334- Cómo extender la visa de ESTADOS UNIDOS sin salir del país | GUÍAS

El viajero frente al Delicate Arch en Arches National Park. Viajeros4x4x4

Estados Unidos es un país muy grande. Enorme. Entre Nueva York y Los Ángeles hay 4520 kilómetros. De Miami a Anchorage, en Alaska, hay nada más y nada menos que 7979 kilómetros. Una burrada. Y eso sin contar las islas ni la enorme cantidad de lugares espectaculares que hay en el camino y en los que debemos parar. ¿Es posible recorrer Estados Unidos en un solo viaje? No, sin duda. Entonces, ¿cómo hacer para quedarnos más tiempo? ¿Cómo extender la visa de Estados Unidos, y conocer un poquito más si solo tengo una oportunidad de viajar allí?

Con el formulario I-539 y un poquito de astucia es posible. Pero empecemos por el principio, con los Documentos que necesitas para viajar a Estados Unidos. Todas las personas que viajan por turismo a Estados Unidos obtienen un visado B-2 al cruzar la frontera por tierra, mar o aire. Los que viajan por negocios consiguen el B-1.

1- Ciudadanos de países que no necesitan visado previo. Aquí entran la mayor parte de los países europeos, Australia, Brunei, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda, Singapur, Chile y Taiwan. Deben rellenar el formulario ESTA por Internet un par de semanas antes de viajar a Estados Unidos. Una vez en la frontera, y suponiendo que todo está en regla, te darán un visado de 3 meses. Casi siempre. (Pueden darte el visado por menos tiempo, pero eso es a consideración del oficial de frontera, quien tiene la última palabra sobre si puedes o no entrar al país).

Historia: “en una ocasión entrábamos por barco desde la Isla de Vancouver a la Olympic Peninsula, frente a Seattle, y Anna acababa de renovar el pasaporte. Curiosamente en España, cada vez que renuevas tu pasaporte, te dan un número nuevo, que por supuesto no aparece en los registros de Estados Unidos. El oficial fue muy amable -imagino que la inminente partida del ferry habrá tenido que ver- y ayudó a Anna a completar un nuevo ESTA allí mismo, en la oficina de migración de Estados Unidos en territorio canadiense”.

En el caso de que pertenezcas a este grupo y quieras tener una visa que te permita quedarte en el país por hasta seis meses, deberás solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de tu país antes de viajar. Busca en la página de internet de la embajada de Estados Unidos en tu país y allí aparecerán el coste (se paga por adelantado con tarjeta de crédito) y los documentos mínimos que necesitas llevar. Allí deberás enseñar documentación que demuestre tu arraigo en tu país. Vamos, datos que demuestren que sólo quieres vivir un gran viaje por su tierra y no te interesa ponerte como una vaca comiendo carne llena de hormonas por el resto de tu vida. Presentar algún título de propiedad, un resumen de cuenta bancaria con unos cuantos ceros, alguna inversión o proyecto en tu país, blogs de viaje y familiares directos que se quedan en casa como rehenes (pareja o hijos), son muy recomendables.

2- Ciudadanos de países que necesitan visado. A los habitantes del resto de países del mundo no les queda más remedio que solicitar una entrevista personal en el consulado de Estados Unidos de su país de origen, pagar por la entrevista y llevar todos los documentos necesarios que demuestren tu arraigo en tu país. Igual que en el párrafo anterior, lleva títulos de propiedad, cuenta bancaria, trabajo fijo, inversiones, proyectos, blogs de viaje, familiares directos que se quedan como pareja o hijos… todo sirve para que no sospechen que quieras quedarte a vivir en su país.

Tip: Si quieres viajar y te falta algo de bulto en la cuenta bancaria, no temas ser [email protected] con la gente que te quiere y pedirles prestado para conseguir un nuevo resumen de cuenta con algún número extra. Antes de irte se lo devuelves. Todos los detalles ayudan.

