Durmiendo por el mundo en 4 metros cuadrados (Periódico Sí se puede)

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(Reportaje de Elena Prieto Landaluce, publicado en el periódico Sí se puede el 1 de mayo de 2010 en Barcelona)

LA VUELTA AL MUNDO A BORDO DE UNA FURGONETA

El argentino Pablo Rey y la catalana Anna Callau llevan más de diez años viajando en su 4×4.

Anna y Pablo viven como quieren vivir, recorriendo los cinco continentes sin más hogar que su trillado 4×4. Hace una década, la realidad de esta pareja era trabajar interminables jornadas para pagar su hipoteca y disfrutar de algunas comodidades, una vida muy parecida a la de la mayoría que, de repente, dejó de interesarles.

¿Quién no soñó alguna vez con dar la vuelta al mundo?, se preguntó un día este argentino de 43 años. En pocos minutos, Anna lo tenía claro: África sería su primer destino.

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Durmiendo por el mundo en cuatro metros

“¿Quién no soñó alguna vez con dar la vuelta al mundo?”, se preguntó un día Pablo Rey. “¿Y quién no deseó alguna vez comenzar una nueva vida, más cercana a los sueños y menos a la realidad?”.

La realidad para este argentino y para Anna Callau, su pareja catalana, era vivir en Barcelona, trabajar jornadas interminables para pagar su hipoteca y disfrutar de las comodidades de su vida, una vida muy parecida a la de la mayoría. Pero un viaje de Pablo a Sudáfrica convirtió esa realidad en un mal sueño y, a su regreso a la Ciudad Condal, le ofreció a Anna que se fueran “a dar la vuelta al mundo”.

África, punto de partida

Media hora después ya lo habían decidido. Compraron una furgoneta que fuese 4×4 y en la que pudiesen dormir, porque ésta sería su nueva casa –su piso lo alquilaron para pagar la hipoteca– y estudiaron cuál sería su trayecto durante los siguientes cuatro años de sus vidas. “Desplegamos un mapa y vimos que lo más lógico era empezar por África”, explica a Sí Anna.

“Pero claro, hay dos o tres formas de dar la vuelta al mundo y nosotros queríamos recorrerlo”, aclara Pablo, y es aquí donde se entiende que su plan inicial de cuatro años se haya convertido en diez y aún calculan que les quedan otros tres o cuatro. “Guatemala, México, EEUU, Alaska, Rusia, Siberia, Kazajstán, Europa del Este y el final: Finisterre (Galicia)”, enumera Anna.

Con 43 años él y 38 ella, y más de 40 países recorridos, sienten que aquella decisión que tomaron y los sacrificios que su vida rodante implica han valido la pena, porque “es una vida que no es fácil, pero que es hermosa.”

“Si tienes una mínima inquietud, hay que huir de la comodidad. Hay que luchar por los sueños y ponerte metas, porque es muy raro que te toque la lotería”, explica Pablo.

Admiten que también han encontrado momentos difíciles por el camino, como cuando se quedaron sin dinero o cuando se les rompió el motor dos veces en tres meses. Pero nada que no pueda solucionarse con trabajos que fueron encontrando y con arreglos mecánicos. Hasta que hace 3 años y medio publicaron su primer libro, Historias en Asia y África, y convirtieron su furgoneta en una librería andante.

En principio, esta vuelta al mundo tiene sus días contados. Pero lo cierto es que lo que comenzó hace diez años siendo un viaje, “ahora se ha convertido en una forma de vida”. Y parece que viajar seguirá muy presente en sus vidas cuando la terminen. “Haremos proyectos más cortos. La idea es tener la base en un sitio durante seis meses al año, y los otros seis meses viajaremos”, aseguran sobre su futuro.

Eso sí, “adaptaremos el mundo a nuestras necesidades, no nuestras necesidades al mundo”, zanja Pablo.

SU VIAJE, RECOGIDO EN UN LIBRO

El Libro de la Independencia, es el título de la obra escrita por Pablo Rey. Dedicado “a todos los que nunca se rinden”, desglosa la cotidianidad de sus encuentros con la gente y las culturas de Turquía, Siria, Jordania y Egipto, y trata de desmontar tópicos. “Después de diez años viajando, ya no creemos en estereotipos”, explica su pareja Anna Callau.

 

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