333- Cuatro días por Aigüestortes y Estany de Sant Maurici | GR11 PIRINEOS CATALANES

GR11 PIRINEOS Amanecer cerca del Refugio dera Restanca

Hoy les dejo un amanecer a mitad del GR11, en el Val D’Aran, sobre un montón de nubes que se habían acurrucado para dormir cerca de la tierra. Esa noche me desperté horas antes, a las tres de la mañana, y salí fuera a irrigar el campo como hacía durante los primeros años del viaje en la furgo.

Y agradecí ese exceso de vino patero, ya que en algún momento habíamos cambiado de planeta. A esa hora las estrellas iluminaban las montañas con detalles plateados que son invisibles durante el día, el valle era un bol de crema y yo no sabía si estaba soñando y me despertaría todo meado.

GR11 PIRINEOS Cruzando un río cerca de Sant Maurici
Cruzando un río a las puertas del Parque Nacional de Aigüestortes y el Estany de Sant Maurici

GR11 PIRINEOS DÍA 28 | Camino a pie de la Guingueta d’Aneu al Refugio Libre de la Ermita de Sant Maurici (Parque Nacional).

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +900 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1400 metros
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas (paradas a descansar incluidas)

Nota: hay servicios de autobuses a la Guingueta d’Aneu y a Espot, pero si solo te interesa completar las etapas que cruzan el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici te recomiendo comenzar a caminar desde Espot. 

La tormenta que cayó sobre los Pirineos salió en las noticias. Al otro lado del túnel de Vielha, cuatro días más adelante, los helicópteros estuvieron todo el día rescatando gente en pantalones cortos, atrapada por una nevada de verano. Sobre nosotros cayó un espectáculo de rayos y truenos como sólo había visto una vez, y eso había sido el famoso Catatumbo, en Colombia. Según las noticias, durante la noche cayeron 165 milímetros de agua. Yo solo sé que la tienda se iluminaba cada tres segundos. Y que hoy llegaremos al Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.

Finalmente partimos antes del mediodía hacia Jou, un pueblo que se encuentra a una hora montaña arriba, sobre la Guingueta d’Àneu. En el camino hay agua, moras y algo de sombra. Nos refrescamos en la fuente y descendemos unos metros hasta la carretera, estrecha y casi desierta. Aproximadamente a los dos kilómetros el GR11 Pirineos se separa de la ruta y avanza en paralelo por la ladera de la montaña hacia Estaís, donde llegamos una hora después de dejar Jou. En esta parte del sendero no hay agua.

Mientras atraviesa Estaís, el sendero se desvía montaña abajo y cruza la carretera que se dirige a Espot. Vuelve a ascender unos metros por la ladera opuesta y avanza por dentro del bosque hasta desembocar a un camino completamente plano, adaptado para personas con movilidad reducida. Algo más de dos kilómetros después llegamos a Espot, donde hay restaurantes, bares, almacenes y hasta una tienda con algo de equipo de acampada bajo el hotel Roya.

Avanzamos por la calle en dirección al Estany de Sant Maurici, haciendo una pequeña S a la izquierda cuando llegamos al antiguo puente de piedra. A partir de ese punto compartimos ruta con los vehículos privados y los taxis que llevan a los turistas hasta el Parque Nacional. Poco después de pasar el camping Vora Park el GR11 Pirineos vuelve a separarse de la ruta, cruza el río y avanza ascendiendo suavemente en paralelo al río Escrita. Algo más de un kilómetro adelante encontraremos buenas zonas planas con acceso al agua donde acampar, ya que la acampada libre está prohibida en el Parque Nacional.

Es agosto, y se nota cuando el GR11 Pirineos se junta con el camino que llega del estacionamiento del Parque Nacional. Aquello parece la Rambla de Barcelona, o la Puerta del Sol de Madrid. Un poco más adelante encontrarás dos posibles refugios donde pasar la noche: a un kilómetro y medio antes del Estany de Sant Maurici hay una antigua construcción de piedra reconvertida en un museo que nadie visita. Probablemente lo cierren por la noche, aunque también tiene un techo al frente bajo el cual puedes hacer vivac. El segundo lugar es el Refugio Libre de la Ermita de Sant Maurici, una pequeña habitación que se encuentra al lado del templo donde caben unas 5 o 6 personas.

Dónde dormir: un poco más adelante, junto al Estany de Sant Maurici, está el Refugio Ernest Mallafré. También puedes pasar la noche en el Refugio libre de la Ermita, frente al museo, o también en cualquiera de los numerosos campings que hay en Espot. Allí también encontrarás hoteles.

Dónde comer: En Espot hay de todo, en el Refugio Ernest Mallafré tienen desayuno, almuerzo y cena.

Equipo de acampada: en la tienda Roya en Espot encontramos todos los modelos de botellas de camping gas.

GR11 PIRINEOS Lago de Ratera
Descansando frente al Lago de Ratera, Parque Nacional de Aiguestortes y Estany de Sant Maurici

GR11 PIRINEOS DÍA 29 | Travesía a pie del Refugio Libre de la Ermita de Sant Maurici (Parque Nacional) al Refugio Libre del Lago Obago.

  • Distancia aproximada: 12 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1000 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -500 metros
  • Tiempo aproximado: entre 6 y 7 horas (paradas a descansar incluidas)

La única manera de evitar a la gran cantidad de turistas que llegan en verano a los alrededores del Estany de Sant Maurici, es levantarte muy temprano. Si tienes suerte, además de estar solo o casi solo, es posible que te cruces con algún gran ciervo macho, un astado solitario; son los beneficios de vivir con la casa a cuestas. Si dormiste en el refugio libre de la Ermita, el primer desvío a la izquierda te lleva al Refugio Ernest Mallafré. Sigues adelante y a 300 metros encontrarás un baño y un puesto de información del Parque Nacional, donde venden mapas.

Abandonamos el GR11 para seguir caminando junto al Estany de Sant Maurici hasta los pies de la espectacular cascada de Ratera. El sendero continúa el ascenso a su lado y llega nuevamente al camino de tierra por el que avanza el GR11. Un poco más adelante está el Lago Ratera, con una orilla perfecta para detenerte a contemplar la belleza de los picos y cascadas.

Avanzamos por el camino de tierra. Descartamos el primer desvío al Refugio de Amitges y tomamos el segundo, un sendero de ensueño que serpentea entre piedras, árboles, arroyos y pequeños estanques de agua. A medida que nos internamos en el Parque Nacional encontramos menos gente, hasta que volvemos a estar solos después del último desvío que lleva al Refugio de Amitges. El paisaje, que ya es mágico, se convierte en algo que perdura detrás de los ojos, mientras ascendemos hacia el Port de Ratera. Allí encontramos grupos de montañeros que llegan desde la vertiente norte, por el Río de Saboredo, para hacer cima en el Pico de Ratera.

Aquí también termina momentáneamente el Parque Nacional, por lo que podemos volver a acampar. Nosotros seguimos el descenso hacia el Lago Obago, donde hay un refugio que sólo aparece en los mapas del Parque Nacional. Una hora más tarde, después de otro descenso vertiginoso y de dejar atrás el lago Obago, abandonamos el GR11, cruzamos el arroyo y buscamos el refugio. Tiene un techo sin medio techo, y alguna ventana sin ventana. Es una casa imperfecta, amputada, y quizás por eso nos gusta todavía más.

Dónde dormir: En el camino está el Refugio de Amitges, y un poco más adelante de nuestra casa imperfecta en el Lago Obago está el Refugio de Colomers. A partir del Port de Ratera es posible acampar.

Dónde comer: sólo en los refugios.

GR11 PIRINEOS Casa de techo sin techo
La casa abandonada de techo sin techo, y ventanas sin ventanas, que convertimos en nuestro hogar en el Lago Obago

GR11 PIRINEOS DÍA 30 | Travesía a pie del Refugio Libre del Lago Obago a cerca del Refugio dera Restanca

  • Distancia aproximada: 16 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1100 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -900 metros
  • Tiempo aproximado: entre 7 y 8 horas (paradas a descansar incluidas)

A la mañana siguiente las nubes habían bajado a la tierra. Era una mezcla extraña y tenebrosa que nos rodeaba con sus brazos helados. No se veía nada. Solo alguna vaca fantasmal y difusa que se acercaba a la ventana sin ventana haciendo sonar su cencerro.

Esperamos varias horas a que las nubes se levanten para poder disfrutar el paisaje, pero fue en vano. Finalmente decidimos partir a caminar por un mundo gris, borroso y húmedo. Una hora más tarde llegamos al Lago Mayor de Colomers, donde cruzamos el embalse y volvemos a encontrar gente que llega desde un estacionamiento cercano. Al otro lado hay una gran casa cerrada; detrás hay una pequeña caseta metálica que puede servir de refugio para hasta 3 o 4 personas, como muchísimo.

Un poco más adelante está el Refugio de Colomers, donde decidimos detenernos con la esperanza de que el tiempo mejore. Compramos un litro de vino patero, comimos pan con fuet, charlamos con una pareja de franceses que estaba caminando un tramo de los Altos Pirineos, y finalmente nos rendimos. Nos volvimos a poner el poncho y decidimos tomar la variante GR11.18, por el Port de Caldes.

Eso sí, el vino había surtido efecto, y comenzamos a subir la montaña entonando canciones brasileras. Cuando nos deteníamos, en lugar de ‘chocar los cinco’ chocábamos la chepa, el bulto de la mochila que llevamos en la espalda, debajo del poncho. Valió la pena, porque el resto del día continuó turbio mientras caminábamos nuevamente a través del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.

Poco puedo decir del sendero, ya que no se veía nada más allá de veinte metros. Seguro que todo es precioso; había mucha agua; las piedras resbalaban; casi me parto la crisma un par de veces.

Después de atravesar el Estanh deth Cap deth Port (en Aranés), que con sol debe el sitio más hermoso del planeta, empezamos a descender hacia el Refugio dera Restanca. Ya eran casi las siete de la tarde, y el único sitio que quedaba disponible era el suelo del comedor.