Ruta Denali, en Alaska - Viajeros4x4x4
Ruta Denali, en Alaska –

Bien, ya estamos dentro de Estados Unidos y queremos extender la visa. ¿Cómo hago?

Llevamos unos meses viajando por Estados Unidos. Los días pasan volando y de repente nos encontramos con que nuestro visado está a punto de caducar. Una de las Cuatro situaciones que pueden convertir tu viaje a Estados Unidos en una pesadilla sería quedarte dentro del país con el visado caducado. Y más aún ahora, teniendo en cuenta la política migratoria del nuevo gobierno de Estados Unidos.

La primera opción es salir a México o Canadá y volver a entrar a Estados Unidos al día siguiente. Suele funcionar, a no ser que el oficial de migración te pregunte si volviste a tu país desde tu última salida de Estados Unidos, ayer o anteayer. Es un requisito que pueden hacer valer. En ese caso una respuesta válida puede ser que vas a volar tal día desde el aeropuerto de X (pon aquí el nombre de la ciudad que prefieras). Si viajas en vehículo, éste se quedará en casa de unos amigos en XX (pon aquí el nombre de la ciudad donde viven tus amigos, reales o imaginarios).

Volver a entrar después de un visado de 3 meses no debería ser un problema si te toca un oficial de migración humano, que entiende que tu interés siempre es conocer su país. Una tercera renovación ya es más difícil. ¡No olvides los Doce consejos para cruzar la frontera con Estados Unidos y Canadá.!

Como extranjero se supone que puedes pasar un máximo de seis meses por año calendario en Estados Unidos. Como ya comenté, eso depende del oficial de migración que te atienda y de cómo juegues con las fechas. Si esa persona ha pasado una mala noche, se ha peleado con su pareja, hace tiempo que no va al baño ni tiene sexo, su equipo favorito ha perdido o tiene un especial sentido del deber, prepárate. Esa persona querrá hacerte cumplir cada coma y párrafo de la ley. Sólo lo podrás convencer con confianza y el beneficio de la duda.

Tip: siempre que estamos entrando en Estados Unidos o Canadá, intentamos evitar a los oficiales de migración latinos o asiáticos. Son los más exigentes y suelen indagar bastante más en tus intenciones de viaje que los oficiales blancos. 

Ten en cuenta que tu visa no deja de correr si sales de Estados Unidos por tierra. O sea, si viajas hacia Alaska, tu visado de Estados Unidos sigue vigente y comiéndose los días si sales a Canadá, o México antes de su vencimiento! Recuerda: correr en Alaska es una pena.

Horseshoe Bend, Arizona - Viajeros4x4x4
Horseshoe Bend, Arizona

Entonces, ¿cómo extender la visa de Estados Unidos?

Si pasaste el filtro de la entrevista personal en el consulado de Estados Unidos, y te han dado el visado con el que puedes permanecer 6 meses sin la obligación de salir del país, hay una manera de quedarte más tiempo de forma legal.

¡Bienvenido emprendedor o emprendedora, al país de los negocios!

Se trata del formulario I-539, que sirve para cambiar o extender tu estatus oficial como no inmigrante.

La mejor manera de presentar este trámite es con un proyecto económico que requiere tu presencia durante un plazo de tiempo mayor que el que te dieron al entrar a Estados Unidos. Un posible negocio de importación de algún producto típico de tu país siempre suena lógico.

Para darle validez necesitarás dar información veraz y comprobable de los motivos que hacen necesaria la extensión del visado. (Que solo quieres viajar, ya lo sé, pero las cosas son como son). Te sirven el contacto de tu amigo fabricante en tu país de origen que quiere exportar a Estados Unidos, cartas de intención nombrándote como representante, muestras de producto, resúmenes de cuenta donde puedan constatar que tienes el dinero para mantenerte en el país y todos aquellos detalles que puedan ayudar a tu historia.

