336- Si pudieras volver a empezar, ¿cómo te gustaría que fuera tu vida? | KOH TAO, TAILANDIA

Si pudieras volver a empezar, ¿qué te gustaría hacer de tu vida?

Imagina que hoy, mientras estás trabajando, pasa un tiburón ballena por encima de tu cabeza. O una manta raya, un cardumen de miles de peces de colores o un grupo de delfines. ¿No sería un trabajo increíble?

Ahora imagina que además, mientras trabajas, tienes la sensación de estar volando. En realidad no es una sensación, es casi una realidad. Flotas, te mueves hacia arriba, hacia abajo, hacia adelante y hacia atrás. Puedes avanzar en cualquier dirección. A tus pies hay una alfombra de coral y anémonas, no un falso parquet o cemento o un suelo absurdo de cerámica.

Estás trabajando, y tu trabajo consiste en explorar, en guiar, en cuidar un mundo donde las reglas de la tierra no tienen sentido, porque estás en el mar. Bajo el agua.

¿Cuántas veces me pregunté cómo sería mi vida si pudiera empezar de nuevo? ¿Cómo sería si tuviera la información que tengo ahora, si tuviera la experiencia para tomar la decisión correcta a los veinte años sin miedo a equivocarme?

Por eso, cuando encuentro alguien que no está seguro qué camino tomar, le recuerdo que hay demasiados abogados y pocos exploradores. Que la vida es un milagro sin sentido, que debemos aprovechar el tiempo que tenemos, y que las dos terceras partes de la Tierra son agua. Que si pudiera empezar de nuevo hoy trabajaría bajo el mar, haciendo buceo.

No sé si llevaría gente a pasear por alguno de los miles de paraísos submarinos que hay en nuestro Planeta Azul, si buscaría barcos hundidos, repararía sus cascos bajo el agua, o exploraría cuevas sumergidas. No tengo idea. Sólo sé que hay mejores mapas de la Luna que del fondo del mar, y que alguien tendrá que hacerlos.

Hace unos días llegamos a la isla de Koh Tao, en Tailandia, con la idea de quedarnos un par de noches y seguir adelante. Hoy, cuando escribo esto, ya llevamos diez lunas en la isla. Yo le echo la culpa al mar y a una comunidad latina numerosa, abierta y espontánea. Chicas y chicos que llegaron a esta pequeña isla para buscar una nueva vida y se encontraron en una escuela y centro de buceo llamado Pura Vida Diving Koh Tao,

Soñadores que abandonaron un trabajo y encontraron una nueva manera de vivir. Muchos prueban aquí el buceo por primera vez y ya no lo pueden abandonar. Quedan tan enamorados que continúan haciendo cursos hasta que en unos seis meses se convierten en instructores. Y empiezan a trabajar alrededor del mundo, bajo el agua. En libertad. Exactamente lo que me gustaría hacer si pudiera comenzar de nuevo. Es lo que llamo la Universidad de Koh Tao.

Mucho mejor que ser abogado, director financiero, dentista o vendedor de lo que sea.

Si pudieras empezar de nuevo, ¿qué te gustaría hacer de tu vida?

Esta historia está dedicada a ellos. A todos los Santi, Javis, Jorges, Sonias, Carles, Alfonsos, Yolandas, Iagos, Óscar, Nahueles, Angelas y Lucías que están haciendo realidad un sueño a través del buceo. A veces hay que irse, salir y sumergirse para empezar a respirar.

‘No importaba llegar, sólo el camino. No importaba elegir el mejor, sólo uno. E importaba seguirlo ciega, febrilmente, contra males, hombres y bestias.’

El Carbonero, de Carlos Soto Femenía.

GALERÍA DE IMÁGENES

Gracias a Damián Almua por las fotografías submarinas y a Nahuel Martino por el vídeo alucinante del tiburón ballena!

INSPIRACIÓN. SÓLO HAZLO, LA PÁGINA DE PUBLICIDAD QUE ME INSPIRÓ A VIVIR COMO YO QUIERO.

VÍDEOS IMPERDIBLES. CONFERENCIA EN MADRID SOBRE LOS PRIMEROS 15 AÑOS DE VIDA EN LA RUTA

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en La Cucaracha, nuestra furgoneta 4×4. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 descendimos un río del Amazonas en una balsa de troncos y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo escribió 3 libros de sus viajes alrededor del mundo: El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África. Uno de ellos, El Libro de la Independencia, fue traducido al inglés: The Book of Independence. También escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros, presenta vídeos y hasta aprendió mecánica!

Pablo y Anna sirven de inspiración para un cómic de viajes creado en Boston y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y dieron charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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328- De Cap de Creus a la Jonquera por el GR11 Pirineos y, de paso, un avión estrellado.

Después de 17 años viviendo alrededor del mundo en una furgoneta 4×4 decidimos que ya era hora de cambiar, viajar de otra manera, encontrar otro punto de vista. Aunque parezca raro, eso de tener el culo apoyado en un asiento acolchado, por más que vivas en unos miserables 4 metros cuadrados, sin baño, sin lavadora y sin nevera, te vuelve comodón. Y estar cómodo es lo peor que le puede pasar al viajero: uno se achancha, se ablanda y deja para mañana las aventuras que podría vivir hoy. Se da por satisfecho.

Por eso necesitábamos cambiar y por eso decidimos recorrer el GR11 y no el Camino de Santiago.

