320- PIRINEOS | Ruta a pie de 6 días por el circuito de los Refugis del Torb

www.viajeros4x4x4.com

Después de 16 años dando vueltas como nómadas incansables en una furgo 4×4, era necesario cambiar. Seguir con La Cucaracha, nuestra casa con ruedas, pero abriendo la puerta a otras maneras de viajar. ¡Hay tantas aventuras distintas esperando cuando el dedo se pierde en un mapa!

Por eso a principios de 2016 volamos al Sudeste Asiático. No solo necesitábamos cambiar de cultura después de tanto tiempo por el continente americano. También queríamos comprar un par de motos vietnamitas para experimentar con un vehículo nuevo. Aclaro: apenas habíamos manejado motos en nuestra vida, y la última vez que me había montado en una pequeña bestia de dos ruedas había terminado con dos costillas rotas. Después de haberlo vivido, comprar esas dos cafeteras fue una de las mejores decisiones de los últimos años.

Otra de nuestras cuentas pendientes eran los viajes a pie. ¿Seríamos capaces de retomar la austera vida de mochila para perdernos por lugares espectaculares, después de la comodidad de viajar en una furgoneta? ¿Aguantaríamos las largas caminatas subiendo y bajando montañas con una fracción de lo que llevamos en la furgo?

www.viajeros4x4x4.com
Puerta del refugio de Marialles, Francia

Hace unas semanas, revolviendo entre revistas y papeles de viaje, me reencontré con el folleto de la travesía de los Refugis del Torb, una ruta de 79 kilómetros por el corazón de los Pirineos Orientales. Un sendero que empieza en Núria, Catalunya (hasta donde puedes llegar en una combinación de tren regional y tren cremallera), a 1967 metros de altura, cruza hacia Francia y vuelve a Núria por otro puerto de montaña 5 días más tarde.

www.viajeros4x4x4.com

El sendero se podía hacer sin tienda, ya que hay refugios a lo largo del camino que no solo proveen el colchón y la manta (entre 11 y 17 euros por persona), sino también desayuno, almuerzo y cena. Pero nosotros buscábamos caminar con tienda y sacos de dormir, tenemos la costumbre de cambiar los planes, y no queríamos renunciar a algún valle espectacular por no estar preparados.

Buscamos el filtro de agua Sawyer con membrana de 0.1 micrones que llevamos al Sudeste Asiático, rescatamos del olvido a nuestra vieja y pequeña hornalla Foco y un par de sacos de dormir de hasta 5º Celsius que en algún momento no fue suficiente. Pantalones desmontables, un par de camisetas, un par de abrigos ExOfficio que se convierten en almohada y comida para seis días.

•••••

ENLACE RELACIONADO:

QUÉ LLEVAR EN LA MOCHILA | GUÍA PARA VIAJAR CON POCO POR EL SUDESTE ASIÁTICO.

•••••

Actualicé los mapas de Maps.me que iba a utilizar en la tableta, me descargué los mapas topográficos de los Pirineos de Wikilok, y compramos el mapa que la Editorial Alpina publicó sobre los Refugis del Torb. Busqué un Power Bank de 8.800 mAh en El Corte Inglés (que ya devolví porque fue insuficiente) y, justo antes de partir, cambiamos el punto de inicio: el tren cremallera a Núria costaba 15 euros por trayecto. “Mejor empecemos desde La Farga, debajo de Queralbs, por la Garganta del Río Freser. Tendremos que subir unos 800 metros extra, pero prefiero gastarme esos 30 euros en queso francés. ¿Te parece?”

www.viajeros4x4x4.com
Pasarela para cruzar el río Freser, antes de encarar la última subida a Coma de Vaca.

EMPIEZA LA CAMINATA

DÍA 1: La Farga-Refugio Coma de Vaca, 4,5 horas. Fue fácil hacer dedo al mediodía desde Ribes de Freser, donde nos dejó el tren regional, hasta La Farga. Se detuvo el primer vehículo que apareció. La idea original era acampar más arriba del Refugio de Coma de Vaca, pero a mitad de camino nos sorprendió una tormenta de agua y granizo. El sendero está muy bien marcado, aunque en las últimas dos horas de caminata es imposible hacer acampada libre por la pendiente y las rocas. Allí solo era posible acampar con hamaca. Iba a ser miserable buscar un sitio donde plantar la tienda en terreno empapado de agua, así que tras 5 horas subiendo por la garganta del río Freser decidimos probar suerte en el refugio.

