147- Charlas en escuelas: A veces me siento tan feliz que temo estar volviéndome idiota.

La Vuelta al Mundo en 10 Años

Los últimos días habían vuelto a adelantarnos pateando la puerta y sin pedir permiso, como ocurre siempre que disfrutas algo. Y esa velocidad nos había atropellado dejándonos una pequeña sensación de euforia. A veces ocurre, te sientes tan bien, tan feliz, que tienes miedo de estar volviéndote idiota.

Habían pasado un par de meses desde que la organización de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) había confirmado que nos cedía un stand sin cargo para que contemos la historia de estos Escritores en Ruta. Pero también querían que participáramos del programa ECOS de la FIL, que acerca escritores a las escuelas preparatorias de Jalisco. Contacto directo. El pedido incluía tres presentaciones en tres pueblos distintos a auditorios de entre 100 y 200 adolescentes de 16 a 19 años. Nuestra preocupación era práctica: ¿cómo mantienes tantas hormonas quietas, cómo captas la atención de tantos humanos en plena edad cuasi salvaje?

Eso de estar sentado detrás de un escritorio hablando o leyendo párrafos me parecía tan insulso y aburrido como insultante. Por eso nos plantamos de pie, Anna y yo, pastores de la palabra del viaje, cada uno con un micrófono en la mano. Y después de una breve presentación a cargo de una licenciada que hablaba con una voz demasiado monótona y amable, comenzamos a disparar.

–          Hola chicas, chicos. Antes de empezar la charla, porque esto no es una presentación, es una charla, queremos decirles que estamos muy contentos por dos motivos. El primero es por estar aquí, en una escuela preparatoria. Casi siempre hablamos a adultos, gente entre 20 y 60 años que nos ve y recuerda sus sueños olvidados. Dicen, ‘a mí también me hubiera gustado irme de viaje por el mundo’, o ‘yo siempre quise vivir en otro país’, o hacer esto, o hacer aquello. Y muchas veces hablan como si ya se hubieran dado por vencidos. En cambio ustedes están en el momento en que todavía pueden elegir, decidir el camino que tomará sus vidas. Por eso, cuando terminen la prepa hagan lo que les guste, estudien lo que les guste, no lo que sea más práctico, ni lo que sea más fácil o lo que tenga más salida o lo que pague más o lo que les digan que tengan que estudiar. Estudien lo que les guste hacer porque es bastante probable que sea lo que hagan durante el resto de sus vidas. Y si estudian o hacen algo que les gusta, lo harán bien, lo harán con curiosidad y con cariño. Y si lo hacen bien, ganarán dinero, sea lo que sea que hagan. Cuando uno se empeña en hacer bien las cosas es difícil que te vaya mal. En síntesis, hagan, estudien lo que les guste a ustedes, no lo que les digan que tienen que estudiar. El segundo motivo por el que estamos muy contentos es, ¿hay alguien aquí del Real Madrid?…

Uno o dos, diez despistados levantan la mano y yo levanto la mía completamente abierta, cinco dedos eufóricos y estirados que saludan enseñando las líneas de la vida. Las líneas del Barcelona 5 Real Madrid 0. Repito, a veces me siento tan feliz que tengo miedo de estar volviéndome idiota.

Al final no dimos tres charlas, dimos cuatro, la última en Autlán, de dos horas y media. Y cada una había terminado siempre mejor que la otra. Cuando consigues olvidar el tiempo y mantener sentados tanto rato a 200 adolescentes, es que algo pasa.

“Estuvo chida la charla!”, “gracias por enseñarnos que los sueños se cumplen”, “mucha suerte, ¡sigan adelante!” fueron los mensajes escritos en papel y en el polvo del parabrisas que los chicos y chicas nos dejaron en la furgo.

–          ¿Sabés? –le dije a Anna cuando ya estábamos en la furgoneta camino a Guadalajara –me siento como el tío putero, el que solía llevar a los chicos a debutar. En la escuela nos escuchaban como si nunca nadie les hubiera dicho algo que estuviera fuera del guión de lo que se debe decir y lo que se debe hacer. A sus ojos éramos el ejemplo no sólo de una vida aventurera, sino de que también se pueden elegir caminos alternativos, caminos nuevos, caminos sin marcar. Y, ¿sabés?, es emocionante ocupar este lugar en el mundo.

2 Comments on “147- Charlas en escuelas: A veces me siento tan feliz que temo estar volviéndome idiota.”

  1. Sabias palabras de un gran amigo. Sigan adelante chicos, mientras yo les seguire la pista en su blog leyendo sus grandes aventuras. Saludos desde cancun.

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