131- Cómo alinear mal tu vehículo para que las ruedas queden derechas.

La Vuelta al Mundo en 10 Años - www.viajeros4x4x4.com

Durante buena parte de la vuelta al mundo batallamos en la búsqueda del Santo Grial, la llave maestra, el mecánico gurú rodeado de herramientas mágicas que supiera cuál era el problema de alineación de la furgo. Por qué teníamos que comprarle neumáticos nuevos cada 20.000 kilómetros, ¿por qué tus malditos zapatos nos duran tan poco?

No era algo nuevo. Ya en Zimbabue recuerdo pasar medio día conversando con uno de los últimos mecánicos blancos del país acerca de la situación política y filosofando sobre el tren delantero. En Argentina le pusieron pestañas detrás de una rueda y en Brasil detrás de la otra. En Chile estuvimos a punto de cambiar el tren delantero completo. En Perú lo hicieron a ojo y varilla. En Venezuela lo hicieron con cariño en Puerto Ordaz. En Colombia con seriedad. Y nadie, ¿puedes creerlo? nadie consiguió dejar las ruedas delanteras bien alineadas. Derechas.

– Mira, hace años que alineamos la furgo y siempre nos sigue gastando neumáticos por el lado de adentro. En los dos neumáticos de adelante –siempre le decíamos al tipo del taller dónde entrábamos, grasiento o luminoso, inmaculado como un quirófano o con suelo de tierra.

– Seguro que se lo hacen mal, porque éstas máquinas no fallan –respondía el Maradona de turno.

Entonces intentaba ser optimista y le dejaba hacer, consciente de que la consecuencia más probable sería una nueva decepción. Le observaba poner los aparatos, bajaba al foso, miraba los golpes que nos trajimos de África, sacaba llaves, aflojaba y ajustaba. Creer que algo saldrá mal también es tener fe.

La rutina fue siempre igual hasta que llegamos a Nicaragua. Llevábamos cinco países estirando neumáticos lisos ya que no conseguíamos la medida original (215-R15) y no queríamos poner otra similar porque siempre sacrificábamos algo: o era un valiosísimo centímetro de altura o era una llanta más ancha que probablemente nos haría consumir un poco más de combustible.

En Managua conseguimos nuestras Kumho justo después de un par de reventones en ruta, y bueno, tocaba alinear. Pero ésta vez sucedió algo distinto. Teníamos que pasar un par de semanas en Managua esperando la impresión de los 1000 ejemplares de la cuarta edición del libro Historias en Asia y Africa, el que solemos vender en la ruta. Alineamos en un taller recomendado por otro mecánico desconocido y luego de una semana, cuando ya comprobamos que los neumáticos seguían gastando por dentro, volvimos al taller. Y el chico que nos atendió, Harry Samorio, del taller Noguera, un mecánico que todavía no se creía Maradona, nos escuchó. Y dijo algo muy sencillo, que solucionó un problema que veníamos arrastrando desde hacía ocho años.

– Quizás lo que sucede es que cuando ustedes se sientan las ruedas se abren un poco. Es raro, pero es lo único que se me ocurre.

– ¿Y entonces? ¿Tenemos que adelgazar? No estoy flaco flaco, pero tampoco estoy gordo.

– No, lo que hacemos es dejar las ruedas un poquito más abiertas de lo que recomienda la máquina para este modelo. Entonces, cuando se sienten, se pondrán rectas. Así deberían dejar de gastarse por dentro…

Diez mil kilómetros después los neumáticos delanteros siguen gastando parejito. Y es curioso, porque siempre hay un plan B, siempre hay otra manera de hacer las cosas. Sólo hay que dejar la cabeza abierta, siempre se encuentra una solución, aunque esa solución no sea la recomendada por el fabricante.

O sea, para que la alineación quede bien, teníamos que hacerlo mal. Chin-pum.




130- Cómo arreglar una caja de cambios sin todas las piezas originales

Arreglando la caja de la furgo de La Vuelta al Mundo en 10 Años en Lázaro Cárdenas, Michoacán, México

Si la furgo pudiera celebrar, ¿cómo sería su gran fiesta?