Decidimos seguir adelante en busca de una cabaña de pastores que se encontraba a un par de kilómetros en dirección al Refugio de Conangles. (No es la Cabana de Rius, un Refugio libre que se encuentra sobre el GR11 Pirineos original, a unos 300 metros de desnivel más abajo). Cruzamos el embalse, subimos una pequeña pendiente, y en el descenso encontramos una enorme cantidad de matorrales rebosantes de moras. Comimos fruta para toda una semana y seguimos adelante.

El sendero vuelve a ascender y, cuando avanza plano, vemos abajo, al fondo del valle, una construcción pequeña. Tenemos que avanzar unos 500 metros más y volver otros 500 metros atrás para llegar hasta ella. Está cerrada con candado. Decidimos acampar a su lado y que por lo menos nos proteja del viento.

Dónde dormir: Refugios de Colomers y Conangles, unos 18 euros por persona. También se puede aprovechar la caseta metálica detrás de la casa cerrada frente al estanque de Colomers. Fuera de los límites del Parque Nacional la acampada es libre.

Dónde comer: sólo en los refugios.

GR11 PIRINEOS Lago entre Colomers y Dera Restanca
El camino en Aigüestortes está lleno de paisajes mágicos.

GR11 PIRINEOS DÍA 31 | Travesía a pie del Refugio dera Restanca al Refugio de Conangles.

  • Distancia aproximada: 11 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +600 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas

Levantamos campamento al amanecer y descubrimos las nubes comprimidas en los valles. Es otro momento mágico. Cuando comenzamos a caminar hacia el Lac de Rius las nubes nos persiguen. Hay arroyos por todos lados y una fuente con agua potable que surge casi en la cima del puerto de montaña.

Al otro lado comienza un descenso interminable por la Escalera de Rius hacia la Boca Sur del Túnel de Vielha, donde atravesamos un bosque bajo la lluvia. Antes de alcanzar la carretera hay un refugio sin puertas ni ventanas donde se puede pasar la noche. Luego tomamos el camino horizontal, plano y boscoso, de película de Disney, hacia el Refugio de Conangles.

Dónde dormir: en el Refugio de Conangles o en el Refugio Libre que mencioné recién. Un poco después hay prados junto a arroyos donde puedes plantar tu tienda para pasar la noche.

Dónde comer: en el Refugio de Conangles, que cierra por las mañanas y vuelve a abrir a las 2 de la tarde.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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330- GR11 PIRINEOS 3 | Travesía ALTERNATIVA a pie desde Beget a Puigcerdà.

El circo de Carança desde el GR11 Pirineos camino de Núria - Viajeros4x4x4

Esta vez nos equivocamos. Era lógico, tenía que pasar. Estamos acostumbrados a buscar nuestro propio camino, a hacer las cosas a nuestra manera, y a veces la mejor solución es seguir la huella que han dejado otros. ¿Cuándo voy a aprender? Nos salimos de las rutas más transitadas con la furgo, ¿cómo no lo íbamos a hacer con un par de mochilas en la espalda, en el GR11 Pirineos, cuando se pueden seguir tantas huellas salvajes?

Ahora, mirando hacia atrás, me doy cuenta que el sendero marcado en el mapa de Alpina (que no aparecía en el de Prades, ni en Maps.me, ni en la Guía Cicerone del GR11) estaba en el terreno como en el papel, en línea punteada. Estaba y no estaba, estaba y no estaba, estaba y no estaba. Sí, porque a veces no estaba, desaparecía sin más, devorado por los brotes tiernos de pinos jóvenes que cerraban el sendero, ocultando las pocas marcas que habían sobrevivido a incendios y tormentas en los árboles que aún quedaban en pie.

Habíamos tomado un atajo para evitar bajar a Setcases y ahora teníamos que pagar las consecuencias: siete kilómetros de sendero apartando ramas, buscando huellas, volviendo atrás cuando sabíamos que nos habíamos vuelto a perder, subiendo la ladera en busca de una marca en un tronco, bajándola, subiéndola, retrocediendo; dudando. Si todavía avanzáramos a cuatro patas hubiera sido más fácil, porque esto era más que un sendero, esto era aventura. Cuando saliéramos a la carretera antes de Ulldeter me sentiría feliz. Ahora, solo me sentía agobiado, y cansado, por más que mi pequeño demonio estuviera contento. Había desafío.

Solo faltaba que comenzase a llover como aquella vez en Ecuador, cuando parecía que llegaba el Anticristo.

Por eso teníamos que darnos prisa y subir este otro torrente trepando por las piedras, tratando de evitar los arbustos espinosos que habían dejado un pentagrama dibujado en mis piernas. Un poco más. Ya falta menos. Siempre falta menos, maldición.

Esto es precioso, y me encanta, pero hoy no paramos al mediodía y mis piernas comienzan a fallar. Tiemblan. Y la inclinación de la ladera de la montaña es suficiente como para que la gravedad y alguna piedra suelta me lleven a pegarme un buen tortazo con cualquiera de los troncos que esperan unos metros más abajo. Me empiezan a gustar los viajes a pie.

Si fuera fácil, si fuera inofensivo, el GR11 Pirineos no tendría mérito.

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Barraca de Tirapits, refugio libre de emergencia entre Ulldeter y Núria - VIAJEROS4X4X4
Barraca de Tirapits, refugio libre de emergencia entre Ulldeter y Núria

GR11 PIRINEOS DÍA 11b – CAMINO A PIE DE BEGET AL COLL DE LA BOIXERA.

  • Distancia aproximada: 6 kilómetros (20 kilómetros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Desnivel aproximado (ascenso): +500 metros (+1000 metros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Desnivel aproximado (descenso): -50 metros (-700 metros desde el Refugio libre de Talaixá)
  • Tiempo aproximado: algo más de una hora (7 horas desde el Refugio libre de Tailaixá)

Nota: este día en realidad partimos desde el Refugio Libre de Talaixá. Aquí se cuenta la etapa solo desde Beget, para ponérselo más fácil a quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Pronto compartiré la guía completa del GR11. Si quieres leer cómo empezamos el día en el Refugio Libre de Talaixá, haz click aquí.

Beget es uno de los pueblos más bonitos del GR11 Pirineos. Hay lugares donde comer más o menos caros y un almacén donde venden bocadillos y bebidas. No vas a encontrar pan, ni los restaurantes ni el almacén querrán venderte pan. No es negocio.

Si te gusta la historia y el arte no dejes de visitar la iglesia románica de Beget (1 euro), que tiene unos 1000 años de antiguedad y se salvó de la quema en 1936, cuando grupos de gente se dedicaron a quemar iglesias a lo largo de España en venganza por el apoyo eclesiástico al golpe militar de Franco. Luego cruza el puente grande, sigue las calles de piedra, alucina un poco, y cruza el puente pequeño. Un poco más adelante encontrarás unas pozas de agua donde bañarte y algo de sombra donde echar una siesta. Allí también hay posibles lugares de acampada, pero ¡que no te vean!

El sendero sale de Beget por un gran estacionamiento y continúa avanzando unos kilómetros entre la carretera y el río. Luego gira a la izquierda, vuelve un poco atrás, cruza la carretera, pasa bajo el castillo en ruinas de Rocabruna (no se ve) y avanza por un bosque cerrado, junto a un arroyo. Pasa junto al precioso Molino de Sarolla y llega hasta Can Planes, donde encontramos una sorprendente ventana abierta con bebidas heladas y precios razonables. Obvio, nos detuvimos.

Tocamos un timbre y un Labrador blanco comenzó a ladrar. A los minutos apareció Toni, un chico muy buena onda de unos 30 años que nos enseñó el interior de la Masía, antigua casa de colonias. Allí se puede dormir por 10 euros la noche, en una cama de verdad, con ducha de agua caliente y derecho a cocina. Además de las bebidas tiene algunos pocos productos de almacén, y un rocódromo en una habitación. Y pan, Toni, ¡los caminantes del GR11 Pirineos quieren pan!

Decidimos seguir adelante (un error, debimos habernos quedado) y terminamos acampando en la cima del Coll de Boixera, cruzando la ruta, junto a unas balas de pasto. Allí estaba Brian Johnson, un viejete simpático, autor de una guía de bolsillo en inglés del GR11 de la editorial Cicerone. Me gusta esto de encontrarnos con otros autores de libros de viaje.

Dónde dormir: en Beget hay hoteles pero te recomendamos avanzar un par de kilómetros más y dormir en Can Planes, Toni i Estel, 617 021 614 o 972 740 653.

Dónde comer: en Beget hay restaurantes buenos, bonitos y algo caros, y un almacén donde hacen bocadillos. No te van a vender pan. En Can Planes tienen algunos productos de almacén y prometieron empezar a tener pan.

Encuentro del día: conocimos mucha gente simpática que estaba de paso por Beget, Mercè y su marido, que suben a comer de Barcelona, Lilian y Jordi Carles (un argentino independentista, cosas más raras que hay en esta tierra…), Toni en Can Planes, y a Marc Inglés y Patri, que estaban viajando por allí con su furgo Renault de más de 50 años de antiguedad! Me encantó.

Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet entre Molló y Setcases - Viajeros4x4x4
Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet entre Molló y Setcases

GR 11 PIRINEOS DÍA 12 – CAMINO A PIE DESDE EL COLL DE BOIXERA (MOLLÓ) AL REFUGIO LIBRE DE LES SALERES DE CARDEGUET (CAMINO ALTERNATIVO AL GR 11 EVITANDO SETCASES).

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1000 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -150 metros
  • Tiempo aproximado: 5 horas

Desde el Coll de la Boixadera a Molló hay que cruzar un par de colinas y bajar al arroyo Ritort, junto al que encontramos varios lugares espectaculares donde acampar junto al río. Luego el sendero sube hasta el pueblo, donde hay hoteles, bares, restaurantes y un par de almacenes.

En Molló decidimos separarnos del GR11. Empezamos a tener la sensación de que el sendero había sido redibujado para que pasara por cuantos más pueblos mejor, lo que hacía que subiéramos y bajáramos cada día, en lugar de ir avanzando por valles o carenando montañas. De Beget a Molló subes y bajas una montaña, de Molló a Setcases subes y bajas otra montaña, cuando originalmente el GR11 Pirineos debía de pasar por un pueblo cada 3 o 4 días.

