185- ALASKA | El final de la Ruta Panamericana

Cartel de carretera en la ruta Dalton, final de la ruta Panamericana en América del Norte

Llegar a Deadhorse en verano conduciendo una furgoneta 4×4, es llegar al extremo geográfico de la última ruta en el norte de América. Pero no es el extremo de la aventura. Para vivir eso, hay que venir en invierno.

Y para venir en invierno hay que instalar un calentador de bloque de motor.

Ya me estoy tentando.

 

LA RUTA

De Fairbanks a Deadhorse/Prudhoe Bay hay casi 800 kilómetros, de los cuales el 90% (414 millas) pertenecen a la Dalton Highway, la carretera construida para conectar los pozos de petróleo del océano Ártico.

La ruta está en buen estado y se puede llegar en 15 horas o una semana. Depende de las ganas que tengas de perderte. Es mantenida permanentemente para que los camiones que transitan por ella durante todo el año puedan moverse a buena velocidad. Hay parte de tierra y parte cubierta con una capa de asfalto, que en algunas zonas se ha deformado a causa del permafrost dejando una secuencia de olas que te pueden hacer volar si vas demasiado rápido.

En las secciones de tierra es una buena idea bajar bastante la velocidad cuando te cruzas con otro vehículo/camión debido a las piedras voladoras, que suelen sentir una atracción especial por los parabrisas.

Si ha estado lloviendo habrá algo de barro. Si llevas los neumáticos adecuados no será peligroso, pero cambiará completamente el color de tu vehículo (incluído el techo) a algo entre gris si está seco o negro si está húmedo.

En caso de barro, si llevas neumáticos planos, de autopista o con poco relieve, conduce despacio: encontramos una camioneta destrozada al costado de la ruta.

La Cucaracha, la furgo de La Vuelta al Mundo en 10 Años en la Dalton Highway, Alaska, Estados Unidos, final de la ruta Panamericana

 

NORMAS BÁSICAS DE LA RUTA (hay muchas, pero estas son indispensables). Sí o sí.

Los camiones siempre tienen prioridad de paso. Es la ley.

Conduce siempre con las luces encendidas.

 

QUÉ LLEVAR EN EL VEHÍCULO

Las autoridades recomiendan llevar dos neumáticos de repuesto. Como dije, el camino está en buen estado, pero en algunas zonas puedes encontrarte con piedras afiladas capaces de hacer un tajo en el neumático. Nos pasó. Y no sirvió más.

Si decides llevar un solo neumático de repuesto (como hicimos nosotros) es muy recomendable llevar una cámara de repuesto y las herramientas necesarias para reparar el neumático en la ruta. Si vienes viajando seguro llevarás aceites de emergencia y algunas herramientas para reparaciones básicas.

De cualquier manera hay talleres que te pueden ayudar (y cobrar bastante caro) en el cruce del río Yukón, en Coldfoot, en Wiseman y en Deadhorse. En caso de emergencia, los camioneros y trabajadores de mantenimiento en la ruta en general son amables y pueden ser de mucha ayuda.

En verano el sol no se pone nunca en la ruta Dalton, Alaska

 

COMBUSTIBLE

Después de las últimas gasolineras a las afueras de Fairbanks solo puedes conseguir combustible en el cruce del río Yukón (caro), en Coldfoot (caro) y en Deadhorse (menos caro).

En Fairbanks, el combustible más barato se puede conseguir en la gasolinera del Safeway.

En Deadhorse hay dos gasolineras. Solo una, la Tesoro, está anunciada. La otra se llama Nana, tiene mejores precios y se encuentra casi frente a la entrada del aeropuerto. Hay que preguntar para encontrarla.

 

DÓNDE DORMIR

En la ruta Dalton puedes detenerte para dormir en cualquier parada de la ruta. No es obligatorio parar en un sitio establecido como camping.

Hay tres campings gratuitos de la BLM (Bureau of Land Management) de Alaska: Five Mile (milla 60, cerca del cruce del río Yukón), en el Círculo Polar Ártico (milla 115) y Galbraith Lake (milla 275). También hay un camping de pago que cuesta 8 dólares, el Marion Creek (milla 180).

Si prefieres dormir en hotel, o mejor dicho, en un contenedor hotel, los encontrarás en el cruce del río Yukón, en Coldfoot y en Deadhorse. Cuestan de 100 dólares para arriba la habitación doble y suelen incluir alguna comida en el precio. El típico hotel tradicional de cabaña de madera (esos que aparecen en las postales) solo lo encontrarás en Wiseman, en el desvío de la milla 189.