Puedes encontrar más información oficial (en inglés) en la página principal del formulario I-539. También hay aquí algunas instrucciones extras que te pueden servir. En este otro enlace te dicen qué documentación aportar y cuánto cuesta el trámite, y aquí, dónde debes enviar la información. No olvides que recomiendan iniciar la solicitud por lo menos 45 días antes de que expire tu visado.

En principio se puede hacer todo el trámite por internet, pero a veces es mejor imprimir todos los papeles, preparar una linda carpeta, incorporar las muestras, y utilizar el viejo correo, el U.S. Postal Service. Esta es la dirección donde debes enviar todo:

USCIS
P.O. Box 660166
Dallas, TX 75266

Aguas termales en Yellowstone National Park - Viajeros4x4x4
Aguas termales en Yellowstone National Park

CÓMO EXTENDER LA VISA DE ESTADOS UNIDOS. RESUMEN DE LOS PASOS A SEGUIR

En conclusión, lo que se tiene que mandar a USCIS para hacer una solicitud de extensión o cambio de estatus migratorio es:

1- Formulario I-539, con la información adicional necesaria para apoyar tu historia.

2- Formulario I-94, copia del papelito que te ponen en el pasaporte cuando entras a Estados Unidos. También lo puedes descargar de internet, junto con tu historial de entradas y salidas del país

3- Fotocopia de tu pasaporte.

4- Cheque con el importe a pagar, en el caso que conozco fueron 290 dólares por persona, pero puede variar. El cheque se puede hacer en el mismo U.S. Postal Service desde donde enviarás la información por correo.

A partir del momento en que lo envías (y guardas todos los comprobantes) puedes permanecer legalmente en Estados Unidos hasta recibir una respuesta, que suele ocurrir tres meses más tarde. A partir de ese momento tienes un mes para dejar el país. Total: 2 meses y medio extras en Estados Unidos, como mínimo. Siempre lleva los documentos adecuados que comprueben tu situación migratoria. Que no está el horno para bollos.

Finalmente, utiliza esta información para hacer lo correcto. Las autoridades son muy puntillosas con las formas así que disfruta, pórtate bien y disfruta el viaje, que vale la pena perderse por los bosques de Idaho, la carretera 395 de California, el planeta de arcos y cañones de Utah, las tierras del BLM (Bureau of Land Management) y su espectacular colección de Parques Nacionales.

Aprovecha hasta el último día, piérdete por ahí, disfruta, y que la ruta te acompañe!

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá
La Cucaracha, Mitsubishi Delica 1991 con matrícula de España, volando en el puerto de Colón, Panamá



265- El predador más sanguinario de Norteamérica.

El mosquito es el animal más sanguinario de América del Norte

Las imágenes de personas atacadas por leones, aplastadas por hipopótamos o tragadas de un solo bocado por boas gordas y satisfechas (que suelen hacer la siesta bajo una palmera) ocupan un lugar destacado entre las alucinaciones más horribles del ser humano. Yo, cuando tengo pesadillas, sueño con el ataque de los mosquitos gigantes.

No me malinterpretes: no es una fobia irracional como la que provoca el escándalo y los gritos agudos de damas y elefantes que se encuentran con un ratoncito de campo. Tampoco siento la repulsión que causan las cucarachas que se cuelan en tu casa en busca de calor, amor y comprensión, ni la repugnancia instintiva a una araña inofensiva (¡mátala! ¡mátala!), que solo ocupa su rincón como una mascota bien educada. Es cierto, son bichos que provocan asco, tan feos que ni los chinos se los comen.

Pero no necesitas saber karate para matar una araña, y el manual de instrucciones básico solo recomienda estar calzado para aplastar una cucaracha. Al ratón le pones una trampa y te armas de paciencia, o le pides prestado el gato a tu vecina y ya está. En cambio a los mosquitos hay que cazarlos. Hay que perseguirlos en 3D dando manotazos en el aire, las paredes y el techo. Hay que acabar con ellos pasando por encima de la cama, la mesa y el sofá. Hay que exterminarlos sin piedad. No solo te zumbarán en los oídos para que no puedas dormir, sino que pueden matarte. Y esto sí que no es una exageración.

