de gente, pero ese día nos merecíamos una colchoneta y una ducha. Fue una gran decepción.

En la recepción del Refugio de Ulldeter nos comentaron que habían cambiado las reglas y que ahora, para dormir allí, también había que pagar el desayuno. Sabemos que hacer llegar provisiones y dar un mínimo de confort al montañero requiere un esfuerzo importante, sobre todo en aquellos refugios alejados de una ruta. Tenemos amigos que llevan un refugio en los Pirineos y alguna vez hemos subido la montaña con ellos, cargados con mochilas llenas de latas de cerveza. Pero no queríamos un desayuno, solo la cama y una ducha, y estábamos dispuestos a pagar por ellos.

Insistimos un poco, buscando la posibilidad de pagar por la cama y la ducha, pero la respuesta fue si se quieren quedar a dormir, tienen que pagar el desayuno. Cansados y decepcionados decidimos buscar un nuevo sitio de acampada a unos 500 metros del Refugio de Ulldeter, camino al Coll de la Marrana. Yo pensaba, esto ya no es un refugio, es un hotel de montaña…

Dónde dormir: Refugio Libre Jaume Ferrer, Hotel Pastuira si quieres una habitación privada, Refugi de Ulldeter (23 euros la noche, incluye el desayuno). Por las dudas, hay muchos lugares donde acampar por encima del Refugi de Ulldeter.

Dónde comer: Hotel Pastuira, Refugi de Ulldeter. No hay almacenes en el camino.

Acampada libre cerca del refugio de Ulldeter. Viajeros4x4x4
Acampada libre cerca del Refugio de Ulldeter.

GR11 PIRINEOS DÍA 14 – CAMINO A PIE DEL REFUGI DE ULLDETER AL CAMPING DE NÚRIA POR EL COLL DE NOUFONTS.

  • Distancia aproximada: 14 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +850 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: 5 horas

Salimos temprano de nuestro lugar de acampada libre en dirección a Núria. El camino está muy bien marcado, con abundante agua en diferentes lugares. Aquí ya volvemos a encontrar gente que hace circuitos cortos, se acaba la soledad del GR11 Pirineos.

Cargamos agua antes de subir el Coll de la Marrana, y la renovamos a mitad de camino del Coll de Tirapits, donde encontramos una surgiente. En el Coll de Tirapits está la Cabana de Tirapits, un refugio muy precario con un pulsador que conecta directamente con los bomberos en caso de urgencia.

Una vez en la cima avanzamos carenando hacia el Pic de la Fossa del Gegant, con la vista puesta en el espectacular Circo de Carança, del lado francés, que recorrimos un año atrás. Ver Circuito de los Refugis del Torb.

Ascendemos nuevamente hasta el Coll de Noucreus, desde donde ya podemos bajar hacia Núria, pero decidimos seguir adelante hasta el Coll de Noufonts, por donde tomamos la riera y bajamos.

Al final del camino está Núria, con todo lo que puedas necesitar.

Dónde dormir: en el camino hay varios lugares aptos para la acampada libre con fácil acceso al agua. En Núria hay hotel y una zona de acampada regulada (8 euros por persona) donde puedes quedarte un máximo de 2 noches. Hay duchas… ¡¡de agua helada!! La oficina de Atención al Cliente donde puedes pagar la noche está abierta solo hasta las 16.45 hs.

Dónde comer: en Núria hay un almacén turístico, un restaurante con buffet libre (22 euros) y un bar con menús en fin de semana y platos a precios muy accesibles. El tren de cremallera es una buena manera de entrar o salir de Núria, en caso de necesidad.

Después de la cima del Puigmal, carenando las montañas en dirección a Puigcerdá.
Después de la cima del Puigmal, carenando las montañas en dirección a Puigcerdá.

GR11 PIRINEOS DIA 15 – CAMINO A PIE DESDE NÚRIA AL COLL DE LA CREU DE MEIANS PASANDO POR EL PUIGMAL (CAMINO ALTERNATIVO AL GR11).