‘¡El Camino de Santiago es plano! ¿Qué emoción hay en eso, cuando puedes caminar por circos de piedra, bosques embrujados, caminos de cornisa y crestas heladas en las que sopla un viento endemoniado? ¡El GR11 va por los Pirineos, del Mediterráneo al Cantábrico! ¿No te parece un viaje que vale la pena?’ le dije a Anna. Ella es más cuerda que yo, y sin embargo aceptó al momento, sin dudarlo. Eso sí, creía que la distancia que debíamos caminar era de 400 kilómetros. Bueno, estaba equivocada. ¿Yo? No tenía idea de cuántos kilómetros serían, solo sabía que necesitaba naturaleza.

Nota: El GR11 es el gran sendero de los Pirineos, un camino de montaña de 820 kilómetros de largo, en el que se supera un desnivel positivo total de 45 kilómetros: el equivalente a subir a pie un edificio de 15.000 pisos. El punto de inicio habitual es el Cabo Higuer, cerca de Hondarribia, en Euskadi, y el final está en el Cap de Creus, en Catalunya. Todas las guías están escritas en esa dirección, del Océano Atlántico al Mediterráno. 

Para mí el camino empezaba en el Mediterráneo. Había visto las curvas de nivel y la etapa del primer día, si empezábamos desde el Cabo Higuer, era de 30 kilómetros. Y no solo eso: había que subir dos ‘montañas’ de 500 metros cada una. Me pareció más fácil empezar desde el Cap de Creus; la etapa era de solo 15 kilómetros y el desnivel de la primera etapa era mínimo. Eh, poco a poco.

No queríamos correr, y tampoco queríamos apegarnos a una tabla de medir etapas que casi siempre empiezan y terminan en un pueblo, en un camping, o en un refugio. Nuestro objetivo era otro: queríamos disfrutar el camino y la naturaleza, avanzar despacio si era necesario, tomar desvíos a dólmenes, castillos y museos, echarnos a leer junto a un arroyo y sentarnos en un bar a escuchar a todos los locales que tengan ganas de contarnos una historia. Teníamos la oportunidad de caminar el GR11 con nuestra tienda y nuestra cocina y no queríamos correr por la montaña.

Tip: si vas a hacer esta etapa del GR11 Pirineos en verano (junio a septiembre), ten en cuenta que el calor puede ser muy agobiante y muchas fuentes de agua estarán secas. Por eso recomendamos empezar el camino con la primera luz del día, antes del amanecer, y contar con que tendrás que detenerte a la sombra (mejor junto a un aire acondicionado) entre las 10/11 de la mañana y las 5/6 de la tarde.

Respecto al desnivel, en esta etapa de 77 kilómetros el ascenso es suave en dirección Cabo Higuer; si vas en dirección Cap de Creus encontrarás unas cuantas subidas empinadas. Recuerda, está completamente prohibida la acampada en el Parque Natural del Cap de Creus. Los lugares que menciono son sólo observaciones, en algunos se puede acampar libremente, en otros rige la norma de plantar tienda después de las 8 de la noche y recogerla antes de las 8 de la mañana. En todos puedes hacer vivac o dormir al raso. En caso que necesites acampar en un lugar donde esté prohibido, monta tu tienda lo más tarde que puedas y la desmontas bien temprano. Recoge siempre tu basura (el papel higiénico usado es basura) y nunca, nunca, NUNCA, enciendas una fogata al aire libre. El riesgo de incendio es muy alto!

A continuación está el primer paso, las primeras etapas de un camino que pondrá a prueba tu perseverancia, tu resistencia y tu fuerza de voluntad. Esto no es el Camino de Santiago. [email protected] a un viaje que nunca vas a olvidar.

Antiguo sendero de piedra muy cerca del faro de Cap de Creus.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 1. CAMINO A PIE DE CAP DE CREUS A EL PORT DE LA SELVA.

  • Distancia aproximada: 15 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 500 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 500 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

Podemos llegar al inicio del GR11 en Catalunya con una combinación de transporte público, autostop y una pequeña dosis de suerte. El punto de partida o de enlace con más conexiones es Barcelona, desde donde puedes tomar un autobús hasta Cadaqués, el pueblo más cercano al Cap de Creus, o trenes que se detienen en Figueres. Desde Figueres hay autobuses de la empresa Sarfa a Cadaqués. Le echas un vistazo al viejo pueblo de Dalí y desde allí haces autostop (no parece muy difícil), contratas un taxi (que te puede costar entre 20 y 30 euros), o caminas los siete kilómetros hasta el inicio del sendero.

Además del faro, en Cap de Creus encontrarás un pequeño museo, una oficina de información y un bar donde sirven bebidas, comidas y bocadillos. Antes de empezar a caminar te recomendamos dar un paseo por los alrededores: no dejes de visitar la cueva de S’Infern, a unos 500 metros del faro. Vale la pena.

Tip: Si vas a caminar el GR11 PIRINEOS durante el verano, es recomendable empezar al amanecer. Al mediodía suele hacer tanto calor que lo mejor es buscar una sombra y echarse una siesta hasta bien avanzada la tarde. Recuerda que en verano no encontrarás agua en los arroyos y que algunas fuentes suelen estar secas. 

El inicio del GR11 PIRINEOS es espectacular, ya que desciendes una larga escalera y pasas muy cerca de varias calas de agua transparente antes de tomar el centro de la península y dirigirte hacia El Port de la Selva. Algunos mapas, como el Prames, señalan que el sendero va directamente sobre la carretera; no es así, hay un sendero que avanza paralelo o cortando camino entre formaciones extrañas, arbustos y alguna vieja pila de basura abandonada, evitando las curvas y la posibilidad de que algún loco te atropelle mientras caminas por la carretera.

