327- Sendero a Panamint, un pueblo fantasma en el Death Valley | ESTADOS UNIDOS

El sendero a Panamint City llevaba años marcado con tinta fluorescente en el mapa que habíamos recogido en 2011 en la oficina de Parques Nacionales del Death Valley (Valle de la Muerte), en California. Era un objetivo a cumplir algún día (algún día, esas palabras malditas): un camino ardiente a un pueblo fantasma a 2.300 metros de altura, abandonado hacía muchos años, pero que en su apogeo allá por 1876 había llegado a tener 3000 habitantes. Eso era mucha gente. Algo interesante debía quedar en pie.

Hoy, la única manera de llegar a Panamint City es caminando. La ruta original había sido arrasada hace tiempo por alguna riada devastadora, y la alternativa había sido cerrada por Parques Nacionales; era la mejor manera de proteger las cabañas, los vehículos abandonados en lugares imposibles y las instalaciones mineras que habían sobrevivido durante los últimos ciento cincuenta años.

En 1872 habían pasado poco más de veinte años desde el final de la guerra por la que México había perdido un tercio de su territorio ante Estados Unidos. Colorado, Nevada, Arizona, Oregon, Nuevo México, Texas, Utah y California habían pasado a manos del ambicioso vecino del norte y cientos de miles de colonos se habían lanzado en carros tirados por caballos a cruzar llanuras y desiertos en busca de la nueva tierra prometida. Allí encontrarían tierras fértiles, ríos repletos de salmón y vetas de oro, plata y muchos otros minerales que afloraban hasta la misma superficie. En este contexto fue cuando se descubrió plata en los montes Panamint, dentro de lo que hoy es el Parque Nacional del Death Valley.

– ¿Sabes que lo que vamos a hacer es peligroso? -le pregunté a Anna
– Sí, claro -contestó. – Si nos quedamos sin agua puede ser demasiado peligroso. ¿Pero has visto qué bonito es el cañón?

A finales de mayo el termómetro marcaba 110º Fahrenheit a la sombra (algo más de 40º Centígrados) y lo único que nos podía mantener con vida caminando por la montaña era seguir el arroyo que caía entre las piedras del Surprise Canyon. Habíamos rellenado hasta la última botella con agua, unos cinco litros que no serían suficientes si no encontrábamos los dos manantiales permanentes que hay en el camino. Y tendríamos que dar media vuelta.

El sendero no está marcado con pintura y apenas hay montículos de piedras, pero es extremadamente recomendable por la belleza y desolación del Surprise Canyon, sobre todo durante las primeras dos horas de camino. Ve preparad@ a mojarte los pies (perfecto con éstas temperaturas), ya que en muchos sectores el cañón tiene poco más de dos metros de ancho y deberás caminar sobre el arroyo. Este es un auténtico sendero salvaje.

CÓMO LLEGAR

Aunque el pueblo fantasma de Panamint se encuentra dentro del Parque Nacional del Death Valley, la mejor manera de llegar es a partir del pueblo fantasma de Ballarat, sobre el valle de Panamint, al oeste del parque. En Ballarat encontrarás al último habitante, Rocky Novak, un personaje solitario que se dedica a dar indicaciones a los viajeros y vender cervezas, refrescos, mapas y postales. Vive allí de forma austera, por lo que se recomienda dejar alguna donación (dos dólares, dice un cartel) o comprar alguna bebida (tres dólares) que podrás tomar mientras le preguntas todo lo que quieras saber sobre el sendero o la región.

A dos kilómetros hacia el norte de Ballarat está el desvío al Surprise Canyon (Cañón de la Sorpresa), un camino empinado de tierra y piedras que termina siete kilómetros después en el Chris Wicht camp, un campamento mínero abandonado. Conduce con calma, no hay prisa, sobre todo en época de calor, ya que es muy fácil recalentar el motor. Allí encontrarás leña, agua y bastante lugar donde aparcar para establecer tu campamento base. Eso sí, no hay sombra.

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CUÁNDO

La mejor época para encarar el sendero es entre octubre y abril, aunque con un mínimo de sentido común también se puede hacer en los meses de máximo calor, cuando las temperaturas alcanzan los cuarenta grados centígrados a la sombra. En este caso recomendamos siempre partir con la primera luz antes del amanecer (alrededor de las 5.30 de la mañana) ya que a partir de las 9 las temperaturas empiezan a acercarse a los 40 grados. Hay que prestar especial atención a las posibles lluvias en diciembre y enero, cuando el cañón puede quedar sumergido en el agua y el pueblo fantasma de Panamint, a 2.300 metros de altura, queda cubierto de nieve.

 

DURACIÓN

Entre 4 y 5 horas del Chris Wicht camp a Panamint City, si no llueve ni nieva. Nosotros tardamos 4 horas en subir y 3 horas y media en bajar. Si volviéramos a caminar el sendero, pasaríamos la noche en el refugio de Panamint City y descenderíamos al día siguiente, bien temprano por la mañana para evitar las horas de máximo calor.

 

DESNIVEL

De 800 metros en Chris Wicht camp a 2300 metros en Panamint City. Total: 1500 metros de desnivel.

 

MAPA

No utilizamos ningún mapa topográfico ni de papel; seguimos nuestro camino en la tableta a través de la aplicación MAPS.ME

EQUIPO INDISPENSABLE

– Filtro de agua
– Comida
– Gorra o sombrero
– Protector solar

DÓNDE DORMIR O ACAMPAR

En el mismo pueblo fantasma de Panamint quedan algunas casas de madera en pie acondicionadas como refugio. Allí encontrarás camas, colchones y hasta sacos de dormir. En la cocina suele haber algo de comida enlatada dejada atrás por otros viajeros y hasta recipientes de gas para cocinar. Cuando llegamos había media petaca de Jack Daniels. El refugio también tiene baño, con inodoro y agua corriente, ¡todo un lujo en la soledad de la montaña! También encontrarás un grifo con agua en un galpón que se encuentra a treinta metros frente a la entrada de la cabaña.