  • Distancia aproximada: 23 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1100 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1100 metros
  • Tiempo aproximado: 9 horas

En esta etapa nos encontramos con el mismo problema que en la etapa Beget-Molló-Setcases. El GR11 parecía haberse desviado de su recorrido original para pasar por un par de pueblos (Queralbs y Planoles) que te obligaban a subir y bajar grandes desniveles en el mismo día. Parecía que la decisión de cambiar el recorrido original del GR11 Pirineos, que ascendía al Puigmal, obedecía a razones turísticas y económicas, más que a razones de montaña.

Por eso decidimos volver a cambiar el recorrido recomendado y, primero, subir el Puigmal. Luego, caminar por la cresta de las montañas, límite fronterizo entre España y Francia, camino a Puigcerdá.

Siempre es mejor encarar los grandes desniveles al amanecer, cuando el sol continúa débil y el calor no te presiona contra el suelo. Por eso nos levantamos a las 5 de la mañana y poco después de las 6 ya estábamos camino del Puigmal (de 2911 metros) una de las montañas más emblemáticas de Catalunya.

La subida es constante y, con 15 kilos de mochila en la espalda, tardamos 3 horas y media en superar los 1000 metros de desnivel. Hay varios puntos donde acampar, si llevas buen equipo para pasar noches frías. En el camino avanzamos en buena parte junto a un arroyo (que desaparece bajo tierra en una parte del sendero), por lo que solo cargamos lo indispensable hasta que cruzamos el arroyo por última vez y encaramos la subida lenta y casi vertical al Puigmal.

Una vez en la cima del Puigmal, el sendero entra constantemente en Francia por pequeños trechos, carenando la cima de las montañas en dirección a Puigcerdá mientras sigues primero marcas amarillas y verdes, y luego una simple línea blanca. No vas a encontrar agua en todo el camino, unos 12 o 13 kilómetros, así que rellena todas tus bolsas y botellas antes de ascender al Puigmal. La huella está muy bien marcada y desciende suavemente durante casi todo el trayecto por colinas de pastos.

Todo fue muy bien hasta que llegamos a la Cima de Coma Morera, donde el sendero desaparece. A partir de allí hay dos opciones: seguir la alambrada fronteriza sobre arbustos espinosos, o cruzar a España y descender por una huella de tierra apta para vehículos 4×4, que baja hasta conectar con el GR11 en el Coll de la Creu de Meians.

A esta altura ya habíamos caminado bastante, por lo que apenas encontramos el arroyo que cruza el camino en el Clot de Meians, a menos de un kilómetro del Coll, decidimos detenernos y acampar. Vamos, que daba ganas de leer historietas de viaje.

Dónde dormir: el camino está lleno de lugares donde acampar, el problema es el acceso al agua, sencillo en el camino hacia la cima del Puigmal, difícil mientras vas carenando las montañas hacia el Coll de la Creu de Meians.

Dónde comer: en ningún sitio.

 

GR11 Pirineos, acampando en el Clot de Meians, camino de Puigcerdá - Viajeros4x4x4
Acampando en el Clot de Meians, camino de Puigcerdà

GR11 PIRINEOS DÍA 16 – CAMINO A PIE DESDE EL CLOT DE MEIANS A PUIGCERDÀ.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +200 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: 4 horas

El camino sigue una pista forestal y desciende fácil desde nuestro último lugar de acampada hacia Puigcerdà. En julio de 2017 había muy poca agua disponible. La sorpresa agradable fue encontrar el Refugio Libre de Vilallobent a mitad de camino, que no aparece en las guías y apenas se ve en los mapas. Es habitable, el único problema es que en la riera cercana apenas había agua.

Después de descender la montaña, el sendero avanza plano por la carretera asfaltada que conecta el anodino pueblo de segundas residencias de Vilallobent (se supone que hay una fuente, pero no la encontramos), cruza un arroyo donde podemos purificar agua, atraviesa el pueblo de Age (más antiguo, todo cerrado, segundas residencias) y finalmente llega a Puigcerdà.