Abandonamos todo vestigio de asfalto antes de llegar a las casas aisladas de Las Guillotas en dirección al Mas dels Rabassers de Dalt. El sendero está muy bien marcado y discurre sin grandes sobresaltos a lo largo de la península. Es bastante plano, por lo que se convierte en una buena aclimatación al camino mientras vamos encontrando más zonas de bosque. Recomendamos tomar el desvío hacia Cala Tavallera (a mitad de camino por la nueva variante del GR11) una cala paradisíaca ideal para plantar una hamaca o vivaquear bajo el bosque.

Es común encontrar algunos veleros fondeados a pocos metros de la costa a quienes puedes pedir agua en caso de necesidad, aunque entre los juncos, a 100 metros de la orilla, hay un viejo pozo de agua escondido. En caso de emergencia, si caminas por el pequeño valle que desemboca en la cala es posible encontrar pozas de agua estancada que podrás hervir o purificar con pastillas.

Una vez abandonamos la Cala Tavallera nos dirigimos hacia Sant Baldiri donde hay un antiguo templo abandonado perfecto para detenerse a descansar. Cuando pasamos por allí había un par de caminantes echándose la siesta acostados en las dos banquetas largas colocadas frente a los restos del templo. Continuamos adelante y encontramos el camino de tierra, apto para vehículos, que nos lleva hasta la Punta de la Creu, la parte alta de Port de la Selva.

Dónde dormir: nosotros caímos en casa de amigos en El Port de la Selva, pero es posible dormir en Cala Tavallera. También hay hostales, hoteles, casas particulares y hasta un par de campings.

Dónde comer: en el faro de Cap de Creus hay un bar. En El Port de la Selva hay de todo.

¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Cap de Creus? ¿Santiago de Compostela? ¿Roma? ¿Alaska?
¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Cap de Creus? ¿Santiago de Compostela? ¿Roma? ¿Alaska?

 

GR11 PIRINEOS DÍA 2. CAMINO A PIE DE EL PORT DE LA SELVA A VILAMANISCLE.

  • Distancia aproximada: 21 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 1000 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 900 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 8 y 9 horas.

Partimos de El Port de la Selva antes del amanecer para evitar tomar la subida hacia el espectacular monasterio restaurado de Sant Pere de Rodes (hoy convertido en museo) durante las horas de más calor. Antes de llegar tomamos un desvío por un sendero con bastante vegetación para buscar la tumba de La Taula del Lladres (La Mesa de los Ladrones) de 6000 años de antigüedad. ¡El Paleolítico! Esa sí es la auténtica vieja Europa.

Variante: si el calor es asfixiante o no te interesa subir cada montaña por la que pasa el GR11, puedes tomar el GR92 que sigue la costa entre El Port de la Selva y Llançà.

Después de los primeros 700 metros de desnivel llegamos al antiguo monasterio de Sant Pere de Rodes (abre a la 10 A.M.) donde hay una tienda que, entre otras cosas, vende agua. Unos metros más abajo, en una explanada perfecta para hacer vivac, hay una fuente con agua no tratada. Nosotros la filtramos antes de llenar nuestras botellas. Siguiendo el GR11, pasamos por las ruinas de un poblado medieval donde lo único que se mantiene en pie es la ermita de Santa Helena. Cruzamos la carretera, avanzamos por un camino rural y tomamos un desvío abrupto hacia la derecha antes de descender entre arbustos hacia Llançà.

Allí el camino llega a un gran supermercado EuroSpar con banquetas y mesas donde descansar del calor, que a mediodía es agobiante. A pocos metros está la oficina de información turística donde pedimos permiso para echarnos una siestecita en el suelo en un rincón mientras cargábamos la batería del móvil.

A las 4 de la tarde todavía hacía mucho calor, pero igual tomamos el camino rural que asciende hacia Vilamaniscle. No sé si fue una buena idea, el calor era tan intenso que nos detuvimos otra hora bajo un arbusto. Sabíamos que no encontraríamos agua en el camino, por lo que íbamos bien cargados de agua. Pasamos junto a la ermita de San Silvestre (hermoso para acampar, si hubiera agua) sin haber visto un solo vehículo. Dos horas y media más tarde llegamos Vilamaniscle, cruzamos todo el pueblo, y buscamos el bar-piscina-polideportivo donde vamos a acampar. Antes de una buena ducha nos sentamos a beber un par de cervezas bien merecidas en el bar. Y luego, nos abrieron el polideportivo para que pudiérmos dormir dentro.

Dónde dormir en Vilamaniscle: Polideportivo de Vilamaniscle, 1 euro por persona por dormir, 2 euros la ducha, 5 euros la entrada a la piscina. Cerveza bien fría.

Dónde comer: Aprovecha el supermercado en Llançà, es el último que verás en unos cuantos días. En el Polideportivo de Vilamaniscle hay un bar donde preparan bocadillos y platos combinados.

Encuentro del día: Juan Luis, un gaditano buena gente que comenzó el GR11 en Llançà y caminaba con su perrita Tula ‘hasta donde le diera el cuerpo’.

Llegando temprano, muy temprano al Monasterio de Sant Pere de Rodes.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 3. CAMINO A PIE DE VILAMANISCLE A ELS VILARS.

