325- ¡OJO! CUATRO SITUACIONES QUE PUEDEN CONVERTIR TU VIAJE A ESTADOS UNIDOS EN UNA PESADILLA.

¡Ojo! Viajar a Estados Unidos para conocer San Francisco, Nueva York, Miami o Nueva Orleans, o para perderte en su impresionante red de parques nacionales, es un sueño que puede convertirse en una pesadilla. Solo hay que tomar una decisión equivocada, tener un día de mala suerte o que los astros se hayan alineado en dirección a un agujero negro para que todo se tuerza. Adiós vacaciones soñadas.

Por eso es necesario prepararse para el viaje. Y no es suficiente con atragantarte de información turística: hay cosas que no aparecen en las guías de viaje ni en los folletos turísticos. Recuerda, la ley es igual para todos y desconocer las reglas y costumbres del país que visitas no te exime de culpa.

 

1- Llegar sin los documentos apropiados.

Suena lógico, pero cuando estés frente al oficial de migración deberás haber completado el ESTA (un formulario obligatorio que se gestiona por internet) y sacado el visado en la embajada de Estados Unidos si tu país no tiene un convenio especial. Tu pasaporte tiene que estar en buen estado y debe tener por lo menos seis meses de validez y suficiente espacio en blanco para que te sellen la entrada.

No intentes hacerte el simpático en el aeropuerto o en la frontera terrestre. No te hagas el gracioso, ni compartas chistes sobre violencia, el nuevo presidente o la situación del mundo. Allí se toman muy en serio todo lo que vayas a decir aunque lo digas en tono de broma. No te hagas el amigo y responde a todas las preguntas del oficial de migración con frases cortas y coherentes, preferentemente en inglés. Esa persona, que puede haber tenido un mal día o una mala noche, puede negarte el ingreso al país y enviarte de vuelta a casa en el siguiente vuelo.

2- Caer enfermo.

Estados Unidos es un mal sitio donde enfermar o sufrir un accidente si no tienes un seguro médico. La factura que llegará a tu tarjeta de crédito puede ser tan abultada como para pagar unas vacaciones en el lugar más caro que puedas imaginar. Cualquier tontería que en tu país se soluciona con una visita rutinaria a un centro de salud gratuito o cubierto por tu seguro, te puede costar un mínimo de cientos de dólares.

Por eso es recomendable viajar con un seguro médico. Nunca nos lo exigieron, pero el primero que te lo puede pedir es el oficial de migración. Si no lo tienes y no das una buena explicación es otro motivo para negarte la entrada al país. Eso sí, una vez dentro, todos los hospitales públicos tienen la obligación de atenderte en urgencias más allá de que puedas o no puedas pagar por el servicio médico. Apenas cruces la puerta y te presentes en recepción te pedirán la tarjeta de crédito, pero puedes decir que la has perdido o que no tienes y te atenderán igual.

Otro dato: los mayores de 65 años tienen asistencia gratuita en los hospitales públicos. De nuevo, es más posible que al entrar al país le pidan el seguro médico de viaje a alguien mayor de 65 años que a alguien de 30.

Una parte del dinero que pagas por el seguro de viaje a través de este enlace llega a nosotros y nos ayuda a seguir adelante, compartiendo historias y datos. Gracias por tu fidelidad y buena ruta!

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SIGUE LEYENDO: CÓMO EVITAR QUE TE COMAN LOS OSOS!

3- Responder de forma equivocada a un policía.

Estados Unidos no es un país latino. Las normas no se negocian, se cumplen. Los policías son muy rígidos y siempre te tratarán de usted. La mejor opción si has cometido un error es aceptarlo y pedir disculpas. Quizás tengas suerte y te dejen seguir adelante con una advertencia.

Una de las normas que seguramente no conoces es que está absolutamente prohibido conducir con botellas de cerveza al alcance del conductor. O sea, no puedes tener ni siquiera una botella en el asiento trasero aunque esté cerrada o vacía. Conducir borracho o con una tasa elevada de alcohol en la sangre es motivo de deportación inmediata.