Wiseman es ...el único pueblo auténtico de la Dalton, la última ruta del norte de norteamérica, hacia el océano Ártico.

 

COMIDA Y AGUA

En el cruce del río Yukón, en Coldfoot, Wiseman y Deadhorse encontrarás por lo menos un restaurante.

Si prefieres cocinarte, carga todo lo que necesites desde Fairbanks. No hay almacenes en el camino y lo que encontrarás es caro y poco. En Deadhorse no hay almacenes ni supermercados, solo una tienda donde solo encontrarás galletas.

En bastantes laterales de la ruta puedes encontrar distintas variedades de frutas del bosque silvestres (berries), perfectas para mezclar con los cereales o comer. En los sitios de información suelen tener folletos sobre las que son comestibles y las que no.

Alaska y Yukón están llenos de setas, champiñones, muchos de los cuales se pueden comer. Hay que conseguir una guía, buscarlos, recoger, preguntar y comer.

Hay agua potable en los campings de la Five Mile (milla 60) y Marion Creek (milla 180). Si pides, seguro también te pueden dar en los sitios donde venden combustible.

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ANIMALES

Esto no es un zoológico, así que la oportunidad de ver animales salvajes se reduce a dos factores: suerte y conducir despacio observando los laterales.

Nosotros vimos dos osos negros que escaparon rápido, un par de alces que también escaparon rápido y un lobo solitario que caminó durante un rato por la ruta hasta que descubrió una ardillita, la persiguió y se la comió.

Alaska es tierra de osos. Si te encuentras uno y estás caminando, nunca salgas corriendo. (Ver Cómo evitar que te coman los osos)

 

TIPS

Un motociclista australiano nos contó que entró en el Prudhoe Bay hotel como si fuera un cliente más. Tomó desayuno, lavó su ropa, tomó el almuerzo (siempre de un buffet) y se fue, sin haberse registrado. Y sin pagar nada, claro.

Para cazar y pescar necesitas comprar un permiso.

Alaska también es tierra de mosquitos. Nosotros llevamos manga larga casi todo el tiempo y repelente con un 40% de DEET que conseguimos en Walmart. No fueron tan molestos como se dice.

En las oficinas de información también tienen folletos sobre los ríos donde puedes buscar oro. No es que lo vayas a encontrar sin estar bien equipado, pero sigue ahí.

Motociclista en la Dalton Highway, final de la Ruta Panamericana en Alaska, Estados Unidos.

 

LIBROS

En Estados Unidos y Canadá hay tanta información disponible en revistas gratuitas y folletos que las guías de viaje no son indispensables.

También hay muchos libros en inglés con historias reales sobre supervivencia y la vida salvaje de Alaska. Si quieres sumergirte en la historia de la carrera por el oro te recomendamos leer alguno de Jack London, un clásico de principios del siglo veinte.

 

DOCUMENTOS

Ve directamente a este enlace y encontrarás toda la información que necesites: Documentos para viajar por Estados Unidos.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Nuestra casa con ruedas se mete por todos lados y parece capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic sobre viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream su primer vehículo para no viajar, junto a unos amigos de Ensenada, Baja California. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

www.viajeros4x4x4.com




171- Guía para casarte en Las Vegas

Anillos de boda en Las Vegas. Casamiento Estados Unidos. La Vuelta al Mundo en 10 Años

– Yo quiero que nos volvamos a casar –le dije a Anna al día siguiente de habernos casado en Las Vegas.

Y no era porque había faltado el pastel de tres pisos, o porque todo había salido mal, o porque las fotos salieron oscuras o porque faltaron los amigos y la familia. No. Lo dije y lo repito aquí, ante el mundo: si casarse es eso que hicimos en Las Vegas, quiero casarme una vez al año.

Nunca habíamos estado en Las Vegas, pero la fama de libertad (y libertinaje) que arrastra la ciudad de los casinos nos hacía soñar con una boda que pudiéramos asumir. Más allá del dinero, lo que había que asumir era el compromiso formal de casarse. Yo no me quería casar vestido de pingüino. Y Anna no quería casarse vestida de Cenicienta.

– Yo quiero vestirme de Elvis, ¿y vos? –le preguntaba a Anna.

– Yo de cowgirl.

– Mmmm, cuero blanco… ¿Y si me visto de patata frita y vos de donut? ¿Y te persigo por la calle?

– ¿Crees que conseguiríamos los trajes?