Era mediodía, y a nuestra izquierda, justo antes de la primera rotonda, vemos un gran cartel que dice Restaurante Xinès Wok, donde nos apuntamos a un buffet libre y digestión prolongada mientras cargábamos nuestros móviles. Había casi de todo, solo faltaban insectos comestibles como los chapulines mexicanos y los jumiles, esos bichitos que saben a menta.

Dónde dormir: Refugio Libre de Vilallobent, escasas zonas de acampada con acceso a agua. En Puigcerdá está el camping Pirineus (25 euros por dos personas), la Fonda Cerdanya (39 euros por una persona, 50 euros dos personas) y el Hostal L’Estació (mismos precios que la Fonda Cerdanya). ¿Qué elegimos? Nos tocaba un día de descanso, y decidimos tomar el tren a Barcelona (12 euros, 3 horas) y dormir en el mejor hotel que conocemos: nuestra casa.

Dónde comer: en Puigcerdà hay supermercados, bares, restaurantes… y el buffet libre del Wok.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida

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272- Conferencia sobre La Vuelta al Mundo en 10 Años en Madrid, España

Conferencia de Pablo Rey y Anna Callau en Madrid, Hosteworld

El 7 de mayo pasado presentamos la historia de La Vuelta al Mundo en 10 Años ante doscientas personas, durante las II Jornadas Hostelworld de los Grandes Viajes. No solo estuvo muy bien sino que, por primera vez, alguien grabó todo lo que dijimos….

Gracias a Iosu López de Mochileros TV por la edición espectacular del video, y en especial a Pablo Strubell e Itziar Marcotegui de Cómo Preparar un Gran Viaje, que han trabajado mucho para que la conferencia y estos encuentros de viajeros sean un éxito.

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268- ‘No tengan miedo. Viajar vale la pena’

Pablo Rey y Anna Callau, viajeros de La Vuelta al Mundo en 10 Años, con los libros Por el Mal Camino y El Libro de la Independencia

PABLO REY Y ANNA CALLAU, MAS DE UNA DÉCADA DANDO LA VUELTA AL MUNDO EN SU FURGONETA

Entrevista de Iosu López para Mochileros TV, publicada en mayo de 2014.

Hay viajeros y viajeros, pero lo de Pablo Rey y Anna Callau es un master de vida en la carretera. El 20 de junio del año 2000 abandonaron Barcelona para dar la vuelta al mundo en una furgoneta 4×4 durante 4 años. Llevan 14, siguen en la ruta y tienen cuerda para rato. En su cuaderno de bitácora tienen una larga lista de aventuras y peripecias: recorrieron el Sur de Europa, Oriente Próximo y África de norte a sur, cruzaron el Océano Atlántico Sur en un barco de Pescanova durante 23 días y desembarcaron en Argentina. Llevan más de una década recorriendo los rincones de América, desde el Cabo de Hornos hasta el final de la Ruta Panamericana en Alaska.

Como te puedes imaginar, les han ocurrido todo tipo de cosas: buenas y malas. Durante su periplo han sufrido cuatro averías que los dejaron tirados en lugares donde no se detiene ni el viento: el Sahara de Sudán (a 300 kilómetros de Jartum), junto al Lago Turkana en Kenia (a 800 kms del mecánico más cercano), se les congeló el motor en el Altiplano Boliviano y volvieron a romperlo en medio de los Andes Chilenos. Superaron peligros nada desdeñables como huir de hombres armados en Etiopía y elefantes en Zimbabue, tuvieron cuchillos en el cuello en Brasil, una banda armada les asaltó con kalashnikovs en Kenia, les rodeó una tribu drogada con qat en Etiopía y tuvieron que pelear (y correr) en Trinidad y Tobago.

Su furgoneta 4×4, a la que apodan ‘La Cucaracha’, acumula más de 300.000 kilómetros y ha sido testigo su incansable compañero en miles de vivencias que nos contarán en persona este miércoles en Madrid. Como aperitivo os traemos esta entrevista que hemos mantenido con ellos pocas horas antes de que se inauguren las II Jornadas Hostelworld de los Grandes Viajes.