Tampoco debes bajar de tu vehículo si un coche de policía te ordena detenerte. No hagas movimientos extraños con tus manos ni busques en tus bolsillos; hay demasiadas armas sueltas en Estados Unidos, los policías lo saben, y pueden ponerse nerviosos y dispararte en caso de duda. Por cierto, tampoco se puede fumar, beber alcohol o entrar con una botella de vidrio a ninguna playa de California.

4- Provocar un accidente y no tener seguro.

Estados Unidos es un país legalista y capitalista al máximo. Cualquier situación que haya generado un daño puede ser aprovechada por personas sin escrúpulos capaces de demandar a su madre con tal de conseguir una buena indemnización. Por supuesto, no toda la gente es así, pero los pueblos están llenos de carteles de abogados decididos a llevar a juicio a quien sea: una compañía, el estado o una persona.

Por eso, si viajas en coche, nunca olvides comprar tu seguro. La factura del mecánico si provocas un accidente, por pequeño que sea, ¡puede ser estratosférica! Eso sí, por más extraño que nos parezca, en muchos estados del país no está prohibido conducir hablando por teléfono, ni usar casco si viajas en moto.

Ya sabes, antes de viajar a Estados Unidos prepárate. Estarás entrando al cuarto país más grande del mundo. Parece muy igual, pero ciertas normas pueden ser muy distintas. Buena ruta!

 

SIGUE LEYENDO:

12 CONSEJOS PARA CRUZAR LA FRONTERA ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ

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Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de casi 20 años viviendo en la ruta, en las mejores librerías de viaje de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




289- La Cucaracha, una casa sobre ruedas | OVERLAND JOURNAL

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Texto y fotografías ©Chris Collard y Pablo Rey, publicado en la revista Overland Journal, Fall Issue 2015.

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LA CUCARACHA15 años, 50 países, 330000 km, y una boda en Las Vegas.

 

Por qué queremos a la Cucaracha (©Pablo Rey y Anna Callau).

La Cucaracha tiene su propia personalidad e idiosincrasia. La hemos querido y odiado, a menudo en un mismo día. Hubo un tiempo en que soñamos con tirarla por un barranco y cobrar el dinero de un seguro imaginario. Hemos tenido unas cuantas roturas de motor importantes: en el Sahara de Sudán, en el Parque Nacional Sibiloi en Kenia, en el Altiplano Boliviano y, de nuevo, en los Andes Chilenos. Cuando rompimos las ballestas en Mozambique, manejamos casi 1000 km con éstas atadas con un alambre hasta que encontramos un repuesto usado, que instalamos como reparación permanente. Cuando el motor murió en Iquique, Chile, instalamos otro de segunda mano. Fue un gran hallazgo en un desguace. Esto fue 9 años y 200000 km atrás. Una vez que aprendimos cómo conducirla y cuidarla, La Cucaracha se convirtió en el tercer miembro de la familia y los problemas se detuvieron.

Anteriormente se llamó la Vaca (es muy pesada), el Dragón (humea mucho), la Mitsushiti (se estropeaba mucho). Encontramos el nombre perfecto, La Cucaracha, mientras viajábamos por Colombia. Al igual que las cucarachas, es pequeña, se puede meter en cualquier lugar y sobrevive a todo, incluso a nosotros.

Apreciamos que tenga el chasis corto, entra en un contenedor, la cama está siempre hecha, y podemos ver la luna a través de la ventana del techo por la noche. Hemos dormido en la Cucaracha más noches que en cualquier otra casa convencional de ladrillo en las que hemos vivido. La embarcamos dos veces: la primera vez desde Ciudad del Cabo hasta Buenos Aires (a precio de coste), y de nuevo desde la Península de la Guajira, Colombia, hasta Colón, Panamá (gratis), donde la aseguraron en la cubierta de un barco de carga boliviano llamado Intrepide. Ha sido nuestro único 4WD, y nos ha llevado hasta muchos fines del mundo.