– No, a no ser que los pidamos prestados en un fast food…

Básicamente, esos eran nuestros planes y preparativos cuando hablábamos de boda. Lo clásico, vamos, de lo que se preocupa toda pareja estándar que se va a casar.

Sabíamos que los trámites eran pocos. Sabíamos que podíamos tener un Elvis cantando para nosotros. Sabíamos que podíamos vestirnos como quisiéramos. Sabíamos que podríamos contratar una limusina negra de diez metros de largo pero, ¿para qué queríamos una limusina si ya teníamos la nuestra?

Cuando llegó el momento el único preparativo que hicimos fue avisar a los pocos amigos que podrían escapar de su vida cotidiana. Pero había que meter algo de presión.

Mar, Enric, amigos, nos casamos dentro de dos meses en Las Vegas. Sería importante que vinieran sobre todo porque necesitamos testigos. Y si no vienen no solo nadie nos va a creer, sino que tendremos que pagarle algo a un par de borrachos para que sean nuestros testigos de boda. Y ya saben, a los borrachos, por más que digan la verdad, no les cree casi nadie.

Mar y Enric vinieron. Los fuimos a buscar en nuestra limusina al aeropuerto y comenzamos a averiguar los pasos para casarnos. No solo parecía sencillo, sino que lo era. Te cases donde te cases siempre hay que sacar una licencia de matrimonio (dígase Marriage License en gringlish ), que cuesta 60 dólares y se consigue en la Oficina Municipal de Licencias de Matrimonio (Clark County Marriage Licence Department) en el 201 de East Clark Avenue (ver MAPA), a unos 100 metros de Las Vegas Bulevar y a unos 500 metros de la calle Fremont.

La oficina abre todos los días del año de las 8 de la mañana hasta medianoche y puedes casarte allí mismo en una ceremonia civil sencilla y rápida. Eso significa entras soltero y sales casado en menos de media hora (supongo que los divorcios pueden ser así de rápidos también pero eso no lo preguntamos). Aparte del dinero, todo lo que la pareja tiene que llevar es un documento con foto que demuestre que son ellos mismos los que se casan y que son mayores de dieciocho años.

Y ya está.

Lo que viene después es un menú a gusto del consumidor. Cualquier cosa. Lo que quieras. Esto es Las Vegas.

¿Quieres entrar a la capilla por el pasillo central sentado en una Harley Davidson mientras haces rugir el motor? No problem. ¿Quieres que te case un ministro vestido de Elvis y te cante un par de canciones entre y también? No problem. ¿Quieres que la ceremonia se transmita en vivo por internet? No problem. ¿Quieres casarte vestido de vampiro? No problem. ¿Quieres casarte en un helicóptero, a caballo, en un globo aerostático? No problem.

¿Quieres tener una boda normal y naïf, con flores, música y vestido de novia largo y blanco estilo Blancanieves? No problem.

Esto es Las Vegas, mientras lo puedas pagar, todo es posible.

 

UNA BODA 4X4X4

LA IGLESIA: Nosotros decidimos casamos sentados dentro de la furgoneta 4×4 con la que venimos recorriendo el mundo durante los últimos once años. No podíamos hacerlo de otra manera. Era una cuestión de respeto. Nuestra Cucaracha se merece eso y mucho más.

Para ello elegimos la capilla A Special Memory Wedding Chapel, que tiene un pasaje privado con ventana tipo Drive Thru de McDonalds por donde hacer tu pedido: marche una boda para dos, con patatas fritas, por favor.

Coste: 25 dólares por el uso de la ventana y 40 dólares de propina para el ministro (que en lugar de ser el gordo barbudo que habíamos visto por la mañana resultó ser una rubia muy simpática llamada Jamie Firzlaff) (para más detalles de la rubia, ver las fotos).

LA ROPA: Para casarnos hicimos lo que hace todo el mundo: comprar ropa que solo usaremos una vez en la vida. Para ello fuimos al Savers Thrift Shop, un negocio de ropa usada que queda en la Main St. con la calle 10 de Las Vegas.

Anna eligió un conjunto rojo típico de los años setenta, con velo blanco, una bufanda de plumas blancas, gafas desplegables multiuso (para el día y la noche), un sombrero blanco liviano, un bolsito de falso cuero rojo y zapatos de plástico transparente.

Yo compré un insípido pantalón negro estilo viejo camarero de bar, zapatos de golf blancos y negros, una camisa que encontré en la sección de mujeres con cierre y estampado de corazones rojos y la palabra love repetida cientos de veces y gafas color caramelo con un pequeño corazón incrustado en cristales transparentes. Very charming.

