272- Conferencia sobre La Vuelta al Mundo en 10 Años en Madrid, España

Conferencia de Pablo Rey y Anna Callau en Madrid, Hosteworld

El 7 de mayo pasado presentamos la historia de La Vuelta al Mundo en 10 Años ante doscientas personas, durante las II Jornadas Hostelworld de los Grandes Viajes. No solo estuvo muy bien sino que, por primera vez, alguien grabó todo lo que dijimos….

Gracias a Iosu López de Mochileros TV por la edición espectacular del video, y en especial a Pablo Strubell e Itziar Marcotegui de Cómo Preparar un Gran Viaje, que han trabajado mucho para que la conferencia y estos encuentros de viajeros sean un éxito.

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268- ‘No tengan miedo. Viajar vale la pena’

Pablo Rey y Anna Callau, viajeros de La Vuelta al Mundo en 10 Años, con los libros Por el Mal Camino y El Libro de la Independencia

PABLO REY Y ANNA CALLAU, MAS DE UNA DÉCADA DANDO LA VUELTA AL MUNDO EN SU FURGONETA

Entrevista de Iosu López para Mochileros TV, publicada en mayo de 2014.

Hay viajeros y viajeros, pero lo de Pablo Rey y Anna Callau es un master de vida en la carretera. El 20 de junio del año 2000 abandonaron Barcelona para dar la vuelta al mundo en una furgoneta 4×4 durante 4 años. Llevan 14, siguen en la ruta y tienen cuerda para rato. En su cuaderno de bitácora tienen una larga lista de aventuras y peripecias: recorrieron el Sur de Europa, Oriente Próximo y África de norte a sur, cruzaron el Océano Atlántico Sur en un barco de Pescanova durante 23 días y desembarcaron en Argentina. Llevan más de una década recorriendo los rincones de América, desde el Cabo de Hornos hasta el final de la Ruta Panamericana en Alaska.

Como te puedes imaginar, les han ocurrido todo tipo de cosas: buenas y malas. Durante su periplo han sufrido cuatro averías que los dejaron tirados en lugares donde no se detiene ni el viento: el Sahara de Sudán (a 300 kilómetros de Jartum), junto al Lago Turkana en Kenia (a 800 kms del mecánico más cercano), se les congeló el motor en el Altiplano Boliviano y volvieron a romperlo en medio de los Andes Chilenos. Superaron peligros nada desdeñables como huir de hombres armados en Etiopía y elefantes en Zimbabue, tuvieron cuchillos en el cuello en Brasil, una banda armada les asaltó con kalashnikovs en Kenia, les rodeó una tribu drogada con qat en Etiopía y tuvieron que pelear (y correr) en Trinidad y Tobago.

Su furgoneta 4×4, a la que apodan ‘La Cucaracha’, acumula más de 300.000 kilómetros y ha sido testigo su incansable compañero en miles de vivencias que nos contarán en persona este miércoles en Madrid. Como aperitivo os traemos esta entrevista que hemos mantenido con ellos pocas horas antes de que se inauguren las II Jornadas Hostelworld de los Grandes Viajes.

Un viaje que iba a ser de 4 años lleva cerca de 14 si no me equivoco. ¿El viaje es una droga que no tiene cura?

Sin duda, una vez que sales a la ruta y te quedas allí unos cinco o seis meses mínimo, ya te quedas enganchado. Imagino que la única cura son los problemas graves, la cárcel en un país complicado, secuelas físicas tras un ataque armado, un miedo muy intenso. Es muy distinto viajar por Europa o solo por asfalto que perderse por los caminos secundarios de África.

Habéis cruzado decenas de fronteras. ¿Cuál sería la más extraña que os ha tocado pasar, bien sea por el lugar, o por lo que os ocurrió?

No hay fronteras extrañas, sino situaciones nuevas, que nunca te habían pasado. Quizás elegiría nuestro cruce ilegal de la frontera entre Etiopía y Kenia por el Valle del Omo, entre tribus armadas con kalashnikovs, durante una inundación. Por supuesto, rompimos el motor y tuvimos que hacer 800 kilómetros para encontrar un mecánico decente. Y hacer otros 800 kilómetros para volver con él. Toda una aventura que uno solo disfruta cuando ya pasó mucho tiempo. La historia completa está en el libro La Vuelta al Mundo en 10 Años: Por el Mal Camino.