 

La Cucaracha. ©Chris Collard

Aunque muchos de nosotros soñamos con preparar el vehículo perfecto para nuestro “gran viaje” alrededor del mundo, solo unos pocos se lanzan a la aventura para ver su sueño hecho realidad. Este es el caso de Pablo Rey, creativo publicitario que padecía un caso agudo de “hasta aquí hemos llegado”. En 1999, durante unas vacaciones por el sur de África, tuvo una visión: no volver a comprar nunca más un pasaje de vuelta. A pesar de que volvió a su casa en Barcelona, España, no le llevó mucho tiempo renunciar a su trabajo, comprar una furgoneta 4×4 y convencer a su chica, Anna, para cambiar su vida profesional por una vida de vagabundo. Esto último fue un reto. Pablo afirma, “Recuerdo la cara que puso Anna como si fuese hoy”. Ella dijo, “¿Dar la vuelta al mundo en un 4×4? ¿Cómo? ¿Con qué dinero? ¿Hacia dónde? ¿Con qué te golpeaste la cabeza?” Pablo razonó, “Casi todos los países en el mundo están conectados por alguna carretera. Entonces, casi todas las rutas del mundo empiezan en la puerta de tu casa. Es más fácil de lo que parece”.

Su objetivo inicial fue viajar durante 4 años alrededor del mundo, deteniéndose un año por continente. Pero su plan se rompió en África, donde comenzaron a tomar todos los desvíos posibles, para quedarse durante 2 años y medio. Luego cruzaron hacia Sudamérica donde pasaron dos años más, luego otros tres, hasta llegar a los siete. Actualmente, tras seis años más entre Centro y Norteamérica siguen llevando una vida nómada. Pablo y Anna se dieron cuenta de que la vida en la ruta no era simplemente unas vacaciones más largas o un escape de la realidad. La vida en la ruta era la vida real.

La Cucaracha, una furgoneta Mitsubishi L300 Delica 4WD del año 1991, no era un coche deslumbrante cuando Pablo lo compró en pesetas a fines de 1999 por el equivalente a 12.000 euros. El que iba a ser el insecto más viajero del mundo era un vehículo de segunda mano, sin modificaciones, y le faltaban casi todas las cosas que muchos creemos necesarias para salir. Tras unos pocos meses haciendo habitable el interior del vehículo, decidieron salir a la carretera y hacer el resto de las modificaciones cuando fuesen necesarias a lo largo del viaje. La defensa fue hecha a mano en Chile ($100), el sofisticado snorkel se hizo con un tubo de 3 pulgadas de acero en un taller de Bulawayo, Zimbabue ($40), y la caja de aluminio fue añadida en Buenos Aires, Argentina (gratis). La barra de arrastre amarilla (que solo han usado recientemente después de llevarla como amuleto durante 9 años) fue un regalo de un amigo chileno en el desierto de Atacama.

La transmisión de La Cucaracha sigue siendo original; algo bueno ya que Pablo admite que él no es mecánico ni pretende serlo aunque tenga que tirarse bajo su 4×4 a arreglar algo. En contraste con los roles normales hombre/mujer, Anna, hizo un curso de mantenimiento mecánico y tiene buen oído para detectar fallas. Pablo, el creativo, enfoca su energía en fotografiar el viaje, mantener el contacto en sus redes sociales y escribir libros de sus aventuras.

Pablo y Anna están convencidos que solo puedes arrepentirte de cosas que no hiciste, no de las que intentaste hacer aunque hayas fallado.