Por eso tomamos un camino alternativo hacia Espinavell, saliendo de Molló por el camino del cementerio. Luego de atravesarlo, seguimos la cota de nivel por dentro de un bosque en dirección a Espinavell. No hay marcas, así que es pura intuición y GPS. Pasamos por un caserío donde salieron dos perros a ladrarnos y finalmente tomamos la carretera asfaltada que llega a Espinavell.

En el pueblo la ruta se convierte en tierra, cruza un puente pequeño y sigue el curso del Torrent de La Cassasa (hay muchos lugares donde acampar) hasta que el camino rodado que conecta con Setcases comienza a subir en dirección a Puig Sistra y la Collada Verda. Luego de una media hora, en la cuarta curva cerrada, tomamos un sendero que avanza directamente por la cima, casi paralelo al camino, y lleva hasta el Refugio Libre de Les Saleres de Cardeguet.

El refugio es pequeño y está en buen estado. Es perfecto para pasar una noche. Hay un par de escobas para barrer el suelo y una fuente de agua que cae directamente a un bebedero de vacas a unos 400 metros más adelante. La entrada está marcada con un punto azul en una piedra, a la izquierda de la ruta de tierra en dirección a Setcases. Si lo hubiera visto por la tarde, me hubiera bañado allí: ¡el bebedero parecía una gran bañera de agua!

El problema de caminar por la ruta de tierra fue que cada 10 o 15 minutos pasaba un coche. Algunos bajaban la velocidad y otros nos llenaban de polvo. La solución que encontramos fue caminar por el centro de la ruta para que todos bajasen la velocidad.

VARIANTE: Si no quieres caminar por la ruta que tomamos puedes seguir el GR11 desde Molló hasta la Collada de la Fembra Morta y desviarte allí hacia el Refugio libre de les Saleres de Cardeguet. 

Dónde dormir: hay hoteles en Molló y lugares de acampada a lo largo del camino. El Refugio libre de Les Saleres de Cardeguet

Dónde comer: en Molló hay almacenes, bares y restaurantes.

Encuentro del día: el abuelete que estaba descansando a la sombra, después de Espinavell, con quien nos quedamos charlando un rato.

  • SI TE GUSTA CAMINAR NO TE PUEDES PERDER ESTE ENLACE: VIAJES A PIE
Camino alternativo al GR11 entre el Refugio Libre Jaume Ferrer y el Refugio de Ulldeter. Espectacularmente salvaje
Camino alternativo al GR11 entre el Refugio Libre Jaume Ferrer y el Refugio de Ulldeter. Espectacularmente salvaje.

GR11 PIRINEOS DÍA 13 – CAMINO A PIE DESDE EL REFUGIO LIBRE DE LES SALERES DE CARDEGUET AL REFUGIO DE ULLDETER (CAMINO DIFÍCIL ALTERNATIVO AL GR11 PIRINEOS).

  • Distancia aproximada: 16 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +900 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -200 metros
  • Tiempo aproximado: 10 horas

Partimos siguiendo el camino de tierra hacia Setcases. A unos 400 metros pasamos por encima de la fuente natural que cae a un bebedero de vacas. Seguimos avanzando y conectamos en la cima con el sendero que llega desde el GR11 Pirineos. Los carteles anuncian que estamos siguiendo el SENDERO DE LA TRANSHUMANCIA.

Luego de una bajada suave encontramos una placa conmemorativa de un accidente aéreo que tuvo lugar aquí en 1956. De allí cerca sale otro camino de tierra (cerrado con una valla) que sube al Refugio Forestal libre Jaume Ferrer. Estamos a 5 kilómetros del Refugio de les Saleres de Cardeguet. El refugio tiene dos habitaciones sencillas, es habitable, hay ratones y un abrevadero de animales a unos metros, con agua que hay que purificar. Gracias a quien haya dejado los potes de garbanzos, nos liquidamos uno. Estaban buenísimos.

“Cuando sea tan viejo que no pueda viajar ni caminar los senderos, me encargaré de volver a estos refugios para dejar comida para los caminantes. Y si el cuerpo me deja, los limpiaré y pintaré por dentro. Es una promesa. ¡Cómo se agradece encontrar sitios libres, rústicos, con techo, donde pasar la noche! ¡Qué alegría encontrar unos sencillos potes de garbanzos!”

Cuando lo abandonamos seguimos adelante por un camino muy claro que avanza sin subir ni bajar, y cruza varios torrentes donde acampar sería muy fácil. Las vacas están muy cómodas y no tienen intención de moverse. Luego de 4 kilómetros de paseo el camino termina abruptamente en el bosque. Recuerda que este es un sendero alternativo al GR11 Pirineos, que encontramos en los mapas de Alpina.

Aquí se complica un poco seguir el sendero sin un GPS, ya que los animales abrieron varios caminos y no sabemos cuál es el correcto. Estamos buscando dos líneas horizontales, una blanca y una amarilla, que son las que supuestamente van en nuestra dirección; ya comprobamos que los puntos rojos marcan senderos que suben la montaña hacia la Roca Colom.

Desde el final del camino abierto avanzamos unos 50 metros descendiendo suavemente en diagonal hasta cruzar un torrente. Con la ayuda del GPS del teléfono y de Maps.me empezamos a enlazar puntos, marcas en los árboles, montones de piedras y partes de sendero gastado hasta salir al otro lado de la torrentera, a unos 500 metros. Allí nuestro sendero de marcas blancas y amarillas vuelve a subir, pasa junto a un pequeño refugio de pastores abandonado (bajo, de piedra) y continúa hacia Ulldeter pasando por todos los estados de ánimo: de bien marcado a casi inexistente, de cubierto de árboles caídos por una antigua tormenta a lleno de árboles jóvenes que no dejan ver las viejas marcas, de subir por un torrente tortuoso a paseo por ladera boscosa de caída vertical y tierra revuelta por jabalíes. No es un sendero fácil, es un sendero solo apto para caminantes con ganas de aventura. Vuelve a leer la introducción a esta entrada.

Después de 7 kilómetros el sendero se reencuentra con el GR11 Pirineos cerca del Hotel Pastuira (48 euros por persona en habitación privada) y sube casi verticalmente hasta el Refugio de Ulldeter. No solemos parar en refugios, nos gusta la acampada libre en lugares vacíos de gente, pero ese día nos merecíamos una colchoneta y una ducha. Fue una gran decepción.

En la recepción del Refugio de Ulldeter nos comentaron que habían cambiado las reglas y que ahora, para dormir allí, también había que pagar el desayuno. Sabemos que hacer llegar provisiones y dar un mínimo de confort al montañero requiere un esfuerzo importante, sobre todo en aquellos refugios alejados de una ruta. Tenemos amigos que llevan un refugio en los Pirineos y alguna vez hemos subido la montaña con ellos, cargados con mochilas llenas de latas de cerveza. Pero no queríamos un desayuno, solo la cama y una ducha, y estábamos dispuestos a pagar por ellos.

Insistimos un poco, buscando la posibilidad de pagar por la cama y la ducha, pero la respuesta fue si se quieren quedar a dormir, tienen que pagar el desayuno. Cansados y decepcionados decidimos buscar un nuevo sitio de acampada a unos 500 metros del Refugio de Ulldeter, camino al Coll de la Marrana. Yo pensaba, esto ya no es un refugio, es un hotel de montaña…

Dónde dormir: Refugio Libre Jaume Ferrer, Hotel Pastuira si quieres una habitación privada, Refugi de Ulldeter (23 euros la noche, incluye el desayuno). Por las dudas, hay muchos lugares donde acampar por encima del Refugi de Ulldeter.

Dónde comer: Hotel Pastuira, Refugi de Ulldeter. No hay almacenes en el camino.

Acampada libre cerca del refugio de Ulldeter. Viajeros4x4x4
Acampada libre cerca del Refugio de Ulldeter.

GR11 PIRINEOS DÍA 14 – CAMINO A PIE DEL REFUGI DE ULLDETER AL CAMPING DE NÚRIA POR EL COLL DE NOUFONTS.

  • Distancia aproximada: 14 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +850 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: 5 horas

Salimos temprano de nuestro lugar de acampada libre en dirección a Núria. El camino está muy bien marcado, con abundante agua en diferentes lugares. Aquí ya volvemos a encontrar gente que hace circuitos cortos, se acaba la soledad del GR11 Pirineos.

Cargamos agua antes de subir el Coll de la Marrana, y la renovamos a mitad de camino del Coll de Tirapits, donde encontramos una surgiente. En el Coll de Tirapits está la Cabana de Tirapits, un refugio muy precario con un pulsador que conecta directamente con los bomberos en caso de urgencia.

Una vez en la cima avanzamos carenando hacia el Pic de la Fossa del Gegant, con la vista puesta en el espectacular Circo de Carança, del lado francés, que recorrimos un año atrás. Ver Circuito de los Refugis del Torb.

Ascendemos nuevamente hasta el Coll de Noucreus, desde donde ya podemos bajar hacia Núria, pero decidimos seguir adelante hasta el Coll de Noufonts, por donde tomamos la riera y bajamos.

Al final del camino está Núria, con todo lo que puedas necesitar.

Dónde dormir: en el camino hay varios lugares aptos para la acampada libre con fácil acceso al agua. En Núria hay hotel y una zona de acampada regulada (8 euros por persona) donde puedes quedarte un máximo de 2 noches. Hay duchas… ¡¡de agua helada!! La oficina de Atención al Cliente donde puedes pagar la noche está abierta solo hasta las 16.45 hs.

Dónde comer: en Núria hay un almacén turístico, un restaurante con buffet libre (22 euros) y un bar con menús en fin de semana y platos a precios muy accesibles. El tren de cremallera es una buena manera de entrar o salir de Núria, en caso de necesidad.

Después de la cima del Puigmal, carenando las montañas en dirección a Puigcerdá.
Después de la cima del Puigmal, carenando las montañas en dirección a Puigcerdá.

GR11 PIRINEOS DIA 15 – CAMINO A PIE DESDE NÚRIA AL COLL DE LA CREU DE MEIANS PASANDO POR EL PUIGMAL (CAMINO ALTERNATIVO AL GR11).

