248- ¡Hay Música en la Calle!: La Habana, Cuba.

Música en las calles de La Habana, Cuba

Música, música, ¡necesitamos más música! La calle es el escenario. Y si te gusta lo que tocan, no disimules ni te escapes, deja una propina, lo que puedas, ¡aunque sea unas monedas!

MURGA Y CIRCO Y DE TODO UN POCO EN EL CENTRO DE LA HABANA.

¡GUANTANAMERA DEBERÍA SER EL HIMNO NACIONAL DE CUBA!

Esta es una versión callejera, como debe ser, con coro espontáneo de niños que pasaban por ahí y un coreano percusionista infiltrado en la banda con sombrero de paja. Genial.

LA AUTENTICA BODEGUITA DEL MEDIO ESTÁ EN LA HABANA.




233- ¡Hay música en la calle!: El silbador de Cuba

El Silbador de Cuba, música en las calles de La Habana

Es un tic, algo que hacemos sin siquiera darnos cuenta. Muchas veces, cuando algo es gratis, pasamos de largo. Quizás no era el momento, pero no le damos la más mínima oportunidad. Si es gratis no debe ser bueno supone el subconsciente. Alguien nos metió eso en la cabeza y así perdemos momentos, músicas, risas, sorpresas, performances y detalles que podrían haber cambiado el signo de nuestro día.

De un día muermo y silencioso, a caminar silbando, bidu, bidu, bidu-bidu-bidu…




225- La música de La Vuelta al Mundo en 10 Años, Vol. 2

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1.

Si se pudiera elegir una canción para escribir un currículum, yo elegiría ‘Ya no sé qué hacer conmigo’, de El Cuarteto de Nos. 

2.

’25 minutes to go’ de Johnny Cash es espectacular. Cuenta los últimos 25 minutos de un condenado a muerte. Está incluída en el álbum En vivo desde la prisión Folsom, donde Johnny Cash pasó unos cuantos años a pensión completa.

3.

‘Indios de Barcelona’ de Manu Chao. Sí, ¡también somos de la tribu de Barcelona!

4.

Brindo por el momento en que tu y yo nos conocimos, brindo por los corazones que se han roto en el camino, brindo porque esta noche un amigo paga el vino. Brindo con lo que sea que caiga hoy en el vaso, brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso…

‘Salud’, dinero y amor de Los Rodríguez ¿qué más se puede pedir?

5.

Yo no quería una vida normal, no me gustaban los horarios de oficina, mi espíritu rebelde se reía, del dinero del lujo y el confort. Y tuve una revelación, ya se que quiero en esta vida, voy a seguir mi vocación, será la música mi techo y mi comida.

Si no te gusta lo que tienes, invéntate un trabajo con lo que quieres… Con ustedes, ‘La Guitarra’, por Los Auténticos Decadentes.




202- El viajero del piano

La Vuelta al Mundo en 10 Años - Viajeros4x4x4

La Vuelta al Mundo en 10 Años - Viajeros4x4x4

Uno de los personajes más interesantes que conocimos durante el último año fue el Viajero del Piano. Coincidimos poco tiempo, solo un rato, pero fue suficiente como para confirmar que cuando hay ganas de viajar y cambiar de vida, nada es imposible.

Este buen hombre vivía en algún sitio de la costa este de Estados Unidos. Trabajaba tocando el piano, siempre la misma música, las mismas canciones para bodas, fiestas y funerales. Supongo que un día se rompió algo, un día dijo basta, un día se sentó e hizo las cuentas consigo mismo. Llevaba por lo menos un par de décadas trabajando para los demás. Y eso no era justo.

Le costó tiempo tomar la decisión, no es fácil romper con la vida acostumbrada de siempre y comenzar algo nuevo. Pero no quería renunciar a hacer lo que le gustaba, no quería renunciar a seguir tocando el piano, solo quería ser libre. Y un día lo decidió: rechazó todas los contratos para seguir tocando en bodas, fiestas y funerales, vendió su casa y se compró una camioneta.

El plan era montar un piano en la caja trasera, subir a su perro en el asiento del copiloto y viajar, viajar por Estados Unidos y Canadá. Y comenzó a tocar gratis en la calle, a invitar a tocar el piano a la gente que pasaba a su lado. Casi todos se excusaban diciendo que no sabían tocar. Entonces encontró su misión en la ruta: reparar el daño psicológico infligido por las clases de música de la escuela.

Viajero del Piano: Viajo tocando mi piano. Empecé tocando diez minutos al día, durante cinco años. En algún momento mi alma empezó a expresarse por sí misma y me dí cuenta que la música no es un talento, es un lenguaje.

Mujer que pasaba por allí: Yo estuve tomando clases de blues durante muchos años. Pero no me vuelve a la memoria ahora…

Viajero del Piano: Sí, bien, verás, yo no tengo memoria. Cada nota que toco no la puedo repetir de nuevo. Nunca sé lo que voy a tocar…

Viajero del Piano: El hecho es que cinco años atrás no solo no podía hacer esto, sino que jamás lo hubiese hecho. Porque yo sabía tocar bien el piano, pero no era capaz de tocar y disfrutar el sonido de una simple nota. Y cuando aprendí a hacerlo fue como si no hubiese tenido sexo en 50 años. De repente me sentí parte de algo, no estaba fingiendo, así que ahora cuando quiero lo comparto con el mundo. Y por eso lo hago. Hay mucha gente que tiene miedo de tocar y esto es solo un piano. Y luego mira lo que me ha pasado a mí luego de cinco años.