Una mirada al interior revela la personificación de la funcionalidad y eficiencia. Si lo piensas, viajar un año sí, y otro también, requiere llevar ropa y equipo para todas las estaciones. Cada cosa tiene su lugar específico, y hay un lugar específico para cada cosa. Viajan sin nevera, ya que ocuparía demasiado espacio vital. Como resultado, solo comen productos frescos. La cocina consiste en un solitario quemador de gas conectado a una garrafa de 6 litros de propano, y una caja pequeña de plástico para guardar ollas y sartenes. Bajo el colchón tienen tres cajas de aluminio de Panama Jack y un armario de madera donde guardan de todo, desde herramientas y zapatos a abrigos de invierno, comida y paquetes con los libros que van vendiendo en el camino. Echas un colchón de 3 pulgadas de espesor encima y ya tienes una cama para dos. La pala, la mesa, las sillas de camping y los fluidos están arrinconados a sus pies. En el lado de estribor hay un armario que contiene cajas de plástico con ropa (para que no se llene de polvo), comida, papel higiénico, más libros y medicinas. Al otro lado del armario, sobre la pared, hay un mapa con una línea delgada que dibuja los 15 años de viaje por el mundo de este trío.

Cambios más convencionales incluyen unos neumáticos todo terreno General Grabber AT2 y una barra de luces LED de BajaDesigns. Después de conocer a Sergio Murillo, propietario de BajaRack, en la Overland Expo, La Cucaracha encontró su camino hasta Ensenada, México, donde Sergio y su equipo construyeron un portaequipajes modular a medida, diseñado con un agujero central para tener una buena vista de los cielos a través de la ventana del techo. Levantando la lona que cubre el equipaje, aparecen bicicletas plegables, mochilas, colchonetas de camping, maletas y combustible de emergencia.

Debido a manos golosas en muchas partes del mundo, cinco de las ventanas están cerradas con planchas de aluminio, y unos candados básicos aseguran las puertas. No es elegante, pero cumple su función. Como en la mayoría de los países es ilegal poseer un arma de fuego, Pablo tiene un palo de golf estilo ninja y Anna un par de tubos de spray de pimienta. Ambos métodos han sido utilizados con efectividad.

En algún momento se dieron cuenta de que su vida en la ruta era algo más que unas buenas vacaciones más largas o un escape de la realidad. La vida en la ruta era la vida real.

Alguien se puede preguntar cómo la Cucaracha financia sus viajes. Una buena pregunta para esos que “sueñan”. La primera regla es alinearse uno mismo con humanos que no necesitan filet mignon todas las noches. La segunda es trabajar en el camino. A pesar que la mayoría del tiempo la pareja la pasa moviéndose lentamente, tomando cuantas más curvas posibles, Pablo ha escrito varios libros y es colaborador habitual en distintas publicaciones alrededor del mundo. Anna trabaja eventualmente con una promotora de conciertos de rock en España y teje pulseras y collares de macramé. Si te encuentras con ellos en la ruta, y escuchas algunas de sus historias, es seguro que termines con alguno de sus libros de aventuras bajo el brazo.

Este junio cumplieron 15 años en ruta, viviendo juntos codo a codo en una furgoneta de 5 metros cuadrados. Son nómadas verdaderos, y hace poco confirmaron su amor a la ruta (y al otro) en una capilla con drive-thru en Las Vegas. La Cucaracha, que ejerció las labores de padrino del novio, padre de la novia, damas de honor de la novia, testigo y altar (se casaron sentados dentro), ha llevado a la pareja durante más de 330.000 km a través de más de 50 países. Tiene las cicatrices de guerra de piedras voladoras en Kenia y Etiopía (locales poco amistosos o aburridos), ramas de árbol de los caminos estrechos de Sudamérica y rocas de senderos no recomendados en el Parque Nacional de Canyonlands. Ocultando las heridas hay tatuajes de pinturas rupestres de Zimbabue, serpientes Moche de Perú y bandidos durmiendo recostados en un cactus de México. Aunque vivir en la ruta no siempre es un mar de rosas, Pablo y Anna están convencidos que solo puedes arrepentirte de cosas que no hiciste, no de las que intentaste hacer aunque hayas fallado. Buenas palabras para guiarse.