¿Consejos de mochileros expertos para que los policías no te tanguen y evitar los sobornos?

La gran riqueza del viajero es el tiempo. Los policías que quieren coimearte quieren hacerlo rápido. Hay que tomarse la situación con calma, hablar, hacer un café, un mate, un té, y abrir la puerta a la posibilidad de terminar en una comisaría. ¡Puede ser otra historia que contar! Por supuesto, siempre presuponiendo que uno no ha hecho nada

PABLO Y ANNA ASEGURAN QUE LOS MEJORES CAMINOS SUELEN SER LOS PEORES, LOS QUE TE LLEVAN A SITIOS QUE NO APARECEN EN LOS MAPAS. NO VIAJAN CON GPS Y LES GUSTA PERDERSE PORQUE ES LA MEJOR MANERA DE DESCUBRIR LUGARES DONDE NO VA NADIE.

Vuestra furgoneta es ya como vuestra hija adolescente. ¿Habéis tenido que arreglarla, tunearla muchas veces? ¿En qué ha mutado desde que la compraron?

Los problemas no siempre son por culpa de los caprichos del vehículo. A veces uno comete un error, y lo paga, literalmente. En mecánica sigue siendo bastante estándar, pero claro, ahora tiene una defensa, un portaequipajes, una ducha conectada a un pequeño motor Espar para precalentar el motor en climas extremadamente fríos, un tanque extra de combustible, una cocina pequeña… Honestamente, aunque se puede salir de viaje con un par de cajas y un colchón, recién ahora, después de 14 años de ruta, La Cucaracha está bien preparada para viajar.

¿Creéis que algún día encontraréis un lugar donde quedaos quietos y tener una vida digamos “más rutinaria”? ¿Qué consideráis ahora vuestro “hogar”?

El hogar es donde lo encuentras decía un anuncio de Smirnoff de los año 90. Nuestro primer hogar es la furgo, sin duda alguna. Es el techo bajo el que más noches pasé en toda mi vida. El segundo hogar estará en Barcelona. Supongo, de momento, el tiempo dirá…

La mayoría de gente, y sobre todo aquellos que no se atreven a hacerlo, siempre ponen la excusa de que hace falta mucho dinero para viajar. ¿Es posible viajar y trabajar? Imagino que dependerá de la profesión que uno sepa hacer.

Nosotros, en la ruta, gastamos menos dinero del que gastaríamos en cualquier ciudad europea si tuviéramos que pagar un alquiler, gas, teléfono, electricidad, agua, internet… Sin duda es posible viajar y trabajar, muchos lo hacemos. Creo que el gran secreto está en saber qué te gusta hacer, lo que amas hacer, que en mi caso es escribir, e inventarte un trabajo en la ruta relacionado con ello.

¿Todos estos años de qué habéis trabajado/vivido en vuestra vuelta al mundo?

Tenemos un apartamento en Barcelona que cuando salimos alquilamos para pagar la hipoteca. Sabíamos que teníamos que trabajar en algo en la ruta y empezamos escribiendo artículos para un par de medios de España. Luego hicimos compraventa de artesanías entre Zimbabue y Sudáfrica y aunque no tenía ganas, volví a trabajar en publicidad en Chile durante 9 meses mientras Anna trabajaba en algún restaurante japonés, algún bar de tapas, una pista de esquí… Vendimos objetos coleccionables que desenterramos de basureros antiguos a través de internet, Anna empezó a hacer pulseras y collares, se terminó de pagar la hipoteca… Escribir cada libro me llevó por lo menos 5 meses y desde el 2007 ya escribí 3 libros. Se venden en las mejores librerías de viaje de España (distribuidos por Altaïr), en Argentina, en formato digital para todo tipo de tabletas y los vendemos en mano en la ruta o cuando damos una charla/conferencia. ¡Hicimos tantas cosas!