Refugio Coma de Vaca: 16.5 euros por persona. Hay electricidad. Ducha 2.5 euros. *****

www.viajeros4x4x4.com
Cuesta helada hacia el Coll de la Marrana, tras la granizada del día anterior.

DÍA 2: Refugio Coma de Vaca-Refugio de Rojá, 7 horas. Ascenso lento por la Coma de Fresers hasta el Coll de la Marrana, donde el camino se nos perdió bajo el granizo caído el día anterior. Subimos abriéndonos paso sobre la pendiente de hielo. Hay agua potable en el Refugio de Ulldeter y puedes tirar basura en las instalaciones de la pista de esquí Vallter 2000. Antes de llegar al Paso de la Portella de Mentet, el camino gira a la derecha y sigue subiendo hasta alcanzar los Plans de Coma Ermada. Aquí entramos en Francia. A partir de allí se convierte en un sendero plano a más de 2000 metros de altura que pasa por la Portella y los Plans de Callau (Anna se hizo varias fotos) hasta llegar al refugio libre de Rojá, en los Pirineos Franceses.

www.viajeros4x4x4.com
Amanecer desde el Refugio de Rojá, a 2377 metros de altura.

Refugio de Rojá: gratis. Hay almohadas y mantas. Está a 2.377 metros de altura. Muy ventoso. El agua se consigue en un arroyo, caminando unos 15 minutos por el sendero que parte hacia el fondo del valle. Vimos una manada de unos 30 isards (un tipo de cabra salvaje), a unos cien metros más abajo.

www.viajeros4x4x4.com
Interior del Refugio libre de Rojá, las cuchetas con almohadas y mantas.

DÍA 3: Refugio de Rojá-Refugio de Marialles, 5 horas. El camino es prácticamente plano sobre los 2.200 metros de altura hasta Pla Guillem, donde hay un refugio libre en muy buen estado. Desde allí, abajo de todo, se ve el techo blanco del Refugio de Marialles, entrada espectacular al Canigó. El sendero baja suave y se convierte en un camino de tierra sin coches (bueno, casi). En Marialles también hay un refugio de pago que cuesta 17 euros la noche, donde ofrecen desayuno, almuerzo, cena y cervezas frias.

Refugio libre de Marialles: es gratis y está ubicado en un sitio mucho más espectacular que el refugio de pago. Tiene colchonetas y sitio donde cocinar con toda la leña que hay alrededor. Está separado en tres partes: una de 4 literas, otra de unas 20 y otra para el guardapaques, cuando pasa por allí. También es posible acampar durante la noche junto al camino de entrada.

www.viajeros4x4x4.com
Vista del Canigó desde el Refugio libre de Marialles, Catalunya francesa.

DÍA 4: Refugio de Marialles-Refugio de l’Alemany, todo el día. El sendero desciende hacia el Coll de Jou pasando por varias zonas de estacionamiento, volvemos a la civilización. Ojo, la entrada al sendero no se ve muy bien al cruzar la ruta de tierra. Una vez encontrado hay que seguirlo hasta el final, donde desemboca en la ruta D6, el asfalto. A pocos kilómetros está el pueblo de Py, donde puedes descargar tu basura. El pueblito es hermoso, antiguo, de casas de piedra, y con el único almacén de todo el circuito. La Epicerie tiene pocas cosas; si quieres pan francés (no el envasado) insiste un poco y es posible que te vendan alguna superbaguette del restaurante.

www.viajeros4x4x4.com
Me encanta la baguette en la mochila! Pueblo de Mentet, Francia.