Coste: todo el vestuario para la boda, aproximadamente unos 60 dólares.

LA CENA: Esto fue bastante más sencillo y espontáneo. Fuimos al buffet libre del hotel casino Excalibur. Había buena carne, sushi… Aunque otro día fuimos al buffet del Spice Market de Planet Hollywood y resultó mucho más interesante. Depende del día, y la suerte.

Coste buffet para 4 personas, con propina: 90 dólares.

NOCHE DE BODAS: Con el pasaje, Mar y Enric habían comprado seis noches en el hotel casino Stratosphere, uno de los nuevos íconos de Las Vegas. Las primeras tres noches dormimos en la furgoneta, como siempre, en el estacionamiento del hotel. A partir del día de la boda pasamos otras tres noches en el hotel.

Coste de la reserva por internet, tres noches durante días laborables, todos los gastos incluidos: 72 dólares

Capilla para casarse en Las Vegas. A Special Memory
Calle de los Amantes

CAPILLAS DONDE CASARTE EN LAS VEGAS.

Todas tienen servicio de limusina, flores, Elvis cantándote alguna canción, alquiler de trajes, fotos, video, peluquería, pasteles, abrazos, besos, felicitaciones, etc…

  • A Special Memory wedding chapel: bodas en español, en alemán, en francés, en helicóptero, en globo aerostático, a caballo, drive thru… www.aspecialmemory.com
  • Sin City wedding chapel: especializados en bodas para fanáticos de la motos…
  • Viva Las Vegas wedding chapel: aquí te casa Elvis y te canta algunas canciones románticas durante la ceremonia. Si quieres transmiten tu boda por internet y ponen el nombre de la pareja en el cartel luminoso de la capilla… www.vivalasvegas.com o www.theelvisweddingchapel.com
  • Wee Kirk o’the Heather wedding chapel: una de las primeras capillas especializadas en las bodas rápidas de Las Vegas. Abierta desde 1940… www.weekirk.com
  • Otras capillas: Vegas Adventure wedding chapel, Allure wedding chapel, Heavenly Bliss Chapel, The Fast Lane Chapel, Vegas Wedding Garden, etc…

Ya está. Ahora te toca a vos, a ti, a usted. Como sea.




140- De Guatepeor a Guatemala. Guía para Viajar por Guatemala

Mercado de Chichicastenango, guatemala

Por fin, parece que sí, ya era hora. Otro país de mayoría indígena masacrada y humillada, si tomamos en cuenta las disculpas solicitadas por Estados Unidos por contaminar de sífilis y gonorrea a casi mil guatemaltecos en la década de 1940, cuando todo importaba menos. Venimos de una guerra mundial donde murieron millones de personas, a quién le importarán 1000 tipos medio locos de un país llamado Guatemala, diría el responsable a quien nadie le pedirá cuentas ni orinará sobre su tumba.

Decía, otro país de mayoría indígena masacrada donde las piezas comienzan a colocarse en el sitio que les corresponde. Porque si Bolivia es el orgullo nativo del sur de América, quizás Guatemala se encuentre al inicio del mismo camino en Centroamérica. Quizás. Ya es bueno que exista la posibilidad después de décadas de masacres campesinas, de cesión de tierras comunales a corporaciones bananeras internacionales, de golpes de estado militares y asesinatos selectivos de dirigentes comunales.

–          Esto es calidad, lo otro era muerte –me dijo una vendedora de artesanías en el mercado de Chichicastenango, cuando le pregunté acerca de la vida en el pasado y el presente.

Esto por lo menos ya es un paso, ya es dejar Guatepeor para vivir en Guatemala. A pesar de las granadas de mano que las maras tiran en los autobuses de pasajeros de la capital que no pagaron protección.

Estuvimos casi un mes en Guatemala, insuficiente para conocer su alma pero suficiente para escribir una historia acerca del país más interesante de América Central. El más interesante porque a una naturaleza espectacular sembrada de sitios arqueológicos impresionantes y ciudades coloniales extraordinariamente bien conservadas se suma la vida tradicional y orgullosa de los maya quichés, sangre de la premio nóbel Rigoberta Menchú, muchos de los cuales continúan vistiendo a la manera tradicional a pesar de la invasión cultural de camisetas y jeans. Y eso es quererse mucho.