Hace unos días cumplimos 10 años viviendo en la ruta. Nosotros queríamos celebrarlo en una playa de agua tibia, la furgo quería celebrarlo en un mecánico de aceite espeso.

Ganamos, por algo tenemos las llaves, pero al día siguiente tuvimos que volver a Lázaro Cárdenas, el puerto principal de Michoacán, para ir al mecánico. Hacía unos días que la caja de cambios había comenzado a rascar. Nunca la habíamos abierto en todo el viaje, y había caducado.

El Chava Vital, gran jeepero mexicano y con contactos por todos los estados, sentenciaba desde Morelia que el problema estaba en uno de los bronces. Nuestro gurú Pipo coincidía desde Chile. “Desarmen la caja, arreglen bien lo que tengan que arreglar y de paso cambian el disco de embrague. Pero háganlo bien, ustedes no se pueden dar el lujo de arreglar las cosas a medias”.

Dicho y hecho, el Chava nos contactó con su hermano del alma Fabio, Fabio habló con Sergio (el mejor electricista de automóviles de Lázaro Cárdenas), y Sergio nos recomendó el taller García, el taller de Don Juve, especialista en cajas y transmisiones.

Conclusión una vez desarmada la caja: hay un aro de bronce roto y la flecha deslizable y la flecha de mando tienen juego, sus extremos están gastados. El de la flecha de mando se puede rellenar y pulir ya que no trabaja, sólo se apoya. La flecha deslizable hay que cambiarla, ya no sirve. Estem fotuts.

Solución 1: cambiar la caja. Pero Mitsubishi casi no existe en México. No hay vehículos chocados en los deshuesaderos (desarmaderos) y estamos junto a Estados Unidos, donde la mayoría de las cajas de cambio son automáticas. Conseguimos una caja de cambios de un Mitsubishi 4×2, que es casi exactamente igual que la 4×4, aunque la flecha deslizable, la que necesitamos, es más larga.

Solución 2: pedir la pieza a Estados Unidos. A través del Chava Vital puede tardar entre 8 y 15 días. Pero en 30 días tenemos que estar fuera de México, vence nuestro permiso de importación temporal por seis meses que te da aduanas de México.

Solución 3: cambiar el rodamiento de la flecha deslizable por otro más grande, puede funcionar. O no.

Solución 4: adaptar la flecha deslizable de la 4×2, que es más larga que la 4×4. Se puede hacer cortándola a la misma medida, torneando el extremo y endureciendo el metal; o cortando las dos flechas cerca del centro y uniéndo las partes buenas con una soldadura especial para que queden de la medida original.

Solución Es lo que hay:

Dado que las soluciones eran limitadas y no podíamos contar con una caja idéntica a la original, optamos por la segunda opción de la solución 4: cortar las dos flechas por una zona que no tenga que soportar grandes tensiones (así me lo explicaron) para hacer una flecha nueva entre las dos.

A la flecha corta (la 4×4) la cortaron aproximadamente por la mitad dejándole una espiga (una punta) de unos cinco centímetros de largo por un centímetro de diámetro (aparte de un par de centímetros con forma de punta de lápiz para apoyar la soldadura posterior) que entra a presión en el agujero torneado en la flecha corta (la 4×2). Luego se hizo una soldadura especial (con acero inoxidable dijeron) sobre la punta de lápiz donde se juntaban las dos flechas y Don Juve comenzó a montar la caja.

Estuvimos dos días completos en el taller. Y mientras tanto Don Juve me contaba de su vieja militancia política de izquierdas y de aquel día que fue a una charla que daba el Che Guevara en Uruapan, cuando acababa de abandonar Cuba de incógnito…

También cambiamos el embrague completo, se arreglaron algunas chanchadas que habían dejado otros mecánicos, y cruzamos los dedos, para que el arreglo nos sirva hasta Siberia.

Y después de Siberia también Don Juve, no joda, que no quiero que se rompa nada en Siberia…

Posdata: 1 semana más tarde, los cambios iban un poco duros y comenzamos a perder aceite por el bombín de embrague. Al revisarlo notamos que la goma que cubre su entrada a la caja no mantenía el pistoncito recto, estaba trabajando torcido. Buscamos la goma protectora original (gracias manía nuestra de guardarlo todo) y la instalamos con el nuevo bombín. Un mes más tarde, la caja parece funcionar bien. Amén.