El mosquito del norte de Norteamérica no es un insecto, es un ave.

En la búsqueda de las carreteras más remotas decidimos tomar la James Bay Road, una ruta larga, solitaria y sin salida que desemboca en la Bahía de Hudson, al norte de Quebec, Canadá. Lejos, muy lejos. Es un sitio extraño: en invierno la noche parece eterna y la tierra aguanta cubierta por una espesa capa de nieve. En verano el sol se resiste a ocultarse, los lagos salpican el paisaje y el suelo, mullido, permanece constantemente húmedo. También es uno de los sitios preferidos por los mosquitos para irse de vacaciones. Hay millones.

Soñábamos con avistar grandes animales en libertad, osos, caribúes y, con un poco de suerte, algún par de lobos. Pero solo nos cruzamos con ardillas salvajes, alguna liebre cobarde y mosquitos enormes que deberían ser clasificados como aves. Apenas dejamos atrás el pueblo de Matagami empezaron a convertirse en una auténtica plaga bíblica. Fue emocionante, nos dieron una bienvenida multitudinaria. Estaban tan contentos de que estuviéramos por allí, que vinieron todos a saludarnos.

Los mosquitos son insectos sociales, les gusta la compañía, por lo menos la nuestra. Suelen llegar al amanecer para compartir el desayuno y en ocasiones al mediodía, sobre todo si es un día caluroso y el aire no se mueve. Al atardecer aparecen sin avisar acompañados de sus amigas las moscas negras, los tábanos con hambre u otros insectos voladores no identificados que se apuntan al pica-pica vespertino. Y pueden ser tantos, al mismo tiempo, que, si no tienes cómo protegerte, te darán ganas de empezar a gritarles ‘¡cobardes! ¡vengan de a uno!’.

Sin duda es una experiencia que templa el carácter, que te destroza los nervios o, si consigues soportar el zumbido constante en tus oídos, te convierte en un estoico del siglo veintiuno, en una especie de Buda viviente. En un Karate Kid que caza mosquitos en el aire sin mirarlos, que aplasta bichos golpeándose el pecho con la mano derecha mientras sigue escribiendo con la mano izquierda, sin quitar la vista de la pantalla del ordenador. En este momento, entre palabra y palabra, estoy llevando a cabo una masacre.

No sé si los mosquitos la recordarán en sus libros de historia, pero te aseguro que yo no los voy a olvidar.

Con el paso de los días dejas de llamarlos por su nombre y solo con decir ‘ya están aquí’ todos sabrán a qué te refieres. Aprendes a imitar el zumbido de los machos para atraer a las hembras  y molestar a tu pareja, los preparas dentro de guisos (ellos se tiran solos) o te los comes crudos cuando bajas la ventanilla de la furgo. Algunos estudiosos excéntricos los coleccionan para buscar diferencias entre unos y otros y les ponen nombres en latín. Otros los adoptan como mascotas, los encierran en amplias jaulas especialmente diseñadas para recrear su ambiente natural y diariamente les dan a comer del mismo dedo. Son personas que se encuadran dentro del ecologismo fundamentalista, veganos a ultranza incapaces de matar un maldito insecto porque son seres vivos o porque trae mal karma cósmico.

Yo, personalmente, los mato, los reviento, los aplasto sin piedad. Y entre los viajes por Alaska, Yukón y el norte de Quebec, he completado un doctorado Honoris Causa en la caza de insectos molestos que pican o te chupan la sangre. Aplaudo a las moscas cuidando de que su cuerpecito quede entre la palma de mis manos y aprieto los tábanos entre el pulgar y el índice hasta que escucho un crujido. Sí, los tábanos crujen. Incluso comencé a guardar cadáveres en una caja para tomar una fotografía de una montaña de mosquitos muertos. Seguía las indicaciones de un amigo editor de una revista, que me aconsejó ser creativo con las imágenes. Pero a los tres días aquello comenzó a oler tan mal que decidí buscar la originalidad por otros caminos.