Si en lugar de tomar el sendero sigues por la carretera, a diez minutos encontrarás con una granja que vende queso de cabra (cierra de 12 a 16 hs.). Estaba cerrada, era mediodía, el sol caía a plomo, e hicimos dedo hasta el Coll de Mentet, ahorrándonos unos 600 metros de desnivel. En el pequeñísimo pueblo de Mentet conseguimos queso de oveja (25 euros el kilo) en otra granja donde los domingos hacen queso fresco a demanda. El pueblito también es precioso y tiene una zona donde acampar cerca del río. Desde allí son un par de horas de ascenso hasta el Refugio de l’Alemany. Si estás por ahí a mediados de agosto, encontrarás frambuesas a mitad de camino.

Refugio de l’Alemany: gratis. Tiene agua potable delante. Cocina de leña, cacerolas y hasta serruchos para cortar troncos (si fuera necesario). Un poco más abajo hay una buena zona donde acampar.

www.viajeros4x4x4.com
Antigua calzada entre Mentet y el Refugio de l’Alemany.

DÍA 5: Refugio de l’Alemany-Refugio del Ras de Carança, 4 horas. El inicio del sendero es mortal, con una subida que va haciéndose más y más empinada. Luego avanza por una ladera donde encontramos un enorme perro pastor. Los carteles avisaban que son peligrosos, que atacan a los perros sueltos y salvajes, pero éste solo quería unos mimos, vaya grandote. Al otro lado el sendero comienza a descender a través del bosque y se vuelve tortuoso, pasa por unos pequeños llanos donde es posible acampar y, después de atravesar un par de arroyos, llega al Refugio del Ras de Carança.

Refugio del Ras de Carança: 11 euros la noche. La gente también acampa alrededor del refugio, aunque recomiendan una distancia mínima de 200 metros. Como es pequeño, también alquilan tiendas. Hay agua potable y si les pides te pueden cargar algún aparato. Acampamos unos doscientos metros arroyo abajo, junto al arroyo, en un lugar paradisíaco. Al anochecer ya estábamos rodeados.

www.viajeros4x4x4.com
La caminata junto al río Carança es espectacular!

DÍA 6: Refugio del Ras de Carança-Queralbs, todo el día. El sendero sigue constantemente el río de Carança, por lo que hay agua hasta casi el paso de vuelta a Catalunya. Un par de horas más adelante llegamos al Estany Blau o de les Truites, el mejor lugar de todo el recorrido para plantar una tienda y olvidarse del mundo. Aquello era un paraíso en medio de los Pirineos. El día estaba soleado, el agua invitaba a darse un chapuzón, las truchas provocaban ondas en el agua y en la orilla un desman, un pequeño mamífero de 10 centímetros parecido al ornitorrinco, nos miraba entre las piedras.

www.viajeros4x4x4.com
Lago Azul o de las Truchas, en la cabecera del río Carança. Quiero volver y acampar una semana!

La última subida hasta el Coll de Noucreus tiene un tramo bastante empinado que va dejando atrás varios estanques de agua potable. De allí a Núria es pura bajada. Nos tomamos un par de cervezas energéticas y seguimos hasta Queralbs, por el camino viejo.

Cuando salimos a la ruta hicimos dedo hasta Ribes (paró el tercer coche) y de vuelta a casa. Nuestras piernas estaban destrozadas después del palizón del último día, pero las sonrisas lo decían todo: a partir de ahora los viajes por el mundo no solo serían en furgo; también empezaríamos a perdernos en moto, y a pie.

DESNIVEL DEL CAMINO

www.viajeros4x4x4.com

Desnivel acumulado aproximado, tanto de subida como de bajada: 5.200 metros.

Época recomendada: de junio a septiembre

•••••

Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de casi 20 años viviendo en la ruta, en las mejores librerías de viaje de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

Viaja con nosotros cada día en InstagramFacebookTwitter YouTube @viajeros4x4x4

•••••

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




319- El MYANMAR que nadie visita: la frontera de Tachileik

El oficial de inmigración de la frontera entre Mae Sai y Tachileik abrió mi pasaporte en un gesto rutinario. Ya sabía lo que iba a encontrar: otro extranjero que usaba ese paso para renovar su visado tailandés. Era un cruce práctico, de cinco minutos, pim-pam, y para ellos era un negocio redondo. Estampaban un sello y pase por caja: 500 baht o 20 dólares, que no es lo mismo, o la cifra que fuera, una cantidad que podía cambiar según el estado del tiempo, el humor y las necesidades.