Especificaciones

  • 1991 Mitsubishi L300 Delica GLX 4WD.
  • Motor: D4D56, 2.500cc, 4 cilindros diésel.
  • Cambio de marchas manual, 5 velocidades.
  • Capacidad tanque combustible/autonomía: 130 litros/1100 km (dos tanques).
  • Portaequipajes: BajaRack, customizado.
  • Suspensión delantera: barras de torsión y amortiguadores
  • Suspensión trasera: ballestas/elásticos.
  • Defensa: manufacturada en Chile.
  • Neumáticos: General Grabber AT2, OE.
  • Baterías: Optima Yellow Top (2), Red Top (1), con interruptor manual.
  • Electricidad: panel solar Goal Zero Boulder 30, inversor 300-watt .
  • Precalentador del motor y ducha exterior: Espar Hydronic D5.
  • Compresor de aire: Viair 90.

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250- Doce consejos para cruzar la frontera con Estados Unidos y Canadá

Después de varios años entrando y saliendo de Estados Unidos y Canadá con la furgo, uno termina dándose cuenta de una serie de detalles que pueden simplificar el fastidioso cruce de la frontera. Siempre será molesto, pero si sigues estas reglas sencillas, la posibilidad de una mala experiencia es mucho menor.

Estos tips sirven para todos, pero principalmente para aquellos que viajan sobre cuatro ruedas, en furgoneta, todo terreno, coche o limousine.

Ten en cuenta que los agentes de migración son seres humanos que se dejan llevar por sus impresiones para intentar adivinar tus intenciones. ¿Viste alguna vez la serie de televisión Lie to me, acerca de un tipo que lee las expresiones del rostro para saber qué ocultas, qué estás pensando? Bueno, pues eso.