Y no sólo visten, sino que ejercen su ley. Al interior del país, fuera de las grandes ciudades, la justicia indígena marca la pauta de lo bueno y lo malo, de los castigos a cumplir por aquellos que rompen las normas de la comunidad. Ellos, igual que en los pueblos nativos de Bolivia y Perú, saben que la cárcel occidental y blanca sirve de universidad para aquellos que comienzan a delinquir. Y saben que el mejor castigo debe adecuarse a cada uno: si robas te quitan todas tus pertenencias hasta que aprendes a ayudar, o te condenan a trabajar en beneficio de la comunidad y vivir de la comida que los mismos vecinos quieran ofrecerte de buena voluntad. Las pequeñas humillaciones hacen que endereces tu camino.

La justicia indígena es mucho más sabia que la justicia occidental.

Como dice el epitafio de una tumba con forma de pirámide escalonada que encontramos en el cementerio de Chichicastenango: Cortaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, pero nunca podrán cortar nuestras raíces.

Tuvimos casi un mes, poco tiempo para vivir Guatemala, un país pequeño pero tremendamente rico en sitios que vale la pena conocer. Aquí va una lista de algunos de esos lugares extraordinarios.

Antigua Guatemala: la ciudad colonial más bonita de centroamérica y, quizás, de centro y norteamérica incluyendo México (y eso ya es mucho). El poco tráfico de vehículos ayuda a mantener el espíritu silencioso y pulcro de la antigua capital de Goathemala, sembrado de iglesias semidesmoronadas, calles empedradas y viejas casonas virreinales reconvertidas en hoteles y hostales que huelen a historia.

Volcán Pacaya: hasta la erupción de principios de 2010 era uno de los pocos volcanes en el mundo donde podías acercarte caminando hasta la lava ardiente. El espectáculo estaba garantizado y nadie te hacía firmar un papel evadiendo la responsabilidad por llevarte hasta allí.

Mercado de Chichicastenango: otro mercado indígena, pensé antes de verlo y vivirlo. Pero no, el mercado Quiché de los miércoles y sábados en Chichi es EL mercado. Es imperdible la visita al cementerio del pueblo, mezcla de tradiciones cristianas, mayas y hasta de ¡halloween!

Lago Atitlán: hay otros lagos de color verde rodeados de montañas y volcanes en centroamérica, pero este es una de las joyas de Guatemala. Casi todos los extranjeros van a Panajachel, pero hay muchos otros pueblos que valen la pena tomar como base para explorar el lago en bicicleta o transporte público.

Semuc Champey: esto es distinto. Porque Semuc Champey es un puente natural de trescientos metros de largo por cuarenta metros de ancho que se formó al derrumbarse una pared de la montaña. Entonces el río que siempre surcó el valle horadó la piedra caliza hasta construir un túnel bajo la superficie. Y el agua de los manantiales que bajan por los lados cargados de sedimentos formó una serie ininterrumpida de piscinas naturales color turquesa donde nadar rodeado de pequeñas cascadas y montañas verticales.

Sitio arqueológico y parque nacional Tikal: es uno de los Lugares para ver antes de morir. Con eso ya está todo dicho.

No estuvimos en la ciudad negra de Livingstone en el Caribe, ni pudimos ver las estelas de Quiroga ni las playas del océano Pacífico ni hacer cave tubbing en las montañas cercanas a la frontera con Belice. Quedaron pendientes. Porque Guatemala es uno de esos pocos países donde volveremos en otro viaje. Sin duda.




127- Modificaciones a la furgo para vivir en la ruta | EQUIPO DE VIAJE

La Cucaracha, la furgo 4x4 de La Vuelta al Mundo en 10 Años. Mitsubishi L300. Mitsubishi Delica

Muchísimas cosas han cambiado desde aquel 20 de junio del año 2000, cuando a las 9 de la noche abandonamos Cubelles, un pueblo a las afueras de Barcelona, en una furgoneta cargada hasta los topes. Más que un viaje aquello parecía una mudanza.

Y quizás lo era, no nos dábamos cuenta que ese viaje soñado podía convertirse en una forma de vida que nos llevaría a compartir la casa, la choza o el jardín de cientos de personas en más de cincuenta países del mundo. Todo se reducía a unas pocas palabras clave: viajar, conocer, aprender, comprender y disfrutar. Vivir más intensamente.

Después, el camino, que es quien toma casi todas las decisiones, nos fue llevando por otros derroteros, como la edición de nuestros propios libros y el olvido definitivo de los tiempos. Nadie nos persigue, nadie nos espera.