127- Modificaciones a la furgo para vivir en la ruta | EQUIPO DE VIAJE

La Cucaracha, la furgo 4x4 de La Vuelta al Mundo en 10 Años. Mitsubishi L300. Mitsubishi Delica

Muchísimas cosas han cambiado desde aquel 20 de junio del año 2000, cuando a las 9 de la noche abandonamos Cubelles, un pueblo a las afueras de Barcelona, en una furgoneta cargada hasta los topes. Más que un viaje aquello parecía una mudanza.

Y quizás lo era, no nos dábamos cuenta que ese viaje soñado podía convertirse en una forma de vida que nos llevaría a compartir la casa, la choza o el jardín de cientos de personas en más de cincuenta países del mundo. Todo se reducía a unas pocas palabras clave: viajar, conocer, aprender, comprender y disfrutar. Vivir más intensamente.

Después, el camino, que es quien toma casi todas las decisiones, nos fue llevando por otros derroteros, como la edición de nuestros propios libros y el olvido definitivo de los tiempos. Nadie nos persigue, nadie nos espera.

Lo importante era el viaje, no dedicar años a preparar un vehículo ultraequipado que tuviera la respuesta idónea a cada momento del viaje. Tampoco sabíamos de mecánica. Eso lo fuimos aprendiendo en el camino a golpe de averías. Básicamente, la vida en la ruta fue la universidad en donde aprendimos mecánica, idiomas, cocina, caza, pesca, comportamiento humano y, sobre todo, muchos trucos que nos sirvieron para seguir adelante en los momentos difíciles.

La lista que hay a continuación es lo que quedó a bordo después de tantos años, más allá de las herramientas, la ropa, las medicinas y la comida. La selección ha sido intensa, y tiene mucho que ver con el poco espacio que disponemos. Es nuestro equipaje físico esencial, una lista que puede servir a muchos corazones viajeros atrapados en una vida sedentaria para preparar sus propias maletas.

Eso sí, cada uno tiene su viaje, cada cual sabe dónde quiere ir, cómo quiere viajar y qué quiere dejar atrás.

De qué quieres escapar.

Modificaciones a la furgo. La Cucaracha, la furgo 4x4 de La Vuelta al Mundo en 10 Años. Mitsubishi L300. Mitsubishi Delica
La Cucaracha con su nuevo Baja Rack.

