Española y argentino terminan primer año de vuelta al mundo – Agencia EFE.

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Rebuscando entre papeles viejos encontré el texto de la primera nota de prensa de la Vuelta al Mundo, escrito en Nairobi por Xavi Barros para la agencia EFE. Leo, sonrío, leo, muchas cosas cambiaron, aunque nada de lo esencial. Es el año 2001.  

Por Xavier Barros

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Nairobi, 21 jun (EFE).- Una española nacida en Barcelona y su compañero, originario de Buenos Aires, cumplieron esta semana en la capital de Kenia, el primer año de un viaje en el que pretenden dar la vuelta al mundo y en el que han recorrido ya Europa, Oriente Medio y parte de Africa.

No son los únicos que han emprendido una aventura similar en un continente africano que parece atraer a solitarios aventureros y a parejas de medio mundo, pero en el que cada vez son más los que hablan español.

Anna Callau, de 29 años, y Pablo Rey Berri, de 34, iniciaron su periplo hace un año en la ciudad portuaria española de Barcelona a bordo de una camioneta todoterreno habilitada como vivienda.

‘El objetivo es regresar a Barcelona en el 2004 coincidiendo con la apertura del Fórum Universal de las Culturas’ que se celebrará a partir de ese año, explicó Pablo que, como su pareja, cuenta que se ‘autodespidió’ de su trabajo para lanzarse a este aventura.

En su itinerario tienen previsto dirigirse a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) para ‘embarcarnos hacia Buenos Aires’, según Pablo, -originario de esa ciudad pero nacionalizado español- para luego ‘subir hacia Alaska’ y después ‘cruzar Asia a través de Siberia’ antes de regresar de nuevo a Barcelona.

La pareja ha recorrido hasta el momento unos 30.000 kilómetros a través de las regiones mediterráneas de Europa y de Oriente Medio, para luego penetrar en Africa por Egipto y proseguir su viaje por Sudán, Etiopía y Kenia.

‘En realidad todo fue relativamente fácil hasta entrar en Sudán’, dijo Anna quien tomó un cursillo acelerado de mecánica antes de comenzar su largo viaje que, confesó, solo le sirvió ‘para cambiar los filtros’.

‘En el desierto de Sudán nos quedamos inmovilizados durante una semana, por allí no hay caminos y con los tumbos que dio la furgoneta perdimos la tapa del filtro de aire y el motor se llenó de arena’, recordó Pablo.

Agregó que en el norte de Etiopía ‘nos persiguieron con escopetas en una motocicleta’ en una zona rural porque ‘nos atropelló una vaca’ que aparentemente resultó ilesa, aunque lograron escapar.

En el largo camino recorrido hasta el momento, la pareja encontró a otros insólitos viajeros, como un japonés en patinete, un ingeniero británico con un brazo paralizado que conduce un camión vivienda y un español de Valencia con el que coincidieron en Grecia y que se dirigía hacia Australia en bicicleta.

‘Lo sorprendente es que apenas nos encontramos con gente que hable castellano en el camino’, aseguró Anna y añadió que ‘la mayoría son alemanes, holandeses, suizos o británicos’.

No es ese el caso de la pareja española formada por Juan Rivero y Carol Delgado, que emprendieron viaje en 1994 y durante un año con diferentes medios de transporte alrededor del continente africano.

Ambos acabaron comprando en Malawi dos bicicletas con las que recorrieron casi 3.000 kilómetros de pistas y carreteras secundarias hasta llegar a Nairobi, equipados con un solo saco de dormir, una mosquitera, un plástico y apenas ropa.

En su periplo por toda África tuvieron que rodear el parque del Serenguetti, en Tanzania, y la reserva del Masai Mara, en Kenia, donde se concentran cientos de miles de animales salvajes.

‘La primera vez que vimos un ñu pensamos que era un búfalo’, explica Carol recordando la epopeya del viaje en que dice haber visto ‘infinidad de jirafas, ñus, cebras y hasta un guepardo’.

Según Juan ‘algunos días tuvimos que pedalear durante las horas de más calor’ para evitar topar con los felinos que a esa hora se tumban a hacer la siesta a la sombra de las acacias.

Ambos coinciden en que lo más sorprendente del viaje fue la acogida por parte de los africanos que les alojaron muchas veces en sus chozas o casas y que según ambos son ‘gente hospitalaria, amable, generosa y alegre’. EFE

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