En medio del puente que separaba Tailandia de Myanmar, un viajero con pinta de vividor del Sudeste Asiático, sandalias gastadas, pantalones gastados, camisa del color de la tierra, collares y un par de rastas que sobresalían de su cabeza calva, pedía ayuda en varios idiomas: no le aceptaban el billete de 20 dólares.

‘Estos malditos idiotas dicen que el billete está viejo, que está muy usado, pero mira, está bueno, no está roto, ni rayado!’

En ese momento no entendí el problema. Honestamente, pensé que quizás el billete sería falso, como aquellos famosos dólares colombianos que nos habían endosado en Ecuador. Nosotros estábamos llegando a Tachileik en el este de Myanmar, la región abierta a los extranjeros menos visitada del país, con la intención de intentar unir por tierra las ciudades de Kentung con Taungyyi. Era una ruta prohibida: cruzaba la vertiente sur de las enormes plantaciones de opio que estaban en manos de guerrilleros, o del ejército, o de bandidos. Nadie tenía una respuesta definitiva.

En la oficina, el oficial de inmigración abrió mi pasaporte y se sorprendió. ‘¡Visa! ¡Visa!’ dijo a sus compañeros levantando la voz y señalando un asiento frente a un escritorio. Allí había un ordenador, montones de papeles, un par de sellos y una cámara de sobremesa, colocada a la altura de mi ombligo. La foto para el registro de extranjeros en Myanmar quedaría con un gesto forzado, como el de una jirafa que tiene que abrirse de piernas y estirar el cuello hacia abajo para beber agua.

Estábamos con nuestras mochilas de 5 kilos en uno de aquellos rincones olvidados de un país que lentamente se abría al turismo. Myanmar había permanecido aislado por muchos años debido al boicot a un gobierno militar sanguinario, y por el mismo boicot de los militares hacia el mundo, que daban los visados con cuentagotas. La presión internacional y el cansancio de vivir en un país sin futuro, habían abierto las puertas a los primeros cambios, con elecciones casi libres. Parecía que los militares estaban dispuestos a entregar el gobierno, pero no el poder.

Los perros nos echaron del templo en construcción, con andamios levantados con troncos de árbol
Los perros nos echaron del templo en construcción, con andamios levantados con largas cañas de bambú.

Apenas recorrimos los primeros diez metros de Myanmar cuando una catarata de motociclistas y guías turísticos amateurs se acercaron para llevarnos donde fuera. Recién entrábamos, no teníamos muchos planes, solo queríamos comprobar la capacidad de transformación de un país que estaba abriéndose. ¿Podríamos comprar una moto? Que supiéramos, ningún extranjero lo había hecho. ¿Podríamos viajar libremente por el este del país? Parecía que sí. ¿Podríamos evitar los controles de carretera? En los consulados de Bangkok y Chiang Mai nos habían asegurado que se podía circular libremente entre el este y el oeste.

Soltamos nuestro primer hola en birmano, mingalabah, y esquivamos a los mototaxis con una sonrisa haciendo gestos negativos con la mano. Lo curioso era que no insistían. No nos acompañaban por la calle señalando puntos en un mapa. Quizás se debía a nuestra falsa seguridad, a eso que aprendimos en la ruta, de dar la impresión de que sabes lo que haces, o hacia dónde vas, aunque no tengas ni puta idea. Quizás era simplemente porque no hablaban una sola palabra de inglés.

Los rostros lo decían todo. Sorpresa, duda, estupor. La sonrisa funcionaba mejor que nunca como idioma y los leves movimientos de cabeza precedían a un saludo más espontáneo, más real. Era una sensación extraña, y al mismo tiempo única. En Tachileik estábamos volviendo a aquellos lugares en donde los extranjeros son una rareza.

El Barça estaba en todos lados.
El Barça estaba en todos lados.

Tailandia había sido una especie de paraíso turístico donde todo era alcanzable, aunque a veces no te trataran bien o no te entendieran. Esto era otro mundo. No había más que iniciar el saludo, con un deje de duda en la entonación. Volvías a intentarlo, y a la segunda o tercera vez, entendían que intentabas decir hola, nada más, y entonces ocurría el milagro. El campesino, el mecánico, el cocinero del puesto de la calle, se convertían en maestros de idiomas. Una sonrisa les estallaba en el rostro ante tus errores obvios de extranjero que intentaba comunicarse en un idioma nuevo. Era una sonrisa de orgullo, una sonrisa heroica, de superviviente.