    1. Lleva tu vehículo ordenado. Si van a revisar tu vehículo y se encuentran con que está lleno de basura o cubierto hasta el tope de cajas o maletas, es posible que te lo hagan vaciar completamente. Es lo que le pasó a Zulema, una abuela argentina que hace unos años realizó el viaje hasta Alaska con su perro. Llevaba tantas cosas en su todo terreno que no era posible revisar lo que había detrás de la primera línea de cajas. Todavía recuerdo sus puteadas por internet.
    2. Habla en inglés. No importa que la identificación del agente que te atiende diga que se apellida López, Martínez o Pérez. Dentro de lo posible hay que entrar al país hablando el idioma local. Sobre todo en Estados Unidos y Canadá.
    3. No te hagas el simpático, ni el gracioso, ni el amigo. No intentes hacerte amigo del inspector de aduanas o del agente de inmigración. Primero, porque ellos ya tienen sus propios amigos. Segundo, porque por más que creamos que el mundo no debería tener fronteras, ellos se toman su trabajo muy en serio. Y su trabajo es guardar las fronteras de su país. Solo puedes aflojar el rictus formal si ellos comienzan una conversación informal. También son humanos, y puede que les guste viajar.
    4. La primera o segunda pregunta suele ser ‘¿qué viene a hacer a nuestro país?’, o ‘¿adónde se dirige?’. Es tu oportunidad para dejar claro que hace X meses o años que estás viajando y que tu intención es hacer turismo, conocer su país, llegar hasta Alaska o hasta donde quieras. Apréndete 10 lugares por los que puede que vayas a pasar y se los recitas. Tampoco te pases de la raya y les des una lección de geografía.
    5. Ten siempre a mano una dirección en Estados Unidos o Canadá. No importa que no conozcas a la persona que vive allí, para ellos es una casilla importante que hay que rellenar. Además, una dirección en Estados Unidos te ayudará a conseguir el seguro para tu vehículo. Sin dirección es más difícil conseguir un seguro, aunque seas extranjero.
    6. Los agentes de inmigración y aduanas más puñeteros/quisquillosos son los principiantes y aquellos que nacieron en otro país, que inmigraron a Estados Unidos o Canadá y consiguieron su nacionalidad después de muchos años de trabajo. Si sigues las tres recomendaciones anteriores y cruzas la frontera por un paso importante, los blancos suelen plantearse menos dudas que los latinos (nos tocó al entrar la primera vez a Canadá), filipinos (la segunda) o pakistaníes (la tercera, entre Point Roberts y Vancouver, British Columbia).
    7. Nunca cuestiones sus órdenes. Si te dicen que aparques en un sitio determinado, lo haces sin preguntar. Y lo dejas exactamente ahí. Si te piden que abras una puerta, abres esa puerta. Si preguntan qué hay en una caja, les dices lo que hay en la caja. Lee atentamente los carteles que te rodean, en algunos lugares tienes que permanecer dentro de tu vehículo o detenerte en una línea o con una orientación determinada. No llames la atención más de lo indispensable, no vale la pena.
    8. Si tienes un pasaporte por el cual no necesitas un visado previo, no olvides llenar la ESTA por internet. Es un formulario donde das todos tus datos antes de viajar a Estados Unidos. Hace unos meses Anna renovó su pasaporte en España y debería haber vuelto a rellenar el formulario antes de entrar a Estados Unidos. Pero no lo hizo. Ups… Afortunadamente el agente de inmigración tenía un buen día y le permitió rellenar el ESTA en la frontera terrestre con Canadá.
    9. El visado definitivo te lo dan en la frontera, más allá que hayas sacado la visa en tu país de origen o que no necesites una visa previa. El agente que te atiende en la frontera es quien tiene la última palabra. Se amable y paciente. La impaciencia en las fronteras no te lleva a ningún lado.
    10. Si estás viajando, lleva siempre documentos que confirmen tu historia. Puede ser la dirección de una página web o blog donde vas contando tu viaje a medida que avanzas, un resumen relativamente actual del dinero que tienes en tu banco en tu país o el seguro de tu vehículo válido para recorrer Estados Unidos o Canadá. Siempre ayuda tener nombres de ciudades, de países, banderas o mapas en el exterior de tu vehículo.
    11. No vistas como un vagabundo. Sé que la ropa que utilizamos forma parte de nuestra personalidad, pero es importante que esté limpia, que no huela mal. Intenta parecerte a ellos.
    12. Intenta cruzar siempre por pasos importantes. En la frontera entre Estados Unidos y México están acostumbrados a los viajeros, pero no ocurre lo mismo entre Estados Unidos y Canadá. Hay pasos pequeños, casi vecinales, donde siempre les parecerá sospechoso que quieras cruzar por allí. Recuerda que los buenos agentes de frontera están en los pasos importantes, y los malos, los tontos y los inexpertos están en los pasos secundarios. Si tienes todo en orden, estos son los que te pueden crear problemas.

TE VA A INTERESAR: CÓMO EXTENDER LA VISA DE ESTADOS UNIDOS SIN SALIR DEL PAÍS. 

Ahora prepara tu mejor cara de póker y buena ruta. Estados Unidos y Canadá están llenos de lugares increíbles que vale la pena recorrer. ¿Otro consejo? Olvídate de las ciudades, compra el pase anual de Parques Nacionales y salta de Parque Nacional en Parque Nacional sin pagar entrada.

SIGUE LEYENDO

– ¡OJO! 4 SITUACIONES QUE PUEDEN CONVERTIR TU VIAJE A ESTADOS UNIDOS EN UNA PESADILLA

– DOCUMENTOS PARA VIAJAR POR ESTADOS UNIDOS

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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130- Cómo arreglar una caja de cambios sin todas las piezas originales

Arreglando la caja de la furgo de La Vuelta al Mundo en 10 Años en Lázaro Cárdenas, Michoacán, México

Si la furgo pudiera celebrar, ¿cómo sería su gran fiesta?

Hace unos días cumplimos 10 años viviendo en la ruta. Nosotros queríamos celebrarlo en una playa de agua tibia, la furgo quería celebrarlo en un mecánico de aceite espeso.

Ganamos, por algo tenemos las llaves, pero al día siguiente tuvimos que volver a Lázaro Cárdenas, el puerto principal de Michoacán, para ir al mecánico. Hacía unos días que la caja de cambios había comenzado a rascar. Nunca la habíamos abierto en todo el viaje, y había caducado.