DESCENDIERON DURANTE 10 DÍAS UN RÍO DEL AMAZONAS PERUANO EN UNA ENDEBLE BALSA DE TRONCOS, VIAJARON EN VARIOS BARCOS DE CARGA, CRUZARON TERRITORIO NARCO EN SINALOA Y CHIHUAHUA, MÉXICO, Y EXCAVARON EN PUEBLOS ABANDONADOS EN BUSCA DE BOTELLAS ANTIGUAS.

¿Viajando uno aprende a dejar de echar de menos? ¿Uno se hace más ermitaño?

Siempre se extraña algo, sin duda uno cambia después de tantos años de viaje. Personalmente, disfruto mucho los desiertos, su silencio, con lo que eso tiene de soledad.

¿Qué hacéis ahora en España? ¿Por dónde sigue ahora vuestra ruta?

Estar en España es tomarse unas vacaciones de la ruta, ese corte tan necesario para seguir sorprendiéndonos después de 14 años recorriendo el mundo. Durante el próximo año queremos terminar de recorrer extensivamente los lugares más interesantes y alejados de Norteamérica, Terranova, Quebec… quizás llegar a Groenlandia en barco o avión, no sé, ya veremos… No nos interesan demasiado las ciudades. Solo algunas.

Tres libros que han contribuido a mantener vuestro proyecto 4x4x4. ¿Nuevos proyectos en mente?

Escribir me gusta tanto como viajar. Lo hago con cariño e intento dedicarle tiempo en la ruta. Tengo varios proyectos de libros en mente, solo que me falta tiempo, ¡el día debería tener unas 30, 35 horas por lo menos! Como siempre, hay que elegir.

Un par de consejos low cost en vuestro top de estos 14 años.

No comprar por impulso. No comprar algo que realmente no necesitas. Aprender uno mismo a solucionar los problemas, a arreglar el vehículo, a diseñar los libros… todo lo que uno mismo pueda hacer es dinero ahorrado para seguir viajando.

Uno o varios momentos que podáis definir como 100% felices en la vuelta al mundo. Yo recuerdo cuando llegué a Bahía Lapataia en el Parque Nacional Tierra del Fuego 11 meses después de haber salido de Alaska.

14 años dan para unos cuántos, muchos momentos de felicidad sublime. Por ejemplo, ver en el radar del barco de Pescanova cómo el fondo del océano comienza a subir hacia la costa de Argentina, tras más de 20 días cruzando el Océano Atlántico Sur. Otro momento es cada vez que alguien me dice que le encantan las historias que comparto en los libros y por internet, cada vez que alguien me insulta con cariño porque mis historias le inspiraron para lanzarse a la ruta y le cambiaron la vida. O cada vez que me doy cuenta que el universo se vuelve a confabular para que consigamos lo imposible. Ocurre, es sorprendente pero pasa. Sobre todo cuando hace bastante tiempo que uno no se manda una cagada. Aunque nadie suele hablar de ellos, los viajeros también nos equivocamos.

¿Alguna vez tuvisteis agenda o habéis aprendido a vivir improvisando?

Improvisamos. Siempre nos damos la libertad de cambiar los planes. No tenemos agenda, ni viajamos con teléfono. Cuando viajamos intentamos solo viajar.

Una vez escuché la frase “Viajar fomenta la intolerancia”. ¿Te reafirma en algunas ideas y tira por tierra muchos prejuicios?

Viajar jamás fomenta la intolerancia. ¿Es una pregunta trampa? Viajar te abre los ojos, te vuelve tolerante, sobre todo si tu objetivo al viajar es sorprenderte y comprender lo que te rodea, y contactar con la gente. Viajar fomenta la intolerancia de aquellos que no son viajeros, de aquellos que son turistas y que siempre extrañan la seguridad de su hogar.

Tenemos muchos lectores que sueñan con hacer cosas como vosotros sentados tras la pantalla, soñando… ¿qué les diríais?

Que no tengan miedo. Que arriesguen. Que vale la pena.

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262- 14 años después todavía seguimos en la ruta. Entrevista en video.

www.viajeros4x4x4.com

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años. Algo pasó, porque 14 años, 4 continentes y más de 300.000 kilómetros después todavía seguimos en la ruta. La misma pareja con la misma furgo 4×4, La Cucaracha.