Varias veces he intentado escapar volando de los mosquitos, pero solo he conseguido correr. Después de muchos intentos y golpes desafortunados contra el suelo decidí bañarme diariamente en lagos de agua helada con el propósito de despistar a los insectos, que suelen ser atraídos por el mismo olor a sudor del que huye la mayoría de tus amigos. Tampoco funcionó. Coloqué trampas pegajosas y hasta pensé en adoptar una iguana o por lo menos un lagarto cualquiera de lengua larga. ‘Estaría bueno uno de esos que cambia de color, sería cool’ le dije a Anna, utilizando palabras en inglés, que por algo estábamos en Norteamérica. Pero no quiso.

Después de un tiempo y una buena dosis de frustración y paranoia me di cuenta que, en cuestión de mosquitos, lo único que sirve es la prevención. Es indispensable usar ropa de mangas largas, rociar el interior de tu vehículo con insecticida y tu piel con repelente de insectos con un alto porcentaje de DEET. Si viajas por zonas donde la malaria sea común, es recomendable tomar algún coctail de pastillas que refuerce tus defensas. En nuestro caso, mientras cruzamos África, tomamos una mezcla de Paludrine (compuesto: Proguanil) y Malarone (compuesto Atovacuona y Clorhidrato de Proguanil). En realidad, nos atiborramos de ellas durante 18 meses. Es posible que hoy exista alguna otra combinación más eficaz, la medicina avanza.

Ya sabes, si te vas de viaje y no quieres terminar con el cuerpo cubierto de marcas como los brazos de un yonki, o hirviendo de fiebres como un zombi pálido que duda de qué lado está, protégete de los mosquitos. Y si eres un machote o una amazona y te gusta jugar a la ruleta rusa ponle mucho picante a la comida. Quizás, tras chuparte la sangre, los mosquitos exploten en el aire.

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185- ALASKA | El final de la Ruta Panamericana

Cartel de carretera en la ruta Dalton, final de la ruta Panamericana en América del Norte

Llegar a Deadhorse en verano conduciendo una furgoneta 4×4, es llegar al extremo geográfico de la última ruta en el norte de América. Pero no es el extremo de la aventura. Para vivir eso, hay que venir en invierno.

Y para venir en invierno hay que instalar un calentador de bloque de motor.

Ya me estoy tentando.

 

LA RUTA

De Fairbanks a Deadhorse/Prudhoe Bay hay casi 800 kilómetros, de los cuales el 90% (414 millas) pertenecen a la Dalton Highway, la carretera construida para conectar los pozos de petróleo del océano Ártico.

La ruta está en buen estado y se puede llegar en 15 horas o una semana. Depende de las ganas que tengas de perderte. Es mantenida permanentemente para que los camiones que transitan por ella durante todo el año puedan moverse a buena velocidad. Hay parte de tierra y parte cubierta con una capa de asfalto, que en algunas zonas se ha deformado a causa del permafrost dejando una secuencia de olas que te pueden hacer volar si vas demasiado rápido.

En las secciones de tierra es una buena idea bajar bastante la velocidad cuando te cruzas con otro vehículo/camión debido a las piedras voladoras, que suelen sentir una atracción especial por los parabrisas.

Si ha estado lloviendo habrá algo de barro. Si llevas los neumáticos adecuados no será peligroso, pero cambiará completamente el color de tu vehículo (incluído el techo) a algo entre gris si está seco o negro si está húmedo.

En caso de barro, si llevas neumáticos planos, de autopista o con poco relieve, conduce despacio: encontramos una camioneta destrozada al costado de la ruta.

La Cucaracha, la furgo de La Vuelta al Mundo en 10 Años en la Dalton Highway, Alaska, Estados Unidos, final de la ruta Panamericana

 

NORMAS BÁSICAS DE LA RUTA (hay muchas, pero estas son indispensables). Sí o sí.