  • Distancia aproximada: 23 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +1100 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1100 metros
  • Tiempo aproximado: 9 horas

En esta etapa nos encontramos con el mismo problema que en la etapa Beget-Molló-Setcases. El GR11 parecía haberse desviado de su recorrido original para pasar por un par de pueblos (Queralbs y Planoles) que te obligaban a subir y bajar grandes desniveles en el mismo día. Parecía que la decisión de cambiar el recorrido original del GR11 Pirineos, que ascendía al Puigmal, obedecía a razones turísticas y económicas, más que a razones de montaña.

Por eso decidimos volver a cambiar el recorrido recomendado y, primero, subir el Puigmal. Luego, caminar por la cresta de las montañas, límite fronterizo entre España y Francia, camino a Puigcerdá.

Siempre es mejor encarar los grandes desniveles al amanecer, cuando el sol continúa débil y el calor no te presiona contra el suelo. Por eso nos levantamos a las 5 de la mañana y poco después de las 6 ya estábamos camino del Puigmal (de 2911 metros) una de las montañas más emblemáticas de Catalunya.

La subida es constante y, con 15 kilos de mochila en la espalda, tardamos 3 horas y media en superar los 1000 metros de desnivel. Hay varios puntos donde acampar, si llevas buen equipo para pasar noches frías. En el camino avanzamos en buena parte junto a un arroyo (que desaparece bajo tierra en una parte del sendero), por lo que solo cargamos lo indispensable hasta que cruzamos el arroyo por última vez y encaramos la subida lenta y casi vertical al Puigmal.

Una vez en la cima del Puigmal, el sendero entra constantemente en Francia por pequeños trechos, carenando la cima de las montañas en dirección a Puigcerdá mientras sigues primero marcas amarillas y verdes, y luego una simple línea blanca. No vas a encontrar agua en todo el camino, unos 12 o 13 kilómetros, así que rellena todas tus bolsas y botellas antes de ascender al Puigmal. La huella está muy bien marcada y desciende suavemente durante casi todo el trayecto por colinas de pastos.

Todo fue muy bien hasta que llegamos a la Cima de Coma Morera, donde el sendero desaparece. A partir de allí hay dos opciones: seguir la alambrada fronteriza sobre arbustos espinosos, o cruzar a España y descender por una huella de tierra apta para vehículos 4×4, que baja hasta conectar con el GR11 en el Coll de la Creu de Meians.

A esta altura ya habíamos caminado bastante, por lo que apenas encontramos el arroyo que cruza el camino en el Clot de Meians, a menos de un kilómetro del Coll, decidimos detenernos y acampar. Vamos, que daba ganas de leer historietas de viaje.

Dónde dormir: el camino está lleno de lugares donde acampar, el problema es el acceso al agua, sencillo en el camino hacia la cima del Puigmal, difícil mientras vas carenando las montañas hacia el Coll de la Creu de Meians.

Dónde comer: en ningún sitio.

 

GR11 Pirineos, acampando en el Clot de Meians, camino de Puigcerdá - Viajeros4x4x4
Acampando en el Clot de Meians, camino de Puigcerdà

GR11 PIRINEOS DÍA 16 – CAMINO A PIE DESDE EL CLOT DE MEIANS A PUIGCERDÀ.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +200 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -1000 metros
  • Tiempo aproximado: 4 horas

El camino sigue una pista forestal y desciende fácil desde nuestro último lugar de acampada hacia Puigcerdà. En julio de 2017 había muy poca agua disponible. La sorpresa agradable fue encontrar el Refugio Libre de Vilallobent a mitad de camino, que no aparece en las guías y apenas se ve en los mapas. Es habitable, el único problema es que en la riera cercana apenas había agua.

Después de descender la montaña, el sendero avanza plano por la carretera asfaltada que conecta el anodino pueblo de segundas residencias de Vilallobent (se supone que hay una fuente, pero no la encontramos), cruza un arroyo donde podemos purificar agua, atraviesa el pueblo de Age (más antiguo, todo cerrado, segundas residencias) y finalmente llega a Puigcerdà.

Era mediodía, y a nuestra izquierda, justo antes de la primera rotonda, vemos un gran cartel que dice Restaurante Xinès Wok, donde nos apuntamos a un buffet libre y digestión prolongada mientras cargábamos nuestros móviles. Había casi de todo, solo faltaban insectos comestibles como los chapulines mexicanos y los jumiles, esos bichitos que saben a menta.

Dónde dormir: Refugio Libre de Vilallobent, escasas zonas de acampada con acceso a agua. En Puigcerdá está el camping Pirineus (25 euros por dos personas), la Fonda Cerdanya (39 euros por una persona, 50 euros dos personas) y el Hostal L’Estació (mismos precios que la Fonda Cerdanya). ¿Qué elegimos? Nos tocaba un día de descanso, y decidimos tomar el tren a Barcelona (12 euros, 3 horas) y dormir en el mejor hotel que conocemos: nuestra casa.

Dónde comer: en Puigcerdà hay supermercados, bares, restaurantes… y el buffet libre del Wok.

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Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de casi 20 años viviendo en la ruta, en las mejores librerías de viaje de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida

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329- GR11 PIRINEOS 2 | Travesía a pie de La Jonquera a Beget.

El GR11 Pirineos no es un trekking. El GR11 es un viaje extraordinario, un viaje a pie por lugares de naturaleza virgen, un viaje lento que nos pondrá a prueba y que en ciertos momentos nos llevará hasta el límite.

La senda, como llaman al GR11 fuera de España, se extiende como una serpiente a lo largo de más de 800 kilómetros de montañas quebradas, con desniveles diarios medios de entre 800 y 1200 metros aunque algunos días puedes subir más de dos kilómetros de caminos más o menos empinados. Otros días nevará, caerá granizo, lloverá y tendrás todos los números para quedar calado hasta los huesos. Te perderás, y tendrás que volver atrás. Te dolerán los pies, las piernas y la espalda. En algún momento te torcerás el tobillo, te clavarás astillas y las espinas de los arbustos te harán sangrar las piernas. El GR11 es una aventura.

Las guías dicen que se puede completar entre 35 y 40 días, o por etapas durante años. Nosotros pretendemos terminarlo en dos meses. Nuestra manera de encararlo es quizás la más lenta de todas, ya que no avanzamos siguiendo la velocidad de 20 o 30 kilómetros por día marcada por las guías impresas. Avanzamos al ritmo que nos pide el camino y nos permite el cuerpo. Llevamos tienda, sacos de dormir, cocina, abrigo y comida. No necesitamos nada más. Tenemos tiempo.

Si queremos alejarnos del ruido de la civilización necesitamos arrancar tiempo a la rutina. Y dedicarlo a caminar es una de las maneras más efectivas de hacerlo. A veces el cuerpo lo pide, a veces es necesario salir fuera de la jaula, vaciar la cabeza, atragantarte con moras y recoger frutas de los árboles. Reencontrarnos por un rato con el mono que fuimos, y volver a explorar.

Viajar a pie no es solo una de las maneras más económicas de viajar, también es la manera más efectiva de viajar en contacto permanente con la naturaleza.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 5b. DE LA JONQUERA A LA ERMITA DE SANTA EUGENIA (LA VAJOL).

  • Distancia aproximada: 7 kilómetros (17 kilómetros desde Requesens).
  • Desnivel aproximado (ascenso): 400 metros (800 metros desde Requesens)
  • Desnivel aproximado (descenso): 200 metros (850 metros desde Requesens).
  • Tiempo aproximado: 2 horas (entre 7 y 8 horas desde Requesens).

Nota: este día en realidad partimos desde el Refugio Libre del Forn de Calç, en Requesens. Aquí se cuenta la etapa solo desde La Jonquera, ya que para mí el cruce de la autopista marcaba el final de la primera gran etapa. También es más práctico para quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Si quieres leer cómo empezamos el día en Requesens, haz click aquí.

Para retomar el GR11 después de La Jonquera debemos cruzar la autopista por un paso subterráneo y seguir las marcas, que cambian dos o tres veces de camino rural antes de llegar a Mas Llong. Allí trabaja Abdul, un marroquí muy amable que vive desde hace 18 años en España. No sólo nos llenó las botellas de agua fresca, sino que nos dio un buen montón de peras de Sant Joan, un tipo de peras pequeñas y dulces que crecen antes de temporada.

Seguimos adelante por el camino de tierra. Descartamos un par de masías abandonadas ya que no queremos acampar sin agua (sigue haciendo mucho calor) cuando de repente llegamos a la ermita de Santa Eugenia, donde ocurre un milagro. No tengo otra manera de explicarlo.

No sólo había agua, sino que había una… ¡piscina! ¡Y duchas! El único problema es que estaba cerrada, la piscina y las duchas rodeadas por una alambrada, y no había nadie a quien pedir permiso para refrescarnos o conseguir agua para beber.

No tuvimos más alternativa que saltar la alambrada… Una hora más tarde, y mientras lavábamos la ropa llegó el encargado. Le dijimos que, con el calor que habíamos pasado, aquello había sido irresistible. Josep comenzó a reír y nos contó historias de gente que había hecho exactamente lo mismo… una chica a la que encontró desnuda en la piscina, un grupo de 14 vascos muertos de calor que cambiaron la temperatura del agua… Después de plantar la tienda, nos enseñó el edificio antiguo construido junto a la ermita, una colonia de vacaciones.

Dónde dormir: acampada libre frente a la Ermita de Santa Eugenia.

Dónde comer: En La Jonquera encontrarás de todo.

Encuentro del día: muchos, Josep y la piscina,

  • ¿TE GUSTA CAMINAR? NO TE PUEDES PERDER ESTE ENLACE: VIAJES A PIE.
Encontrar la Ermita de Santa Eugenia fue casi un milagro. El sitio de acampada era perfecto y había hasta… piscina!

GR11 PIRINEOS DÍA 6. ERMITA DE SANTA EUGENIA (LA VAJOL) – MOLÍ D’EN ROBERT (MAÇANET DE CABRENYS)

  • Distancia aproximada: 17 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 400 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 500 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 6 y 7 horas.