•••••

IMPRESCINDIBLE: 5 COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE VIAJAR A MYANMAR

•••••

La caminata por Tachileik casi no tenía sentido. Íbamos en dirección contraria y lo sabíamos aunque realmente no nos importaba mucho. Las mochilas, de cinco kilos cada una, no eran una molestia. Necesitábamos absorber los gestos, el aire, los olores de un nuevo país del que apenas teníamos información. Aquella era una zona lejana, donde ningún blogger había intentado viajar. Lonely Planet solo le había dedicado unas páginas vagas, con menciones a tours.

Las calles estaban rodeadas de casas y edificios que llevaban décadas sin pintarse. Sobre el asfalto, hombres vestidos con pantalones y hombres vestidos con longyii, una especie de falda que llega hasta los pies, se cruzaban con mujeres de rostro despejado y mujeres que llevaban las mejillas teñidas de amarillo. Era la tanaka, una pasta que utilizan para protegerse del sol. Entramos a un hostal oscuro y vacío, sin cuadros ni mapas en las paredes. Damos un par de palmadas y un hombre sale a nuestro encuentro. Solo dice 500 baht, el precio de la habitación, el doble de lo que pagábamos en Tailandia. Estamos en Myanmar pero la moneda de uso corriente sigue siendo el baht tailandés. Seguimos adelante.

Por las callejas de Tachileik se abrían los mercados del barrio
Por las callejas de Tachileik se abrían los mercados del barrio

En la otra acera hay un taller de motos. Sería ideal comprar un scotter para viajar por todo Myanmar, pero todavía no sabemos cuánto ha cambiado el país. ¿Podemos conducir nuestra propia moto local, por Myanmar? En el taller hay cuatro jóvenes que parecen de etnias completamente distintas: uno es de piel oscura, barba y nariz aguileña, otro es delgado y blanco como el papel pero de rasgos asiáticos, otro es de rostro ancho y lleva una camiseta con el escudo del Barça y un tercero es de piel trigueña. Parece que las dudas iniciales, la timidez, dejan paso a una sensación de curiosidad. Nos ofrecen una moto sin matrícula ni papeles por 6000 baht, 220 dólares. Una moto con papeles cuesta 29.000 baht.

Afuera hay un grupo de policías que parece que tienen el día libre. La ciudad está tranquila, se acabó la época de los disparos y las batallas en la calle. Mingalabah. A la gente de Myanmar les encanta nuestros intentos por balbucear unas palabras de birmano, acompañadas siempre por una sonrisa permanente que dice ‘oye, lo siento, no hablo tu idioma pero lo voy a intentar’. A los cinco minutos los policías llaman por teléfono a una agencia de viajes y poco después aparece un hombre en un coche que, sin querer vendernos nada, nos cuenta que algunas rutas siguen cerradas a los extranjeros, que se necesitan permisos, que las normas del país impiden que podamos tener nuestra propia moto… Nos sugiere tomar un bus hasta la estación de autobuses, que está a uno o dos kilómetros.

Los abuelos parecen ser los únicos que hablan inglés en el este de Myanmar
Los abuelos parecen ser los únicos que hablan inglés en el este de Myanmar

Pero antes de seguir adelante necesitamos cambiar dinero. Algo habíamos escuchado de la manía nacional porque los billetes en moneda extranjera parezcan recién salidos de la imprenta. Pero nunca imaginamos que… serían tan puñeteros. Los primeros billetes de cien dólares que llevamos a la oficina bancaria están impecables, pero no los aceptan porque están doblados a lo largo, a la medida de un cinturón de seguridad. Empiezo a comprender al extranjero que los puteaba sin entender por qué no le aceptaban sus veinte dólares en la frontera. Tras un pequeño tira y afloja y muchas sonrisas, aceptan el tercer billete.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan observado. Los rostros se levantaban para observarnos, muy pocos eran indiferentes. Y eso era una buena señal. Si yo levantaba la mano para saludar a quien nos miraba, el otro sonreía con candidez y devolvía el saludo. Lo había atrapado. No había vergüenza en mirar, porque era una mirada clara, de sorpresa. Nítida. Sin segundas intenciones.