Los camiones siempre tienen prioridad de paso. Es la ley.

Conduce siempre con las luces encendidas.

 

QUÉ LLEVAR EN EL VEHÍCULO

Las autoridades recomiendan llevar dos neumáticos de repuesto. Como dije, el camino está en buen estado, pero en algunas zonas puedes encontrarte con piedras afiladas capaces de hacer un tajo en el neumático. Nos pasó. Y no sirvió más.

Si decides llevar un solo neumático de repuesto (como hicimos nosotros) es muy recomendable llevar una cámara de repuesto y las herramientas necesarias para reparar el neumático en la ruta. Si vienes viajando seguro llevarás aceites de emergencia y algunas herramientas para reparaciones básicas.

De cualquier manera hay talleres que te pueden ayudar (y cobrar bastante caro) en el cruce del río Yukón, en Coldfoot, en Wiseman y en Deadhorse. En caso de emergencia, los camioneros y trabajadores de mantenimiento en la ruta en general son amables y pueden ser de mucha ayuda.

En verano el sol no se pone nunca en la ruta Dalton, Alaska

 

COMBUSTIBLE

Después de las últimas gasolineras a las afueras de Fairbanks solo puedes conseguir combustible en el cruce del río Yukón (caro), en Coldfoot (caro) y en Deadhorse (menos caro).

En Fairbanks, el combustible más barato se puede conseguir en la gasolinera del Safeway.

En Deadhorse hay dos gasolineras. Solo una, la Tesoro, está anunciada. La otra se llama Nana, tiene mejores precios y se encuentra casi frente a la entrada del aeropuerto. Hay que preguntar para encontrarla.

 

DÓNDE DORMIR

En la ruta Dalton puedes detenerte para dormir en cualquier parada de la ruta. No es obligatorio parar en un sitio establecido como camping.

Hay tres campings gratuitos de la BLM (Bureau of Land Management) de Alaska: Five Mile (milla 60, cerca del cruce del río Yukón), en el Círculo Polar Ártico (milla 115) y Galbraith Lake (milla 275). También hay un camping de pago que cuesta 8 dólares, el Marion Creek (milla 180).

Si prefieres dormir en hotel, o mejor dicho, en un contenedor hotel, los encontrarás en el cruce del río Yukón, en Coldfoot y en Deadhorse. Cuestan de 100 dólares para arriba la habitación doble y suelen incluir alguna comida en el precio. El típico hotel tradicional de cabaña de madera (esos que aparecen en las postales) solo lo encontrarás en Wiseman, en el desvío de la milla 189.

Wiseman es ...el único pueblo auténtico de la Dalton, la última ruta del norte de norteamérica, hacia el océano Ártico.

 

COMIDA Y AGUA

En el cruce del río Yukón, en Coldfoot, Wiseman y Deadhorse encontrarás por lo menos un restaurante.

Si prefieres cocinarte, carga todo lo que necesites desde Fairbanks. No hay almacenes en el camino y lo que encontrarás es caro y poco. En Deadhorse no hay almacenes ni supermercados, solo una tienda donde solo encontrarás galletas.

En bastantes laterales de la ruta puedes encontrar distintas variedades de frutas del bosque silvestres (berries), perfectas para mezclar con los cereales o comer. En los sitios de información suelen tener folletos sobre las que son comestibles y las que no.

Alaska y Yukón están llenos de setas, champiñones, muchos de los cuales se pueden comer. Hay que conseguir una guía, buscarlos, recoger, preguntar y comer.

Hay agua potable en los campings de la Five Mile (milla 60) y Marion Creek (milla 180). Si pides, seguro también te pueden dar en los sitios donde venden combustible.

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– ¡OJO! CUATRO SITUACIONES QUE PUEDEN CONVERTIR TU VIAJE A ESTADOS UNIDOS EN UNA PESADILLA.

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ANIMALES

Esto no es un zoológico, así que la oportunidad de ver animales salvajes se reduce a dos factores: suerte y conducir despacio observando los laterales.