A la mañana siguiente partimos temprano hacia La Vajol (dormir en Ca La Conxita, 28 euros por persona) última capital de la República Española, donde la rodilla y las ampollas en un pie de Anna (que se guardaba todo esto en silencio) hicieron recomendable que aceptara la oferta de un abuelete que se ofreció a llevarla con las mochilas hasta Maçanet de Cabrenys.

Yo, libre de los 15 kilos de la mochila, seguí el GR11 Pirineos, que pasa por la mina de Más Castel o D’en Negrín, donde se escondieron los tesoros de la República (oro y arte, básicamente), para que no cayeran en manos de los militares golpistas. Todavía circulan por la región las historias de camiones republicanos cargados de oro que desaparecieron en alguna mina secreta. El sendero baja abruptamente hacia el Barranco de Can Suñé y avanza por un bosque hacia Maçanet de Cabrenys pasando por la Font del Bruc (con agua).

En Maçanet de Cabrenys ve a visitar el Bar La Pau, que también funciona como sede social del pueblo. Desde allí el camino está muy bien marcado y, tras una bajada muy empinada, llegamos al Molí d’en Robert, restaurante de carnes de Eli y Carlos que nos permitieron acampar junto al río.

“No, aquí no se puede acampar, está prohibidísimo. Pero si están caminando el GR11 Pirineos, esperen a que se vayan los clientes y monten la tienda donde quieran.” Eso fue cuando llegamos, pero luego seguimos conversando, y llegaron los chupitos, y la botella de vino compartida por Ron, el cliente holandés que había corrido el Dakar cuando todavía se celebraba en África…

Dónde dormir: acampada libre en Molí d’en Robert.

Dónde comer: Molí d’en Robert; restaurantes y bar en todos los pueblos. Panadería y supermercado en Maçanet de Cabrenys. En La Vajol, Ca La Conxita vende pan y tiene algo de almacén.

Encuentro del día: lo mejor, sin duda, la tarde-noche que pasamos en Molí d’en Robert, un lugar precioso.

La memoria de los refugiados españoles de 1939 no debe apagarse nunca. Hay que recordar.

GR11 PIRINEOS DÍA 7. MOLÍ D’EN ROBERT (MAÇANET DE CABRENYS) – ALBANYÀ.

  • Distancia aproximada: 17 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 900 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 1000 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

De Molí d’en Robert el sendero sube, y sube, por caminos vacíos que parecen frecuentados en temporada sólo por cazadores. Nos perdemos antes de llegar a la Font del Rimaló (tiene agua) y seguimos el camino marcado para bicicletas de montaña.

Entramos en la ermita de Carbonils, del siglo XI, (por favor, al salir no olvides cerrar la puerta, y no molestes a los muercielagos, tal como está escrito en la puerta) y cuando llegamos al plano del Más Ferrerós tomamos el camino de la izquierda. Tras una bajada empinada llegamos a Albanyà.

Dónde dormir: casa particular de Alex y Eva; alquilan dos apartamentos completos con cocina y baño para hasta 3 personas por Airbnb. Tienen precios especiales para caminantes del GR11 Pirineos (20 euros por persona la noche!). Escríbele a Alex a [email protected] Además, si te duelen las piernas de tanto caminar, ¡dan masaje tailandés! Están frente al río, en la calle de Sant Llorenç de la Muga, 11. Estuvimos tan cómodos con ellos que decidimos quedarnos un día extra, reponiendo fuerzas. Si prefieres acampar tan solo tienes que bajar sigilosamente hasta el río y plantar tu tienda en la orilla vacía.

Dónde comer: hay dos bares en Albanyà que siempre encontramos cerrados. El único almacén del pueblo cerró por jubilación. En el camping Bassegoda, un kilómetro más adelante, tienen un supermercado bien provisto.

Encuentro del día: Alex y Eva, que nos recibieron como si ya nos conocieran de mucho tiempo atrás.

Tomando una copa de vino con Alex y Eva, frente a la casa que alquilan en Albanyà. Espectacular!

GR11 PIRINEOS DÍA 8 – DESCANSO EN ALBANYÀ.

GR11 PIRINEOS DÍA 9 – CAMINO A PIE DE ALBANYÀ AL REFUGIO CAN GALÁN (BASSEGODA).

  • Distancia aproximada: 11 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +600 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): 0 metros
  • Tiempo aproximado: 4 horas.

Partimos de Albanyà después del mediodía y caminamos un kilómetro hasta el camping Bassegoda, donde está el único supermercado de la zona. Seguimos la carretera (asfaltada) que asciende durante 8 kilómetros hasta desviarnos por una pista de tierra que poco después alcanza una fuente. Nosotros siempre purificamos el agua con un pequeño filtro Sawyer; aquí también, aunque un par de tritones en el fondo de un bebedero de vacas avisaba de que el agua debía ser buena.

Según leímos en otros reportes del GR11 Pirineos, Can Nou es un buen lugar para detenerse a tomar algo y conseguir las llaves para dormir en el Refugio de Can Galán. Cuando llegamos estaba cerrado, no había nadie. Seguimos adelante y a 700 metros está el Refugio de Can Galán (por las ventanas se veía muy limpio, con camastros sin colchones). El paisaje desde allí es espectacular.

Decidimos acampar en una pequeña zona plana que hay junto a la casa. Para conseguir agua hay que volver caminando hasta la fuente, un kilómetro atrás. Bajo el refugio hay arbustos de moras y un árbol de ciruelas. Los higos, como nos pasó en todos lados, están secos y desabridos.

Dónde dormir: En Bassegoda, refugio Can Galán por 4 euros la noche. Pide la llave en Can Nou. Si no hay nadie, puedes hacer vivac o acampar gratis junto al refugio.

Dónde comer: lo dicho, el último supermercado en varios días está en el camping Bassegoda, en Albanyà. La Tienda del Music, mencionada en todos los reportes del GR11 Pirineos, está cerrada definitivamente por jubilación. En Albanyà hay dos bares y en Can Nou, si está abierto, se supone que tienen algo.

Encuentros del día: un ciervo y un jabalí entre Can Nou y Can Galán.

Acampando junto al Refugi de Galán, en Bassegoda. El día que llegamos no había nadie en Can Nou…

GR11 PIRINEOS DÍA 10 – CAMINO A PIE DEL REFUGIO CAN GALÁN (BASSEGODA) AL REFUGIO TALAIXÀ.

  • Distancia aproximada: 12 kilómetros
  • Desnivel aproximado (ascenso): +700 metros
  • Desnivel aproximado (descenso): -800 metros
  • Tiempo aproximado: 6 horas

Tan solo partir del Refugio Can Galán tomamos la dirección equivocada y terminamos en el pueblo vacío de Bassegoda (de tres casas y una iglesia) que está a unos 400 metros más adelante. Volvemos atrás y encaramos un sendero empinado en el que ascendemos unos 300 metros de desnivel hasta llegar a un camino de tierra (el mismo que viene del pueblo vacío de Bassegoda) que nos lleva al Coll de Bassegoda. De allí el camino avanza plano hasta el Coll de Principi.

Cuando comienza el descenso empieza también uno de nuestros tramos preferidos del GR11 Pirineos. Poco después nos separamos del camino para tomar un sendero que se dirige a través de un bosque que se va espesando hacia el Coll de Riog (buen sitio para acampar, sin agua). Un kilómetro antes de Sant Aniol d’Aguja cruzamos un arroyo y el sendero vuelve a subir un poco. Cruzamos un puente colgante (¡se mueve!) y llegamos a Sant Aniol, donde volvemos a encontrar gente que llega caminando a pasar el día.

En Sant Aniol están restaurando la antigua masía para convertirla en refugio. De momento no hay nada, pero seguramente también se conseguirá comida. No te pierdas la imagen del ¿agricultor? sentada en el hueco donde alguna vez estuvo la imagen de un santo. Allí también hay una buena fuente de agua y, si sigues caminando hacia Talaixà, encontrarás muchas antiguas terrazas de cultivo donde plantar tu tienda.

A partir de allí el sendero asciende entre bosques y se estrecha (un metro de ancho) en tres pasos de cornisa espectaculares, donde caminarás entre la pared de la montaña y una caída vertical de hasta varios cientos de metros. En uno de esos tramos, si prestas atención, verás que el sendero se ha construido sobre una base de arcos tipo puente para poder avanzar sobre una pared.

Antes de llegar al Refugi d’en Rodri (Refugi de Talaixà), pasamos por el pueblo abandonado de La Quera, donde encontramos mucho menta y hierba luisa silvestre entre las ruinas. Media hora después llegamos a Talaixà, probablemente el refugio libre más bonito de todos los que hemos visto. Hay una litera con dos colchones y espacio para unas 8 personas acomodadas en el suelo. Delante de la puerta, a unos metros, hay una fuente de agua no potable. Detrás, hay árboles de frutas (peras, ciruelos, uvas) y hasta alguna tomatera! La gente del Centro Excursionista de Olot le tiene mucho cariño a este refugio en pleno GR11 Pirineos!

Dónde dormir: una vez terminada la rehabilitación, en el Refugi de Sant Aniol. Ahora, en el Refugi de Talaixa.

Dónde comer: dentro de poco, en el Refugi de Sant Aniol.

Encuentros del día: 2 polacos que llevaban 45 días caminando por el GR11 Pirineos.

Camino de cornisa entre Sant Aniol d’Aguja y Talaixá. Espectacular!

GR11 PIRINEOS DÍA 11a – CAMINO A PIE DEL REFUGI DE TALAIXÀ A BEGET (POR CAMINO ALTERNATIVO, SIN SUBIDAS)

  • Distancia aproximada: 14 kilómetros (20 kilómetros hasta el Coll de la Boixera)
  • Desnivel aproximado (ascenso): +500 metros (+1000 metros hasta el Coll de la Boixera
  • Desnivel aproximado (descenso): -650 metros (-700 metros hasta el Coll de la Boixera)
  • Tiempo aproximado: casi 6 horas (7 horas hasta el Coll de la Boixera)

Gran día de caminata que comienza en el Refugi de Talaixà y desciende rápido hasta el río Samsó, que se cruza por un puente fijo peatonal. Si no llevas un purificador de agua justo antes del puente hay un arroyo cuya agua parece más cristalina. Allí tomamos hacia la derecha un camino de tierra en buen estado, que avanza plano siguiendo el río. Allí hay montones de lugares donde acampar. Recuerda hacerlo a última hora del día.