•••••

ESTA HISTORIA CONTINÚA EN

VIAJAR AL PASADO EN KENGTUNG, MYANMAR

•••••

La estación de autobuses hacia Kentung estaba a siete, ocho kilómetros. Es un gran descampado, o un patio interior abierto, con dos autobuses que hoy no salen y una furgoneta cargada de gente apretujada. Pero los autobuses también salen de la calle, en realidad todo el la estación. Allí nos ofrecen un taxi por 70 dólares. Los autobuses valen muchísimo menos, pero no salen hasta el día siguiente. ¿La tarifa? 10.000 kyat por persona, nueve dólares, varias veces más de lo que cuesta el pasaje para los locales. Es el precio estándar mínimo impuesto por el gobierno militar para los extranjeros.

A la mañana siguiente, partimos hacia Chentung
A la mañana siguiente, partimos hacia Chentung

Después de tantos años viajando por países donde podíamos hablar con la gente en uno u otro idioma, llegamos adonde nos habíamos propuesto. A esos lugares donde nadie te entiende, donde la cultura es tan diferente que los gestos pueden significar otra cosa, donde viajar se convierte en un desafío. El este de Myanmar, vacío de extranjeros, donde solo los abuelos hablan algo de inglés, era el lugar perfecto para empezar una nueva aventura.

•••••

Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de más de 15 años viviendo en la ruta, en las mejores librerías de viaje de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

Viaja con nosotros cada día en Instagram, Facebook, Twitter y YouTube @viajeros4x4x4

•••••

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque es capaz de sobrevivir a una bomba atómica. Desde aquel momento recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2015 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe regularmente artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

www.viajeros4x4x4.com




317- Streptococcus Pyogenes, la bacteria comedora de carne | SALUD EN VIAJE

Hasta los amigos que me conocen bien deben pensar que me golpeé la cabeza y me volví idiota. ‘¿Cómo puedes estar tan contento de haberte contagiado esa mierda de bacteria asesina?’ me preguntaban con la boca entreabierta, el labio inferior caído, los ojos pasmados.

Ellos no son viajeros, son gente normal, dedicada a su familia, a su trabajo y a la seguridad de una vida sin sobresaltos exóticos, más allá de la política, la economía y la búsqueda de la felicidad, donde sea que se encuentre. Yo me sentía exultante. Durante el último viaje por el Sudeste Asiático había pillado algo lo suficientemente raro como para sorprenderme y aprender algo nuevo. Una bacteria comedora de carne. De mi propia carne. Espectacular. Lo sentí como una medalla.

Al principio no le había hecho demasiado caso. Un grano con una corona de pus encima de la rodilla, que se infectó en algún lugar entre Camboya y Vietnam. Yo seguí manejando mi Hongda Win (sí, las imitaciones fabricadas en China van con G) camino a Ho Chi Minh como hago siempre, escuchando a mi cuerpo. Pero algo estaba pasando, ya que el agujero con forma de pequeño cráter exactamente circular comenzó a hacerse más grande, hasta alcanzar el tamaño de la uña del dedo meñique de la mano. Yo hacía lo de siempre: apretar para sacar la infección, y lavar cada día con agua y jabón.

Una semana más tarde llegamos a Barcelona y empecé a ponerme yodo, y luego agua oxigenada, con la intención de matar el origen de la infección de una u otra manera. En ese momento ya había comenzado a sospechar que aquello era algo más que una simple picada de mosquito exótico. Los peores presentimientos se confirmaron cuando una mañana mi muslo empezó a crecer, a ensancharse y calentarse en una fiebre localizada. Al rato, cuando empecé a cojear, asumí que tendría que ir al médico. En pocos días tenía un vuelo a Buenos Aires y no podía perderlo.