  • Distancia aproximada: 17 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 450 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 400 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

El día anterior terminamos muy cansados, por lo que decidimos partir en dos la siguiente etapa ‘oficial’. De 30 kilómetros, caminamos 17. Partimos nuevamente antes del amanecer, para evitar las horas de máximo calor para descubrir una de las etapa más absurdas del GR11 Pirineos, ya que discurre en un 70% por asfalto. Pasa por los restos del convento de Sant Quirze de Colera donde hay un restaurante (estaba cerrado) y la posibilidad de pedir agua en caso de necesidad. En el Col de la Plaja, poco más adelante, hay matas de mora.

Tip: puedes inventarte una VARIANTE que evita subir hasta el convento de Sant Quirze de Colera y avanza fácil y plano por Rabós y Espolla hasta Els Vilars, desde donde continúas el mismo día hasta Requesens. Es un atajo en una etapa con demasiado asfalto.

Descendemos el monte y seguimos las marcas del GR11, que avanzan directamente sobre una ruta local asfaltada que conecta con Francia. Hay poco tráfico, pero cuidado con los vehículos. A mitad de camino hacia Els Vilars, hay un arroyo donde recoger y purificar agua.

Dónde dormimos: acampada libre en unos campos de cultivo, tomando un desvío a la derecha a unos 700 metros del pueblo. También puedes hacer vivac o colgarte una hamaca junto a la fuente del pueblo.

Dónde comer: No hay nada en Els Vilars.

Encuentro del día: en la fuente de Els Vilars compartimos varias horas a la sombra con Sergei, un ruso de Moscú, encargado de una gran tienda de deportes, que viajaba durmiendo en una hamaca con mosquitera que colgaba de dos árboles. No es una mala idea para los veranos calurosos de los Pirineos Orientales!

Hay tantos lugares hermosos a lo largo del GR11 que salirse del sendero es una tentación

GR11 PIRINEOS DÍA 4. CAMINO A PIE DE ELS VILARS A REQUESENS.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros.
  • Desnivel aproximado (ascenso): 900 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 550 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.

Levantamos la tienda del campo de cultivo antes del amanecer para comenzar a caminar en dirección Requesens. En el camino hay varios desvíos para visitar dólmenes aislados y un par de fuentes que en verano suelen estar secas.

En el Coll de la Llosarda el GR11 Pirineos entra en el Paraje Natural Protegido de L’Albera, donde caminamos bajo el bosque y cruzamos varios arroyos donde purificar agua. Un poco más adelante comienza un descenso empinado hacia la Masía abandonada de Mirapols, un buen lugar donde hacer vivac o acampar.

Seis kilómetros después llegamos al pequeño refugio libre del Forn de Calç (Horno de Calcio), con lugar para unas 8 personas. Dejamos las mochilas y vamos a visitar el espectacular Castillo de Requesens del siglo XI (entrada 4 euros, abierto sábados, domingos y feriados de 11 de la mañana a 5 de la tarde). Si llegas en fin de semana, no te lo pierdas.

En el refugio del Forn de Calç hay un depósito de agua verde, de lluvia, aunque también podemos conseguir agua (menos verde) de un arroyo que está 5 minutos más adelante. Si caminas dos kilómetros más te encontrarás con La Cantina de Requesens, un antiguo monasterio reconvertido en posada (22 euros la noche en camas individuales y habitación compartida). Tiene restaurante y un pequeño almacén de donde conseguir algunas provisiones.

Dónde dormir: Refugio Libre del Forn de Calç o la Cantina de Requesens.

Dónde comer: la Cantina de Requesens.

Encuentro del día: el Castillo de Requesens.

El Castillo de Requesens, una antigua joya de 1000 años que vale la pena visitar.

 

GR11 PIRINEOS DÍA 5a. CAMINO A PIE DE REQUESENS A LA JONQUERA. A LA ERMITA DE SANTA EUGENIA (LA VAJOL), PASANDO POR LA JONQUERA.

  • Distancia aproximada: 13 kilómetros (17 kilómetros hasta la Ermita de Santa Eugenia, donde acampamos)
  • Desnivel aproximado (ascenso): 800 metros.
  • Desnivel aproximado (descenso): 850 metros.
  • Tiempo aproximado: entre 7 y 8 horas.

Nota: este día en realidad llegamos hasta la Ermita de Santa Eugenia, donde acampamos. Aquí se cuenta la etapa solo hasta la Jonquera, ya que para mí el cruce de la autopista marcaba el final de la primera gran etapa. También es más práctico para quienes decidan caminar el GR11 por etapas. Si quieres seguir leyendo lo que ocurrió después de La Jonquera, haz click aquí.

Partimos nuevamente antes del amanecer. Es verano, y al mediodía el calor sigue insoportable. Pasamos frente a un antiguo horno de ladrillos, una pequeña torre defensiva y la Cantina de Requesens, donde todos siguen durmiendo.

Unos 4 kilómetros después, antes de abandonar el camino de tierra por el que avanzamos, llegamos al lugar del accidente aéreo de 1986, donde descansan los restos de un avión francés que se estrelló mientras luchaba contra un incendio forestal. Es terrible darte cuenta que no pudo pasar la cima de la montaña por sólo diez metros. Otro grupo de bomberos que dieron su vida, estos tipos son mis superhéroes.

Abandonamos el camino de tierra para buscar la cima que nos separan de La Jonquera. Queda poco por subir y es bastante plano. A partir del Coll de l’Auleda el sendero avanza entre afloramientos de piedra, donde no siempre encontramos las marcas del GR11, hasta el Puig dels Falguers. Luego comienza un descenso vertiginoso entre juncos muy cerrados de dos metros de altura que apenas nos dejan vislumbrar el sendero durante más de un kilómetro. Finalmente llegamos a la Ermita de Santa Llúcia donde encontramos una fuente de agua. Es un gran lugar para acampar y pasar la noche.