Cuando el GR11 Pirineos oficial comienza a subir hacia Les Feixanes, puedes tomar el desvío hacia la iglesia románica de Sant Miquel de Hormoier. Es una alternativa que, según los mapas de Maps.me, avanza junto al Río Beget y conecta con el GR11 Pirineos  a la altura de La Farga, sin necesidad de subir los 300 metros de desnivel del Coll dels Muls. A partir de La Farga el camino avanza junto a campos de cultivo, algún molino abandonado y conecta por la ruta asfaltada a Beget.

ATENCIÓN: el kilometraje de las guías y de la señalización del sendero varía y suma unos 2-3 kilómetros extras, si hacemos caso a los carteles del camino.

Beget es uno de los pueblos más bonitos del GR11 Pirineo. Si te gusta la historia y el arte no dejes de visitar la iglesia románica de Beget (1 euro), que tiene unos 1000 años de antiguedad y se salvó de la quema en 1936, cuando grupos de personas se dedicaron a quemar templos a lo largo de España en venganza por el apoyo de la Iglesia al golpe militar de Franco. Luego cruzas el puente grande, sigues las calles de piedra y atraviesas el puente pequeño. Un poco más adelante encontrarás unas pozas de agua donde bañarte y algo de sombra donde echar una siesta. Allí también hay posibles lugares de acampada. ¡Pero que no te vean!

Dónde dormir: todo es un poco más caro en Beget. Hay hoteles y apartamentos en alquiler. Si sigues caminando unos cuatro kilómetros por el GR11 llegarás a Can Planes, donde tienen camas a 10 euros, con ducha, derecho a cocina y muro de escalada. Toni i Estel, 617 021 614 o 972 740 653.

Dónde comer: en Beget hay restaurantes buenos y bonitos (eso lo pagas), y un almacén donde hacen bocadillos. No vas a encontrar pan, ni los restaurantes ni el almacén querrán venderte. En Can Planes tienen algunos productos de almacén y prometieron empezar a tener pan.

Encuentro del día: conocimos mucha gente simpática que estaba de paso por Beget, una pareja que sube a comer de Barcelona, Lilian y Jordi Carles (un argentino independentista), y a Marc Inglés y Patri, que estaban recorriendo con su furgo Renault de más de 50 años de antiguedad!

Esto es solo un pedacito del hermoso pueblo de Beget, probablemente el más bonito que hemos visto en nuestros primeros 15 días en el GR11 Pirineos.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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328- De Cap de Creus a la Jonquera por el GR11 Pirineos y, de paso, un avión estrellado.

Después de 17 años viviendo alrededor del mundo en una furgoneta 4×4 decidimos que ya era hora de cambiar, viajar de otra manera, encontrar otro punto de vista. Aunque parezca raro, eso de tener el culo apoyado en un asiento acolchado, por más que vivas en unos miserables 4 metros cuadrados, sin baño, sin lavadora y sin nevera, te vuelve comodón. Y estar cómodo es lo peor que le puede pasar al viajero: uno se achancha, se ablanda y deja para mañana las aventuras que podría vivir hoy. Se da por satisfecho.

Por eso necesitábamos cambiar y por eso decidimos recorrer el GR11 y no el Camino de Santiago.

‘¡El Camino de Santiago es plano! ¿Qué emoción hay en eso, cuando puedes caminar por circos de piedra, bosques embrujados, caminos de cornisa y crestas heladas en las que sopla un viento endemoniado? ¡El GR11 va por los Pirineos, del Mediterráneo al Cantábrico! ¿No te parece un viaje que vale la pena?’ le dije a Anna. Ella es más cuerda que yo, y sin embargo aceptó al momento, sin dudarlo. Eso sí, creía que la distancia que debíamos caminar era de 400 kilómetros. Bueno, estaba equivocada. ¿Yo? No tenía idea de cuántos kilómetros serían, solo sabía que necesitaba naturaleza.

Nota: El GR11 es el gran sendero de los Pirineos, un camino de montaña de 820 kilómetros de largo, en el que se supera un desnivel positivo total de 45 kilómetros: el equivalente a subir a pie un edificio de 15.000 pisos. El punto de inicio habitual es el Cabo Higuer, cerca de Hondarribia, en Euskadi, y el final está en el Cap de Creus, en Catalunya. Todas las guías están escritas en esa dirección, del Océano Atlántico al Mediterráno. 

Para mí el camino empezaba en el Mediterráneo. Había visto las curvas de nivel y la etapa del primer día, si empezábamos desde el Cabo Higuer, era de 30 kilómetros. Y no solo eso: había que subir dos ‘montañas’ de 500 metros cada una. Me pareció más fácil empezar desde el Cap de Creus; la etapa era de solo 15 kilómetros y el desnivel de la primera etapa era mínimo. Eh, poco a poco.

No queríamos correr, y tampoco queríamos apegarnos a una tabla de medir etapas que casi siempre empiezan y terminan en un pueblo, en un camping, o en un refugio. Nuestro objetivo era otro: queríamos disfrutar el camino y la naturaleza, avanzar despacio si era necesario, tomar desvíos a dólmenes, castillos y museos, echarnos a leer junto a un arroyo y sentarnos en un bar a escuchar a todos los locales que tengan ganas de contarnos una historia. Teníamos la oportunidad de caminar el GR11 con nuestra tienda y nuestra cocina y no queríamos correr por la montaña.

Tip: si vas a hacer esta etapa del GR11 Pirineos en verano (junio a septiembre), ten en cuenta que el calor puede ser muy agobiante y muchas fuentes de agua estarán secas. Por eso recomendamos empezar el camino con la primera luz del día, antes del amanecer, y contar con que tendrás que detenerte a la sombra (mejor junto a un aire acondicionado) entre las 10/11 de la mañana y las 5/6 de la tarde.

Respecto al desnivel, en esta etapa de 77 kilómetros el ascenso es suave en dirección Cabo Higuer; si vas en dirección Cap de Creus encontrarás unas cuantas subidas empinadas. Recuerda, está completamente prohibida la acampada en el Parque Natural del Cap de Creus. Los lugares que menciono son sólo observaciones, en algunos se puede acampar libremente, en otros rige la norma de plantar tienda después de las 8 de la noche y recogerla antes de las 8 de la mañana. En todos puedes hacer vivac o dormir al raso. En caso que necesites acampar en un lugar donde esté prohibido, monta tu tienda lo más tarde que puedas y la desmontas bien temprano. Recoge siempre tu basura (el papel higiénico usado es basura) y nunca, nunca, NUNCA, enciendas una fogata al aire libre. El riesgo de incendio es muy alto!

A continuación está el primer paso, las primeras etapas de un camino que pondrá a prueba tu perseverancia, tu resistencia y tu fuerza de voluntad. Esto no es el Camino de Santiago. [email protected] a un viaje que nunca vas a olvidar.

Antiguo sendero de piedra muy cerca del faro de Cap de Creus.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 1. CAMINO A PIE DE CAP DE CREUS A EL PORT DE LA SELVA.

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 500 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 500 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

Podemos llegar al inicio del GR11 en Catalunya con una combinación de transporte público, autostop y una pequeña dosis de suerte. El punto de partida o de enlace con más conexiones es Barcelona, desde donde puedes tomar un autobús hasta Cadaqués, el pueblo más cercano al Cap de Creus, o trenes que se detienen en Figueres. Desde Figueres hay autobuses de la empresa Sarfa a Cadaqués. Le echas un vistazo al viejo pueblo de Dalí y desde allí haces autostop (no parece muy difícil), contratas un taxi (que te puede costar entre 20 y 30 euros), o caminas los siete kilómetros hasta el inicio del sendero.

Además del faro, en Cap de Creus encontrarás un pequeño museo, una oficina de información y un bar donde sirven bebidas, comidas y bocadillos. Antes de empezar a caminar te recomendamos dar un paseo por los alrededores: no dejes de visitar la cueva de S’Infern, a unos 500 metros del faro. Vale la pena.

Tip: Si vas a caminar el GR11 PIRINEOS durante el verano, es recomendable empezar al amanecer. Al mediodía suele hacer tanto calor que lo mejor es buscar una sombra y echarse una siesta hasta bien avanzada la tarde. Recuerda que en verano no encontrarás agua en los arroyos y que algunas fuentes suelen estar secas. 

El inicio del GR11 PIRINEOS es espectacular, ya que desciendes una larga escalera y pasas muy cerca de varias calas de agua transparente antes de tomar el centro de la península y dirigirte hacia El Port de la Selva. Algunos mapas, como el Prames, señalan que el sendero va directamente sobre la carretera; no es así, hay un sendero que avanza paralelo o cortando camino entre formaciones extrañas, arbustos y alguna vieja pila de basura abandonada, evitando las curvas y la posibilidad de que algún loco te atropelle mientras caminas por la carretera.

Abandonamos todo vestigio de asfalto antes de llegar a las casas aisladas de Las Guillotas en dirección al Mas dels Rabassers de Dalt. El sendero está muy bien marcado y discurre sin grandes sobresaltos a lo largo de la península. Es bastante plano, por lo que se convierte en una buena aclimatación al camino mientras vamos encontrando más zonas de bosque. Recomendamos tomar el desvío hacia Cala Tavallera (a mitad de camino por la nueva variante del GR11) una cala paradisíaca ideal para plantar una hamaca o vivaquear bajo el bosque.

Es común encontrar algunos veleros fondeados a pocos metros de la costa a quienes puedes pedir agua en caso de necesidad, aunque entre los juncos, a 100 metros de la orilla, hay un viejo pozo de agua escondido. En caso de emergencia, si caminas por el pequeño valle que desemboca en la cala es posible encontrar pozas de agua estancada que podrás hervir o purificar con pastillas.

Una vez abandonamos la Cala Tavallera nos dirigimos hacia Sant Baldiri donde hay un antiguo templo abandonado perfecto para detenerse a descansar. Cuando pasamos por allí había un par de caminantes echándose la siesta acostados en las dos banquetas largas colocadas frente a los restos del templo. Continuamos adelante y encontramos el camino de tierra, apto para vehículos, que nos lleva hasta la Punta de la Creu, la parte alta de Port de la Selva.