Fui al Centro de Enfermedades Tropicales de Barcelona, en la Avenida Drassanes. Ellos tienen mucha más información sobre mi salud que mi médico de cabecera. Me recetaron pastillas que debía tomar cada ocho horas, 600 miligramos de Ibuprofeno para bajar la hinchazón y antibióticos con una combinación de Amoxicilina (500 mg.) y Ácido Clavulánico (125 mg.), mientras me hacían chequeo completo, incluyendo sangre y heces.

Por la tarde la pierna se me hinchó aún más y la herida comenzó a abombarse, pero hacia dentro. La piel alrededor de la herida se había secado y empezaba a escamarse, como cuando vas a perder la capa externa después de unos días de mucho sol. Busqué una bolsa de hielo y la apliqué directamente sobre la piel. A la media hora la hinchazón comenzó a bajar. El hielo siempre sirve.

A la mañana siguiente volví al Centro de Enfermedades Tropicales para pedirles algo más fuerte. ‘Toma un comprimido cada 6 horas en lugar de cada ocho horas mientras esperamos los resultados. Te los enviaré por email por si no mejoras y necesitas mostrárselos a otro médico por allí.’

La bomba cayó cuando ya estaba en Buenos Aires.

‘Lo que tienes es una infección por Streptococcus Pyogenes, no un Staphylococcus. Por tanto el tratamiento que estás tomando puede servir o no, aunque sería mejor la penicilina.’

Decidí seguir el tratamiento que había comenzado, no estaba tomando aspirinas, estaba tomando antibióticos. Lo publiqué en Facebook pensando que simplemente sería un bicho distinto, pero un amigo paramédico y bombero en Estados Unidos, Fernando Rivero, me envió inmediatamente este mensaje: ‘Cuidate YA que la Streptococcus Pyogenes puede causar muchos otros problemas. Puede atacar los riñones y empezar a destrozar la piel y los músculos de la pierna. Se trata con penicilina y Clindamycin. No esperes que puede ser muy serio! Esa es la bacteria que causa necrotizing faciitis, aquí la llamamos flesh eating bacteria! Tratate y cuidate!

‘Flesh eating bacteria’, la… ¡bacteria comedora de carne! Abrí los ojos un poco más, como si un terror diminuto e invisible se hubiera apoderado de mi destino. Inspiré profundamente y sonreí. ¡Guau! ¡Espectacular! Salí a la calle y respiré feliz: las enfermedades raras son las heridas de guerra, las medallas del viajero.

Anna había incubado los huevos de una mosca en su brazo durante el viaje por Zimbabue. Yo había tenido un principio de tuberculosis en África, había sufrido la Larva Migrans Cutánea entre Guyana y Venezuela y ahora tenía una ¡¡¡¡BACTERIA COMEDORA DE CARNE!!!!

Siete días después de ir al médico y tomar el antibiótico religiosamente cada seis horas la pierna ha vuelto a su tamaño normal. La herida está cicatrizando y la piel ha recuperado su color y elasticidad normal. Ahora solo me queda terminar el tratamiento, que no sobre ni una sola pastilla. Es la ley del antibiótico, llegar hasta el final, no darle una sola oportunidad a la bacteria para recuperarse y volver al ataque, reforzada y resistente.

 

TRATAMIENTO, TOMAR UNA PASTILLA CADA 8 o 6 HORAS

  • Siempre, siempre, ir al médico, que te enviará a hacer los análisis necesarios y te dirá qué tratamiento debes seguir. Nunca te automediques a no ser que estés aislado en la Luna y no tengas la posibilidad de consultar con un especialista.
  • Ibuprofeno de 600 mg. para bajar la inflamación.
  • Penicilina (o pastillas con una combinación de 500 mg. de Amoxicilina y 125 mg. de Ácido Clavulánico).

 

CONSECUENCIAS

Estas son las fotografias menos violentas de los resultados de infectarte músculos y piel con el Streptococcus Pyogenes. Las encontré en páginas de medicina. Que no te pase nunca, y si pasa, ¡que nunca llegue a esto!

ENCUENTRA AQUÍ MÁS HISTORIAS Y CONSEJOS SOBRE SALUD EN VIAJE

 

Más información en Wikipedia y en este artículo de elmundo.es

Si te gusta el morbo y quieres ver fotografias mas fuertes, entra en este enlace.