Lo importante era el viaje, no dedicar años a preparar un vehículo ultraequipado que tuviera la respuesta idónea a cada momento del viaje. Tampoco sabíamos de mecánica. Eso lo fuimos aprendiendo en el camino a golpe de averías. Básicamente, la vida en la ruta fue la universidad en donde aprendimos mecánica, idiomas, cocina, caza, pesca, comportamiento humano y, sobre todo, muchos trucos que nos sirvieron para seguir adelante en los momentos difíciles.

La lista que hay a continuación es lo que quedó a bordo después de tantos años, más allá de las herramientas, la ropa, las medicinas y la comida. La selección ha sido intensa, y tiene mucho que ver con el poco espacio que disponemos. Es nuestro equipaje físico esencial, una lista que puede servir a muchos corazones viajeros atrapados en una vida sedentaria para preparar sus propias maletas.

Eso sí, cada uno tiene su viaje, cada cual sabe dónde quiere ir, cómo quiere viajar y qué quiere dejar atrás.

De qué quieres escapar.

Modificaciones a la furgo. La Cucaracha, la furgo 4x4 de La Vuelta al Mundo en 10 Años. Mitsubishi L300. Mitsubishi Delica
La Cucaracha con su nuevo Baja Rack.

EQUIPO

  1. Viajamos y vivimos en una furgoneta marca Mitsubishi L300 4×4 modelo 91, motor diésel 2.5 de 4 cilindros, también conocida en algunos países como Delica. Señoras y señores, con ustedes, La Cucaracha.
  2. Su mecánica y suspensión son completamente estándar, sólo le cambiamos los bujes originales por unos de poliuretano que nos cedió la empresa Baflex, de Puerto Ordaz, Venezuela.
  3. Antes de partir le instalamos un tanque extra de combustible de 75 litros conectado al tanque principal a través de una pequeña bomba eléctrica. Va en el sitio donde originalmente está la rueda de auxilio.
  4. El el techo llevamos un rack modular construido a medida por BajaRack, donde guardamos todo lo que no necesitamos tener a mano. La bicicleta de montaña plegable marca Montague, un winche manual, las mochilas y material de acampada, recuerdos de la ruta y dos planchas de aluminio que nos sacaron unas cuantas veces de la arena y el barro en Oriente Próximo, África y Sudamérica. En la parte delantera del rack va añadida una barra de leds que nos cedió BajaDesigns.
  5.  Sobre la cabina llevamos una caja de alumino hecha en Argentina que guarda repuestos, un arpón de pesca submarina y máscaras de buceo. Sobre la caja hay una red para guardar madera grande para hacer fuego y un panel solar marca Goal Zero, modelo Extreme Boulder de 30 watts para cargar la batería en caso de emergencia (esperamos que ese día no llueva). Cortesía de Goal Zero a través de Scott Brady, de Overland Journal.
  6. Desde diciembre de 2014 llevamos un toldo, un techo plegable en el lateral de La Cucaracha, regalo de nuestro amigo Sergio Murillo de BajaRack
  7. En Zimbabue elevamos la toma de aire con un snorkel de hierro hecho a medida y colocamos una plancha de aluminio en los bajos para proteger el cárter y la transmisión. Soluciones sencillas que cualquier mecánico decente puede hacer.
  8. Los neumáticos de la furgo casi siempre fueron Kumho, 215-R15 (215-80-R15). Sencillos, económicos y suficientemente buenos como para cruzar África. ¿Hay mejores? Sin duda. En Estados Unidos la revista Overland Journal nos consiguió primero cuatro neumáticos Goodyear Wrangler 225-75-R15 (que van muy bien) y luego otros cinco neumáticos General Tire Grabber A/T2.
  9. La rueda de repuesto va enganchada directamente sobre la defensa con un dispositivo muy sencillo armado por Jay Willoughby en Vancouver, Canadá. Ahora llevamos cinco neumáticos. Para viajar por África necesitas seis.
  10. Para dar presión a los neumáticos llevamos un compresor Viair 90, que reemplazó al Leisure Quip de hasta 18 bares de presión que nos regaló un grupo de pescadores sudafricanos que se había tomado un fin de semana de fiesta, sin mujeres. O sea, somos libres muchachos, fiesta. Ellos me enseñaron a tomar tequila mexicano al estilo sudafricano. Tremendo. Algún día haré un post sobre eso…
  11. La batería principal de la furgo es una Optima roja de 1000A. Las Optima son baterías selladas de gel, un poco más caras, pero más confiables y menos peligrosas que las baterías de ácido.
  12. Para ser autosuficientes en electricidad tenemos dos baterías extras Optima amarillas de gel que recargamos a través de una conexión directa a la batería principal del motor. Un negativo permanente y un positivo que conectamos con un switch cuando estamos en marcha y desconectamos cuando nos detenemos. No llevamos regulador. O sea, para ambientes fríos podemos tener una potencia de arranque de unos 2.500 amperes gracias a las tres baterías en línea.
  13. Para transformar los 12 voltios de las baterías a la corriente normal de 220 voltios usamos un inversor de corriente de 300 watts marca Wonpro, hecho en Taiwan (le huimos a todo lo que esté hecho en China) que compramos en Chile.
  14. Cambiamos las luces interiores por LEDs, que consumen aproximadamente solo el 15 % de una lámpara normal. ¿Por qué? Así no tenemos que preocuparnos por tener la luz interior encendida, gastando energía de las baterías. Las luces externas siguen siendo estándar, ya que solo se usan de noche y con el vehículo en marcha, cuando la batería se recarga constantemente.
  15. Llevamos una barra de arrastre de hierro pintada de color naranja de unos 3 metros de largo que nos regaló el amigo Pipo Zaro de Copiapó, Chile.