Tip: recuerda que las normas prohiben acampar libremente en la mayor parte de los lugares que vamos encontrando en el camino. Puedes hacer vivac, o esconderte un poco para plantar tu tienda. No olvides levantar tu campamento bien temprano para evitar multas y problemas.

En La Jonquera visitamos el Museu de l’exili (Museo del Exilio, 4 euros) que recuerda los días trágicos del final de la República Española, cuando en dos semanas medio millón de refugiados españoles cruzaron los Pirineos a pie, en pleno invierno, huyendo de las tropas de Franco, el general golpista que se levantó contra el gobierno e inició una Guerra Civil.

En la Jonquera hay conexión de trenes y autobuses con Barcelona vía Girona.

Dónde dormir: hay hoteles y hostales. Si continúas caminando el GR11 Pirineos, puedes dormir en el Refugio Libre de La Torre de Carmanxel (del FEEC). Solo tienes que pedir la llave a la policía, que apuntan tus datos. Aparentemente está abierto solo para federados y para quienes recorren el GR11. Diez minutos después de la Jonquera hay algunas zonas planas y rodeadas de árboles donde acampar, aunque no hay agua.

Dónde comer: En La Jonquera encontrarás de todo, bares, supermercados, panaderías, restaurantes… Nosotros comimos una parrillada en un restaurante que hay junto al Museu de l’Exili.

Encuentro del día: el Museu de l’exili, el avión accidentado…

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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313- Cinco cosas que debes saber antes de viajar a MYANMAR

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Tras décadas de gobiernos militares y represión política Myanmar comienza a abrirse al mundo. Todavía hay muchas zonas del país a las que solo se puede acceder a través de un guía caro y un permiso especial del gobierno, queda mucho por hacer, pero por lo menos empieza a haber esperanza. Y eso se nota en la sonrisa espontánea de la gente cuando te los cruzas en la calle. En ningún otro país del Sudeste Asiático te dirán tantas veces ‘hello’ en un día, con una expresión de tanta felicidad.

Por estos motivos, y en muchos sentidos, Myanmar es todavía un país muy virgen. Por eso vale la pena ir ahora. Eso sí, es bueno que tengas en cuenta ciertos detalles antes de viajar, para que la realidad no te impida disfrutar la oportunidad de conocer un país donde los hombres van con falda (longyii), las mujeres se embadurnan la cara con una pasta amarilla completamente natural para protegerse del sol (tanaka), no hay Zara ni McDonalds y los hombres se juntan al atardecer para jugar al chinlo: una variedad de fútbol basada en acrobacias y toques evitando que el balón (de caña) toque el suelo.

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Así sonríen los niños de Myanmar.

Y antes de contarte las cinco cosas que debes saber antes de viajar a Myanmar, te damos otras dos buenas noticias:

  • Cuando vayas a un hostal no tendrás que limpiar el baño; siguen sin ser los mejores del mundo pero poco a poco van mejorando.
  • Prepara la cámara para los atardeceres con el sol más rojo que habrás visto en tu vida; la contaminación atmosférica puede tener su encanto.

 