Hace unas semanas Che Toba, de Argentina, nos hizo esta entrevista para su blog, donde nos preguntó cosas que nadie había preguntado. Creo que es la mejor manera de celebrar este aniversario con todos los amigos visibles e invisibles que nos acompañan en la ruta. Más abajo está el video.

También queremos agradecer a todos los que compran los libros en España, Argentina y a través de Amazon y Kindle y se entusiasman con las historias. Sin ese apoyo sería mucho más difícil seguir viviendo en la ruta.

Gracias también a Panama Jack en España por ponernos las botas durante 14 años, y a ExOfficio en Estados Unidos por vestirnos durante el último año. Ahora estamos más guapos que nunca.

14 años después de empezar, todavía seguimos en la ruta.

Nos vemos por ahí.

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Inspiración

La Vuelta al Mundo en 10 Años, Pablo Rey, Anna Callau y La Cucaracha, en el Death Valley, California. El futuro estaba delante

La Vuelta al Mundo en 10 Años, Pablo Rey, Anna Callau y La Cucaracha, en el Death Valley, California. El futuro estaba delante

Escrito por Asa Björklund para la revista Overland Journal de Estados Unidos. Primavera 2013.

Muchos definen a un viajero como alguien que viaja por el mundo y eventualmente regresa a casa. Pero, ¿qué pasaría si el mundo se convirtiera en tu casa? Pablo Rey, (Argentina), y Anna Callau (España) llevan 13 años en la ruta y su “casa” es una furgoneta Mitsubishi L300/Delica, cariñosamente bautizada La Cucaracha.

Pablo define su vida anterior como la de “un creativo publicitario trabajólico”. “Hasta que un día mi cerebro hizo CRUNCHHH, entre otros ruidos extraños, y decidimos partir.” Abandonaron su base en España y enfilaron hacia el sur, a través de Oriente Próximo, y hasta el extremo sur de África. Le hicieron dedo a un barco de pesca y consiguieron llegar hasta Argentina, y vivieron durante los siguientes siete años viajando por Latinoamérica hacia Alaska. En esa época Pablo tuvo una iluminación: los occidentales nos preocupamos demasiado por el dinero. “En un mundo donde tarde o temprano moriremos, el bien más valioso debería ser el tiempo. Los árabes y los latinos somos buenos en esto,” Pablo reflexiona mientras recuerda su vieja vida. “Nuestra educación nos empuja a seguir una línea continua: estudiar, casarse, tener una hipoteca, tener hijos y trabajar durante el resto de nuestra vida, como autómatas en una línea de producción. Nos inyectaron el eslogan más siniestro, ‘Arbeit macht frei’, El trabajo nos hará libres, pero sin la parafernalia nazi.

Pocos viajeros se entregaron al tiempo como Pablo y Anna.  Sin embargo, continúan extrañando a los amigos de siempre. Pablo dice “después de algún tiempo todas las montañas, cascadas, playas y cebras se repiten hasta que se convierten en algo… aburrido. En cambio, la gente es el color de un viaje. Cada persona es distinta y se puede convertir en una sorpresa que te marca para siempre.” Ya han editado varios libros con las historias de sus viajes (3 en castellano y 1 en inglés) que les ayudan a seguir adelante con su aventura.