Nosotros vimos dos osos negros que escaparon rápido, un par de alces que también escaparon rápido y un lobo solitario que caminó durante un rato por la ruta hasta que descubrió una ardillita, la persiguió y se la comió.

Alaska es tierra de osos. Si te encuentras uno y estás caminando, nunca salgas corriendo. (Ver Cómo evitar que te coman los osos)

 

TIPS

Un motociclista australiano nos contó que entró en el Prudhoe Bay hotel como si fuera un cliente más. Tomó desayuno, lavó su ropa, tomó el almuerzo (siempre de un buffet) y se fue, sin haberse registrado. Y sin pagar nada, claro.

Para cazar y pescar necesitas comprar un permiso.

Alaska también es tierra de mosquitos. Nosotros llevamos manga larga casi todo el tiempo y repelente con un 40% de DEET que conseguimos en Walmart. No fueron tan molestos como se dice.

En las oficinas de información también tienen folletos sobre los ríos donde puedes buscar oro. No es que lo vayas a encontrar sin estar bien equipado, pero sigue ahí.

Motociclista en la Dalton Highway, final de la Ruta Panamericana en Alaska, Estados Unidos.

 

LIBROS

En Estados Unidos y Canadá hay tanta información disponible en revistas gratuitas y folletos que las guías de viaje no son indispensables.

También hay muchos libros en inglés con historias reales sobre supervivencia y la vida salvaje de Alaska. Si quieres sumergirte en la historia de la carrera por el oro te recomendamos leer alguno de Jack London, un clásico de principios del siglo veinte.

 

DOCUMENTOS

Ve directamente a este enlace y encontrarás toda la información que necesites: Documentos para viajar por Estados Unidos.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

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184- La ruta hacia el Ártico 9: Fotografías de Deadhorse, final de la ruta Panamericana en Alaska

Encuentra la historia completa de la llegada de La Vuelta al Mundo en 10 Años a Deadhorse / Prudhoe Bay, Alaska, en www.viajeros4x4x4.com. Furgo. La Cucaracha. Ártico. Petroleo. Contenedor. Vehículos en frío

Aquí hay otra buena tanda de fotos sobre Deadhorse, final de la ruta Dalton y de la ruta Panamericana en el extremo norte de norteamérica. Esta vez en formato casi FOTO NOVELA.

La historia completa sobre Deadhorse/Prudhoe Bay, el pueblo más cercano al Polo Norte donde puedes llegar por ruta está en La Ruta hacia el Ártico: Bienvenidos a Deadhorse, bienvenidos a Prudhoe Bay.




183- La ruta hacia el Ártico 8: Bienvenido a Deadhorse, bienvenido a Prudhoe Bay

Cartel de Deadhorse, bienvenido al norte de Alaska, final de la Dalton Highway, y de la ruta Panamericana en América del Norte

Es la una del mediodía del 25 de julio y la temperatura en Deadhorse, Alaska, final de la última ruta en el norte de Norteamérica, es de 4 grados centígrados. Lo dicen los termómetros.

Es verano en la línea del paralelo 70 norte.

Sigue nublado, como ayer y antes de ayer y como casi todos los días que recuerdo en el estado número cuarenta y nueve de Estados Unidos. Hace frío, frío del tipo maldito que se te inyecta en los huesos con hambre y se agarra desesperado pidiendo atención.

Aunque el guardia de seguridad del portón que cierra el camino hacia el norte va en camisa oficial de manga corta. No desentona, casi todos los que trabajan en este pueblo industrial levantado al filo de la orilla del Océano Ártico van en manga corta. Sí, es verano, en Deadhorse hace un frío de los mil demonios pero es verano. Y hay que vivir como en verano.

El guardia es un gordo fortachón llamado Randy, simpático a pesar de que me dice que no puedo sacar las fotos que ya saqué.