  16. Dormimos sobre un colchón delgado cortado a medida en  espuma de alta densidad (www.foambymail.com), que va estirado sobre un armario de madera horizontal (reconstruido por Richard Dagenais de Vancouver) donde guardamos muchas herramientas, más libros, pocas medicinas y un par de cajas metálicas con algo de comida y piezas del primer motor de la furgo.
  17. Cuando hace frío nos cubrimos con sacos de dormir sintéticos que aguantan hasta -25ºC (ahí nos equivocamos, tendríamos que haber comprado sacos de plumas, más caros, pero se comprimen mejor para caminar por la montaña). Cuando no hace mucho frío guardamos los sacos y nos cubrimos con un edredón que llevamos extendido bajo el colchón.
  18. En uno de los laterales, junto al colchón, tenemos un armario vertical para comida, ropa y objetos livianos. Sirve de pared para atar la mesa y las sillas plegables, que se apoyan en el rincón que queda junto a la puerta trasera. Todos los espacios se utilizan.
  19. En la búsqueda de más lugar comenzamos a quitar el plástico de las paredes interiores y la puerta trasera, donde siempre quedan rincones. La chapa la forramos con alfombra e hicimos bolsillos en los huecos naturales .
  20. Quitamos los escalones de plástico de las puertas laterales. Repintamos la chapa, le pasamos alquitrán y forramos la base con un pedazo de goma de una cámara de neumático. En el escalón izquierdo colocamos las baterías y la ducha. En el escalón derecho hicimos una caja de aluminio con tapa.
  21. Sí, tenemos ducha. Junio 2011 fue un mes revolucionario para la vuelta al mundo. Jessie Farsang, del club Delica de Vancouver, nos regaló un radiador de doble circuito interno. Un circuito va conectado al sistema de refrigeración del motor, que tiene que estar en marcha para mantener el motor caliente. Por el otro circuito pasa agua absorbida por una bomba eléctrica conectada a las baterías secundarias. El calor del refrigerante del motor calienta también el agua de la ducha. Suena complicado, pero no lo es.
  22. En julio de 2013 y con la ayuda de Laurentius Ersek de Vancouver, instalé un motor Espar Hydronic 5D, que ocupa un espacio muy pequeño dentro de la furgo y precalienta el motor para evitar las arrancadas en frío cuando hayamos dormido a temperaturas bajo cero. También sirve para calentar el agua para la ducha.
  23. Para caminar por la montaña usamos durante los primeros años botas Kilimanjaro de Panama Jack, con Goretex. Son muy cómodas, muy buenas para perderse, siempre responden. Les tomamos tanto cariño que a un par le hicimos cambiar la suela en Bolivia para que nos duren un par de temporadas más.
  24. Nuestras guías de viaje suelen ser Lonely Planet, país por país, y contamos con un buen archivo de artículos e historias de cada país en pdf o rescatados de internet
  25. Las fotografías las sacamos con una cámara Canon Rebel T3, con una lente Tamron 10-24 mm. 1:3.5-4.5 y un zoom Tamron 18-270 mm. 1:3.5-6.3. También llevamos una Canon G12, compacta, con bastantes posibilidades y, sobre todo, más discreta. Empezamos con grandes cámaras reflex que fueron quedando en el camino cuando decidí que lo importante era escribir, que la fotografía vendría después.
  26. Para escribir los libros y las historias llevo un netbook Asus EeePc 1225B, con 2 discos duros internos de 500GB and 4M RAM. Anna usa un Acer Aspire 4720 que ya está viejito, donde corrige las fotografías con photoshop y vemos películas y series bajadas de internet.
  27. Guardamos la música, las fotos y las películas en dos discos duros pequeños y portátiles, uno de 2 teras y otro de 1,5 teras.
  28. Empezamos el viaje con unos 100 cassettes (sí, cassettes, ¿se acuerdan? Había que rebobinar y darlos vuelta) que ocupaban mucho espacio. Ahora para escuchar música usamos un iPod de 160G. Lo conectamos por un cable miniplug-miniplug a la entrada auxiliar de la radio.
  29. A fines de 2012 compramos nuestra primera tableta, una Samsung Galaxy de 7″. Hoy ya tenemos una Huawei MediaPad X2, donde bajamos mapas de ciudades para usar con su GPS interno, escuchamos música, vemos películas, navegamos en internet, sacamos fotos para las redes sociales…
  30. Las pilas que usamos son recargables, AA de 2.500mAh y AAA.
  31. Para atravesar África, América y Oriente Próximo llevamos un GPS de trekking marca eTrek (el amarillo) que solo nos sirvió para marcar el punto donde dormimos y para entrar y salir de los desiertos. No lleva mapas, preferimos seguir usando los de papel. Es una buena excusa para preguntar direcciones a la gente. Hoy, nuestro único GPS está en la tableta, con la aplicación MAPS.ME
  32. Durante más de 10 años cocinamos con una garrafa (bombona) de gas de 2 kilos y medio marca Star que compramos en Egipto. Desde entonces encontramos siempre la manera de volver a recargarla. En Argentina, por ejemplo, nos armaron un adaptador que sirvió para toda Latinoamérica, excepto Brasil. (Nosotros empezamos el viaje con una cocina a petróleo, pero se ensucian y tapan pronto. Si tienes espacio son más fiables las cocinas de gas). En junio 2011 jubilamos la cocina egipcia en Vancouver e hicimos otra instalación sencilla, de una sola hornalla, junto a la pared del mueble.
  33. El último gran descubrimiento han sido los imanes de neodymio. Son pequeños y sirven para enganchar objetos que tengan algo de metal (como encendedores) al techo. Tenemos algunos que pueden aguantar hasta 30 kilos de peso.
  34. El resto es aire, valiosísimo espacio, una caja con olla, sartén y platos (2) sobre la joroba que hay detrás del asiento del conductor. Y bolsillos cosidos en las puertas delanteras, y una pala, una parrilla y una pinza para mover el carbón. Eso es indispensable.

