186- Lugares para conocer antes de morir: La costa de Alaska, Estados Unidos

La cantidad de salmones muriendo junto al río era demasiado

Hacía tiempo que no encontraba un lugar que me sorprendiera. Y la costa pacífica de Alaska no solo lo consiguió, sino que me hizo soñar con volver antes de haberme ido.

Sin duda parte de la culpa es de un pueblo de nombre hispano llamado Valdez, rodeado de montañas cargadas de glaciares que apenas pudimos disfrutar porque nos tocó el verano más invierno de los últimos años.

Es culpa de los osos que me enseñaron donde podía pescar salmones con mis propias manos desnudas, en arroyos que no llegaban a cubrirme las botas.

Es culpa de la Denali Highway, el primer camino que abrió las puertas del parque nacional del mismo nombre, que sesenta años después de haber sido abierto todavía es de tierra. Y que siga así por muchos años más.

Y sin duda es culpa de una tierra distinta al resto de Estados Unidos, una tierra agreste, llena de fiordos y montañas en el límite mismo del mundo, donde te puedes comer hasta los renos de Santa Claus.

Tengo que volver a Alaska. Parte de ese deseo de volver también lo tiene el maldito visado, que aprovechamos literalmente hasta el último minuto. La frontera por la que cruzamos a Canadá cerraba a las seis de la tarde. Nosotros llegamos a las 5.58 del último día, antes de ser declarados oficialmente ilegales.

Por esto, y por toda la vida salvaje que queda por vivir, por eso volveré a Alaska. Lo sé. Pero la próxima vez volveré con un kayak, y una bicicleta.

3 Comments on “186- Lugares para conocer antes de morir: La costa de Alaska, Estados Unidos”

  1. Nosotros estuvimos allí el día que sacasteis las fotos (la del oso) recuerdas la verdad es que es un sitio maravilloso haber si algún día coincidimos en otro sitio un abrazo

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