El viaje interminable, Lonely Planet Traveller

La Vuelta al Mundo en 10 Años, viajeros4x4x4
(Entrevista de Oriol Rodríguez, publicada en abril de 2013 en Lonely Planet Traveller)El término viajero se queda extremadamente chico para describir la odisea trotamundos de Anna Callau y Pablo Rey. Partieron de casa, en Barcelona, con la intención de pasar los siguientes cuatro años descubriendo el planeta, pero ya hace trece que su vieja furgoneta todoterreno les lleva de un continente a otro. Podéis seguir su expedición sin fin en su página web viajeros4x4x4.com, o descubrir más sobre sus aventuras en los tres libros sobre su extraordinaria epopeya transfronterera que han publicado a lo largo de este tiempo. Lonely Planet Traveller les localizó en México y charla con Pablo Rey, pero quién sabe dónde estarán cuando leáis estas líneas.¿Cómo surgió la idea de iniciar esta aventura infinita?Fue en 1999, un año que llevaba en sus genes el final de una etapa. Durante un viaje por el sur de África me di cuenta que vivía de lunes a viernes pensando en el fin de semana, y que postergábamos el sueño de viajar con excusas que nos dejaban la conciencia tranquila: “Todavía no es el momento”, “Hay que pagar la hipoteca” y “No puedo dejar este trabajo” eran las frases más usuales. La única forma de no convertirnos en viejos que recuerdan lo que no han hecho era romper con todo de forma drástica. En mi caso, el disparador fue cruzarme con un suizo con todas las rastas de Bob Marley que llevaba dos años viviendo en un Land Rover destartalado. Si él podía hacerlo, seguro que yo también, aunque no supiera nada de mecánica. Todos tenemos alguien que nos inspira a hacer algo nuevo.

La Vuelta al Mundo en 10 Años, viajeros4x4x4

Un viaje que en un principio iba a durar cuatro años pero que habéis ido alargando, alargando y ya lleváis más de una década cruzando fronteras. ¿Vuestra furgoneta ya es vuestro hogar y pequeña patria?

La idea, efectivamente, era dar la vuelta al mundo en cuatro años, que ya es mucho, pero los cuatro años se convirtieron en un proyecto de siete. Posteriormente, al sexto año encontramos un nombre redondo: La Vuelta al Mundo en 10 Años, y ahora ya da igual. A esta altura, “casa”, es casa con ruedas. Nunca estuve tanto tiempo bajo el mismo techo en toda mi vida.

Imagino que para llevar a cabo el viaje tuvisteis que dejar muchas cosas atrás, trabajo, amigos… ¿Cómo reaccionó vuestro entorno a este proyecto?

Yo ya me había ido de Argentina en 1992 y había dejado a mi familia y mis amigos de toda la vida allá. Partir otra vez fue emocionante, un nuevo salto al vacío, aunque creo que los amigos de Barcelona y Madrid sospechaban que en cualquier momento me convertiría en el amigo invisible. En el caso de Anna fue distinto, ya que ella nunca se había ido, pero su familia se lo tomó bien. “Si eso es lo que te hace feliz, adelante”, fue su comentario. Tiene mérito decirle eso a una hija.

¿Les encontráis a faltar o después de tanto tiempo ya os habéis acostumbrado a estar constantemente lejos de los seres queridos?Yo ya estoy acostumbrado a las ausencias. Supongo que para sobrevivir haciendo lo que uno quiere (en mi caso, viajar y escribir), a veces hay que construir una coraza que te proteja de tus emociones. La frase “quiero estar contigo pero no puedo porque elegí este camino” es una buena síntesis de lo que nos pasa a quienes emigramos no sólo de nuestro país, sino también de nuestros afectos. Anna extraña un poco más. Aunque nada es definitivo, siempre hay épocas para todo, épocas para extrañar y épocas para desbordar y épocas de autismo.Por el contrario, ahora debéis tener amigos en todos los rincones del planeta.Sí, eso es lo más increíble de todo. La vida perfecta sería juntar esos amigos con los que te ríes, esos amigos que te encienden y que están dispersos en Bélgica, Canadá, Argentina, España, México, Estados Unidos, Perú, Chile, Venezuela… y hacer una fiesta al mes. O una fiesta cada fin de semana. Sí, la riqueza de viajar no está solo en las piedras viejas que cuentan historias, sino en la gente que te cuenta su vida cotidiana, aquellos que te abren las puertas de su casa, los que no sólo quieren exprimir tus historias, sino que están dispuestos a compartir las suyas.

¿A qué os dedicabais antes de empezar el viaje?

Yo hacía campañas de publicidad en Madrid y luego en Barcelona. En cuatro años había ganado más de veinte premios nacionales e internacionales. Anna trabajaba en Doctor Music, una productora de conciertos de rock, y cada semana íbamos a ver una o dos bandas. Gratis, por supuesto. Ese fue nuestro punto de partida, un sitio también idílico, una vida distinta y, por qué no, buena también.

¿Y si ahora os preguntara a qué os dedicáis, qué responderíais?