  • La importancia de tener dólares nuevos y bien planchados. Es absurdo, un dólar es un dólar, pero no podrás cambiar billetes que estén mínimamente marcados. Eso significa que ningún banco, casa de cambio u hostal te aceptará billetes que estén doblados al medio, que tengan un leve desgaste, una mancha o una rotura de un milímetro en uno de sus cantos. Más de una vez intenté razonar con empleados que apenas hablaban inglés. Sin éxito, por supuesto. Incluso les devolví billetes de la moneda local, kyat, porque estaban gastados y quería billetes nuevos, a ver si eso funcionaba. Tampoco. Para ellos su moneda no vale nada y un dólar o un euro es un objeto tan preciado, que solo aceptan billetes nuevos. Raro. Algún día cambiarán.
  • La gente local se marea en los buses y los aviones. ¿Quién no se mareó alguna vez viajando? Sin duda, es algo lógico y normal. El problema es que en Myanmar se marean muchos al mismo tiempo. La gente de los pueblos no está acostumbrada a los vaivenes de los autobuses frenéticos, ni al movimiento de los aviones, por lo que en un momento determinado empiezan a vomitar. Y el vómito debe ser contagioso, porque de repente te ves rodeado de gente que vomita unos asientos adelante, a tu lado, otros más atrás… Si a estos le sumas la epidemia nacional de tos, carrasperas, escupitajos y salivazos rojos de hombres que se pasan el día entero mascando betel, el resultado lógico es que te sumes al coro de los Sonidos de Myanmar con tu propia tos. ¿Para qué creías que era la bolsita negra que hay cada asiento? ¿Para la basura? No, ¡la basura se va directamente por la ventana!
  • Myanmar es un desastre ecológico. ¿No será mucho? Todo depende de la cantidad de basura que estés dispuesto a soportar. La conciencia ecológica en Myanmar es inexistente, las zonas habitadas están llenas de basura, la gente vacía cestas y tira bolsas enteras en los ríos como si fuera el servicio de recogida local (y luego se baña, y juega, y lava los platos o la ropa, y algunos beben de allí) y lo que no se tira al río se quema en cualquier esquina, o terreno. De los 18 días que estuvimos en Myanmar, solo recuerdo una noche de cielo estrellado y un día de cielo azul celeste. El resto de los días tuvimos cielo gris. No estaba nublado, solo estábamos rodeados de una bruma permanente que a veces olía a quemado y provocaba unos atardeceres espectaculares, con el sol desapareciendo media hora antes de llegar a la línea del horizonte. Nosotros estuvimos en febrero/marzo, suponemos que en la época de lluvias los cielos estarán más limpios y los ríos ya se habrán llevado toda la basura.
  • Myanmar también es un desastre sanitario. Yo me enorgullezco de comer de todo, en lugares callejeros donde gente más sabia decide pasar de largo. He probado cucarachas, gusanos y jumiles vivos, carne de elefante y de serpiente. Nunca me enfermo en la ruta, pero en Myanmar me enfermé dos veces en diez días. La primera vez fueron fiebres y escalofríos que me agarraron solo de noche, dos días seguidos. La segunda vez fue una intoxicación estomacal, con vómitos de película gore que podrían haber ganado un Oscar a los efectos especiales. Solo que los vómitos fueron absolutamente naturales y me dejaron postrado durante varios días. ¿Cómo es posible? Myanmar ha vivido aislado durante décadas, y las mejoras sanitarias que encuentras en cualquier mercado popular del mundo no llegaron aquí. La gente manosea la comida constantemente, la acaricia con billetes buscando la buena suerte, las ollas permanecen abiertas (a 35º C) esperando la colaboración bacteriológica de cualquiera que tosa por allí, y no tienen suficiente agua corriente como para lavar los utensilios de cocina. Las aguas grises van directamente a la calle, y las aguas fecales, bueno, decidimos no investigar. Además, me encanta la carne, pero en Myanmar me volví vegetariano. Una más, puede que la pajita o el sorbete que te pongan en el vaso de jugo de caña tenga las puntas mordidas. Me pasó.
  • En Myanmar no tendrás libertad de movimientos. Sí, puedes viajar por buena parte del país, pero hay unas cuantas regiones que estarán fuera de tu alcance. Por ejemplo, la ruta que une Kengtung con Taungyyi sigue cerrada a los extranjeros. Según el gobierno y los policías que nos impidieron pasar sigue siendo peligroso y probablemente sea cierto: es una zona tradicional de cultivo de opio, que ha estado fuera del control del gobierno de Myanmar durante décadas. Las rutas que van al norte, desde Myitkyina hacia las estribaciones del Himalaya en Putao, también están cerradas: el motivo más probable es mantener a los extranjeros alejados de las minas de jade. Aparentemente los caminos que llevan a Bangladesh deberían estar cerrados, aunque escuchamos de gente que se lanzó a pasar por tierra y lo consiguió.

 

Entonces, ¿por qué me recomiendas viajar a Myanmar?

  • Porque si llegas de Tailandia vas a agradecer que te traten con amabilidad en los hostales .
  • Porque es muy fácil hacer autoestop y entablar contacto (basado en sonrisas y palabras cortadas) con la gente.
  • Porque Bagan puede ser mágico, y Mandalay y Rangún son ciudades ancladas en el tiempo.
  • Porque estarás apoyando a la gente de un país que está intentando dejar atrás décadas de gobiernos represores para experimentar con una cierta democracia.
  • Porque te sentirás como si estuvieras explorando un país muy poco contaminado por el turismo, y muchas veces tendrás que demostrar tus habilidades para hacerte entender en un idioma que no es inglés, ni es birmano. Es el idioma de la buena voluntad del ser humano, el de la sonrisa y la paciencia. Es el idioma del viajero.

 

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

 




185- ALASKA | El final de la Ruta Panamericana

Cartel de carretera en la ruta Dalton, final de la ruta Panamericana en América del Norte

Llegar a Deadhorse en verano conduciendo una furgoneta 4×4, es llegar al extremo geográfico de la última ruta en el norte de América. Pero no es el extremo de la aventura. Para vivir eso, hay que venir en invierno.

Y para venir en invierno hay que instalar un calentador de bloque de motor.

Ya me estoy tentando.

 

LA RUTA

De Fairbanks a Deadhorse/Prudhoe Bay hay casi 800 kilómetros, de los cuales el 90% (414 millas) pertenecen a la Dalton Highway, la carretera construida para conectar los pozos de petróleo del océano Ártico.

La ruta está en buen estado y se puede llegar en 15 horas o una semana. Depende de las ganas que tengas de perderte. Es mantenida permanentemente para que los camiones que transitan por ella durante todo el año puedan moverse a buena velocidad. Hay parte de tierra y parte cubierta con una capa de asfalto, que en algunas zonas se ha deformado a causa del permafrost dejando una secuencia de olas que te pueden hacer volar si vas demasiado rápido.

En las secciones de tierra es una buena idea bajar bastante la velocidad cuando te cruzas con otro vehículo/camión debido a las piedras voladoras, que suelen sentir una atracción especial por los parabrisas.

Si ha estado lloviendo habrá algo de barro. Si llevas los neumáticos adecuados no será peligroso, pero cambiará completamente el color de tu vehículo (incluído el techo) a algo entre gris si está seco o negro si está húmedo.

En caso de barro, si llevas neumáticos planos, de autopista o con poco relieve, conduce despacio: encontramos una camioneta destrozada al costado de la ruta.

La Cucaracha, la furgo de La Vuelta al Mundo en 10 Años en la Dalton Highway, Alaska, Estados Unidos, final de la ruta Panamericana

 

NORMAS BÁSICAS DE LA RUTA (hay muchas, pero estas son indispensables). Sí o sí.