EQUIPO

  1. Viajamos y vivimos en una furgoneta marca Mitsubishi L300 4×4 modelo 91, motor diésel 2.5 de 4 cilindros, también conocida en algunos países como Delica. Señoras y señores, con ustedes, La Cucaracha.
  2. Su mecánica y suspensión son completamente estándar, sólo le cambiamos los bujes originales por unos de poliuretano que nos cedió la empresa Baflex, de Puerto Ordaz, Venezuela.
  3. Antes de partir le instalamos un tanque extra de combustible de 75 litros conectado al tanque principal a través de una pequeña bomba eléctrica. Va en el sitio donde originalmente está la rueda de auxilio.
  4. El el techo llevamos un rack modular construido a medida por BajaRack, donde guardamos todo lo que no necesitamos tener a mano. La bicicleta de montaña plegable marca Montague, un winche manual, las mochilas y material de acampada, recuerdos de la ruta y dos planchas de aluminio que nos sacaron unas cuantas veces de la arena y el barro en Oriente Próximo, África y Sudamérica. En la parte delantera del rack va añadida una barra de leds que nos cedió BajaDesigns.
  5.  Sobre la cabina llevamos una caja de alumino hecha en Argentina que guarda repuestos, un arpón de pesca submarina y máscaras de buceo. Sobre la caja hay una red para guardar madera grande para hacer fuego y un panel solar marca Goal Zero, modelo Extreme Boulder de 30 watts para cargar la batería en caso de emergencia (esperamos que ese día no llueva). Cortesía de Goal Zero a través de Scott Brady, de Overland Journal.
  6. Desde diciembre de 2014 llevamos un toldo, un techo plegable en el lateral de La Cucaracha, regalo de nuestro amigo Sergio Murillo de BajaRack
  7. En Zimbabue elevamos la toma de aire con un snorkel de hierro hecho a medida y colocamos una plancha de aluminio en los bajos para proteger el cárter y la transmisión. Soluciones sencillas que cualquier mecánico decente puede hacer.
  8. Los neumáticos de la furgo casi siempre fueron Kumho, 215-R15 (215-80-R15). Sencillos, económicos y suficientemente buenos como para cruzar África. ¿Hay mejores? Sin duda. En Estados Unidos la revista Overland Journal nos consiguió primero cuatro neumáticos Goodyear Wrangler 225-75-R15 (que van muy bien) y luego otros cinco neumáticos General Tire Grabber A/T2.
  9. La rueda de repuesto va enganchada directamente sobre la defensa con un dispositivo muy sencillo armado por Jay Willoughby en Vancouver, Canadá. Ahora llevamos cinco neumáticos. Para viajar por África necesitas seis.
  10. Para dar presión a los neumáticos llevamos un compresor Viair 90, que reemplazó al Leisure Quip de hasta 18 bares de presión que nos regaló un grupo de pescadores sudafricanos que se había tomado un fin de semana de fiesta, sin mujeres. O sea, somos libres muchachos, fiesta. Ellos me enseñaron a tomar tequila mexicano al estilo sudafricano. Tremendo. Algún día haré un post sobre eso…
  11. La batería principal de la furgo es una Optima roja de 1000A. Las Optima son baterías selladas de gel, un poco más caras, pero más confiables y menos peligrosas que las baterías de ácido.
  12. Para ser autosuficientes en electricidad tenemos dos baterías extras Optima amarillas de gel que recargamos a través de una conexión directa a la batería principal del motor. Un negativo permanente y un positivo que conectamos con un switch cuando estamos en marcha y desconectamos cuando nos detenemos. No llevamos regulador. O sea, para ambientes fríos podemos tener una potencia de arranque de unos 2.500 amperes gracias a las tres baterías en línea.
  13. Para transformar los 12 voltios de las baterías a la corriente normal de 220 voltios usamos un inversor de corriente de 300 watts marca Wonpro, hecho en Taiwan (le huimos a todo lo que esté hecho en China) que compramos en Chile.
  14. Cambiamos las luces interiores por LEDs, que consumen aproximadamente solo el 15 % de una lámpara normal. ¿Por qué? Así no tenemos que preocuparnos por tener la luz interior encendida, gastando energía de las baterías. Las luces externas siguen siendo estándar, ya que solo se usan de noche y con el vehículo en marcha, cuando la batería se recarga constantemente.
  15. Llevamos una barra de arrastre de hierro pintada de color naranja de unos 3 metros de largo que nos regaló el amigo Pipo Zaro de Copiapó, Chile.
  16. Dormimos sobre un colchón delgado cortado a medida en  espuma de alta densidad (www.foambymail.com), que va estirado sobre un armario de madera horizontal (reconstruido por Richard Dagenais de Vancouver) donde guardamos muchas herramientas, más libros, pocas medicinas y un par de cajas metálicas con algo de comida y piezas del primer motor de la furgo.
  17. Cuando hace frío nos cubrimos con sacos de dormir sintéticos que aguantan hasta -25ºC (ahí nos equivocamos, tendríamos que haber comprado sacos de plumas, más caros, pero se comprimen mejor para caminar por la montaña). Cuando no hace mucho frío guardamos los sacos y nos cubrimos con un edredón que llevamos extendido bajo el colchón.