A vivir más intensamente, a tener aventuras, a meternos donde nadie nos llama, a escribir…

Uno de los principales problemas para realizar un viaje interminable como el vuestro debe ser el económico. ¿Qué vías de financiación utilizáis para seguir adelante?

En el año 2000 partimos con los ahorros, un par de trabajos escribiendo historias desde el camino y una hipoteca en Barcelona. Ahora contamos con el alquiler del apartamento, que complementamos con la venta de los tres libros sobre La vuelta al mundo en 10 años en librerías de España y Argentina, los artículos que escribo cada tanto para las revistas Altaïr (España) y Overland Journal (Estados Unidos), las chapas de cerveza que vendo a los coleccionistas, las pulseras de macramé que hace Anna, las charlas y ventas de libros que organizamos en el camino… Todo aporta, todo sirve para seguir en la ruta. He vendido objetos coleccionables por internet, desenterrado cosas raras en pueblos abandonados, traficado libros y batiks y hasta… ¡volví a trabajar una temporada en publicidad en Chile!

avería de motor, bush, lejos, como salir de los problemas

¿Cómo elegís la ruta a seguir?

Viajamos para ser más libres, por eso nunca tenemos una “agenda” cerrada. Sabemos más o menos por dónde queremos pasar, pero siempre tomamos desvíos aleatorios y curvas que nunca estuvieron en los planes. Y los cambiamos. ¿Por qué crees que llevamos casi 13 años en la ruta?

Vuestro viaje huye de las rutas turísticas habituales, lo que después de trece año os debe haber llevado a vivir todo tipo de situaciones.

Creemos que un viaje sin problemas es solo turismo, algo que no está mal, pero hay un punto en que si no le agregas algo de riesgo, algo de emoción, comienza a ser un viaje para jubilados. Y todavía nos quedan bastantes aventuras por vivir antes de jubilarnos. Un viaje que solo avanza por asfalto, o de la mano de un guía, es difícil que pase más allá de la piel de un país. Para conocer un país hay que confundirse, hay que tocarlo, compartir ratos con su gente, beber con ellos, dejarte invitar a su casa, ir a los lugares alejados, a los aislados, los feos y los malolientes. Y hablando de problemas, aparte de cuatro roturas de motor en medio de la nada, sufrimos algunos robos, un asalto con Kalashnikov, me pusieron un machete en el cuello, caímos en un par de peleas callejeras, cruces ilegales de frontera, persecuciones de elefantes… La vida en la ruta es más emocionante que la vida en la ciudad.

También habréis vivido mil y una anécdotas de cariz más… divertido ¿no?

Estábamos junto a Petra, en un pueblito de Jordania llamado Wadi Musa, y necesitábamos recargar nuestra bombona de gas. Era viernes, día festivo en los países musulmanes, y por supuesto estaba todo cerrado. El encargado igual abrió el negocio y nos invitó a quedarnos en su casa. Hasta aquí, no hay nada nuevo ni extraordinario en la historia. Durante esos días que pasamos en su casa, sencilla, sin ducha, compartiendo la comida con su mujer y sus nueve hijos, nos dijo algo que se quedó grabado para siempre en nosotros: “Si te invito a mi casa es porque no te conozco”. Sin saberlo, Gareb provocó un terremoto considerable en mi escala de valores, tan occidental.

¿Y el vehículo qué tal se porta? Supongo que una de vuestras pesadillas son esas roturas de motor en medio de la nada.