Los camiones siempre tienen prioridad de paso. Es la ley.

Conduce siempre con las luces encendidas.

 

QUÉ LLEVAR EN EL VEHÍCULO

Las autoridades recomiendan llevar dos neumáticos de repuesto. Como dije, el camino está en buen estado, pero en algunas zonas puedes encontrarte con piedras afiladas capaces de hacer un tajo en el neumático. Nos pasó. Y no sirvió más.

Si decides llevar un solo neumático de repuesto (como hicimos nosotros) es muy recomendable llevar una cámara de repuesto y las herramientas necesarias para reparar el neumático en la ruta. Si vienes viajando seguro llevarás aceites de emergencia y algunas herramientas para reparaciones básicas.

De cualquier manera hay talleres que te pueden ayudar (y cobrar bastante caro) en el cruce del río Yukón, en Coldfoot, en Wiseman y en Deadhorse. En caso de emergencia, los camioneros y trabajadores de mantenimiento en la ruta en general son amables y pueden ser de mucha ayuda.

En verano el sol no se pone nunca en la ruta Dalton, Alaska

 

COMBUSTIBLE

Después de las últimas gasolineras a las afueras de Fairbanks solo puedes conseguir combustible en el cruce del río Yukón (caro), en Coldfoot (caro) y en Deadhorse (menos caro).

En Fairbanks, el combustible más barato se puede conseguir en la gasolinera del Safeway.

En Deadhorse hay dos gasolineras. Solo una, la Tesoro, está anunciada. La otra se llama Nana, tiene mejores precios y se encuentra casi frente a la entrada del aeropuerto. Hay que preguntar para encontrarla.

 

DÓNDE DORMIR

En la ruta Dalton puedes detenerte para dormir en cualquier parada de la ruta. No es obligatorio parar en un sitio establecido como camping.

Hay tres campings gratuitos de la BLM (Bureau of Land Management) de Alaska: Five Mile (milla 60, cerca del cruce del río Yukón), en el Círculo Polar Ártico (milla 115) y Galbraith Lake (milla 275). También hay un camping de pago que cuesta 8 dólares, el Marion Creek (milla 180).

Si prefieres dormir en hotel, o mejor dicho, en un contenedor hotel, los encontrarás en el cruce del río Yukón, en Coldfoot y en Deadhorse. Cuestan de 100 dólares para arriba la habitación doble y suelen incluir alguna comida en el precio. El típico hotel tradicional de cabaña de madera (esos que aparecen en las postales) solo lo encontrarás en Wiseman, en el desvío de la milla 189.

Wiseman es ...el único pueblo auténtico de la Dalton, la última ruta del norte de norteamérica, hacia el océano Ártico.

 

COMIDA Y AGUA

En el cruce del río Yukón, en Coldfoot, Wiseman y Deadhorse encontrarás por lo menos un restaurante.

Si prefieres cocinarte, carga todo lo que necesites desde Fairbanks. No hay almacenes en el camino y lo que encontrarás es caro y poco. En Deadhorse no hay almacenes ni supermercados, solo una tienda donde solo encontrarás galletas.

En bastantes laterales de la ruta puedes encontrar distintas variedades de frutas del bosque silvestres (berries), perfectas para mezclar con los cereales o comer. En los sitios de información suelen tener folletos sobre las que son comestibles y las que no.

Alaska y Yukón están llenos de setas, champiñones, muchos de los cuales se pueden comer. Hay que conseguir una guía, buscarlos, recoger, preguntar y comer.

Hay agua potable en los campings de la Five Mile (milla 60) y Marion Creek (milla 180). Si pides, seguro también te pueden dar en los sitios donde venden combustible.

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ANIMALES

Esto no es un zoológico, así que la oportunidad de ver animales salvajes se reduce a dos factores: suerte y conducir despacio observando los laterales.

Nosotros vimos dos osos negros que escaparon rápido, un par de alces que también escaparon rápido y un lobo solitario que caminó durante un rato por la ruta hasta que descubrió una ardillita, la persiguió y se la comió.

Alaska es tierra de osos. Si te encuentras uno y estás caminando, nunca salgas corriendo. (Ver Cómo evitar que te coman los osos)

 

TIPS

Un motociclista australiano nos contó que entró en el Prudhoe Bay hotel como si fuera un cliente más. Tomó desayuno, lavó su ropa, tomó el almuerzo (siempre de un buffet) y se fue, sin haberse registrado. Y sin pagar nada, claro.

Para cazar y pescar necesitas comprar un permiso.

Alaska también es tierra de mosquitos. Nosotros llevamos manga larga casi todo el tiempo y repelente con un 40% de DEET que conseguimos en Walmart. No fueron tan molestos como se dice.

En las oficinas de información también tienen folletos sobre los ríos donde puedes buscar oro. No es que lo vayas a encontrar sin estar bien equipado, pero sigue ahí.

Motociclista en la Dalton Highway, final de la Ruta Panamericana en Alaska, Estados Unidos.

 

LIBROS

En Estados Unidos y Canadá hay tanta información disponible en revistas gratuitas y folletos que las guías de viaje no son indispensables.

También hay muchos libros en inglés con historias reales sobre supervivencia y la vida salvaje de Alaska. Si quieres sumergirte en la historia de la carrera por el oro te recomendamos leer alguno de Jack London, un clásico de principios del siglo veinte.