Dónde dormir: nosotros caímos en casa de amigos en El Port de la Selva, pero es posible dormir en Cala Tavallera. También hay hostales, hoteles, casas particulares y hasta un par de campings.

Dónde comer: en el faro de Cap de Creus hay un bar. En El Port de la Selva hay de todo.

¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Cap de Creus? ¿Santiago de Compostela? ¿Roma? ¿Alaska?
¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Cap de Creus? ¿Santiago de Compostela? ¿Roma? ¿Alaska?

 

GR11 PIRINEOS DÍA 2. CAMINO A PIE DE EL PORT DE LA SELVA A VILAMANISCLE.

  • Distancia aproximada: 21 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 1000 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 900 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 8 y 9 horas.

Partimos de El Port de la Selva antes del amanecer para evitar tomar la subida hacia el espectacular monasterio restaurado de Sant Pere de Rodes (hoy convertido en museo) durante las horas de más calor. Antes de llegar tomamos un desvío por un sendero con bastante vegetación para buscar la tumba de La Taula del Lladres (La Mesa de los Ladrones) de 6000 años de antigüedad. ¡El Paleolítico! Esa sí es la auténtica vieja Europa.

Variante: si el calor es asfixiante o no te interesa subir cada montaña por la que pasa el GR11, puedes tomar el GR92 que sigue la costa entre El Port de la Selva y Llançà.

Después de los primeros 700 metros de desnivel llegamos al antiguo monasterio de Sant Pere de Rodes (abre a la 10 A.M.) donde hay una tienda que, entre otras cosas, vende agua. Unos metros más abajo, en una explanada perfecta para hacer vivac, hay una fuente con agua no tratada. Nosotros la filtramos antes de llenar nuestras botellas. Siguiendo el GR11, pasamos por las ruinas de un poblado medieval donde lo único que se mantiene en pie es la ermita de Santa Helena. Cruzamos la carretera, avanzamos por un camino rural y tomamos un desvío abrupto hacia la derecha antes de descender entre arbustos hacia Llançà.

Allí el camino llega a un gran supermercado EuroSpar con banquetas y mesas donde descansar del calor, que a mediodía es agobiante. A pocos metros está la oficina de información turística donde pedimos permiso para echarnos una siestecita en el suelo en un rincón mientras cargábamos la batería del móvil.

A las 4 de la tarde todavía hacía mucho calor, pero igual tomamos el camino rural que asciende hacia Vilamaniscle. No sé si fue una buena idea, el calor era tan intenso que nos detuvimos otra hora bajo un arbusto. Sabíamos que no encontraríamos agua en el camino, por lo que íbamos bien cargados de agua. Pasamos junto a la ermita de San Silvestre (hermoso para acampar, si hubiera agua) sin haber visto un solo vehículo. Dos horas y media más tarde llegamos Vilamaniscle, cruzamos todo el pueblo, y buscamos el bar-piscina-polideportivo donde vamos a acampar. Antes de una buena ducha nos sentamos a beber un par de cervezas bien merecidas en el bar. Y luego, nos abrieron el polideportivo para que pudiérmos dormir dentro.

Dónde dormir en Vilamaniscle: Polideportivo de Vilamaniscle, 1 euro por persona por dormir, 2 euros la ducha, 5 euros la entrada a la piscina. Cerveza bien fría.

Dónde comer: Aprovecha el supermercado en Llançà, es el último que verás en unos cuantos días. En el Polideportivo de Vilamaniscle hay un bar donde preparan bocadillos y platos combinados.

Encuentro del día: Juan Luis, un gaditano buena gente que comenzó el GR11 en Llançà y caminaba con su perrita Tula ‘hasta donde le diera el cuerpo’.

Llegando temprano, muy temprano al Monasterio de Sant Pere de Rodes.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 3. CAMINO A PIE DE VILAMANISCLE A ELS VILARS.

  • Distancia aproximada: 17 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 450 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 400 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

El día anterior terminamos muy cansados, por lo que decidimos partir en dos la siguiente etapa ‘oficial’. De 30 kilómetros, caminamos 17. Partimos nuevamente antes del amanecer, para evitar las horas de máximo calor para descubrir una de las etapa más absurdas del GR11 Pirineos, ya que discurre en un 70% por asfalto. Pasa por los restos del convento de Sant Quirze de Colera donde hay un restaurante (estaba cerrado) y la posibilidad de pedir agua en caso de necesidad. En el Col de la Plaja, poco más adelante, hay matas de mora.

Tip: puedes inventarte una VARIANTE que evita subir hasta el convento de Sant Quirze de Colera y avanza fácil y plano por Rabós y Espolla hasta Els Vilars, desde donde continúas el mismo día hasta Requesens. Es un atajo en una etapa con demasiado asfalto.

Descendemos el monte y seguimos las marcas del GR11, que avanzan directamente sobre una ruta local asfaltada que conecta con Francia. Hay poco tráfico, pero cuidado con los vehículos. A mitad de camino hacia Els Vilars, hay un arroyo donde recoger y purificar agua.

Dónde dormimos: acampada libre en unos campos de cultivo, tomando un desvío a la derecha a unos 700 metros del pueblo. También puedes hacer vivac o colgarte una hamaca junto a la fuente del pueblo.

Dónde comer: No hay nada en Els Vilars.

Encuentro del día: en la fuente de Els Vilars compartimos varias horas a la sombra con Sergei, un ruso de Moscú, encargado de una gran tienda de deportes, que viajaba durmiendo en una hamaca con mosquitera que colgaba de dos árboles. No es una mala idea para los veranos calurosos de los Pirineos Orientales!

Hay tantos lugares hermosos a lo largo del GR11 que salirse del sendero es una tentación

GR11 PIRINEOS DÍA 4. CAMINO A PIE DE ELS VILARS A REQUESENS.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 900 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 550 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

Levantamos la tienda del campo de cultivo antes del amanecer para comenzar a caminar en dirección Requesens. En el camino hay varios desvíos para visitar dólmenes aislados y un par de fuentes que en verano suelen estar secas.

En el Coll de la Llosarda el GR11 Pirineos entra en el Paraje Natural Protegido de L’Albera, donde caminamos bajo el bosque y cruzamos varios arroyos donde purificar agua. Un poco más adelante comienza un descenso empinado hacia la Masía abandonada de Mirapols, un buen lugar donde hacer vivac o acampar.

Seis kilómetros después llegamos al pequeño refugio libre del Forn de Calç (Horno de Calcio), con lugar para unas 8 personas. Dejamos las mochilas y vamos a visitar el espectacular Castillo de Requesens del siglo XI (entrada 4 euros, abierto sábados, domingos y feriados de 11 de la mañana a 5 de la tarde). Si llegas en fin de semana, no te lo pierdas.

En el refugio del Forn de Calç hay un depósito de agua verde, de lluvia, aunque también podemos conseguir agua (menos verde) de un arroyo que está 5 minutos más adelante. Si caminas dos kilómetros más te encontrarás con La Cantina de Requesens, un antiguo monasterio reconvertido en posada (22 euros la noche en camas individuales y habitación compartida). Tiene restaurante y un pequeño almacén de donde conseguir algunas provisiones.

Dónde dormir: Refugio Libre del Forn de Calç o la Cantina de Requesens.

Dónde comer: la Cantina de Requesens.

Encuentro del día: el Castillo de Requesens.

El Castillo de Requesens, una antigua joya de 1000 años que vale la pena visitar.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 5a. CAMINO A PIE DE REQUESENS A LA JONQUERA. A LA ERMITA DE SANTA EUGENIA (LA VAJOL), PASANDO POR LA JONQUERA.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros (17 kilómetros hasta la Ermita de Santa Eugenia, donde acampamos)
  • Desnivel aproximado (ascenso): 800 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 850 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 7 y 8 horas.

Nota: este día en realidad llegamos hasta la Ermita de Santa Eugenia, donde acampamos. Aquí se cuenta la etapa solo hasta la Jonquera, ya que para mí el cruce de la autopista marcaba el final de la primera gran etapa. También es más práctico para quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Si quieres seguir leyendo lo que ocurrió después de La Jonquera, haz click aquí.

Partimos nuevamente antes del amanecer. Es verano, y al mediodía el calor sigue insoportable. Pasamos frente a un antiguo horno de ladrillos, una pequeña torre defensiva y la Cantina de Requesens, donde todos siguen durmiendo.

Unos 4 kilómetros después, antes de abandonar el camino de tierra por el que avanzamos, llegamos al lugar del accidente aéreo de 1986, donde descansan los restos de un avión francés que se estrelló mientras luchaba contra un incendio forestal. Es terrible darte cuenta que no pudo pasar la cima de la montaña por sólo diez metros. Otro grupo de bomberos que dieron su vida, estos tipos son mis superhéroes.

Abandonamos el camino de tierra para buscar la cima que nos separan de La Jonquera. Queda poco por subir y es bastante plano. A partir del Coll de l’Auleda el sendero avanza entre afloramientos de piedra, donde no siempre encontramos las marcas del GR11, hasta el Puig dels Falguers. Luego comienza un descenso vertiginoso entre juncos muy cerrados de dos metros de altura que apenas nos dejan vislumbrar el sendero durante más de un kilómetro. Finalmente llegamos a la Ermita de Santa Llúcia donde encontramos una fuente de agua. Es un gran lugar para acampar y pasar la noche.

Tip: recuerda que las normas prohiben acampar libremente en la mayor parte de los lugares que vamos encontrando en el camino. Puedes hacer vivac, o esconderte un poco para plantar tu tienda. No olvides levantar tu campamento bien temprano para evitar multas y problemas.

En La Jonquera visitamos el Museu de l’exili (Museo del Exilio, 4 euros) que recuerda los días trágicos del final de la República Española, cuando en dos semanas medio millón de refugiados españoles cruzaron los Pirineos a pie, en pleno invierno, huyendo de las tropas de Franco, el general golpista que se levantó contra el gobierno e inició una Guerra Civil.

En la Jonquera hay conexión de trenes y autobuses con Barcelona vía Girona.