  18. En uno de los laterales, junto al colchón, tenemos un armario vertical para comida, ropa y objetos livianos. Sirve de pared para atar la mesa y las sillas plegables, que se apoyan en el rincón que queda junto a la puerta trasera. Todos los espacios se utilizan.
  19. En la búsqueda de más lugar comenzamos a quitar el plástico de las paredes interiores y la puerta trasera, donde siempre quedan rincones. La chapa la forramos con alfombra e hicimos bolsillos en los huecos naturales .
  20. Quitamos los escalones de plástico de las puertas laterales. Repintamos la chapa, le pasamos alquitrán y forramos la base con un pedazo de goma de una cámara de neumático. En el escalón izquierdo colocamos las baterías y la ducha. En el escalón derecho hicimos una caja de aluminio con tapa.
  21. Sí, tenemos ducha. Junio 2011 fue un mes revolucionario para la vuelta al mundo. Jessie Farsang, del club Delica de Vancouver, nos regaló un radiador de doble circuito interno. Un circuito va conectado al sistema de refrigeración del motor, que tiene que estar en marcha para mantener el motor caliente. Por el otro circuito pasa agua absorbida por una bomba eléctrica conectada a las baterías secundarias. El calor del refrigerante del motor calienta también el agua de la ducha. Suena complicado, pero no lo es.
  22. En julio de 2013 y con la ayuda de Laurentius Ersek de Vancouver, instalé un motor Espar Hydronic 5D, que ocupa un espacio muy pequeño dentro de la furgo y precalienta el motor para evitar las arrancadas en frío cuando hayamos dormido a temperaturas bajo cero. También sirve para calentar el agua para la ducha.
  23. Para caminar por la montaña usamos durante los primeros años botas Kilimanjaro de Panama Jack, con Goretex. Son muy cómodas, muy buenas para perderse, siempre responden. Les tomamos tanto cariño que a un par le hicimos cambiar la suela en Bolivia para que nos duren un par de temporadas más.
  24. Nuestras guías de viaje suelen ser Lonely Planet, país por país, y contamos con un buen archivo de artículos e historias de cada país en pdf o rescatados de internet
  25. Las fotografías las sacamos con una cámara Canon Rebel T3, con una lente Tamron 10-24 mm. 1:3.5-4.5 y un zoom Tamron 18-270 mm. 1:3.5-6.3. También llevamos una Canon G12, compacta, con bastantes posibilidades y, sobre todo, más discreta. Empezamos con grandes cámaras reflex que fueron quedando en el camino cuando decidí que lo importante era escribir, que la fotografía vendría después.
  26. Para escribir los libros y las historias llevo un netbook Asus EeePc 1225B, con 2 discos duros internos de 500GB and 4M RAM. Anna usa un Acer Aspire 4720 que ya está viejito, donde corrige las fotografías con photoshop y vemos películas y series bajadas de internet.
  27. Guardamos la música, las fotos y las películas en dos discos duros pequeños y portátiles, uno de 2 teras y otro de 1,5 teras.
  28. Empezamos el viaje con unos 100 cassettes (sí, cassettes, ¿se acuerdan? Había que rebobinar y darlos vuelta) que ocupaban mucho espacio. Ahora para escuchar música usamos un iPod de 160G. Lo conectamos por un cable miniplug-miniplug a la entrada auxiliar de la radio.
  29. A fines de 2012 compramos nuestra primera tableta, una Samsung Galaxy de 7″. Hoy ya tenemos una Huawei MediaPad X2, donde bajamos mapas de ciudades para usar con su GPS interno, escuchamos música, vemos películas, navegamos en internet, sacamos fotos para las redes sociales…
  30. Las pilas que usamos son recargables, AA de 2.500mAh y AAA.
  31. Para atravesar África, América y Oriente Próximo llevamos un GPS de trekking marca eTrek (el amarillo) que solo nos sirvió para marcar el punto donde dormimos y para entrar y salir de los desiertos. No lleva mapas, preferimos seguir usando los de papel. Es una buena excusa para preguntar direcciones a la gente. Hoy, nuestro único GPS está en la tableta, con la aplicación MAPS.ME
  32. Durante más de 10 años cocinamos con una garrafa (bombona) de gas de 2 kilos y medio marca Star que compramos en Egipto. Desde entonces encontramos siempre la manera de volver a recargarla. En Argentina, por ejemplo, nos armaron un adaptador que sirvió para toda Latinoamérica, excepto Brasil. (Nosotros empezamos el viaje con una cocina a petróleo, pero se ensucian y tapan pronto. Si tienes espacio son más fiables las cocinas de gas). En junio 2011 jubilamos la cocina egipcia en Vancouver e hicimos otra instalación sencilla, de una sola hornalla, junto a la pared del mueble.
  33. El último gran descubrimiento han sido los imanes de neodymio. Son pequeños y sirven para enganchar objetos que tengan algo de metal (como encendedores) al techo. Tenemos algunos que pueden aguantar hasta 30 kilos de peso.
  34. El resto es aire, valiosísimo espacio, una caja con olla, sartén y platos (2) sobre la joroba que hay detrás del asiento del conductor. Y bolsillos cosidos en las puertas delanteras, y una pala, una parrilla y una pinza para mover el carbón. Eso es indispensable.