•••••

Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de más de 16 años viviendo en la ruta, en cualquier librería de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

Viaja con nosotros cada día en Instagram, Facebook, Twitter y YouTube @viajeros4x4x4

•••••

 

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




316- Los viajeros más optimistas del mundo | PABLO Y ANNA

Los viajeros somos optimistas por naturaleza. Los pesimistas nunca salen de viaje. La posibilidad de que algo salga mal es tan aterradora que prefieren quedarse en territorio conocido. Tigres en Nueva York, sushi demasiado cocinado en Japón, frío en Cuba… Los pesimistas siempre miran el lado negativo de la vida. Para ellos siempre habrá un sitio mejor donde ir, que estará en otro lugar.

Por eso, incluso cuando las cosas salgan mal, hay que encontrar el lado positivo. Cualquiera. Al fin y al cabo, es pura supervivencia, nada más y nada menos.

Que esto, que lo otro, que vamos por aquí, que vamos por allá, que sí, que no, que por qué, que yo no fui, que ese olor viene de afuera, que… En esos momentos complicados, deja aflorar tu optimismo viajero. Imagina qué bonito sería dormir allí arriba, bajo las estrellas.

Comic_008_spanishBAJA

•••••

Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de más de 16 años viviendo en la ruta, en cualquier librería de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

Viaja con nosotros cada día en Instagram, Facebook, Twitter y YouTube @viajeros4x4x4

•••••

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y seguro que… ¡es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano, El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, uno de los cuales ya fue traducido al inglés, The Book of Independence. Pablo también escribe artículos de viaje y aventura para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna trabaja en la edición de los libros y los articulos y hace collares y pulseras de macramé.

Participaron de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.




314- Empecemos a inventar | PABLO Y ANNA

www.viajeros4x4x4.com

Cuando vives en la ruta, siempre encuentras nuevas maneras de hacer las cosas.

www.viajeros4x4x4.com

Lo mejor de vivir en la ruta es que nunca dejas de aprender. Puedes estar todo el día con los ojos entreabiertos, filtrando lo que vas a recibir a través de los barrotes de tus pestañas, y aún así aprendes algo nuevo. Es inevitable. Por más cansado que esté, el viajero siempre aprende algo.

El siguiente paso es inventar. Una nueva forma de hacer algo, un nuevo sentido a una palabra vieja, un nuevo deseo, una nueva ilusión, un nuevo plan. Siempre es mejor con cómplices que se sumen a este complot maravilloso para erradicar el aburrimiento de la vida. Las risas son más fuertes, la sorpresa más tóxica, el amor más salvaje, la vida más intensa.

Ahora, volvamos a inventar. [email protected] a la vida en la ruta.

•••••

Pablo y Anna, las aventuras y desventuras de una pareja que vive en una casa con ruedas llamada La Cucaracha, tras más de 15 años viajando alrededor de un planeta surrealista llamado Tierra… Sigue leyendo historietas como Qué hacer si te roban en la ruta en Pablo y Anna

•••••

Consigue los libros de Pablo Rey con las historias de más de 15 años viviendo en la ruta, en cualquier librería de España, en Amazon.com y en Kindle, o descarga las primeras historias en PDF.

Viaja con nosotros cada día en Instagram, Facebook, Twitter y YouTube @viajeros4x4x4

•••••

SUSCRÍBETE Y RECIBE EN TU CORREO LAS ACTUALIZACIONES DE LA VUELTA AL MUNDO EN 10 AÑOS.

¡MÁS DE 15 AÑOS TRABAJANDO DESDE LA RUTA Y VIAJANDO SIN PARAR ALREDEDOR DEL MUNDO EN FURGO 4X4 Y MOCHILA.

El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. ¿Por qué? Porque se mete por todos lados y porque ¡creemos que es capaz de sobrevivir a una bomba atómica! Desde entonces ya recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en el norte de Alaska y Canadá. Desde el año 2007 compartimos datos e historias en el blog (o la web) de La Vuelta al Mundo en 10 Años, en www.viajeros4x4x4.com. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (Anna se los lee 20 veces antes de publicarlos), El Libro de la Independencia, Por el Mal Camino e Historias en Asia y África, y uno en inglés: The Book of Independence y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlar y conferencias.

Han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.