Un viaje que iba a ser de 4 años lleva cerca de 14 si no me equivoco. ¿El viaje es una droga que no tiene cura?

Sin duda, una vez que sales a la ruta y te quedas allí unos cinco o seis meses mínimo, ya te quedas enganchado. Imagino que la única cura son los problemas graves, la cárcel en un país complicado, secuelas físicas tras un ataque armado, un miedo muy intenso. Es muy distinto viajar por Europa o solo por asfalto que perderse por los caminos secundarios de África.

Habéis cruzado decenas de fronteras. ¿Cuál sería la más extraña que os ha tocado pasar, bien sea por el lugar, o por lo que os ocurrió?

No hay fronteras extrañas, sino situaciones nuevas, que nunca te habían pasado. Quizás elegiría nuestro cruce ilegal de la frontera entre Etiopía y Kenia por el Valle del Omo, entre tribus armadas con kalashnikovs, durante una inundación. Por supuesto, rompimos el motor y tuvimos que hacer 800 kilómetros para encontrar un mecánico decente. Y hacer otros 800 kilómetros para volver con él. Toda una aventura que uno solo disfruta cuando ya pasó mucho tiempo. La historia completa está en el libro La Vuelta al Mundo en 10 Años: Por el Mal Camino.

¿Consejos de mochileros expertos para que los policías no te tanguen y evitar los sobornos?

La gran riqueza del viajero es el tiempo. Los policías que quieren coimearte quieren hacerlo rápido. Hay que tomarse la situación con calma, hablar, hacer un café, un mate, un té, y abrir la puerta a la posibilidad de terminar en una comisaría. ¡Puede ser otra historia que contar! Por supuesto, siempre presuponiendo que uno no ha hecho nada

PABLO Y ANNA ASEGURAN QUE LOS MEJORES CAMINOS SUELEN SER LOS PEORES, LOS QUE TE LLEVAN A SITIOS QUE NO APARECEN EN LOS MAPAS. NO VIAJAN CON GPS Y LES GUSTA PERDERSE PORQUE ES LA MEJOR MANERA DE DESCUBRIR LUGARES DONDE NO VA NADIE.

Vuestra furgoneta es ya como vuestra hija adolescente. ¿Habéis tenido que arreglarla, tunearla muchas veces? ¿En qué ha mutado desde que la compraron?

Los problemas no siempre son por culpa de los caprichos del vehículo. A veces uno comete un error, y lo paga, literalmente. En mecánica sigue siendo bastante estándar, pero claro, ahora tiene una defensa, un portaequipajes, una ducha conectada a un pequeño motor Espar para precalentar el motor en climas extremadamente fríos, un tanque extra de combustible, una cocina pequeña… Honestamente, aunque se puede salir de viaje con un par de cajas y un colchón, recién ahora, después de 14 años de ruta, La Cucaracha está bien preparada para viajar.

¿Creéis que algún día encontraréis un lugar donde quedaos quietos y tener una vida digamos “más rutinaria”? ¿Qué consideráis ahora vuestro “hogar”?

El hogar es donde lo encuentras decía un anuncio de Smirnoff de los año 90. Nuestro primer hogar es la furgo, sin duda alguna. Es el techo bajo el que más noches pasé en toda mi vida. El segundo hogar estará en Barcelona. Supongo, de momento, el tiempo dirá…

La mayoría de gente, y sobre todo aquellos que no se atreven a hacerlo, siempre ponen la excusa de que hace falta mucho dinero para viajar. ¿Es posible viajar y trabajar? Imagino que dependerá de la profesión que uno sepa hacer.

Nosotros, en la ruta, gastamos menos dinero del que gastaríamos en cualquier ciudad europea si tuviéramos que pagar un alquiler, gas, teléfono, electricidad, agua, internet… Sin duda es posible viajar y trabajar, muchos lo hacemos. Creo que el gran secreto está en saber qué te gusta hacer, lo que amas hacer, que en mi caso es escribir, e inventarte un trabajo en la ruta relacionado con ello.