 

DOCUMENTOS

Ve directamente a este enlace y encontrarás toda la información que necesites: Documentos para viajar por Estados Unidos.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

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140- De Guatepeor a Guatemala. Guía para Viajar por Guatemala

Mercado de Chichicastenango, guatemala

Por fin, parece que sí, ya era hora. Otro país de mayoría indígena masacrada y humillada, si tomamos en cuenta las disculpas solicitadas por Estados Unidos por contaminar de sífilis y gonorrea a casi mil guatemaltecos en la década de 1940, cuando todo importaba menos. Venimos de una guerra mundial donde murieron millones de personas, a quién le importarán 1000 tipos medio locos de un país llamado Guatemala, diría el responsable a quien nadie le pedirá cuentas ni orinará sobre su tumba.

Decía, otro país de mayoría indígena masacrada donde las piezas comienzan a colocarse en el sitio que les corresponde. Porque si Bolivia es el orgullo nativo del sur de América, quizás Guatemala se encuentre al inicio del mismo camino en Centroamérica. Quizás. Ya es bueno que exista la posibilidad después de décadas de masacres campesinas, de cesión de tierras comunales a corporaciones bananeras internacionales, de golpes de estado militares y asesinatos selectivos de dirigentes comunales.

–          Esto es calidad, lo otro era muerte –me dijo una vendedora de artesanías en el mercado de Chichicastenango, cuando le pregunté acerca de la vida en el pasado y el presente.

Esto por lo menos ya es un paso, ya es dejar Guatepeor para vivir en Guatemala. A pesar de las granadas de mano que las maras tiran en los autobuses de pasajeros de la capital que no pagaron protección.

Estuvimos casi un mes en Guatemala, insuficiente para conocer su alma pero suficiente para escribir una historia acerca del país más interesante de América Central. El más interesante porque a una naturaleza espectacular sembrada de sitios arqueológicos impresionantes y ciudades coloniales extraordinariamente bien conservadas se suma la vida tradicional y orgullosa de los maya quichés, sangre de la premio nóbel Rigoberta Menchú, muchos de los cuales continúan vistiendo a la manera tradicional a pesar de la invasión cultural de camisetas y jeans. Y eso es quererse mucho.

Y no sólo visten, sino que ejercen su ley. Al interior del país, fuera de las grandes ciudades, la justicia indígena marca la pauta de lo bueno y lo malo, de los castigos a cumplir por aquellos que rompen las normas de la comunidad. Ellos, igual que en los pueblos nativos de Bolivia y Perú, saben que la cárcel occidental y blanca sirve de universidad para aquellos que comienzan a delinquir. Y saben que el mejor castigo debe adecuarse a cada uno: si robas te quitan todas tus pertenencias hasta que aprendes a ayudar, o te condenan a trabajar en beneficio de la comunidad y vivir de la comida que los mismos vecinos quieran ofrecerte de buena voluntad. Las pequeñas humillaciones hacen que endereces tu camino.

La justicia indígena es mucho más sabia que la justicia occidental.

Como dice el epitafio de una tumba con forma de pirámide escalonada que encontramos en el cementerio de Chichicastenango: Cortaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, pero nunca podrán cortar nuestras raíces.

Tuvimos casi un mes, poco tiempo para vivir Guatemala, un país pequeño pero tremendamente rico en sitios que vale la pena conocer. Aquí va una lista de algunos de esos lugares extraordinarios.

Antigua Guatemala: la ciudad colonial más bonita de centroamérica y, quizás, de centro y norteamérica incluyendo México (y eso ya es mucho). El poco tráfico de vehículos ayuda a mantener el espíritu silencioso y pulcro de la antigua capital de Goathemala, sembrado de iglesias semidesmoronadas, calles empedradas y viejas casonas virreinales reconvertidas en hoteles y hostales que huelen a historia.

Volcán Pacaya: hasta la erupción de principios de 2010 era uno de los pocos volcanes en el mundo donde podías acercarte caminando hasta la lava ardiente. El espectáculo estaba garantizado y nadie te hacía firmar un papel evadiendo la responsabilidad por llevarte hasta allí.

Mercado de Chichicastenango: otro mercado indígena, pensé antes de verlo y vivirlo. Pero no, el mercado Quiché de los miércoles y sábados en Chichi es EL mercado. Es imperdible la visita al cementerio del pueblo, mezcla de tradiciones cristianas, mayas y hasta de ¡halloween!

Lago Atitlán: hay otros lagos de color verde rodeados de montañas y volcanes en centroamérica, pero este es una de las joyas de Guatemala. Casi todos los extranjeros van a Panajachel, pero hay muchos otros pueblos que valen la pena tomar como base para explorar el lago en bicicleta o transporte público.

Semuc Champey: esto es distinto. Porque Semuc Champey es un puente natural de trescientos metros de largo por cuarenta metros de ancho que se formó al derrumbarse una pared de la montaña. Entonces el río que siempre surcó el valle horadó la piedra caliza hasta construir un túnel bajo la superficie. Y el agua de los manantiales que bajan por los lados cargados de sedimentos formó una serie ininterrumpida de piscinas naturales color turquesa donde nadar rodeado de pequeñas cascadas y montañas verticales.

Sitio arqueológico y parque nacional Tikal: es uno de los Lugares para ver antes de morir. Con eso ya está todo dicho.

No estuvimos en la ciudad negra de Livingstone en el Caribe, ni pudimos ver las estelas de Quiroga ni las playas del océano Pacífico ni hacer cave tubbing en las montañas cercanas a la frontera con Belice. Quedaron pendientes. Porque Guatemala es uno de esos pocos países donde volveremos en otro viaje. Sin duda.