Por ahora se porta bien. Lo seguimos castigando por malos caminos, pero supongo que con el tiempo aprendimos a tratarlo con un poco más de cariño. Un 4×4 no es un tanque. Igual, nada nos libra de las cuatro roturas de motor que tuvimos en los primeros 6 años de viaje: la primera en el Sáhara de Sudán a 270 kilómetros al norte de Jartum: perdimos la tapa del filtro de aire (o un gracioso la quitó, nunca lo sabremos) y el motor se llenó de arena. La segunda fue dos meses más tarde junto al lago Turkana, en el Parque Nacional Sibiloi, Kenia, a 800 kilómetros de Nairobi, durante la primera lluvia en cuatro años que… provocó una inundación. Y nosotros estábamos ahí. La tercera vez fue junto a la Laguna Colorada, en el Altiplano Boliviano, donde se nos congeló el motor, rompimos balancines al intentar arrancar y tuvimos que bajar 35 kilómetros a puro envión, sin motor, quemando frenos, desde la frontera entre Bolivia y Chile hasta San Pedro de Atacama. La cuarta rotura de motor fue junto al Salar de Pedernales en Chile: para evitar una nueva congelación dejamos el motor al ralentí toda la noche, y como era un motor viejo filtró algo del combustible no quemado hasta el cárter. Cuando por la mañana lo detuvimos, el combustible se separó del aceite. Al volver a arrancar, el cigüeñal estaba lubricado con combustible, mala idea. Finalmente tuvimos que cambiar el motor. O sea, tuvimos 4 roturas de motor en sitios completamente aislados, donde los caminos son de tierra, arena o barro, nunca de asfalto. Y no solo salimos con vida, sino con ganas de seguir viajando.

¿Si tenéis respuesta para esta pregunta, cuál es el país que más os ha sorprendido o fascinado hasta el momento?

Hay varios: Turquía, Zimbabue, Argentina, Perú, Chile, México, Cuba…

Más allá de amigos y familia, ¿qué echáis de menos?

La buena comida española, el buen vino a un precio decente, los asados argentinos que empiezan al mediodía y terminan de noche… Anna agrega la cotidianeidad de las cosas.

Este debe de estar siendo un viaje que ha cambiado vuestra visión del mundo, liberándoos de cualquier tipo de prejuicio e idea preestablecida, ¿verdad?

Es imposible quitarse todos los prejuicios de encima, los prejuicios buenos o los prejuicios malos, pero sin duda ahora somos mucho más libres, intentamos juzgar menos a los demás, y tenemos una visión más optimista de la gente y más pesimista de quienes nos gobiernan.

Desde vuestro punto de vista de viajeros constantes, ¿cómo creéis que ha cambiado el mundo en estos últimos diez años?

El mundo cambia constantemente. Siempre lo hizo. Pocas revoluciones son realmente exitosas, la mayoría parten con buenas intenciones pero terminan corrompiéndose. El dinero y el poder es un veneno que suele contaminar los ideales. El mundo jamás será perfecto, pero es el que tenemos. Hace tiempo leí una frase que pasó a formar parte de mi vida. Más o menos decía algo así como que uno no debería intentar cambiar todo el mundo, con mejorar el pedacito del mundo que te rodea es suficiente.

¿Qué recomendarías a aquellos que quieran realizar un viaje similar al vuestro, si es que esto es posible?

Que nunca salgan con una furgo 4×2, se perderían muchos sitios donde no es tan fácil llegar. Y que arriesguen. Como dice el tango Cambalache: “El que no arriesga no gana”. Y es verdad.

Si nunca acabáis ésta, ¿habéis pensado en una futura aventura?

Creo que muchas aventuras estarán incluidas en este viaje, que no terminará hasta que la furgo vuelva a Barcelona a través de Siberia. Pero sí, me acabo de comprar una bicicleta de montaña plegable y cada día tengo más ganas de sacar el carnet de conducir de motos. Y volver a hacer descenso de barrancos, espeleología y más buceo.

¿Hasta el momento cuántos países y continentes habéis visitado? ¿Tenéis calculados cuántos kilómetros habéis recorrido?

Son casi 300.000 kilómetros, en cuatro continentes y algo más de 50 países. En algunos de esos países hemos pasado más de un año, como Argentina, Chile, México… No nos interesa viajar rápido (creo que eso está claro, ¿no?), sino conocer. Y para conocer hay que detenerse más.

¿Vas a seguir escribiendo? ¿O sólo escribes libros para financiarte el viaje?

Escribir forma parte de mi vida. Trabajo escribiendo desde los 20 años, así que llevo más tiempo escribiendo que viajando. Seguiré escribiendo, sin duda, y espero terminar este año con la trilogía del cruce de África, la continuación de El Libro de la Independencia y Por el Mal Camino.

Death Valley, California, La Vuelta al Mundo en 10 Años, aventura