Dónde dormir: hay hoteles y hostales. Si continúas caminando el GR11 Pirineos, puedes dormir en el Refugio Libre de La Torre de Carmanxel (del FEEC). Solo tienes que pedir la llave a la policía, que apuntan tus datos. Aparentemente está abierto solo para federados y para quienes recorren el GR11. Diez minutos después de la Jonquera hay algunas zonas planas y rodeadas de árboles donde acampar, aunque no hay agua.

Dónde comer: En La Jonquera encontrarás de todo, bares, supermercados, panaderías, restaurantes… Nosotros comimos una parrillada en un restaurante que hay junto al Museu de l’Exili.

Encuentro del día: el Museu de l’exili, el avión accidentado…

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Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de casi 20 años viviendo en la ruta, en las mejores librerías de viaje de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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321- Viajar al pasado en Kengtung | MYANMAR

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(viene de EL MYANMAR QUE NADIE VISITA: LA FRONTERA DE TACHILEIK)

 

Si en Bangkok me sentí parte de un futuro de plástico y oriental, apenas cruzamos la frontera de Tailandia hacia Myanmar por el paso Mae Sai-Tachileik, sentí que estaba haciendo un viaje al pasado.

Habíamos decidido intentar unir el este y el oeste de Myanmar por las rutas del opio entre Kengtung (o Chengtung, depende dónde lo veas y quién lo diga) y Taungyii, con la confianza de que el país se estaba abriendo y la confirmación de la embajada en Bangkok y Chiang Mai de que los extranjeros ya no necesitábamos permisos especiales para circular por la región. Era sospechoso no haber encontrado en Internet ninguna historia sobre las rutas del opio en esta parte de Myanmar, más allá de los tours organizados para ver las tribus de las colinas con alguna agencia de viajes local que ponía los precios en dólares. Era un objetivo arriesgado pero tentador. Podíamos ser de los primeros extranjeros en muchas décadas en tomar esa ruta, pero también existía el riesgo de quedar atrapados allí: no siempre lo que te dicen se corresponde con la realidad. ¿Cuán rápido estaría avanzando Myanmar después de tantos años de opresión y gobiernos militares?

Solo tuvimos que cruzar el arroyo contaminado y nauseabundo que hace de frontera entre Tailandia y Myanmar para llegar a otra época, a un momento más gris, analógico y de paredes viejas. Antes de continuar debo decir que me gusta encontrarme con lugares detenidos en el tiempo, donde la comodidad sea un lujo y la comunicación un desafío constante. El este de Myanmar era eso y mucho más.

Hacía mucho que no me sentía tan observado, aunque aquello era más que el hecho circunstancial de darte cuenta que había alguien distinto, o de otro lugar, caminando a tu lado. La gente, hombres, mujeres y niños, nos escaneaban de arriba a abajo, curiosos, tratando de absorber nuestros detalles. Salvo algunos abuelos, como el relojero que cambiaba pilas y correas en el bar, casi nadie hablaba un inglés decente. La única forma de comunicación era la sonrisa, los gestos y alguna que otra palabra entrecortada. Aquello no iba a ser fácil pero me emocionaba estar allí. Todos los sentidos adormecidos por años de viaje por regiones que ya conocía volvían a despertarse. Lo sentía en las tripas.

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Cada mañana encontrábamos al fumador en el mismo lugar, en la puerta del hostal de Kentung.

UN VIAJE EN EL TIEMPO

En el este de Myanmar volví a sentirme en la Unión Sovíética, meses antes de la inesperada Perestroika. Los días grises y las paredes manchadas con las pecas de la vejez y de una economía que no había funcionado, provocaron el primer viaje en el tiempo. Kengtung 2016 era como Moscú 1992. En Rusia todo era oscuro porque era invierno y porque había que hacer colas de varias horas para conseguir una barra de pan con la cartilla de racionamiento. Aquí los días son grises porque hace tiempo que nadie pinta una pared, arregla el asfalto o se preocupa por la calidad del aire. La quema de los campos durante los primeros meses de cada año para preparar la tierra para la próxima cosecha, cambia el color del cielo de todo el sudeste asiático a una especie de gris desvaído, tan tóxico como la ideología que Myanmar intenta dejar atrás. La única luz llega de la sonrisa espontánea de la gente cuando te escucha hablar mal en su idioma. Su rostro se transforma, los ojos se iluminan y la boca abierta deja ver sus dientes rojos y carcomidos de mascar betel.

Por las noches me sentí en Sudán, más precisamente en Omdurman, la ciudad separada de Jartum por el río Nilo. No, aquí no hay oraciones en árabe ni mezquitas, pero cuando cae el sol la oscuridad en las calles de asfalto y tierra es absoluta. De noche, en Kengtung, no hay electricidad. La única luz llega de los pequeños comercios y de los carros que tientan al estómago con los olores que la brasa arranca a la comida. Todos tienen un pequeño generador que trabaja sin descanso hasta que se van a dormir. O hasta que la señora de la esquina se queda sin pinchos de salchichas o de platos de Shan noodles servidos en pedazos de hojas de palmera.

Por momentos Kengtung también era Golmud, la última estación de tren en el oeste de China, donde había llegado en 1998 buscando un camino alternativo para acercarme al Tibet. Las calles polvorientas eran las mismas, la sorpresa honesta de los locales al ver mi rostro extranjero era la misma, las barberías de cuchillas ásperas y oxidadas eran las mismas y las tapas del alcantarillado flojas, que esperaban como trampas para incautos a que metieras la pata, eran las mismas. Kengtung era tantos lugares del pasado que me daba pena estar en el aeropuerto esperando un avión para irme.

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Primero estaba seria, pero cuando le dije dos palabras incomprensibles empezó a reír.

UNIR POR TIERRA EL ESTE Y EL OESTE DE MYANMAR

Lo habíamos intentado todo. Solo nos faltaba cruzar el río a nado para evitar el control policial sobre el puente de la carretera NH4. Habíamos ido a todas las oficinas preguntando cómo seguir viaje por tierra hacia Taungyii, pero siempre nos habíamos estrellado contra la pared de las autoridades que no querían que dos extranjeros viajasen por una zona inestable. Es febrero, época de la cosecha del opio; es peligroso, tendría que haberme dicho el policía de dientes blancos y negros, podridos, que no hablaba inglés. Eso lo hubiera entendido. Es tierra de los Shan, una tribu inquieta por independizarse de Myanmar, y a veces hay enfrentamientos, tendrían que haber dicho en inmigración, en lugar de enseñarme un librito donde decía que estaba prohibido.

El libro era del año 2001. No pude contenerme, les mostré la fecha y les dije: ‘esto es viejo, Myanmar está cambiando. Myanmar ya no es Birmania’. Creo que no les gustó, porque tampoco nos dieron la autorización que nos habían pedido los vendedores de pasajes en el mercado que funciona como estación de autobuses hacia el oeste, a un kilómetro y medio del mercado principal.

La única salida era el avión, lo que no dejaba de ser una aventura. Habíamos conseguido pasaje en Yangon Airways, una especie de gran tuk tuk con alas donde el último en subir se queda sin asiento. No es broma. Los asientos no están reservados, sino que cada uno se acomoda en los sitios libres que va encontrando. Y mientras caminaba por la pista hacia el avión vi el lema de la compañía pintado en el fuselaje: you are safe with us. CON NOSOTROS ESTÁS SEGURO. Ahora me quedo tranquilo.

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Iba a extrañar la rutina de los últimos tres días. Nos habíamos alojado en el hostal Winning Crown, frente al mercado principal, por 5 dólares por persona. Curiosamente también sentía que iba a extrañar al dueño, un chino de voz ronca, cortada y marcial, que utilizaba frases que terminaban abruptamente. No había duda, aquello era un punto y aparte. No habíamos entablado una amistad, pero cada vez que me lo cruzaba me arrancaba una sonrisa. Sí, era un hombre tan particular que podría haber inspirado un nuevo personaje entrañable de los Simpson, una especie de Apu oriental. Él quería hacer negocios, trabajar, y había roto la norma que impide a los extranjeros alojarse en los mismos hostales baratos que los locales.

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Vendedoras de pescado fresco alrededor del mercado de Kengtung

Iba a extrañar cruzar la calle a las ocho de la mañana para desayunar un café con tortas fritas, o café con arroz y multitud de pequeños platos en salsas olorosas en el mercado central de Kengtung. Iba a echar de menos perderme por pasillos atestados de todo, desde gallinas vivas de plumajes que no había visto nunca a sacos enormes con diez tipos de arroz; de cuerdas de esparto, cubos de latón y silbatos de tubo para atraer al macho de una especie de pato que debía ser muy nutritiva. En cualquier rincón podía aparecer algo nuevo, algo viejo, algo distinto.

Las mujeres con cestas que ocupan el centro de los pasajes más anchos habían bajado de la sierra a vender las verduras de su huerta. Son Shan, son Lahu, son de tantas tribus que no conozco… Algunas traen mandarinas, otras ofrecen pescado seco, o peces que no se rinden, que buscan provocar el milagro de respirar fuera del agua. Algunas se protegen del sol con sombreros en forma de cono, otras llevan grandes paños enrollados sobre sus cabezas y guardan una actitud dura e independiente. Muchas tienen las mejillas embadurnadas con tanaka, una pasta tradicional que usan para protegerse del sol.

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El mercado de Kengtung fue lo mejor del este de Myanmar

Más allá venden pájaros que alegran tu karma cuando los dejas en libertad. Más acá hay tres mujeres acuclilladas en el suelo en una postura imposible para un occidental. Estaba lejos, en Myanmar, pero ahora también estaba en una aldea del centro de África donde había llegado por equivocación, benditos errores; y también estaba en la cima de los Andes, en Perú o Bolivia. Pero no, estaba en Kentung, el este olvidado de Myanmar, y me estaba yendo.

Y como habíamos hecho alguna vez en el pasado, subimos al avión con varias botellas de un litro de agua, mi navaja estilo Leatherman, cortauñas y unas cuantas bridas. El escáner no funcionaba, no era importante. Los calendarios decían que estábamos en el año 2016, pero yo estaba seguro que eso era una ilusión. Allí, en aquel rincón del mundo, estábamos todavía en 1970.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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