SEGURIDAD

  1. Tenemos una alarma que instalamos en Sudáfrica, una traba para el volante y candados españoles marca Lince (que están igual que el primer día, hace más de 16 años) para cerrar las cuatro puertas laterales.
  2. Nos rompieron tantas veces la cerradura de la puerta trasera que decidimos quitarla, ahora el seguro sólo se puede levantar desde adentro.
  3. Las dos ventanas laterales traseras las reemplazamos por planchas de aluminio.
  4. A las ventanas laterales corredizas les pusimos silicona en los canales y las trabamos con los cierres metálicos que ponen en las puertas de vidrio de los exhibidores de las tiendas. Son sólo ventanas, no se pueden abrir.
  5. También llevamos dos sprays de pimienta, dos bengalas marinas (es ilegal llevar armas de fuego), un palo de golf, un desarmador de neumáticos estilo camionero, una navaja suiza y un machete africano, de los mismos que se usaron en Ruanda. Lo sé, es un poco exagerado.
  6. Llevamos dos tipos de dólares falsos: los de la Pachamama made in Bolivia, que sólo aceptaría de noche un ladrón ciego y manco, y los colombianos que nos endosaron mientras vendíamos libros en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. Estos últimos los tenemos guardados para el primer policía coimero que se nos cruce.
  7. Los travellers cheques ya no sirven. Lo ideal es viajar con algo de efectivo e ir sacando el dinero con una tarjeta Visa, que suele cobrar comisiones más bajas que Mastercard y la encuentras en más comercios. Al final la tasa que te cobran es más o menos igual que el diferencial que aplican las casas de cambio.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

 




Soluciones de Urgencia para Problemas Mecánicos

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¿Que harías si se te rompe un neumático en medio de la nada y no puedes repararlo? ¿Y si se congela el motor? ¿Y si te quedas sin líquido de frenos en medio de la nada? No es necesario que sea en Africa, podría pasarte en una carretera perdida de una zona despoblada de España o Argentina o Bolivia donde no se vea una casa ni haya cobertura para el teléfono…

¿Qué harías? ¿Llorar? ¿Caminar? ¿Abandonarías tu coche? ¿Lo insultas? ¿Le pegas patadas? ¿Invocas a McGiver? ¿Le meas la rueda? Quizás, en lugar de la rueda, podrías orinar en el depósito del líquido de frenos. Puede que funcione…

Cuando comenzamos la vuelta al mundo no sabíamos nada de mecánica. No éramos capaces de arreglar un miserable pinchazo. Ahora, después de tantos años dando vueltas por el mundo, después de tantas averías y desastres, algo hemos aprendido. No mucho, seguimos contando con el apoyo de Pipo Zaro en Chile, el Chava Vital en México, de los innumerables amigos a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos y los de Vancouver, Canadá. Más los demás que conocimos en el camino.

¿Nosotros? Nos movemos de aquí para allá en una furgoneta Mitsubishi L300 GLX 4×4 modelo 1991, de motor turbo diesel.

Ahora, si te encuentras en alguno de estos problemas, saca al McGiver que llevas dentro.