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DESCRIPCIÓN DEL SENDERO

Como comenté antes, el camino para vehículos termina en el Chris Wicht camp, frente a una valla de madera. Veinte metros después encontrarás una caja metálica con papeles y lápices donde dejar constancia de tu paso. Inscríbete, si te pasa algo es importante que alguien sepa que pasaste por allí. Unos metros más adelante está la mejor bajada al arroyo, donde podrás juntar agua y remojarte en las horas más calientes del día.

El mejor sendero a Panamint City empieza justo unos metros por encima de la valla de madera. La huella avanza durante veinte minutos zigzagueando junto a la pared del cañón, entre juncos y charcos de agua poco profundos hasta llegar a una hermosa cascada escalonada con un árbol. A su derecha hay una inscripción tallada en la roca que dice ‘Human stupidity has no limits’ (la estupidez humana no tiene limites).

Esta es la zona más estrecha del cañón, que fue volada con dinamita para permitir el paso de vehículos hacia la mina. Hoy, parece una misión imposible, una estupidez difícil de creer. Los siguientes cien metros deberás caminar por el río hasta entrar a un valle interior cubierto de árboles y juncos. A tu izquierda verás un camión abandonado y poco más adelante encontrarás una camioneta de la década de 1950 semi enterrada.

A quinientos metros el cañón vuelve a cerrarse justo después de un gran árbol, para seguir ascendiendo sin pausa hacia el pueblo fantasma de Panamint. Hay varias huellas que corren paralelas y se cruzan, encerradas por paredes de juncos; todas son correctas. Poco después el sendero abandona el arroyo por única vez para subir una pared escarpada. Al otro lado volvemos a retomar el camino junto al curso de agua hasta llegar al manantial de Limekiln. La vegetación es tan espesa que es imposible encontrar el punto exacto de donde surge el agua, en algún lugar ladera arriba, pero es muy fácil recargar agua. Aquí ya llevamos casi una hora y media de camino.

Después de este punto el sendero sigue subiendo, pero de forma más suave. El cañón se ensancha y hasta podemos caminar con más comodidad. Media hora más tarde (a las dos horas de camino) vuelve a aparecer mucha vegetación, y poco después llegamos a una banqueta donde tomar un descanso. Es el manantial Brewery. Para encontrar la surgiente (y seguir el camino), hay que buscar el arroyo y caminar por un túnel de vegetación durante casi cien metros.

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A partir de aquí, y durante las siguientes dos horas seguirás avanzando por el cauce seco y ancho del cañón hasta divisar la chimenea de ladrillo de la mina. El refugio principal, el ‘Hilton’, se encuentra a unos doscientos metros de las máquinas con las que molían la piedra. Montaña arriba está la mina de plata que disparó los sueños de tantos desterrados en busca de una veta que los hiciera ricos. A un lado hay un camión abandonado. Siguiendo el camino hacia el este hay varias cabañas, una de ellas diminuta. Antes, y después, solo quedan algunos muros de casas construidas en piedra y alguna cueva reconvertida en casa troglodita. El camino abandonado sigue hacia Telescope Peak, desde donde se puede ver el horno, el infierno interior del Parque Nacional del Death Valley.

El pueblo fantasma de Panamint City, uno de los pocos testigos que quedan en pie de la carrera del hombre en busca de oro, plata, y una vida mejor, sigue resistiendo el paso del tiempo en el Valle de la Muerte.

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El 20 de junio del año 2000 partimos de Barcelona para dar la vuelta al mundo en 4 años en una furgoneta 4×4 que con el tiempo terminamos bautizando como La Cucaracha. Desde entonces recorrimos el sur de Europa, Oriente Próximo, África de norte a sur y América desde Ushuaia hasta el Océano Ártico, en Alaska y Canadá. En el año 2008 compramos una balsa de madera para descender un río del Amazonas del Perú y en 2016 compramos una moto en Vietnam para recorrer el Sudeste Asiático.

Desde el año 2007 compartimos datos e historias a través de la web VIAJEROS4X4X4.COM. Pablo ya tiene escritos 3 libros en castellano (El Libro de la IndependenciaPor el Mal Camino e Historias en Asia y África) y uno en inglés (The Book of Independence) y escribe artículos para revistas como Overland Journal y OutdoorX4. Anna edita los libros y hace collares y pulseras de macramé que venden en las ferias de 4×4 a las que asisten para dar charlas y conferencias.

Han servido de inspiración para un comic de viajes creado en Boston y llamado Pablo and Anna y acaban de reformar un Airstream (su primer vehículo para no viajar), con unos amigos en Baja California, México. También han participado de la Feria del Libro de Guadalajara (México), de la Feria del Libro de Guayaquil (Ecuador), de Sant Jordi en Barcelona, de la Overland Expo de Arizona (Estados Unidos) y han dado charlas y conferencias en muchísimos lugares, entre los que se encuentran el Club de Creativos de España, la Universidad Carlos III de Madrid y el Museo de Arte de Puerto Rico.

¿Cuándo terminará el viaje? El viaje no termina. El viaje es la vida.

One Comment on “327- Sendero a Panamint, un pueblo fantasma en el Death Valley | ESTADOS UNIDOS”

  1. Esta historia me transportó como si estuviera en el viejo oeste, muy bonito el relata y descripción detallada del lugar desde Bogotá, Colombia.

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