¿Todos estos años de qué habéis trabajado/vivido en vuestra vuelta al mundo?

Tenemos un apartamento en Barcelona que cuando salimos alquilamos para pagar la hipoteca. Sabíamos que teníamos que trabajar en algo en la ruta y empezamos escribiendo artículos para un par de medios de España. Luego hicimos compraventa de artesanías entre Zimbabue y Sudáfrica y aunque no tenía ganas, volví a trabajar en publicidad en Chile durante 9 meses mientras Anna trabajaba en algún restaurante japonés, algún bar de tapas, una pista de esquí… Vendimos objetos coleccionables que desenterramos de basureros antiguos a través de internet, Anna empezó a hacer pulseras y collares, se terminó de pagar la hipoteca… Escribir cada libro me llevó por lo menos 5 meses y desde el 2007 ya escribí 3 libros. Se venden en las mejores librerías de viaje de España (distribuidos por Altaïr), en Argentina, en formato digital para todo tipo de tabletas y los vendemos en mano en la ruta o cuando damos una charla/conferencia. ¡Hicimos tantas cosas!

DESCENDIERON DURANTE 10 DÍAS UN RÍO DEL AMAZONAS PERUANO EN UNA ENDEBLE BALSA DE TRONCOS, VIAJARON EN VARIOS BARCOS DE CARGA, CRUZARON TERRITORIO NARCO EN SINALOA Y CHIHUAHUA, MÉXICO, Y EXCAVARON EN PUEBLOS ABANDONADOS EN BUSCA DE BOTELLAS ANTIGUAS.

¿Viajando uno aprende a dejar de echar de menos? ¿Uno se hace más ermitaño?

Siempre se extraña algo, sin duda uno cambia después de tantos años de viaje. Personalmente, disfruto mucho los desiertos, su silencio, con lo que eso tiene de soledad.

¿Qué hacéis ahora en España? ¿Por dónde sigue ahora vuestra ruta?

Estar en España es tomarse unas vacaciones de la ruta, ese corte tan necesario para seguir sorprendiéndonos después de 14 años recorriendo el mundo. Durante el próximo año queremos terminar de recorrer extensivamente los lugares más interesantes y alejados de Norteamérica, Terranova, Quebec… quizás llegar a Groenlandia en barco o avión, no sé, ya veremos… No nos interesan demasiado las ciudades. Solo algunas.

Tres libros que han contribuido a mantener vuestro proyecto 4x4x4. ¿Nuevos proyectos en mente?

Escribir me gusta tanto como viajar. Lo hago con cariño e intento dedicarle tiempo en la ruta. Tengo varios proyectos de libros en mente, solo que me falta tiempo, ¡el día debería tener unas 30, 35 horas por lo menos! Como siempre, hay que elegir.

Un par de consejos low cost en vuestro top de estos 14 años.

No comprar por impulso. No comprar algo que realmente no necesitas. Aprender uno mismo a solucionar los problemas, a arreglar el vehículo, a diseñar los libros… todo lo que uno mismo pueda hacer es dinero ahorrado para seguir viajando.

Uno o varios momentos que podáis definir como 100% felices en la vuelta al mundo. Yo recuerdo cuando llegué a Bahía Lapataia en el Parque Nacional Tierra del Fuego 11 meses después de haber salido de Alaska.

14 años dan para unos cuántos, muchos momentos de felicidad sublime. Por ejemplo, ver en el radar del barco de Pescanova cómo el fondo del océano comienza a subir hacia la costa de Argentina, tras más de 20 días cruzando el Océano Atlántico Sur. Otro momento es cada vez que alguien me dice que le encantan las historias que comparto en los libros y por internet, cada vez que alguien me insulta con cariño porque mis historias le inspiraron para lanzarse a la ruta y le cambiaron la vida. O cada vez que me doy cuenta que el universo se vuelve a confabular para que consigamos lo imposible. Ocurre, es sorprendente pero pasa. Sobre todo cuando hace bastante tiempo que uno no se manda una cagada. Aunque nadie suele hablar de ellos, los viajeros también nos equivocamos.