Viajero del Piano: Tocaba a tiempo completo en este camión, una hora por función. Así que si tenía un evento que duraba  ocho horas, eran ocho veces al día tocando las mismas veinte canciones, hahaha, durante veinte malditos  años. Y luego cumplí cincuenta, y me dije, vas a morir. Y estaba ganando mucho dinero, tenía una casa, dos coches, pero estaba muriendo. Y luego la encontré, la nota. Y volví a lo simple y mi vida se abrió. Y vendí mi casa y me deshice de todo. No acepto propinas. Solo estoy viviendo mi vida en el mundo, compartiendo, y tú eres una entre las más de 30.000 personas que se ha encontrado con este piano. Uno a uno, sin multitudes, sin actuaciones, sin nada. Y quiero llegar también a Alemania. Hahaha.

Pablo: OK  It’s my time, or no?

Viajero del Piano: Quieres subir aquí, rápido, venga,  venga. Sube. Cuántas veces vas a tener la oportunidad de tocar el piano?

Turista que pasaba por allí: Ya voy.

Viajero del Piano: Sí.

Turista que pasaba por allí: Pero qué tengo que hacer. Yo no sé tocar.

Viajero del Piano: Esto es para gente que ha sido traumatizada psicológicamente con clases de música, y luego un día vuelven a querer tocar el piano, y esto es para estos casos. Yo te muestro, listo. Solo siéntate aquí, pon tu pie en el pedal, no pienses, toca una nota y mantenla presionada, así es, y ahora escucha esto. Esto es música y tu estás tocando el piano. Toca una nota con esta mano. No pienses, solo toca una nota. Así es, bien, bien, así vas bien. Hazlo de nuevo, toca una nota del otro lado, esto es, estás creando windchops, notas aleatorias, notas aleatorias de música en la calle, bien. 60 segundos, 59, 58, 57, 56, 55, 54…47, perfecto, 45, 46, 44, 43…18,

Voz: No parece molestarle a tu perro, verdad?

Viajero del Piano: No, le encanta. Escucha los sonidos, escucha el sonido de la montaña, escuchalo en este bonito lugar en el que estás, y aún te quedan 20 segundos, 19, 18, 17…10, 9… Le encanta ¿bromeas? Estos sonidos son lindos, 8, 7, 6… dame una mirada, bien, mírame, 3, 2, 1, Gracias. Fue solo un minuto, bien, 60 segundos

Turista que pasaba por allí: Gracias! Fue un minuto bien largo

Viajero del Piano: Escríbeme un email y te envío las fotos.

 

Para saber más sobre El Viajero del Piano visita la página The Travelling Piano. Está en inglés




142- La música de La Vuelta al Mundo en 10 Años, Vol. 1

La Vuelta al Mundo en 10 Años - www.viajeros4x4x4.com

Esta es la banda de sonido jamás publicada de La vuelta al mundo en 10 años. Es lo que escuchamos cuando el viaje se siente más intensamente, cuando encaras una ruta y subes el volumen, cuando nos emocionamos y sacamos la cabeza por la ventana para gritar una canción, cuando acelero manteniendo la mano derecha en la palanca de cambios.

Son los momentos de claridad.

Y son los momentos de taquicardia. Porque el corazón late más fuerte, y la vida (te das cuenta, hablamos de la vida) tiene más sentido que nunca.

Es cuando estoy más seguro que estamos en el camino correcto. Que no nos perdimos, a pesar de los años interminables que llevamos en la ruta.

Vuelvo atrás y Brenda Fassie resucita en Sudáfrica. Nunca murió de sida. Y se encuentra con Tabaré Cardoso de Uruguay en el medio del océano Atlántico, en un buque de Pescanova llamado Suidor One.

Y entre ola y ola un marinero sonríe enseñando la mitad de los dientes. O una ballena se asoma para recordarnos que ella también está sola en esa inmensidad azul. O el olor del aceite quemado de la sala de máquinas vuelve a revolverme el estómago. O el capitán inglés me pide que me acerque a la radio y me comunique con los capitanes gallegos de los otros dos barcos de Pescanova que están cruzando el océano. El no habla castellano. Aquí Suidor One, aquí Suidor One, llamando a los gallegos que van en barco hacia Argentina, cambio.

Y aunque nos hayamos alejado siempre vuelve África, es el destino. Por más que Europa y América se metan en el medio y nos distraigan con historias emocionantes de Atacama, de Patagonia, de Chiapas, de Pirineos, de puños de tierra.

Porque al inicio fue África. Hombres con taparrabos, leones observando mis pasos estúpidos alrededor de un elefante muerto, averías en el desierto, Tuku Mtukudzi y Orchestra Baobab. Y cuando te quedas sin palabras, ¿cómo te comunicas?

Por los ojos. Si alguien nos está leyendo desde África que levante una mano y escriba con la otra.

Cinco canciones que marcaron el viaje y todavía escuchamos y cantamos en la furgo. El Volumen 1 de La Vuelta al Mundo en 10 Años.