La Vuelta al Mundo en una 4×4 (Revista Autoclub, Argentina)

Reportaje publicado en el número 185 de la Revista Autoclub, del Automóvil Club Argentino, en abril de 2005.

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¿Quién no soñó, como lo hizo Julio Verne alguna vez, con dar la vuelta al mundo en ochenta días? ¿Para Anna y Pablo ya han pasado unos cuantos miles de días, bastante más que ochenta. No han dado aún la vuelta al mundo, pero les falta poco, muy poco…

Ella es española, catalana para más datos; él, argentino, de la Capital Federal. Hace ya casi cinco que iniciaron esta maravillosa travesía. En junio de 2000 partieron de Barcelona con una Mitsubishi 4×4 equipada por completo e iniciaron su viaje. “El plan era recorrer el sur de Europa, África de norte a sur, América de sur a norte y volver a Barcelona cruzando Siberia. Pero no fue así”.

Los planes fueron otros, dejaron de ser planes y se convirtieron en modo de vida. Así pasaron por Francia, Italia -cuna y origen del genio argentino- y Grecia; Turquía, Siria y Jordania; y no se olvidaron del obligado paso por el Egipto faraónico, Sudán, Etiopía, Uganda y Kenia fueron parte de su periplo, como así también Tanzania, Mozambique, Zimbabwe y Botswana (¿conocen a alguien que haya pisado tan lejanas y misteriosas tierras?). Compartieron vida e historias con gente de Namibia, Swazilandia, Lesotho y Sudáfrica…

Pero todo esto no fue suficiente, y quisieron redescubrir América y sus civilizaciones. En diciembre de 2002, Anna y Pablo cruzaron el Atlántico e hicieron una posta en Buenos Aires para continuar escribiendo su historia en los extremos norte y sur de América del Sur. En estas tierras recibieron la inestimable colaboración de la FITAC (Federación Interamericana de Touring y Automóvil Clubes) y el Automóvil Club Argentino, que les brindaron los mapas y guías necesarios, y los elementos imprescindibles para esta travesía en el Nuevo Mundo.

En dos años recorrieron tantas ciudades como les fue posible, en cada una vivieron una aventura, en cada una se acercaron a la gente y la gente se acercó a ellos de los modos más extraños y riesgosos: los Esteros del Iberá, Ushuaia y Salta en Argentina, Torres del Paine en la Patagonia chilena, Belém do Pará y Salvador en Brasil fueron algunos de los lugares que se animaron a descubrir.




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