El Chava Vital, gran jeepero mexicano y con contactos por todos los estados, sentenciaba desde Morelia que el problema estaba en uno de los bronces. Nuestro gurú Pipo coincidía desde Chile. “Desarmen la caja, arreglen bien lo que tengan que arreglar y de paso cambian el disco de embrague. Pero háganlo bien, ustedes no se pueden dar el lujo de arreglar las cosas a medias”.

Dicho y hecho, el Chava nos contactó con su hermano del alma Fabio, Fabio habló con Sergio (el mejor electricista de automóviles de Lázaro Cárdenas), y Sergio nos recomendó el taller García, el taller de Don Juve, especialista en cajas y transmisiones.

Conclusión una vez desarmada la caja: hay un aro de bronce roto y la flecha deslizable y la flecha de mando tienen juego, sus extremos están gastados. El de la flecha de mando se puede rellenar y pulir ya que no trabaja, sólo se apoya. La flecha deslizable hay que cambiarla, ya no sirve. Estem fotuts.

Solución 1: cambiar la caja. Pero Mitsubishi casi no existe en México. No hay vehículos chocados en los deshuesaderos (desarmaderos) y estamos junto a Estados Unidos, donde la mayoría de las cajas de cambio son automáticas. Conseguimos una caja de cambios de un Mitsubishi 4×2, que es casi exactamente igual que la 4×4, aunque la flecha deslizable, la que necesitamos, es más larga.

Solución 2: pedir la pieza a Estados Unidos. A través del Chava Vital puede tardar entre 8 y 15 días. Pero en 30 días tenemos que estar fuera de México, vence nuestro permiso de importación temporal por seis meses que te da aduanas de México.

Solución 3: cambiar el rodamiento de la flecha deslizable por otro más grande, puede funcionar. O no.

Solución 4: adaptar la flecha deslizable de la 4×2, que es más larga que la 4×4. Se puede hacer cortándola a la misma medida, torneando el extremo y endureciendo el metal; o cortando las dos flechas cerca del centro y uniéndo las partes buenas con una soldadura especial para que queden de la medida original.

Solución Es lo que hay:

Dado que las soluciones eran limitadas y no podíamos contar con una caja idéntica a la original, optamos por la segunda opción de la solución 4: cortar las dos flechas por una zona que no tenga que soportar grandes tensiones (así me lo explicaron) para hacer una flecha nueva entre las dos.

A la flecha corta (la 4×4) la cortaron aproximadamente por la mitad dejándole una espiga (una punta) de unos cinco centímetros de largo por un centímetro de diámetro (aparte de un par de centímetros con forma de punta de lápiz para apoyar la soldadura posterior) que entra a presión en el agujero torneado en la flecha corta (la 4×2). Luego se hizo una soldadura especial (con acero inoxidable dijeron) sobre la punta de lápiz donde se juntaban las dos flechas y Don Juve comenzó a montar la caja.

Estuvimos dos días completos en el taller. Y mientras tanto Don Juve me contaba de su vieja militancia política de izquierdas y de aquel día que fue a una charla que daba el Che Guevara en Uruapan, cuando acababa de abandonar Cuba de incógnito…

También cambiamos el embrague completo, se arreglaron algunas chanchadas que habían dejado otros mecánicos, y cruzamos los dedos, para que el arreglo nos sirva hasta Siberia.

Y después de Siberia también Don Juve, no joda, que no quiero que se rompa nada en Siberia…

Posdata: 1 semana más tarde, los cambios iban un poco duros y comenzamos a perder aceite por el bombín de embrague. Al revisarlo notamos que la goma que cubre su entrada a la caja no mantenía el pistoncito recto, estaba trabajando torcido. Buscamos la goma protectora original (gracias manía nuestra de guardarlo todo) y la instalamos con el nuevo bombín. Un mes más tarde, la caja parece funcionar bien. Amén.




