Guía de Hostales en Trinidad y Tobago

Happy Corner Hotel and Bar, San Fernando, Trinidad and Tobago

–         Mi caaasa… mi caaasa…

El pequeño hombrecito con cabeza de tortuga señala hacia el cielo. Su dedo tiembla y se ilumina recordando el sitio cálido que dejó atrás para emprender un viaje. Su hogar entre las estrellas. Apuesto fuerte a que será un sitio bastante raro.

No es gallego, pero en la película el hombrecito tiene morriña. Apenas articula palabras, es otro extranjero incomunicado. Abre un poco más los ojos asombrados, desmesuradamente grandes (y, que raro, humanos), e inclina la cabeza en un gesto de ternura calculado. Eso siempre hace suspirar a las madres.

A las madres, que también suspiran por sus niños. A los niños, que son los que piden el muñeco del pequeño extraterrestre con cabeza de tortuga. A Spielberg, que recuerda cómo engordó su cuenta corriente haciendo muñequitos de un tipo feo y escuálido con cabeza de tortuga que extraña su casa.

¿Marco Polo? No. Tampoco es Livingstone o Shackleton. El viajero más grande de todos los tiempos es ET.

Entre nosotros hay muchos que queremos emular a ET. Nos subimos a nuestras naves, viejas Volkswagen camper, Mitsubishis L300, autobuses transformados, sufridos cuatros por cuatro, viejos cascajos interestelares, y partimos en viajes que pueden terminar en cualquier lado.

En planetas desconocidos que giran a pocos kilómetros de casa.

En agujeros negros de dónde ya no sabemos cómo volver.

En el camino puedes dormir en estaciones de servicio luminosas, puestos de peaje estratégicamente levantados en medio de la nada, playas saladas, parques públicos, iglesias cerradas y canteras abandonadas. Y hasta en hostales.

Esta es una lista de hostales en donde nos hemos detenido. Algunos son albergues transitorios de dueños gordos y empleados mal pagados que refunfuñan. De señoras de la limpieza que visten como si acabaran de cambiar de profesión.

La mayoría despiden una energía asombrosa.

Unos cuantos tienen habitaciones de estilo cutrelux, con baño privado, televisión por cable, tabiques delgados, manchas antiguas en las paredes y colchones forrados. A veces en tela gruesa y absorbente. A veces en su funda original de plástico. Lo más común, en un forro lavable y deslizante de cuero falso.

A veces es difícil encontrar un hostal confiable donde aparcar si estás de viaje. Aquí hay una lista de sitios en donde hemos parado. Casi todos tienen un aparcamiento donde dejar tu coche, furgo, autocaravana, 4×4, moto, camioneta o caballo.

Que les sirva.

Port of Spain, Puerto España, Isla de Trinidad: En Chaguaramas, puerto de entrada de los ferrys que llegan de Venezuela, le pedimos al conductor de nuestra combi (Peter Francis, cell 390-0969, un tipo legal que te invitará a ron en el camino) que nos lleve al Hotel de las Cucarachas. Al más barato de la ciudad. Nos dejó en Pearl’s, una casa antigua de madera, en los números 3-4 de la calle Melbourne, frente al Victoria Square. Cuesta 100 titís (18 dólares) por persona, con baño y cocina compartidos, habitaciones con ventilador y balcones de madera. El dueño, Peter, no es la persona más expresiva del mundo, pero no hay problema. Si te quedas unos cuantos días y presionas un poco, te hará descuento.

Buccoo, Isla de Tobago: Desde Scarborough puedes tomar un bus (3 titis) o un taxi (5 titis) a Buccoo, donde nos alojamos en Miller’s Guesthouse (cell 772-5609, tel. 660-8371, email: themillers1@hotmail.com). El precio básico es de 100 titis por persona para habitación compartida. Pero si es temporada baja puedes pedir descuento, sobre todo si te quedas varios días. Tiene habitaciones compartidas con ventilador y cocina y habitaciones privadas con aire acondicionado, baño, TV con cable y nevera.

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