178- La Ruta hacia el Ártico 3: En algún lugar, llegando a Prudhoe Bay, Alaska

No sé dónde estaremos hoy.

No sé si ya habremos llegado al extremo norte y transitable por ruta del continente americano. No sé si ya habremos llegado a Deadhorse, a Caballomuerto.

Un nombre que suena lejos. Más o menos, tan lejos como Nanuk el esquimal.

Tan lejos que durante ochocientos kilómetros de ruta solo hay dos paradas donde recargar combustible. Y poco más. Algún taller mecánico de precios astronómicos; alguna posada construida con contenedores acoplados; un par de puestos de información donde el empleado habla despacio para que no te vayas; y un puñado de locos solitarios o aventureros o contratados dispuestos a vivir en un sitio que puede estar tan aislado como la Luna.

Porque Deadhorse está realmente lejos, y no sé si un oso nos habrá comido por el camino. Ni si habrá internet por allí arriba como para enviar un mensaje. Seguro no hay McDonalds. Ni Starbucks. Ni Walmart.

No sé si la furgo habrá aguantado el envite de llevarnos hasta el océano Ártico y volver. Hace años seguía la tradición de romperse lejos. Allí donde no había mecánicos. Allí donde no había rutas. Allí donde no había hospitales.

Lo único que sé es que si decidimos pagar los 45 dólares por cabeza que cuesta tomar el tour para pasar la alambrada de la petrolera que compró el acceso al océano Ártico, seguro me zambullo a pesar del frío. Brrrr. En ese momento, habrán pasado cuatro años y siete meses desde que abandonamos Buenos Aires para llegar hasta aquí arriba.

Donde ahora deberíamos estar.

(Imagina: tundra, camino de tierra, lagunas permanentes y otras alimentadas por el leve deshielo del permafrost, pocos montes, algunos osos blancos, un doctor en Alaska y una furgoneta Mitsubishi L300 4×4 con un cartel que dice LA CUCARACHA al frente levantando polvo).

(Por cierto, ¿la furgo debería llamarse DON QUIJOTE?)

Es el segundo continente cruzado de extremo a extremo. Primero fue África. Ahora, América.

Ya toca arrancar despacito y con placer el ploteo que dice VAMOS HACIA ALASKA… ya estamos en Alaska…

La pregunta es ¿dónde iremos, después? A pasar el invierno en Quebec vía Vancouver. ¿Y después de después? ¿Cuál será la próxima aventura?

Todavía tenemos que atravesar Asia para llegar a Finisterre-Barcelona por tierra. Seguramente bajaremos hasta México. ¿Y después?

Lo único que sé, es que si no nos comieron los osos, todavía quedan muchas historias por compartir.

Abrazo desde algún lugar del norte, cerca del Océano Ártico.




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