Qué comer y qué beber cuándo viajas al extranjero | SALUD EN VIAJE

La Vuelta al Mundo en 10 Años - www.viajeros4x4x4.com

NORMAS PREVENTIVAS CONTRA LAS ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR AGUA O ALIMENTOS

Higiene del agua

  1. Utilizar siempre agua potable para beber, preparar alimentos, usos domésticos e higiene personal, como por ejemplo: lavarse los dientes. Se considera agua potable: agua embotellada abierta en presencia del consumidor, agua hervida durante un tiempo mínimo de 10 minutos (enfriada en recipientes cerrados y limpios) y agua tratada con tintura de yodo al 2% (es necesario esperar 30 minutos antes de consumirla. Si es agua clara son 5 gotas por litro, si es agua turbia, son 10 gotas por litro).
  2. Cuidado con los vasos: con frecuencia es más seguro beber directamente de la botella o de la lata.
  3. El agua del grifo caliente a una temperatura que no se pueda resistir con las manos es más segura que el agua del grifo fría, siempre en el caso de que no se pueda disponer de agua potable.
  4. No añadir hielo a las bebidas.
  5. Generalmente son seguras las bebidas como té, café o infusiones calientes: también vino, cerveza, zumo de frutas o bebidas gaseosas embotelladas y de marcas de fabricantes reconocidos.

Higiene de los alimentos

  1. En general es necesario regirse por el principio de la Organización Mundial de la Salud: cuécelo, pélalo u olvídalo.
  2. No comer alimentos crudos: carne, pescados, mariscos, verduras, etc.
  3. Evitar comer fruta sin pelar y ensaladas. La fruta, pelala tú.
  4. Consumir preferentemente alimentos acabados de preparar.
  5. Evitar leche no esterilizada o no pasteurizada (en caso contrario hervir 15 minutos) y derivados lácteos.
  6. No consumir helados sin envase.

¿Qué hacer en caso de diarrea?

Lo más importante es mantener la rehidratación adecuada. Para ello se puede utilizar:

  1. Suero oral. Se disuelve un sobre en un litro de agua potable (la preparación es válida durante 24 horas)
  2. Si no se dispone de una solución de rehidratación oral comercial, se puede hacer de suero oral casero mezclando: 6 cucharadas tamaño café al ras de azúcar, 1 cucharada al ras de sal y 1 litro de agua potable.

Distribuido por el Institut Català de la Salut, Direcci´d’Atenció Primària Ciutat Vella, Unitat de Malalties Tropicals, Importades i Vacunacions Internacionals, Barcelona. Teléfono (34) 93 329 44 95

Eso es lo que recomiendan los médicos. Y en viajes cortos, sin duda que vale la pena seguir sus consejos. Para viajes largos, en cambio, nosotros actuamos de forma distinta. Sí, arriesgamos enfermarnos, pero tampoco podemos vivir pasteurizados dentro de un tetra brik.

  1. Durante el viaje solemos beber el agua del grifo o del pozo, la misma que bebe la gente. Lo primero es preguntar a los habitantes del sitio si el agua es potable. Luego observamos el color (transparente) y el olor (ninguno). Durante el primer día bebemos sorbos pequeños, para que el estómago se acostumbre a las bacterias locales. En caso de ser necesario potabilizar el agua y no tener pastillas ni yodo ni fuego para hervirla, también se puede utilizar una gota de lejía por cada litro de agua (lavandina en Argentina). El sabor no es muy bueno, pero se puede beber.
  2. Respecto a la comida, lavamos y pelamos todo tal como lo haríamos en la ciudad. Sin paranoias con lo que podría pasar. Y así seguimos, vivitos y en movimiento. Y también comemos pescado y mariscos crudos. Y helados hechos en casi cualquier casa de vecino. Supongo que después de tanto tiempo en la ruta el estómago se acostumbra…

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¡MÁS DE 15 AÑOS TRABAJANDO DESDE LA RUTA Y VIAJANDO SIN PARAR ALREDEDOR DEL MUNDO EN FURGO 4X4 Y MOCHILA.

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.