SEGURIDAD

  1. Tenemos una alarma que instalamos en Sudáfrica, una traba para el volante y candados españoles marca Lince (que están igual que el primer día, hace más de 16 años) para cerrar las cuatro puertas laterales.
  2. Nos rompieron tantas veces la cerradura de la puerta trasera que decidimos quitarla, ahora el seguro sólo se puede levantar desde adentro.
  3. Las dos ventanas laterales traseras las reemplazamos por planchas de aluminio.
  4. A las ventanas laterales corredizas les pusimos silicona en los canales y las trabamos con los cierres metálicos que ponen en las puertas de vidrio de los exhibidores de las tiendas. Son sólo ventanas, no se pueden abrir.
  5. También llevamos dos sprays de pimienta, dos bengalas marinas (es ilegal llevar armas de fuego), un palo de golf, un desarmador de neumáticos estilo camionero, una navaja suiza y un machete africano, de los mismos que se usaron en Ruanda. Lo sé, es un poco exagerado.
  6. Llevamos dos tipos de dólares falsos: los de la Pachamama made in Bolivia, que sólo aceptaría de noche un ladrón ciego y manco, y los colombianos que nos endosaron mientras vendíamos libros en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. Estos últimos los tenemos guardados para el primer policía coimero que se nos cruce.
  7. Los travellers cheques ya no sirven. Lo ideal es viajar con algo de efectivo e ir sacando el dinero con una tarjeta Visa, que suele cobrar comisiones más bajas que Mastercard y la encuentras en más comercios. Al final la tasa que te cobran es más o menos igual que el diferencial que aplican las casas de cambio.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

 




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