¿Alguna vez tuvisteis agenda o habéis aprendido a vivir improvisando?

Improvisamos. Siempre nos damos la libertad de cambiar los planes. No tenemos agenda, ni viajamos con teléfono. Cuando viajamos intentamos solo viajar.

Una vez escuché la frase “Viajar fomenta la intolerancia”. ¿Te reafirma en algunas ideas y tira por tierra muchos prejuicios?

Viajar jamás fomenta la intolerancia. ¿Es una pregunta trampa? Viajar te abre los ojos, te vuelve tolerante, sobre todo si tu objetivo al viajar es sorprenderte y comprender lo que te rodea, y contactar con la gente. Viajar fomenta la intolerancia de aquellos que no son viajeros, de aquellos que son turistas y que siempre extrañan la seguridad de su hogar.

Tenemos muchos lectores que sueñan con hacer cosas como vosotros sentados tras la pantalla, soñando… ¿qué les diríais?

Que no tengan miedo. Que arriesguen. Que vale la pena.

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262- 14 años después todavía seguimos en la ruta. Entrevista en video.

www.viajeros4x4x4.com

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años. Algo pasó, porque 14 años, 4 continentes y más de 300.000 kilómetros después todavía seguimos en la ruta. La misma pareja con la misma furgo 4×4, La Cucaracha.

Hace unas semanas Che Toba, de Argentina, nos hizo esta entrevista para su blog, donde nos preguntó cosas que nadie había preguntado. Creo que es la mejor manera de celebrar este aniversario con todos los amigos visibles e invisibles que nos acompañan en la ruta. Más abajo está el video.

También queremos agradecer a todos los que compran los libros en España, Argentina y a través de Amazon y Kindle y se entusiasman con las historias. Sin ese apoyo sería mucho más difícil seguir viviendo en la ruta.

Gracias también a Panama Jack en España por ponernos las botas durante 14 años, y a ExOfficio en Estados Unidos por vestirnos durante el último año. Ahora estamos más guapos que nunca.

14 años después de empezar, todavía seguimos en la ruta.

Nos vemos por ahí.

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249- La historia del primer libro de La Vuelta al Mundo en 10 Años.

A fines de 2012 asumí que, sin abandonar la edición de libros de papel, debería comenzar a experimentar con los libros electrónicos. Pero no solo me faltaban los conocimientos para diseñarlos. También me faltaba tiempo.

Esta paradoja, Al viajero que tiene todo el tiempo del mundo todavía le falta tiempo, tiene una explicación muy sencilla. Los viajeros preferimos estar en la ruta, el bosque, el mar o la montaña antes que sentarnos frente a una máquina dentro de una habitación cerrada mientras escuchamos como pasan los automóviles por la calle.

Pero también sabía que, después de 13 años viajando, los libros digitales nos ayudarían a seguir viviendo en la ruta, lejos de esas habitaciones cerradas. Entonces, qué mejor que empezar con Historias en Asia y África, el primero de los libros de La Vuelta al Mundo en 10 Años.

La historia detrás de Historias en Asia y África

2006 fue un año distinto, no recuerdo exactamente qué hicimos ni por dónde viajamos. Solo sé que en enero por fin terminó la odisea de reparar el motor que nos dejó tirados en el desierto de Atacama durante 70 días, tras el encuentro fatal con El Peor Mecánico del Mundo, un título ganado a pulso. Entre febrero y abril estuvimos vagando sin rumbo fijo por el norte de Chile y el centro de Argentina antes de viajar a Barcelona para recobrar la moral y el bolsillo. Sé que allí me dediqué a escribir, a escribir mucho. No recuerdo más.