PERDIDA DE ACEITE POR DESGASTE EN LA DIRECCIÓN: Este problema apareció en Cusco, Perú. Después que desarmaron el tren delantero los mecánicos descubrieron que la cremallera estaba rayada. Como era imposible conseguir una buena cremallera usada decidimos rebajar los extremos dos milímetros, hasta el tamaño de los retenes que encontramos en la calle. Funcionó perfectamente durante algunos meses, hasta que se partió. O sea, no es una solución permanente

ROTURA DE UNA BARRA DE TORSIÓN: En este caso tu vehículo puede moverse, pero queda cojo. Si no consigues una barra de torsión nueva, puedes llevarla a soldar, pero debe hacerse en forma de punta de lápiz y con una aleación especial de alta resistencia. Según el amigo Pipo la aleación 19-9 por ejemplo. Mientras tanto, para moverte subes la rueda lo máximo posible colocando el gato en el chasis. Luego haces una cama de caucho con trozos de neumático de aproximadamente 20 x 20 cm. y lo atas con mucho alambre a la bandeja caída. Y a circular despacito.

PÉRDIDA DE LÍQUIDO DE FRENOS: Parece que, en caso de quedarte sin líquido de frenos, puedes completar el circuito con orina. Hasta ahora no lo pudimos comprobar pero, por las dudas, que nunca te falte una buena cerveza.

PÉRDIDA DE COMPRESIÓN EN EL MOTOR POR CARBONIZACIÓN DE LOS ANILLOS: Este supuesto problema se presentó después de circular durante casi un año a alturas superiores a los 3000 metros sin recalibrar la bomba de inyección. El combustible quema mal y produce mucho carboncillo que se va depositando en el interior del motor. Si a eso le sumamos dejar la furgo durante 2 meses apagada, el resultado probable es anillos pegados. Antes de desarmar el motor, intentamos arreglarlo con un spray para limpiar carburadores. Nosotros usamos uno que se llama Carburator Cleaner. Se lleva el motor a 3000 revoluciones y se aplica el spray en la toma de aire (sacando el filtro) hasta que el motor comience a ahogarse. Se hace lo mismo diez veces y la undécima dejamos que el motor se ahogue para volver a arrancarlo tres horas después para repetir la operación. Cada tubo da para tres tratamientos, en total compramos tres aerosoles. No lo apliques junto a paredes blancas, ya que saca mucho, mucho humo negro.

 

¿Que harías si se te rompe un neumático en medio de la nada y no puedes repararlo? ¿Llorar? ¿Pegarle patadas? 

NEUMÁTICO ROTO SIN POSIBILIDAD DE REPARACIÓN: Nos ocurrió en Kenia, un día maldito y agotador con once desesperantes pinchazos. La única solución alternativa a cambiar el neumático es desarmarlo y llenarlo de pastos, hierbas que hubiera alrededor tratando de comprimirlas lo máximo posible. ¿El problema? La fricción lo seca rápido y puede prenderse fuego.

CONGELACIÓN DE LOS LÍQUIDOS DEL MOTOR: Es difícil que ocurra, aunque no imposible. Nos pasó un invierno a 4500 metros de altura, cuando decidimos dormir junto a Laguna Colorada, en el Altiplano boliviano. La temperatura por la noche tuvo que alcanzar los 20 grados bajo cero. Aparte de añadir todos los líquidos anticongelantes, lo ideal es arrancar el motor cada dos horas durante la noche. Si el motor es diesel, se puede encender un fuego o una cocina bajo el cárter para descongelarlo. Nunca, nunca, forzar el motor para que arranque tirando con otro vehículo como hicimos nosotros. Comprobado: se rompen los balancines.

PARABRISAS ASTILLADO POR UNA PIEDRA: Buscar una broca con punta de diamante y taladrar el parabrisas en el extremo del crack. Nunca lo hicimos, pero si alguien lo hace y funciona, que avise.

EL MOTOR NO ARRANCA DEBIDO A LA ALTURA o PORQUE EL PRECALENTADOR NO FUNCIONA o PORQUE LA BOMBA DE INYECCIÓN ESTÁ MAL CALIBRADA (solo para motores diésel): Hacer un puente con cable eléctrico desde el positivo de la batería a los calentadores del motor. Contar hasta seis o siete y arrancar. No dejar el puente mucho más tiempo ya que puede dañar el motor.

Si tienes algún truco que compartir, envíalo a [email protected] o descríbelo en los comentarios. ¡Tener un teléfono y llamar a la grúa no vale! ¡Buenas rutas!