–          Todos los edificios que hay por aquí son de compañías que brindan servicios al campo petrolero de Prudhoe Bay, que pertenece a BP. Supongo que ya sabes que no puedes pasar con tu vehículo a través de la puerta.

Asiento en silencio.

–          Lo siento, son las reglas –afirma sin perder la sonrisa.

–          ¿Era igual antes de los ataques terroristas del 2001?

–          Sí, las normas son las mismas desde antes del 2001. Si te interesa llegar hasta el Océano Ártico puedes tomar el tour. Cuesta cuarenta y cinco dólares y tienes que registrarte con veinticuatro horas de anticipación para que seguridad nacional pueda investigarte. Pero la verdad, no lo recomiendo. Te llevarán por las instalaciones petrolíferas y después de un rato te enseñarán el mar. Y si quieres puedes mojar el pie en el Ártico. Nada más. Si solo quieres ver el mar, hazlo. Está a solo diez kilómetros…

Más allá de la disyuntiva personal de si es indispensable gastar ese dinero para meter el pie en agua fría, lo que encontramos en Deadhorse es casi angustiante. Deadhorse es un sitio práctico y feo, dedicado a producir dinero en una de las regiones más inhóspitas del mundo. Todos los edificios son metálicos e impersonales. Las grúas se mezclan con los camiones cisterna y las máquinas perforadoras y las camionetas todo terreno con los contenedores.

Deadhorse es uno de esos pueblos que uno quisiera que fueran distintos. Que tuvieran algo memorable, algo que te ayudara a recordarlo con satisfacción, más allá de los 100.000 kilómetros de ruta que te llevaron hasta aquí. Por lo menos, que los edificios fueran iglús gigantes, que el tipo vestido de guardia de seguridad en realidad fuera un oso blanco o hubiera barra libre de combustible.

Pero no, Deadhorse es feo y se encuentra aislado en una región que permanece con temperaturas bajo cero más de la mitad del año. Hay que pagar bien para atraer a la gente a este agujero helado. El acuerdo no es malo. Los empleados trabajan dos semanas y tienen dos semanas libres. Suficiente para tomar un taxi, que aquí tienen alas, y volar a Fairbanks o Anchorage, donde casi todos tienen un hogar cuando dejan Deadhorse.

Pienso: dos semanas y un buen sueldo dan para volar a China y volver. O a la Patagonia, o a Europa, o a África, o a donde quiera que sueñes, diez días, una vez al mes. Si te gusta viajar, no está tan mal trabajar aquí.

Luego vamos a la oficina de correos, de donde nos enviamos un par de postales a nosotros mismos. A Barcelona. Junto a la ventanilla hay una colección de fotos Polaroid, de cuando hace unos años retrataban a los viajeros con ruedas que llegaban de lejos.

–          ¿Qué hace la gente para entretenerse en invierno, además de ver la televisión y dormir como marmotas? –le pregunto a una de las dos mujeres que atienden el puesto, que se ríen.

–          En invierno, aunque no lo parezca, hay muchos más caminos que en verano. El hielo y la nieve pavimentan ríos y senderos que puedes recorrer con raquetas y motos de nieve. Puedes viajar por los bosques con trineos tirados por perros que nunca se rompen, o pescar en agujeros en el hielo, o dedicarte a la caza con rifle o a la caza tradicional con arco y flecha… siempre hay cosas por hacer. Y si no hay, te las inventas. Aquí nadie se aburre.

Tiene razón. Entonces recuerdo que una de las aficiones del invierno es apostar en primavera sobre el día y la hora en que se romperá la capa de hielo que cubre el río Yukón. En un pueblo llamado Chicken tiran cañonazos cargados de ropa interior. En la costa puedes cazar salmones con arpón. Lo hice, es fácil.

Mientras tanto la vida sigue normal en el norte del mundo, donde ese apocalipsis llamado calentamiento global parece más bien una bendición. Entonces los inviernos serán menos duros y largos. Menos blancos. Y la vida más amable, en este rincón helado del planeta Tierra.

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