En aquel momento estaba persiguiendo la luna con un libro de 500 páginas. Era un bloque sólido de papel con historias más o menos entrelazadas que cubría el viaje de Barcelona a Sudáfrica que debía pesar varios kilos. Sin amigos dentro de la industria, sin un editor oficial que me guiara por el nuevo mundo de escribir libros, sin una dirección fija en un sitio estable (sigo sin tener una dirección fija en un sitio estable), encontrar una editorial que lo publicara era casi una misión imposible. Necesitaba un Plan B.

En octubre o noviembre de ese año, más o menos, quedamos para comer y tomar unos mates con los Zapp, una familia viajera que a base de presentaciones, calle y mucha energía (así quedó de flaco el pobre Herman) se había ganado el título de Símbolo del Viaje en Argentina. Mi madre los había visto contando historias con su Trastomóvil en una esquina de Mar del Plata y Herman le había dado su teléfono para que nos encontrásemos.

“Ah, Pablo, por cierto, me encontré con una pareja que está haciendo lo mismo que vos, pero en un auto viejo. Viejísimo.”

Siempre es bueno quedar con viajeros que llevan años en la carretera, sobre todo porque no tenemos que explicar todos los detalles. Ya saben cómo es vivir en la ruta. Por eso, cuando nos vimos en la casita-granero que habían alquilado en la llanura pampeana, fue fácil darle el ladrillo de papel a Herman para que le echara un vistazo mientras compartíamos unos mates bajo los árboles.

Su reacción fue inmediata. Me contó cómo habían publicado su primer librito a base de fotocopias. Que lo más difícil, escribir, ya estaba hecho. Y que lo que estaba leyendo estaba buenísimo.

Y por buena parte del resto de la tarde, no me dio más bola. Se quedó sentado bajo los árboles compartiendo con Cande el bloque de 500 páginas. Yo, abandonado, creo que me eché una siesta.

Una semana más tarde ya tenía un plan. Comencé seleccionando las mejores historias. No tenían que ser más de una o dos por país y debían respirar el aire del viaje, de la cultura del lugar y de su gente. Elegí un formato sencillo, 10 x 15, tamaño postal, fácil de imprimir y guardar (en la furgo o en un bolsillo) y encontré un diseñador que no me cobró mucho por el trabajo. Para la portada tenía una amiga, María José Baglivo, que me dijo las palabras mágicas: yo te ayudo. ¡Los viajeros tenemos tantas deudas!

Durante tres años el libro funcionó muy bien, hicimos cuatro ediciones mientras avanzábamos por parques, ferias y escuelas de Latinoamérica camino al Océano Ártico. Historias en Asia y África nos servía de experimento, de banco de pruebas en el trato con imprentas buenas y no tan buenas mientras seguía aprendiendo a jugar con las palabras en textos largos. Escribir un libro no era como escribir las cuatro líneas de un anuncio de publicidad, que era lo que sabía hacer, lo que había hecho toda mi vida antes de empezar el viaje.

Con el paso del tiempo Historias en Asia y África fue quedando relegado, superado por el tamaño, la intención y el desarrollo de los relatos en El Libro de la Independencia y Por el Mal Camino, los libros ‘grandes’. Esa fue la sensación dominante hasta estos días, cuando lo releí y me sentí orgulloso de mi ‘librito’. El primero, el que a veces llamo el 0,5.

Entonces decidí recuperar esa selección de perlas, pequeñas historias y reflexiones acerca del sentido del viaje. Que fuera más accesible, que se pudiera conseguir en cualquier lugar del mundo por un par de dólares o euros. Sin duda, hice algunas correcciones de estilo y algún cambio en las fotografías, pero intenté mantener el espíritu y la inocencia de la primera edición.

Y así, mientras saltaba de las páginas de este prólogo al motor descompuesto de la furgo (sí, otra vez), volví a destruir mi paradoja, la Paradoja del Viajero. Le robé tiempo al tiempo, y convertí Historias en Asia y África en mi primer libro electrónico convencido de que siempre, entre los libros ya escritos y los que vendrán, siempre será mi número 1.

Pablo Rey.

Vancouver, British Columbia, Canadá.

1 de agosto de 2013.

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