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37- Homenaje a los Buenos Mecánicos (y despellejamiento ritual de los malos)

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Los mecánicos pertenecen al gremio de profesionales ligados a la religión. Son como los tipos del servicio técnico que arreglan aparatos electrónicos, los abogados y los curas.

– Es la junta frenopática izquierda de la bomba de inyección –asegura mientras mueve la cabeza en cámara lenta, para un lado y para el otro.

Uno, que es humano, no tiene más alternativa que creerles. Su trabajo, para nosotros, o sea todos los demás, es cuestión de fe. Es entonces cuando comienzan a desarrollar toda su creatividad.

– Uffff… eso… que quiere que le diga… hay que desmontar todo y enviarlo a Alemania, es el único sitio donde la pueden dejar como nueva –sentencia con una soltura digna de un especialista en Shakespeare. Y después dicen que los mecánicos son todos unos brutos.

– Pero si sólo tiene un ruidito -sugieres mientras el síndrome Pollito Destinado al Horno asume tu personalidad.

– Si no lo arregla, en cualquier momento empieza a perder aceite. Y eso, mire, está justo en el camino de la rueda. ¿Usted sabe lo que pasa cuando un vehículo pisa aceite? Patina, pierde el control, choca, se le puede dar vuelta… Mejor arreglarlo antes que se convierta en algo peor, ¿no cree?

– ¿Peor?

– Mire, le voy a ser sincero. Esto es como un cáncer. Hay que cortarlo de raíz cuanto antes, sino se le puede extender al resto del motor. Pistones, bielas, balancines, balines… cuando el aceite se oscurece por la fricción no le quedará más remedio que poner un motor nuevo, un transplante total, o pegarle un tiro a la furgoneta. Venderla como chatarra a un vagabundo que necesite un techo. Y encima, seguro que le paga con una bolsa con veinte kilos de monedas. Usted decide, puede arreglarlo ahora o…

– ¿Y cuánto me va a costar? –preguntas mientras comienzas a sudar. Lo curioso es que todo el taller tiene aire acondicionado.

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A todos nos ha pasado. Que levante la mano aquel que no haya sufrido esta crucifixión. Los menores no cuentan. Los que no tienen coche ni ordenador, ni necesitaron nunca un abogado o la ayuda de Dios, Mahoma o Jehová, tampoco.

Hace unos días nos escribió Dani, a quien hace un año le cambiamos un libro por un par de herramientas. Decía que si seguimos recordando a Ernesto González, el Peor Mecánico del Mundo, no nos van a querer atender no sólo otros mecánicos, sino tampoco los dentistas, los otorrinolaringólogos, los carpinteros, la señora del almacén o el tipo que pone combustible en una estación de servicio. Que cuando nos enfermemos vamos a tener que ir a un veterinario. Que todos van a tener miedo de cagarla y aparecer fusilados en Internet.

Algo de razón tiene, hay que admitirlo. También hay que decir que Dani es argentino, y que los argentinos son tendientes a la exageración. Yo soy bi y, en este caso, soy un español cabeza dura. Cojones.

Por eso prefiero adoptar la técnica israelí de machacar constantemente para que nadie olvide el holocausto, aunque hayan pasado más de sesenta años. En nuestro caso sólo han pasado dos añitos, una birria, nada. El viejo que nos tuvo setenta días con el motor roto en el desierto de Atacama sigue vivo y cualquier distraído puede cometer la torpeza de caer en sus garras. Que después no digan que no les advertí.

En el fondo, todo esto es una campaña de bien público para que el hombre se dedique a otra cosa, corte y confección, por ejemplo. O bricolaje con cerillas. Podría hacer unas catedrales muy bonitas a tamaño natural sin hacer daño a nadie.

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Afortunadamente también hay muchos buenos mecánicos desperdigados por ahí. Y no todos pertenecen al servicio oficial de una marca cara y conocida. Muchos son trabajadores anónimos cubiertos de grasa y con las manos lastimadas que simplemente hacen las cosas bien. Aquí va una lista de pequeños grandes talleres especializados o garitos sublimes que nos han resuelto problemas. A ellos les estaremos eternamente agradecidos. Dani, que conste.